Me gustaría decirles que tenemos romance en esta parte, pero me temo que tendrán que esperar al siguiente capítulo, aparentemente no puedo equilibrar drama, angustia y romance bien en un fic TToTT

¡Mil gracias a Day y a Forever MK NH por su review!

Day: Un objetivo cumplido, muchas gracias por tan amables palabras, en este capítulo no tenemos tanta acción o angustia, pero se acomoda una pieza importante.

¡Muchas gracias a todos los que siguen esta historia!


Capítulo 6 "Reunión"

Era el final del día y Chloé sonreía al ver los ojos de emoción de las dos jóvenes que caminaban a su lado en dirección a la casa de Marinette, su sala se había convertido en el centro de reunión luego de que infortunados accidentes ocurrieran en casa de Alya, cortesía de sus hermanos. La rubia aún no quería ofrecer su casa, la sensación de que estaba traicionando a Sabrina le impedía decir las palabras, pero sus dos amigas entendían y jamás le habían incitado a invitarlas a su hogar.

Hablaron emocionadas de la película que la rubia había logrado conseguir y se quedaron quietas cuando en la entrada de la panadería esperaba cierto rubio.

"Lo invité." Dijo a modo de explicación Chloé cuando vio que las otras dos no sabían como reaccionar.

Alya fue la primera en decir algo. "Excelente" susurró mientras codeaba a Marinette que veía insegura hacia el frente.

Ojos azules veían con cierta nostalgia esa escena y pensó en aligerar la carga de la joven de pelo negro. "Despreocúpate Marinette, según entendí, al parecer Nino también viene en camino." Y sonrió cuando esta vez fue Marinette quien susurraba y codeaba a Alya que negaba con la cabeza. "Sólo… disfrutemos esta tarde de maratón."

Las otras dos chicas rieron y la rubia no supo si ella era la causa de la risa, pero cuando Alya empezó a jalarla en dirección a la panadería mientras Marinette la empujaba por la espalda, supuso que no podía ser tan grave si ellas dos estaban dispuestas a divertirse a su lado. Así que se unió a las risas.

Nino había llegado y ahora esperaba junto a su amigo. Ambos estaban a una distancia sin poder escuchar la conversación, pero sonrieron cuando vieron a las tres jóvenes reír. El DJ sólo silbó antes de dar un saludo general y ver a sus amigos reuniéndose listos para entrar.

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Marinette ya lucía calmada luego de haber llorado, Chloé en pánico había alejado el álbum de fotos que había provocado toda la conmoción.

"¿Me dirás qué pasó?" preguntó la rubia, rogando porque esta vez sí obtendría una respuesta.

"No lo creerías aunque te lo dijera." Y la joven de pelo negro cubrió sus ojos con sus manos, respirando hondamente tratando de consolarse. "Es una larga historia."

"Tengo tiempo" fue el susurro esperanzado de su amiga, tal vez esta ocasión al fin podría saber cuál era el problema.

"Lo tenemos, sé que lo tenemos." Fue su último enunciado del tema y por largos minutos la joven se mantuvo en la misma posición.

Chloé no sabía qué hacer, pero recordó alguna ocasión en que sintió querida por sus dos excelentes amigas y la abrazó, no dijo nada, ni palabras de aliento, sólo se quedaron ahí, esperando que las lágrimas pararan y el tiempo fuera suficiente.

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"¿Extranjero?" Era la pregunta que todos pensaban pero que sólo una reportera había logrado hacer.

"Sí, París ofrece muchas oportunidades, pero el mundo es vasto y Agreste es una marca que busca expandirse y conocer nuevas fronteras." Natalie contestaba a las preguntas de los periodistas con su semblante serio, buscando que todos no notaran su inseguridad por la prontitud con la que su jefe había organizado la conferencia de prensa y el peso de la presión porque ni él ni su hijo hubieran asistido. "¿Alguna otra pregunta?"

Los reporteros lucían confundidos, casi igual que ella. "¿Hay otra razón detrás de la súbita decisión de Adrien Agreste de irse hacia el extranjero para estudiar?"

Natalie contuvo su suspiro, no era como si era fuera ajena a esas conclusiones. "No, es la única razón. ¿Alguien más?" Su tono no dejaba de sonar a un reto por mantener el silencio, pero los reporteros y periodistas siguieron haciendo preguntas en desorden. "Eso es todo." Dijo a modo de conclusión, antes de abandonar el escenario y dejar a una multitud con más preguntas.

"¿Por qué?" Preguntaba la joven periodista de cierto blog de héroes. "¿Por qué te fuiste sin decirnos nada, Adrien?" El dolor por no poder ver a uno de sus amigos hizo que ella bajara el celular con el que había estado grabando la conferencia. Cortó el video y sonó de inmediato el tono que pertenecía a uno de sus amigos. "¿Nino?" preguntó cuando hubiera tomado la llamada. "Voy para allá."

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"Ha estado así desde la mañana." Comentó el joven DJ cuando su novia llegó a la habitación de su mejor amiga.

"No sé qué le pasó" respondió ella, habían sido días difíciles, Marinette parecía sumida en una depresión, envuelta en lágrimas y sólo sosteniendo su peluche de gato negro que siempre había estado en su habitación. Alya cruzó miradas con Nino. "Es demasiado… ¿por qué?" Sus pensamientos no la dejaron hacer sus preguntas en alto. Los Dupain-Cheng ya estaban suficientemente preocupados, Marinette lucía ajena al mundo y sin querer responder, Adrien había ido a estudiar al extranjero y Gabriel Agreste había cerrado cualquier medio de contacto. Ni siquiera la joven de pelo rubia que ahora podían llamar amiga con total seguridad, había logrado contactar a alguno de los Agreste.

Desesperada por la posible pérdida de otro amigo, Chloé había comenzado a distribuir su tiempo en localizar a su amigo de la infancia y pasar el tiempo que no podían los Dupain-Cheng, Nino o Alya, con Marinette. Justo como ellos, se estaba rindiendo con cada día que pasaba sin respuesta.

"¿Qué está pasando Alya?" susurró el DJ, tratando de no exhaltar a la joven de pelo negro dormida con lágrimas en sus ojos.

"No lo sé, créeme que no lo sé."

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"¿Estás segura de esto?" el tono de preocupación de Alya era genuino y desesperado aún en el teléfono.

"Secundo esa pregunta" La voz de la rubia era una mezcla de irritación y cariño que no podía explicar la joven de pelo negro.

"Sí, lo estoy." Contestó antes de despedirse de las dos y cortar la línea. La joven rompió el vestido rojo con manchas negras y como el vestido, rompió en llanto silenciosamente. Sus padres y amigos habían estado haciendo preguntas y justo como las empezaron a hacer, también dejaron de hacerlas. Confundidos y preocupados por su decaída, la joven que aún no tenía suficiente valor como para volver a ser la heroína de París, uso la poca determinación que había reunido en esos días, en esas semanas, para levantarse y volver a la universidad. "Un paso a la vez" se recordó a sí misma mientras nuevas lágrimas brotaban. "Un paso a la vez" susurró mientras tiraba al suelo la tela rota y tomaba en brazos el peluche de gato negro. "Chat Noir" dijo en un intento por convencerse de que tal vez al decir su nombre, él aparecería, saltando y colándose por la puerta que conectaba con su balcón. "Chat Noir" habló de nuevo con su esperanza y corazón rotos.

Una semana más tarde, Marinette caminaba hacia la entrada de la universidad.

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"Eso es una... ¿moto?" La cara de escepticismo de Chloé sólo hizo que la sonrisa de Alya se ampliará. La rubia frunció su ceño un poco más cuando un casco pasó a estar en sus manos. "¿Es en serio?"

La periodista se acomodó en el asiento y señaló el lugar vacío para que su compañera se sentara.

"¡No puedo creer esto!" pero a pesar de su queja, acomodó el casco en su cabeza y subió a la moto detrás de Alya, colocando sus brazos alrededor de su compañera con gran fuerza.

La chica de pelo ondulado encendió la moto, riendo porque la actitud de la rubia era tan ella que hasta parecía haberse recuperado luego de meses donde no había podido reconocerla del todo. "¡Allá vamos!" dijo a modo de advertencia y procedió a avanzar a una velocidad leve cuando los brazos de Chloé la empezaron a apretar demasiado.

"¡Vas muy rápido!" se quejó la joven que cerraba los ojos y parecía a punto de comenzar a hacer promesas a quien quiera que la estuviera escuchando en el cielo.

Alya rió pero no bajó la velocidad. "Esto no es nada, pero no puedo ir más lento, tenemos una noticia que conseguir."

"¿Tenemos?" La rubia al fin abrió los ojos con el ceño aún fruncido que era visible a través del vidrio polarizado de protección del casco.

"¡Prepárate!" fue la única respuesta y la chica de lentes contuvo una risa cuando escuchó un grito de parte de la rubia.

"Jamás me volveré a subir a tu moto, compraré un carro y conduciré como las personas decentes."

"Sí, claro. Eso lo veremos." El sarcasmo era tan notorio en la voz de la periodista que Chloé sintió la necesidad de reclamar.

"¡Ya verás Alya Césaire!" fue su grito antes de que la otra chica empezara a acelerar más.

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Alya veía con entusiasmo la grabación del momento en que Ladybug y Chat Noir hubieran derrotado a otra víctima akumatizada, tomando nota de los mejores momentos y preparando mentalmente las palabras para la descripción que aparecería en su Ladyblog.

"¿Publicas todos los ataques?" La voz de Chloé sonaba molesta, pero luego de días de verdaderamente convivir con ella, la joven de pelo ondulado había empezado a distinguir las notas de genuina curiosidad cuando la rubia preguntaba algo.

"Sí, procuro siempre estar en la escena, si no puedo, al menos busco varias referencias para dar un resumen, pero hasta ahora sólo cinco casos se me han escapado." Comentó con orgullo la joven.

"Creí que habías dejado de lado el Ladyblog"

"Oh, eso" Alya parecía meditar sus palabras ante la rubia que había dejado de lado su tono de molestia fingida para mostrarse verdaderamente curiosa. "Lo sabotearon cuando entramos a la universidad"

El rostro de Chloé le sacó una sonrisa a la chica de lentes.

"Pero decidí volver a empezar, aunque a veces uno que otro video termina siendo borrado misteriosamente, últimamente he logrado asegurarlos para que se mantengan en línea."

"Suena a mucho trabajo"

"Es mucho trabajo, pero me encanta."

Chloé sonrió, estaba segura de que Alya sería una excelente periodista. "Corrección," pensó, "ya es una excelente periodista."

"¿Puedo hacer una pregunta indiscreta?" La voz era sincera y calmada, con un tono de curiosidad y miedo oculto.

"Puedes" contestó sin dudar la rubia, sabía qué rumbo tomaría la conversación.

"¿Qué pasó con Sabrina?"

Por unos segundos la chica de ojos azules no dijo nada. "Es más simple de lo que parece." Chloé volteó a ver sus pies y moverlos como si eso le facilitara hablar con la joven a su lado. "Fui una mala amiga, ella se cansó, esperaba más y yo le fallé, no soy ingenua, ella también falló en ver que nuestra amistad no era lo mejor. Y sus padres encontraron un trabajo mejor." Hizo una pausa, respirando para tomar fuerzas. "Así que se mudaron y ella se fue con ellos, dejando una carta."

Alya asintió, pasó un brazo por los hombros de su amiga y vio acercarse a Marinette corriendo. La joven de pelo negro se sentó del otro lado de la rubia y justo como Alya, también la abrazó sin siquiera preguntar que pasaba.

Chloé jamás se había sentido tan querida.

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El aeropuerto era un punto de reunión extraño y él pensó que a pesar del gran número de personas, siempre la encontraría.

Nino sonrió cuando vio a su novia caminar buscándolo con su maleta detrás de ella. Se ocultó detrás de una columna y la siguió para sorprenderla pasando sus brazos por su cintura.

"¡Nino!" gritó ella colérica pero su enojo se disolvió cuando se giró y volteó a ver al joven sonriéndole inocentemente. "Bien podrías haberme saludado como las personas normales."

"Eso no es divertido" dijo con un puchero que fue remplazado por una sonrisa cuando vio a su novia girar sus ojos. "¡Bienvenida Alya!"

Ella le dedicó su mejor sonrisa y extendió sus brazos para abrazarlo.

Él aprovechó el abrazo y que era más alto que ella y depositó un beso sobre su frente. "París nos espera."

Alya rodó sus ojos de nuevo y comenzó a caminar, Nino tomó su maleta y ella rió al verlo batallar por el peso. "Vamos, tenemos que asegurarnos que Marinette y Chloé no hayan roto ninguna ley" comentó medio en broma.

"Ah… sobre eso…" la joven de ojos avellana volteó a verlo y el joven tragó saliva. Un incómodo silencio y el joven no pudo resistir más.

La periodista estaba por gritar cuando una risa lo interrumpió, y el rostro de la chica perdió cualquier indicio de preocupación. "Nino" el tono de amenaza era claro.

"Lo siento, están bien," Alya suspiró cuando el DJ dijo eso, "pero, de verdad quieres apresurarte, tenemos una reservación en el restaurante chino que te gusta… con el maestro Fu."

"¿Quién?" Soltó la pregunta la joven que ya no entendía el hilo de la conversación.

"Maestro Fu, es un señor que le gustan las camisetas hawaiianas y los superhéroes. Te va a caer bien"

Alya ya había perdido cuenta de cuantas veces había rodado los ojos desde que bajó del avión. Pero si Nino había acordado hablar con él. "Eso significa que nuestra teoría no está tan alocada como creíamos." Los pensamientos de la joven tomaron un rumbo serio, analizando lo que el encuentro con el maestro del que hablaba Nino significaría.

El DJ vio con una sonrisa complacida el semblante calculador de su novia, suspiró como cuando apenas se habían hecho novios y pensó que sí, definitivamente verla en modo "obtengamos la verdad a cualquier precio" era de sus puntos favoritos de su novia.

"Chico enamorado, no te atrases" Dijo la joven sin siquiera voltear, pero Nino alcanzó a ver la sonrisa que siempre lo atrapaba.

"Lo que tú digas, cariño." Contestó en tono suficientemente alto para que las personas cercanas los escucharan.

El sonrojo de Alya se veía claramente y Nino rió complacido a pesar de que su novia comenzó a acelerar el paso alejándose en dirección al estacionamiento.

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"Despacho Bourgeois" contestó la rubia acomodando el teléfono en su hombro mientras escribía una última nota al final de la hoja, cómoda en su oficina "¿en qué puedo ayudarle?"

"¿Es la señorita Chloé Bourgeois?" preguntó una voz femenina conocida.

"Sí, así es. ¿Qué necesita?" La joven había dejado el lapicero de lado y ahora ponía toda su atención en el teléfono, escuchó como iniciaba una melodía y estaba por concluir que era una broma hasta que un clic y el sonido de una voz la detuvo.

"Señorita Bourgeois, ha pasado mucho tiempo, perdone que la haya llamado sin previo aviso." El tono profundo y demandante dejó a la joven sin habla. "¿Señorita Bourgeois?"

"¡Señor Agreste!" pudo al fin articular la joven mientras se levantaba, buscando algo que le dijera que no estaba soñando.

"¿Le gustaría venir a cenar pasado mañana?" Chloé agradeció que no pudieran ver su rostro porque no estaba segura de cómo reaccionar, pero oportunidades como esta no aparecían todos los días.

"Será un honor, señor Agreste. Ahí estaré."

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Plagg lucía preocupado y él agradecía que el kwami hubiera logrado mantener la transformación hasta que hubieran logrado salir por una de las alcantarillas de París. El sonido de las sirenas estaba demasiado cerca y el joven hizo todo lo posible por ocultarse en un rincón oscuro y descansar un poco. Sus heridas se habían curado por el efecto del lucky charm, lo que significaba que Ladybug había sido victoriosa, pero no había desaparecido el cansancio. No supo cuánto durmió, pero el lugar estaba oscuro y las calles aún desiertas. Le pidió a Plagg que le ayudará y pronto se encontró en su habitación de nuevo como Chat Noir. Una hoja de papel era iluminada por la leve luz de luna que aún se mantenía visible. El joven deshizo la transformación y vio a Plagg volar cansado para recostarse. Leyó lo que estaba escrito en la hoja, sólo unas cuantas palabras formaban la nota y se mantuvo sin moverse por lo que pareció una eternidad, una queja de su kwami lo despertó del trance y pronto salió de su habitación. Buscando comida a escondidas en la cocina, encontró unas cuantas cosas y regresó a su cuarto. Empacó un equipaje ligero, con las cosas necesarias. Al cerrar la maleta vio su habitación y se sentó en el escritorio donde ponía todo el esfuerzo en completar las tareas, a lo lejos se veía los primeros indicios de la mañana. Las primeras lágrimas al fin comenzaron a salir y extrañamente Plagg se mantuvo silencioso a su lado, sacó papel y una pluma del cajón de su escritorio y comenzó. Escribió la carta para su padre, en medio de manchones y gotas saladas y salió antes de volver a dudar su decisión.

"Te dejo el resto Bugaboo" susurró en medio de la oscuridad que estaba desapareciendo con los primeros rayos de sol. "Lo siento, Ladybug."

"¿Estás perdido?" La voz de la señora de edad avanzada lo hizo levantar la cabeza para admirar la belleza del paisaje totalmente diferente a la ciudad.

"¿No?" contestó inseguro.

La señora no lucía contenta con esa respuesta, pero mostró una sonrisa cuando una idea llegó a su mente. "Tal vez quieres ayudar a una pobre anciana que no puede llevar todas las compras a la iglesia."

Adrien sonrió, dispuesto a ayudar a la señora extendió sus manos para tomar las bolsas que la señora había depositado en el suelo cuando se había acercado a él y se sorprendió cuando ella detuvo sus manos para entregarle un pedazo de pan y queso.

"Para ayudar, primero tienes que estar bien alimentado."

La sorpresa del joven de ojos verdes era tan obvia que la señora rió y se sentó a su lado, arrimó sus compras y comenzó a platicarle acerca del pequeño pueblo al que había arribado.

El rubio escuchó atento, dando pedazos de queso a Plagg de forma discreta mientras él disfrutaba el pan en compañía de una señora amable y una interesante historia.

"Ahí llegó ella" seguía hablando la señora, cargando una bolsa y guiando a Adrien que llevaba las demás. "No sabía nada, pero fue como una bendición."

El rubio veía la pequeña iglesia del pueblo con nostalgia, ya estaba empezando a extrañar París.

"Todos en el pueblo estábamos de acuerdo en dejarla que se quedara, los miembros de la iglesia no tanto, pero ella se los ganó poco a poco. Debiste verla, siempre dispuesta a ayudar." La señora bajó sus bolsas y le indicó que también bajara las que traía.

Adrien bajó las bolsas y vio a la señora ver hacia el cielo, como si lo que estuviera recordando hubiera sido hace mucho.

"Tú me recordaste a ella, tenía los mismos ojos." Su vista regresó hacia el joven. "Es una lástima que se haya ido, fue a buscar a su familia," la señora levantó su mano y le dio unas palmadas suaves en señal de cariño al joven que la había ayudado, "espero que la haya encontrado."

El rubio estaba por preguntar más, pero la señora tocó la puerta de la iglesia, tomó todas las compras y se despidió con un ademán de mano antes de desaparecer. El joven suspiró, tal vez era, tal vez no. No tenía la respuesta y parecía que el destino le estaba guiando hacia ella. ¿O no?

"Se fue en esa dirección" señaló la señora asomándose por la misma puerta que había acabado de cerrarse, aún sostenía las bolsas y lucía una sonrisa serena, "ve y encuéntrala."

Si el destino hubiera sido menos obvio, Adrien hubiera creído que era una coincidencia. Pero le agradeció a la señora y comenzó a caminar hacia donde la señora había apuntado.

La señora asintió cuando vio al joven alejarse. "Espero que la encuentres, ha extrañado a su hijo todo este tiempo, aunque ella no lo supiera."

Las campanadas de la iglesia sonaron convocando a la reunión. Dos personas ya estaban en camino.