Capitulo seis: Culpable de ser egoísta
Cuando le dices a tus padre que te iras de su casa no están muy contentos y como siempre te dicen que sino vives con ellos, ¿con quién lo harás? Quien te dará las cosas que ellos te brindan, quien se hará cargo de ti si no tú no tienes un empleo y tampoco has ahorrado dinero para mantenerte mientras encuentras algo que te de ingresos.
Solo respondes, mintiendo, que te iras a vivir con tu Allison, que ella te dará un techo mientras tu logras vivir por ti misma, les pides que al menos te sigan dando dinero para la colegiatura de la universidad, les dices que es lo único que necesitas de ellos.
Y tu padre parece considerar la idea, pero tu madre niega y dice que si quieres vivir fuera de su hogar para sabrá dios hacer que entonces ya no es su obligación brindarte educación.
Quieres llorar pero no lo haces, no mientras recoges tus cosas y las metes en el auto de Allison. Tomas la ropa, y las cosas que has acumulado durante estos años. Otras cosas, las que sabes que no vas a necesitar las tiras en el contenedor del vecindario.
Te marchas sin mirar por el retrovisor del auto, no quieres toparte con la decepción de que ellos ni siquiera estén observando mientras te marchas. Porque lo sabes, ellos no lo están haciendo y probablemente están esperando a que vuelvas y les digas que has cometido un error, que necesitas de ellos. Y estas tentada, porque no sabes que es vivir sin que ellos estén en tu vida de alguna manera.
Pero tu esposa te espera, tú esposa la que está feliz de que vivas con ella como debe ser te espera.
No llegas de inmediato a tu nuevo hogar, de hecho, te quedaste en un café pasando el tiempo, construyendo tus barreras alrededor tuyo. Porque no quieres que Quinn te vea así, en un estado en que casi te derrumbas. Entonces estas ahí, sentada, con una bebida en tus manos que ya está fría y casi por acabarse. Las horas pasan, hasta que el sol se oculta y es tiempo de marchar. Sientes seguridad nuevamente, porque los sentimientos de hace unas horas están guardados hasta en lo más profundo de todo tu ser. Como todos los demás.
Las luces de tu nuevo hogar están encendidas, hay un auto más en el garaje. Te preguntas quien estará acompañando a tu esposa. Y realmente quieres que su visita se marche pronto porque lo único que quieres es dormir en los brazos de tu amante y que se termine el día de hoy.
Estacionas el auto frente a la casa, cierra en un bip y caminas hacia la entrada de la casa. Sigues preguntándote quien es la visita de tu esposa, por lo que sabes ella no conoce a nadie en esta ciudad, ni en este país. Y las placas, la serie numérica del auto es de este estado, de este país. No puede ser ninguna de tus amigas porque ninguna sabe que estas casada o que estas por vivir en una nueva casa. Allison no puede ser, tu traes su auto y no tiene otro con que moverse.
Entonces cuando entras a la casa, cuando caminas hacia la sala, tu esposa está sentada frente a un hombre que creíste jamás verías de nuevo en la vida.
-¿abuelo?- dicen tus labios sin que tú puedas evitarlo.
El hombre mayor se levanta del sofá, te mira directo a los ojos y se acerca a tu hasta estar frente a frente. No habías visto a este hombre desde que cumpliste 15 años, y de eso ya hace 6 años. Puedes notar más arrugas adornando su rostro, pero muchas de sus facciones siguen siendo las mismas que recuerdas.
-Rachel - te dice como si estuviera calculando el terreno.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo… como supiste?- porque para que este aquí, solo significa que él sabe la verdad. Él siempre ha sido un hombre directo, como lo eras tú antes de saber que la verdad brutal como él te enseño, solo lastimaba y te traía problemas, desde ahí empezaste a ocultar la verdad y a dejarla salir en pequeños tramos.
-linda- empieza llamándote como siempre lo hacía- siempre he sabido de esto, todos lo hemos sabido desde siempre-
-¿Qué? ¿Cómo?- aun estas en un estado de shock, no puedes más que pensar en esas dos preguntas.
-sentémonos- y sin decir más retoma el lugar que tenía antes de tu llegada, tus pies se mueven solos, no sabes cómo es que te has sentado al lado de tu esposa ni en qué momento su mano se ha entrelazado con la tuya.
-lo sospechamos desde que tienes 12, y tus padres, bueno ya sabes cómo son de ortodoxos, no entiendo porque cuando ni tu abuela ni yo lo fuimos. Cuando los confronte, tú tenías 15 años, y ellos decidieron que yo no era apto para estar a su lado, ni de Allison ni de Victoria y Violeta. Preferí alejarme, pero siempre manteniéndome al pendiente de ustedes, Allison siempre supo dónde encontrarme, y sabía perfectamente lo que tus padres harían, te darían a elegir entre quedarte o marcharte, pero si te marchabas para ellos no existirías más, no al menos que le pidieras perdón.
Se lo que piensas, ¿Qué donde estuve la primera vez que tus padres te prohibieron salir con tus amigas? O ¿aquella vez cuando te confrontaron sobre lo incorrecto que era lo que sentias? Quise estar contigo, pero no quería que ellos te llevaran a un lugar lejano donde no supiéramos de ti, así que preferí, preferí confrontarte cuando tú misma decidieras salirte de esa casa. Allison me llamo hoy, me conto todo lo que sucedió, las vegas y las semanas que le siguieron. Me dio la dirección y heme aquí. He hablado con la señorita Fabray y me ha contado todo, incluso el porqué de su boda- En ese momento te das cuenta que estas oyendo, pero no escuchando hasta que hablo de tu esposa. La miras y ves por primera vez sus ojos, hinchados y rojos, y aún hay lagrimas cayendo de ellos. Aprietas su mano, la que por ningún segundo has dejado ir porque sabes que le duele el engaño en el que te inmiscuyo para que estuviera aquí de esa manera.
Miras los ojos de tu abuelo, hay miles de emociones en ellos pero ninguna llamada reproche. Por un segundo sus ojos se apartan de los tuyos y miran hacia donde está tu esposa, y no, definitivamente no hay enojo. Él ha aceptado la relación aun cuando no inicio como las de los demás.
-¿la has obligado a contarte?- le preguntas, porque el cómo tú, hacen preguntas una y otra vez hasta satisfacer una necesidad, hasta descubrir la verdad. Y no le vas a permitir que el haga sentir a Quinn como si hubiera hecho algo malo, porque no. Algo que se siente tan bien no puede ser malo.
-no- pero no es él quien responde, es la voz femenina más dulce y delicada que has escuchado y proviene de tu lado –el solo ha dicho que quería conocer a la persona por la que su nieta había salido de su zona de confort, la persona que hizo que su nieta, la que siempre prometió jamás casarse o irse a vivir con una dama, se casó. Dijo que debía ser muy especial para que tú aceptaras casarte. Y me llego la culpa, tenía que contarle, porque la primera vez que me miro, en sus ojos había tanto orgullo, aceptación, respeto, admiración, amor y no creí merecerlo porque tú nunca aceptaste casarte conmigo- y es cuando la ves romperse, aún más que hace algunos días cuando te dijo que aceptaba si tenía otra mujer o cuando creyó que la dejarías. Porque han estado viviendo en su mundito rosado que no han hablado de las cosas importantes, tú no eres buena diciendo tus sentimientos y ella es muy buena ocultándolos.
-linda- dice el hombre –puede que no haya aceptado pero si no quisiera estar contigo a la primer oportunidad que ella tuviera te lo hubiera dicho, y te habría dicho que pidieran el divorcio. HELL, no tuviera dicho nada, pero en días te habría llegado la petición de divorcio, porque ella no es el tipo de personas que se conforma por voluntad, o que no expresa lo que siente. Aunque en eso último, si cree que alguien saldrá lastimado, no dirá nada, así se esté muriendo, pero hay que aclarar "si cree que esta lastimando a alguien que le importe". Y no linda, por mucho que te idolatraba, si ella no hubiera sentido una conexión, no habría pasado contigo las noches que compartieron, no te habría perdonado cuando supo la verdad y no estaría ahorita contigo-
Pero ella parece no creerle, es como si estuviera sumida en su propia culpa que no deja que nada que pueda liberarla llegue a ella.
-disculpen, necesito retirarme por un momento- dice, y los sorprende a los dos. Ambos la miran marcharse y perderse de vista hasta que escuchan una puerta cerrarse.
Es cuando lo miras, y lo estas culpando, porque si él no se hubiera aparecido en tu vida de nuevo esto no estaría pasando, ella no sabría de tu promesa de no casarte nunca y claro, no se sentiría culpable.
-es tiempo de que te marches- le dices en la voz más calmada que tienes, porque no quieres ni gritarle ni ponerte a la defensiva.
-sí, creo que si- dice en suavemente, se levanta del sofá y camina hacia la puerta, tú lo sigues por cortesía pero lo único que quieres hacer es ir tras tu esposa.
-esta es mi tarjeta, está mi número y la dirección de mi casa por si necesitas algo. Y esto- te da un sobre en blanco pero que en la parte superior tiene el logotipo de uno de los bancos del país –es parte de mi herencia, aunque ya sabes no soy normal prefiero dar en vida mis bienes que después de que muera, el dinero que está ahí, úsalo como más convenga linda, y no te preocupes, el balance no se quedara ahí, te seguiré depositando, igual que a Allison- tomas ambas cosas, porque los dos son obstinados y orgullosos, y todo esto puede ser una guerra de muchas horas, y lo que necesitas es que se marche para que tú puedas hablar con tu esposa.
Cierras la puerta tras de él, suspiras lo más profundo que puedes, caminas hacia donde están tus cosas y metes el sobre junto a la tarjeta en tu bolsa. Es tiempo de una buena conversación.
La puerta esta sorprendentemente abierta. Cuando la buscas con la mira ella esta acostada en la cama, en posición fetal y mirando hacia la ventana que está en la parte derecha de la habitación.
Caminas a paso lento pero firme, te sientas del lado contrario. No sabes mucho de cómo confortar personas, pero estarías tonta si al menos no lo intentas, porque ella vale todos los intentos del mundo.
Te quitas las botas negras que estabas usando, las colocas en un lado. Te acuestas en la cama, aun alejada de ella un poco.
-Quinn- dices dulcemente, ella nuevamente para tu sorpresa, se gira hasta verte. Sus ojos fijos en los tuyos. Las lágrimas siguen recorriendo el hermoso resto de ángel que tiene.
-¿alguna vez te he dicho lo hermosa que me pareces?- niega con la cara
-¿no? Ese es un error fatal de mi parte. No te he dicho lo hermosa que me pareces, ni lo inteligente, ni lo perfecta. Y no solo me pareces, lo sé, sé que lo eres. Y quiero que sepas, que estoy orgullosa de poder llamarte mi esposa, orgullosa de ver el esfuerzo que haces siempre por pasar tiempo conmigo aun cuando era tonta y seguía viviendo con mis padres, pudiendo aprovechar los días y las noches para estar contigo, para dormir y despertar contigo. Para reír, para sonreír contigo. Para besarte, abrazarte. Para pisar el piso que tu pisas, respirar el aire que tu respiras.
Y en este momento, necesito que te olvides de la culpa o lo que sea que te está atormentando porque esos sentimientos me impiden estar cerca de ti, mostrándote lo que siento. Y necesito que me quieras lo suficiente para sentirte orgullosa, porque lo que paso, el inicio de nuestro matrimonio no fue de cuentos de hadas, y sinceramente no quiero y no quería un amor de cuentos de hadas, porque yo no soy una princesa, soy un caballero de armadura negra y tu… tu mi hermosa esposa, eres la princesa. Porque si tú no hubieras sido egoísta, sino hubieras luchado por lo que querías no estaríamos en el inicio de nuestra felicidad. No justifico la forma, pero no digo que este mal, un sueño es un sueño y a veces para alcanzarlo hay que hacer cosas no tan buenas- le sonríes, y ella te mira como si pudiera observar tu alma.
Cuando encuentra lo que busca, te devuelve la sonrisa. Es la oportunidad que tomas para acercarte, para envolverla con tus brazos y apretarla contra ti. Para besar la piel que está expuesta, desde su cara hasta sus manos poniéndole más atención a la mano que lleva el anillo de bodas.
Cuando sus caras están a centímetros de tocarse, la pasión se desborda, los labios colisionan, los cuerpo se impactan, la lujuria se prende y el amor las envuelve.
Sin decir palabras las almas se encuentran, los problemas se olvidan y solo queda eso… eso que te hace sentir viva y a salvo, la llaman felicidad.
A/U Regreso a Clases... Perdón...
PROX. CAP. JUEVES.
