Hola de nuevo.
Como saben este fic pasó de ser un One-Shot, a una historia Post- Star. Solo porque ustedes lo pidieron. Asi que espero que la sigan disfrutando
Plissss..
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Reproches.
Los ojos de Serena comenzaron a derramar lágrima tras lágrima en silencio, la expresión de su rostro era de una completa sorpresa, y de un absoluto sufrimiento.
Ante el penoso relato de la gatita, de los temblorosos labios de la rubia escapo un solo y atormentado lamento: Darien…
-El te ama. –Afirmo la felina–y tú fuiste muy tonta al pensar que el no notaria nada. Darien tenía razón, y la verdad es que todas nos dimos cuenta de tu cambio de actitud, pero fuimos tercas y hasta cierto punto confiadas. Así que decidimos esperar, pensando que un día despertarías y volverías a ser la misma chica alegre de siempre. Pero nos equivocamos, y día tras día fuimos viendo como tu relación con Darien iba decayendo poco a poco.
-Darien no fue el único en notar tu falta de motivación. Para todas era evidente que la presencia de él, ya no despertaba en ti ninguna de tus antiguas demostraciones de afecto. Sin darte cuenta te volviste distante y hasta cierto punto fría hacia él, como si su presencia, lejos de alegrarte, te incomodara.
-Yo… nunca fue mi intención… el siempre fue tan diferente a mí, siempre pensé que mis demostraciones de afecto le avergonzaban. Yo trate de cambiar, no quería seguir siendo la misma niña imprudente e inmadura.
-No trates de engañarte a ti misma Serena, ambas sabemos que eso no es cierto. Tú jamás planeaste cambiar, y de hacerlo, tu intención no habría sido el agradarle más a Darien.-la rubia bajo la vista sintiéndose apenada. Luna tenia razón.
-Tu simplemente guardaste tu alegría y tu entusiasmo en algún profundo rincón dentro de ti misma, los escondiste desde el mismo día en que Seiya se fue. Como si de alguna forma, con su partida, te hubiera robado la ilusión de vivir.
Serena desvió la mirada. ¿Cómo negarlo? Ella sabía que era verdad, Seiya si se había llevado una parte de ella el día que se marcho. Se había llevado una parte de su corazón.
-Debo admitir que a mí también me sorprendieron las palabras de Darien. Al igual que tu, siempre pensé que tus muestras de cariño le incomodaban. El siempre fue tan serio y reservado al demostrar sus sentimientos hacia ti. Sin embargo, a pesar de eso, el siempre te demostró su amor, y a su manera, siempre le hizo saber a todos lo mucho que te amaba.
Recuerdo.
¡La estoy perdiendo Luna! ¡Estoy perdiendo a mi dulce princesa¡–aseguro con la voz por completo quebrada al tiempo que estallaba, ya sin poderse contener, en un amargo llanto.
La hermosa gatita se sintió repentinamente contagiada por la pena que afligía al apuesto chico frente a ella.
Jamás había visto a Darien en este estado. Y hora, el verlo así, tan asustado y deshecho, le partía el corazón.
-Yo… yo no creo que sea así Darien, ella te ama y eso tú lo sabes.
Los húmedos ojos del príncipe volearon a verla con una expresión que suplicaba un poco de esperanza. –Si Luna, ella me ama, pero ya no de la misma manera. –Respiro profundamente tratando de calmarse – Sus ojos ya no expresan el mismo amor, sus labios ya no buscan los míos y yo…yo comienzo a sentir que todo lo que obtengo de ella es robado; una sonrisa, una mirada, un beso…
-Se bien que yo no soy quizás el mejor novio del mundo. Sé que no soy tan expresivo y alegre, que no sonrió con tanta frecuencia. Sé que Serena siempre se había mostrado más enamorada y entregada a esta relación de lo que yo lo hacía. Y quizás es cierto.
-Se bien que en muchas ocasiones reprendí a Serena por sus efusivas muestras de cariño en público. Incluso tal vez ella pudo pensar que me avergonzaba. Y es cierto. Si me avergonzaba, pero no por las razones que ella, tú, o el resto de las chicas podían creer.
-Para serte sincero, siempre disfrute el saber que me amaba tanto, que le era difícil contener su entusiasmo al verme, y aun sin pensarlo, ella siempre terminaba gritando mi nombre y después corría hacia mí y se colgaba de mi brazo o de mi cuello, como cualquier niña pequeña lo haría con su padre.
- Yo siempre he sido reservado y distante, y esas escenas me avergonzaban, no por lo que pudieran decir los demás. Sino porque me hacia darme cuenta, que yo jamás seria lo suficiente cariñoso o expresivo para demostrarle a ella cuanto la amaba, así, como ella me lo demostraba a mí, día a día.
-Pero ahora eso ya quedo atrás, y lo extraño. Extraño a la Serena sonriente y despistada. Extraño a la chica glotona y alegre. Extraño a mi novia.
-¿Sabes? Me he dado cuenta que la peor forma de extrañar a alguien, es hacerlo, cuando lo tienes a un lado. Y eso es juntamente lo que me pasa con Serena. Ella puede estar aquí, a mi lado, puedo incluso estarla viendo y sujetando su mano y aun así, sentirla tan distante.
-No tienes idea de lo difícil y doloroso que eso es Luna.
-Se paciente Darien, solo dale un poco de tiempo…
-¿Cuánto más Luna? –Pregunto mostrándose desesperado mientras se levantaba del sillón y comenzaba a caminar de un lado a otro - ¿Cuánto tiempo más debo esperar para volver a sentir que esta por completo a mi lado? ¿Cuánto mas debo permanecer con esta sensación de que a cada día que pasa la voy perdiendo poco a poco?
-No Luna, yo… yo no sé cuanto más podre soportar esta situación ¿Acaso no lo entiendes? Ya han pasado meses y en todo ese tiempo yo he sido paciente, y he esperado con ilusión que ella simplemente vuelva a ser la misma.
-Cada día en que salgo de este apartamento a verla, cruzo esa puerta lleno de ilusiones y cada tarde en que vuelvo, entro una vez más sintiéndome vacio, con un nudo en la garganta que día a día se hace más grande, y amenaza con asfixiarme con tanta angustia.
-Darien…acaso… ¿intentas decirme que renunciaras a ella?
-¿Renunciar? Ojala fuera tan fácil Luna, pero, ¿Cómo renunciar a la razón de mi existencia? ¿Cómo podría seguir latiendo mi corazón alejado de ella?, ¿Cómo? si a cada palpitar siento claramente como clama su nombre.
-No Luna, yo jamás renunciaría a ella. No a menos que supiera que eso la haría feliz. No a menos que supiera que ella ha dejado de amarme.
-¿Es ese el caso Luna? ¿Tú crees que Serena ha dejado de amarme?
La afligida pregunta del chico tomo por sorpresa a la pequeña gata- Yo… yo… no... Darien… yo.
-¡Luna! –Exclamo con sorpresa y temor su nombre - ¿Por qué balbuces? ¿Por qué no puedes darme un simple no como respuesta? ¿Por qué dudas Luna? –a estas alturas la expresión de Darien ya mostraba un completo pánico.
La pequeña gata se sintió descubierta y acorralada ¿Qué podía responderle?
Fin del Recuerdo
Serena sujetaba su cabeza con ambas manos. Las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas con total libertad.
Dolía. Le dolía darse cuenta de lo tonta que fue. Le dolía saber que fue muy estúpida al pensar que Darien jamás se vería afectado.
Minutos más tarde.
Unos ligeros golpes en su puerta llamaron su atención. Se acerco a abrir y se encontró con la azul mirada de su rubia amiga. -¿Qué sucede Mina?-
-¿Puedo pasar?- Su rostro denotaba tristeza y preocupación
La joven sacerdotisa se hizo a un lado. Mina entro y cerró la puerta tras de sí.
-Aun no me has respondido Mina ¿Qué es lo que sucede?
-Eso es lo que quiero saber ¿Qué es lo que sucede? Quiero saber dónde encontraste a Serena y de que estuvieron hablando todo ese tiempo en que estuvieron solas en la habitación. – trato de sonar directa y segura, pero un ligero temblor en sus palabras delataba sus nervios.
-La encontramos en el colegio –respondió omitiendo los detalles – y la conversación que tuvimos no creo que sea de tu incumbencia. –
La notable mala actitud de parte de Rey no le sorprendió –Te equivocas, todo lo que tenga que ver con Serena me importa. –le aseguro notándose molesta y un tanto ofendida – fui a la habitación con la intención de verla, pero no me atreví a entrar cuando la escuche llorando mientras tú le reprochabas por milésima vez, el ser tan infantil y débil.
-Sabía que mi presencia solo lograría que tú te molestaras más y yo, obviamente defendería Serena, lo que sin duda atraería la atención del resto. Digamos que me trague mis deseos de entrar en esa habitación, solo para no hacer sentir aun peor a la pobre de Serena.
-¿A qué viene todo esto?- Su característica impaciencia se hizo presente
-A que creo que eres injusta con ella. Es obvio que esta dolida por la partida de Darien, y creo que tú debiste ser más comprensiva.
-Ojala fuera tan sencillo –Se escapo un murmullo de sus labios.
-Sí lo es, es muy sencillo. Necesita nuestro apoyo. Ella está confundida y asustada y Darien ha empeorado todo con su partida…
Los ojos de la morena se clavaron con furia en las azules pupilas que tenía frente a ella. - ¿Tu lo sabías? –pregunto furiosa
-No, sabes bien que me entere de la partida de Darien al mismo tiempo que tu-
-No me refiero a eso, sino a lo otro- aseguro molesta- a la razón por la que Darien se fue… a confusión de Serena.
La rubia respiro profundo y bajo los hombros. Había hablado de más. Ya no tenía caso seguirlo ocultado. –Sí, lo sabía y para serte sincera me sorprendió mucho que tu y el resto de las chicas no lo notaran.
-¿Por qué no dijiste nada? Pudimos haber hecho algo. – estaba furiosa y no le importaba darlo a demostrar.
-¿Y qué hubieras hecho? ¿Gritarle? ¿Tratar de sacarle a Seiya del corazón a base de bofetadas?
-¿Acaso no sabes lo que esto significa? ¿Las consecuencias que pude traer para el futuro?
- Si, lo sé, pero de momento solo me preocupa ella- La molestia de Mina había crecido tanto como la de su compañera - ¿Acaso no te importa su felicidad?-
-¡Su felicidad esta con Darien!
-Eso no puedes asegurarlo- le reprocho firme – Sabes bien que Seiya también la ama y si él y los chicos regresaran, entonces ella tendría la libertad de elegir.
La mirada de Rey se mostro aun mas furiosa. – Eres una estúpida –recrimino con saña –No se trata de Serena ¿Cierto? Se trata de ti y del imbécil de Yaten. ¿Es por eso que la apoyas? ¿Tienes la ilusión de que si ella elige a Seiya, tú tendrás una oportunidad con Yaten?
-Eso no es verdad –se defendió indignada.
-¡Si lo es! Eres tan egoísta y estúpida como ella. ¿Cómo puedes siquiera considerar el tirar a la basura tantos sacrificios por un hombre que quizás jamás volverás a ver en tu vida?
-No se trata de mí, sino de Serena. Se bien que Seiya la ama, quizás tanto como Darien. Y ella… ella los ama a ambos. Está confundida y asustada. Debe hacer su elección y nuestro deber como sus guardianas es permanecer a su lado, darle nuestro apoyo, y respetar lo que ella elija. Aun cuando vaya en contra de nuestras expectativas.
Le dio la espalda y salió de la habitación sin esperar respuesta por parte de su compañera. Estaba molesta y asustada. Sabía que una guerra interna entre las sailor se desataría cuando el resto se enterara.
De antemano ya sabía que Rey estaría del lado de las outers, tanto como sabia que sin importar a quien apoyaran Lita y Amy, el lado de Serena ya estaba en desventaja.
"Yo apoyare a Serena y respetare la decisión que elija. Selo prometí a ella, y también se lo prometí a Darien…"
A la mañana siguiente.
Como era de esperarse, Serena no pudo dormir durante la noche, ya que las palabras de Rey y de Luna iban y venían constantemente, diciéndole a cada momento lo egoísta y estúpida que había sido.
Y a pesar de todo. Una gran pregunta persistía en su mente "¿Qué debo hacer?"
Se levanto de la cama, y se vistió con la ropa deportiva y los tenis que Michiru le había ofrecido la noche anterior. Era temprano, seguramente las chicas debían estar dormidas aun. Salió de la habitación, sin saber exactamente a donde se dirigía.
-Veo que te sientes mejor… gatita-
Sintió congelarse de susto ante esas simples palabras- eh… si, gracias, lamento haberlas preocupado –
-¿Y no vas a decirme que es lo que hacías bajo la lluvia? - se mostro suspicaz. Tenía deseos de hablar claramente con ella. De decirle unas cuantas verdades. Pero a la vez, no quería empeorar las cosas.
-Yo… perdí la noción del tiempo, ya sabes cómo soy de despistada, aun me encontraba corriendo a casa cuando comenzó a llover. –Mintió desviando nerviosa la mirada
Haruka se acerco a ella y sujeto con su mano derecha el mentón de la rubia frente ella, obligándola así a levantar el rostro y mirarla a los ojos. – Debes tener más cuidado y ser más sensata. Sabes que es una gran responsabilidad la que está sobre tus hombros. Tus decisiones nos afectan a todas.
Su voz se esforzó por sonar dulce. Pero no lo consiguió del todo, y Serena no supo si eso termino siendo un consejo, o un reproche. –"Por favor… que Rey no te haya dicho nada"-suplico para si misma.
-¿Vas a salir de viaje?- Noto la pequeña maleta que Haruka llevaba en la mano izquierda.
-Sí, un viaje de improvisto. Espero regresar en uno o dos días
-Pues espero que todo te resulte bien.- le sonrió tratando de mostrarse entusiasta. Pero fue obvio para ambas, que su entusiasmo estaba muy decaído esa mañana.
-Aun es temprano, ¿Por qué no vuelves a la cama? Las chicas despertaras en un rato más. Así podremos desayunar todas juntas. –sugirió
-Yo… preferiría irme a mi casa. Mi mama debe estar preocupada.
-No te preocupes. Ella sabe que estas aquí. Además, no es muy común que estemos todas reunidas. Deberías disfrutar la compañía de tus amigas ¿no te parece? –eso ya sonaba mas a un reproche que a una sugerencia.
Serena sonrió nerviosa. ¿Eran sus nervios, o Haruka le estaba enviando mensajes ocultos entre líneas?
-Sí, tienes razón, volveré a la cama un rato más. – Sonrió y se retiro bajo la mirada fija de la corredora.
"¿Porque tienes que ser tan débil e indecisa?"
"¿Acaso no te das cuenta de que pones todo en peligro?"
"¿No significan nada para ti todos los sacrificios que las chicas y yo hemos hecho?"
"¿Cómo puedes siquiera dudar en dejarlo todo por ese imbécil?"
"Eres una princesa llorona y estúpida… él ni siquiera se encuentra aquí."
"¿Cómo puedes dudar cuando en realidad, solo tienes una opción al alcance?"
HOLA
Espero que les haya gustado. Esto apenas está dando forma.
Bueno, una vez más debo reconocer que me estoy enamorando de Darien con este fic.
Pero… ¿Cómo no hacerlo cuando Seiya no está para defenderse?
Tengo que solucionar ese detalle.
Saludos
Vinisa.
