Lamento la tardanza, pero mi inspiración se tomó vacaciones sin previo aviso. Ya saben como es esto.
Eran las 11 AM de una mañana preciosa y soleada en D.C., y Ángela Montenegro y su marido Jack Hodgins, habían decidido que era el día perfecto para desayunar fuera. Hodgins todavía no llegaba a la cita; se había retrasado porque tenía unos pendientes en el Jeffersonian, así que Ángela se encontraba esperándolo sentada en una de las mesas del fondo, distrayéndose mirando a través de la ventana a las personas que pasaban por allí. La campanilla de la puerta sonó de repente, anunciando la llegada de un nuevo cliente; Ángela volteó de inmediato en esa dirección, esperanzada de que fuera su marido el que entrara por esa puerta, pero no fue así. Sin embargo, a ella no le importo demasiado, porque la persona que había entrado en su lugar le resultaba sumamente interesante por esos días: Hannah Burley.
Ángela la observó con cuidado a la distancia, tratando de hacerse notar lo menos posible en su mesa del fondo. Ropa informal, cabello rubio, definitivamente era del tipo de mujeres que le atraían a Booth, como Rebecca o Tessa, la abogada con la que había vivido hacía un par de años. Era bonita, sí, pero ordinaria, no como su amiga, nunca como su amiga, ella sí que poseía una belleza espectacular.
La observó un poco más mientras platicaba con la mujer que atendía la barra. Platicaban, sonreían –demasiado para su gusto, pero ¿por qué?; prestó más atención, lo que vio casi la hizo caerse de su silla, y tuvo que ahogar un grito. El motivo de tanta felicidad reposaba en el dedo anular de la mano izquierda de Hannah y emitía un ligero resplandor plateado a la luz del día que entraba al Diner. La rubia se despidió de la mujer tan pronto como llego su orden que, intuyó Ángela, debía ser para Booth. Hannah tomó su orden y se fue; Ángela se quedo en shock, no lo podía creer, seguro que no había visto bien. No le quedaba más remedio que acudir a la fuente para saber la verdad.
Unos segundos después, la campanilla de la puerta volvió a sonar; esta vez sí se trataba de Hodgings.
-Lamento el retraso amor, había…
-Tenemos que irnos.– le dijo Ángela antes de que Hodgins tuviera siquiera tiempo de sentarse.
-¡Qué! ¿Por qué?– preguntó Hodgins completamente desconcertado.
-Tienes que llevarme al Hoover.
-¿Sucede algo?
-Te cuento en el camino.- le dijo la artista y se levantó sin más.
Llegaron en tiempo record al Hoover debido a la negativa de Ángela de contarle toda la historia a Hodgins.
-¿Y exactamente cuándo pensabas decirnos?- preguntó Ángela al tiempo que irrumpía en la oficina de Booth.
-¿Decirles qué?- preguntó el Agente con fastidio, cerrando el folder con perfiles de sospechosos que tenía en la mano.
-Que te vas a casar.
-¡Qué!- exclamó Hodgins. Aparentemente Ángela había olvidado mencionar un pequeño detalle.
-¿Cómo te enteraste?
-Me tope con Hannah esta mañana en el Diner.
-¿Ella te lo dijo?
-No, no fue necesario. Me fue imposible ignorar el anillo en su dedo anular. Dime una cosa, ¿al menos lo sabe Brennan?
Booth apartó sus ojos de los de Ángela. Esa era su respuesta.
-¿Pero qué demonios sucede contigo?– gritó Ángela - ¿Por qué no se lo has dicho?
-Fue algo inesperado.
-¿Inesperado?- interrumpió Hodgins, que hasta ese momento había estado observando el intercambio de palabras en silencio. –Compraste un anillo de compromiso, no hay nada de inesperado en eso.
Booth le dirigió una mirada asesina.
-Él tiene un punto.– dijo Ángela.
-Estábamos planeando decírselos esta semana. Íbamos a hacer una cena.
Ángela lo miró incrédula.
-Solamente te diré una cosa Booth,- le dijo con enfado -Brennan se va a sentir muy decepcionada de ti.– dicho esto último salió de su oficina tan rápido como había entrado.
-Yo que tú me apresuraría a decírselo.– dijo Hodgins y se fue detrás de Ángela.
Por supuesto que Booth no se lo dijo a Brennan ese día, ni tampoco al siguiente. Habían pasado ya 4 días desde la conversación con Ángela en la oficina y Booth todavía no encontraba el valor para comunicarle a Brennan la noticia, así que se había pasado esos días tratando de evitar estar a solas con Brennan tanto como fuera posible para así tener una excusa cada que Ángela lo presionaba. Booth sabía que su actitud debía de parecerle extraña a Brennan, pero no se le ocurría qué más hacer. Ese día pintaba para ser igual. Para su desgracia, se les había presentado un caso de suma importancia por lo que el tenía que estar presente en todo momento para saber de los avances en el caso.
Cam y Clark se encontraban en la plataforma. Ángela también estaba allí, mirándolo del modo en que lo había echo los últimos días: con absoluta desaprobación. Por eso era que Booth evitaba todo contacto visual con ella.
-¿Qué han averiguado?– preguntó Booth mientras subía los últimos escalones que daban a la plataforma.
-Todavía estamos tratando de identificar el arma que causo la herida fatal.- explicó Clark.
-También estamos esperando el análisis de las partículas que se encontraron en la ropa de la víctima. No debe tardar. –añadió Cam.
-Excelente.- respondió Booth, nervioso de que en cualquier momento Brennan apareciera. -¿Qué es eso?– preguntó, refiriéndose a un paquete que se encontraba en una de las mesas. Por alguna razón le resultaba vagamente familiar.
-¿Qué es que?- le preguntó Clark.
Booth no respondió, en lugar de eso se dirigió a la mesa en donde se encontraba el paquete.
-¡Ah! Lo trajeron para usted esta mañana.- respondió el interno. –Dijeron que llamaron a su trabajo, y que allí les dijeron que podían dejarlo aquí.
Booth tomó el paquete entre sus manos. Supo entonces por qué le resultaba familiar, tenía el sello de una de las imprentas que habían visitado él y Hannah para definir la elaboración de las invitaciones.
-¿Qué es? – preguntó Cam al ver la expresión preocupada de Booth.
-Parecen invitaciones.– dijo Clark mirando por sobre el hombro de Booth. El Agente estaba tan consternado que ni siquiera le importó.
-Que interesante.– añadió Ángela con un dejo de sorna en su voz.
-No se suponía que las dejaran aquí.
-Parece que no encontraron al destinatario original. –le informó Clark, y luego añadió: -Sé que no es de mi incumbencia pero, ¿va a casarse Agente Booth?
-Baja la voz Clark, y tienes razón, no es de tu incumbencia.
-¿No le has dicho a Brennan?– preguntó Cam sorprendida.
-No he tenido oportunidad.
-Mejor dicho, no ha querido tener oportunidad.– dijo Ángela con enfado.
-Ninguna de las herramientas que me envió Hodgins concuerda con el arma homicida.- dijo de repente una voz femenina que provenía de las escaleras, lo que hizo que todos se sobresaltaran. Era Brennan.
-¿Sucede algo?– preguntó, al ver sus reacciones. No había pasado por alto el hecho de que Booth tenía en las manos algo que trató de ocultar tan pronto como escuchó su voz, ni que los demás actuaban de una manera extraña.
-No sucede nada Huesos. –dijo el Agente de manera poco convincente.
-¿Qué tienes ahí?– le preguntó Brennan, tratando de mirar lo que fuera que Booth estaba tratando de ocultar.
-No es nada Huesos. Sabes qué, por qué no me acompañas a interrogar a uno de los sospechosos.– dijo Booth, poniendo una mano en la espalda de Brennan para guiarla a la escalera.
-De acuerdo.– accedió la antropóloga, pero tan pronto como Booth bajó la guardia, se dio la vuelta y fue directo al paquete.
-¡Huesos no!– gritó Booth yendo tras ella. Antes de que Brennan pudiera tomar el paquete, Booth puso una mano sobre el, evitando que ella pudiera levantarlo.
-¿Quién se casa?– preguntó Brennan sonriendo divertida, y miró a Booth inquisitivamente, había alcanzado a leer las letras. A Booth le partió el corazón el hecho de que lo estuviera tomando como un juego, pero no le respondió, solamente se quedo mirándola apesadumbrado. Brennan miró a los demás, esperando obtener alguna clase de respuesta, pero no fue así. Volvió a mirar a Booth, desconcertada; la sonrisa que tenía en un principio, se desvaneció en ese mismo instante.
-Yo Huesos, yo me caso. –le confesó finalmente. Brennan miró a Booth con una mezcla de sorpresa y decepción. Volteó alrededor, queriendo encontrar una reacción similar a la suya entre los rostros de sus compañeros, sin embargo, no encontró nada.
-Y todos lo sabían.– dijo dolida.
-Cariño…
Brennan se alejó de la mesa y de Booth a toda prisa, con rumbo a las escaleras.
-Huesos, espera…
Brennan se detuvo para mirarlo antes de comenzar a bajar.
-Felicidades Booth. –le dijo, bajó las escaleras y se dirigió a su oficina con paso rápido.
-No digan nada.– suplicó Booth.
-Te lo advertí.– replicó Ángela.
Brennan no salió de su oficina en todo el día, y todos decidieron que lo mejor era darle su espacio. Clark tomó el lugar de Brennan en el caso, y fue el único con el que Brennan había accedido a hablar porque, según las palabras del propio interno, en su defensa, él se había enterado de aquello unos segundos antes que ella.
Booth volvió al Jeffersonian tan pronto como terminaron el caso, esperando el momento adecuado para poder hablar con Brennan. Fue hasta entrada la noche que Booth decidió ir a buscarla. La puerta estaba abierta, las luces encendidas y Brennan estaba sentada en la silla de su escritorio, tecleando con rapidez. Booth tocó ligeramente en el marco de la puerta, pero ella ni siquiera volteó a mirarlo.
-¿Puedo pasar?– le preguntó Booth con suavidad. Brennan levantó la mirada brevemente y continúo tecleando.
-Ya estás adentro.– respondió con indiferencia, refiriéndose al hecho de que en efecto, Booth ya había pasado el marco de la puerta. -¿Qué necesitas?– le preguntó en el mismo tono áspero, aunque era evidente que estaba tratando de actuar como si nada.
-Vine a hablar contigo.
-Si es sobre el caso, el señor Edison te resolverá todas tus dudas.
-No es sobre el caso de lo que quiero hablarte.
-¿Entonces de qué? –preguntó Brennan fingiendo no saberlo. Booth no quiso presionar y se limito a sentarse en una de las sillas al otro lado del escritorio. La observó por unos instantes; a pesar de que trataba de ocultarlo, se veía enfadada y tenía razón para estarlo. Brennan continuó tecleando lo que exasperó un poco al Agente; puso su mano sobre la de ella, para hacerla detenerse. Esto tomó a Brennan por sorpresa quien le dirigió una mirada de hastío.
-Podrías… por favor parar. Es importante lo que tengo que decirte.- Brennan se quedo quieta, como sopesando sus palabras y después retiró las manos del teclado, se recargó en el respaldo de su silla y cruzó los brazos, clavando sus ojos en los de él. -Quiero disculparme por lo de esta tarde, nunca fue mi intención que te enteraras así de lo de mi boda.– Brennan permaneció impasible, observándolo con atención. –No pensaba ocultártelo, es sólo que… no encontré el momento adecuado para decírtelo. Entiendo que estés enfadada conmigo.
Brennan bajó la mirada y suspiró; luego, volvió a mirarlo a él.
-No estoy enfadada Booth, es sólo que… creí que confiabas en mi, creí que sería la primera persona a la que le dirías cuando algo como esto ocurriera.
-Confío en ti Huesos. –le aseguró el Agente.
-¿Entonces por qué no me lo dijiste?
-Iba a decírtelo, en verdad, pero…
-Pero no lo hiciste.
-En verdad lo lamento Huesos, no volverá a pasar.
Brennan lo miro a los ojos. Por lo que alcanzaba a percibir, estaba siendo sincero.
-Está bien Booth.
-Entonces, ¿estamos bien?
-Sí, estamos bien Booth.– le respondió la antropóloga, asintiendo.
A pesar de las palabras de Brennan, tanto ella como Booth sabían que la realidad era otra, que las cosas no estaban tan bien entre ellos como deseaban y pretendían. Por primera vez en mucho tiempo, un silencio incómodo se presentó entre ellos; era un silencio insoportable, sofocante, pero ninguno se atrevió a romperlo.
-Tengo… que terminar con esto. –dijo la Doctora cuando ya no pudo más.
-Sí, yo… tengo que volver con Hannah, seguro está esperándome en casa.– Booth se levanto en contra de su voluntad, porque tenía la sensación de que debía decir algo más, pero no lo hizo. Simplemente se dirigió a la salida.
-Te veo mañana Huesos.– le dijo.
-Hasta mañana Booth.– respondió Brennan. No pasaron muchos minutos antes de que Brennan decidiera que era hora de irse a casa, apagó la computadora, y abandonó su oficina, con una ya muy familiar opresión en el pecho como su única compañía camino a casa.
Espero que lo hayan disfrutado. Trataré de actualizar más pronto la próxima vez.
