Capitulo 7: Llegó.
Los chicos se encontraron en la clase de cocina, faltaban dos días y ni siquiera sabían cómo hacer los Makis.
- Bien chicos, sin nada de bromas, ni interrupciones. Si no quieren pasar vergüenza, pónganse a trabajar.
Dos horas basto para que los chicos aprendieran a cocinar.
- Woou, esa señora es genial, nos enseño en solo dos horas – grito la pelirroja saltando.
- Es cierto. – agrego Ichigo.
- Rukia, tu y yo debemos hablar… - le dijo Renji sin olvidar lo que le había prometido el día anterior.
- Em… Orihime, ¿puedo hablar contigo? – le pregunto Toushiro.
- Ah… si, claro capitán.
Ichigo vio a las dos parejas irse, y se sintió vacio otra vez.
El pelirrojo llevo a la morocha hacia el parque y se sentaron bajo un árbol.
- Dime porque llorabas ayer.
- Mierda Renji. ¿Para qué me haces acordar? – le dijo muy enfadada la shinigami.
- ¿Ves? Y ahora te enojas. Dime que paso ayer.
- Nada – le mintió la morocha bajando la cabeza.
- A mi no me engañas y además estabas llorando mucho, no te había visto así… desde… desde la muerte de Kaien.
- Renji… -le reprocho Rukia.
- Dime Rukia. En serio, me preocupe cuando te vi así.
- Pero… es que no puedo, solo quiero olvidarlo… ni siquiera quiero pensarlo.
- ¡Rukia! No seas tonta.
- Bueno, está bien. Ichigo… dijo que el gusta de Orihime y yo… siento algo… no sé, creo que quiero mucho a Ichigo y ya no como un amigo Renji.
El pelirrojo se veía sorprendido al escuchar a la morocha.
- Ah, así que es eso Rukia… Bueno, tú tienes que sacártelo de la cabeza ¿sí? Ya no debes estar pendiente de ese chico, que no merece tu llanto. Y sabes que siempre estaré aquí para ti. Siempre.
- Renji… - se emociono la shinigami – gracias. – le dijo abrazándolo. En eso Ichigo los observa. La morocha le dio un beso en la mejilla al pelirrojo.
Rukia… No.
- Bueno, ¿Qué te parece si mañana salimos a dar una vuelta? digo, para que despejes tu mente un poco.
- Si, me parece genial Renji. Mañana a las tres.
- Hecho.
Si antes me sentía un idiota, ahora es más. Idiota.
- ¿Qué pasa Shiro? – le pregunto la pelirroja.
- Que te parece… si mañana vamos al cine. ¿Quieres?
- ¡Claro! Me encantaría.
- ¿A las dos y media entonces?
- Así es. – le dijo sonriente la muchacha.
- Es una cita. – le dijo el capitán mientras se marchaba.
- Si, una cita… - agrego mientras lo seguía por detrás.
Toushiro, Matsumoto y Orihime llegaron a casa.
- ¡Inoue-san, debo hablar contigooo! – le grito Matsumoto.
- Ah… si claro Rangiku-san.
Las muchachas se sentaron en la cama de la pelirroja.
- Ayy… Inoue-saann! Que bieeen! – le dijo la teniente mientras la abrazaba y la zangoloteaba de aquí para allá.
- ¿Qué? ¿Qué? ¿¡Qué sucede Rangiku-saann? – le grito la muchacha sorprendida mientras la otra la zangoloteaba.
- Así que tendrás una cita con mi capitán traviesita, ¿eh? – se burlo mirándola a los ojos.
- ¡Ra-Rangiku-san! Basta – le dijo ruborizada la pelirroja.
- Jeje… está bien, está bien. Ahora durmamos un poco que luego debemos ir a entrenar.
- Si…pero sin comentarios Rangiku-san.
- Bien. –dijo riéndose.
Al otro día:
- ¡Rukia! Sal del baño… - le grito el pelinaranja.
- ¡Ya va!
- ¿Por qué tardas tanto?
- Porque me estoy arreglando.
Cierto, hoy sale con Renji…
- Hey, ¿Qué tienes? – le pregunto la shinigami al pelinaranja al ver su cara.
- Nada. ¡Por fin sales del baño!
- Si, como sea… Ya me voy, adiós.
- Adiós.
Ichigo la miro yéndose.
Y le dolió.
- Hola Rukia.
- Hola Renji. ¿Cómo estás?
- Bien ¿y tú?
- Bien…
- Vamos.
- Vámonos ya.
Los shinigamis dieron un paseo, puras risas y sonrisas. Rukia se sentía muy cómoda con Renji, y por un momento se olvido de Ichigo.
Se sentaron en un banquito.
- ¿Cómo estás? ¿Mejor?
- Mucho mejor. Gracias Renji.
- Bah, no lo agradezcas, la Rukia depresiva no la Rukia que yo conocí. Ya no quiero verte así.
- Gracias Renji, eres un gran amigo… y lo sabes.
El pelirrojo sonrió.
Rukia también.
Como le hubiera gustado enamorarse de alguien que no la haga sufrir así como Ichigo la hacía sufrir a ella.
- ¡Orihime! ¿Ya saldrás con el capitán? – le pregunto gritando la teniente.
- ¡Rangiku-san! Shh… calla. Y si, ya saldré.
- ¡pero que bieeen!
- Shh, Shh… ¡RANGIKU-SAN!
- Jeje, bien me callo, me callo. Estás hermosa.
- Gracias. Va a ser mejor que valla hacia la puerta ya.
- Bien, ¡suerte con mi capitán hermosa!
- Gracias Rangiku-san…-dijo sonriendo, ruborizada y riéndose a la vez.
La muchacha se encontró con Toushiro en la puerta. A este se le ilumino el rostro al verla.
- Estas muy bella Orihime. – le dijo.
- Gracias Capitán. –le respondió ruborizada.
- ¿vamos?
- Claro. – le dijo sonriente.
El shinigami la tomo de la mano. La muchacha no se negó.
- ¿Qué película quieres ver?
- Emm… ¡HAM HAM! – le dijo sonriente.
El capitán hizo una cara de disgusto mezclado con sorpresa y algo de asco. Pero no se podía negar a su hermosa sonrisa. Entonces compro dos entradas para la película.
La chica disfrutaba al verla, el muchacho disfrutaba verla a ella, y apretarle la mano de vez en cuando. La muchacha a veces hacia lo mismo, y sin que él se diera cuenta lo miraba deseándolo.
Era muy probable de que Toushiro sea el chico ideal para ella.
- Me encanto la película Shiro. ¿A ti? – le pregunto la pelirroja.
- A mi me gusto mas otra cosa.
La muchacha se ruborizo al instante.
- Tal vez la película no allá sido mi única vista también… - le dijo.
El chico sonrió.
- Ah ¿sí?
- No me lo hagas difícil – le dijo con una sonrisa en el rostro.
- Jajá, no quieres admitir…. Que te volví loquita también… ¿verdad?
- Si lo admito… Me volviste loquita. –dijo riéndose.
- Eres tan linda Orihime…
La muchacha miro hacia el piso.
Al capitán se le escapo una pequeña risa.
La muchacha le toco el pelo, luego le acaricio la cara un poco.
- Que bien se siente… - le dijo el capitán.
- Si… yo también lo siento muy bello….
El shinigami le saco la mano y la miro fijamente a los ojos. Orihime adoraba esos bellos ojos.
El capitán le toco los labios.
- ¿Sabes lo que me cuesta no besarte? – le dijo.
- Y entonces… hazlo.
El shinigami la miro y no dudo, ni se lo pregunto dos veces. Solo la beso y le toco su bello pelo, la muchacha hizo lo mismo y sintió, mariposas en el estomago… le encanto y Ichigo desapareció de su mente… y sintió que también de su corazón. Toushiro la había enamorado tan rápido que ni ella lo creía.
Se soltaron.
- Mírame a los ojos… y dime que aun amas a Ichigo. – la reto el capitán.
La chica lo miro a los ojos.
- No puedo… la verdad es que no puedo.
- Ahora dime que no te hice feliz… y que no sentiste nada por mí.
- Eso tampoco puedo.
- Lo sabia – le dijo sonriendo.
Lo miro fijamente y el también a ella… con su cara tan seria y sus bellos rasgos.
- Quiero seguir con esta relación Toushiro… de verdad.
- Claro Orihime… sin pensarlo dos veces.
La muchacha lo abrazo fuerte.
- No me dejes… - le dijo.
- Jamás, jamás en la vida….
