Por fin el último capitulo….
Para quien lo ha estado siguiendo mil gracias y lamento si hago llorar a alguno.
Atte: Ciel Phantomhive.
Séptimo año Fe
Jamie fue internado en el hospital unos días después de su cumpleaños número quince tras varias noches con vómito y fiebre prolongada que aparentemente no tenían motivo.
Fueron dos meses de angustiantes exámenes, con especialistas de distintas ramas preguntando y practicando análisis de sangre.
A Jack nunca le agradaron los hospitales y hasta donde él recordaba jamás había tenido que visitarlo ni como humano ni como espíritu. Por eso, el hecho de que Jamie estuviera cautivo en uno le angustiaba.
Aun así tomo todo su valor y voló hacia el cuarto del que era su luz. Con pesar vio que estaba vacío. Mas asustado si era posible recorrió los pasillos hasta que sus oídos fueron inundados por una risa infantil, dulce, cristalina y extraña pues su dueño comenzaba a entrar a la pubertad y su voz sonaba graciosa. Con rapidez siguió el sonido de campanillas desafinadas hasta una sala amplia en donde varios niños se mantenían en sus camas.
—Nunca podrás derrotarnos Pitch. —Dijo Jamie balanceando una escoba como si fuera un cetro—Mientras exista un solo niño que crea estaremos aquí para protegerlos.
Los niños en las camas exclamaron abriendo grandes sus ojitos.
—Entonces Pitch hizo su movimiento y lanzo a todas sus pesadillas en contra de los guardianes.
Jamie estaba contando la historia de cuando pelearon contra el coco. Jack sonrío al verlo brincar de cama en cama. Jamie Bennett era un niño grande.
—Jack tomo su cayado y se lanzó a combatirlo. ¡Ha! Se escuchó el grito de guerra y uno a uno los guardianes oponían resistencia pero Jack era el que peleaba con Pitch Black. Arriba en el cielo se veían destellos plata intentando ganarle a la oscuridad y luego…
—Y luego Jack Frost debe volver a su habitación. —Interrumpió la enfermera en turno mirando con reprobación al adolecente.
—NO… NO… Deje que termine de contarnos… —Pedían los niños.
—Si creen de verdad en ellos quizá algún día se los presente. Son amigos míos. —Presumió Jamie siendo arrastrado por la enfermera hacia la salida.
Los niños gritaron contentos, hablando de lo genial que sería ver en persona al aguerrido Conejo que Jamie les describía. Las niñas soñaban con ver la hermosa Hada de los dientes. Y algunos otros simplemente fantaseaban con el tipo de sueño que podrían pedirle al arenero.
—Sí, si… luego presumes de tus contactos. Ahora señor Bennett lo quiero de vuelta en su habitación.
—Jack —Grito Jamie corriendo hasta él apenas verlo sin importarle la presencia de la mujer a su lado. —Jack creí que no me encontrarías.
—Chico, siempre voy a encontrarte recuerdas. —Dijo señalando el pedazo de madera que Jamie lleva al cuello.
—Es Jack Frost.
—Jack Frost.
Jack no supo cómo reaccionar, todos los niños de la sala lo estaban viendo. De verdad lo estaban mirando y escuchando platicar con Jamie.
—Creo que acabo de conseguirte nuevos creyentes. —Rio Jamie, sintiendo como la enfermera tomaba su brazo y lo jalaba pensando que solo era otra distracción para no tener que asistir a su terapia. —Te espero en mi habitación, no tardes.
Jack rio complacido antes salir disparado hacia los niños que gritaban su nombre, prometiéndose que abrazaría a Jamie con todas sus fuerzas en cuanto estuvieran solos. Elevando su cayado hizo caer pequeños copos de nieve sobre los muy alegres niños quienes exclamaban asombrados. Jamás terminaría de agradecer todo lo Jamie le daba.
Jamie miro la escena y sonrió tristemente. Era bueno que Jack tuviera más niños, así no se sentirá tan solo cuando él se fuera.
[…]
Jamie escucho la alarma como un grito siniestro que inundo el hospital. Se puso en pie para asomarse al pasillo, eran las doce de la noche y no había nadie. Ni una sola alma asomaba. ¿En dónde estaban los médicos? Sintiendo el miedo apoderarse de él corrió a la sala de tratamiento en donde esperaba que los cuarenta niños estuvieran a salvo.
Jamie abrió la puerta y apenas verlo aparecer los niños fueron a su encuentro preguntando ¿qué era lo que sucedía?
—Es la alarma de incendio. Debemos salir de aquí. —Dijo muy seguro sujetando las manos de los que estaban cerca solo para darse cuenta que había varios que no podían moverse sin llevar con ellos los aparatos a los que estaban conectados.
Jamie apretó los dientes. ¿Que debía hacer? Los doctores y enfermeras habían desaparecido y los pocos que se escuchaban trabajando corrían de uno a otro lugar sacando pacientes en camillas, seguramente dándole prioridad al área afectada, pero si seguían ahí el fuego no tardaría en alcanzar esa estancia.
—Esperen un segundo. No se muevan de aquí. —Ordeno saliendo a todo correr a su habitación. De entre sus cosas tomo un pequeño avión y sin más lo lanzo por la ventana. No tenía a nadie más a quien recurrir. —Espero que no tarden. —suplico mientras su mano se apretaba en torno al trozo de madera que traía al cuello.
Volvió con los niños a toda prisa, ellos lo miraban aterrados, temblando cuando las voces urgidas y asustados aumentaron de volumen llenado el edificio.
—Escuchen. La ayuda ya viene en camino pero debemos ser valientes. Así que sacare primero a los que pueden caminar.
—No. No… no nos dejes….—Lloriquearon los que no entraban en ese primer grupo.
—Escuchen. Yo también estoy asustad. —Admitió Jamie. — pero les prometo que vamos a salir de esto. —Una explosión interrumpió su discurso cimbrando el hospital entero. Los niños lloraron asustados y Jamie tembló de miedo.
—Jamie. —Grito Jack entrando por la ventana.
—Jack. —exclamo aliviado corriendo a abrazar al guardián como si fuera su salvador y en cierta medida lo era. Amaba esa sensación de seguridad que sentía solo estando a su lado. Con todo su autocontrol se obligó a soltar al albino para decir: —Debemos sacarlos.
—¿Y los médicos?
—Creo que el incendio se inició en el are de descanso. Si así fue me temo que no hay nadie.
—Está bien, llevamos…
Una segunda detonación apago las luces dejándolos en tinieblas. Los niños lloraban llamando a sus padres. Las cosas estaban empeorando a cada minuto.
—Tranquilos. Tranquilos. —Intentaba calmarlos Jamie. Pronto vendrán a buscarnos.
Una luz atravesó la estancia, rápida y fugaz como una estrella.
—Alguien necesita un poco de luz. —Dijo Hada revoloteando
Miles de exclamaciones alegres se escucharon.
Conejo hizo su entrada triunfal desenfundado sus boomerangs —Quien pidió ayuda.
Los niños aplaudieron y dieron brincos de emoción cuando Norte también hizo acto de presencia junto a Meme. Jamie sonrió aliviado de ver llegar a la caballería.
—Debemos darnos prisa. —incito Jack tomando en brazos a una niña.
—Sí, pero tengan especial cuidado con estos tubos. —Indico Jamie acomodando la intravenosa de la niña y dándole a Jack el soporte de los sueros.
—Para los que están al fondo, es importante que lleven sus tanques de oxígeno y…
Con forme dictaba ordenes cada guardián tomaba a un pequeño porque aun con sus habilidades sería un gran reto sacarlos a todos con la premura que se requería.
Jack estaba sorprendido, Jamie sabía que debía hacerse, a pesar de su corta edad el muchacho sabía bien… Jack dio un jadeo, floto hasta Jamie para mirarlo a los ojos y preguntar.
—¿Cómo lo sabes? —Jamie no pareció entenderle. —¿Cómo sabes que aparato debe ir o no conectado? Jamie…
Jamie bajo la cabeza, espera no tener que decirle sobre su estado hasta después, mucho después.
—Contéstame Jamie.
—Me han estado enseñando como maniobrar con los aparatos para cuando yo tenga que usarlos en unas cuantas semanas. Jack. Esta es el área de cancerología.
Jack dio un paso atrás.
—Jamie tu…
—No quería que lo supieras, no asi. Yo…
—Dejen eso para más tarde debemos sacar a los niños ahora.
Conejo podía oler en el aire como el las llamas se propagaban en su dirección. El hospital estaba lleno de depósitos de distintos materiales, cada uno inflamable a diferente nivel, pero a final de cuenta flamable. Y a Conejo le preocupaba que si llegaba al tanque principal el Hospital volaría en mil pedazos sepultándolos.
Uno tras otro los guardianes sacaron a los niños mientras Jamie guiaba a los que si podían caminar por los pasillos rumbo a la salida.
El aire poco a poco se enrarecía y llenaba de humo, dentro de poco no podrían ni ver por donde caminaba.
—¿Cuantos faltan? —Pregunto Hada intentando mantener unidos al tumulto de pequeñas personitas.
—Ya solo falta el último grupo que trae Jamie. —Contesto Norte colocando a un niño en el suelo.
—iré a buscarlos. —Ofreció Jack.
El albino voló raudo entre los pasillos y justo en la segunda planta los encontró.
—Ya falta poco. —Ánimo y los niños caminaron más deprisa.
Rápidamente se colocaron en fila india, Jack los guiaba y Jamie cuidaba que no fuera a quedarse atrás ninguno. Jamie dio un suspiro, casi lo habían logrado y fue entonces que toco su pecho buscando el regalo de Jack sin hallarlo, debió habérsele caído cuando mando el avión. Tenía que volver a su habitación porque no podía perder aquello que lo mantenía en pie. Aquello que lo hacia sonreír. Debido a su enfermedad pronto comenzaría tomar quimioterapias y pediría el cabello, sus huesos se debilitarían, pero si tenía cerca ese dije sabía que todo estaría bien. No lo pensó simplemente se giró y volvió sobre sus pasos.
No era tonto sabía que podía su preciado collar podía estar tirado en cualquier parte, por eso iba mirando cuidadosamente el suelo. Y ahí no muy lejos de la escalera por la que hace poco descendieron lo vio. Corrió y tomo el trozo de madera sintiendo entre sus manos el frio que desprendía. Ahora tenía que apresurarse a salir. Un llanto llamo su atención. Jamie intento ubicar el sonido era tan tenue que apenas si podía notarlo.
—Es un bebe. —exclamo asustado buscando como desesperado adentrándose cada vez más a la estructura que crujía.
[…]
Jack termino de sacar a los niños, el humo ahora era tan espeso que apenas lograba ver las figuritas saliendo de apoco y tosiendo en busca de aire.
Cuando el ultimo salió Jack sonrió, habían hecho un buen trabajo y elevo su mano buscando que otra impactar con la suya en signo de victoria peor no la encontró.
—Jamie…—llamo sin recibir respuesta. —Jamie. —Grito intentando entrar de nuevo al edificio en busca de su luz.
Sadman con uno de sus látigos se lo impidió. Jack podía ser un espíritu pero eso no significaba que no podía desaparecer, en especial si tomaba en cuenta que estaba por entrar a un incendio cuando el guardián de la alegría apenas toleraba un día caluroso.
—Jamie. —Gritaba despertado agitándose y peleando por soltarse. —Jamieee…
Conejo corrió sacaría a Jamie a como diera lugar. Las llamas salían de la entrada como lenguas vivas en busca de alcanzar algo mas y el guardián de la esperanza no dudo en enfrentarlas sin embargo antes de tan solo llegar más allá de dos saltos de la puerta fue lanzado por un tercer estallido que provoco un derrumbe total.
—Jamie….
Un silencio sepulcral inundo el lugar después de aquel grito desgarrador.
[…]
Jack no podía creer que estaba asistiendo al funeral de su luz. El cuerpo de Jamie Bennett jamás fue encontrado y en su lugar la caja había sido llenada con presentes que dejaron en agradecimiento los niños del hospital que él ayudo a salvar.
Durante la búsqueda de Jamie había encontrado entre los escombros a un bebe cuya única protección fue una tina, según los médicos era un milagro porque todo a su alrededor estaba chamuscado. Para Jack eso no fue un milagro fue obra de Jamie, porque junto al bebe Jack recogió el dije que él le había regalado a su creyente. Seguramente Jamie supo que el poder de aquel trozo de madera podría mantener a salvo a solo uno y había elegido al niño. Jamie había salvado la vida de ese bebe a cambio la suya.
La mayoría de los niños en Burgess ahora podían verlo pero…
—Cambiaria todo con tal de volver a verte. —Susurro Jack apesadumbrado antes salir volando sin rumbo.
Hada había intentado seguirlo pero Conejo y Norte la detuvieron.
—Necesita estar solo.
Fin.
…. … …. …
Este Fic fue escrito como inspiración de una niña de 13 años que acaba de fallecer, era mi vecinita y bueno, esos fueron los síntomas que presento.
A últimas fechas se han dado más casos de cáncer infantil terminar debido a que los síntomas en si pueden tomarse, como le paso a Jamie, como algo mas y sin ninguna relación aparente.
Aquí les dejo la lista de los síntomas más significativos:
- Anemia acompañada de sangrados y exceso de hematomas (moretones)
- Dolores de cabeza acompañados por alteraciones del sueño o del comportamiento y conducta
- Fiebre prolongada y sin causa aparente
- Dolor de cabeza persistente, acompañado de vómitos nocturnos
- Hinchazón y masa abdominal anormal
- Fatiga, pérdida de peso, palidez
- Ganglios linfáticos inflamados
- Infecciones frecuentes
Gracias por leer y dejen comentario si quieres un prólogo.
Y espero, para aquellos que lo están esperando, darle fin a Derritiendo el Hielo la semana que viene. Gracias y nos leemos.
Atte: Ciel Phantomhive.
