Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.

Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.

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Capítulo 7

El restaurante era de un lujo al cual Bella no estaba acostumbrada e incluso se sentía un poco intimidada por ello, así que pensó que una buena copa de vino le haría bien mientras esperaban a Aro, quien no tardaría en llegar, había asegurado la recepcionista del lugar. Edward se puso a verla fijamente ya que desde el viaje en el coche había cambiado su actitud a una más cautelosa e incluso un poco nerviosa.

―Tranquila, no es para estar nerviosa, si no quieres hacer algo, no lo haces y ya―susurró Edward a Bella tomándola de la mano y apretándosela.

―Sí, está bien, me relajaré. Sólo tengo que ir al tocador. Sí quiero hacerlo pero es otra cosa, necesito ir al tocador a tomar aire, es raro que alguien me considere así de importante para un proyecto―comentó en una sonrisa nerviosa que era igual que su tono.

Edward vio que su paso era decidido y resolvió no darle importancia, era claro que ella no estaba acostumbrada a eso; tal vez fuera por ello sus nervios, o tal vez un mensaje o una llamada de su pesado ex novio la había puesto así. Hizo a un lado esos pensamientos ya que en ese momento vio cómo Aro se dirigía a la mesa. Con un saludo amable comenzó una plática en la que Edward se perdió unos minutos mientras se hablaba sobre los hechos pasados en la junta.

En el baño, Bella sacó de nuevo el celular esperando haber leído mal ese mensaje y fuera sólo una broma pesada para un número que no era el de ella. Volvió a releerlo con las manos templándole:

Espero que aún no me hayas olvidado, Marie. Estoy más cerca de ti de lo que crees, y aún te extraño, me muero por verte.

Bella suspiró derrotada, al leerlo desde el menú de su teléfono no parecía tan real, ya que sólo llegaba hasta el Marie, no podía ver lo demás, pero lo que más le aterraba era el que estuviera más cerca de ella de lo que creía; pero al volver a leerlo desde la mensajería, la alteró demasiado. Comenzó a templar sin control, suspiró y parpadeó para no dejar caer las lágrimas que amenazaban con salir al sentirse tan cercana a él: a su peor pesadilla. Se controló enseguida podía ser que no fuera verdad; tal vez sólo era una venganza de Sam por haberlo dejado y consiguió otro número para así espantarla y hacerla regresar para que lo mantuviera de nuevo, se dijo una vez más para serenarse; pero sin querer comprobar si su teoría era cierta o no, tomó el teléfono y lo tiró al cesto de basura en un arrebato, prefería perder ese número a perder su serenidad.

Ya más tranquila, la asistente regresó a la mesa donde la comida ya estaba servida, sonrió amablemente a ambos hombres y se integró a la plática.

―Bueno ya que el proyecto tiene luz verde, hay que comenzar a realizarlo. Yo planeo un viaje para anunciar el nuevo hotel―comentó Aro antes de tomar su copa.

― ¿Qué lugar sería ése? ―preguntó Edward intrigado.

―Miami, sería una cuestión de unos cuatro o cinco días y bueno como acordamos, quiero de modelo a la guapísima Bella Swan―sonrió al verla y Bella se ruborizó―, claro si ella está de acuerdo―afirmó enseguida.

― ¿Bella? ―preguntó Edward.

―Por supuesto, lo que más necesito ahora es un respiro de este lugar―contestó alegre Bella y sincera pues quería intentar olvidar todo su pasado.

―Me parece perfecto, lo organizamos en el trascurso de las dos próximas semanas para ir el fin de semana que es temporada baja y no encontrar demasiada gente, ¿está bien? ―los planes de Aro para ambos sonaban muy bien.

―Por supuesto―aceptó risueño Edward.

En esa misma semana, por la urgencia que tenía Aro para comenzar a hacer andar el proyecto le dio prioridad al viaje para hacer la revista publicitaria. Aro, para su desgracia, se tenía que retirar antes de lo planeado para ir a firmar unas de las modificaciones de los imperfectos que se habían dado como siempre en su nuevo proyecto, no era algo que le sorprendiera pero sí que le molestaba, mucho más porque deseaba incluso viajar con el equipo completo de la revista. Él tenía ese carácter de querer hacerlo todo él, lo que le había traído algunos problemas debido a su edad.

El viernes terminaron de afinar los detalles con Aro sobre el viaje, para celebrar fueron a un restaurante menos elegante que el de la primera cena, pero igual de lujoso, Bella enmarcaba su cuerpo con un vestido rojo que se ceñía a sus pechos mostrando una parte de ellos al igual que de su espalda a través de un fino encaje que dejaba ver una pequeña parte de su sostén de encaje negro que contrataba a la perfección; la falda del vestido era amplia y dejaba ver de media pierna para abajo, con unos zapatos cerrados negros, fácilmente podría ser la fantasía de cualquiera. Su cabello estaba recogido en un chongo de lado; bastantes ejecutivos de ahí volteaban a verla cuando pasaba causándole a Edward unos celos de los cuales nunca se había percatado que existan, ya que con una novia que es modelo internacional lo vivía constantemente, pero era algo que le daba igual ya que era sólo suya pero Bella era diferente, no era de él y odiaba como otros hombres la veían, cómo el mesero se la comía con la mirada y cómo ella sonreí coquetamente para pedir las cosas. Las miradas de Aro no le molestaban si Bella estaba fuera de su alcance con una prometida, estaría aún fuera del radar de Aro con una esposa con la que llevaba más de veinte años casado.

—Debemos brindar por la nueva oportunidad que tenemos entre las manos— propuso Edward una vez que estaba llenas las copas de todos con champagne.

—A la salud de la nueva modelo, Isabella— prosiguió Aro lanzado una mirada coqueta a Bella que la hizo sonrojarse.

—Por que todo salga como esperamos o, aún mejor—comentó Bella sonriendo y guiñándole un ojo a Edward, quien sólo sonrió.

La cena prosiguió su curso hacia temas diferentes, como era el pasado, interrogando a Aro sobre él, ya que conocía a Carlisle de antes y era algo que intrigaba a Edward el saber qué era lo que hacía que su padre odiara a este hombre.

— ¿Cómo es que Carlisle y tú se conocieron? —preguntó Edward en tono y actitud despreocupada tomando de su copa, aunque eso lo angustiaba, toda la semana se había enfrentado a su padre por esa misma razón.

—Edward ese es tema muy viejo, demasiado para mi gusto—contestó Aro sonrojándose por primera vez en la noche.

—El tiempo es relativo, pueden ser interesantes las historias del pasado que te trajeron hasta aquí, en cuanto el tiempo, no es sólo un número sino experiencias que vuelven a la gente interesante y atractiva—indicó Bella sonriéndole coqueta a Aro.

—Tienes una manera linda de convencer, Isabella— aceptó Aro mientras tomaba de su copa—, pero sólo les contaré cómo nos conocimos, lo demás es una historia nada agradable para una cena como ésta que es para celebrar y no entristecernos por lo que no se puede cambiar del pasado— repuso sonriendo amargamente.

—No te pedimos más, Aro. Sólo es para seguir conversando, antes de ir a casa, si tienes tiempo—la diplomacia de Edward salió enseguida al ver la expresión tensa de Aro.

—Por esa manera de ser tienes mucho éxito, Edward, eres diplomático—aseguró Aro haciendo sonreír a Edward y sentirse orgulloso, su padre no le decía nunca eso—. Bueno, es una historia algo sencilla, yo soy originario de Volterra, Italia, y al igual que tu padre, estudié Administración de Empresas, nos conocimos por medio de tu madre, una mujer que era hermosa en aquel tiempo, bueno ahora lo sigue siendo; pero en ese tiempo tenía otra chispa, aún no se corrompía por el mundo en que vive ahora—expuso Aro con añoranza del pasado.

— ¿Cuánto tiempo llevas conociendo a mi madre? —preguntó Edward intrigado.

—Aproximadamente unos treinta y cinco años o más, bueno es un decir, hace mucho que no hablo con ella, Carlisle no lo aprueba y ella prefiere evitar problemas. En su tiempo fuimos muy buenos amigos, sobre todo muy cercanos era lo que se llama como mejores amigos—comentó Aro sorbiéndole a su copa para distraer la atención.

— ¿Tu esposa también es italiana? —inquirió Bella para cambiar la plática, ya que la conversación se había tensado.

—No a ella la conocí en Inglaterra, hace unos veinticinco- dijo Aro mientras se abrochaba su saco— Y hablando de Suplicia, debe de estar preocupada. Será mejor que me retire, los veo después en Miami—exclamó mientras se levantaba.

—Está bien, Aro, nos mantenemos en contacto—fue lo único que susurró Edward.

Aro se retiró enseguida, levantándose no sin antes decirles que la cena corría por su cuenta para que no se preocuparan de pagar. Él dejaría pagado e incluso más dinero por si querían consumir algo más, Bella le sonrió abiertamente de despedida, después pasó a ver a Edward.

— ¿En qué piensas? —preguntó Bella al ver que Edward seguía tenso

—En mi madre, en Aro cómo habla de ella, ¿no es raro?—refutó perdido en la pared de atrás de Bella.

—Sé que no conozco lo suficiente a tu madre, la he visto dos veces, pero parece una mujer encantador tal vez Aro la vio alguna vez como un prospecto y es por eso que habla así de ella— comentó Bella relajada mientras tomaba otro sorbo de su copa.

— ¿Crees que ésa sea la razón? —curioseó Edward más para sí que para ella—, y si es otra, y esa es la misma razón por la cual Carlisle no me trata igual que a Alice—casi susurró pero el restaurante estaba tan vacío que Bella escuchó bien lo que decía.

—Edward, cariño—lo llamó Bella para que la observara—, son conjeturas que no te van a llevar a ningún lado. Cómo ya lo dije tal vez no conozco a tu madre, pero no la considero alguien que sea infiel y para esos detalles soy buena detectándolos —indicó con una sonrisa que hizo que Edward se distrajera del hilo de sus pensamiento sobre su madre para sentarse en su interlocutora.

— ¿Me crees una persona infiel? —preguntó Edward olvidando lo anterior.

—Sé que eres una persona infiel, Edward, he sido víctima de tus arrebatos—repuso Bella sonriendo divertida.

—No cuenta cuando no quieres a la mujer que tienes como pareja. Así que yo digo que soy muy fiel—contestó Edward defendiéndose.

—Sí, cuenta, si no contara ya hubiéramos dormido juntos desde hace mucho tiempo, Edward y aún no lo hacemos porque hay una condición de por medio— le recordó Bella viendo fijamente a Edward.

—Desde ese punto de vista tienes razón, si no créeme que te hubiera hecho mía hace tanto y lo repetiría a cada momento que pudiera—advirtió Edward con deseo y Bella rió con encanto y vergüenza.

—Lo sé, Edward, pero ya te lo dije no estoy dispuesta a ser tu amante—contestó Bella con una sonrisa—, y es mejor que ya nos vayamos, me siento cansada y mañana tengo que irme temprano de tu departamento—prosiguió mientras se levantaba.

Edward la siguió hasta la salida, hipnotizado por su tambaleo de caderas, por esas enormes piernas esculturales, por esa espalda que se notaba a través del fino encaje que enmarcaba todo su cuerpo. Esa mujer esa su perdición total, el camino fue entre platicas sin mucho sentido, sólo sobre si quería que le ayudara con sus cosas para mudarlas de la casa de su ex novio a su nuevo departamento, y como era que él lo consiguió tan rápido, no era demasiado interesante.

Al llegar a la casa de Edward y ver lo diferente que era de tener a Bella dentro de éste que tener a Rosalie se dio cuenta que su plan tenía que ser más rápido y efectivo, había rechazado todas las llamadas de Rosalie en este tiempo para que estallara en celos, pero eso no era suficiente para que lo dejara, pensaba mientras vagaba de la cocina a su habitación, no sin antes pasar por la habitación medio abierta de Bella.

—Edward, ¿me puedes ayudar? —preguntó Bella desde adentro dándole la espalda a la puerta.

— ¿Cómo sabias que era yo? —preguntó Edward entrando a su habitación.

—¿Qué no es obvio que eras tú?, no vive nadie más aquí—repuso ella entre risas de burla.

—Es cierto, ¿qué necesitas? —examinó mientras ella alzaba su cabello suelto.

—Que me ayudes con el cierre, no puedo—contestó mientras alzaba más su cabello.

Edward sin decir nada comenzó a bajar el cierre lentamente acariciando cada parte de su piel, Bella sentía escalofríos, cuando iba a llegar a su trasero para terminar de desabrocharlo, comenzó a dejar besos en toda la espalda de Bella, para terminar y volver a subir y bajarle el vestido, dejándola sólo en ropa interior.

—No sabes cuánto te deseo Isabella Swan—susurró antes de comenzar a besarla apasionadamente.

En este beso Edward trataba de transmitirle toda la necesidad que sentía sobre ella, y Bella no se podía quedar atrás, lo deseaba inmensamente, tal vez ahora que era su salvador de las manos de Sam y saber lo distinto que lograba ser fuera de la oficina, en su propia casa, esta vez no se conformaría con un simple revolcón deseaba algo más de él, no sabía qué era, pero era algo que tarde o temprano obtendría. Edward en pocos segundos después de iniciar el beso, sintió en sus corvas la orilla de la cama, mientras Bella lentamente iba terminando el beso para separase de él e irlo arrojando a aquélla para que quedara sentado mientras ella se sentaba sobre sus piernas.

—Sé que Rosalie regresará el lunes, así que esta noche te daré un incentivo para que pienses bien tus planes con ella—Bella le susurró en el oído antes de lamer su lóbulo.

Edward no supo qué decir, tenía a la mujer que más deseaba sobre sus piernas, en ropa interior, su mente comenzaba a dar mil vueltas y se había ido por un tuvo en cuanto tocó la espalda de Bella, haciéndola acercase más a él con una mano, mientras que con la otra, tomaba su cara y la volvía a besar mientras ella se hacía espacio para ir desabotonando la camisa de Edward. Cuando terminó, tomó la cabeza de Edward para acercarlo más y despeinar su cabello, no se separaron hasta quedar sin aliento.

Bella le quitó la camisa a Edward y comenzó a acariciar su pecho desnudo mientras él acariciaba su espalda, hasta encontrar el broche de su brasier, lo abrió lentamente esperando que Bella en cualquier momento lo parada pero en ningún momento eso pasó y lo fue retirando lentamente de su cuerpo sintiendo el calor que emanaba de su piel. Se retiró un poco para admirarla, Bella estaba terriblemente sonrojada sintiéndose insegura de sus pechos pequeños, e intentó cubrirlos enseguida, Edward retiró con ternura las manos de ella para poder admirar a la hermosa mujer que tenía enfrente.

Bella se acercó más a Edward hasta tener su boca tan cerca que no podía hacer otra cosa más que besarlo, mientras Edward aprovechaba la oportunidad de pasar su mano de la cintura hasta sus pechos acariciando con sus pulgares los pequeños pezones de Bella que se endurecían ante su tacto.

—Eres tan perfecta—susurró Edward mientras tomaba sus senos con la mano completa—caben en mi mano sin dificultad y son tan suaves y eres tan receptiva—comentaba mientras incrementaba la caricia, haciéndola gemir audiblemente.

Bella se mordía el labio intentando acallar los gemidos que salían de su boca al sentir las cálidas manos de Edward en esa zona tan sensible. Ella no tenía esa intención en un inicio pero era obvio que su plan original de sólo sentarse en sus piernas y besarlo sensualmente se fue al carajo cuando sintió cómo Edward desabrochaba tímidamente su sostén y ahora se iba aún peor cuando sentía esa caricia que necesitaba desde aquel beso en su oficina. Edward la acercó para volver a besarla y morder su labio sensualmente, mientras escuchaba sus pequeños gemidos que llenaban el silencio.

Bajó su boca hasta su cuello el cual empezó a lamer sensualmente mientras Bella gemía por sus carisias. Edward llegó a su hombros los cuales mordió durante unos segundos siguió bajando, Bella se quedó sin aliento cuando sintió la respiración de Edward tan cerca a sus pechos… quiso hacerse para atrás pero Edward se lo impidió al momento de poner su mano en la espalda y atraerla más cerca para comenzar a soplar para después introducirlos lentamente en su boca, dejando a Bella sin aliento.

Comenzó lentamente a chupar uno haciendo a Bella arquearse ofreciéndose más a él, disfrutando de la sensación cálida en su boca, mientras sentía cómo se iban poniendo más duros ante su contacto. Mientras chupaba, y mordía el derecho, su mano se encargaba del izquierdo, Bella por más que intentaba controlarse no podía ya que Edward cambiaba de pecho para seguir la misma técnica, introducirlo primero en su boca para ir sacándolo lentamente hasta llegar al duro pezón y morderlo, repitiendo la operación una y otra vez hasta que se cansaba y pasaba al siguiente, mientras Bella lo toma de la cabeza acercándolo más a ella, moviendo las caderas en busca de fricción con la erección que iba creciendo bajo el pantalón de Edward.

—¡Dios¡ Edward no pares—jadeaba Bella mientras que la mano de Edward, que sostenía su espalda, comenzaba a bajar, llegando al elástico de sus bragas negras e introduciéndose lentamente en ellas para llegar al centro de Bella e ir introduciendo un dedo lentamente, mientras sorbía más fuerte el pecho que tenía en su boca.

—¡Edward, Dios, Edward!—exclamó gimoteando Bella.

Edward comienzo a profundizar su caricia debajo de sus bragas mientras escuchaba cómo la respiración de Bella se aceleraba y comenzó casi a gritar su nombre, disfrutando de eso, el cobrizo decidió cambiar de pecho, e introducir un segundo dedo, haciendo que Bella comenzase a jadear su nombre más seguido, mientras sentía cómo se estrechaba aún más contra sus dedos.

—¡Edward más rápido, por favor!—rogó mientras él aceleraba el ritmo de sus caricias. —Edward, me voy a venir—anunció Bella mientras Edward chupaba sin piedad su duro pecho—¡Edward!—gritó Bella inundando el cuarto de sus orgasmos y por su gemido de un placer mayor al sentido las veces anteriores.

Edward paró sus caricias cuando ella cayó en su hombro con la respiración completamente acelerada, sus mejillas rojas y con una capa de sudor en su frente por su orgasmo anterior. Edward jaló a Bella para tenerla más cerca para que sus pezones duros y mojados por su saliva hicieran una fricción que hizo gemir a Bella de una manera delicada comparada con sus últimos suspiros.

Al tener así a Bella la sentía tan delicada y tan desprotegida que no deseaba otra cosa más que estar a su lado el tiempo que ella deseara. Atrajo su boca y comenzó a besarla una vez que su respiración se regularizó, acercándola más él, mientras pensaba en que nunca en su vida se había sentido más excitado y con un ego que fuera creciendo con forme iba escuchando a Bella gritar su nombre mientras llegaba y mientras tenía su orgasmo, en sus labios sonaba su nombre sensual.

—Si a diario eres bella, después de un orgasmo eres aún más hermosa—susurró Edward antes de volver a estampar sus labios contra los de Bella.

—Eso se los debes decir a todas—indicó Bella después del beso y de morder el labio carnoso e hinchado de Edward.

—A ninguna, yo no suelo dar orgasmos sin recibir nada a cambio o al menos uno diez veces mejor del que di—repuso Edward mientras Bella lo observaba con lujuria.

— ¿Qué quieres de mí, Edward Cullen? —Preguntó con supuesta inocencia mientras comenzaba a besar su cuello, — ¿Qué desea después de lo anterior? —prosiguió Bella mientras llegaba su pecho bien formado.

Sus caricias comenzaron a bajar al igual que sus besos, recorriendo todo el pecho de Edward, se levantó y se arrodilló frente a Edward, dejándole sin aliento y sin saber qué decir, simplemente se tendió a ver cómo Bella le abría el cinturón y lo sacaba de las pretinas lentamente, mientras él suspiraba al sentir un roce con su erección. Bella bajó lentamente el pantalón y aún más lentamente sacó el miembro de Edward.

— ¿Me deseas? —preguntó Bella volteando a ver a Edward a los ojos.

—Daria todo por estar contigo ahora mismo—contestó Edward en un suspiro al sentir las manos de Bella sobre su miembro.

— ¿Qué quieres, Edward Cullen? —preguntó mientras comenzaba a subir y bajar su mano lentamente sobre la erección de Edward.

—Lo que tú quieras, Bella, pero hazlo pronto—jadeaba sus palabras al sentir la boca tan cerca de Bella.

Sintió cómo lo lamía poco a poco mientras se agarraba fuerte de las sábanas para no tomar su cara y hacerla ir a un ritmo que ella no deseaba. Comenzó a tomarlo lentamente, adaptándose a su tamaño y llevando a Edward a la locura, necesitaba diablos, tanto a esa mujer. Sin pensarlo tomó el cabello de Bella y ella sólo se rió sobre su miembro tomándolo más duro.

—Diablos, Isabella, me estás matando—susurró, mientras ella aumentaba la velocidad.

Sintió cómo no tardaba en venirse mientras ayudaba a Bella, haciéndola seguir un poco más rápido, viendo a la mujer que tanto deseaba arrodillada tomándolo como él lo deseaba en ese momento, desnuda, al pensar en eso, en lo cálido de su boca…

—Bella me voy a venir, querida, deja eso—le dijo jalando sólo un poco su cabello para que entendiera que no se quería venir en su boca.

Bella no hizo caso y siguió lamiendo y ahora incluyendo su mano para lo que no alcanzaba haciendo que se viniera en un jadeo con su nombre que la hizo sentir aún más poderosa de lo que ya se sentía al tener a Edward entre sus piernas lamiendo sus pezones. Bella limpió todo su miembro hasta dejarlo limpio y reluciente de su saliva.

— ¿Fue un buen pago? —preguntó Bella mientras se volvía a sentar a horcajadas.

—Creo que incluso te debo algo, después de esto—repuso Edward sin aliento acunándose en el cuello de Bella absorbiendo el olor a fresas que desprendía. —Podría incluso pagarlo ahora—comentó Edward saliendo para verla a los ojos.

— ¿Cómo? —Preguntó Bella alzando una ceja—, estando dentro de mí, llevándome al cielo contigo una y otra vez—se acercó a la cara de Edward dejándolo a unos centímetros.

—Eres tan perversa y tan magnifica—aseguró Edward sonriendo antes de volver a estampar sus labios contra los de Bella.

—Sí y claro que podría mejorar si tan solo dejaras a Rosalie—susurró Bella mientras comenzaba a acariciar la cara de Edward—, imagina todo lo que podríamos hacer en una noche, dormir no sería una posibilidad —le tentó mientras Edward la tomaba fuerte de la espalda y se levantaba para dejarla ahora de espaldas al colchón.

Estampó sus labios de nuevo, sobre el suyo hinchado por la pasión compartida, por los besos constantes, Edward pensó que no quería que terminase nunca ese momento, no deseaba tener nada en ese momento que no fuera a Bella debajo de sus brazos tal y como estaba, deseaba que el tiempo se parara y se quedara ahí, que Rosalie nunca regresara de viaje, dejar de ver todos los días a su padre mientras lo acosaba con su empresa, deseaba que nadie lo interrumpiera excepto los labios de Bella que iban alejándose de él lentamente.

—Esto es sólo el inicio de todo lo que puedo hacer por ti, pero hasta aquí se va a quedar en un simple inicio—susurró en su oído no sin antes lamerlo.

—Bella, me estás matando, no me hagas esto—el tono de voz de Edward era casi de súplica mientras Bella le sonría. —Dios, sólo él sabe cuánto te deseo—volvió a susurrar en su oído antes de dejarse caer sobre el cuerpo de Bella.

—Realmente no creo en esas palabras, no sé qué esperas, Edward. Tienes a Aro de tu parte, tienes su dinero invertido, ahora no necesitas más del padre de Rosalie no sé si creerte— comenzó a mover Bella haciendo que Edward se recostara a un lado.

—Debes creerme, te deseo como nunca pensé desear a alguien, no sólo quiero tu cuerpo, quiero todo de ti, pero debes esperar—repuso Edward desesperado mientras Bella se sentaba en la orilla de la cama.

—No sé qué debo creer, esa es la verdad. Me gusta compartir esta pasión contigo, pero no sé qué pasará después de que me tengas—comentó Bella, mientras Edward se levantaba y la abrazaba por detrás.

—Lo que tenga que pasar, que es quedarte junto a mí —respondió Edward en su oído—. Ahora sólo me falta esperar a que todo salga como lo planeé, Bells—susurró antes de dejar un tierno beso en su cachete, llevándola hacia atrás con él—ahora si no te molesta necesito dormir, fue una semana agotadora—la voz de Edward es casi adormilada.

—Sí, me molesta, cariño—susurró Bella mientras se deshizo del brazo del individuo.

—Bueno, no es que me interese demasiado dormir, claro, podemos hacer otra cosa—propuso Edward, mientras se posicionaba sobre ella para dejarla completamente acostada—podemos hacer lo que tú desees—exclamó Edward con lujuria en la voz.

— ¿Lo que yo desee? —Interrogó Bella con una sonrisa maliciosa, y Edward simplemente asintió—, bueno no deseo nada más que también dormir pero no en la misma cama que tú—objetó Bella mientras lo a aventaba para que se levantase.

— ¿Me estás mandando a dormir a otra cama? —preguntó Edward incrédulo.

—Sí, esto que acaba de pasar no es una declaración de que vayamos a estar juntos o algo por el estilo, no; simplemente era para que ahora que regrese Rosalie pienses en mí—dijo mientras la castaña se puso en pie y tomaba la camisa de Edward del piso.

Edward se quedó embelesado viendo como caminaba por el cuarto con esas pequeñas bragas negras que cubrían una parte pequeña de su trasero, dejándolo ver lo blanco y pequeño que era, lo sensual que la volvía… ver ese encaje pegado a su piel.

Con un susurro de derrota, comenzó a acomodarse el pantalón, mientras ella se paraba en el umbral de la puerta semidesnuda volviéndose la mayor fantasía que había tenido hasta ahora. Con esas pequeñas bragas pegadas al cuerpo, en toples, dejando ver sus pechos rojos y un poco hinchados por las caricias que le había propinado antes y que no se cansaba de hacerlo al escucharla gemir una y otra vez su nombre.

Edward pasó junto a Bella queriéndo abrazarla para que ésta se retirase enseguida y le diera un casto beso.

—Hasta mañana Edward—se despidió Bella, sonriendo sexi.

Bella cerró la puerta de su habitación y se apoyó en ésta suspirando, las cosas habían revesado un límite muy grande; pero no deseaba por nada regresar el tiempo atrás, deseaba rebasarlo de nuevo, una y otra vez, no deseaba otra cosa que no fuera Edward; en toda su extensión y eso era lo que la había llevado a estar completamente excitada por él, haciéndola dejarse llevar por sus caricias en la propia casa donde vivía con Rosalie. Suspiró molesta consigo misma por haber hecho eso y se dirigió a su maleta en busca de su último pijama, mañana, quisiera o no, ya no podía alargar más su visita a su antiguo apartamento. Lo que menos necesitaba ahora era un enfrentamiento con Samuel por cualquier cosa, no porque le diera miedo que la volviera a golpear si no porque ahora en los brazos de Edward se sentía tan protegida por él, esto la hacía pensar que cuando estuviera sola estaría desprotegida sin él, y ella odiaba ese tipo de dependencia de él o de quién fuera.

Siempre había estado sola y eso no cambiaría; agotada y lista para dormir, terminó de acomodar el desastre que habían hecho con las sábanas y se dispuso a dormir.

Edward se fue a su habitación aún sintiendo el cuerpo de Bella entre sus manos, no sabía que hacer al respecto, pero sentía que un baño haría desaparecer esa sensación tan agradable que nunca olvidaría. Se cambió en un suspiro y echó a lavar toda la ropa que tenía impregnando el aroma a fresas que emanaba Bella, decidió ponerse simplemente unos bóxer y un pantalón, y se metió a las cobijas, que lejos del calor del cuerpo de Bella las sentía heladas.

Se puso a pensar en Bella, no podía hacer otra cosa; solamente quería saber todo de ella; de su pequeña cintura; sus caderas con ese movimiento tan sensual sobre él; su boca, sus pechos, toda ella era un manjar sin igual. Suspiró, cambiando de posición una y otra vez.

El sueño no se decidió en llegar a ninguno de los dos, ya que Bella a la media hora de estar dando vueltas en la cama donde una y otra vez se levantó por un vaso de agua mientras escuchaba cómo la cama de Edward tronaba cada tres segundos en busca de una mejor posición; incluso en el silencio sepulcral que inundaba la casa, escuchaba su suspiro frustrado, se dirigió hacia la habitación después de tomar un vaso de agua. Sus pasos eran más delicados y suaves. Despacio en otra ocasión, quería tomarlo por sorpresa, Edward cambió de posición mientras sentía una mirada en su espalda, ya que ahora se encontraba acostado bocabajo.

—Eres muy ruidoso cuando no puedes dormir, ¿Cómo te soporta Rosalie en la misma cama? —preguntó Bella desde el umbral de la puerta recargándose en el marco.

—Claro que no soy ruidoso, aparte yo estaba dormido y tú me acabas de despertar—refutó Edward sin voltear.

— ¿Y por qué tu voz no es adormilada? —Contratacó Bella acercándose, Edward no cambió de posición ni abrió los ojos ya que sabía que el poco atisbo de piel que viera de ella, sería suficiente para no dejarla escapar esta vez de entre sus brazos—, ¿no vas a voltear a verme? —siguió Bella acercándose más a Edward.

—No debería hacerlo, no te va a gustar lo que tengo que hacer para dormir—contestó Edward abriendo los ojos y viéndola alzando una ceja— duerme conmigo y dejaré de hacer tanto ruido para dejarte dormir—propuso intentando sonar sarcástico pero no pudo y su voz sonaba con anhelo.

— ¿Tan simple es la solución para poder dormir? —indagó Bella ella sí sonando sarcástica para ocultar que realmente desea dormir entre sus brazos.

—Así es de sencillo—comentó Edward mientras veía como Bella se paraba.

Edward pudo observar la pequeña prenda que la cubría y observar la hermosura que era, su pequeña playera de tirantes de encaje, con escote en "v" dejaba ver una de las marcas que él había hecho, después sus bragas negras que se marcaban, sus largas piernas…

Ella sólo le sonrió y comenzó a mover las cobijas y él no tardó en deslizarse en la cama para dejarle suficiente espacio a la castaña.

—Desde hace media hora pude estar durmiendo sin problema y tú que no me dices—rezongó Bella sonriendo mientras se metía a la cama. —, hoy debo de dormir bien mañana tengo un largo día—susurró lo último mientras se acomodaba en el lado de la cama.

—Si lo deseas, mañana te puedo acompañar—comentó Edward, mientras abrazaba a la mujer.

—Como tú quieras, Edward, es tu decisión—susurró Bella antes de dejarse llevar por Morfeo.

Edward escuchó cómo su respiración se iba acompasando con cada tic-tac del reloj, sintiéndose completo por primera vez en más de un año que llevaba viviendo con Rosalie. Volvió a sentir que esa cama era su cama de nuevo, donde podría descansar plácidamente. Esa noche descansó como ninguna otra.

Al despertar al día siguiente, sintió la ausencia de Bella en la cama al dar una vuelta para volverla a abrazar. Sólo pudo aspirar el olor de fresas que se había quedado imprecando en la almohada que había utilizado la noche anterior, se quiso acostar sobre ésta para sentirla un poco más de tiempo junto a él, pero no pudo hacerlo, al sentir un pedazo de hoja, abrió los ojos adaptándose a la luz lentamente.

Me tuve que ir, recuerda la única condición que te estoy poniendo y sólo puedo decirte que lo de ayer fue algo que no podría imaginar, ahora imagina lo que he llegado a pensar como podría ser. Piensa en eso y toma una decisión.

Era todo lo que había escrito y como firma un beso, no tenía nada más, sutilmente por si lo encontraba la prometida de Edward y nunca supiera quién la había mandado, Edward se abrazó a ella y comenzó a oler las fresas que emanaban de la almohada, dejando la mente en blanco para sólo enfocarse en Bella.

Bella se levantó temprano, cuando sonó la alarma de su celular en el otro cuarto, se deshizo despacio del brazo de Edward para no despertarlo y dejarle seguir durmiendo. Apagó la alarma y tomó la última ropa limpia y casual que tenía en la maleta para irse al cuarto de baño para tomar una ducha caliente para relajar los músculos que se habían ido tensando al pensar en volver a enfrentar a su ex novio. Aunque sabía que no estaría en la tarde, pues esa era la fecha para que volviera a salir de viaje, si tenía el dinero; pero aunque había llamado desde su nuevo número y nadie había contestado no lo había tomado como una señal de que no estuviera como la última vez, era un cincuenta-cincuenta saber si estaba o no, aunque rogaba por que no estuviera.

Saliendo de bañarse, se quedó unos segundos observando a Edward tan tranquilo durmiendo, con su respiración acompasada, susurrando incoherencias dormido. Esa imagen la hacía pensar en cómo podría acelerar el plan de Edward para que Rosalie terminara definitivamente con él; eran muchas sus razones para esa ruptura, la más importante y la principal era porque estaba harta de verla en la oficina restregándole a cada momento quién era la prometida de Edward, esa semana en la que no había estado, fue la gloria para todos los empleados cercanos a su prometido. Otra de sus razones era porque lo deseaba y ser la amante que nunca obtiene nada porque la esposa no lo deja, no era un buen plan a futuro para Bella, de hecho era un muy mal plan, y el otra, era que en esa semana había conocido aún más de cerca Edward y la hacía pensar por unos minutos que tal vez él comprendiera su pasado, y no hiciera lo que el cobarde de Sam al chantajearla y bueno, la más importante era claro, darle una lección a Rosalie para hacerle caer de ese pedestal de niña bonita que había mantenido demasiado tiempo y que ahora necesitaba un golpe de realidad para darse cuenta de que no todo en la vida es sexo, dinero y belleza si no cosas tan simples como un deseo no llevado acabo.

Antes de salir de la casa de Edward se dio un último vistazo en el espejo, viendo que la blusa en escote en "v" no era una buena elección ya que dejaba ver un poco la marca morada de uno de sus pechos que había hecho Edward la noche anterior. Suspiró derrotada después de buscar en su maleta y no encontrar otra blusa, se acomodó el escote de tal manera que no fuera tan visible la marca; terminó de arreglar la valija y salió sin más. Cuando llegó el taxi que había pedido, antes de llegar al departamento pasó a rentar un coche para poderse cambiar en un solo viaje.

Manejó hasta el departamento, el cual por lo menos tenía la misma cerradura así que, entró tan fácil y eso la llevó a pensar que tal vez era una buena señal, al ser tan temprano Sam aún no se encontraba en casa, el viaje no se había realizado puesto que todo el lugar estaba desordenado, con trastes sucios de no mucho tiempo tirados por doquier. Bella suspiró y agradeció que al menos fuera fin de semana ya que estos días salía a cantar y a tomar hasta la tarde del siguiente día; así que se sintió en plena libertad de recoger sus cosas.

Puso un poco de música en el reproductor de Sam aunque era un descaro hacerlo no le molestó en lo absoluto que la música inundara el lugar, eso incluso la relaja aún más, ya que después del último intento de chantaje por parte de Sam, le había colmado el ultimo gramo de paciencia que quedaba en ella. Si el golpe no había sido un causante lo suficientemente grande para acabar con ése, el chantaje tan barato y tan bajo lo fue.

Comenzó a sacar sus cosas más grandes que no eran muchas, tan solo unas tres o cuatro, el problema principal era su ropa esa sí era más, y en una sola maleta que tenía no cabría. Comenzó a echarla incluso con el gancho se sorprendió al ver que todo seguía igual después de la pelea, esperaba encontrar un porcentaje considerable de sus pertenecías destrozado pero no era así, eso la alegró. Al sacar la última maleta suspiró emocionada, en la cajuela del gran auto que había rentado cabía perfectamente todo. Sacó la ropa faltante en solo una bolsa, y en la última caja tenía que meter las pequeñas cosas de valor que tenía, como un alhajero donde guardaba uno collar de perlas y el último cheque de su pago, al ir buscando ese alhajero no aparecía y la intrigó, estaba tan absorta en su tarea que no escuchó la puerta.

Sintió una mirada fuerte en su espalda que la hizo rodar los ojos mientras seguía buscando en los espacios aún ocupados de sus cosas de valor. Entre las cosas de Sam encontró el anillo de compromiso que alguna vez le había dado antes de volverse un mantenido en el momento en que ella salió a trabajar para darse una mejor vida y pagar una mejor boda, en el momento en que seguía enamorados. Suspiró al verlo, en ese tiempo pensó en que él era diferente, y claro nunca pensó en que la relación terminaría después de un golpe y de un mensaje de texto intentado amedrentarla por irse lejos de su control.

— ¿Recuerdas esos tiempos? —preguntó el susodicho mientras se adentraba en la habitación.

—Sí, aún era estúpida en ese tiempo—contestó Bella cortante mientras seguía su búsqueda.

—No es que ahora no lo sigas siendo, ¿crees que ese riquillo siempre va a estar contigo?, que vas a pasar de ser la amante a la esposa, eso es estúpido así que yo diría que incluso lo eres más que antes—indicó Sam con tono mordaz.

—No lo creo Sam, no te preocupes sé qué lugar ocupo y ocuparé, no pido más, así ya aprendí—contestó Bella siguiendo en su tarea sin voltear a verlo.

—No me angustia y hablando de él, ¿a qué debemos su ausencia? —siguió entrando hasta sentarse en la cama.

—Porque no guardamos silencio hasta que salga de aquí, ahora mismo no tengo ganas de pelear, Samuel, de hecho si te fueras en lo que termino de guardar mis cosas te lo agradecería—comentó Bella mientras sacaba unas cosas que Sam tenía entre sus cajones pertenecientes a ella y la tiraba en la pequeña caja.

—Yo tampoco quiero pelear contigo, Isabella, oye cómo te llamo—exclamó el moreno, parándose de la cama—, no quiero que me vuelva a romper la nariz tu amante, aun no me recupero—la voz de Sam sonaba molesta.

—Bueno ya que te piensas quedar, ¿me puedes decir dónde están las demás cosas que me faltan?—preguntó Bella molesta viéndolo de frente mientras guardaba sus últimas pertenecías.

— ¿Ya te quieres ir, tan rápido?—indagó Sam desviando el tema—aún hay mucho de qué hablar, Isabella, mucho tal vez demasiado. ¿Por qué no nos tomamos un café?—Bella sintió el reto en la voz de Sam y eso no le agradó, sospechó en ese momento que las cosas no iban a terminar bien.

—No tengo nada de qué hablar contigo, así que responde—contestó Bella con molestia.

—Yo creo que sí aún tenemos mucho de qué hablar, Marie—refutó Sam viéndola a los ojos—, por ejemplo un hombre de tu pasado que te podría hacer templar—se lo comento tan cerca que su aliento alcohólico la mareó—al menos que ahora no te diga nada el nombre de Laurent—Bella se quedó pasmada y Sam aprovechó para acorralarla en el closet—veo que no perdiste el tiempo—comentó volteando hacia su pecho ya que la marca de Edward era ahora completamente visible a sus ojos.

—No te metas en lo que no te importa—exigió Bella intentando moverse pero Sam la regresó de un solo empujón a su lugar.

—Ya te tomó, no me quiero ni imaginar lo mal que se va a poner Laurent cuando lo sepa. A Laurent no le va a agradar nada esta situación—se hacercó intentando besarla, pero Bella lo rechazó enseguida y en ese descuido escapó.

—Deja de inventar esas estupideces. Dime dónde está mi alhajero y me voy en este momento—replicó Bella molesta mientras se retiraba lejos de él.

—Me tendrás que esperar, voy al baño—comentó dando la espalda y entrando a éste, en pocos minutos se escuchó jalar la cadena y Sam se limpiaba la nariz que había comenzado a sangrarle de nuevo.

— ¿Sabes qué? Vete al carajo, después regreso a buscarlo—gritó Bella mientras tomaba la caja y Sam caminaba detrás de ella.

—Te dejaré ir por ahora pero no dudes que comenzaré a buscarte más de cerca pronto—aseguró Sam, parándose en el comedor—, ¿aún no te llama? , yo mismo le di tu número para que te buscara—la voz de Sam no era de broma era seria y eso atemorizó a Bella.

— ¡Vete a la mierda!, eres un chantajista de poca monta—aseguró Bella mientras avanzaba a la salida.

—Me iré a la mierda, pero tú más pronto conocerás el infierno cuando se entere que llevas uno más en la cuenta de los que él ya sabe. —Comentó Sam volteándola a ver de arriba a abajo—, no le va agradar que su mujer haya sido de otro que él no haya autorizado antes—la voz de Sam era tan tranquila.

—Lauren está muy lejos de este lugar, lleva años sin saber de mí, deja de inventar un chantaje tan estúpido como este—exclamó molesta Bella regresándole una mirada envenenada.

—Debo de darle crédito, te conoce muy bien, eso mismo me dijo que dirías—comentó Sam tan tranquilo mientras Bella ardía en furia —, pero para evitar que pensaras que fue una mentira, el ultimo día que lo vi en mi viaje pasado, después de nuestro pequeño problema, decidió grabarte algo—aclaró Sam con una enorme sonrisa en la cara.

—Ya te lo dije vete a la…—en ese momento el silencio que había quedado al momento de parar la música fue llenado por un mensaje.

— "Mi querida Marie, te extraño como ese día que te fuiste hace tres años y que te aprovechaste de mi libertad condicional para huir lejos de Forks con el queridísimo Sam, pero no te preocupes ya recuperé mi libertad completa y debes saber que mi primer objetivo eres tú, pronto estaré a tu lado y regresaremos a lo de antes, no sabes cómo te extraño y espero que no sea cierto lo que Sam me contó sobre de ti porque si no, bueno… conoces las consecuencias, te quiero, Marie" —el tono de Lauren hacía templar a Bella como nunca.

— ¿A dónde me voy, Marie? —Preguntó Sam alzando una ceja—, no creo que quieras que te encuentre y menos a tu amante, ¿o acaso no recuerdas cuando ese tipo que claro él no autorizó te tocó el trasero sin permiso? Lo mandó al hospital, ¿Qué crees que te pase ahora que estás con otro que no soy yo? Y por supuesto no podemos olvidar a tu jefe ¿Qué le pasara a él? —el tono de Sam era de burla mientras veía como la cara de Bella se descomponía.

—¡Vete al carajo, Samuel, tú y Lauren, ambos váyanse al carajo! Él está muy lejos—intentó sonar molesta pero fue un poco desesperado su tono.

—Me voy a ir, pero tú vendrás conmigo—aseguró Sam—, así como tomé tu alhajero con la única cosa que tenías de tu madre y tus cheques de pago: los tomé como una recompensa para verte ir con otro, así que los gasté—aseguró con cinismo mientras sonreía.

—¡Eres un desgraciado, hijo de perra!—gritó Bella lanzando la caja y yéndose a los golpes.

—No estás en posición Marie—grito Sam alejándola con mucha fuerza y tomando sus brazos con tal grado de rudeza que Bella supo que dejaría una marca.

—¡Eres un maldito ladrón y chantajista!—escupió Bella en su cara mientras éste la ponía contra una pared.

—Pensé que mi peor venganza era verte de nuevo entre los brazo de Laurent pero creo que eso puede esperar—comentó, mientras con una de sus manos tomaba su cuello —, creo que prefiero ese dicho de si no es conmigo con nadie vas a estar. —expuso Sam, mientras apretaba más su cuello.

Bella estaba sintiéndose demasiado sofocada, pero tomó fuerza y decidió propinarle una patada entre las piernas haciendo que la soltara, se quedó tosiendo por unos momentos, luego se separó por completo de él y una vez recuperada, tomó su caja y la estampó contra su cara, después traspasó la puerta y corrió hasta el coche.

—Esto no se va a quedar así, Sam—se prometió Bella antes de azotar la puerta a su salida.

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Hola chicas, ¿Qué les pareció el capítulo?, a mí se me hizo que tuvo de todo, sobre todo pasión ¡Dios! Y lo que viene se va a poner mejor esperen para el próximo cap más lemmon ya que algunas me dijeron que ya lo esperaban y bueno sin mas un agradecimiento a mi beta cristal82 que me apoya con sus ideas y sugerencias y por corregir todo el capitulo.

Bueno ya saben que siempre me encanta recibir sus opiniones, no olviden dejar un reviews cuando pasen, su opinión es importante, y si veo interés pongo más de tiempo para hacer esto.

Una vez más, cree un pequeño grupo en Facebook para mis historias, si quieres agregarse ya arriba está el link si no mándenme inbox y yo las agrego aunque me tarde, ahí encontraran avances, preguntas sobre que quieren ver ahora, memes y cosas por el estilo.

Respuestas:

patymdn: Aun no se pero creo que el siguiente capítulo ahora si va a obtener su merecido total y de Alice, es una niña mimada no puedes esperar mucho de ella.

Alejandra: Si el matrimonio es inevitable pero abra capítulos felices y tristes, de Sam va a tener y no que ver, y si ya vimos que no se quedó con las ganas de hacerle la vida imposible a Bella.

Clauditha: Yo creo que lo estaré haciendo cada dos semanas, porque tanto mi beta como yo andamos un poquito ocupadas.

Guest: Espero que este igual.

Yoliki: creo que tenía bien merecido que le rompiera la nariz.

cary : Bueno aquí está el nuevo cap., ¿Qué te pareció?, vamos ir poco a poco revelando que paso entre Carlisle y Aro al igual que el pasado de Bella que no claro que no es lindo pero conforme vaya avanzando la historia veras que todo se va a revelar.

jupy: siento defraudarte pero se va a casar con Rosalie recuerda el primer capítulo si se casa con ella, pero va a ver momentos felices.

miop: Espero que te haya gustado el lemmon, va a ver más para que ya no esperes, y bueno aquí estamos de nuevo.