DOG DAYS ARE OVER: Chapter 7: Santana/Kurt: Raise your Glass.

Kurt visitaba cada fin de semana un bar gay que había en la ciudad. Por aquel entonces todavía no había conocido al amor de su vida, Blaine. A si que vagaba por aquel bar en busca de alguien a quien amar, aunque siempre en vano. Una vez conoció a un chico pero solo le sirvió para una noche, ya que estaba destrozado y necesitaba quitarse las penas de una manera rápida.

Al bar no solo iban chicos, sino que también lesbianas que buscaban una pareja o simplemente desconectar de lo sucedido durante la semana.

Santana tampoco había salido del armario aún, seguía teniendo la misma reputación en el instituto de "la chica fácil" y cada vez estaba más harta de tener que reprimirse siempre y de no poder demostrar lo que realmente es ella. Nadie lo sabía, ni siquiera se había atrevido a hablar de ellos con su mejor amiga, ni de contarle la verdad, que estaba enamorada de ella. Santana no tenía una vida fácil y sabía que si salía del armario aún sería más miserable.

Ella también visitaba el bar, pero al contrario de Kurt, solo lo hacía los viernes. Y gracias a dios nunca se había encontrado con ningún amigo ni conocido, que era una de las cosas que más le aterraban.

Esa semana, la morena no había podido ir el viernes porque los del Glee Club habían decidido quedarse por la noche en el auditorio para enseñar, ya que las Regionales estaban muy cerca.

Así que decidió ir el sábado. Ya que no podía quedarse una semana sin ir, siempre conseguía alguna distracción y una semana sin alguna sería insoportable para ella.


En cuanto Santana se tomó un par de copas, ya comienzo a hablar con todas las chicas que había en el bar, todas se apartaban al ver que la morena no estaba en su mejor momento, y no sabían que quería de ellas.

Cuando se devolvió a buscar otro cubata se chocó con un joven que pasaba justo por ahí. Y al chico se le cayó el vaso que tenía.

- Eh! Cuidado por dónde vas! – le replica el joven mientras se gira a mirar a Santana con mala cara.

En cuanto sus caras se conectan, los dos quedan mudos, ninguno es capaz ni de moverse ni de decir una palabra. Santana al ver a Kurt pierde el norte, por un momento casi se desmaya, y toda la borrachera que tenía desapareció.

- ¿Qué haces tú aquí? – intenta disimular Santana.

- No, no. La pregunta es: ¿Qué haces tú aquí? – Kurt sigue sin creerse lo que está pasando.

- Kurt, por favor, no se lo puedes contar a nadie, te lo ruego, no puedes contarle a nadie, nadie, nadie, ni siquiera a Rachel o cualquiera del Glee Club, no puedes, por favor, hazlo por mí, se que te he hecho muchas cosas malas, pero prometo cambiar, solo te pido que no cuentes que me has visto aquí. – Le ruega Santana.

- Bien, bien, tranquila, tranquila, no contaré nada, pero ahora, cuéntame, ¿Qué haces aquí? – Kurt no puede creerse que esté aquí por su propia voluntad, se lo podía imaginar de cualquiera del Glee Club, menos ella.

- ¿Qué crees que hago aquí? – Santana vuelve a su habitual carácter.

- No me puedo creer que seas… lesbiana – Santana le corta cuando pronuncia esas palabras.

- Shhhht… no lo digas en voz alta. Sí, me gustan las chicas, bueno no, me gusta una chica, pero ella no me quiere como algo más.

- Oh dios mío, te gusta Brittany. – Santana se asombraba de lo rápido que Kurt se daba cuenta de las cosas.

- Por favor, no puedes contar esto a nadie. Me arruinarías la vida.

- Puedes confiar en mí. Vamos a tomarnos una copa, así me cuentas. – Kurt pide dos copas al camarero mientras le tira los tejos.

Se sirven primero una copa, después otra, y así sucesivamente, y Santana acaba ebria, acaba contándole todas las penas de su vida amorosa y Kurt atiende como un buen amigo.

- La quiero, Kurt, y ya no se qué hacer para tenerla a mi lado, he intentado cambiar, pero ella sigue sin fijarse en mi de la misma manera de la que yo me fijé en ella. Es la persona más maravillosa que he conocido en toda mi vida, es dulce, inocente, incapaz de hacerle daño a nadie. – Santana es incapaz de soltar la botella de Vozka de su mano.

- Escúchame, lo primero que vas hacer es soltar esa botella. – Kurt se acerca a la morena y le quita el Vozka de la mano, Santana se queja pero Kurt no atiende a la latina. - ¿Le has contado alguna vez tus sentimientos? – Santana bufa y Kurt lo toma como un sí. – Bien, ahora solo te queda una última oportunidad, demuéstraselo, demuéstrale que la quieres tanto como dices, demuéstrale que es la única para ti, y que la quieres hacer feliz, no la pongas en contra de los demás, simplemente hazle ver que tú eres la mejor elección, y que lo que más te importa es ella.

- Gracias, lo haré. Vamos a brindar, Kurt. – Santana le ofrece una copa de Vozka que les había servido el camarero. – ¡Brido por todos los gays del mundo! – dice una Santana aún borracha. Los dos alzan las copas, y brindan. – Ahora háblame de ti Kurt.

- Ya sabes cómo va mi vida, me suelen a cosas en los pasillos, y tengo a un jugador de fútbol que me amenaza, me pega, me empuja, y luego… me besa.

- ¿Qué? ¿Qué Karofsky te ha besado? – dice Santana con el vaso aún en la mano y impresionada por las palabras de Kurt.

- Como oyes. – asiente Kurt.

- Esto sí que no me lo esperaba.

- Pues yo me esperaba esto antes que lo tuyo Santana, de verdad que cuando te he visto me he quedado de piedra, pensaba que habías entrado por equivocación o no se…

- Kurt… por favor… no me hagas sentir peor de lo que estoy.

- Para nada, no tienes que sentirte mal porque te gusten las chicas, me alegro mucho además.

- No digas nada de esto… a nadie. – Santana es incapaz de dejar de pensar en la idea que Kurt diga algo a cualquier persona.

- Mis labios están sellados.

Una chica rubia, con los ojos verdes pasa por el lado de los dos y Santana enseguida clava su mirada en ella.

- Yo tengo unos que no lo van a estar.

Santana sale detrás de la chica y se acerca a ella, se ponen hablar, y al poco rato Kurt ve como las dos se marchan. La latina se gira y le giña un ojo a Kurt, y este sonríe con alegría.

FIN