Cuando Hermione y Severus entraron en su hogar en las mazmorras sintieron un alivio irrazonable como si la pesada carga que Dumbledore les había puesto sobre los hombros se aliviase considerablemente, pero esa paz inesperada desapareció nada más se sentaron para continuar la conversación iniciada en despacho del director.

Snape parecía reticente a contar a Hermione nada más por ahora y así se lo expuso antes de que la chica abriese la boca

-Considero-dijo con ese tono de voz tan suyo que hacia a la joven sentir que se encontraba en clase- que dado que aun no sabemos si el ingenioso plan de Dumblerore-y Hermione no pudo menos que apreciar la amargura que dejaba entrever en sus palabras que la hizo nuevamente preguntarse cual podría ser la misión que Snape tendría que realizar.

-Y por ese motivo creo que usted no debe recibir mas información de la que ya posee ya que pone en peligro su vida, la mía y la de muchos otros si nos descubren-terminó Snape sin emoción alguna

Hermione que ya empezaba a cansarse de su actitud fría, distante y correcta que casi era mas enervante que cuando se mostraba embargado por la ira como esa mañana, no pudo controlar su frustración hacia la actitud estirada y falta de sentimiento de su marido y le increpó con voz dura mientras clavaba sus uñas en la tapicería del sofá deseando que fuera la piel de Snape

-¿Entonces arriesgar mi vida no es suficiente para que confíe en mi? ¿Qué se supone que estoy haciendo tan mal como para que me trate continuamente como si fuera una niña tonta que se ha metido en problemas?-Snape pareció que iba a replicarla algo pero Hermione que había llegado a un punto en el que no podía ser aplacada por palabras vacías se levantó encarando a su marido-He aceptado sus ridículas exigencias, he tratado de olvidar su comportamiento hacia mi durante estos años, he asumido con la mayor entereza que he podido los recientes acontecimientos y a usted parece no importarle mis esfuerzos para que esta farsa de matrimonio funcione-enumeró Hermione mientras las lagrimas acudían a sus ojos debido a la rabia que la embargaba

-Yo lo estoy intentado y usted simplemente ignora mis esfuerzos por adaptarme a sus expectativas lo mejor que puedo. Soy yo la que se intenta adaptar a usted ¡y usted no ha dado ni un pequeño paso para adaptarse a mi!-exclamó Hermione y comenzó a dar vueltas delante de Snape -No se ha planteado siquiera conocer a mis padres y explicarles lo acontecido, a supuesto que ese es un asunto que solo me concierne a mi. No se ha interesado por mis preferencias ni deseos en ningún ámbito y actúa como si mi presencia fuera a duras penas tolerada ¿O cree que no me he dado cuenta de que esta toda la tarde en su despacho para tratar de evitarme?-dijo Hermione deteniéndose en su paseo para preguntarle directamente

-Basta- dijo Snape sin alzar la voz pero terminante mientras se levantaba para acercarse a su mujer- Es cierto que no me he preocupado por sus deseos ni por los problemas que le ha causado este matrimonio- dijo mirando a los ojos a una Hermione mas tranquila como si hubiera dicho todo lo que había pugnado por salir de su boca los últimos días- trataré de ayudarla a poner orden en su vida y a que se sienta lo más cómoda posible conmigo pero aunque aceptaré discutir con usted nuestra vida conyugal, en lo que a la misión que nos han puesto atañe no admitiré discusión alguna, usted hará lo que se le ordene cuando se le ordene ¿He sido lo suficientemente claro?- Dijo a poca distancia de Hermione pero sin llegar a rozarla

-Cristalino…señor-añadió con desprecio Hermione que sentía un fuerte deseo de abofetear su rostro inexpresivo

-Bien. Buenas noches-y sin añadir nada más entro en la habitación con el obvio objetivo de evitar que se iniciara otra discusión

Y ahí se quedo Hermione sola, anonadada y furiosa de pie en mitad del salón mientras miraba con fijeza la puerta por la que había salido el hombre más irritante del mundo y por desgracia para ella su marido.

Snape entró en la cama y apagó la luz con un leve movimiento de varita pero cuando su cabeza hizo contacto con la mullida almohada en dormir fue en lo ultimo que pensó, sus pensamientos los ocupaba como usualmente ocurría su esposa que había demostrado ser no solo una inacabable fuente de respuestas sino también parecía generar un numero equiparable de problemas.

Cuando se casaron, por decirlo de alguna manera, supuso que habría inconvenientes pero parecía que cada vez que solventaban alguna diferencia de opinión surgía otra aun más grande. Aunque eso no sería tan terrible si a su santa mujer no le gustara tanto discutir cada pormenor. Cuando era su profesor le había resultado desagradable su cháchara infernal pero ahora la verborrea de la chica se había dirigido a otros derroteros menos agradables que la elaboración de pociones y el ya no podía acallarla, lejos quedaban esos días en los que podía hacerla callar con una sola mirada.

Si era sincero consigo mismo tenia que admitir que estar casado con Hermione no estaría tan mal si ella no se empeñase en convertir los pocos momentos diarios en los que estaban juntos en una batalla dialéctica que le ocasionaba una punzante jaqueca y un sentimiento de frustración perpetuo. Cuando estaba callada, cosa que se limitaba a cuando dormía, era una compañía agradable y reconfortantemente calida que ocupaba el frió vacío que solía haber en su cama pero cuando abría la boca solo lo hacia para echarle algo en cara. Francamente, si por el fuera Hermione dormiría constantemente.

Tras una hora o quizás más Snape oyó la puerta abrirse y cerrarse y escuchó como a tientas Hermione cogía su pijama del armario. Tal vez Snape prestó demasiada atención al tortuoso sonido de la tela al caer porque sin verla el podía intuir que prenda era la que ahora era abandonada en el suelo dejando la tersa y blanca piel al descubierto. Cuando el profesor se percató de que tenía la boca seca y de que todos sus sentidos estaban puestos en el frufrú de la tela al abandonar el cuerpo de su esposa llegó a la conclusión de que un hombre no podía vivir y dormir con una mujer sin tener pensamientos inapropiados sobre ella. Quizá Hermione no le gustase pero hacia tiempo que no saciaba sus apetitos masculinos y era lógico que en su hasta ahora imperceptible necesidad se fijara en la joven que dormía a su lado todas las noches. Era algo natural. No debía alarmarse. Simplemente en la próxima reunión de mortifagos además de tratar con el señor oscuro el tema de su mujer se buscaría alguna mortifaga para un encuentro breve y sórdido en cualquier esquina, llevaba demasiados años separando sus necesidades físicas de las emocionales como para plantearse siquiera que un instante de bajos deseos hacia la repelente de su mujer implicara algo más que demasiado tiempo sin sexo.

Y pese a todo, cuando sintió como el colchón se hundió por el peso de Hermione y su calido cuerpo quedo tan cerca de el que si alargaba el brazo podría tocarlo un escalofrío recorrió su cuerpo y también pese a lo que le recomendaba la razón la abrazo levemente como cada noche.

………………………………………

A la mañana siguiente Hermione dirigió una sonrisa a Harry cuando se sentó junto a ella en la mesa del gran comedor y obsequió a Ron con una mirada dura propia de la profesora Mcgonagall ya que no había olvidado el desplante que la había hecho ayer.

Ron se sentó junto a Harry tan sumido en la autocompasión y los nervios que no se percató de nada y miró el zumo que le había plantado Harry delante como si quisiese ahogar en el. Mientras el moreno estaba tratando de animar a Ron Hermione les prestaba atención a medias y observaba disimuladamente a su marido.

Ayer después de la entrevista con Dumbledore Snape se había comportado como un cretino negándose a contarla nada sobre los motivos por los que iba ha arriesgar su vida dejándola además furiosa y con la palabra en la boca.

Hermione pegó un furioso mordisco a su tostada molesta por la actitud de Snape tan fría y distante y en ocasiones irritantemente paternalista. Pese a que el fuera mayor que ella y hubiese sido su profesor no significaba que tuviera derecho a tratarla como a una niña torpe que había ocasionado problemas. Por lo menos antes discutían pero Snape parecía pensar que con respecto del trabajo el era el único que tenía algo que decir y la información que recibiría ella seria la justa y necesaria para hacer lo que el la ordenara. Hermione dirigió de nuevo su atención hacia los chicos, al parecer Ron tenia el estomago cerrado. Harry la lanzó una fugaz mirada y disimuladamente vertió el contenido de un pequeño frasco en el vaso de Ron y se volvió a guardar en la túnica el frasquito al tiempo que trataba de hacer beber al pelirrojo el contenido del vaso.

-¡No lo bebas!-le advirtió sospechando que contenía el frasco

-¿Por qué?-pregunto Ron extrañado

-Le has puesto algo en la bebida- acusó a Harry mientras le miraba ceñuda

-¡Pero que dices!-repuso Harry haciéndose el loco

-Ya me has oído. Te he visto. Le has puesto algo en la bebida. ¡Hazme caso Ron no te lo bebas!- exclamo alterada, pero el levanto el vaso, lo vació de un trago y dijo:

-Deja ya de mangonear.

Hermione escandalizada les lanzo una mirada desagradable a ambos y se levanto para buscar un sitio lejos de ellos.

Cuando se terminó el desayuno los estudiantes se dirigieron en tropel hacia el campo de Quidditch. Hermione iba acompañada de Neville y Luna que llevaba una cabeza de león por sombrero atrayendo todas las miradas y provocado la burla de los estudiantes.

Hermione lanzó una mirada despectiva a Romilda Vane y sus amigas que señalaban a Luna y se reían. Luna y ella podrían tener sus más y sus menos debido a que la chica era demasiado fantasiosa pero era su amiga y no permitiría que la insultaran en sus narices.

Caminaron bajo un sol bastante inesperado y una vez en el campo de quiddicht Hermione se sentó en las gradas junto a Neville y Luna con el resto de Gryffindors que pronto comenzaron a vitorear los tantos que marcaba su equipo.

Hermione comprobó sin demasiadas sorpresas como Gryffindor se ponía prontamente encabeza y aburrida observó como Snape ponía una cara cada vez mas hosca según Gryffindor iba sumando puntos, Hermione casi podía perdonar a los chicos por hacer trampas solo por ver la expresión asesina de Snape.

Cuando el encuentro finalizó con una aplastante victoria de los leones Snape se alejó furibundo hacia el castillo y Hermione esperó pacientemente a que sus amigos salieran de los vestuarios.

-No debiste hacerlo. Ya oíste a Slughorn, es ilegal-dijo como saludo Hermione a Harry en cuanto puso un pie fuera del vestuario

-¿Qué piensa hacer? ¿Delatarnos?-la increpo Ron

-Yo no puse nada en tu bebida Ron, solo fingí hacerlo para que te sintieras afortunado pero las paradas las has hecho tu solito-dijo alegremente Harry suponiendo que eso calmaría los ánimos

-¿Seguro?-pregunto Ron y como respuesta Harry le mostró el frasco sin abrir de Felix Felicis

-¿Qué Hermione?-dijo Ron con ganas de pelea-¿Aun sigues pensando que no puedo jugar bien sin hacer trampas?-y con esas se marcho dejado solo a Harry y a Hermione

-Vaya…-dijo Harry sin saber que mas decir-¿Vamos a la fiesta?-pregunto sintiéndose estupido

-¡Ve tu! Estoy harta de Ron, no se que se supone que he hecho mal…-y con esas se fue al castillo mas concretamente al baño de chicas para que se la pasara el enfado.

Hermione había tolerado los enfados irrazonables de Ron desde que eran amigos pero desde tercero tenia que lidiar en sus enfrentamientos no solo con los comentarios desagradables de Ron, su humor voluble y la pasividad de Harry que siempre terminaba apoyando mas a Ron que a ella aunque se declarara neutral sino que también se enfrentaba con los sentimientos que la despertaba su amigo. Hacía ya mucho que se había admitido a si misma que quería a Ron más que como a un amigo.

Rato después Hermione abandonó serena el baño dispuesta ha arreglar las cosas con Ron y entró en la sala común de Gryffindor que estaba abarrotada por sus jubilosos miembros y buscó con la mirada a sus amigos. No fue nada difícil encontrar a Ron que estaba prácticamente comiéndose a Lavender en medio de la sala mientras la gente les animaba y hacían comentarios burlones.

Sin creerse del todo lo que estaba viendo y con los ojos empañados por las lágrimas salió como una exhalación de la sala común y se alejo corriendo hacia las mazmorras. "Ron maldito desgraciado, haciéndola sentirse culpable por tonterías cuando el se morrea como si tal cosa con Lavender delante de ella…" pensaba Hermione mientras lloraba amargamente. Ella pese a que no habían hablado del tema ni se habían besado o algo por el estilo había pensado que estaban "casi juntos" y no había pensado que su matrimonio con Snape hubiera cambiado los sentimientos de Ron por ella…Si alguna vez los hubo.

Hermione llegó corriendo a las mazmorras pero una vez estuvo frente a la puerta que daba al interior de su casa dudó. No quería encontrarse a Snape en ese momento aunque como aun era temprano cabía la posibilidad de que estuviera en su despacho como siempre. Con pocas ganas de recorrer el camino de vuelta hacia alguna sala vacía le dio la contraseña a la puerta y entró en el salón donde su marido leía relajadamente un libro ante el repiqueteante fuego de la chimenea.

Al oír abrirse la puerta el hombre giró la cabeza lentamente hacia la entrada

- ¿Tan pronto en casa? Había supuesto que los Gryffindors tendrían una buena fiesta montada en su sala común- comentó con frialdad Snape recordando la humillante derrota de su propia casa

-Si, pero bueno…me sentía cansada. El quidditch no me gusta mucho-dijo Hermione que no estaba dispuesta a comentar con Snape la verdadera razón de su pronta llegada y se sentía un poco molesta porque hubiera decidido hacer caso a sus opiniones justo ese día

-Bien- dijo posando el libro sobre la mesa ratona-Supongo que eso nos da la posibilidad de empezar sus lecciones de oclumencia- y tras decir esto se levantó y con un movimiento de varita desplazó los muebles para dejar mayor espacio

-Realmente estoy cansada-rehusó Hermione reticente a que Snape hurgara en su cabeza justo cuando se sentía tan traicionada por lo de Ron-¿Podríamos dejarlo para mañana?-preguntó con voz queda

-Desde luego podríamos posponerlo indefinidamente pero aunque no me supone ningún placer enseñar oclumancia a otro Gryffindor, es imperativo que aprenda a cerrar su mente. Ha asumido usted un compromiso y me da igual que hoy este cansada- dijo Snape que en el fondo tenia ganas de cotillear un poco en la cabeza de su mujer

-Esta bien- dijo Hermione cansinamente, hoy no tenia fuerzas para discutir con el

-Bien, trate usted de cerrar la mente, vacíela de todo pensamiento. A la de tres trataré de penetrar en su mente.-dijo Snape y Hermione tragó saliva esforzándose por ocultar especialmente el altercado con Ron-Uno-dijo con suavidad Snape mientras sacaza su varita. Hermione trató de pensar en blanco pues era lo mas parecido a nada que podía imaginar-Dos-y Snape la apuntó con su varita mientras Hermione instintivamente aferraba la suya-Tres…¡Legeremence!-dijo Snape

Sin poder evitarlo Hermione se vio rodeada de una especie de diapositivas de distintos momentos de su vida. Se vio a si misma con unos ocho años jugando en la playa en un nuboso día de verano, se vio a si misma estudiando sus nuevos libros de magia en casa entusiasmada por entrar en Hogwarts, se vio a si misma robando piel de serpiente arborea africana en el armario privado de Snape…

De pronto volvió a encontrarse de pie en medio de su sala de estar mientras Snape le miraba entre sorprendido y enfurruñado

-Vaya…Siempre sospeche que fue Potter el que me robo. Vaya, vaya parece que estas lecciones de oclumancia van a ser mas reveladoras e interesantes de lo que pensaba-dijo Snape con una mirada escrutadora

-Señor, yo…-empezó Hermione tratando de disculparse

-Ni lo mencione.-dijo deteniéndola con una ademán de mano- Estoy tratando de recordarme que tras estas paredes soy su esposo y no su profesor- dijo lacónicamente- Bien, prepárese. Uno, dos, tres… ¡Legeremence!

En ese momento Hermione que no estaba para nada preparada se vio de nuevo rodeada por imágenes de su vida. Ella desentrañando el enigma de Snape en primer año (Snape puso cara de haber bebido algo ácido recordando lo humillante que fue que una cría de 11 años pasase su obstáculo), ella con Ron y Harry riendo en la sala común, ella yéndose corriendo llorosa después de que Snape dijera ese hiriente comentario sobre sus dientes…

Snape volvió a detenerse. Miró a Hermione que había adoptado un tono rojo brillante avergonzada de que Snape hubiera visto cuanto la habían afectado sus crueles palabras en cuarto curso.

-Lamento lo que dije-dijo después de un rato tensamente Snape mientras Hermione trataba de mirar para cualquier lado excepto a su marido-Fue un comentario desafortunado-prosiguió con su rígida disculpa

-No tiene importancia. Ya ni me acordaba de ello- mintió descaradamente Hermione. Snape dudo un instante pero finalmente volvió a alzar su varita

-Bueno, prepárese-dijo incomodo Snape-Uno, dos, tres… ¡Legeremence!-dijo por tercera vez esa noche y por tercera vez Hermione se vio rodeada por fragmentos de su vida. Una versión diminuta de si misma poniéndose el sombrero seleccionador, ella prendiendo fuego a Snape en el primer partido de Quidditch de Harry (Snape alzó una ceja y la miro nuevamente sorprendido y molesto a partes iguales), ella y Ron discutiendo, Ron besándose con Lavender en medio de la sala común y ella huyendo de allí llorando…

En esta ocasión fue ella quien detuvo las imágenes expulsando avergonzada a Snape de su cabeza. Hermione jadeaba mientras una pequeña lágrima escapaba de sus ojos.

Snape que no era tonto se había percatado de que Hermione lucía exactamente igual que en el recuerdo y que Weasley llevaba su ropa de Quidditch así que sin necesidad de preguntarla nada supo que la razón por la que no había encontrado la fiesta interesante era que se había llevado un desengaño amoroso.

Snape que siempre pensó que esos dos acabarían juntos (De hecho ironías de la vida el había apostado 21 sikcles contra Mcgonagall que tenía en mejor estima la inteligencia de Hermione) se sintió decepcionado por tener razón. Hermione estaba enamorada del estupido pelirrojo, Hermione inteligente como era sufría por el amor del papanatas de Weasley.

No sabía bien porque pero ese pensamiento le sublevaba.

Snape se detuvo de repente en sus divagaciones, el hecho de que sintiera una natural posesividad hacia lo que consideraba de su propiedad no debía influirle en lo que a su esposa se refería. Después de todo había accedido a dejar que tuviera amantes y si la chica tenia mal gusto a el no le concernía.

Con cara inexpresiva la comunicó que daba la lección concluida por ese día y la chica se encerró en el baño desde donde enseguida se oyó el ruido de la ducha

Con un suspiró Snape invocó una botella de Brandy y un vaso con hielos decidido a pensar en cualquier otra cosa que no fuera su mujer pero irremediablemente sus pensamientos le conducían a ella. Se sentía preocupado por lo que la podría pasar si por algún milagro Lord Voldemort aceptaba que estuviera con ellos, Hermione ahora era su responsabilidad y si sufría algún daño seria su culpa. ¿Y si el señor tenebroso le decía que si y cuando la llevara la torturaba y mataba? ¿Y si la hacían prisionera? ¿Y si (y el pensamiento hizo que notara el sabor de la bilis en su boca) se la turnaban y la violaban solo por humillarle a el y castigarla a ella? Dumbledora no se había parado a considerar todos los peligros a los que se enfrentaba Hermione o quizá los conocía todos pero no le importaran ¿Hermione se había planteado esos riegos? La chica era inteligente pero no conocía el lado más negro de la naturaleza humana, pero Snape que sabia bien como actuaban los mortifagos ya que el había sido uno durante muchos años sabía que debido a que el era un mortifago influyente y que el señor oscuro no deseaba que se quedara sin sus poderes no matarían a la chica pero eso no les obligaba a tratarla mejor que a cualquier prisionera.

Con frustración se bebió el contenido del vaso del un trago y se fue a la cama. Como la chica aun no había salido del baño se entretuvo leyendo hasta que Hermione salió con las mejillas sonrosadas por el calor y el pelo aun húmedo desparramado por su camisón blanco. Snape pese a si no pudo evitar pensar que estaba bonita, como aquel día en el callejón Diagon. Hermione que eludía la mirada de Snape debido a que se seguía sintiendo avergonzada y humillada por lo que su marido había visto no vio la fugaz mirada apreciativa que la dedicó y Hermione se metió en su lado de la cama y se colocó de lado dándole la espalda a Snape que dejando su libro en la mesita apagó la luz y como se estaba volviendo habitual envolvió a Hermione entre sus brazos.

Embargado por un intenso deseo de proteger a la chica ocasionado tal vez por los deprimentes pensamientos que había tenido antes o quizá porque le resultaba agradable tener a alguien que consideraba suyo a quien proteger Snape no pudo evitar apretarla contra el más firmemente de lo usual sin impórtale que ella estuviera despierta. Hermione que se sentía triste y dolida por lo de Ron aceptó el silencioso apoyo de Snape recordando con claridad sus palabras tan solo una par de días atrás aunque parecían proceder de una vida anterior

"Como mi esposa tendrá mi respeto y mi apoyo… si lo necesita" Y hoy lo necesitaba.

Por primera vez Hermione sintió algo parecido a aprecio por Severus Snape y embargada por el dolor de su corazón roto una solitaria lagrima mojó la almohada.

NA: Ola lamento el retraso e estado ocupada y ahora que estoy recluida por la gripe he tenido tiempo de actualizar. No esoty muy satisfecha con el capitulo en el que he hecho mas correcciones que otra cosa pero en fin no tengo humor para mejorarle.

Uno de los objetivos del capi era empezar con el acercamiento entre estos dos sin que fuese demasiado acuciado cosa en la que he fallado estrepitosamente otro objetivo era iniciar con la preparación de Hermione (a sido divertido restregar a Snape todas las veces que Hermione se la ha jugado) y por ultimo iniciar la rotura definitiva con sus sentimientos hacia Ron

¡El baile de Slughorn se va acercando y estoy deseosa de llegar pork le tengo muy pensado y sera divertido!

Un Beso… Ah! Y dar a esta pobre a la convaleciente un pekeño comentario

Besos!!