Dirk comenzó a sentirse miserable. Si no fuera porque Jake estaba dándole ánimos por el Pesterchum, quién sabe qué tipo de aburrimiento mortal estaría padeciendo.

Roxy finalmente se sentó en el banquito de al lado con la bolsa en la mano. Ahí estaba guardado el vestido que había estado eligiendo hace más de dos horas. Ahora faltaba el de Jane.

¿Por qué carajo...? Ah, sí. Porque era buen amigo. Esto hacen los buenos amigos, ¿Cierto? Acompañan a sus chicas a comprarse ropa bonita para la Prom. No es que no le gustara, simplemente se aburría porque no estaba haciendo nada. Le gustaba acompañarlas, siempre y cuando también se comprara ropa él, porque sino solo tenía que sentarse ahí hasta que se le pudriera el culo. Pero sabía que no podía quejarse, él tardaba más en elegir una prenda que ellas dos juntas. No iba a hacer ningún comentario respecto a ese tema.

Bueno, no la estaba pasando taaan mal. Tenía la compañía de Jake a través del celular, y luego irían todos a la casa de Jane. Eso significaba comida deliciosa y pijamada con sus mejores amigas. Además, podía ver tetas gratis. Se preguntó lo que darían las personas por ese privilegio. Sí, Dirk era completamente gay, pero eso no significaba que no pensara que el cuerpo de las mujeres era lindo. Atractivo, incluso. No lo suficiente como para masturbarse pensando en ellas (y no, no pienses en lo del otro día, Dirk. Olvídate de eso.) Aun así, Dirk creía que el pecho de una mujer era uno de los lugares más cómodos para dormir, comprobado por el mismo con sus amigas. Son como almohaditas. Y mientras los chicos (y chicas, por qué no) que darían de todo por ese privilegio, Dirk no hacía esas cosas buscando alimentar su imaginación sexual (para eso tenía a Jake, aunque renegara aquel pensamiento). Dirk sentía un amor más maternal hacia las mujeres, y algunas veces excepcionales, ciertos pensamientos impropios. Pero generalmente incluían mujeres con mujeres, no a sí mismo con una.

Roxy intentó llamarle la atención con gestos, pero Dirk prefirió seguir escribiéndole a Jake.

― Se han hecho muy amigos ―comentó.

― ¿Quiénes? ―contestó sin entender.

― Ustedes dos, tonto.

Dirk se encogió de hombros.

Jane salió del vestidor y preguntó cómo le quedaba.

― ¿Ese te gusta, Jane? Es bonito.

― No lo sé, no estoy segura. ¿Qué opinas, Dirk?

― No. Pruébate el azul, ese te quedará bien.

― ¿Tú crees?

― ¡No le hagas caso! Ponte el negro ―le sugirió Roxy.

Jane volvió al vestidor del local.

― ¿Por qué no vino Calliope? ―preguntó Dirk.

― Le prestaré un vestido blanco precioso que tengo. Además, tenía quehaceres.

― Mmh.

Dirk bufó. Cuando Jake salía con sus tonterías era un completo imbécil, pero tenía que admitir que lo hacía un poco adorable. Solo un poco, eh. Por favor, en qué estaba pensando.

― ¿Qué tanto charlan ustedes? ―inquirió, interesada.

― Cosas.

― ¿Cosas?

Jane salió de nuevo. El negro no estaba mal, pero meh.

― ¡Ese te queda hermoso! ―elogió Roxy.

Jane se veía insegura. Lo miró a Dirk, como buscando una segunda opinión. Él le negó con la cabeza. Ella volvió al vestidor.

Roxy sacó un poco su vestido de la bolsa. Ella estaba encantada. Era ceñido al cuerpo, de un color morado, elegante, aunque lo corto del vestido contrastaba con ese toque de gala que tenía. De todas formas, le quedaba muy lindo. Roxy amaba esas cosas. A Dirk le daban exactamente igual. Prefería los estampados y la ropa simple. O ingeniosa. O irónica.

― ¿Estás nervioso? ―preguntó Roxy de repente.

― ¿Por qué?

― Por el torneo.

Dirk andaba distraído estos días, lo que era bastante extraño para él. Así que los nervios no eran la gran cosa. Ansiaba el torneo de esgrima hace años: antes era muy chico para competir, y cuando tenía la edad suficiente (es decir, el año pasado), Dave lo arrastró a una gira. Bueno, no podía decir que la había pasado tan mal paseando por Vancouver, pero había perdido la oportunidad de participar. Este año sería el primero.

― No, pero si lo mencionas, lo estaré.

La había invitado a Roxy. Ella lo había apoyado desde que jugaba fingiendo que un palo era una espada. Ella había mantenido conversaciones a las tres de la mañana con él porque no podía dormirse del dolor de heridas idiotas. Eh, empezó esgrima a los 12 años. Solo era un tarado con algo filoso en la mano, no era muy confiable. Nadie le había puesto límites.

Así que la invitó a ella para que fueran el domingo a ver un montón de chicos golpear acero contra acero hasta primera sangre. O algo así, porque los organizadores no querían a nadie muerto.

― Está bien, no lo menciono más.

Jane se mostró con el vestido azul. Los dos negaron con la cabeza. Jane suspiró con fastidio.

― Es inútil, la ropa no me queda bien.

― No digas eso, Janey ―Roxy fue hasta ella y la abrazó― No es que te queden mal, es solo que estamos aquí para encontrar el vestido perfecto.

Dirk se levantó y revisó la sección de vestidos. Tenía que haber algo, ya que Roxy había elegido los vestidos, quizás si él buscaba...

Encontró uno que le agradó. Se lo entregó a Jane y ella no parecía muy convencida, lo tomó sin ni siquiera mirarlo, y cerró la cortina detrás del cubículo con frustración. Roxy entró con ella, como si la privacidad no fuera algo que realmente importara. Dirk aguardó con impaciencia.

De repente, una mano salió de entre las cortinas. Lo agarró de atrás y lo obligó a meterse.

― Dirk, te adoro ―dijo Roxy.

El vestidor no era pequeño, pero tres son multitud. Aun así, Jane no se quejó de su presencia, y agradeció que ya estuviera cambiada cuando Roxy lo trajo, porque si no hubiera sido incómodo.

Jane sonreía suavemente mientras se miraba al espejo. Dirk había escogido algo muy simple. Negro con detalles celestes en la cintura y en el cuello, que resaltaban sus ojos.

― Este me encanta ―murmuró.

― Te ves preciosa. Podrías ser la reina de la Prom.

― Sí, claro.

Ambas se rieron.

Roxy había sido reina de la Prom su primer año en la escuela. Después, nunca más. A Jane no le interesaban esas cosas. A Dirk mucho menos.

Igualmente, este año la coronación de los reyes de la fiesta era más especial. Roxy les había contado su plan de postular a Calliope para reina del baile. No importaba si nadie la votaba, al menos tendría el voto de sus amigos y subiría al escenario como la dulzura que era. A los demás les había fascinado la idea. Jane y Roxy le harían una corona cuando llegaran a la casa de Jane. Dirk le compraría un peluche, porque no le gustaba regalar flores. Se pudren con el tiempo.

― Gracias, Dirk.

Dirk estaba recostado contra la pared, cerca de la salida para no molestar. Las observaba vagamente a través del espejo. Se sorprendió bastante cuando Jane le dio un abrazo. Le correspondió, por más que no duró más que unos segundos.

A las seis en punto, el papá de Jane estaba con el auto en la puerta del local, listo para llevarlos a casa. Dirk pensó que le gustaría comprarse un buen automóvil algún día. Durante el viaje, Roxy le compartió un auricular y pasaron veinte minutos escuchando Lady Gaga.

Ya en la casa, lo primero que hicieron fue acompañar (e intentar ayudarla) a cocinar. Dirk era pésimo. Roxy no tanto, pero ambos se sentían un tanto inservibles, porque sin duda Jane algún día sería una gran cocinera.

― Sabes, si hicieras pasteles más seguido, estoy segura que no habría quien se resistiera a tus encantos, Jane.

― Roxy, elógiame después, presta atención a lo que estás haciendo.

― ¡Sí, señora!

Roxy se concentró en abrir el huevo sin que la cáscara cayera adentro del tazón.

― Estuve pensando que podría regalarle un pastel a Jake si aprueba matemáticas.

― Seguro caerá en tus brazos, Janey...

Roxy se rió, pero Jane no lo hizo. Dirk frunció el ceño. Si relacionamos "Si hicieras pasteles más seguido, estoy segura que no habría quien se resistiera a tus encantos" y "podría regalarle un pastel a Jake", esto no le gustaba nada. Rogó que fuera una idea inocente sin intenciones de coqueteo indecente, o lo que era peor, romántico. Bah, no. Jane no era esa clase de chica...

No era la clase de chica que haría un pastel para coquetear. Pero sí era la clase de chica que haría un pastel para decir "me gustas", y eso era peor.

― ¿Jane, puedo ir a ver la televisión? Siento que estoy estorbando ―dijo.

― No estorbas, para nada. Pero si quieres, ve tranquilo.

― Sí, además quiero ver...

― Ya entendimos, que vayas.

Dirk asintió y abandonó la cocina para evitar los pensamientos innecesariamente dramáticos. Se sentó en el sillón a ver My Little Pony, porque no se lo iba a perder.

Esa noche cenaron riquísimo. Después decoraron los tres una corona de cotillón para que quedara brillante y hermosa, para Calliope. Las chicas hablaron de chicos (chismorreos de la Prom), Dirk hablaba con su chico por chat. Y lo hizo hasta las dos de la mañana, cuando Jane y Roxy compartían una cama y el parloteo había cesado, mientras su colchón estaba frío y solo.

Y pensó que quizás Jake podría, no sé, ¿Hacerlo sentirse menos solo? Eso parecía. En tiempo pasado, claro. Porque se equivocó horriblemente y Jake terminó por hacer que se sintiera mal.

GT: sé que no tiene viene al caso

GT: pero tú eres amigo de la chica de trenzas largas, ¿no?

TT: ¿Meenah?

TT: Sí, ¿Por qué?

GT: ella tenía pareja

GT: y eso se terminó, ¿cierto?

TT: Sí, Aranea terminó con Meenah.

GT: sabes, desde que la primera vez que la vi, pensé que Aranea es completamente mi tipo

Por supuesto. Sí, obviamente. Lo había sabido desde el primer momento. ¿Por qué Jake sería gay? Parecía el típico chico que le va bien con las mujeres, y probablemente lo sería. No sentía celos. Se sentía más vacío que nada. Cercano a la sensación de haber sido vencido.

TT: ¿Vas a ir por ella?

TT: Según Meenah, está bastante tocada.

GT: oh no

GT: no, sería tan poco honorable intentar cortejar a una dama que acaba de terminar su relación

GT: solo fue un comentario

GT: quizás, para un futuro, ella y yo podríamos

GT: quién sabe

GT: estoy divagando

Dirk lanzó el celular contra el suelo. Dejó caer la cabeza contra la almohada. Mañana le diría que se había quedado dormido y por eso no le había contestado, y entonces cambiaría de tema. Porque en serio, no quería seguir hablando con Jake. No esta noche.

Sintió que alguien se había levantado y estaba pisando sus sábanas. Alcanzó el celular e iluminó para dar justo con la cara de Roxy, que se contorsionó ante la luz y se tapó los ojos con la mano. Dirk volvió a lanzar el aparato lejos y se puso a mirar el techo, o a fingir que veía algo en aquella oscuridad.

― ¿Qué culpa tiene el celular? ¿Qué pasa?

― Nada.

― Dirk, te conozco, ¿Qué pasa?

No, Dirk se negó rotundamente a decirle. Él sabía los sentimientos que ella le profesaba, como sabía también qué clase de mierda se sentía que la persona que te gusta te hable de la persona que le gusta. Era tan deprimente. No le haría eso a Roxy.

― ¿No puedes dormir? ―ignoró su pregunta.

― No puedo ―respondió Roxy.

Ella apoyó la cabeza en su pecho. Lo abrazó y Dirk le correspondió el abrazo, rodeándole la cintura. Fue reconfortante, un poco. Al rato, Roxy se retiró porque había cierta incomodidad entre los dos.

Durmieron en la misma cama, separados. Por lo menos, Dirk se sintió más acompañado.


Lo considero el peor capítulo del fic, pero qué sé yo, júzguenlo ustedes (?)

Lo subí un cacho antes porque mañana no voy a estar (ojalá mi responsabilidad en este fic fuera aplicable a otras cosas (?) Como sea, el próximo capítulo lo voy a subir el miércoles 11 de febrero. Probablemente empiece a subirlos semanalmente.

Adelantos~

Dirk no la está pasando nada bien. Jake ya sabe con quién ir a la Prom. ¿Aceptará esa persona? ¿Qué pensará Dirk? Chan chan chaaaan (?)