¡Hola!
Espero que esten disfrutando, y creánme, intento hacer los capítulos más largos posibles, pero cuando son demasiado largos, te aburre tanto leerlos como escribirlos. Me cuesta mucho, mucho...
Sin duda, espero que les guste, necesite de una canción demasiado linda, su nombre es: Take My Breath Away, tiene muchos artistas, y bueno, mi favorita es con glee (Inner: ¡Hartas!) Gracias por leer, y no se preocupen, el lemon no es nada explicito. Es más bien insinuación.
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Capitulo 6: Quítame la respiración...
Mirando en cámara lenta
Como tu te das vuelta y dices:
Quítame la respiración...
-Berlín "Take My Breath Away"
Hinata sintió un escalofrío en su espina dorsal, él llevaba en la mansión 2 semanas, y nada malo había ocurrido, solo era un presentimiento que bajaba y subía en su estomágo y llegaba a sus piernas que flaqueaban.
Suspiró, convencida de que su mente le estaba jugando una mala pasada y dejó los papeles que revisaba en la mesa del comedor.
Hacer ese trabajo de "líder" era cansado, pero llenador, al parecer su padre tenía conexión con casi todas las personas de la aldea, en especial clanes, ya que practicaban juntos varias veces. Cada día era algo diferente, una nueva persona en su hogar. Cada día menos ese, exactamente.
-Recuerden que hoy es el día libre de todos...-les dijo a los "ayudantes" como ella les decía educadamente, ya que el término "sirvientes, criados" y demás le parecían pedantes y muy humillantes. Los que la oyeron asintieron y salieron de la cocina donde estaban la mayoría de ellos, los otros ya estaban en su casa, disfrutando de su día libre.
-Oye, Ai...¿supiste que la heredera tiene a un chico en su casa?- le susurro al oído una mujer de 20 años a otra, que asintió con reprobación.
-Solo espero que no hagan nada malo, Himeko. El señor Hiashi de seguro se desmayaría ante tal descaro- le respondió Ai a Himeko que asintió.
-¡Que bien! Un descanso después de tanto-dijo una joven de pelo negro y ojos verdes que sonrió y salió corriendo de la mansión, libre por fin. Tenía 20 años, pero no los aparentaba. En verdad, parecía de 14, y era amiga de la joven Hinata, por lo cuál no sospechaba gran cosa, o intentaba no aparentarlo.
Sin embargo, la intención era completamente diferente, ya que la joven heredera Hyuga había decidido darles un día de descanso porque pensaba que habían hecho demasiado en la casa y se merecían un descanso, logro que su padre hacía 3 veces al año, ella 1 vez por semana.
-One-san...Voy a ir de pijamada con Yume- musitó Hanabi con una pequeña maleta en sus manos y Hinata la volteó a ver, algo enojada. Más bien aterrada. Quizá, y muy probablemente, un poco de las dos emociones.
-¡Me dejas sola en casa! ¡No Hana!- dijo, en voz fuerte, para disgusto de la castaña que la miro con sorpresa. Le sonrió al "estilo Hanabi" y dijo una de sus respuestas ingeniosas, que se le ocurrían demasiado pronto.
-¡Ya acostumbrate! Y no te estoy dejando sola. El principe Naranja está aquí- señalo con los ojos la habitación de invitados, donde estaba Naruto aún dormido, a pesar de que eran las 5 de la tarde. Bueno, ella sospechaba que él estaba dormido, ya que no había salido en todo el día ni siquiera para comer- Bueno, tal vez sea más sapo que principe. No lo has besado suficiente- Hinata la miró enojada.
Y a su vez, Hanabi reitero la charla -Por supuesto, que no estarás totalmente sola. Tal vez deberías ponerte un suéter, ese vestido es algo...humm...¿como decirlo? en palabras de mi padre, "demostrativo" si tu me entiendes...Es malo que solo vayas a estar con él...
Hinata enrojeció de todo su rostro y bajo la mirada, apenada. Iba a estar a solas con él... Era más de lo que podía soportar. Realmente, más de lo que ella creía soportar. Sintió a Hanabi mirandola con malicia, como los niños pequeños cuando hacen una travesura.
Hanabi se rió y se fue corriendo, para detenerse en la puerta y gritar.
-¡Oye, si intentan algo nuevo, no en mi cuarto, las sábanas están limpias!- acto seguido huyó antes de que Hinata la asfixiara con sus manos, o le lanzara algo encima,dejando tras de sí una traviesa sonrisa y un camino de polvo, gracias al revuelo que había causado su huída.
Hinata suspiró, no iba a pasar nada ¿verdad?No mientras él la protegiera con tanto ahínco como había hecho en esas 2 semanas, ni siquiera el viento se había atrevido a rozarla siquiera. Neji habría estado orgulloso de incultar tanta protección en el rubio, sabía que estaba dispuesto a morir por ella. A matar por ella. Vivir para ella.
Pero existia la pequeña posibilidad de que él que intentara algo fuesé él mismo. Desecho la idea al instante, pero era muy tentadora en verdad. Se sonrojo de sobremanera y se fue al lugar que mas temía: el cuarto de invitados.
Entró con cautela al cuarto de invitados, donde estaba Naruto sentado en una esquina de la cama, parecía meditar sobre algo muy importante. Con un movimiento de la cabeza, hizo que Hinata acabara a su lado, el la abrazaba de forma tal que parecía que no la iba a dejar escapar.
Sintió una sensación de extrañeza y cálidez en su corazón al sentir el corazón de la joven cerquisíma al suyo, palpitando de miedo y excitación. Y quizá otra emoción, pero no lo sabía. No sabía ni le importaba saber. Aunque le gustara esa sensación.
-Tranquila. no te voy a hacer nada' dattebayo- le susurro al oído mientras que se dejaba caer hacía atrás, por ende, llevando a la ojilila con él, ambos estuvieron recostados un momento, antes de seguir con su plática. Y claro, Hinata sentía pena al hablar de sus últimas angustias inexplicables, como sus piernas temblaban y como se sentía tan mal.
-Yo...etto...hum...Si debo ser sincera...Tengo el sentimiento de que algo va a pasar- las lágrimas se empezaron a juntar en sus ojos, que reflejaban angustia poderosa.
-¿Como que?- preguntó, curioso el rubio, nunca había visto a Hinata así. Si podía hacer algo, lo haría, no importaba cuanto le costará. O que. Intentó averiguar o adivinar que le causaba tanto temor a la joven. ¿Que diablos le pasaba? Esa era su principal duda, verla así, tan vulnerable. La adoraba con todo su ser, pero verla así lo destrozaba.
-No lo sé. Pero no quiero que se pase entre nosotros, eso sería lo peor de mi vida- una lágrima descendió por su mejilla, pero el rubio se la quitó rápidamente y también, muy suave, como si tocara la porcelana más fina del mundo.
-Claro que no pasará. Yo te protego,...¿Quién o que se va a atrever a tocarte? ¡Yo lo perseguire hasta el final del mundo! ¡Y nunca se va a volver a acercar a ti!- le dijo, más bien gritó, como hacía cuando juraba que iba a ser Hokage. Cuándo juraba cosas importantes para él, esas promesas que siempre iba a cumplir, como diera lugar.
Para rematar esa frase, acarició la espalda de la ojilila, que se estremecío y suspiró. Tenía puesto un vestido que dejaba ver gran parte de su espalda, y eso a ella le apenaba. Todo el día sonrojada, un récord personal. En verdad, solo mostaba la mitad de esta, pero ella, acostumbrada a usar ropa cálida y holgada, sentía que solo traía puesta una ajustadisíma prenda roja.
Sintió los labios de Naruto estampandose en contra de los suyos, callando lo que iba a a decir, sintiendo a Hinata tan cálida como...sintió una punzada en su pecho...y otra en algún lugar de su cuerpo, que también se puso bastante cálido.
Hinata, a punto de desmayarse, sintió las manos de Naruto viajando por toda su espalda, hasta llegar al listón que mantenía el vestido en su sitio. Sus manos empezaron a deshacer el moñito, que estaba deshecho en cuestión de segundos. De pronto, toda la ternura y confianza habían desaparecido, un escalofrío llego a su espalda descendiendo, llenandole los ojos de lágrimas y también, de emoción sincera, la más sincera que había sentido nunca.
-N-naruto, yo no sé si...-empezó a decir, apenada. Vergüenza y miedo, reinaban, pero también una emoción extraña para Hinata, que nunca antes había sentido. Una cálida, tierna, pero al mismo tiempo maliciosa sensación en todo su cuerpo, la embargo, haciendo que su sonrojo fuera aún más intenso. Cerró los ojos, intentando recuperar la palabra. Torpemente, empezó a hablar, lo que se le hizo a Naruto encantador.
-Y-yo no se si...deberíamos...
-Yo tampoco. Solo estoy haciendo lo que mis instintos me dicen- repuso él, impávido en su acción- ¿Te incómoda? ¿Te hago sentir mal?- un temor brillante en sus ojos azules hizo que Hinata negara a ambas. Claro que no. Pero tampoco eran demasiado fáciles para ella, que estaba hecha un manojo de nervios, sus ojos lo demostraban con avidez. Sintió las manos del rubio cerrarse en torno a su cintura. En verdad, una de sus manos, la otra estaba recorriendo los finos rasgos de la joven, en un vano intento por calmarla.
-Siento tanta...pena...Yo...etto- prosiguió, sintiendo las manos del rubio viajar rápidamente por su nívea piel pálida. No la lastimaba, le desagradaba ni mucho menos, en sí era sumamente agradable, demasiadas emociones por sentir.
-También siento mucha pena Hina-chan...-él se abrio la chamarra (traía su ropa de diario), lo cuál hizo que Hinata se confundiera y tragara saliva, viendo directamente a sus ojos tan profundos, alo obscurecidos sin que ella entendiera por qué...y a sus mejillas, encima de su piel tostada había un tono rosa que nunca había visto en él, o bueno, no alcanzó a ver- Pero si quieres, parare...-Al ver la mirada de la peliazul, llena de confusión, muy pronto, la decepción se marcó en los ojos del Uzumaki. Le sonrió con tristeza, propia de un funeral y con un suspiro de resignación, soltó a Hinata de su agarre a lo cuál ella se abrazó a su cuello, impidiendoselo.
-¡No! No te alejes- fue el incentivo de Hinata para que él siguiera con su acción. El a duras penas oía lo que decía, estaba perdido en sus pensamientos sobre la inmortalidad del cangrejo- Por favor...no ahora...Te necesito
A pesar de los besos compartidos ahora, Naruto la besó de nuevo, ahora con sentimientos muchisímo más profundos, la tomó de la cintura, y susurró a su oído antes de seguir. Un suspiró se mezclo con su frase, entrecortada poco a poco.
-Hina-chan...quitame...la...respiración...
La joven cerró sus ojos y asintió, con ternura, era toda suya, nunca de nadie más. Sintió los labios del joven en su garganta, un suspiro se escapó de sus labios, mientras con trabajos forzados, intentaba no desmayarse y mucho menos, arruinarlo todo. Unas palabras escaparon de sus labios, sus ojos lilas permanecían abiertos con un brillo en los ojos.
Para su sorpresa, la respuesta fue tan natural y sin titubeos, con un tono de voz tan...femenino, incluso para ella, su voz sonaba bastante extraña, como si estuviera hablando y corriendo al mismo tiempo. Nunca antes había sido presa de tan maravillosas emociones y sensaciones, sobre todo, con el chico que amaba y que siempre amaría. Pero debía admitirlo, después de eso, ya no serían más chicos, pasarían a ser un hombre y una mujer. Quizá eso era lo que más le atemorizara pero al mismo tiempo le fascinaba.
La habitación, en la cuál el aire se había tornado cálido, romántico, ahora parecía el único lugar existente en ese momento... y ambos supieron cuál era la emoción que los gobernaba ahora; La pasión. Sus palabras tiernas, pero fuertes, resonaron en las cuatro paredes y la puerta cerrada.
-Si tu...me quitas la mía
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Espero que les haya gustado, me encanta esa canción, me costo algo de trabajo la insinuación, y hago mi esfuerzo, como todos.
Quizá no sea el capítulo más logrado, pero el romance se debe inspirar, y no por ende, arruinar, creo que fue un poquitín más largo que los demás.
¡Gracias por leer!
atte.
Amaya de Inuzuka |°u°|
P.D: Esperen el SasuSaku, la inspiración a veces tarda...
