Disclaimer: Hetalia así como sus personajes, no son de mi propiedad.
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Después de aceptar lo que le confirmaba su mente y corazón, compró unos cuantos víveres y regresó a su hogar. En el camino, no dejaba de pensar en cómo conquistar el serio violinista. Sería una tarea difícil… ¡Pero jamás imposible!
Casi se le caen las bolsas del súper de la impresión al llegar y encontrarse con una multitud de chicas fuera de su departamento gritando completamente eufóricas.
¬ Señoritas… No quiero ser grosero, pero… ¿Podrían quitarse?
Entre empujones femeninos, logró llegar a su puerta, logrando estamparse la cara en la misma. Metió la llave y en un ágil movimiento, consiguió por fin entrar.
Comenzó a entender el porqué del grito femenil. El individuo que recientemente había conocido -3 días atrás-, se encontraba usando un hermoso violín café de ¾ para embellecer el ambiente.
Las notas que ocupaba, eran notas sumamente tranquilas. El movimiento que hacía con el brazo y mano derecha al usar el arco* iba exactamente al compás de su mano izquierda al tocar la cejilla del diapasón y el diapasón mismo*
Por un momento, las chicas cesaron los gritos sólo para escuchar el clímax de la melodía del violinista.
La canción llegó a su nota final y el único sonido en el área, eran los aplausos de Francis.
¬ ¡Eres único! – Comenzó a halagar el francés
¬ ¿Y bien? – Preguntó el violinista dirigiéndose al español esperando una respuesta positiva
¬ M-Maravillosa – Apenas si podía hablar, la belleza de la canción lo había dejado sin habla
¬ Thanks
Aquel hechizo que se había adueñado de ambos europeos al mirarme a los ojos, parecía que no desvanecería pronto. ¿Por qué hacerlo? El momento era único y perfecto. Era especial
¬ Una vez más – Ordenó el francés
Arthur pareció regresar de su mundo pues parpadeó un par de veces, asintió y volvió a tomar su violín para así volver a repetir la canción.
O~O~O~
¬ El ensayo no pudo ser mejor – Habló Francis quien se encontraba en la entrada del apartamento listo para retirarse – Nos vemos mañana y de nuevo, gracias Anthony
¬ No hay de qué
Francis salió y se marchó, no sin antes correar a la multitud de chicas que seguían allí.
El silencio entre amos chicos seguía siendo incomodo a pesar de su anterior convivencia.
¬ ¿Y… qué has traído? – Preguntó el inglés finalmente rompiendo el silencio
¬ Ah sí… Lo necesario para un poco de paella
¬ ¿Te ayudo?
El tono de su voz denotaba autoridad, más no permiso. Literalmente le estaba diciendo: "Déjame ayudarte, me siento un completo inútil si sólo te veo". Se enterneció de su mirada y aceptó.
Mientras el español comenzaba con el arroz, alguien tocó la puerta. En ese momento, el violinista iba justamente pasando después de haber dejado su violín en -su ahora- habitación cuando el castaño le miró.
¬ ¿Podías abrir? He comenzado a prepara esto.
Asintió y se encaminó a la puerta. Antes de tocar el picaporte, Antonio habló.
¬ Si son la multitud de chicas… ¡No les abras!
Arthur rió al tono dramático con que el otro chico lo mencionó. Tomó finalmente el picaporte y lo giró abriendo consigo la puerta. Sus ojos esmeraldas se abrieron en par al descubrir lo que había tras ella.
¬ Arthur… - Susurró la voz del desconocido.
¬ A-Alfred…
Y en lo que fue un par de segundos. Se encontraba rodeado por un par de enormes brazos
¬ ¡Arthur! – Gritó el extraño
Antonio se extrañó de aquel grito y salió de la cocina a ver.
¬ ¿Quién toc-…? – Ni siquiera había terminado de preguntar, al ver lo que sus ojos oliva presenciaban
Un completo desconocido estaba abrazando a SU Arthur… ¡Nadie más tenía ese derecho! ¿Pero reclamar de algo así? Ni siquiera eran nada, apenas si habían comenzado a ser amigos.
Se deprimió ante lo que pensó. Dejó sus celos atrás sólo por un rato.
¬ Hola y bienvenido – Decidió hablar – Mi nombre es Antonio. ¿Y tú eres…?
El desconocido le saludó con la mano como si fuesen amigos de antes.
¬ Hello! My name is Alfred Jones. Nice to meet you.
El inglés que entendió era: "Hola. Mi nombre es Alfred Jones. Gusto en conocerte"
Aquella sonrisa no era de fiar. Hacía notar que era un chico sumamente despreocupado.
¬ Es… un amigo – Aclaró el británico
¬ "No lo parece" – Pensó Antonio - ¿De verdad? ¡Que bien! ¿No quieres quedarte a comer?
Tenía que ser amable. Era simplemente un amigo. ¿Por qué sentía una gran ola de celos de cualquiera que quisiera acercársele al violinista?
¬ "Me gusta"
¬ Eh… Me gustaría… Pero no puedo – Sonrió apenado – Tengo que ir a ver a un amigo.
¬ Que pena… - Suspiró y sonrió – Bueno… ¡Cuando quieras, Alfred! Un gusto igualmente
¬ Sí. Gracias.
El rubio de mechón anti gravedad, se comenzó a acercar peligrosamente a los labios del violinista. Ante esto, Antonio comenzó a asustarse, comenzó a buscar con la mirada algo que impidiese ese beso –Ya que el chico de cejas grandes tampoco decía nada por apartarse- Hasta que el bendito celular del de lentes, comenzó a sonar.
¬ ¿Hello?... ¡Alex! – Hizo una pausa - Sí, ya voy… Bye
¬ ¿Alex? – Se preguntó Antonio y pensó – "Debe ser otro Alex… Hay muchos en el mundo"
¬ Fue un placer reencontrarnos, Artie… ¡Gracias Antonio!
Así como el chico llegó, se retiró.
Ambos chicos de ojos verdes se miraron un tanto confundidos. Que extraña escena.
¬ ¿Seguirás ayudándome? – Preguntó
¬ Sí…
Ambos seguían algo extrañados de lo que ocurrió hace un par de minutos.
La comida –Una vez terminada de prepararse- se llevó en paz. Platicaban de cosas como: "Cuando era niño…" hasta "Tenía una novia hermosa…", incluso seguían platicando cuando ya no había alimentos en los platos.
El celular de Antonio sonó: "¡Me han regresado el trabajo! Nos vemos en una hora" Era un mensaje de Alejandro, Antonio sonrió satisfecho. El hermano de Emma le había devuelto el trabajo después del capricho que el mexicano había provocado.
Arthur frunció el ceño, se volvía a sentir celoso. ¿Por qué interrumpía su hermosa plática por leer un mensaje que no era de él?
Un momento… De nuevo se estaba comportando como una novia caprichuda. ¡Él no era así!
¬ Malditos sentimientos de amor… - Susurró
¬ ¿Eh? – Preguntó Antonio confundido
¬ N-Nada – Rió nervioso
Miró su plato vacío para luego mirar al español frente a él. Realmente le importaba mucho ese chico a Antonio
¬ Me iré a preparar… - Se levantó y dejó su plato en el fregadero – Nos vemos en un rato
¬… Sí…
Antonio no comprendía del cambio de actitud del chico. Hace un minuto estaba perfecto, feliz y agradecido, llegó el mensaje, y cambió.
¬ Será… - Comenzó a sacar conclusiones - ¿Qué está celoso?
Literalmente estaba saltando alrededor dentro de su cocina. Si eras así, tendría oportunidad alguna.
O~O~O~
La hora llegó y ambos se encontraban caminando al café en el que ahora trabajaban.
¬ ¿Quién era Alfred? – Preguntó Antonio. Quería saber quién era su rival.
¬ Es un amigo, ya te lo dije – Respondió seriamente
¬ ¿Así? No lo parecía
¬ ¿Qué? ¿Quieres que te cuente toda "nuestra" historia? – Respondía mientras mostraba su tono de voz malhumorada - ¡Bien! Él y yo salíamos. Era un chico completamente infantil y lo dejé… ¿Feliz?*
Quería decir "Sí y mucho", pero simplemente no lo pronunció y calló.
Llegaron al café, abrieron, comenzaron a prepara las cosas para luego irse a cambiar el uniforme
¬ ¡Alejandro! – Exclamó uno de los cocineros que había llegado junto con Emma, un italiano con un tic verbal que decía "Vee~"
El violinista así como el mesero se giraron a ver al susodicho. El mexicano traía a alguien más
¬ ¡Alfred! ¿Qué haces aquí? – Preguntó Arthur
¬ Vine a acompañar a Alex… - Se dirigió al mexicano, intercambiaron palabras y el rubio habló – Nos vemos después – Se retiró
Alejandro así como Feliciano –Uno de los cocineros- comenzaron a platicar, eran de los trabajadores con más tiempo en aquel establecimiento público.
¬ Vee~ Me alegro que regresaras
¬ Sí, a mí también me alegra…
Arthur no dejaba de enviarle miradas de desconfianza al peli-negro. Lo mataría con la mirada si era necesario.
¬ Oye… - Habló Antonio a sus espaldas - ¿Qué tanto miras?
¬ Nada…
¬ Como sea… Vamos a abrir
Los dos cocineros restantes llegaron. El hermano mayor de Feliciano de nombre Lovino y un japonés de nombre Kiku.
Mientras la gente hacía acto de presencia. Antonio se acercó al mexicano
¬ Oye, Alex…
¬ Dime
¬ Perdona si doy directo… Pero… - Tragó duro, por alguna razón, le dolía la respuesta a su pregunta - ¿Qué relación hay entre tú y Alfred?
¬ Neh~ Estamos saliendo – Lo soltó de sopetón
Casi se le caían los servilleteros al inglés que recién había escuchado la confesión del chico.
Entonces… ¿Por qué Alfred quiso besarlo?
¬ ¡Me alegro por ti! – Antonio no podía estar más feliz
Alejandro ahora se arrepentía de habérselo dicho.
¬ Ese Idiota… - Susurró Arthur mientras sonreía
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*Arco, no sé como describirlo xD. Es… Con lo que tocas el violín –Busquen si no me expliqué
*Parte del violín
*Vee~ Nótese que no me gusta –Para nada- el UsUk
He sacado el capítulo hoy y el siguiente el domingo. ¿Por qué? La otra semana será mi semana de evaluación y los maestros se convierten en demonios que no nos dejan respirar por los enormes trabajos, exámenes y etc., etc., etc.… T.T Quiero llorar. Y no podré actualizar.
Nos leemos hasta el domingo y luego el otro domingo –Si no muero entre la semana-
Laine-JK
