¡Buenas gatetes! Me encanta ver la buena acogida que ha tenido este punto de vista y no habéis hecho más que alimentar mis ganas de escribir:3 Ahora no me voy a enrollar mucho pero quiero que tengáis en cuenta que a partir de ahora todo es totalmente freestyle, incluso más que antes, así que a ver que sale:'3 disfrutad
Respuesta a
SylarFan: Buenas:3 Espero que la reacción de Nino no se me vaya de las manos y que todo acabe bien. No tenía pensado meter a Volpina hasta que vi que iba a ser oficialmente Alya la portadora de ese Miraculous. Más bien, no sabía como empezar todo el lío amoroso, pero gracias a las noticias de la S2 se me ha hecho más fácil seguir la historia.
Estoy súper feliz de que mi amada Alya (que por si no se ha notado, me encanta) consiga ser heroína ya que es lo que más desea. Y, cuando veo la imagen de ella transformada, mi supuesta heterosexualidad tiembla:'3
Me gusta mucho iniciar el poliamor en este fandom, ya que tras leer muchísimos fics y ver cientos, miles de fanarts, no hay ninguno 'no hetero' o 'poliamoroso' y me emociona empezar algo como eso. Estaba bastante asustada por la reacción que se pudiera tener, pero de momento a nadie parece disgustarle la idea, al contrario, y eso me parece fantástico 3
ChloeFan:Buenas my lady:3 Me alegra que quieras seguir mi historia y bueno.. Mis fics, (al menos por el momento) se van a basar en parejas que no sean especialmente comunes o a las que no se les tome importancia. (Clhoe x Marinette, Sabrina x Clhoe, Nathanael x Marinette, Adrien x Clhoe, Sabrina x Nathanael, Clhole x Nathanael, Juleka x Nathanael, (Sí, me gusta bastante Nath:'3) Juleka x Rose, Sabrina x Marinette, Lila x Marinette ...) supongo que el concepto lo has pillado:'3 Me encantaría experimentar todas estas combinaciones y más, así que si te agrada la idea, estate atenta a los progresos de esta novata:3 Gracias por comentar y apoyar a esta principiante, ¡espero leerte en el siguiente!
Blackoctubre:Hola gatito travieso:3 ¡no importa cuando lo empieces a leer, siempre que te guste! Me alegra saber que te gusta esta.. 'prueba' de amoríos rarunos, es una idea que se me pasaba siempre por la mente pero no tenía valor de poner en marcha, hasta hace unos días:'3 ¡Espero que te guste el resto de fic y muchas gracias por la inspiración! Saber que a alguien le gusta lo que haces es la mejor manera de inspirarse:3 ¡Hasta la próxima!
Lo siento si me dejo a alguien, aún no me acostumbro a esto:S
¡Gracias por leer a esta novata y espero que nos veamos en el próximo capítulo!
DESCUBRIÉNDONOS II
De nuevo, una feliz heroína anaranjada entraba a su habitación por la ventana y deshacía su transformación, para dejar a una sonriente Alya dando saltitos mientras se dirigía a la cocina.
-Oh, mi amada portadora, me harías tan feliz si..-
-'me trajeras un racimo de uvas', lo capto lo capto- dijo sonriente volviendo a entrar a su habitación con lo mencionado en mano.-Aquí tienes pequeño goloso- el kwami se abalanzó sobre el racimo y empezó a comer. La castaña se tumbó sobre su cama con una sonrisa en el rostro que se borró rápidamente al pensar en Nino. -¡Trixx! ¿Qué se supone que le diré mañana a Nino? "Oh Nino, no sabes cuanto te quiero, pero tampoco sabes cuánto quiero a mi mejor amiga"- dijo juntando sus manos y poniendo cara de cachorrita antes de revolverse el pelo -No, no, no- dijo apretando su cara contra la almohada. Trixx se acercó con la ultima uva en las patitas y se posó en su cabeza.
-No deberías preocuparte Alya, Nino te quiere y lo entenderá- dijo antes de comerse el fruto de sus manos. -Ya verás, todo saldrá bien- La castaña suspiró y entre pensamientos y caricias del kwami , se quedó dormida.
De nuevo, en medio de la noche, una mariquita volaba por los tejados de París hasta encontrarse con su revoltoso gato. Le vio de espaldas y no pudo resistirse. Se acercó poco a poco y le abrazó desde atrás.
-¿Me echabas de menos gatito?- le susurró en la oreja antes de ponerse de puntillas para darle un par de besos en el cuello. Notó al rubio temblar entre sus brazos y entendió por qué le gustaba tanto a su gato hacerle aquellas cosas,
-Cuando estoy contigo eres todo en lo que pienso y la cosa no cambia cuando nos separamos- dijo girándose aun entre los brazos de la azabache para darle un tierno beso en los labios, que poco a poco se volvió más intenso y lujurioso y ambos maldicieron la necesidad de oxígeno al separarse para respirar.
-Vaya gatito, sí que te alegras de verme- dijo más que avergonzada la heroína colorada sin atreverse a mirar al rubio. Éste, al darse cuenta de lo que hablaba la chica se sonrojó. Se separó de ella y se dio la vuelta.
-Lo.. lo siento. No sé qué o por qué.. Yo..- la azabache se sorprendió al ver al rubio tan avergonzado y pasó a tomar ella las riendas.
-Hey, no te preocupes..- se acercó a él y le cogió la mano -¿Quieres.. ir a mi casa?- al oír eso, el felino dirigió su dilatada mirada a ella y ésta, al verla, sonrojada, desvió la suya rápidamente.
-Si no te sientes preparada..- dijo aun avergonzado el felino. Pero al ver que la azabache negaba con la cabeza se giró y le dio un beso en la frente. -La verdad es que no sé si estoy preparado yo- dijo riendo dulcemente y la chica se enterneció.
-Bueno, si no te sientes preparado podemos dej- al levantar la mirada vio la de su felino amigo, tan dilatada como la noche anterior. La chica suspiró -En diez minutos estaré en mi habitación, haz lo que creas conveniente, pero de verdad, en ningún caso me parecerá mal- dijo la heroína dándole un beso en la mejilla antes de empezar a saltar nuevamente por los tejados. El felino la vio alejarse y después, como no sabía qué hacer, empezó a saltar de un tejado a otro y se maldijo al ver que se había dirigido al terrado de la chica. No sabía si entrar o no, el cuerpo desde luego le decía que sí, pero no quería obligar a nada a Marinette. Al final decidió entrar y haría según las respuestas de la chica. Ella no se encontraba allí y esto le sorprendió, pero decidió esperarla. Lo que el rubio no pensaba era que su chica se había ido medio barrio más allá, se había destransformado en un callejón, había entrado a una farmacia abierta 24h, había comprado una caja de preservativos, se había vuelto a transformar y estaba de camino a su casa.. La chica no tardó mucho más en llegar que el rubio, lo justo para que él viera las nuevas fotos que había colgado en su pared. Ahora no sólo habían fotos del modesto y serio Adrien, ahora también habían fotos del juguetón Chat Noir y eso le dibujó una ligera sonrisa en el rostro. Se encontraba observando las fotos cuando oyó su voz de nuevo tras él.
-¿A que es muy guapo?- dijo sonriente, pero se veía que estaba nerviosa, con ambos brazos tras la espalda. Ambos deshicieron sus transformaciones. Los kwamis se escondieron rápidamente en el cajón de la noche anterior y los jóvenes se miraron algo nerviosos. Adrien acarició suavemente la mejilla de su amada.
-Mari, de verdad, no tienes que..- la azabache no le dejó acabar.
-No, no tengo que hacer nada. Quiero hacerlo. Siempre que tu quieras..- dijo avergonzada. Aunque se había decidido a llevar las riendas, estaba tan nerviosa como él. Hasta el momento en que le sonrió, tan dulcemente, iluminando su mirada. Envalentonada nuevamente, le cogió de la mano con una suya mientras con la otra aun sostenía la bolsa de la farmacia. Le subió hasta su cama y le tumbó bajo ella, dejando la bolsa a un lado, pero no muy lejos. -También es mi primera vez, así que avísame si algo no te gusta o te hace daño- dijo pasando una pierna a cada lado de la cintura del rubio.
-No tienes que..-al ver la mirada de su chica lo entendió - No tienes, quieres, de acuerdo..- dijo dejándose mimar. Marinette se acercó a su rostro y empezó a besarle mientras deslizaba la camisa blanca del chico. Le hizo levantar un poco la espalda para poder quitársela del todo. Se separó un poco de él para poder observar a su chico y entonces vio la maldita camiseta negra. Se la quitó rápidamente y acabó junto a la otra, en el suelo. Marinette deslizó los dedos por un par de cicatrices que tenía el rubio en el pecho, seguramente se las había hecho mientras batallaban, ella también tenía unas cuantas repartidas por el cuerpo. Su chico estaba realmente bien, los músculos ligeramente marcados seguramente gracias a las batallas. Vio que su pecho subía y bajaba rápida e irregularmente y después le miró el rostro, sonrojado como no le había visto nunca.
-¿Qué? ¿Qué pasa?- preguntó intentando taparse, pero la azabache no se lo permitió.
-Lo que pasa es que eres muy atractivo, minino- susurró juguetona rozando su oreja con sus labios. Cuando veía la faceta inexperta y tímida de Adrien no podía evitar jugar con él, al igual que él hacía con ella. La azabache empezó a besar su cuello mientras sus manos se deslizaban por los brazos del chico hasta sus muñecas, donde las cogió y metió las manos del chico dentro de su camisa y él inmediatamente empezó a acariciar la piel de su espalda. A la chica se le puso la carne de gallina con un par de escalofríos que provenían de las caricias del rubio. Fue besando su cuello mientras disfrutaba de sus caricias y se quitaba su chaqueta, que acabó como las camisas del chico en el suelo. Adrien, soltándose un poco, ayudó a la chica a quitárse la camiseta, recorriendo las curvas de la fémina frente a él. En ese momento Marinette pudo notar la mirada intensa del rubio sobre ella, recorriendo su torso con su mirada y sus manos. Se sintió tan avergonzada como segundos antes lo había estado el rubio.
-Marinette, eres perfecta- dijo sonrojado pasando su pulgar por una cicatriz de la chica. Esa cicatriz debía tener unos diez centímetros de largo sobre la cadera izquierda y él la repasó entera con su pulgar, como intentando arrebatarle todo dolor a su compañera, tal y como había hecho ella antes con él.
-Sí, ya lo he notado- dijo riéndo. Vio como el rubio volvía a sonrojarse intensamente y le sonrió para tranquilizarlo.
-Si quieres podemos dejarlo aquí..- dijo cruzándose de brazos y girando su rostro hacia la pared, pero miraba de reojo al rubio. Vio la cara que se le puso al escuchar eso y no pudo evitar echarse a reír. -Y pensar que yo soy la vergonzosa- dijo desabrochando su pantalón y quitándoselo. -Ahora voy a quitarte el tuyo, ¿esta bien? Si no, estaremos en desigualdad de condiciones- dijo intentando aparentar normalidad aunque realmente estaba más que nerviosa. Empezó a desabrochar el cinturón del chico, pero al mirarle vio que le miraba confuso.
-¿Pasa algo?- dijo empezando a desabrochar el botón y la rubio se sonrojó aún más y desvío la mirada.
-No estamos en igualdad de condiciones, exactamente..- dijo casi en un susurro, pero Marinette le entendió y aunque sonrojada volvió a colocarse sobre la cintura del rubio antes de abrazarle. El chico al pasar sus manos para abrazarla localizó el broche del sujetador y aunque le costó un poco lo desenganchó. Al notar que la ligera presión de su espalda desaparecía Marinette se separó de nuevo, sentada sobre su cintura con los pechos al aire, con total normalidad. El rubio tiró el sujetador al montón de ropa antes de pasar el pulgar por otra cicatriz de la chica, del mismo largo que la de la cadera, esta vez justo bajo el pecho derecho. El chico temblaba al tocarle y ella al ver esa reacción tan adorable sólo podía querer ayudarle. Cogió las dos manos del chico y las puso sobre su pecho y ella hizo lo mismo en el de él.
-¿Ya estamos en igualdad de condiciones?- dijo Marinette paseando sus manos por el pecho del rubio, para que viera que no era nada del otro mundo. El rubio simplemente asintió sonrojado. Le encantaba esa faceta de su chica, trataba el tema del cuerpo como algo natural, algo que aunque no era corriente, no había mayor tontería, pues un cuerpo desnudo era lo más natural y hermoso que había y Marinette se lo estaba enseñando poco a poco. La chica volvió a retirarse lo suficiente para acabar de quitarle el pantalón a su pareja, el cual acabó formando parte del montón de ropa del suelo. Marinette, con cuidado pasó su mano por el calzoncillo del chico, el cual soltó un suspiró que aceleró el corazón de Marinette. Desde luego, quería más. Marinette empezó a bajarle el bóxer al rubio, pero este al notarlo se sobresaltó.
-¿M-M-Mari?- dijo más que sonrojado apoyado sobre sus codos mirándola. Ella simplemente sonrió.
-Dejámelo a mí, pero ya te lo he dicho, si algo no te gusta o te hace daño, avisa- dijo acabando de retirar el la prenda. Al ver el miembro del chico se sonrojó de nuevo y cogió la bolsa de la farmacia.
-¿Mari?- dijo más que extrañado el rubio.
-Adrien, soy muy joven para tener hijos- dijo seria abriendo la caja de preservativos y cogiendo uno de ellos. Adrien quedó asombrado, su chica pensaba en todo, pero al pensar en el para qué servían se volvió a sonrojar. Marinette abrió el preservativo y lo colocó como habían explicado tantas veces en las charlas sobre sexo de la escuela. Marinette se despojó por fin del último trozo de tela que tapaba su cuerpo (excepto los calcetines, nadie le daba importancia a los calcetines) y besó a Adrien en los labios antes de dedicarle una sonrisa. -¿Estás listo minino?- dijo la chica algo nerviosa. El rubio asintió y la azabache se puso manos a la obra. Levantó su cintura para bajarla un poco más atrás, sobre el miembro de su novio y con la ayuda de su mano, se fue penetrando poco a poco. Cuando por fin estuvo dentro, Marinette respiró por fin y apoyó sus manos en el pecho del rubio para sujetarse. Estuvieron así varios segundos, acostumbrándose al otro y disfrutando de las nuevas sensaciones.
-Marinette..- susurró, llevando sus manos a la cintura de la chica.
-Adrien, ayúdame- pidió la chica y el rubio no sabía a qué se refería hasta que empezó a moverse. Unos escalofríos recorrieron el cuerpo de ambos jóvenes, quienes con torpes movimientos, sin ningún tipo de ritmo ni compás, empezaron a notar que el llamado 'orgasmo' estaba cerca. Ambos intentaban retener sus gemidos, pero soltaban sin parar el nombre de la persona amada. En los últimos momentos, consiguieron acompasar y dominar un poco más su ritmo antes de:
-Adrien..- gimió Marinette, alcanzando por fin el esperado orgasmo. El rubio, al notar las contracciones de la chica alrededor de su miembro, en un par de estocadas más llegó al punto. La chica cayó rendida sobre el pecho del rubio quién la abrazó fuertemente antes de empezar a besarla. Besó cada centímetro de piel que alcanzaba y la chica rió.
-Entonces.. ¿Ha estado bien?- preguntó la chica, levantándose un poco para sacar el miembro del rubio de su interior. Le quitó el preservativo y tal como habían explicado, hizo un nudo y lo lanzó a la basura. Adrien no podía creerse que le hiciera esa pregunta, creía habérselo dicho todo con el cuerpo.
-¿Que si ha estado bien? Marinette, eres mi diosa- dijo sonriendo dulcemente a su mariquita, la cual también rió. Se tumbó en la cama entre los brazos del chico y le miró fascinada.
-¿Has sentido eso? Es como bang y boom y aah- dijo la chica acelerada. El rubio rió y asintió ante la 'explicación' que le estaba dando.
Siguieron hablando un rato sobre las emociones y sensaciones que les había provocado aquel acto, sin ningún pudor pero sí con algo de frío, así que acabaron tapándose. Acababan de descubrirse el uno al otro, sin duda aún tenían mucho que aprender, pero no tenían prisa y desde luego, disfrutarían seguir estudiándose.
A la mañana siguiente, Marinette se despertó bastante antes de que sonara la alarma y se encontró en medio del desnudo pecho del rubio. Desde luego era más ancho de lo que parecía a simple vista, y ahora que lo notaba, también era bastante más alto, ya que con sus pies llegaba a tocar los tobillos del chico. Ver a Adrien tan tranquilo, envolvió en una paz infinita a la azabache, pero se había despertado algo revoltosa.
-Adrien- susurró en su oído, pero no respondió. Empezó a pasar su mano suavemente por la espalda del chico y volvió a llamarle -Gatito- aunque no hizo ademán de despertarse, se le puso la piel de gallina. Marinette notó esto y se acercó a sus labios -my lady- le dijo casi riendo y el rubio ya no pudo contenerse más. Abrió los ojos para ver la mejor imagen del mundo. La chica a la que amaba, desnuda y sonriente entre sus brazos. Sonrió tan dulcemente que a Marinette se le calentó el pecho.
-Buenos días, Mari- dijo antes de acabar de acortar las distancias y besando a la chica de sus sueños. Y de su vida.
-Buenos días gatito- dijo abrazando fuertemente a su felino después del beso. -Ya que aun es algo temprano para que te vayas.. ¿Quieres hacer algo?- dijo con voz juguetona la chica y el rubio se sonrojó como la noche anterior.
-¿A qué te refieres Mari?- dijo más que sorprendido, aunque para nada disgustado, intentando no trabarse con su propia lengua. La azabache rió y le dio un rápido beso en los labios antes de salir de la cama y ponerse una bata por encima.
-Oh, nada, si te apetecía desayunar- dijo algo sonrojada. No había experimentado algo parecido a lo de la noche anterior y desde luego, tenía ganas de repetir, pero no iba a forzar al rubio. -Mis padres se despertarán en breves, así que.. ¿café o té?- preguntó poniendo sus brazos en jarra y mirando a su novio desde abajo, ya que se encontraba aún tumbado en la alta cama. Adrien podía ver en la mirada de Marinette lo que a ella le apetecía, desde luego y aunque él aún era algo vergonzoso en el tema, lo soltó de la mejor forma que se le ocurría.
-Quiero desayunarte- dijo el chico acercándose al borde de la cama y vio la mirada de su chica iluminarse.
-No hace falta que lo digas dos veces- dijo sonriente mientras dejaba caer la bata al suelo y subía a la cama de nuevo. Adrien observó cada uno de sus movimientos, la chica era poesía en movimiento, su más bella flor. En ese momento entendió la famosa frase de 'la naturaleza imita el arte'. La chica volvió a posarse como una mariquita sobre el chico, pero este rápidamente le dio la vuelta, dejándola a ella debajo.
-Yo.. Es la primera vez que voy a hacer esto así que avisame si algo no te gusta o te duele- dijo sonrojado y Marinette le sonrió.
-A ver qué tramas gatito- lo dijo con esa sonrisa aún en su rostro, esa que le hacía sentir necesidad de hacerla feliz. El rubio empezó a pasar las manos por las curvas de la chica y le besó suavemente en los labios antes de dirigirse a su cuello. Empezó a besarlo y morderlo, no dejaba un centímetro sin adorar. Fue bajando hasta encontrarse en sus pechos. Según las charlas del cole, eran una zona muy sensible, así que no quiso dejarla sin probarla. Empezó con el derecho, a morder y lamer el pezón y por los jadeos de la chica supo que no le desagradaba. Después hizo lo mismo con el izquierdo y pudo notar que estaban bastante más erectos que cuando había empezado. Siguió su camino hacia abajo y Marinette notaba escalofríos recorrer su cuerpo allí donde él depositaba sus labios. Cuando pasó el ombligo, Marinette intuyo lo que pretendía. -¿A-A-Adrien?- dijo mirándole más que sonrojada y el chico le sonrió para tranquilizarla.
-Confía en mí. Bueno, en eso y que en cuanto me digas algo, paro- dijo separando las piernas de la chica y colocándose en medio de estas. Se encontró cara a cara con su feminidad y más por curiosidad que otra cosa, pasó un dedo de arriba a abajo con cuidado de no hacer daño a la azabache, pero sólo con ese gesto escuchó como la chica suspiraba y se tapaba el rostro con un peluche que tenía por ahí. El rubio quiso probar algo más, llevó su lengua a la humedad y a los primeros contactos Marinette empezó a jadear. Adrien movía su lengua en círculos sobre lo que debía ser el clítoris y paró cuando escuchó la primera vocal salir de la chica.
-A..- se preocupó, lo que menos quería es que eso fuera algo desagradable para ella. -Adrien, como sigas parado te colgare boca abajo toda una noche- dijo sonrojada, asomándose tras el peluche. El rubio sonrió y volvió a su descubrimiento. No podía evitar sentirse en cierta forma orgulloso cada vez que la chica susurraba su nombre cuando succionaba o apretaba ese punto, pero hubo un momento en que dejó de respirar, se había tapado la cara totalmente. Después volvió a respirar agitadamente y Marinette tuvo que confirmárselo, pues el chico no estaba seguro de qué había pasado. -Ha.. Sido increíble..- dijo aun jadeante mientras el rubio se tumbaba de nuevo junto a ella.
-Me alegro- dijo con una sonrisa el rubio mientras la azabache le acariciaba la mejilla. Fue paseando su mano por el cuerpo del rubio, pero cuando empezaba a bajar de la cintura, sonó la alarma.
-¿Qué?- dijeron los dos con los ojos como platos, ¿cuánto tiempo habían estado 'desayunando'? Se habían despertado bastante temprano para que sonara ya.
-Tienes que irte- dijo la azabache haciéndole bajar de la cama a trompicones.
-Ya lo sé, ya lo sé- dijo el rubio poniéndose la ropa rápidamente, pero paró en seco cuando Marinette se echó a reír. Se miró y efectivamente, se había puesto la ropa interior de la chica.
-No te queda mal- dijo risueña y el rubio se la quitó rápidamente. Se acabó de vestir en un par de minutos, besó a Marinette rápidamente en los labios y salió volando de nuevo. Maldijo internamente esa situación,acababa de dejar a la mujer más bella de París desnuda, en su cuarto, por una mujer de cuarenta. Esa mañana, Adrien tuvo el tiempo suficiente de destransformarse y meterse en la cama justo antes de que Nathalie abriera la puerta de su habitación.
-Buenos días Adrien, el desayuno estará listo en veinte minutos, espero que tú también- dijo seria, esperando alguna respuesta por parte del rubio. Este hizo que se estiraba y sacaba la cabeza de entre las mantas.
-Gracias Nathalie, buenos días- la mujer se dio por satisfecha con eso y salió de la habitación cerrando la puerta tras ella.
-Mejor que ayer, pero ha sido suerte- dijo el minino tironeando de los rubios mechones del chico, no hacía falta que dijera lo que quería.
-Menos mal que ha sido la suerte de la mariquita que acabo de dejar manzanas atrás, porque si fuera la tuya me habrían pillado anoche al salir de casa- dijo levantándose y abriendo el cajón del queso.
-Lo que tú digas, pero yo soy más guapo- dijo el kwami metiéndose en el cajón y empezando a comer.
...
-Llevas tres días llegando pronto, ¿estás bien?- dijo riendo Alya al ver llegar a su amiga a la entrada del instituto.
-Sí, es sólo que hay un gato- al ver la cara extrañada de Alya, Marinette empezó a explicar. -Desde hace unas noches lo acojo en casa, pero siempre me despierta para que le dé de comer antes de irse y me despierta bastante pronto- dijo llevándose la mano a la nuca y Alya le miró inquisitivamente.
-¿Segu..- se le abrieron los ojos como platos al ver más allá de Marinette, quien rió por ese repentino cambio en su amiga.
-¿Qué pasa?- dijo girándose para ver qué le había puesto así, pero sólo vio a Nino acercándose. Entonces ella también abrió los ojos como platos. "¡Claro! ¡Volpina! Ay.. ¡Alya! Iba a decirle a su novio lo de un poliamor". Con todo lo de la noche anterior casi se había olvidado que había descubierto la identidad de Volpina. -Hola Nino- dijo intentando aparentar normalidad y le dio un codazo a Alya para que respondiera. La castaña sonrió y el chico se atrevió a darle un suave beso en los labios.
-Estás preciosa- susurró a la oreja de su novia algo sonrojado, lo que aún sorprendía más a la castaña. Marinette no podía mirar, y menos sabiendo lo que sabía, siendo ella quién era en ese papel.
-Ah, buenos días, gracias- dijo Alya tan sonrojada como él cogiéndole de la mano. -¿Te importa si.. Hablamos antes de empezar las clases?- dijo sin atreverse a mirarle a los ojos.
-Claro- dijo extrañado y asustado el chico, desde luego no se esperaba que lo que había hecho hiciera reaccionar así a su novia. Alya y Nino se fueron, pero la castaña le mandó una última mirada a la azabache antes de desaparecer por una esquina. Eso no pasó desapercibido para Marinette, pero no sabía cómo sentirse y sin pensar levantó los pulgares en señal de apoyo, pero al ver la cara de confusión de Alya supo que había hecho mal. Se suponía que ella no sabía a qué venía eso.
-Miau- escuchó a unos pasos de ella y al girarse ahí estaba, su gatito.
-Buenos días- dijeron los dos al unísono con una mirada cómplice, desde luego los 'buenos días' ya se los habían dado.
Las clases pasaron rápidas, parecía que el tiempo se les escapaba de las manos. Marinette y Adrien seguían en su mundo, aunque esta vez en sus sitios correspondientes, al lado de sus amigos. Nino mantenía una marcada sonrisa, mientras Alya se veía algo decepcionada. Al salir, los chicos volvieron a retrasarse y fue la oportunidad de Marinette para preguntarle qué había pasado.
-Oh, nada, es sólo que.. Nos hemos dicho 'je t'aime' por primera vez- respondió confundiendo aún más a la azabache, ¿no era eso bueno? Se despidieron todos de todos, pero nuestra prodigiosa Marinette se fue con un sabor amargo a casa, al igual que la castaña. Al llegar a casa, se hizo cargo de sus hermanas y cuando por fin tuvo un momento de tranquilidad, se sentó en su escritorio frente a la ventana, deseando que fuera de noche para poder hablar con su cielo. De repente, como si el universo le hubiese leído la mente, Ladybug se posó en el edificio de enfrente y ella se quedó con la boca abierta. La heroína miró hacia su ventana y al verla le hizo una seña para que abriera el vidrio que las separaba. La castaña no tardó en obedecer.
-¿Ladybug? ¿Aquí? ¿Qué haces?- dijo emocionada la castaña a punto de lanzarse a sus brazos. Aunque era el plan de la azabache ir a verla, no había pensado más allá de su entrada triunfal.
-Oh, estaba dando una ronda, ya sabes, por si acaso- dijo colorada como su traje -y al ver tu cara tan tristona no he podido evitar venir a ver si podía hacer algo por ti- dijo con su característica sonrisa -Ahora que me fijo.. Eres la chica del blog, ¿verdad? Alya- dijo tendiendole una mano y la castaña le devolvió el gesto en un apretón de manos. -Me gusta mucho, me sacas en unos planos muy favorables- bromeó y Alya balbuceó, no podía creerse todo eso. -Pero deberías saber que si ocultamos nuestra identidad es por algo- dijo con un toque severo, pero con el mismo cariño con el que le había hablado desde el principio. La castaña se sonrojó antes de hacer un par de reverencias, eso desde luego se lo había pegado su amiga medio china.
-Gracias. Lo siento. Yo..- se mordió el labio sin poder mirar a su heroína a la cara -te admiro mucho y.. Nunca quise causar problemas- dijo cabizbaja. La azabache la miró enternecida antes de acariciarle la cabeza.
-No te preocupes- dijo dulcemente acariciando la mejilla de la castaña, a quién se le iluminó la mirada. -Hey, tú tienes mucho interés en mí, pero yo en ti también. Si no recuerdo mal, me hiciste una entrevista hace un tiempo, pero me gustaría hablar de tú a tú, dime, ¿tienes tiempo ahora?- Alya asintió enérgicamente y miró a su alrededor. Por estas cosas debería tener siempre la habitación ordenada. Hizo espacio en la cama para las dos.
-¿Te apetece tomar algo?- preguntó emocionada la chica.
-Oh, no, muchas gracias- respondió la heroína cogiendo de la mano a la castaña para que se sentara a su lado. -Tú sabes algo sobre mí, pero yo no sé nada de ti.. Podemos empezar por tu animal favorito, qué te gusta hacer, qué te pasaba hace un momento..- lo dijo con tanta naturalidad que Alya tardó unos segundos en encontrarle el ó una ligera risa y la heroína sonrió al oírle, hacía tiempo que no lo hacía.
-No te preocupes de una chica normal como yo, creo que tú eres algo más interesante- dijo aún con la sonrisa en el rostro. Al escuchar eso, Ladybug negó con la cabeza.
-Para nada, yo soy una simple chica bajo esta máscara, soy muy torpe y de normal la valentía que viene con el traje, se me esfuma en cuanto me lo quito- dijo sujetando con sus dos manos la que aún sostenía de la castaña. -En cambio, tú pareces una chica estupenda a la que le pasa algo, y para eso estoy aquí- dijo haciendo sentir un calor en el pecho de la castaña que sólo ha sentido dos veces antes. El día que conoció a su mejor amiga y el día que empezó a salir con su novio. Sonrió a la heroína antes de suspirar.
-No es nada grave, ya sabes, cosas de adolescentes- al ver que su heroína no estaba conforme con eso, siguió -se suponía que debía decirle algo importante a mi pareja esta mañana, pero no he podido y siento como si te hubiese defraudado..- Ladybug sabía exactamente a qué se refería, pero no podía evitar sonreír al ver la cara de Alya al darse cuenta de lo que había dicho: 'como si te hubiese defraudado', a ella. Era Volpina la que le había dicho que lo hablaría con su chico. Le hizo aún más gracia ver cómo intentaba solucionarlo. -Como si me hubiese defraudado a mí misma, quiero decir. Me lo había propuesto pero.. No he podido- dijo gesticulando mucho con las manos y Marinette apenas podía aguantarse la sonrisa.
-Nunca es tarde para decir las cosas. No te metas prisa, haz las cosas cuando las creas necesarias. Seguro que ese chico entiende lo que sea que debas decirle, porque si está con una chica tan estupenda, espero que esté a la altura- dijo antes de guiñarle un ojo. Alya se sonrojó y asintió.
-Sí, es un chico estupendo y estoy segura que aceptaría aquello que le dijese pero.. Tengo miedo. Más que de él, de los demás, del qué dirán. Y no sé si la otra persona que está involucrada aceptaría y entonces le estaría diciendo esto para nada y..- al ver que se empezaba a deprimir, Marinette no pudo reprimirse más. Le abrazó fuertemente y la castaña, después del shock inicial, le correspondió, disfrutando de los brazos de la heroína que, sin saberlo, también eran los de su mejor amiga.
-Tú lo has dicho, seguro que él no te dice nada y los demás.. ¡a la porra! Y esa otra ch.. persona.. Seguro que sea lo que sea también te apoya- dijo antes de darle un beso en la mejilla y separarse del abrazo para mirarle a los ojos. Vio el carmín en su rostro y después una mirada un tanto sarcástica.
-Sea lo que sea.. ¿eh?- dijo algo deprimida con la mirada en el suelo. Ladybug le cogió suavemente de la barbilla para que le mirara directamente a los ojos.
-Sea lo que sea- dijo con tanta confianza tanto en sus palabras como en su mirada que inspiraron de nuevo confianza en la castaña. -Y si no es así, sólo tienes que avisarme y estaré aquí, no lo dudes- dijo acariciando de nuevo la mejilla de la muchacha. Alya sonrió sonrojada y Marinette supo que esa imagen no se borraría jamás de su cabeza.
-¿Y cómo se supone..?- mientras lo decía, Ladybug sacaba su yoyó y al abrirlo, podía verse el blog de la chica.
-Tengo las notificaciones activadas, basta que subas una 'L' para que me presente aquí, sea la hora que sea- dijo tendiéndole el puño a su amiga, como para transmitirle su fuerza. Ella se lo chocó y sonrieron. Siguieron hablando de esto y aquello antes de que la mariquita se levantara de la cama para irse. -Por cierto, bonito collar- dijo traviesamente antes de salir volando por la ventana de la chica. Alya llevó su mano a la joya, sonrojada. No podía saberlo. ¿O sí? Era imposible, ¿verdad? Se supone que la máscara y la magia protegen la identidad de la persona así que..
-Ay, Trixx, aún no me lo creo- dijo dando un par de vueltas sobre sí misma y tirarse de nuevo en la cama.
-Ni yo- dijo boquiabierto el pequeño zorro, saliendo de su escondite. Él sí creía en la posibilidad de que supiera su identidad, pues había notado la presencia de Tikki y Plagg en los alrededores de la chica cuando estaba en clase.
-Aly, tengo hambre- se escuchaba más allá de la puerta.
-Hora de cumplir con las peques- dijo poniéndose de pie y saliendo de su habitación. Su momento de relax había sido uno de los más emocionantes de su vida.
...
Después de cenar, como el par de noches anteriores, una mariquita y una zorra salían de sus casas corriendo y volando por los tejados de París para llegar al símbolo de su ciudad. No habían quedado, desde luego, pero una tenía la esperanza de poder hablar con la otra y esa otra, quería escuchar lo que tuviera que decir, de nuevo.
-Buenas noches, mi cielo- dijo colocando en el cabello de la chica una flor que hasta el momento había llevado en la boca.
-Buenas noches- dijo ligeramente sonrojada la azabache. Desde luego, Alya cogía tanta confianza como el mismísimo Chat cuando se transformaba y eso.. No iba a negarlo, le encantaba. -¿Y bien? ¿Cómo ha ido?-preguntó pasando el peso de una pierna a la otra. La zorra suspiró y negó con la cabeza.
-Me ha resultado imposible. He empezando diciéndole que le quería y como era la primera vez que nos lo decíamos se ha emocionado y yo también y.. No quería romper el ambiente- dijo con las orejas gachas y la cola algo metida entre las piernas. Ladybug posó una mano sobre el hombro de su amiga enmascarada.
-No te desanimes. Además, no hay prisa. Y seguro que él recibirá la noticia con los brazos abiertos, porque viene de ti- dijo totalmente sincera. Él la quería, desde luego, igual que ella a él, así que no habría problema. Y por su parte.. Tampoco había ningún problema. Notó como la cola de la chica empezaba a agitarse ligeramente, y también notó como ella, a pesar de sentirse mejor, se abalanzó sobre ella y le abrazó como buscando consuelo.
-Ay, mi cielo, no sé qué haré si..- se paró cuando la azabache la separó de sí y le puso un dedo en los labios.
-Zorra astuta- dijo sonriente.
-Ha sido la cola, ¿a que sí? Se me va sola- dijo meneandola más abiertamente con las orejas de nuevo erectas y con una sonrisa en su rostro -aunque sólo se mueve así cuando estoy contigo- dijo guiñándole un ojo y pasando la punta de su cola por la fina línea de la mandíbula de la azabache, la cual suspiró aún con la sonrisa en el rostro. Pasaron un rato más hablando decosas sin importancia, hasta que Ladybug se levantó (puesto que se habían sentado mientras hablaban) diciendo que tenía que ir a cuidar un gato.
-Ladybug, espera- dijo Volpina bastante seria para ser ella y Ladybug se giró para ver qué quería. -No te volveré a ver- dijo de nuevo con las orejas gachas y la cola parada. Esto sorprendió a la azabache y antes de que pudiera decir nada, Volpina le hizo un gesto para que le dejase acabar. -Nos veremos en las batallas, pero no volveré aquí, a hablar contigo hasta que haya conseguido decírselo- dijo segura apretando los puños, como para darse fuerza a sí misma. Miró a Ladybug a los ojos cariñosamente -espero verte pronto, mi cielo- dijo mientras se acercaba a ella y le daba dos besos, uno en cada mejilla. -Si uno de mis objetivos eres tú, seguro que no fallaré- dijo sonriendo. Pero Ladybug apenas se distinguía de su traje.
-Co.. Como veas..- dijo algo insegura correspondiendo el abrazo de la zorra -yo seguiré viniendo aquí por si necesitases algo- se separaron y se volvió hacia su ciudad. Sin mirar a Volpina, dictó sus últimas palabras con esperanza y a la vez algo de tristeza, una despedida, aunque fuera en esas circunstancias, era una despedida -Yo también espero verte pronto, Volpina- tras esto, voló por los tejados de París. Volpina le dedicó un nuevo aullido con tono de promesa antes de perderse ella también por los tejados de la ciudad.
-Esto está empezando a ser rutina- dijo sonriente Ladybug cuando llegó al lado de su novio y compañero sobre uno de los muchos tejados.
-¿Pues qué quieres que te diga? A mí no me importaría seguir así por el resto de nuestras vidas- dijo el gato algo nervioso arrodillándose frente a su mariquita y extendiéndole una cajita. Era muy parecida a las que guardaban los miraculous. Marinette, sonrojada y sorprendida, sin palabras, cogió y abrió la cajita. Soltó una dulce risa al ver el interior. -No te estoy pidiendo matrimonio, pero sí te pido que me quieras y que me dejes quererte, hasta que así lo queramos- dijo galante, levantándose y cogiendo la cajita para coger el anillo que había dentro -que me cuides y respetes y que me dejes cuidarte. Bueno, no hace falta que me dejes porque siempre te respetaré- dijo riendo-. ¿Qué me dices? Tentador, ¿no?- dijo con su sonrisa gatuna y toda la respuesta que pudo expresar la chica de la emoción fue una sonrisa, la sonrisa que mantenía vivo a Adrien. El chico colocó el anillo en el dedo de la chica, en el mismo que lo llevaba él. Era un anillo de juguete. Era el mismo que tenía él puesto pero hecho con plástico duro. Era uno de los juguetes que habían sacado sobre ellos, de 'El kit de Chat Noir'. Le hizo mucha gracia ese detalle, no se lo esperaba para nada.
-Sabes que te has contradicho antes, ¿verdad?- dijo acercándose a sus labios para besarlos dulcemente.
-Calla- dijo riendo entre besos el chico y la azabache le siguió.
-Ya veo cuanto me respetas- dijo antes de morder suavemente el labio del chico y entonces escuchó un ronroneo. La chica se echó a reír de nuevo. -¿Es en serio?- dijo riéndose y el chico se sonrojó, le salía sin querer. Cuando quiso volver a besarle, el felino se encontraba con los brazos cruzados y la cabeza mirando al cielo. En esa posición ella no llegaba a besarle. -Oh.. ¿Se ha enfurruñado el gatito?- dijo acariciándole bajo la barbilla y eso fue dibujando una sonrisa en el rostro del chico. La heroína separó sin esfuerzo los brazos cruzados de Chat y le abrazó fuertemente, cogiendo desprevenido al chico.
-Me ha gustado mucho Chat, eres un encanto- el felino le miró con las pupilas dilatadas y la chica se sintió desnuda bajo su mirada. Se sonrojó y cogió la mano del chico -vamos a tener que adelantar la alarma, ¿no te parece?- dijo más que sonrojada de nuevo. El gato, más seguro que el día anterior, le tendió la mano y la chica, algo desconcertada, la tomó. En cuanto lo hizo, Chat la cargó sobre su espalda y saltó hasta la habitación de la chica a seguir descubriéndose el uno al otro.
Y así, entre sábanas y silencios, pasaron las semanas. A la azabache le preguntaron varias veces por su repentino interés en Chat Noir, debido al anillo que siempre llevaba y ella sólo respondía con una sonrisa y una mirada traviesa hacia su rubio.. Alya y Nino avanzaron tanto en la relación como la pareja tras la máscara. Alya y Marinette se sonrojaban cuando hablaban de algún tema que rozaba lo amoroso y esto no pasó desapercibido para sus novios. Volpina, aunque acudía a las batallas, no volvió a la Torre Eiffel, pero Ladybug estaba ahí a la hora a la que se habían visto los primeros días, cómo le prometió.
Y un buen día, casi un mes después de su última charla con la heroína, Alya se despertó más que confiada y al acabar las clases, se acercó a Nino.
-¿Tienes prisa?- dijo cogiéndole de la mano. El chico negó con la cabeza. -Entonces.. ¿Te importaría venir a casa a hablar?- dijo sonrojada. El chico sonrió a la castaña.
-¿A "hablar" como los últimos días o a hablar de verdad?- dijo riendo, consiguiendo que la nueva heroína le acompañara en la carcajada.
-Te encantan mis "charlas"- dijo siguiéndole el juego -Pero esta vez, a ver si podemos hablar antes de "hablar"- dijo antes de darle un rápido beso en la mejilla. Nino pasó su mano por su cintura y eso fue todo lo que pudo ver y oír la azabache más que sonrojada antes de que se perdieran entre las calles.
-¿También quieres que vayamos a "hablar"?- dijo Adrien riendo a sus espaldas, recibiendo un codazo por parte de la chica.
-Por supuesto, pequeño granuja, tengo que corregirte muchas cosas- dijo juguetonamente, dejando a un sonrojado Adrien parado frente a las escaleras del instituto. -Más te vale acudir a la charla- dijo mientras se dirigía a su casa, y Adrien sonrió travieso.
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Hasta aquí este capítulo:3 He tardado más porque es algo más largo y porque he tenido varios problemas estos días. Espero que os guste el rumbo que está cogiendo la historia y el siguiente cap sí será el definitivo:3 volveremos al principio del fic (no sé si os acordáis, pero se supone que estamos 'un mes atrás') y chan chan chaaan. Bueno, me alegro que os guste esta humilde historia. Un abrazo gatetes, nos vemos en el próximo:3
