N. de A.
¡Sí, por fin ha llegado! (Recomiendo poner una música épica de fondo, la Intro de FFXIII preferiblemente) El capítulo más esperado, el más extenso, el que incluye al personaje más querido (al menos por mí) de la saga FFXIII...(redoble de tambores)...¡El capitulo dedicado a Hopesiti!
Sí, sí, Hopesiti, este capítulo va dedicado a ti, por haber sido Hope en la vida real (no es nada romántico, es que yo fui su agresiva mentora, como Light XDD) y haberme acompañado en la epopeya lu´cie, en el viaje a través del tiempo buscando a Hope adulto y en el gran final en el que solo nos faltó dar también nuestras energías a Lightning. Aquí tienes tu capítulo y mi agradecimiento. Gracias Hopesiti.
-Hola a todos, familia. Siento muchísimo haber tardado tanto.
Hope dio unos pasos hacia el interior de la casa y dejó la maleta en el suelo. Venía vestido con una moderna camisa blanca, unos pantalones marrón oscuro estrechos y unas zapatillas de tela. Aunque venía muy bien vestido, llevaba la camisa arrugada y se le veía muy cansado. De hecho, llevaba una barba plateada de varios días alrededor de la cara.
Hope soltó un suspiro de cansancio, estiró los hombros y observó a sus amigos, que se habían quedado paralizados al verle.
-Eh…hola a todos –repitió Hope sonrojado al ver que todos permanecían callados.
Solo Claire se atrevió a moverse. Dio un paso al frente y observó a su amigo. ¿Aquel era Hope? Sabía que se había convertido en un hombre mientras ella estaba en Valhalla, y de hecho había comprobado lo maduro que era mientras viajaba por Nova Chrysalia, pero ahora que lo tenía delante se daba de cuenta de que ya era un adulto hecho y derecho.
-Hope…-murmuró.
-¡Hope! –exclamó otra persona.
Con un ágil movimiento, Vanille saltó el sofá y cruzó a todo correr el tramo que lo separaba de su amigo. Hope la recibió con los brazos abiertos y la abrazó con fuerza.
-¡Vanille! Llevaba tanto tiempo sin verte así… -dijo él mientras le acariciaba la espalda.
-¿Sin verme cómo? –preguntó la chica con una sonrisa.
-De carne y hueso. Me llevé mucho tiempo viéndote transparente. No sabes lo mal que lo pasé viéndoos a ti y a Fang cristalizadas durante tanto años.
Fue en ese momento cuando los demás reaccionaron y se levantaron a la vez del sofá, repitiendo el nombre de Hope.
El muchacho abrazó a todos con alegría, dándole palmadas a los chicos y abrazos a las chicas. Claire bromeó con él cuando lo abrazó.
-¿Te has dejado barba para que todos supiéramos que ya nos sacas unos añitos a todos?
Hope rió y se acarició las mejillas.
-¿Qué dices Light…Claire? –dijo Snow mientras palmeaba la espalda de su amigo-. Se la ha dejado por que sabe que una barbita le resulta irresistible a las chavalas ¿verdad?
-Por favor…-dijo Claire empujando a Snow.
-Vosotros dos siempre estáis igual –dijo Hope riendo-. Me deje la barba por que no he tenido apenas tiempo en estos días y me olvidé de comprar cuchillas antes de partir hacía aquí.
-Bien –dijo Claire apoyándose las manos en la cintura y poniendo una expresión seria-. Es el momento ideal para que nos expliques por que durante estos días no nos has dado señales de vida.
El rostro de Hope de entristeció y en sus labios apareció una sonrisa nostálgica.
-Debí de avisaros, pero no lo hice. Soy un idiota por haberos preocupado tanto. Lo siento…
-¿Y por qué lo hiciste, Hope? ¿De que tenías que avisarnos?
-Encontré a mis padres. Están vivos. Ellos también renacieron en este mundo. Hice una parada en una ciudad a varios kilómetros de aquí y me encontré a mi madre en una tienda mientras compraba. Llevaba años sin verla. Me tiré inmediatamente de rodillas en mitad del establecimiento y lloré como un crío. Quería pasar un tiempo con ellos antes de venir aquí.
-Licor de Baco –anunció Snow levantando la botella como si fuera un trofeo-. Bueno, al menos un sustituto. Pero nos sirve de todas maneras. Estuve a punto de abrirla cuando todos estos vinieron, pero Light me prohibió hacerlo. La teníamos reservada para cuando la familia estuviera al completo.
-Es Claire –protestó Serah.
Hope sonrió y observó a Lightning, que estaba sentada a su lado.
-Así que ahora es Claire. Me va a costar mucho no llamarte Light.
Claire soltó una carcajada y señaló a todos.
-No te preocupes, escucho Lightning el doble de veces que Claire a lo largo del día.
Snow abrió la botella de vino y comenzó a llenar las copas de sus compañeros. Hope le dio un sorbo a la suya.
-¿Y como lleváis lo de la boda? Tenéis que explicarme que me he perdido estos días.
Serah dejó su copa sobre la mesa y Hope supo que había sacado a colación el tema que ella estaba esperando. Durante varios minutos Serah le explicó como quería que los hombres se vistieran para el evento: Traje formal con chaqueta, chaqué y pantalón de pinza. Y muy importante: corbata a juego con el color de ojos.
-Hum, trataré de buscar una corbata antes de la boda –comentó Hope.
-Creo que Snow tiene corbatas de color verde claro.
Hope dejó a medio camino de su boca la bebida y tosió para aclararse la garganta.
-Eh, gracias…
-Pues yo desde aquí le veo los ojos azules –soltó Fang en la otra esquina del sofá.
Serah frunció el ceño y clavó la mirada en Fang. La chica de Grand Pulse sonrió, como si hubiera dicho aquello a posta.
-¿Cómo dices? –preguntó Serah.
Hope levantó las manos y trató de terminar la conversación.
-Ey, no os preocupéis más por esto, seguro que en el pueblo tendrán la corbata ideal…
-Hope tiene los ojos de dos colores –dijo Vanille.
-Imposible, yo se los veo verdes.
-Verdes en el centro, azul por fuera.
Serah desvió la mirada hacia Hope, que se puso colorado.
-Hmmm, me da algo de vergüenza que me miren así –confesó mientras agachaba la cabeza.
-Pues te buscaré una corbata azul y verde –sentenció Serah.
-Ya…
Claire salió en su ayuda y cambió de tema rápidamente.
-¿Por qué no le dices donde va a ser el banquete? Podemos hablar de los trajes más adelante, además, Hope está cansado, seguro que no quiere pensar ahora mismo en compras.
Hope le dedicó una sonrisa a su amiga y movió los labios para darle las gracias sin que Serah lo advirtiera. La hermana menor empezó a explicarle el lugar escogido: el nuevo bar Nora, regentado por Snow.
-¿Y vamos a caber todos? –preguntó Hope-. ¿Cuántos invitados hay?
-Muchos, pero no te preocupes, lo tengo todo calculado. Cabremos todos. Vosotros os sentareis juntos en una mesa cerca de la mía. Invita también a tus padres, el local es amplio.
-Oh, gracias ¿Tú no te sientas con nosotros?
Serah sacudió la cabeza y miró a su prometido, que le pasó un brazo por los hombros.
-No, Snow y yo nos sentaremos aparte con Lightning, Noel y Yeul. Los novios tienen que destacar –dijo sonriendo.
Hope observó a su amigo del futuro.
-¿Lightning, Noel y Yeul?
-Claro, Noel y Lightning son los padrinos. Se tienen que sentar con nosotros junto con sus acompañantes.
-Oh, Noel es el padrino. ¿Te has puesto alguna vez traje, Noel? –preguntó Hope riendo.
Noel, que tenía la copa de vino intacta en sus manos, sacudió la cabeza y soltó una leve carcajada.
-Que va, pero ese día sabré como se siente llevando uno.
-Si tienes problemas al ponértelo, házmelo saber, te echaré una mano.
-Gracias, Hope.
Hope, risueño, desvió la mirada hacia Claire. Tenía pensado hacerle una broma con el tema del vestido de madrina, pero se mordió la lengua. La expresión de su amiga se había vuelto totalmente seria.
-Bueno, supongo que nos espera a todos un mes movidito.
Apuró su copa y dejó que Snow volviera a llenársela. Contestó a unas cuantas preguntas sobre su encuentro con sus padres y les habló un poco sobre los últimos avances que estaba haciendo el gobierno y su atareado trabajo en él.
-O sea –concluyó Snow-, que el vuelo hacía la ciudad de aquí al lado no ha sido ni mucho menos el primer vuelo que tomas en el Nuevo Mundo. Estarás todo el día de un lado para otro.
-Eh, bueno, sí, tienes razón –comentó Hope-. Pero yo no he llegado aquí en avión.
-¿No?
-Seguro que no –dijo Sazh-. Si hubiera cogido uno lo habría sabido antes de que llegase.
-Oh, entonces has tomado el tren como Light.
-Hum, tampoco. He preferido hacer un poco de turismo y he venido en coche.
Snow dejó su bebida a un lado y lo miró con los ojos muy abiertos.
-¿Tú conduces?
Aquella pregunta y la incredulidad de Snow ofendió un poco a Hope. Le molestaba que su amigo no lo viera tal como era: un hombre de veintisiete años.
-Claro, he aparcado ahí afuera. Me extrañó que no escucharais el ruido de motor antes.
-Venga ya, eso tengo que verlo –Snow se levantó del sofá y señaló la entrada de la casa-. Enséñame tu coche.
-Está bien…
-¡Eh, no, siéntate de nuevo, Snow! –exclamó Serah enfadada. Snow le hizo caso a regañadientes y se tiró de nuevo en el sofá-. Hope es más mayor que tú y con tu edad ya era director de toda la Academia. No lo trates como un crío.
Snow alargó una de sus manazas hacía Hope y lo señaló con un dedo.
-Ya sé todo eso. Trabajé siglos junto a él liderando a la gente mientras tú…-Snow se mordió la lengua. No quería decir en voz alta que Serah había estado muerta-…Hasta que él fue absorbido por ese maldito Bhunivelze y se convirtió en semi-dios, dios o lo que fuera…Solo quería decir que me parecía raro verlo coger un vehículo, siempre ha sido lo bastante importante como para tener chóferes que lo llevaran a cualquier lado.
Sois vosotros lo que me tratáis siempre como a un crío.
-Por qué será… -dijo Claire por lo bajo.
Serah puso una expresión seria y le dio una suave palmada de reproche a su hermana en el brazo, que se encogió de hombros.
-Espero que te pongas un vestido bonito para mi boda, Light –dijo Snow picándola-. Ya sabes que puedes llevar un acompañante. ¿Lo has elegido ya?
Claire lo fulminó con la mirada.
-Primero habrá que verte a ti vestido para la ocasión. ¿Qué vas a llevar puesto? ¿Un pañuelo dorado o una gabardina con diamantes? O mejor aún, ¿qué te parecen unas botas blancas o unos guantes de seda?
Aquello hizo reír a todos, que sabían la predilección de Snow por llevar aquellas prendas.
-¡Ey! –exclamó este sonrojado.
-Vosotros dos siempre andáis igual –dijo Sazh cruzándose de brazos-. Aunque no queráis reconocerlo, os gustan estos juegos.
-Oye, tú, viejo, espero que para la boda no lleves ese nido en la cabeza…-comentó Snow.
Sazh le dio un flojo puñetazo en el brazo a Snow.
-¿Qué tienes en contra de mi pelo, héroe?
-Los que se sienten atrás tuya lo van a tener crudo para ver la boda.
Ambos amigos comenzaron a echarse a picarse el uno al otro, metiéndose cada uno con el aspecto físico del otro. Hope los observó durante un minuto y después sonrió. Ahora sí que tenía la impresión de haber llegado a casa.
Hope se fue a dormir esa noche a la habitación que le habían asignado: un amplio dormitorio con cama de matrimonio.
-Por si quieres traerte a una chavalilla –le dijo Snow guiñándole un ojo.
-Que…que dices hombre –dijo Hope colorado.
-¡Ja! Te has puesto rojo. Vamos Hope, no te pongas así, estamos entre amigos.
Hope sacudió la cabeza y soltó una carcajada.
-Snow, tu nunca cambias, ni aunque pasen siglos.
Snow rió y chocó los puños, un gesto muy característico de él.
-Eso es bueno, ¿no?
Hope sonrió y entró en su habitación. Dejó la maleta sobre la cama y se sentó en ella.
-Es muy cómoda.
-Claro que sí, la mejor cama para nuestro mejor huésped.
-Hum, como debe ser. Buenas noches, héroe.
-Buenas noches, viejo.
Snow cerró la puerta y se fue, dejando a Hope solo en su dormitorio. Este abrió la maleta y comenzó a sacar una camisa blanca y unas calzonas grises que usaba como pijama. Ya mañana con la luz del día sacaría el resto de las cosas y las pondría en su sitio. Destapó las sabanas y se metió dentro. De vez en cuando se escuchaban pasos y voces amortiguadas de las habitaciones contiguas, donde descansaban el resto de sus compañeros. Por fin había llegado a casa, y se había encontrado con el resto de su familia. Seguían siendo tal y como los recordaba.
Antes de caer rendido al sueño, Hope pensó inconcientemente que, de todos sus amigos, Vanille era la única que se había fijado en el verdadero color de sus ojos.
El sonido del despertador del móvil lo arrancó del sueño bruscamente. Hope, con los ojos todavía cerrados, alargó una mano hacia la mesita de noche y trató de coger el móvil, pero en vez de eso tropezó con el reloj de la habitación, tirándolo al suelo.
-Maldita sea…-murmuró mientras se quitaba las sabanas y buscaba el reloj por el suelo.
Al cogerlo, comprobó con alivio que era de plástico y por lo tanto no se había roto.
-Menos mal –dijo mientras lo dejaba de nuevo en la mesita. Cogió su móvil y paró la alarma. Eran las ocho de la mañana. Anoche se le había olvidado quitarla.
Hope tanteó la posibilidad de volver a dormirse, pero ya había perdido el sueño y no quería estar tumbado sin hacer nada en la cama.
Abrió su maleta, sacó una camiseta limpia de color azul y unos pantalones beige y se vistió. Mientras se pasaba la camiseta por la cabeza, se percató de que todavía llevaba la barba. Tenía que afeitarse o parecería a Snow cuando se conocieron en el Nido.
Salió al pasillo, pero no encontró a nadie. ¿Se habría levantado demasiado temprano?
Mientras pensaba aquello, una puerta se abrió y por ella apareció la cabeza rosa de Lightning.
-Buenos días, Light…Claire.
-Que temprano, Hope –dijo Claire con una sonrisa.
-Me olvidé de desconectar la alarma del móvil. ¿Sabes dónde está Noel ahora?
Claire señaló una de las puertas del pasillo.
-Debe de estar ahí, no lo he visto por la casa.
-Gracias, Claire.
Hope se acercó a la puerta y llamó, pero nadie le contestó, así que la abrió un poco y se asomó por la rendija. Vio a Noel tumbado boca arriba en la cama.
-Eh…Noel…
El chico se despertó y miró a Hope confuso.
-¿Qué pasa?
-Perdona que te despierte. ¿Tienes alguna cuchilla de afeitar de sobra? Se me olvidó comprar unas.
Noel se levantó de la cama adormilado y buscó en el cajón de la mesita. Hope pudo distinguir el pelo azul de Yeul sobresaliendo de la sabana. Noel cogió un pequeño objeto y se lo lanzó a Hope, que a pesar de la oscuridad logró atraparlo al vuelo.
-Ahí tienes una. De todas maneras debe de haber unas cuantas en el cuarto de baño.
-Dudo que Snow tenga de sobra. Se afeita cada tres días.
-Tienes razón –dijo Noel mientras volvía a tumbarse en la cama, junto a Yeul.
Hope se dirigió al cuarto de baño y se echó espuma en la cara. Mientras pasaba la cuchilla por su cara, pensó en que haría ese día. Había pillado unas vacaciones de un mes para prepararse y acudir a la boda de Serah, pero realmente solo necesitaba un par de días para prepararse. Se compraría un traje nuevo, una corbata a juego con sus ojos tal y como quería Serah, y unos zapatos nuevos. Ya no necesitaba más nada, por lo que tendría varios días libres.
Una vez afeitado, Hope se secó la cara y salió del cuarto de baño. Mientras caminaba por el pasillo, le llegó de la planta baja la voz aguda y cantarina de Vanille. Pensaba que seguía durmiendo.
Hope comenzó a bajar con agilidad las escaleras. Quizá esos días no serían tan aburridos como pensaba.
By Light for Hopesiti. Hopesiti4life and for president.
