Antes de siquiera darnos cuenta todos nos encontrábamos en el fin de semana, así de rápido había pasado la primera semana de clases. El día era nublado y mucho no se podía planear hacer, mientras caminaba por los pasillos, podía ver como varios compañeros elegían el frio del parque, algunos incluso se sentaban a la orilla del lago. Abrigada contra el viento frio por un saco gris y azul que mi abuela Molly había tejido para mí, me abrace al libro de Pociones, de Criaturas mágicas y el de Runas antiguas, decidida a que este día adelantaría lo que pudiera de aquellas asignaturas. Al entrar a la biblioteca me envolvió el olor libros viejos, a pergamino y tinta, suspire y comencé a caminar entre las mesas, no muchos habían elegido venir a la biblioteca, muchos en mi lugar preferirían disfrutar del exterior antes de que se volviera demasiado frio.

Entre las altas paredes, entre los altísimos libreros resonaba el murmullo de los que estábamos, en un silencio simple y conocido, se escuchaba el susurro de las palabras, se escuchaba la pluma contra el papel, el paso de las páginas de un libro y los sigilosos pasos algo dubitativos. Apoye mis libros en una mesa alejada de todos, apilándolos decidiendo empezar con las runas. Prepare mi pergamino y plumas, pero necesitaba consultar más libros, con un cansado suspiro me dirigí a la búsqueda de mas libros para mis tareas.

Pasaron minutos muy cortos mientras lograba apilar cinco nuevos libros en mis brazos, y mientras regresaba a mi mesa me choque con la imagen de mi primo besando a su novia, escondidos en la profundidad de la biblioteca. Era normal entre James Potter y Hayley Wood, la pareja más conocida de todo Hogwarts, las dos estrellas del Quidditch de Griffindor. James pasaba sus manos por el cabello lacio y castaño de Hayley que acababa poco después de pasar sus hombros, la miraba con tanto amor, lleno de dulzura. Sonreí conmovida por el trato que tenían entre ellos, pensar que hasta cuatro años siempre peleaban, o eso me había contado James. Pero cada día estaba más enamorado de su novia.

Sonrojada al darme cuenta de cuánto los había estado mirando, me apresure a mi mesa. Salude a algunas chicas de Ravenclaw que me había cruzado pero no me entretuve en la conversación que proponían.

Desde que había despertado mis compañeras habían estado haciendo preguntas sobre Lorcan y yo, que contara los detalles, que contara como me sentía… Camine preguntándome como sentía Hayley las atenciones de mi primo, como se sentía al ser su novia al principio. Podía recordar ver como ya cuando había llegado James a fin de año cargaba a Hayley en su espalda y corrían por los pasillos riendo. Estaba segura de que no me sentía con Lorcan, como mi primo se sentía con Hayley.

Volviendo a la realidad fruncí mi ceño al ver el cuerpo inclinado sobre mi mesa mirando mis notas de clases, solté los cinco libros a su lado para llamar su atención con el golpe que dieron contra la madera. Me sonrió con aquel brillo en sus ojos. Nada bueno podía venir de él, menos si estaba de buen humor.

-Realmente esperaba mejores notas de tu parte, Weasley. Me haz decepcionado.

Apreté los dientes y pase a su lado para sentarme en mi sitio. Acomode mis notas y las hice a un lado, luego me estire para tomar un libro pero Malfoy fue más rápido y me lo arrebato.

-Justo el que estaba buscando para la tarea de Runas antiguas.

-Cuando acabe con el te lo daré, Malfoy, parece que no sabes buscar bien los libros que necesitas.

El negó-Necesito el libro ahora, por la tarde tengo una cita y seguramente tú tardaras mucho en usarlo, ya que no harás nada mas tarde, lo tomare y cuando acabe te lo regresare.

Mi cara ardía en un sonrojo de molestia, apreté los dientes antes de modular palabra alguna. Mis manos se apretaron en puños un par de veces antes de mirarlo.

-Que te hace creer que quizás yo no tenga planes para esta tarde- No los tenía realmente- Hare cosas por la tarde-mentí antes de morder mi labio y tratar, sin éxito, de arrebatarle el libro de las manos.- Devuélvemelo.

El me miro más serio que divertido.

-¿Que planes tienes?-su voz fue clara y demandaba una respuesta que me negaba a dar.

-No te interesa.

El se encogió de hombros-La verdad es que no, pero veremos que es más importante tus planes o mi cita.

-Mis planes, listo, ahora dame el maldito libro.

El jugueteo batiendo rápidamente las páginas arrojando a mi rostro una ola de polvo que no tardo nada en hacerme estornudar. Lo mire molesta ganándome una de sus sonrisas. Esas que jamás le veía regalar a sus amigas o citas rápidas.

Miro el techo y sonrió aun mas, luego dio un largo y actuado suspiro simulando encontrarse cansado.

-¿Qué te parece si lo compartimos, Weasley? Sera molesto tener que esperar a que termines de leer para cambiar de pagina pero creo poder tolerar lo lenta que eres.

Mis manos le arrebataron el libro y él se dejo caer en la silla a mi lado.

-No he dicho que si.

-Tampoco que no-dijo sonriéndome abiertamente.

-¿Y si dijera que no?

-Leería sobre tu hombro, sabes que no sedo hasta obtener lo que quiero-dijo acercándose sin cuidado a mí. Con torpeza retrocedí en mi silla.

-¿Rose?-La voz de Molly me hizo casi saltar en mi sitio, escuche una ligera carcajada de Malfoy que se acomodo relajado en su lugar, ahora respetando mi espacio personal.

-Eh, hola Molly-dije con torpeza mirando a mi prima.

Ella sonrió alzando una ceja, ganándose de mi parte un ceño fruncido.

-No quería molestar-dijo con su todo dulce y alegre, miro atreves de mi a Malfoy y le sonrió sin problema. –Hola Scorpius.

Casi no me acostumbraba al trato que lograba Molly con todos, era tan diferente a su hermana Lucy.

-Buen día, Molly-dijo con un tono suave y amable Malfoy, lo mire casi sorprendida, era fácil olvidar lo educado que en realidad el era.

-Bueno…-comenzó mi prima.-Iba a pedirle a Rose que me ayudara con una tarea pero si están ocupados no los molestare. –dijo sonriéndonos, si Percy la viera estaría sufriendo una jaqueca mortal.

-Solo te robare a tu prima unas horas pero no dudo que te ayude luego del almuerzo, no tiene planes más que interferir en los míos.

Mi boca se abrió ante su atrevimiento y lo golpee con el libro en mis manos. Mi prima soltó una carcajada y asintió.

-Te busco luego del almuerzo Rose-y sin dejarme hablar más se alejo.

Mire a Malfoy y aunque quería gritarle me contuve.

-¿Que pasa por tu cabeza para hablar así con mi prima? ¿Y si tenía planes?

El rio echando la cabeza hacia atrás- Sabia que no tenias nada, te conozco hace años Weasley… y si los tuvieras los cancelarias, quieres mucho a tus primos.

Dude-Quizás tuviera planes con Lorcan…

La diversión abandono la expresión de Malfoy y me miro.

-Cierto ahora tienes novio-miro a otro lado aburrido.-Bueno ambos son aburridos, dudo que el haga algo más que programar citas románticas de estudio contigo Weasley… creo que elegiste realmente mal, entre las pocas opciones que una chica como tú puede tener realmente te valoras muy poco.

Lo mire asombrada por la naturalidad y calma con la que me insultaba, como si solo recitara la lección de Historia mágica. Por Merlín! Quería matarlo. Tome aire varias veces, antes de saber que decir, no tenía sentido discutir pero no le dejaría tener la última palabra.

-Lorcan puede resultar muy romántico para tu información.

El ceño de Malfoy se frunció y me examino con la mirada.

-Es un imbécil y te dejas deslumbrar por alguien así… eso te hace estar a su nivel. Eres una imbécil por ser su novia.

Respiraba apresurada llena de rabia, el libro donde apretaba mis dedos, choco contra su pecho. –Quédatelo no lo necesito realmente, ahora lárgate tengo cosas que hacer.

Su mirada me examino, quizás me pareció arrepentido pero solo armo esa sonrisa inexpresiva y triunfal, buscando provocarme pero no caí en eso, seria y fría lo mire cansada de su trate exclusivamente grosero para mí.

-No te quiero cerca Malfoy, hablo en serio.


Luego del almuerzo, luego de un par de horas con Molly entre explicaciones sobre pociones, mientras ella se distraía hablándome sobre otras personas que quizás incluso jamás había cruzado palabra o oído ante de ellas, luego de aclarar que sucedía con Malfoy en la biblioteca, luego de todo eso me encontraba boca abajo en uno de los sofás de mi sala común mis brazos cubrían mi cabeza mientras mi cabellera roja caía a los lados escondiéndome. Aun molesta, aun incomoda, aun necesitando ese libro… simplemente aun. Podría ir a dar una vuelta pero no tenia los ánimos, podría ir a buscar el libro pero simplemente ya no quería hacerlo.

Compañeros pasaban y dudaban cerca de mí, no sabían si hablar o no. Quizás simplemente les espantaba a los que lograban escuchar como hablaba entre dientes molesta, me decía a mi misma tantas cosas. Y mientras gran parte de mi cerebro, supongo masque nada mi parte Weasley, gritaba y gritaba que Malfoy era un idiota y que mi padre y todos mis primos tenían razón sobre él. Pero con lo que era más difícil de lidiar era una pequeña parte que preguntaba ¿Por qué?

¿Por qué yo era el blanco de las burlas de Malfoy? ¿Por qué era yo la que padecía los cambios de humor repentinos que el pasaba? Malfoy era una arrogante, egocéntrico e idiota, bueno entre muchos otros adjetivos... pero fuera de mi familia, fuera de Lorcan, fuera de mi cabeza… mucha gente podía ver cosas que nosotros no. Lo peor de esto era que lo notaba, notaba que era listo y no tan presumido a veces, notaba que podía ser amable y que era muy educado… si no fuera tan así yo…

Sonrojada me aparte del sofá, y sentada de golpee, con la postura más derecha, me cruce de brazos asustando a muchos compañeros que pasaron algunos segundos mirándome preocupados.

Malfoy tenía un problema conmigo, era obvio, y aunque sí, nos habíamos tratado mal todos estos años el que me tratara así me hacía sentir… resultaba injusto. Jamás admitiría algo así en voz alta, estaba claro.

Para cortar con esa ola de pensamientos que no debería jamás reconocer, luego de la cena, mientras me volvía a mi dormitorio, lista para dormir me decidía a que debía ser como mi familia, jamás olvidar la clase de persona que era un Malfoy.


El fin de semana casi paso en un pestañeo, de repente era lunes… podía sentir el peso que hay en esas mañanas, el saber que hay que moverse por los pasillos yendo de clase en clase, entre el rumoreo de los alumnos, pasar horas escribiendo sobre el pergamino. Tomando aire, mucho aire, tanto que mis pulmones dolieron me levante de la cama y comencé la rutina diaria.

Luego de las primeras clases había decidido pasar de Albus ese día e ir con el resto de mis primos, Lorcan y Lysander no habían dudado en acompañarme, asi que en aquel receso del almuerzo que poseíamos habíamos aprovechado para armar un picnic en la orilla del lago. Era divertido estar con mis primos, James bromeaba con Lorcan, mientras yo hablaba entretenida con Hayley. Molly sin dificultad hacia reír a Lys con sus rumores y conversación fácil, era muy lindo verles juntos riendo, por unos instantes me plante que mi prima seria una linda pareja para mi amigo, aun llevándose un par de años. Cuando Fred y Roxanne no parecían llegar mas, Hugo apareció diciendo que habían sido castigados por poner un explosivo casero en el caldero de unos chicos de Hufflepuff James pregunto dónde se encontraba su hermana a lo que Hugo respondió que estaba con amigas en el comedor, nadie se molesto mas sobre ello.

Seguimos con nuestras charlas, dije a Hugo que por mas venida la tarde mandaría una carta a nuestros padres que habían ya escrito a ambos el día anterior. Justo cuando nos levantábamos para irnos pude ver acercarse a Albus y Malfoy con paso calmado. Me despedía de Molly antes de que se apresurara a Albus, y también desee suerte a Hayley con sus tareas de defensa contra las artes oscuras.

Mientras me alejaba junto a mi novio y su hermano, su voz sonó atreves del espacio que nos separaba, me llamo fuerte y claro. Mire sobre mi hombro seria decidida a no dar lugar a sus insultos o burlas.

-¿Qué quieres, Malfoy?

-Creí que quizás aun necesitarías el libro para Runas antiguas.

-Lo necesite ayer, puedes quedártelo.

-Me he tomado la molestia de alcanzártelo, acéptalo simplemente.

Dude antes de girarme y acercarme a él. Me tendió el libro y saludo con un gesto de la cabeza a Lorcan que podía saber lo miraba mal. Mis brazos abrazaron el libro.

-Listo, supongo que gracias-me di la vuelta y comencé a caminar, mi apellido comenzó a sonar entre sus labios pero callaron cuando el brazo de Lorcan cayó sobre mi hombros apegándome a él.

No me volví, solo seguí caminando.

No quería tener algo que ver con Malfoy.