Antes que nada, en el ultimo capi, Sev decia que el tambien pegaria a los demas para granjearse su amistad... bien, no es nada relacionado con la popularidad, es solo que prefiere pegar a ser pegado, o sea, que quiere dejar de ser el payaso de la escuela.

Ahora... a leer, que el capi es largo!


Chapter 7:

Dejandose caer como un peso muerto encima de la tapa del servicio, James hundio sus hombros y miro la capa sedosa y mágica que tenia entre las manos con expresión ausente. Sintiendo la traquea casi cerrada en su totalidad, comenzo a respirar con verdadera dificultad, mientras un peso cada vez mayor se asentaba en su pecho, y, finalmente, se dejo vencer, y, las lagrimas que pugnaban por salir de sus avellanados ojos, recorrieron sus mejillas palidas y tersas, creando surcos marrones en ellas. La culpa le abrumaba, y sentirse casi asesino le estaba destruyendo por dentro. Por ello, entre lagrimas y llantos mal contenidos, se prometio a si mismo ayudar a Snape a recuperarse, para que su conciencia, intranquila, volviera a dormir.

Los minutos pasaron con lentitud, mientras James se desahogaba con total libertad, sin tener que justificarse ante nadie por su comportamiento. La culpa le corroia por dentro; quizas en sus momentos de mayor odio hacia Snape habia deseado provocarle un gran daño, pero, para el castaño, de daño a muerte habia un abismo insalvable. Y el lo habia traspasado con honores, junto a sus amigos; podia imaginar la cara de Remus, contraida por la culpa y el miedo, la profunda satisfacción de Sirius, la inseguridad de Peter, y, sobre todo y ante todo, el desprecio de Lily.

La pregunta surgio, no obstante, de forma natural en su interior; ¿debia decirles a sus amigos sobre lo ocurrido? Le habia prometido a Snape que no lo haria, y no faltaba a su palabra nunca, pero el asunto lo ameritaba. Las razones que se exponia a si mismo radicaban realmente en la culpabilidad que sentia en su interior; sus amigos y el habian estado a punto de matar a una persona, independientemente de su Casa, de su inocencia y de su estatus social, pero no lo sabian ninguno de ellos.

Por una vez dejo que los pensamientos egoístas escaparan de su control, mientras observaba con dificultad el blanco suelo del servicio de los varones; ¿Por qué solamente soy yo el que sufre con esto? ¿Por qué no puedo dormir yo y los demas si? No es justo que cargue con toda la responsabilidad del casi suicidio de Snape…- Los pensamientos y las ideas se agolpaban en su mente, cada cual mas hilarante y estrafalaria que la anterior, a la par que se sobaba el rostro humedecido por sus lagrimas, intentando en vano calmarse.

Repentinamente, la puerta del servicio se abrio y, antes de que pudiera esconderse, el autor de su culpabilidad se encontraba delante suyo. James alzo el rostro confuso, y acto seguido, su mirada choco con la penetrante de Snape. El oscuro joven le miraba carente de sentimientos, sin moverse un apice de su sitio, esperando a que Potter hiciera un movimiento. Su respiración agitada hacia que su delgado pecho subiera y bajara rapidamente, y, sus labios finos y palidos, se encontraban levemente abiertos, dejando que el castaño supiera de su cansancio.

Por momentos, James le miro sin saber que hacer; las lagrimas rodaban con lentitud por la tersa y palida piel de sus mejillas, dejando unos surcos de color marron, mientras sus ojos se deshidrataban y empezaban a adquirir un tono rojizo. No podia ver con claridad, pero James era capaz de asegurar que Snape habia ido al servicio corriendo, como si buscara algo. No obstante, antes de que el castaño pudiera emitir un sonido por su boca, el ruido de pasos arritmicos le hizo ponerse alerta, mientras Snape, bajando la voz, susurraba:

- Viene Filch.- Acto seguido, el jugador de quidditch cerro la puerta del urinario individual con fuerza, mientras se limpiaba con el dorso de la mano las lagrimas derramadas disimuladamente.

Con fuerza, James empujo a un Severus completamente estatico hacia el fondo de la estrecha cavidad, a la par que el se colocaba a su lado, procurando que el conserje no tuviera una buena vision de sus pies por debajo de la puerta de madera clara. Con prontitud, el sonido de la salida al abrirse inundo la habitación, mientras James era observado por Severus; lentamente, el castaño giro su rostro para mirarle, y sus miradas, una vez mas, se conectaron; a pesar de estar en peligro de otro castigo, el slytherin tenia la mirada vacia de todo sentimiento, un detalle casi imperceptible que hizo que James se estremeciera.

Los pasos renqueantes del hombre resonaron en la estancia, llegando hasta los oídos de los alumnos sin dificultad. Las antorchas, prendidas, revelaban que alguien mas aparte del bedel se encontraba alli, y ese fue el razonamiento que saco Filch, que empezo a golpear las puertas de los urinarios individuales para abrirlas de golpe. Con fuerza, empezo a mover las bisagras de las aberturas, comenzando por la parte de la izquierda, despues de haber dado un par de vueltas antes por el pasillo que formaban las estructuras.

Nervioso, James escucho como Filch se acercaba con lentitud hacia su situación y, finalmente, tras lanzar una ultima mirada a Snape, que continuaba inexpresivo, se acerco a el y extendio con rapidez la capa de invisibilidad para cubrirlos a ambos, momentos antes de que la puerta del urinario se abriera con fuerza y los muchachos pudieran ver la figura de su perseguidor a contraluz.

El rostro del viejo conserje, marcado por las incipientes arrugas y la pequeña sombra que empezaba a causar la barba mal rasurada, estaba fruncido por la concentración, mientras su nariz torcida se introducia cada vez mas en la pequeña estancia. No obstante, a escasos centímetros de los alumnos, Filch ahogo una maldición por lo bajo mientras se giraba bruscamente para salir de la habitación, moviendo su cabello largo y grasiento de color marron.

En el momento en que la puerta se cerro con un sonido seco y fuerte, James suspiro audiblemente, cerrando los ojos en un intento de relajarse. Pero rapidamente los abrio al darse cuenta de la posición en la que estaban; los brazos del castaño, situados a ambos lados del rostro de Snape, y sus cuerpos casi pegados. Desde su ubicación, podia sentir los musculos de su antitesis completamente rigidos, tensos ante su presencia, mientras su piel, ya de por si palida, se volvia aun mas blanca.

- ¿Por qué llorabas?- pregunto insoldable Severus, con una expresión petrea en su rostro.

- ¿Te perseguia a ti?- cuestiono James acordandose de su momento de debilidad. Aunque su cara no demostraba la vergüenza que sentia en su interior, el calor empezaba a abrasarle las entrañas.

- S-si…- la voz del muchacho fallo finalmente al encontrarse a tan pocos centímetros de su rostro enfadado, mientras intentaba en vano traspasar la pared, pegandose a ella. Debajo de la capa de invisibilidad, las respiraciones de los dos muchachos, tan diferentes entre ellos, se unian en el aire, a escasa distancia de sus rostros.

Continuaron en su posición durante varios segundos mas, cada uno perdido en sus propios pensamientos. James, confundido por la cercanía de su antitesis, se limitaba a reconocerle como si se tratara de un animal; sus facciones semiocultas en la oscuridad le daban un aire tetrico, su olor a cerrado y laboratorio le asemejaban a un ermitaño, y su complexión delgada y sin musculatura le hacian parecer debil y enfermizo; alguien digno de proteger.

Por su parte, Severus se encontraba estatico en su sitio, incapaz de moverse, mientras el calor ascendia por todo su cuerpo. A pesar de ser mas alto que su compañero, este ultimo tenia una fuerza considerable comparada con la suya, y una envidiable seguridad de la cual el carecia por completo, ademas de unas facciones bellas dignas de un principe. Todo el conjunto de cualidades concentradas en la misma persona hacia que Severus se comportara de forma extraña, algo que, aparte de molestarle, le producia cada vez mas vergüenza.

Finalmente, James puso distancia entre los dos al moverse con rapidez hacia atrás, haciendo que la capa sedosa resbalara por su cuerpo hasta caer al suelo. Podia sentir tanto su calor como el de su compañero, mientras este ultimo agachaba la cabeza, avergonzado de si mismo. Por instantes, James se habia quedado embobado con la imagen de su antitesis, aquel al cual deberia odiar, aquel al cual deberia despreciar, y, sin embargo, no lo hacia.

Porque el odio empezaba a desvanecerse con lentitud para dar paso a la lastima y a la preocupación. Y sabia que si queria continuar con su plan, James deberia dejar su animadversión a un lado y centrarse en ayudar al chico a salir del hoyo en el que le habia metido. Era su culpa, y por ello tendria que afrontar las consecuencias.

Pero en su plan habia un fallo con el que no contaba: Snape no le decia la verdad, o al menos no toda. Por el momento era una corazonada, su sexto sentido le avisaba de ello cada vez que se encontraban por los pasillos, en las clases, en las comidas… Y James solia hacerle caso a las corazonadas habitualmente, porque nunca le habian fallado.

James miro por ultima vez en ese dia a su oscuro compañero, y, distinguiendo con dificultad su rostro entre la negrura de la que era presa la habitación, sus ojos acaramelados le perforaron sin piedad a la par que le recordaba con fiereza en un susurro bajo:

- Mañana, mismo sitio, misma hora.

Un asentimiento fue todo lo que recibio por parte de Snape, que se mantuvo con la cabeza gacha, esperando a que se fuera para poder relajarse. A pesar de los acontecimientos actuales, Severus seguia temiendo a James Potter y a su fuerza bruta, a sus sentimientos, a sus macabras y humillantes ideas, entre otras cosas. Porque no se encontraba todavía con la seguridad ni la confianza necesaria como para aceptar que el chico, por una vez, no estaba intentando reirse de el ni queria hacerle daño, sino simplemente buscaba una redencion a sus crímenes.

Y, si James Potter queria redencion, el muchacho estaba seguro de poder darsela, de poder perdonarle aunque todo fuera fingido, con tal de no repetir la escena vivida. Porque, despues de haber sido zarandeado en el aire en busca de respuestas, despues de desahogarse, la cercania con el chico habia causado considerables estragos en el chico.

No podia evitar sentirse humillado, avergonzado por su reaccion. Intentando concentrarse en la realidad, Severus alzo la mirada en el momento en que James giro sobre su eje, y pudo ver su ancha espalda varonil, que, comparada con la suya, la hacia quedar como femenina, debil, enclenque. Severus no deseaba compararse con su antitesis, sabia que si lo hacia acabaria mal parado, pero no pudo evitarlo; todo en su compañero parecia mejor que lo que habia en el mismo.

Las palabras de sus compañeros de habitación resonaron en sus oídos con claridad; la ultima vez que le habian dirigido la palabra, el dia en que ellos habian sabido toda la verdad. Ese dia, sus antiguos amigos habian escupido en su rostro la realidad, la verdad que todos callaban: era debil, inútil, y un sinfín de cualidades denigrantes mas. Mirando ausentemente el lugar donde segundos antes habia estado Potter, los oídos de Severus captaron el pequeño sonido que hizo la puerta de madera oscura y gruesa del servicio masculino al cerrarse con suavidad.

Segundos despues, los parpados del slytherin se cerraron con alivio; sentia su cuerpo ardiendo como otras veces habia sentido, e, igualmente a esas veces, la vergüenza le golpeaba duramente, acordandose de porque su padre le odiaba, entre otras razones.

Sabiéndose obligado a hacerlo, bajo la mirada ausente hasta sus pantalones, encontrando un bulto en su entrepierna, disimulado por la penetrante oscuridad que envolvia la estancia. E, inmediatamente despues, gimio en voz baja, procurando que apenas se oyera el sonido emitido. Por segundos, sus mejillas adquirieron un tono rojizo, a la par que se mordia el labio inferior con indecisión; nunca antes se habia tocado a si mismo, pero la ocasión lo ameritaba. Solamente habia masturbado una vez a Lucius, y la recordaba con claridad en su mente, por ser el dia de su perdicion.

_Flashback_

Las calles del barrio industrial del Londres muggle se encontraban atestadas de basura en las esquinas y contaminación en el aire. La gran fabrica, en el corazon del suburbio, con la impresionante chimenea de color gris, expulsaba dia y noche negro humo, cubriendo el cielo de nubes oscuras y cargadas de polucion. El rio, cercano a la fabrica, bajaba en su camino hacia el mar con sus aguas oscurecidas. Los pajaros, que paraban en sus orillas a reposar y beber de su líquido, chapoteaban en el cieno.

En torno a la fabrica se distribuian uniformemente las casas de los trabajadores, en hileras de viviendas iguales, con el tejado ennegrecido por la contaminación y las fachadas, antaño grises, oscurecidas por el humo del gran mastodonte. Un poco mas alejados de la gran estructura, las tabernas y los prostíbulos se encontraban abiertos las veinticuatro horas del dia, y, junto a ellos, los vagabundos y los trabajadores hebrios se situaban en los callejones sucios y mal iluminados, sin ningun sitio adonde ir, o sin tener los medios suficientes para ir.

Y, entre suciedad y contaminación, en una apartada callejuela estrecha y abandonada, con una suave detonación dos muchachos aparecieron en el distrito. El mas alto, con porte aristocratico, observo a su alrededor con desprecio y superioridad, con una leve mueca de desagrado posada en sus finos labios. Sus facciones afiladas se encontraban oscurecidas por la mala iluminación, su cabello platinado caia sobre sus hombros elegantemente, y sus ojos, de color metalico, escrutaban con fiereza al mendigo que, apostado contra la pared unos metros mas alla, dormia ruidosamente, ajeno a la presencia de los chicos.

Su compañero, no obstante, estaba acostumbrado a esa escena tan tipica en su vida hasta los once años. Su cabello, lacio y negro como el carbon, caia a ambos lados de su rostro cetrino asemejando a unas cortinas, sus ojos negros miraban sin sentimiento en derredor, y su nariz, ganchuda, tenia un leve parecido con el pico de una aguila. La complexión delgada y su estatura mas baja que la de su compañero, junto a sus infantiles facciones, le proporcionaban una edad de catorce años, al contrario que a Lucius Malfoy, que tenia diecisiete.

El rubio se giro hacia su amigo, y, observándole con superioridad, pregunto:

- ¿Dónde esta tu casa?

- Aun falta un rato para que lleguemos, Lucius.- los dos muchachos empezaron a caminar, sorteando con agilidad al durmiente mendigo para salir del callejón maloliente y sucio.- Gracias por acompañarme a casa.- dijo finalmente Severus con timidez, mientras sus mejillas se teñian de un incipiente color rojo. Agacho la mirada avergonzado, a la par que el aristócrata deslizaba su brazo alrededor de sus estrechos y huesudos hombros.

- No es nada… entonces ¿que me dices de lo que hablamos? ¿querrias unirte a El?- el tono oscuro de su voz auguraba malas acciones en un futuro proximo.

- No lo se…- bajando el tono de voz, Severus el explico a su acompañante.- No se si quiero matar muggles.

- Pense que ambicionabas poder, Sev.

- No es lo mismo… es matar a personas, es distinto.

-¿Los consideras personas?

-…- por momentos, Severus dejo entrever su indecisión.- Lucius, por favor, no empieces otra vez…

- Vale, me callo, como tu quieras. Pero cuando triunfe el Señor Tenebroso, no vengas a mí a pedirme clemencia.- su tono seco y violento hizo que su compañero se mordiera el labio, mas inseguro que antes.

El trayecto siguió en silencio, mientras recorrian las sucias calles de distrito, cada uno hundido en sus propios pensamientos. La propuesta de su mejor amigo revoloteaba cual paloma alrededor de la mente del pequeño Severus, tentandole a aceptarla; con el Señor Tenebroso, autoproclamado heredero de Salazar Slytherin, podria conseguir un poder inmenso, ademas de conseguir la forma de vengarse de Potter y sus aláteres y un minimo de respeto. No obstante, matar por el poder le parecia quizas, un poco radical, de personas desesperadas.

Pronto, unas suaves gotas de agua comenzaron a caer, y, rapidamente, la fina llovizna empezo a cobrar fuerza. Lucius observo el cielo con hastio, y acto seguido, su vista acerada se poso sobre la gran chimenea de la fabrica, que, como ya era habitual, seguia escupiendo humo negro y cenizas, contaminando todo el barrio. Severus le miro, y, poco despues, dijo:

- Mi padre no llega a casa hasta la noche, y mi madre esta trabajando… si quieres puedes quedarte hasta que termine de llover.- Con rapidez, los dos magos doblaron la esquina, y, al final de la calle de las Hilanderas, Severus pudo divisar su casa, identica a las demas en esa rúa, de ladrillo gris y cubierta de hollin. Imperceptiblemente, su amigo asintio con la cabeza, y empezaron a caminar mas deprisa, queriendo llegar al hogar de Severus lo antes posible.

Una vez dentro, el mas pequeño agudizo el oido, intentando escuchar sonidos que indicaran que habia alguien mas en la casa. Por el contrario, Lucius miraba con cierta repugnancia alrededor de si mismo; todo en esa vivienda era enteramente muggle. Las paredes se encontraban encaladas con papel gris, que empezaba a levantarse por las esquinas debido a su antigüedad, y, el suelo del piso, estaba enmoquetado en el mismo color que los muros, dandole en su conjunto un toque tetrico a la casa.

Lucius observo por el rabillo del ojo a su compañero, que se afanaba en recoger y dejar la mesa del salon medianamente limpia y sin restos de comida. La suciedad de la calle se extendia tambien al interior de la casa, donde abundaban las botellas de alcohol vacias y los objetos rotos, producto de la ira del muggle que habitaba la vivienda. Con una sonrisa maliciosa, el rubio poso su acerada mirada en la pequeña cruz que habia en la entrada; tan asquerosamente muggle…

- El te puede dar mucho poder, Sev.- empezo, sacando de nuevo el tema que anteriormente el muchacho habia conseguido evitar. Con seguridad, se aproximo a su compañero, mientras este retrocedia.- Y para conseguir el poder debes arriesgarte y hacer sacrificios.

- Pero… Lucius, yo…- Severus cayo al sofa marron y desgastado entre balbuceos; nunca nadie se habia acercado tanto a su persona, y eso le abrumaba. El mayor se coloco a horcajadas encima suyo, mientras sus manos se apoyaban a ambos lados de su cabeza. Su mirada plateada choco contra la de Severus, aunada en miedo e incomodidad, a la par que contestaba:

- Vamos, haz honor a tu Casa. No por nada eres ambicioso…o ¿me habre equivocado contigo?

- Apartate.- la voz de Severus sono demasiado alta, y Lucius no pudo menos que sonreir; casi nunca perdia los nervios, pero cuando empezaba a gritar… le ponia caliente, tenia que admitirlo. Descongelar al maestro de las pociones era todo un reto, pero cuando empezaba a actuar como un niño, le recordaba su verdadera edad. Rapidamente, comenzo a sentir como el calor subia hasta sus mejillas y sus musculos se tensaban bajo la delicada y suave ropa que llevaba, digna de un rey.

Su sonrisa se ensancho al recordar el plan que habi trazado tan magníficamente Narcisa, su prometida, para acercar al niño al Señor Tenebroso. Se habia dejado una bolsa entera de dinero para averiguar todo sobre su familia, intentando encontrar algo, cualquier minimo detalle que consiguiera que el chico cambiase de opinión respecto a su decisión de ser mortifago. Y, finalmente lo habia encontrado; su padre muggle, retrogrado, homofobico y alcoholico.

La primera parte del plan habia ido de maravilla, y Lucius ya se encontraba en casa del muchacho. La segunda parte iba en proceso; tenia que convencerlo para que le tocase, algo que empezaba a resultarle difícil, si el chico seguia revolviendose de esa forma tan desesperada. Mirando por encima de los movimientos de Severus la esfera de su reloj de muñeca, empezo a preocuparse; el tiempo iba en su contra. Bajo su acerada vista hasta el rostro de su compañero con lascivia, que respiraba agitadamente, y, con lentitud, acerco sus labios al lóbulo de la oreja izquierda del chico y susurro en su oido:

- Vamos, Sev, ahora no esta tu padre. Relajate y disfruta del momento… o hazme disfrutar a mi, lo que tu quieras.- la mano derecha de Lucius bajo desde el cabecero del maltratado sofa hasta el regazo del moreno, que se estremecio sin poder evitarlo. Una vez alli, la misma mano se colo por debajo de su camiseta de manga larga, y, con lentitud, se abrio paso a traves de los pantalones y la ropa interior del chico, mientras la zurda bajaba la bragueta del pantalón de Severus.

- No, no hagas eso, por favor…- el menor se movia frenéticamente, intentando deshacerse del fuerte agarre de su compañero. Y, cuando la mano de Lucius toco, entre el vello pubico, su pene flacido, Severus redoblo sus esfuerzos por intentar apartar al rubio de encima suyo.- ¡Para! Por favor, por favor, por favor…

- Como tu quieras… ¿quieres tocarme tu a mi mejor?- pregunto con inocencia mientras retiraba sus manos de su cuerpo. Acto seguido, el moreno empezo a vestirse con rapidez, mientras le miraba con la incomodidad escrita en los ojos; estaban en su casa, tocandose, y con su padre a punto de llegar.

Tomando su silencio como afirmación, Lucius tomo entre sus dedos la mano de delgados y palidos dedos y la acerco a su entrepierna, a la par que bajaba con lentitud la cremallera metalica de su pantalón y sus calzoncillos, dejando a la vista su pene erecto. Con timidez, las puntas de los dedos de Severus tocaron la cabeza del sexo de su amigo, y, finalmente, coaccionado por Lucius, su mano se poso sobre su falo con movimientos torpes e inseguros.

La garra de Lucius, encima de la suya, llevando el control, empezo a mover la suya alrededor de su pene, con lentitud y una sonrisa en los labios. Rapidamente, el ritmo aumento, siempre bajo las indicaciones del rubio aristócrata, que no dejo de guiarle en todo momento, y, con un gemido gutural, el mayor se vino encima de su ropa, manchando su regazo y su entrepierna, ligeramente inflamada. Momentos despues, la puerta se abrio con fuerza, y Severus miro a su compañero con miedo; su padre habia vuelto, y realmente les habia cogido con las manos en la masa.

Con paso renqueante, el hombre adulto llego hasta la puerta del salon y miro en su interior. Su cabello negro como el carbon enmarcaba un rostro alargado y de facciones toscas, con una mandibula prominente y una nariz semejante a la de su hijo. Sus ojos, pequeños y avispados, miraron en su direccion con odio y desprecio, mientras una mueca de asco se materializaba en sus labios delgados y palidos. La mano derecha, en la cual se encontraba una botella de cerveza medio vacia, ejercio fuerza sobre el oscuro vidrio, producto de la ira que empezaba a acumularse en su interior.

Rapidamente, Malfoy se coloco bien la ropa y, tras una breve sonrisa al muggle, que no fue correspondida, se desapareció con una suave detonación segundos antes de que la botella de alcohol impactase contra la pared detrás suyo. Severus observo a su padre con el miedo grabado en sus facciones; la negra mirada del hombre recayo sobre el, y, antes de que pudiera inventarse una excusa, la mano grande y aspera de Tobias Snape se cerro sobre su cuello con fuerza, a la par que su espalda chocaba contra la pared, producto del fuerte golpe. En cuestion de segundos, el aire escapo de sus pulmones, y sus manos, no tan grandes como las de su progenitor, intentaron soltarse de su agarre.

- ¡¿No podias ser mas anormal? ¡Eres un inútil, no sabes hacer nada bien!- los gritos de su padre resonaron en toda la vivienda, sacudiendo los cimientos con fuerza. Un puñetazo en el rostro de su hijo, y su labio inferior empezo a sangrar, mientras su cabeza se rompía en dos por el fuerte impacto contra la pared. El liquido rojizo empezo a manchar la moqueta y la pared, y, cuando Severus penso que se desmayaba por falta de oxigeno, sintio como caia al suelo, incapaz de sostenerse sobre las piernas.- ¿Te gusto? ¡Contestame!- exigio tras su silencio.

Una vez alli, las patadas no tardaron en llegar, haciendo que el muchacho se ovillara en su sitio por el dolor. Su ropa, manchada con el semen de su compañero empezaba a calarse, humedeciendo su piel lentamente. Por momentos, penso que su padre habia terminado con el por ese dia cuando dejo de sentir los golpes que le propinaba, pero no pudo equivocarse mas. Las manos del hombre empezaron a desnudarle por completo, y, una vez bajaron el pantalón, vieron su incipiente ereccion, su pregunta anterior quedo contestada. Rapidamente, el muggle volvio a golpearle, con ira y energia renovada. No obstante, el desmayo no llego hasta el momento en que el cinturón de cuero basto de su padre cayo sobre su espalda desnuda.

_Fin Flashback_

Con cuidado, se bajo la bragueta metalica y se atendio a si mismo, cohibido por su propia actitud. Nunca antes habia experimentado una sensacion tan intensa como aquella, pero le preocupaba el hecho de que su sexo se hubiera levantado con un chico, mas concretamente, con James Potter. A pesar de todo, en esa oscura noche las pesadillas no cabalgaron a su lado.


NdA: bueno, que os parece? menudo flashback que me ha salido... y yo que queria hacerlo pequeño...U_U

contestacion a reviews!

ITrustSeverus: muy intenso el ultimo capi, di que si... en fin, desahoga tus penas en mi hombro, amiga mia xD sip, lo que tu dices es cierto, lo he puesto arriba porque se me olvido ponerlo en el otro capi y me da pereza editarlo xDDDD

Ruka: jejejeje... si que hacia tiempo de tu ultimo review! xD con calma, con calma...

REVIEW!