Capitulo VI
La nueva reina
-!!!Arriba¡¡¡ -grito el soldado que amenazaba su rostro con la lanza. Lo obedeció poniéndose de pie lentamente y tomando en brazos a su pokemon inconciente. Trato de recordar lo que había pasado con el y sus ausentes amigos después de ser atrapados por el remolino; sabia por la extraña vestimenta de los hombres que lo rodeaban, que de alguna manera habían logrado llegar a la isla.
-¿Que buscas aquí forastero?-
-yo... Mis amigos y yo vinimos a encontrar a nuestra amiga-
-De nuevo tu entrenador- Ash reconoció esa voz al instante, mucho antes de que aquella paradójica mujer con el pequeño diamante en su cuello se abrirse paso entre las tropas que bajaron su armas.-Vaya que eres insistente, eso es lo malo de los mortales, no saben cuando rendirse- -No seas impaciente entrenador-
-¿Que hiciste con Misty? y ¿Donde están mis amigos?-
Ash no le agradaba el tono de voz que solía dirigirle esa criatura espectral, pero pese a voluntad se vio obligado a obedecer. La chica lidereo el paso de los guerreros, que escoltaban al chico a través de la isla hasta llegar a la urbe.
Las personas se apilaban en las calles que conducían al palacio para verlo pasar, cuchicheando por su extravagante forma de vestir y de caminar haciéndolo sentir como alguna clase de atracción de circo listo para salta al sonido de un silbato; agradeció llegar rápidamente a la escalinata del blanco castillo y refugiarse dentro de las enormes puertas. Continuo su "recorrido" por el adornado pasillo que conducía directamente a la cámara real. Cruzo un nuevo par de puertas adentrándose en el salón principal donde lo esperaban sus compañeros fuertemente custodiados.
-Ash- se acerco May –nos tenias preocupados- dijo frenándose frente a él disuadida de su intento de abrazarlo por su fría mirada
-No sabíamos si habías salido del torbellino ¿están bien?- pregunto el chico de cabello castaño
-Estamos bien ¿y ustedes?-
-No estamos heridos, despertamos en la playa y nos trajeron aquí- -Pensamos que podías estar en peligro- -No estamos precisamente a salvo May- -¡Atención!-
-Vaya, tenemos invitados. Bienvenidos a la Atlántida- Dijo ante la extraña mirada de los chicos.
-Veo que han hecho un largo viaje para llegar aquí, atravesando los contratiempos que encontraron en el camino- Salto su mirada de un chico a otro hasta detenerse en Ash, a quien examino de pies a cabeza –El parecido es sorprendente- susurro levantando la mirada hasta encontrar la de Ainos.- ¿Cual es tu nombre?-
-Ash Ketchum de Pueblo Paleta-
-Ya veo… bueno Ash, han escogido la época perfecta par venir hasta aquí-
Se dirigió directamente a la base de la escalinata y se arrodillo frente a ella haciendo una sutil reverencia.
-¿Me llamo, su excelencia?-
-Por supuesto-
-¿Forasteros¿Del exterior?- pregunto inclinando su cabeza sin apartar la mirada de su rey que besaba su delicada mano
-Así es- La rodeo por la cintura y acaricio su mejilla con el dorso de sus dedos- Han venido a presenciar la coronación y por supuesto nuestra boda- finalizo uniendo su rostro al de ella en un docil beso.
Su corazón parecía a punto de estallar presenciando aquella torcida escena, sintió hervir la sangre en sus venas, mientras cerraba los puños con fuerza; Como se atrevía aquel oscuro personaje armar toda aquella treta, poner la vida de Misty en peligro, robarle sus recuerdos secuestrarla y llevarla hasta aquel misterioso lugar para robarle algo que en esencia sentía le pertenecía, no iba a permitírselo…
-¡¡No la toques!!- grito abalanzándose sobre el pero Ainos le cerro el paso lanzándolo de un golpe al piso.
-Ash- gritaron al unísono sus amigos intentando ayudarlo pero los soldados les impidieron moverse.
-¿Qué haces?- grito la pelirroja apartándose de su soberano y haciendo a un lado al ente y a los hombre armados que le impedían acercarse al muchacho- ¿Estas bien?- pregunto arrodillándose junto al maltrecho entrenador.
-Eso creo- respondió frotándose el abdomen -pero tú…-se detuvo al decubrir la misma mirada vacía que tenía cuando la saco del gimnasio en celeste, sus ojos continuaban apagados y sin brillo como si se encontrara en algún lugar perdida entre las tinieblas.
-Acaso- dudo-¿Te conozco?-no resivio repuesta alguna, Ash continuaba mirandola buscando algun fragmento de la chica que habia ido a rescatar.
-Levántenlo- Ordeno Kio, al instante dos guardias tomaron al joven de los brazos ayudándolo a erguirse - Mi amada Samira, tan dulce como siempre¿Cómo podrías conocerlo? Creo que te recuerda a alguien-
-Creo que, si Mí lord-
-Eso debe ser- volvió acercarla a su cuerpo, a simple vista se notaba como disfrutaba sentir cerca la anatomia de aquella docil niña, aumentando la impotencia que se confundia con el dolor fisico del entrenador.
-¿Pueden ser nuestros huéspedes?-
-Si eso deseas… ¿Que ocurre¿Aun te molesta la cabeza?- -Un poco- -Será mejor que te retires a descansar, yo atendere a nuestros invitados-
La ex-lider repitió la reverencia y se dispuso a salir sin apartar la vista del chico que la miraba minuciosamente ante su andar.
-Ainos, instala a nuestros visitantes y cerciórate que se sientan cómodos.-
-Como ordene mi amo-
Kio desapareció por los estandartes por donde habia aparecidó antes mientras el grupo era dirigido a las alcobas del castillo como "invitados de honor"...
