— Algo me dice que Stiles y Victoria no son solo amigos.- Dice Cora viendo el televisor.
Dejo de escribir en mi celular para verla, la manada de Malia se había ido ya hace rato atrás, el chico humano salió con una estúpida sonrisa en su rostro. Adam se fue a la habitación que compartiría conmigo, desempacando mis maletas, obvio.
— ¡Genial! No fui la única que lo note.- Comento con una sonrisa. — La pequeña zorra tiene engatusado al humano.-
Algo me decía que Victoria no era de confiar, y yo siempre sigo mis instintos, tendré que vigilarla porque no quiero que pase lo mismo que antes, si Vic es lo que creo va a ser difícil de atraparla, en especial por su maldita cara de ángel.
Cora me mira. — Huele extraño cada vez que se acerca a Stiles.-
Alzo una ceja curiosa. — ¿Cómo qué?-
— No lo sé.- Se encoje de hombros. — Como mar salado.-
Oh Dios, esto era jugoso. Me siento dando un salto en el sofá, miro a Cora emocionada.
— Tenemos que hacer que saque su verdadera personalidad.-
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Nuestra familia ha tenido mala suerte desde siempre, mucho tiempo atrás, cuando nuestra madre murió en un accidente, en realidad no lo era, unos lobos la había matado en luna llena ellas nos protegió a mí y a mis hermanos.
Desde entonces, todos los Donovan estábamos llenos de ira hacia cualquier especie sobrenatural, sedientos por derramar sangre de esas especies malditas. Hasta que llegaron ellos, pero esos amores estúpidos no nos hicieron traicionar a nuestro padre.
De vuelta en Beacon Hills, luego de ayudar a una werecoyote, nosotros, los únicos Donovan que quedaban ayudamos a nuestra de esas creaturas, mi padre debe estar retorciéndose en su tumba, lo cual me alegra, que se queme en el infierno por ser un padre despreciable que casi nos mata. Lo único que me queda es Adam, pero el muy idiota se enamoró de Malia, esos significa; Adam sigue a Malia; yo sigo a ambos porque por nada del mundo dejare a mi hermano.
Miro la palma de mis manos, a veces pienso que me estoy volviendo loca, he tenido pesadillas desde que mate a John y eso fue hace mucho tiempo atrás. Su sangre rodaba por mis manos y sus ojos me miraban de una forma que provocaba que me derrumbara.
Lo extraño.
Y no me gusta.
Odio las debilidades.
Restriego mis ojos, suspiro y me levanto de la cama para hacerme al lado de Adam, él despierta y me mira.
— ¿Pesadillas?- Pregunta haciéndose a un lado mientras yo me acomodo en su cama.
Asiento con la cabeza, me acerco y me recuesto en su pecho, los latidos de su corazón calmándome. Adam siempre ha estado conmigo, desde pequeños, somos tan unidos, él es lo único que me mantiene en esta vida de porquería.
Pasa su mano por mi cabello, eso lo hacía cuando era pequeña para calmarme luego que a mamá la mataron y los duros entrenamientos de papá.
— ¿Estás enojado?- Le pregunto al no tener sueño y no querer quedar en silencio y oscuridad.
— ¿Por qué debería de estarlo?-
Alzo un poco mi rostro para verlo. — Adam sé que te gusta Malia.-
Mi hermano suspira. — ¿Has empezar a regañarme como cuando no fui capaz de matar a Lily?-
— No.- Susurro. Creo que eso es una de las mejores cosas que ha hecho Adam, no matar a su primer amor, eso no lo volvió un monstruo como a Jared o como yo, le queda un poco de humanidad. — Y tampoco voy a decirte sobre que ella no sea humana, pero si sabes que ella está enamorada de otro.-
— Lo se.- Pone los ojos en blanco. — Pero nos iremos pronto y me encargare que ella olvide a Stilinski.-
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Bajo las escaleras de este feo y aburrido desván. ¿No se han puesto a pensar por lo menos de pintar? Las paredes oxidadas están fuera d moda hace mucho tiempo atrás, desde la era de piedra… creo, no soy buena en historia, ni matemáticas, ni ninguna materia alguna en la escuela. Bah, no necesito saber todas esas estupideces de la escuela para matar.
Bostezo justo cuando bajo el último escalón de las escaleras, a mi visión llega un chico ¡yo lo conocía! Paso mi lengua por los dientes y me acerco al sofá.
— Hola niño.-
Liam deja de usar su barato celular y alza la mirada para verme, al ver sus ojos, noto como se queda congelado, y es cuando me doy cuenta de mi atuendo el que consistía en una simple bata de seda blanca.
Como veo que Liam no habla lo hago yo. — ¿Qué haces aquí?-
Liam tartamudea un poco para luego tragar en seco y dejar de ver mi escote. — Espero que Malia despierte.-
Alzo una ceja. — ¿Para?- Paso mis manos a la cintura.
— La manada no quiere dejarla sola por lo que paso anoche, tu hermano y Cora se fueron con ellos a la escuela.- Evita a toda costa mirarme y parece estar escribiendo en su celular aunque yo sé que no es así.
— Hum.- Miro con descaro al chico, paso mis ojos por todo el y noto su incomodidad.
Poco de diversión no está mal, ni el niño lo está, así que doy me mejor sonrisa. Una de las cosas que estoy acostumbrada es coquetear con chicos, mayores, menores y esos son los más fáciles. Liam será fácil y por cómo me mira sé que me puedo divertir un buen rato en este aburrido pueblo, ya que no puedo matar no tengo muchas opciones. El alfa sale con la tal Kira, Stiles con Malia y el policía, Parrish, es obvio que siente algo por Lydia.
Así que; Hola Liam.
Voy a la cocina para buscar algo que me ayudara en mi coqueteo, me sirvo agua en un vaso y vuelvo a la sala para sentarme en el sofá al lado de Liam, el chico evitaba a toda costa verme, esto ya estaba siendo divertido.
— Que maleducados de su parte no invitarme a la escuela.- Comento poniendo un dedo en mi boca. — ¿No crees?-
Liam me mira de reojo y luego se encoje de hombros para volver a su celular. Miro hacia arriba unos momentos para convencerme que no vendrá Malia a molestarme. Me acerco a Liam peligrosamente y el trata de parecer que no noto mi cercanía.
— ¿Qué haces?- Pregunto muy cerca de su oído.
Liam da un respingo y eso provoca que mi vaso de agua caiga y rompa en el suelo, hago mi cara inocente intentando parecer avergonzada y Liam limpia su pantalón dejando al fin el celular a un lado.
— ¡Oh Dios, lo siento tanto!- Exclamo pasando mis manos a su rodilla para tratar de secar el agua.
Liam niega con la cabeza. — No importa.-
Y es cuando me mira a los ojos. Sus ojos son lindos. Muerdo el interior de mi mejilla para concentrarme, es hora de mi movimiento, me acerco con cuidado mirando directo a sus labios y Liam se congela. Doy una sonrisa traviesa antes de besarlo.
Liam no se mueve y abre sus ojos sorprendido, aprovecho su boca abierta por la sorpresa para meter mi lengua y eso hace que el responda devolviendo el beso. Se mueve inexpertamente y sus manos se mueven a sus lados al no saber que tocar. Me separo abruptamente y el me mira desconcertado, le doy una sonrisa.
— Vamos al siguiente nivel.- Susurro agitada.
Me siento en su regazo y agarro sus manos para ponerlas en mi cadera, Liam me mira con sus ojos tan abiertos que parece que saldrán de sus cuencas. Paso mis manos a los lados de su rostro, tocando sus mejillas calientes y lo beso de nuevo, esta vez más profundamente, mi lengua jugaba con la suya, Liam trataba seguir el ritmo del beso que yo ejercía.
Era tan malditamente adorable que sea inexperto que me estaba empezando a gustar mucho como besaba, sus suaves labios y tocar su rostro cálido, sus manos bajaron un poco con timidez logrando tocar ahora mi muslo. Es increíble que quería más de este chico, pero a la vez no quería romper su inocencia.
Me alejo con más delicadez esta vez, y lo miro a los ojos que tenían ese brillo que pedía más. Entonces es cuando el juego se detiene, pero no quería, así que le doy un pequeño beso más antes de alejarme y sentarme en el sofá, recojo mi revista, arreglo un poco mi cabello y hago como si nada justo cuando Malia baja las escaleras.
La miro, su cabello desordenado y una pequeña línea de baba seca en su mejilla. — ¿Qué hacéis?- Pregunta con el ceño fruncido.
Doy mi más tierna sonrisa. — Cuidándote, no queremos que te escapéis como siempre werecoyote.- Respondo con una gran mentira, porque en realidad no quería cuidarla.
— ¿Y lo demás?- Pregunta mirando alrededor, no estoy segura si buscando a Stiles o mi hermano.
— En la escuela.- Liam tose con disimulo. — Me dejaron para cuidarte.- Pobre chico, aún estaba agitado. — Tengo que ir al baño.- Susurra antes de literalmente salir corriendo de la habitación.
Malia vuelve a fruncir el ceño siguiendo con la mirada a Liam. — ¿Qué le pasa?- Pregunta para ella misma.
Aun así yo respondo encogiéndome de hombros. — No lo sé, tu manada es extraña.-
Y lo doy vuelta a la página de mi revista con el sabor de los labios de Liam aun en los míos.
