Hola de nuevo!
Sí, ya lo sé. He tardado mucho en subir este capítulo, pero como ya os he dicho, ahora tengo menos tiempo para escribir.
Suelo explicar un poco el capítulo y todo eso, pero esta vez me vais a perdonar, solo deciros que está lleno de sorpresas, así leer XD.
Como siempre, al final respuesta a comentarios.
Un saludo a todos/as!
Capítulo 7: Secretos
Bra podía jurar que esas yugulares externas estaban a punto de explotar. La mente de la joven divagaba sin rumbo en un vano intento de descubrir qué sabía Trunks. Pero era imposible pensar con claridad mientras la mataba con la mirada. Nunca se había sentido tan intimidada, ni siquiera ante su padre. Parecía un animal a punto de atacarla y lo que había hecho esa noche solo mantenía en su cabeza la idea de que le había traicionado. Es como si esos ojos gélidos hubieran devuelto a la realidad y su cerebro fue azotado por una sensación que divagaba entre la culpa, el arrepentimiento y el miedo.
-Buenos días, Trunks –saludó ella mostrándose lo más natural posible-.
-Buenos días –masculló él moviendo levemente los labios y en un tono cargante e irritado-.
Estaba acostumbrada a tratar con Trunks Brief, pero ese no era su hermano. Y, por un momento, se sintió más insegura que frente al androide. Eso consiguió que toda su determinación se derrumbara. Le parecía extraño el mero intento de mencionar su parentesco. Estaba demasiado impresionada. Nunca hubiera esperado que Trunks reaccionara de esa forma y los verdaderos motivos empezaban a estar claros. Lo notó por el modo en que la miraba. No pudo evitar comparar sus ojos claros con los de C17 y percibió que ambos la miraban con esa extraña mezcla de sentimientos contrapuestos.
-¿Dónde estuviste anoche? –preguntó él sin pensárselo durante más de unos segundos-.
Esa pregunta le provocó un escalofrío. No tenía ningún derecho a hacerla esa pregunta y mucho menos a intimidarla de esa forma. Tragó saliva al rememorar levemente la respuesta y, por una vez, esquivó su mirada. Supo que tenía que contestar, no podía ponerse a la defensiva o la descubriría. Cuando lograra tranquilizarlo le contaría todo sobre su identidad.
-Estuve entrenando –afirmó Bra en un tono más inseguro del que quería demostrar-.
Él no movió ni un músculo, pero Bra pudo ver como su cola se removía en su cintura y la punta, que se había mantenido enroscada en sí misma, se deslizó y comenzó a agitarse levemente. Parecía un pequeño gesto de nerviosismo que tiraba por tierra el resto de su pose rígida. Para Bra era un detalle más que le había parecer más animal. Y el modo en que gruñó solo acrecentó esa sensación.
-¿Sola? –insistió él procurando intimidarla para que sus respuestas fueran lo más precisas posibles-.
Tenía que plantarle cara. Si seguía reculando él se daría cuenta de que estaba mintiendo. Estaba claro que no sabía con quién había pasado la noche. Si conociera ese detalle la hubiera matado, o eso pensaba. No la había seguido. Eso era imposible. Él no se hubiera quedado de brazos cruzados.
Se recompuso como solía hacer ante situaciones críticas. Eso era herencia de su padre. Le miró directamente a los ojos y mantuvo la mirada incluso cuando escuchó como los nudillos de Trunks crujían.
Si supiera lo que he hecho me rompería todos los huesos…
-Sí, Trunks. Salí a entrenar sola –hico hincapié en esa palabra-. No es para tanto…
Se acercó a ella y Bra tuvo el impulso de retroceder. Pero consiguió evadir esa extraña sensación y se mantuvo erguida. Era mucho más alto y musculado que ella, pero pensó que debía mostrarse segura física y mentalmente.
Para Trunks todo sucedía de forma muy diferente, cuanto más se acercaba, más persistía ese olor que inundó sus fosas nasales. No pudo evitar contraer su nariz. Era prácticamente insoportable tenerla tan cerca mientras su desarrollado olfato dictaminaba el motivo de su escapada. Nunca se había sentido así, pero tenía ganas de matar a quien se hubiera atrevido a tocarla. Hasta ese momento no se había parado a pensar detenidamente lo que sentía hacia ella, pero ahora su parte saiyajin estaba dejando clara su posición.
Se detuvo a una distancia que no cedía ni medio metro de separación y la escrutó con la mirada. Bra entreabrió la boca, pero se limitó a dejar que la revisara. La hizo sentir incómoda con este hecho, y esta sensación aumentó más cuando cogió una de sus manos, con la típica falta de delicadeza que le caracterizaba, y la elevó hasta la altura de su cara.
-Y esto, ¿también te lo hiciste sola?
Bra observó la línea violácea que se cernía alrededor de su muñeca. Supuso que C17 la había agarrado demasiado fuerte en algún punto de su encuentro. Pero no lo recordaba con claridad. No la dolía, así que no se había percatado de ello. Retrajo el brazo en un acto reflejo y Trunks la liberó ante el mínimo movimiento.
-Me di un golpe –se excusó agachando, levemente, la cabeza-.
El gesto del muchacho se mostró más contraído, hasta el punto en que sus labios se habían separado. Pero no estaba sonriendo, apretaba los dientes como si acabara de recibir un puñetazo en el estómago. Bra pudo ver como la nuez de Mirai se movilizaba en su garganta dando paso a la saliva. Decidió guardar silencio mientras observaba como su cola erizada volvía a moverse de forma involuntaria en una especie de temblor, ya lejos de su cintura.
No pudo evitar sentir como le ardían las mejillas al comprender que Mirai había notado perfectamente los cambios de su cuerpo. Tuvo serios problemas para volver a mirarle a los ojos. Sentía que esa gélida mirada la traspasaba, pero consiguió mantener la posición.
-¿Qué diablos te pasa? –comenzó-. Puedo comprender que te preocupes, pero esto es demasiado –se defendió Bra-.
El cuerpo de Trunks se tensó aún más y Bra se encogió cuando su cola la rozó, con cierta brusquedad, en un acto inconsciente.
-No hagas eso –masculló ella-.
El ki del muchacho se disparó hasta el punto en que Bra pensó que se transformaría en supersaiyajin. No lo comprendía. No podía discernir que Bra prefiriera a cualquier otro hombre. Él era un saiyajin, él único sobre la faz de la Tierra. Podría demostrarle que era mejor que cualquier ser inferior, pero era demasiado orgulloso para decirle lo que sentía.
-No vuelvas a salir sola. Es peligroso –determinó en un intento de excusar su comportamiento-.
Bra no dijo nada, se limitó a mirarlo. Pudo determinar que él volvía a controlar sus actos. Siempre era demasiado calculador y esa reacción la había impresionado. No entendía por qué reculaba, pero sintió alivio al descubrir que Mirai desconocía lo acontecido esa noche, al menos, lo que respectaba a la identidad de su acompañante.
Pensó en cómo se había sentido al dejar libre su instinto saiyajin y comprendió que, en ocasiones, los Guerreros del Espacio no eran totalmente dueños de sus actos. Ella misma había experimentado esa sensación. Pero seguía sintiéndose muy inferior ante la fuerza de su hermano o la de C17.
-Si no quieres que entrene sola, ayúdame a transformarme en supersaiyajin.
-No es necesario –se negó él-. Dentro de poco esos androides desaparecerán de la faz de la Tierra.
La joven se quedó algo paralizada ante esa realidad, pero consiguió mantener su aptitud neutral y guardar sus verdaderos pensamientos bajo una estela de falsa calma. Prácticamente había olvidado lo que tenía que decirle. Necesitaba pensar en cómo abordar el tema de su parentesco. Al pensar fríamente en ello, su historia era algo difícil de creer. Y Mirai era demasiado sistemático y calculador. Puede que si se lo hubiera dicho un día antes la hubiera creído sin preguntar nada, pero después de haberle mentido de esa forma, necesitaba trazar otro plan. Por otro lado, empezaba a sospechar que no accedería a cambiar sus planes por mucho que se lo pidiera, aunque supiera que era su hermana, no le daría otra oportunidad a esos androides.
-Quiero ir contigo, Trunks –articuló con total seguridad-. Y tengo que estar preparada para cualquier cosa.
Trunks soltó un poco de aire por la nariz, lentamente, mientras su mirada se contraía en un gesto de irritación. Pero esta vez Bra consiguió aguantar el tipo.
-De acuerdo –determinó él-.
Bra elevó las cejas. No esperaba que accediera tan rápido a su petición. No pudo evitar sonreír de manera triunfal. Había conseguido evadir cualquier pregunta indiscreta y parecía más calmado. Comprendió que él no podía negarse a nada de lo que le pidiera y este hecho hizo que se sintiera un poco mal. Le había manipulado más fácilmente de lo que pensó. Confiaba demasiado en ella y no se merecía lo que le estaba haciendo.
-Voy a ponerme algo de ropa –articuló él cortando el silencio que le incomodaba claramente-. Luego iremos a entrenar.
Trunks la miró de nuevo con un gesto más sumiso. Sí, esa era la misma mirada de dudoso significado que le dedicaba C17. No podía asimilar hasta qué punto su mentira estaba cambiando las cosas. Se equivocaba. No, él no podía mirarla de esa forma.
-Te veré abajo –aceptó ella expresando una sonrisa algo forzada-.
Fue él quien bajo la mirada primero y quien se movilizó tras asentir con la cabeza.
-Trunks…
Detuvo sus pasos y giró la cabeza a modo de respuesta.
-¿Sí?
Él expresó una de sus crípticas sonrisas y los pensamientos de Bra se bloquearon de nuevo.
-Nada.
Él expuso un gesto de incredulidad, pero no dijo nada más. Bra se limitó a dejar que se fuera. Le miró mientras caminaba hacia su habitación y solo reaccionó cuando desapareció de su campo de visión.
(***)
C17 respiraba calmadamente. Intentaba relajarse, con las manos dispuestas detrás de la nuca y los ojos cerrados.
Había escogido un camastro natural bajo la sombra de un árbol y la suave brisa agitaba lentamente su cabello, al mismo tempo con que movía la fina vegetación.
Esa inactividad lo desesperaba. No estaba acostumbrado a pasar el día sin hacer nada. Y notar la presencia de humanos a escasos kilómetros solo incrementaba sus ganas de matar a alguien.
Aún le costaba manejar su cuerpo. No medía sus fuerzas y tenía la sensación de que estaba acumulando demasiada energía. Necesitaba descargar tensiones, pero si destrozaba algo llamaría demasiado la atención.
Ni siquiera él sabía por qué cumplía su promesa. Era algo extraño, pero lo estaba haciendo. Bra no le importaba tanto como para obedecerla. Y no confiaba plenamente en ella. No podía hacerlo. Sabía que cuando C21 fuera destruido su pacto terminaría. Eso cambiaría las cosas. Por más que le dijera que le importaba su vida, sabía que esa muchacha lo mataría si su familia se encontraba en peligro. Luego otra idea rondó su mente, ¿y si le mentía?. Tal vez no tuvieran ninguna posibilidad contra ese androide. Quizás le estaba utilizando, intentando ganar tiempo y salvar vidas. Pero esa idea carecía de sentido. Ella no hubiera llegado tan lejos por el mero hecho de salvar unas cuantas vidas humanas. Y no le impediría enfrentarse a C21, después de todo, no importa quien perdiera, porque ellos ganarían tras la muerte de uno de los androides.
Odiaba esa sensación de irresolución. No podía saber cuáles eran sus planes. Se lo preguntaría si volvía, pero sabía que le mentiría.
Había intentado arreglar las cosas por el mismo, pero la fuerza de combate de C21 estaba camuflada entre la media humana. Era imposible encontrarle. No respetaría esa parte del pacto. Ahora era más fuerte y si lo detectaba, se enfrentaría a él.
Soy un idiota. Me dejo manipular por una niña.
Expuso un gesto de irritación. Pero lo que le puso más tenso fue la fuerza que ya había detectado hace un rato. Se había acercado demasiado y ahora se mantenía en una misma posición.
Sabía que Trunks no podía detectarlo, pues de ser así no se hubiera acercado tanto sin atacar. A pesar de no dominar su cuerpo, tenía la certeza de que era mucho más fuerte que él. Además, sabía que Trunks estaba herido y la oportunidad era irresistible.
Quizás no pudiera matar a ese androide saiyajin, pero odiaba a esa raza más que a la humana y la mera presencia de uno de ellos tan cerca le puso tenso.
Se levantó impulsivamente y dictaminó su posición exacta. Un día antes no se lo hubiera pensado. Pero la fuerza vital de Bra estaba demasiado cerca y eso retuvo parcialmente sus impulsos.
Debería matarlos a los dos antes de que me arrepienta de no haberlo hecho.
Sus nudillos crujieron ante esa idea. Era lo más lógico. Era un androide, debía guiarse por pensamientos racionales. Pero eso también había cambiado.
Maldita sea… Es una inconsciente. ¿Cómo se atreve a traerlo aquí?
Finalmente decidió emprender un vuelo bajo internándose entre las copas de los árboles.
(***)
-¿Aquí? –preguntó Bra observando el lugar-.
Había seguido a Trunks hasta una zona completamente diferente a la que solían utilizar para entrenar. Estaban frente al curso de un río que albergaba una fuerte corriente. La visión del fondo estaba disipada por las ondulaciones del elemento, pero las rocas erosionadas salteaban por doquier, alzando sus terminaciones afiladas por encima del agua. A medio kilómetro más o menos se cernía una cascada y el sonido característico del salto ensordecía cualquier otro murmullo ambiental.
A ambos lados de la rivera se extendía un frondoso bosque precedido por una barrera de árboles que distorsionaba cualquier visión.
Trunks asintió con la cabeza colocando sus talones al filo de la orilla. Por una vez, dejó su cola a la vista a pesar de estar vestido y esta se movía de un lado a otro.
Él vestía con una camiseta y unos pantalones holgados, pero Bra había preferido optar por el traje de combate. Si Trunks no medía sus fuerzas en alguno de sus golpes, era muy probable que acabara con algún hueso roto y tenía la esperanza de que la armadura la ayudara a impedir tal cosa.
-De acuerdo –masculló ella-.
Analizó a su adversario, como Trunks la había enseñado. Esta vez tenía mucho a su favor. Podía ponérselo difícil o, incluso, ganarle. Trunks solo podía usar uno de sus brazos y, por mucho que lo ocultara, seguía cojeando. Eso no significaba que no fuera mucho más fuerte que ella. Y podía transformarse en supersaiyajin. Pero había cometido otro error. Bra tenía entendido que si conseguía agarrarle de la cola perdería parte de fuerza. Seguramente la mantendría en su cintura durante el combate, pero era un punto débil a tener en cuenta. Golpearle en lugares heridos le pareció una crueldad, pero tal vez utilizara esas partes vulnerables.
Tenía que ganarle. Él ya había dañado su orgullo demasiadas veces y le demostraría quién era ella. Además, Bra pensaba que él desconocía un dato. Podía transformarse en supersaiyajin, aunque solo por unos segundos. Tal vez hoy pudiera mantener esa fase.
-Si quieres transformarte en supersaiyajin tendrás que emplearte a fondo. Esta vez no voy a medir mis fuerzas, Bra –articuló él sin cambiar su postura relajada-. Cuando estés al límite, puede que lo consigas.
La joven expuso una mueca de irritación.
-No necesito que midas tus fuerzas –bramó apretando los puños-.
Él expresó una sonrisa extraña y, antes de que Bra pudiera optar por una posición defensiva, se abalanzó contra ella a una velocidad increíble. La sorprendió, pero pudo esquivar el primer golpe en un acto reflejo. El puño de Trunks impactó contra un árbol y Bra escuchó como la madera crujía cerca de su oreja a la par que decenas de astillas y porciones saltaron desde el epicentro del impacto. La copa se agitó violentamente desprendiendo hojas y ramas débiles y, finalmente, el tronco se desprendió estrepitosamente y voló hacia sus espadas, colisionando con otros árboles cercanos que también se precipitaron ante la fuerza del impacto.
Bra pensó levemente en qué hubiera pasado si la hubiera dado a ella, pero consiguió reaccionar. Le tenía cerca y no había lanzado un segundo ataque. Era su turno.
Lanzó varios golpes con los puños, pero Trunks los interceptó usando solo una mano, aunque consiguió que retrocediera, no llegó a rozarle. Era demasiado fácil para él y se sintió humillada. Ni siquiera estaba transformado en supersaiyajin, pero sabía que no tenía ninguna posibilidad si solo utilizaba la fuerza bruta.
Esquivó algunos golpes usando sus reflejos y ascendió con rapidez. Pensó que podría atacar desde el aire antes de que Trunks la interceptara, pero apretó los dientes al ver como el muchacho desaparecía y reaparecía frente a sus ojos. No le dio un respiro y comenzó a atacarla sin miramientos.
Bra se asombró al ver que podía prever algunos movimientos y, por el momento, era lo suficientemente rápida como para no dejarse tocar. Sin embargo, tuvo que bloquear algunos golpes con los antebrazos y era como sentir que le estaban partiendo los huesos.
Para la vista de cualquier humano sus movimientos eran indetectables, pero Bra tenía buena técnica y aprendía rápido, imitando el ataque y la defensa de Trunks.
Y, ante su sorpresa, le alcanzó en plena cara con un fuerte puñetazo. Consiguió que el joven volteara la cabeza por la inercia y lo desestabilizó un poco. Le había sorprendido y debía aprovechar esa ocasión. Intentó alcanzarlo en el estómago con una patada, pues vio su defensa baja ante el golpe anterior, pero algo apresó su tobillo. Tardó una milésima de segundo en comprender que era la cola del saiyajin la que había bloqueado el golpe. Intentó rentabilizarse. Pero todo sucedió demasiado rápido. Sintió un golpe en el estómago que consiguió dejarla sin aire en los pulmones, el cual, fue expulsado en un gemido de dolor mascullado entre dientes, y salió disparada hacia atrás. Sintió el cosquilleo característico de una caía libre y notó el fuerte impacto de la tensión superficial del agua contra su espalda.
Su cuerpo giró en todas direcciones mientras era arrastrado por la corriente y fue golpeada por algunas rocas. Le costó comprender en qué posición estaba, pero tras dar unas largas brazadas pudo distinguir la luz del sol. Concentró sus energías y emergió deslizándose por el aire a gran velocidad hasta quedar a unos metros sobre la posición de Trunks, que la observaba desde el suelo.
-¡Animal! –le insultó mientras cargaba un ataque de energía-.
Lanzó su ki antes de que Trunks pudiera alzarse, pero tuvo que observar atónita como el muchacho desviaba su onda con un movimiento de mano.
El resultado fue un fuerte estruendo que dilapidó parte del bosque que había en la otra orilla. Bra expulsó aire por la nariz en un gesto de frustración. Descendió en picado y le atacó, intentando acertar en las zonas dañadas, pero Trunks salvaguardaba bien sus heridas. Le alcanzó en algunas ocasiones, pero sus golpes no eran lo suficientemente contundentes y los contraataques eran certeros y dolorosos. Sabía que él se estaba tomando su venganza personal y que no iba a tener compasión con ella.
Sin embargo Trunks tenía una técnica fácil de aprender, basada exclusivamente en la fuerza. En ocasiones bajaba su defensa al atacar, eran escasos segundos, pero Bra supo aprovechar ese mínimo tiempo y le dio una fuerte patada en el brazo herido. Le dolió, aunque no gritó, apretó los dientes y soltó un leve gemido. Estaba algo impresionado, porque no esperaba que Bra jugara sucio. Ella lo supo por la manera en que la atravesó con la mirada, un segundo antes de que culminara su ataque. Trunks recibió tres golpes sin previo aviso y la patada en su esternón le desestabilizó y pronto se vio envuelto por una maraña de ramas que atravesaba de espaldas. Consiguió estabilizar su vuelo, pero le sobresaltó ver la figura de Bra a escasos centímetros de su cara.
-¿Impresionado? –preguntó la joven-.
Sonrió, de la misma forma que lo hacía su padre, con ese gesto superior. Parecía enfadado y su ki se disparó. Bra lo pudo notar, instantes antes de que se transformara en supersaiyajin con asombrosa facilidad.
-Has mejorado, pero no es suficiente –articuló con frialdad-.
Siempre que se transformaba en supersaiyajin Bra perdía todo concordancia con su hermano. Para ella era alguien diferente y, por el modo en que la miraba, no pudo evitar sentir iba a ser el peor día de su vida.
(***)
Ya no puedo más… Ese animal pretende matarme.
-Levántate, Bra. No hemos terminado –ordenó Trunks disponiéndose en su costado derecho-.
Pero ella no tenía ninguna intención de levantarse. Le estallaba la cabeza, tenía la coraza rota por los fuertes golpes que le había otorgado y sus músculos se negaban a moverse, fuertemente contraídos.
Jadeaba y sudaba copiosamente, pero tenía la sensación de que seguía sin captar el suficiente oxígeno para mantener su cerebro en un estado de alerta.
No había tenido la más mínima piedad con ella. La había masacrado, la había hecho sangrar y la había lanzado ondas que podrían haberla matado si no hubiera sido lo suficientemente rápida.
No debería haber aceptado ese entrenamiento, Trunks la estaba haciendo pagar por todos sus actos. Incluso deseaba que C17 viniera a rescatarla. Era una estupidez, pero pensó que al menos ese androide había sido más considerado con ella.
Trunks expresó un gruñido cruzándose de brazos, aprisionando sus bíceps entre sus manos y la miró con una mezcla de brutalidad y orgullo.
-¿Ya no puedes más? –pregunto con tono cargante-. Así nunca lo conseguirás, Bra. Tienes que poner al límite tus fuerzas.
-Ya están al límite –masculló ella retomando un poco de energía ante esas palabras que dañaron seriamente su orgullo-.
-Pues levántate y sigue luchando –dictaminó él-.
-¿Pretendes matarme? –preguntó en tono acusativo-.
No contestó y ella frunció el ceño. Estaba pensando seriamente que eso es lo que intentaba. De nuevo expresó esa mueca que le recordó a su padre. Una media sonrisa acusativa y esa forma de cerrar los ojos.
-Pensé que eras más fuerte. Tal vez no hayas dormido bien. Puede que ese sea el problema…
Bra apretó los dientes y se puso en pie, obviando el intenso dolor que recorrió todo su cuerpo. Era cierto, no había dormido nada y estaba completamente extasiada después de haber pasado la noche con ese androide, pero no tenía derecho a utilizar ese hecho para humillarla.
Casi se había olvidado de C17. Habían llamado claramente la atención con esa liberación de energía, pero C17 no había aparecido por allí. No esperaba que cumpliera su promesa hasta tal extremo, así que solo pudo pensar en que se habría ido del bosque. Tal vez ya no estuviera dispuesto a verla. Quizás se hubiera arrepentido de todo. Pero ahora no tenía tiempo de pensar en ello. Volvió a fijarse en su hermano.
-Ya está bien, Trunks. Quiero volver a casa –determinó-.
Observó cómo se reía cautelosamente y eso la hizo contraer más el gesto. Seguía exponiendo su poder convertido en supersaiyajin y no la respetaba en absoluto. Había bajado la guardia, como si estuviera completamente seguro de que ella no podría culminar un ataque productivo.
-¿Te rindes?
¿Cómo se atrevía a tratarla así?. Ella era una princesa saiyajin. La debía un poco más de respeto.
-Está bien, Bra. Comprendo que tu nivel sea inferior.
Eso era demasiado. Tenía que hacerle tragar su orgullo y borrar esa sonrisa burlona de su cara.
Él era más instintivo y más animal, en cierto modo. Parecía más primario, a pesar de que intentaba controlar su parte saiyajin, a veces se le escapaba de las manos. Pero era demasiado frío como para demostrar algunas cosas. Quizás en eso se parecía a ella. Sin embargo, si algo destacaba en él, era su orgullo. Siempre la decía que no debía subestimar a un enemigo, y él acababa de caer en sus propias palabras.
Sus ojos siguieron de nuevo el curso de su cola, que se agitaba de un lado a otro ondulando en un gesto de agitación. No se acostumbraba a este apéndice característico de la raza. Realmente siempre había estado interesada en esa propiedad y sabía que el hecho de no poseer ese miembro extra menguaba considerablemente sus fuerzas, pero también eliminaba un punto débil.
Se movió con la suficiente rapidez para captar ese apéndice entre sus manos y apretó con todas sus fuerzas. Trunks se puso tenso hasta el punto en que las líneas de sus músculos se hicieron palpables y expresó un gemido de dolor. Bra expresó una sonrisa y retorció su cola erizada, impidiendo que los movimientos espasmódicos de esta la arrebataran de sus manos.
-¡Ya está bien! –bramo Trunks completamente enfadado-.
Intentó apartarla, pero no se movía con demasiada lentitud y eso provocó que Bra se riera desconsideradamente.
-Bra, es suficiente… -masculló entre dientes-. Suéltame.
La mató con la mirada. Así se sintió, al menos. Es como si esos ojos celestes pudieran perforarla. Pero no se movía ni un centímetro, estaba completamente paralizado y notó como la tensión inicial se disipaba al igual que sus fuerzas.
Ella tiró de su cola y Trunks calló de rodillas pesadamente e hincó sus manos en el terreno.
-¿Soy inferior?, Trunks. ¿Quién es inferior ahora? –se regodeó mientras daba leves tirones-.
C17 se descubrió sonriendo, pero contrajo su rostro ante este hecho. Ni siquiera sabía exactamente qué hacía allí, escondido entre los árboles, observando entrenar a dos saiyajines. La personalidad de Bra cada vez le extrañaba más y desconocía el hecho de que la cola de un saiyajin era su punto débil. Pero por el modo en que ese joven maldecía debía ser doloroso. Era un dato importante respecto a C21. Puede que fuera completamente vulnerable ante un ataque tan extraño, pero no podía saberlo con exactitud. Era un androide y su organismo era muy diferente al de un saiyajin común.
Tras unos instantes más de tortura, Bra dejó que la cola se deslizara entre sus manos. Trunks soltó un suspiro de alivio, pues sus dedos ya habían cargado surcos en el terreno. Aún así Bra pudo percibir que aún notaba un intenso dolor por el modo en que movía compulsivamente su cola delante de sus ojos, como intentando sopesar los daños.
Cuando logró incorporarse sobre sus rodillas miró a Bra con cierto recelo. No podía esconder la vergüenza que le daba haber acabado derrotado de esa manera.
-¿Por qué has hecho eso? –la increpó-. Ya sabes cómo duele. ¿Te gustaría que te agarrara de la cola?, ¿a que no?
Bra notó como una gota de sudor se deslizaba por el lado derecho de su frente.
-Yo no tengo cola –articuló ella con cierto desdén-.
-Pensé que tú también la ocultabas debajo de la ropa –indicó él poniéndose en pie-. Tal vez eres más humana –se aventuró él escrutándola con la mirada-.
El ki de Bra subió ante esa acusación. Para ella los humanos eran inferiores. Era un hecho probado. Era una semisaiyajin, hija del gran príncipe Vegeta.
-¡Tengo la misma proporción de sangre saiyajin que tú! –bramó-.
Trunks enroscó su cola alrededor de la cintura rápidamente.
-No todos los semisaiyajines tienen cola –afirmó ella alterada-. Y una señorita como yo no debe tenerla. Sería poco apropiado –afirmó-.
Él la miró con una expresión de no entender nada. Para él sería una característica saiyajin, no le hubiera importado que Bra tuviera cola, aunque tampoco le suponía un problema que careciera de ella. La joven tenía un ki bastante bueno y no necesitaba nada más para poder alcanzar un nivel de poder superior.
-Yo no pienso lo mismo –afirmó él-. Es una característica de nuestra raza.
-Es solo un punto débil –determinó Bra cruzándose de brazos-.
Él contrajo el rostro ante esa afirmación, pero no pudo defenderse contra ella después de su bochornosa actuación.
-Bueno, sigamos entrenando –masculló-.
Bra solo pudo exponer una mueca de desagrado ante esas palabras. Pero no se negó.
Las siguientes horas Bra luchó por sobrevivir. O al menos, eso es lo que sentía. Cada minuto que pasaba era peor que el anterior y Mirai Trunks no estaba dispuesto a detener ni una sola vez su entrenamiento. Mantenía su cola lejos del alcance de Bra, aferrada a la cintura tan fuertemente que parecía cortarle la circulación. Cada golpe era menos comedido que el anterior y su coraza ya estaba fraccionada por varios puntos. Ya no le importaba en absoluto llamar la atención de los humanos y estaba destrozando literalmente el bosque.
Cada vez estaba más cansada, pero cuando suponía que iba a desmayar, que caería en picado irremediablemente, su cuerpo se recargaba con nuevas fuerzas y continuaba luchando. No lo entendía, pero cuando más daño recibía, más fuertes eran sus contraataques. Tuvo miedo de que su combate llamara la atención de C21 o que C17 apareciera sin previo aviso. Pero apenas podía pensar en ellos, pues su mente estaba totalmente concentrada en esquivar los golpes del supersaiyajin y devolver sus ataques.
Lo único que animaba a la joven era el sudor que empapaba la cara de Trunks. Él también se cansaba, ya no era invulnerable a su fuerza. Tal vez se debiera a que llevaba demasiado tiempo transformado en supresaiyajin. De cualquier modo, la reconfortaba pensar que estaba fatigado, aunque no tanto como ella.
Y aunque él estaba convertido en supersaiyajin y ella distaba mucho a esa fuerza, había conseguido darle algunos golpes que lo habían mandado contra el suelo. Incluso había hecho que su cara sangrara y le había destrozado prácticamente la ropa cuando una onda le dio certeramente.
Tras un intercambio de golpes ambos se quedaron parados, en paralelo, cerca de la gran caída que formaba la cascada.
Mirai la retenía en el aire, contra las rocas que conformaban el desnivel, aferrando sus muñecas contra la escarpada y controlando cualquier otro movimiento con la cercanía de su cuerpo. Bra no bajó su guardia, esperaba el ataque, pero utilizaba cada segundo de inmovilidad para recuperar el aire. Jadeaba literalmente, el sudor empapaba su cara y su ropa. Le costaba mantenerse en el aire y su visión comenzaba a verse nublada.
Trunks intentaba controlar su respiración, pero seguía siendo rápida y superficial. La miró fijamente. Su ki se desvanecía por momentos y supo que no aguantaría ni un solo ataque más. Podría llevar al límite sus fuerzas, pero no podía asegurar que eso la transformaría en supersaiyajin. Lo había hecho durante unos segundos, pero nada que pudiera mantener.
-Por hoy es suficiente –articuló Trunks volviendo a su estado base-.
-No estoy cansada –protestó ella-.
-No seas orgullosa. Lo estás haciendo bien, pero necesitas más tiempo.
Estaba tan cerca que Bra no pudo evitar pensar en algo raro. Sobre todo por el modo en que la mirada de Trunks descendía sutilmente antes de volver a reparar en sus ojos.
Él cambió su expresión, como si analizara algo que ella no podía comprender. Se quedó así, mirándola durante unos segundos, casi negándose a apartarse, mientras el ensordecedor ruido de la cascada cubría el ambiente.
-¿Quién eres? –preguntó de repente-.
Bra se puso algo tensa. Aquella misma mañana había rechazado esa información y ahora cuestionaba su identidad. Tenía que decírselo, lo había pensado y sabía que no merecía que siguiera mintiéndole. Pero por alguna razón, algo bloqueaba ese pensamiento. Algo en ella quería mantener en secreto su identidad. Tenía miedo de su reacción.
Tengo que decírselo. Es lo correcto.
-No puedes decirme nada. Lo comprendo. Cualquier cosa puede cambiar el curso de los hechos.
Ella entreabrió la boca, pero no articuló palabra en algunos segundos.
-¿Sabes que vengo del futuro?
-Por supuesto. C21 dijo que no pertenecías a este espacio-tiempo. Aunque cuando te encontré pensé que habían venido del espacio –admitió-.
Ambos guardaron silencio durante algunos segundos. Ese silencio acompañado por el hecho de que él se acercara más la intimidó. Sus rostros podrían rozarse si se movía unos centímetros. Tuvo el impulso de empujarle o gritarle. Pero no hizo nada de eso, solo se quedó paralizada al notar que el semisaiyajin invadía todo su espacio vital.
El reculó en el último instante y se apartó dándola medio metro de distancia.
-Deberíamos volver –manifestó él-.
-De acuerdo. Me muero de hambre… -articuló ella expresando una media sonrisa-.
Trunks estaba incómodo, así que se limitó a preceder el vuelo de regreso. Bra no le siguió de inmediato. Sabía que podía alcanzarse con sus nuevas fuerzas.
Trunks ha estado a punto de… no, ¿en qué diablos pienso?... Él no puede… Es una locura…
Pensó en el androide y observó durante unos segundos la dirección en la que había desaparecido. Sin pensar en nada más concreto, siguió Mirai, y por una vez, sobrepasó la velocidad del supersaiyajin.
(***)
Devoraba literalmente la carne, desprendiéndola del hueso con la única herramienta que le otorgaban sus dientes y luego trituraba la porción con movimientos sistemáticos de mandíbula, provocando unos ruidos sordos cuando trituraba alguna porción de hueso. Comía sentado en una roca y sudaba copiosamente, por lo que de vez en cuando, limpiaba su amplia frente con el dorso de su mano. Supuso que no sobrellevaba demasiado bien el clima cálido.
Era comparable a ver a un animal dando cuenta de una cacería, pero al menos, había tenido la decencia de cocinar su presa en una rústica hoguera que ahora descansaba apagada como un cúmulo de cenizas.
Tras liquidar toda la carne del fémur lo tiró sobre su hombro y su cola se deslizó hasta removerse mecánicamente a sus espaldas. No llevaba nada por encima de la línea de sus pantalones y estos estaban rotos a la altura de las rodillas.
Se mantenía a dos metros de él, dándole espacio y respetando su comida. Había despertado hacia escasas horas colgando del hombro de esa bestia y aún le dolía todo el cuerpo. No comprendía cómo seguía viva después de ese impacto, pero recordó brevemente que C21 desvió la potencia de su ataque distorsionando la concentración de fuerza. Luego su cuerpo se desactivo, en una especie de coma inducido, hasta que pudo reparar sus propios daños.
Estaba hambrienta y sedienta, pero no se atrevió a decírselo. No habían hablado, simplemente la había dicho que no se alejara del lugar donde había acampado y se había largado a cazar. Volvió con un gran carnívoro sobre los hombros y luego se dedicó exclusivamente a comer sin prestarla la más mínima atención.
La miró. Esos ojos negros la escrutaron, deslizándose por todo su cuerpo, marcados por la violencia contenida.
-¿Qué estás mirando? –articuló ella con desdén-.
C21 tenía una fuerza de combate dentro de la media humana. O al menos, la mantenía a ese nivel. Pero su acompañante sabía perfectamente que su fuerza real distaba mucho de la mísera capacidad humana.
-Reviso tu organismo en busca de daños –afirmó él con un tono de voz cortante-.
La joven mantuvo su mirada celeste en los ojos negros y él le mostró los dientes a modo de sonrisa. Aún tenía restos de su comida entre ellos y eso hizo que C18 expusiera una cara de repulsión.
-Yo me voy de aquí. Tengo que buscar a… -comenzó-.
-Tú no vas a ninguna parte –cortó él poniéndose en pie en un rápido movimiento-.
No tenía miedo, pero su envergadura le infundió algo parecido al respeto. Tuvo que inclinar el cuello para seguir mirándole a la cara y él se limitó a mover su lengua dentro de la boca para limpiarse los dientes. Eso también le pareció repugnante y su gesto se contrajo aún más.
-Vamos a quedarnos en esta isla unos días. No sabes disminuir tu nivel de poder y es fácil que te detecten. Te ensañaré.
-No necesito disminuir mi nivel de poder. No quiero esconderme –replicó ella-. Y no me quedo aquí. ¿Dónde piensas dormir?, ¿en la playa o en una cueva?
Él frunció el ceño en un gesto de desagrado.
-Soy un androide sofisticado. No me trates como a un animal. He conseguido una de esas casas.
C21 no comprendió esa mirada. La androide parecía tener una especie de tic que la hacía entrecerrar los ojos y sus cejas se movilizaban tenuemente mientras el resto de su rostro se contraía. Apretaba los puños y parecía dispuesta a golpearlo.
-¿Por qué tengo que quedarme aquí?, ¿qué pretendes? –cuestionó ella-.
-Eso no te importa, niña. Limítate a obedecer y todo irá bien –articuló él atravesándola con la mirada-.
Tras expresar una especie de gruñido de irritación, C21 se volteó y comenzó a caminar rumbo a los manglares que tapizaba buena parte de la isla.
-¿Por qué te escondes? –preguntó C18 de repente-.
Esa pregunta paralizó la pesada caminata de C21, que se volteó de inmediato. Pudo vislumbrar como todo su cuerpo se tensaba ante esa acusación y lanzó aire por la boca de forma sonora.
-¡¿Me estás llamando cobarde?! –bramó acercándose a ella firmemente-. ¿Crees que tengo algún miedo a cualquiera de los habitantes de este miserable planeta? –continuó poniéndose frente a ella-. ¡Soy un saiyajin de pura raza!, ¡no tengo miedo a ningún miserable mestizo!
Escupía cada palabra a escasos centímetros de su cara, soltando una bocanada de aliento con olor a su reciente comida. Luego apretó los dientes y se acercó aún más. Pero ella no tuvo ningún impulso de retirarse. Simplemente analizaba su reacción desproporcionada. A pesar de ser un androide parecía mantener algunas emociones y dañar su orgullo no era una opción si quería seguir con vida. Además, C21 podría ser un excelente aliado.
-Lo único que he preguntado es qué hacemos aquí –se explicó ella manteniendo su típica calma-. Y qué tengo que ver yo con tus planes.
No se relajó, pero tampoco la golpeó, como ella esperaba.
-Preguntas demasiado –especuló él claramente irritado-.
C18 expresó una media sonrisa.
-Soy curiosa. ¿Cuál es tu objetivo?. Todos los androides tenemos un objetivo…
Él se apartó un poco, ofreciéndola algo de espacio y se cruzó de brazos. Eso aumentó el volumen de su espalda y tensó su bíceps.
-Yo no cumplo ese tipo de objetivos. Nadie puede programar mi voluntad. Quiero vengarme –determinó-. Llevo mucho tiempo esperando este momento… -afirmó y su vista pareció perderse-.
C18 lo escrutó con la mirada. La idea de atacarle e intentar escapar le parecía una estupidez. No tenía ninguna posibilidad. Pero tampoco iba a permitir que esa intimidación hiciera que le obedeciera. Quería encontrar a C17, pero desconocía si estaba vivo o muerto y aún no estaba completamente recuperada. La mejor opción era quedarse y esperar el momento oportuno para abandonarle. Sin embargo, desconocía todo acerca de él. No tenía ningún dato sobre su identidad o para qué fue construido. Ni siquiera sobre la base saiyajin. No entendía su aptitud y, en cierto modo, quería conocer más acerca de ese androide.
-¿De quién quieres vengarte? –cuestionó ella-.
Él parecía totalmente incómodo ante las preguntas. No le gustaba hablar y no quería que nadie cuestionara su voluntad o quisiera saber más sobre él.
-De Vegeta –articuló lleno de ira-.
C18 no pudo evitar reírse altivamente y él gruñó ante este hecho.
-Llegas tarde. Vegeta está muerto. C17 y yo lo matamos hace muchos años –articuló ella sin ocultar su diversión-.
-¡No soy idiota! –bramó él acallando la risa de C18-. Ya sé que está muerto.
-Entonces, ¿cómo piensas vengarte?, ¿bajando al infierno? –cuestionó ella mirándolo sagazmente-.
C18 había acabado con toda su paciencia. Lo supo cuando C21 la agarró por la camiseta y la levantó del suelo en un rápido movimiento. Optó por quedarse quieta, porque supuso que si lo golpeaba o intentaba zafarse él devolvería la agresión con creces.
-No seas estúpida. En este mismo planeta hay dos descendientes de Vegeta.
-¿Vas a matarlos? –cuestionó aferrándose a la muñeca ajena y presionando levemente para que la soltara-.
Él expresó una amplia sonrisa ante esas palabras y la oscuridad de sus ojos perdió su típica dureza. Parecía que le brillaban ante esa idea y su cola se deslizó hasta removerse mecánicamente a sus espaldas.
La dejó en el suelo con más delicadeza de la que estaba dispuesto a demostrar. Eso la hizo expresar una mueca de incertidumbre, pero guardó silencio.
-¿Son esos semisaiyajines?, ¿esos son los descendientes de Vegeta?
-Sí –masculló él-.
-¿Y por qué no los has matado ya? –cuestionó ella-. Tuviste tu oportunidad y tu fuerza es muy superior.
Él parecía algo contrariado ante esas palabras, pero no expresó nada que C18 pudiera identificar.
-Mi objetivo es Vegeta –repitió-.
C18 se encogió de hombros en un gesto de cansancio.
-Está muerto. Ya no puedes volver a matarlo.
La miró de nuevo con ese gesto difícil de interpretar, una mezcla de odio y complacencia, seguramente causada por alguna idea que surcaba su cerebro.
Bajó las manos y buscó en los bolsillos de sus pantalones. Sacó una cápsula y la expuso frente a la cara de C18. Ella no esperaba que él conociera la existencia de esos artefactos, parecía mucho más incivilizado. Pero se limitó a fruncir el ceño.
-¿Sabes lo que hay dentro de esta cápsula?
Ella se limitó a hacer clara la evidencia manteniendo su postura. C21 cerró el puño sobre el artefacto y luego lo devolvió a su bolsillo.
-Es una máquina del tiempo –determinó-. La que utilizó esa niñita para llegar hasta aquí. Ella misma me ha dicho el camino hasta su padre.
C18 sopesó esas palabras. No era tan estúpido como pensaba.
-¿Vas a viajar al pasado?
C21 expresó un gesto de desagrado.
-No sé cómo funciona –admitió con cierto recelo-. Solo puedo seguir las coordenadas preestablecidas. Eso me llevara al tiempo al que pertenece la muchacha.
C18 asintió con la cabeza.
-Pero, ¿qué haces aquí?. ¿Por qué no has utilizado la máquina del tiempo aún?
Era otra pregunta que no debería haber hecho, lo supo porque detuvo el movimiento de su cola y su mirada volvió a hacerse fría e inexorable.
-Deja de preguntar cosas. Me estás cabreando.
C18 guardó silencio, él intentó volver a darla la espalda, pero C18 se atrevió a agarrarle del brazo. No tardó en saber que no le gustaba que le tocaran, pues la atravesó con la mirada. Retiró la mano en un acto reflejo.
-¿Qué quieres? –preguntó él irritado-.
-Tu plan está bien, pero, ¿para qué me necesitas? –cuestionó-.
Él puso los ojos en blanco y soltó un suspiro de cansancio.
-No lo entiendo. Puedes aplastar a Vegeta con una sola mano.
-No sabes nada acerca de los saiyajines, ¿verdad?. Los saiyajines aumentamos nuestro poder con cada combate. Esa niñita no viene del pasado, sino del futuro. Desconozco el poder de Vegeta y no sé si en su espacio-tiempo hay más saiyajines. Vegeta pertenece a la élite de los Guerreos del Espacio. Como yo –afirmó rotundamente-.
C18 expresó una media sonrisa y él soltó un gruñido de desagrado por haber tenido que admitir sus dudas.
-Así que no sabes si tienes la suficiente fuerza –indicó ella guardándose una risita-.
C21 se limitó a rascarse la mejilla en un gesto de nerviosismo. Su silencio era una respuesta afirmativa. Solo podía pensar en matarla. Nadie se había atrevido a humillarle de esa manera. Pero le sorprendió el hecho de que ella no tuviera miedo, de que mantuviera su mirada celeste en sus ojos con un gesto tranquilo. Podría destrozarla y ella lo sabía, pero esa androide con base humana no mostraba ningún signo de miedo. No retrocedía cuando se acercaba y le importunaba con preguntas que no quería responder.
-¿No puedes transformarte como lo hace ese muchacho? –cuestionó ella-.
Ella sabía que eso multiplicaría sus fuerzas a un nivel desconocido. Era lo suficiente fuerte como para destrozar a cualquiera en su forma base, pero le intrigaba saber dónde estaba el límite de ese androide. Antes de su llegada C17 y ella dominaban y aterraban a todos los habitantes del planeta. Pero él les había demostrado que una base saiyajin superaba con creces cualquiera de sus poderes. Y eso, en cierto modo, la enfurecía y la fascinaba a partes iguales.
C18 notó como la fuerza del androide se elevaba de forma involuntaria. La miró con una mezcla de desprecio y odio mientras los huesos de sus manos crujían ante sus puños apretados tan fuertemente que la piel se quedó blanquecina a falta de la circulación. El mero hecho de estar a su lado hacía que fuera golpeada por su fuerza y el terreno comenzó a temblar a sus pies. Ella entreabrió la boca, pero no dijo ni hizo nada.
Sin previo aviso C18 sintió que sus pies se despegaban del suelo y notó como la férrea mano del androide apretaba su cuello. Incluso controlando sus fuerzas, cortó la entrada de oxígeno en sus pulmones. Podría partirla el cuello sin pensárselo. Intentó zafarse, oprimiendo su muñeca, pero no consiguió moverla ni un centímetro y sus patadas, que hubieran roto los huesos a cualquier humano, parecían no afectarle en absoluto. Lanzarle energía tampoco era la opción más adecuada.
-¡Cállate! –la ordenó-.
Se quedó paralizada, con los ojos demasiado abiertos, cuando esa gran criatura la miró. Y eso la hizo sentirse completamente insignificante. Esa sensación la abrumó, pues era algo completamente nuevo para ella.
-Suel… ta… me… -masculló C18 mientras comprimía vanamente la muñeca ajena con ambas manos-.
C21 abrió la mano en un movimiento mecánico y los pies de C18 se encontraron con el suelo bruscamente. C18 se palpó el cuello en un movimiento reflejo mientras le miraba.
-Vas a ayudarme a transformarme en supersaiyajin.
-No sé cómo voy a ayudarte. No tengo ningún conocimiento sobre ese tipo de cosas.
Él expresó una media sonrisa. C18 pensó en que ese era el prototipo de saiyajin puro, con esos profundos ojos negros enmarcados en unas rudas facciones y ese pelo oscuro recayendo sobre su tez y deslizándose por sus amplias espaldas. Era muy distinto a ella o a su hermano, que tenían un cuerpo atlético, pero comedido para sus fuerzas. Tenía unos músculos formidables y marcados, completamente tersos y su envergadura era desmedida.
C18 sospechó que sería el sueño de cualquier humana. Para ella era solo un GRAN problema.
-El treinta por ciento de tu cuerpo es robótico –indicó él-. Sin embargo, mi porcentaje mecánico es muy superior y mi cuerpo es mucho más complejo que el tuyo. Tendrás que darme tu energía para que pueda conseguir un mayor nivel de combate. Puede que así consiga transformarme en supersaiyajin.
-¿Darte mi energía?
-No te preocupes. Solo tienes que disparar ondas de ki.
Ella frunció el ceño. No podía pensar en atacarle sin esperar que la destrozara al instante.
-No tengas miedo. No voy a devolverte el ataque.
-Pero si libero energía nos localizaran –afirmó ella-.
-Esta isla está situada en un lugar donde el campo magnético terrestre impide que eso ocurra. Ningún tipo de radar, por sofisticado que sea, puede detectarnos. Por eso te sientes mal, porque tu cuerpo es afectado por este fenómeno.
Dejó de mirarla y clavó su vista en el horizonte. El sol comenzaba a esconderse bajo la línea imaginaria que parecía unir el cielo con el mar.
-No podemos quedarnos aquí –masculló el androide-. Va a anochecer.
-¿Y qué? –cuestionó ella-.
-La luna llena –determinó él-.
C18 elevó una ceja, pero no tuvo tiempo de cuestionar nada antes de que C21 la diera la espalda y comenzara a caminar rumbo a los manglares. Decidió no preguntar más y seguirle.
(***)
Bra odiaba la idea de no poder ir a ver a C17, pero no podía arriesgarse a que Trunks la siguiera en esta ocasión. Le dolía todo el cuerpo, pero sabía que estaba muy cerca de conseguir ser una supersaiyajin y esa sensación paliaba todo signo de cansancio y hacía que todos los golpes recibidos fueran justiciados. Tras una copiosa cena se duchó en el baño anexo a su cuarto intentando quitar de su cuerpo todo rastro de sudor, sangre y barro.
Eso la relajó y aclaró su mente. Había pasado otro día y aún seguía sin tener claros sus planes. Aún no había hablado con Trunks acerca de su identidad. Pero algo había cambiado. Viajaría al pasado con él. Eso le daba más tiempo para trazar un plan que impidiera la destrucción de C17. Por más que lo intentaba, no podía evitar pensar en él.
Quería comprobar si C17 seguía en la casa cápsula y, lo más importante, si aún estaba dispuesto a dejar que ella se acercara. Pero sería una estupidez volver a salir de noche.
Se secó el pelo, se puso algo de ropa y se dejó caer sobre la cama. Debía confiar en él y lo hacía. No mataría a nadie. No incumpliría su promesa. Con ese pensamiento se dejó vencer por el cansancio, que la transportó regularmente al mundo de la inconciencia.
(***)
Era la primera vez que se acercaba tanto a los humanos sin pretender matarlos. Observaba desde la oscuridad la ventana iluminada de esa rústica cabaña donde podía vislumbrar la figura de una niña y la de un adulto. Parecía que preparaban a la pequeña para dormir. Eso no le infundía ni una pizca de ternura. Estaba acostumbrado a matar a humanos de cualquier edad, pero esta vez no destrozaría esa situación. Solo quería observarlos, nada más.
Por un momento se le pasó por la cabeza una idea que le repugno. Si él era, en parte, humano, ¿podría tener una vida… humana?
Pero al ver como el adulto besaba la frente de la pequeña recordó el placer de la muerte, lo patético de la vida humana y el odio visceral que sentía hacia esa especie. Ese pensamiento se afianzó en su cabeza y palió el dolor de la pérdida cuando bloqueó sus emociones.
Nunca, jamás llevaría una vida humana. Era decadente, miserable. Él era distinto, era muy superior. Él estaba marcado por el odio. Había sido construido para matar. Bra no tenía razón, no podía pretender cambiarlo. Ni siquiera C18 se había atrevido a intentar cambiar su verdadera personalidad. Esa era la gran diferencia. C18 le aceptaba, Bra era débil y buscaba en él algo que murió hace años.
Los humanos apagaron la luz y él se sumió en la oscuridad de sus pensamientos.
Minutos después observó sus manos manchadas de sangre. Había sido rápido, pero contenido, evitando llamar la atención. En medio de la oscuridad esos humanos no habían tenido tiempo de reacción antes de que les arrebatara la vida. Observó la pareja que yacía ensangrentada sobre la cama y caminó despacio, escuchando el ruido de sus pasos, hasta el cuarto de la niña. La imagen de esa pequeña tirada en el suelo, con el cuello roto, no le causó la más mínima impresión.
Por alguna razón le gustaba la caza y podría decirse que había sido una noche fructífera. Había roto su promesa. Pero ya no le importaba. Su acción había conseguido bloquear sus emociones. Ya no sentía dolor. Era una sensación agradable. Volvía a ser dueño de sus actos y su pensamiento se basaba en la racionalidad.
Tras quitarse la sangre de las manos abandonó la cabaña y volvió a la casa cápsula. Metódicamente se dejó caer sobre el colchón con las deportivas y el resto de la ropa puesta y, envuelto aún en una sensación de extraña calma, se quedó dormido.
(***)
Bulma se levantó sobresaltada, con el corazón latiendo aceleradamente mientras notaba como los cimientos de la casa temblaban a su alrededor. Había escuchado un estruendo abrumador que la había arrancado del mundo de los sueños.
Parecía que algo había impactado contra la corporación y su única idea era la presencia de un androide.
-¡Ah!, ¡Trunks! –gritó en medio de la oscuridad mientras se ponía en pie a gran velocidad-. ¡Socorro!
Consiguió enfundarse una bata de seda que cubría su camisón y salió, aún descalza, al pasillo. De repente, todo había cesado. Solo el silencio sepulcral y la calma la recibieron. Su cerebro no alcanzaba a percibir en qué situación se encontraba exactamente, pero caminó con ligereza hasta el cuarto de su hijo. Abrió súbitamente y lo encontró completamente vacío.
-Pe-pero… ¿qué pasa? –preguntó Bra a sus espaldas-.
No supo que contestar, se le pasó por la cabeza que su hijo estaría luchando en el exterior. Pero al mirar a través de la ventana encontró una tediosa calma que la confundió aún más.
Intentó pensar, razonar y supuso que el golpe se había producido en un piso superior. No sabía si el causante del destrozo aún estaba en casa, pero no iba a quedarse de brazos cruzados sin saber que había ocurrido. Se encaminó con paso ligero hacia las escaleras con una taciturna y soñolienta Bra a sus espaldas.
Nada más subir al piso superior observó que la puerta de su laboratorio estaba a unos metros del marco, abollada y partida en varios pedazos. Había trozos de pared y techo por doquier, pero no había nadie allí, al menos, no en el campo de visión que alcanzaba a ver.
Cualquier otra mujer hubiera buscado ayuda, pero ella solo podía sentir curiosidad por lo que acababa de ocurrir. Bra se internó en primer lugar y ella la siguió.
Uno de sus laboratorios se había convertido en un completo caos. La ventana había quedado reducida a trozos de cristal que se diseminaban por doquier y parte de la maquinaria se había convertido en un amasijo de hierros y cables que chispeaban ante los cortocircuitos. Sin embargo, allí no había absolutamente nadie.
No entendía absolutamente nada, pero sintió un escalofrío al ver en una de las pantallas un archivo abierto. El un plano de un androide, el de C17 exactamente. Había datos sobre daños y sobre partes reconstruidas.
Solo una idea de la cabeza. Nadie había entrado provocando ese destrozo. Sino que había salido. Conocía perfectamente la ira de un supersaiyajin y las consecuencias de una transformación en un sitio cubierto. No dijo nada, tampoco hizo falta, porque la joven miraba esa pantalla con la mirada turbada. Pensaban exactamente en lo mismo.
-Bra, espera…
Era demasiado tarde, la semisaiyajin ya había salido por la ventana y se alejaba a tanta velocidad que, en pocos segundos, no pudo distinguir su silueta.
Bulma sintió que su cuerpo se desmoronaba. Sus piernas temblaban y pronto se deslizó hasta quedar medio sentada en el suelo en una postura un tanto extraña.
Y ahora, ¿qué se supone que tengo que hacer?...
(***)
Respuesta a comentarios:
lady-darkness-chan: Me alegra que te gustara el capi anterior y el lemon. Es verdad que he tenido que quitar lo mejor del capítulo, pero hay que seguir las normas. Espero que este capi te guste también. Saludos!
Irene: Que bueno que te guste el lemon. En cuanto a Trunks, aquí se revela claramente el motivo de su enfado. A ver cómo sale Bra de esta… XD no lo tengo claro ni yo… jajajaja. Espero que te haya gustado este cap. Un saludo.
Bego-Bura-xD: Jajajjaa, te dejo a C17cuando quieras… jajaja. Me alegra que te haya gustado el lemon. Teniendo en cuenta que era C17 no podía ser demasiado delicado… Gracias por avisar sobre la otra página. En cuanto pueda arreglo de los capítulos cortados. Espero que este capítulo también te guste y te sorprenda. Un abrazo!
son pan: Que bien que te guste el lemon. Weno, aquí la actualización… más vale tarde que nunca :p Gracias por comentar. Saludos!
Seshuxmaruu: Hola de nuevo!. Gracias por tus comentarios capítulo a capítulo. He encontrado tu fic y me está encantado. Lamento no haberte dejado comentarios (solo comenté el capítulo 1), pero no he tenido tiempo para nada (no he comentado ningún fic :p, estoy por matarmea mí misma). No dudes que lo haré , porque tengo tantas cosas que decir… jajajaja. Espero que actualices pronto, porque solo me falta el último cap que subiste por leer y ahora voy a poner a ello :). Un saludo!
lixy-chan: Hola!, En este cap queda claro que hay un incesto por parte de Trunks hacia Bra. En cuanto al encuentro C17-Bra, es verdad que se produce de manera precipitada. En un principio pensé en dejarlo para capítulos posteriores, pero me salió así, y así se quedó XD. Espero que la imagen de C18 sana y salva te haya gustado. Creo que ya lo esperabaís, pero no lo sé… XD Weno, saludos y gracias por leer y comentar!
son goku: Me alegra que te haya gustado el lemon!. Espero que este cap no te decepcione!. Un saludo y gracias por comentar!
zairadbz: Hola de nuevo!. Qué bueno que te gustara el capítulo anterior. Se que este es un poco más lento, pero a partir de aquí la historia va a cambiar mucho… Espero que para bien XD. Ni yo se cómo va a acabar todo, así que… ¿Qué más puedo decir?, jajjaja. Gracias por comentar todos caps. Un abrazo!
Guest: Ya actualizo!. Tendreis que perdonar que tarde tanto. A ver si puedo subir el próximo antes. Un saludo!
Liesl Anne: Me alegra que te haya gustado el fic y espero que te siga gustando después del cambio que le estoy dando a la trama XD. Tengo previsto que Vegeta aparezca en el próximo cap, pero no voy a decir donde ;) En cuanto a la relación Trunks-Bra… no tengo idea de qué voy a hacer con ellos, jajaja. Un saludo y gracias por el comentario!
De nuevo, gracias a todos los que comentáis y a todos los que leéis el fic. Espero que os siga gustando en los próximos capítulos. Un beso a todos/as!
