Hasta aquí no os había puesto ninguna nota ni nada, porque todos estos capítulos han sido subidos a mi Twitter mediante Twitlonger. Si alguien me quiere seguir soy MeridaCabreada. A partir de este momento que suba o no capítulo dependerá o de las reviews o de las encuentas que hago por Twitter. Un saludo a todos y a leer.

Corrió como una gacela por el jardín y no paró hasta llegar al coche. Aceleró su escarabajo haciendo chirriar las ruedas y rezando todo lo que sabía para que su archinémesis no la descubriese. Solo cuando hacía un buen rato que era consciente de que la Reina Malvada no la perseguía respiro tranquila. El plan había sido una mierda, pero la había servido para darse cuenta de que tenían que hacer algo y rápido. Regina estaba aguantando todo lo que podía, pero por el estado en el que se encontraba tanto ella como su cuarto, era obvio que sufría y mucho. Necesitaban una solución y la necesitaban ahora. No soportaba saber que su amiga estaba sufriendo tanto y sobre todo por su culpa. Al menos, ahora sabía que no le reprochaba nada y que nada había cambiado entre ellas.

Un momento había besado en la mejilla, metió un frenazo. Acababa de besar a Regina Mills, la comadre de su hijo, su amiga, pero que narices. Regina y ella habían sido muy buenas amigas, muy cercanas, sin embargo en el plano físico su relación era muy fría. Nunca se abrazaban salvo que Henry estuviera de por medio y desde luego nunca la había besado. A Regina no parecía haberle molestado ni muchísimo menos, pero qué significaba aquello. Era una mujer muy atractiva incluso con pinta de no haber dormido en 4 días y echa un guiñapo. De hecho era una de las primeras cosas que había pensado de ella, lo atractiva y seria que parecía. Emma había estado con mujeres en el pasado, cosas puntuales, rollos de una noche. Nunca había sido muy de relaciones y nunca se había planteado iniciar una con una mujer. De hecho pensándolo fríamente la relación más profunda que había tenido con alguna mujer había sido con Regina. Realmente era la única amiga que había tenido en su vida, era parte de su familia y muchas cosas. Cuando Henry empezó a tratarlas a ambas de mamá, Emma había hecho la broma interna de "Jijiji una familia de lesbianas". Pero nunca lo había pensado en serio. Por alguna razón desde que le había salvado la vida, parecía que ese vínculo que las unía se había hecho más fuerte. Llegó a casa de sus padres, pensaba pedirles asilo por una temporada no le apetecía tener que enfrentarse a Killian y darle más explicaciones porque tampoco sabía que explicación darle.

Entró en casa de sus padres y se encontró a un muy concentrado Henry con uno de los volúmenes de sus cuentos. –Ey qué pasa chaval, ¿están tus abuelos por aquí?- Henry sonrió a su madre. –Negativo, han ido a Grannys a por algo de cenar, les daba pereza cocinar, me han dejado aquí con Neal, pero está dormido.- Emma se inclinó sobre la cuna de su hermanito que dormía profundamente. –Estupendo y ¿tú qué? ¿Has encontrado algo de utilidad?- le hizo un hueco en el sofá. –Nada de momento, hasta que no sepamos de seguro dónde esconde la Reina Malvada el corazón de mamá, no podemos hacer gran cosa. Supongo que habría que buscar una forma de dejar fuera de juego a la reina, para buscar el corazón tranquilamente. Pero la que sabría cómo dejarla fuera de juego es Regina y no podemos pedir ayuda a Gold, porque ya pactó con su majestad.- Emma le miró con gesto preocupado. –Pero no te preocupes mamá, seguro que se nos ocurre algo.- le abrazó.- Henry, yo… he visto a tu madre y no está muy bien. No podemos permitir que siga mucho tiempo más bajo el dominio de la Reina, no creo que fuera capaz de aguantarlo.- Henry se quedó pensativo. -Bueno, tú tienes magia y has probado de sobra que si tienes alguien que te indique sabes manejarla sin problemas.- Emma le miró sin comprender. –Está claro no, mamá lo que te falta es la teoría, pero hay alguien en este pueblo que sabe muchas más cosas que nadie y que nos ayudaría encantada. Bella.- Emma le abrazó emocionada. –Tienes razón, ella puede ayudarnos seguro que conoce algún libro con hechizos o algo así, incluso puede entrar y salir de la tienda de Gold a su antojo. Eres brillante cariño.- Le dio un sonoro beso en la mejilla. Henry se ruborizó. –Tampoco es para tanto.- Emma se puso como loca y empezó a dar saltitos por la habitación iban a salvar a Regina, la iban a proteger de la horrible Reina Malvada.