Holas! He aquí el nuevo capitulo!


Ya saben que aquí nada es mío. Lo único que yo hago aquí es la adaptación. Y bla, bla, bla...


Capítulo 6: ¿Mi esposo?

– ¿Qué haces tú aquí? –Pregunté al idiota que estaba en el auto y me miraba de una forma rara y perturbadora.

– ¿Que no es obvio? –Sonrió de lado.

–Sí, déjame cambiar la pregunta ¿Por qué piensas que yo voy a subirme en tu coche?

–Oh vamos, no seas infantil, digo a lo mejor no es como los coches en los que sueles subirte, ya sabes los BM...

¿Habían escuchado algo así? ¡Como si yo fuera una fulana que se sube al auto de cualquiera! Si fuera así tendría mucho más dinero ahora mismo, el suficiente como para contratar un asesino a sueldo y deshacerme de él sin tener que ensuciarme las manos. Pero claro no lo tenía... pateé el piso con impotencia y me quedé parada junto al auto mirándolo.

–Bueno ¿no piensas ayudarme? –Indiqué hacia mi equipaje en el suelo.

¡Ósea hola! Estaba ahí parada con mi maleta y el muy imbécil sentado en su reconfortable coche.

–Sí por supuesto. –Sonrió.

¿Qué? ¿Acaso piensan que se bajó y guardó mi maleta como lo haría un caballero?

No, a él la palabra caballero al igual que yo siempre le quedó grande. Así que el muy zopenco solo oprimió un botón y yo tuve que meter mi maletita en el baúl. Otra vez, odio estar rodeado de imbéciles e inútiles. Y hablando de inútiles ¿saben quién seguía sin dar señales de vida? Sí, Brad. Bueno ya me ocuparía de él si sobrevivía a mi fin de semana de terror en compañía del "Señor Director".

Me senté en el asiento delantero junto a él y me puse mi i-pod, obvio no pensaba dirigirle la palabra. No se había ganado el privilegio de escucharme hablar. Solo hablaríamos cuando yo dijera algo al estilo "Hasta la vista, Baby". Pero menos trillado, algo como la chica de Kill Bill: "Tenemos asuntos que resolver", podría hacer una lista también. ¿Porque no? Si ya iba a cargar con un muerto podía poner varios, ya saben, toda esa gente que fue desagradable e hizo de mi mundo un sitio más infeliz. Oh, aguarden, solo se me ocurre uno... y adivinen donde está sentado.

Freddie empezó a mover la boca, creo que me está hablando... me recordó esa vez con Gracia en donde les puse mute a ambos. Mmm… ¿Que dices Freduccini? ¿Qué te descubrieron lepra? Oh, no me digas que te tienen que extirpar los órganos sexuales, bueno no es que funcionaran muy bien que digamos de todos modos, no te preocupes, no los extrañarás...el problema es que sin pene habrás perdido tu único cerebro... Sí, entiendo la gravedad de la situación...

– ¡SAM!

¡Au! Odio que me griten, no soy sorda.

– ¿Qué quieres?

– ¿Te molestaría revisar el mapa? Creo que no estamos en la dirección correcta.

Oh genial, de nuevo Freddie derrochando su estupidez a manos llenas. Tengo esta teoría: Si la idiotez cotizara en la bolsa, Freddie sería más rico que Bill Gates.

Saqué el maldito mapa y lo miré. Caminitos...veamos...

–Y bien Dexter ¿Cómo esperas que te diga si nos perdimos si no sé dónde vamos?

–Fíjate en el camino que está marcado con bolígrafo, ahora dime ¿Cuándo es la próxima salida?

– ¿La próxima salida del qué?

¡Hola! Soy Sam, ósea no leo mapas…

–Dame eso. –De un tirón quitó el mapa en mis manos.

El señor amo de las cavernas se detuvo de mal humor y miró el mapa frunciendo el ceño. Estuvo así como 5 minutos ¡Dios! ¿No se podía apurar? Estaba lloviendo, oscureciendo y además yo tenía ganas de hacer pis. Y no puedo aguantar mucho sin hacer. En ese momento lamenté haberme tomado toda esa bebida brindando por el prematuro descenso de Freddie, descenso que al final no fue.

– ¡Rayos! –Exclamó.

– ¿Qué pasa?

–Me equivoqué de salida.

–No bromees Fredosso, de verdad no estoy de humor.

–Pues lo siento Sammy pero es así.

–¡Oh no, tú no pudiste! Sé que eres imbécil pero hasta tú tienes tus límites. –Grité.

– ¡Tal vez si hubieras respondido alguna de las veces que te llame! –Gritó él de vuelta.

– ¿Y eso que tiene que ver?

– ¡No me concentré en la ruta porque estaba preocupado por ti! –Gritó.

¿Quéeeeeee? ¿Leyeron eso? ¿Ustedes leyeron lo que él dijo?

¿No es lindo? Como sea no se lo iba a hacer saber.

–Si de verdad estas preocupado por mí, sácanos del medio de la nada.

– ¡No podemos seguir yendo hacia ningún lado con esta lluvia! –Dijo desesperado.

Iba a replicarle. Ósea todo era muy sospechoso y conveniente. Sería el escenario ideal para matarme. Pero bueno él no parecía muy relajado, ya saben cómo el típico asesino así que le di un voto de confianza. Claro que cuando se es tan estúpido uno debe sentirse tremendamente nervioso cuando va a matar. De acuerdo eso le quita el voto de confianza.

Me aferré a mi bolso. Si quería pelea se las vería con mi calcetín con Mantequilla.

Mostrando una actitud típicamente machista continuó manejando sin saber por dónde vamos. Bueno, tampoco lo podíamos acusar de no pararse a preguntar considerando que no había nada. Él se concentraba en manejar mientras yo enumeraba mis problemas por orden de importante y/o emergencia:

1. Me estaba haciendo pis.
2. Estaba en un auto con mi ex novio que no terminaba de saber si era un loco psicópata.
3. Estábamos perdidos
4. La gasolina se acababa proporcionalmente con el buen humor y la buena predisposición de Freddie (que ya era bastante escasa).
5. Mi buen humor y buena predisposición ya se habían acabado, yo quería pelear.
6. Llovía torrencialmente como si la madre naturaleza conspirara para que el agua borrase las huellas de mi pobre cuerpecito.
7. Se había acabado la pila de mi pear-pod y sin música yo era peligrosa, pensaba más de la cuenta, lo que no me convenía dadas las circunstancias.

Había más cosas, pero eso era lo más urgente. Ah, que delicia de vida, ¿Que más podía pasar? ¡Oh! Ya sé, el rayo que tanto pedí iba a caer, pero de mi lado del auto. Bueno por lo menos eso me daría un descanso.

Bien, bueno siguiendo con todo. Freddie nos consiguió un hotelucho en medio del campo. Oh lo hubieran visto bajando a lo macho bajo de la lluvia y esperando a que yo lentamente le abriera la ventanilla. Sé que piensan que lo hice a propósito...así fue.

El lugar estaba dirigido por una señora mayor de aspecto adorable que le dio un paraguas a Freddie para que me ayudara a bajar. De acuerdo no era el Hilton pero una debe adecuarse a la situación, le puse mi mejor sonrisa a la señora que no tenía la culpa de nada. Ya luego me quejaría con el único responsable.

–Querida ¿Se siente bien? Su esposo temía que se resfriase con esta lluvia.

¿Es...que? Si yo tuviera un esposo luciría un diamante en mi mano y créanme no hay nada ahí.

– ¿Mi esposo?

–Sí cariño –dijo Freddie con convicción y mirándome con total adoración. –Tenía miedo de que te pusieras mal, ya sabes por tu neumonía...

¿Cariño? ¿Mi esposo? ¿Qué clase de pesadilla era esa? ¡Me había perdido una boda completa! Además, creo que no hace falta que lo diga pero... bajo ningún aspecto, nunca jamás, ni borracha me casaría con Fredward Benson.

Él me miró como invitándome a negar lo que acababa de decir, y fue tentador abrir la boca, pero él me fulminó con la mirada. Le sonreí con una mirada asesina.

–Cariño siempre tan preocupado por mí. –Le pellizqué la mejilla hasta dejársela roja.

–Ya sabes lo mejor para mi amorcito…

Asqueroso bastardo ya le daría yo su amorcito.

–Sí corazoncito, desde que anduviste de ojo alegre y te perdoné eres el mejor maridito del mundo.

La mujer lo miró de modo desaprobador y sonreí para mis adentros. Creo que mi esposito no la estaba pasando bien. Como sea, la dulce señora nos llevó a nuestra habitación. Esperé solo cinco minutos a que se fuera y...


Y que tal están?

Siento haber tardado tanto... de verdad! Intentaré actualizar más seguido..

Nos leemos pronto!