26 de Octubre de 2011


Querido diario:

¡Wow! Acabo de llegar a casa, son las 4:35am y mamá está dormida. Ni siquiera me he dado el tiempo de bañarme y cambiarme, necesito escribir lo que sucedió cuanto antes.

Después de casi dos meses con anticipación que me llevó preparar la fiesta sorpresa de cumpleaños y despedida de TK, puedo decir que fue todo un éxito. Matt lo llevó, sin que él sospechara nada, hasta las cabañas en donde nos alojamos. Ya las cintas estaban contratadas, la comida lista para ser devorada, la alberca limpia y tentándonos a ser usada. Más de cien personas asistieron, entre sus familiares, amigos cercanos y compañeros a los que no les hablaba mucho pero fueron sólo para tener un pretexto para salir de casa y embriagarse.

Yo estaba súper nerviosa, no sabía si iba a gustarle, si se enojaría… a TK no precisamente le gustan las sorpresas. Pero en cuanto se bajó del auto de Matt y encendimos las luces supe que estaba maravillado. De inmediato comenzó la diversión en el lugar.

Entrada la madrugada yo me sentía muy cansada, tuve un día largo en donde hice muchas cosas antes de prepararme para esa noche. Ahora que lo veo todo me doy cuenta que salió mejor de lo que esperaba y valió la pena esforzarme tanto. Pero bueno, el punto es que aún no quería ir a dormir, no quería parecer aguafiestas y entré para cambiarme de ropa. Los tacones me estaban matando.

Cuál fue mi sorpresa al hallarme a TK semi desnudo, a punto de darse un baño pues una de las porristas lo había vomitado y olía mal. Jamás olvidaré esa escena, él sudado, su torso descubierto brillando, los bóxers negros que llevaba encajaban tan bien en su figura y fue imposible no ver su trasero… ¡oh Dios! Sentía que me iba a volver loca de calor. La temperatura subió asfixiándome y lo único que pude hacer fue desvestirme también. Pero la cosa no terminó ahí, oh no, de hecho me siento orgullosa de lo que hice, corrí hacia él, aventándome a sus brazos, subí mis piernas enredándome en su cadera y lo besé con fuerza. TK se movió un poco pero finalmente reaccionó y entramos al baño. Yo sentía su piel sudada pegarse a la mía pero no me importaba, no me parecía asqueroso en lo más mínimo, al contrario, era excitante. Tuve que ponerme de pie para que él se deshiciera de los bóxers y yo de mi ropa interior. Abrí la regadera dejando que el agua nos enjuagara el sudor.

Hicimos el amor de manera salvaje, apasionada. Yo estaba desesperada por sentirlo conmigo. Quizás era la emoción del momento, el hecho de que podían descubrirnos, o que sería de las últimas veces en que estaríamos juntos.

Al salir no dejó de besarme. Envolvió la desnudez de mi cuerpo con el suyo y en cada movimiento de sus labios penetró una parte de mi alma haciendo que millones de sensaciones y emociones salieran dispersas por mi sangre provocándome muchas cosas.

De pronto el cansancio se me había quitado y volví a sentirme llena de energía. TK me llenaba de energía; volvimos a la habitación en donde de una manera muy tierna, muy dulce y cariñosa, él se encargó de hacerme el amor nuevamente. El sabor de su saliva me hechizó y sólo era víctima de su cuerpo, sus caricias, sus movimientos y acciones. Respondía a su tacto llena de placer.

Jamás creí que fuera posible que a mí me sucediera eso. Ser correspondida de esa forma. Justo cuando acepté la idea de vivir esas emociones a través de películas o libros, fue que el destino se encargó de unirme a TK y que él protagonizara las escenas más románticas e inolvidables de mi vida.

Sólo existía una verdad absoluta para mí y esa era que estaba total, completa y perdidamente enamorada de Takeru Takaishi.


Estoy total, completa y perdidamente enamorada...