Capitulo 7

—Me gusta estar así contigo —Caroline se apretujo más contra el cuerpo de su esposo y se recargo en su pecho.

—A mi también —Klaus paso su mano por la espalda desnuda de su esposa —Extrañare esto ¿sabes?

— ¿Qué cosa?

—Hacer el amor contigo en cualquier parte de la casa —Miro hacia sus ojos azules como el cielo que la miraban con amor, se acerco a ella y la beso en los labios —Tendremos que ser más cuidadosos y cerrar la puerta de nuestra habitación.

—Los niños también toman siestas ¿sabes? Y muchos de ellos son tan exactos como un reloj, podremos aprovechar. Pero créeme con dos niños estaremos más que cansados.

—Bueno me conformo con tenerte en mis brazos todas las noches—Klaus la acerco más a él si se podía y beso el tope de su cabeza. Caroline enredo sus piernas con los de su esposo y se quedaron minutos cada uno metido en sus pensamientos.

La respiración de Klaus ya se había acompasado y Caroline estaba a punto de quedarse dormida también cuando un grito desgarrador sonó por todo el piso de arriba.

— ¿Chris? —Caroline se levanto del regazo de su esposo y sin saber cómo se encontró vestida y corriendo hacia la habitación de los niños, miro como su esposo también se levantaba.

Caroline abrió la puerta entreabierta para poder entrar completamente en el cuarto. Al ver la sombra que había entrado, Chris volvió a soltar otro grito.

—Sh… cariño, soy yo, Caroline —la cara de esta se ilumino por la pequeña lámpara en forma de un elefante sobre una pelota que estaba conectada a la corriente de luz.

Los sollozos de Chris se calmaron. Caroline se sentó en su cama apartando los mechones húmedos de su frente.

— ¿Tuviste un mal sueño?

— ¿Mamá? —por un momento Caroline pensó que la llamaba a ella, pero al notar que el pequeño seguía buscando por todo la habitación, se dio cuenta que esas palabras no eran dirigidas hacia ella y que nunca lo serian. Nunca podría ocupar el lugar de su madre — ¿Mami? —la barbilla del pequeño empezó a temblar.

—Tu mamita no está aquí, pero yo te cuidare, Chris — Caroline trago el nudo que había en su garganta — ¿Tuviste un mal sueño? —Caroline volvió a preguntar. Chris asintió y bajo su cabeza avergonzado, de repente soltaba sollozos silenciosos.

Justo en ese momento entro Klaus portando una camisa blanca, sus pantalones de pijama, sus lentes puestos y una taza de leche tibia.

—Pensé que tal vez podría funcionar para tranquilizar al pequeño.

—Gracias cariño. —Klaus le entrego la taza a Caroline y le dejo un dulce beso en los labios.

Klaus vio como Chris metía sus manos bajo la cobija y empezaba a rascarse insistentemente sus piernas.

— ¿Todo bien campeón? —Klaus se arrodillo a su lado. Chris empezó a hipar a punto de tener otro ataque de llanto —Sh… no pasa nada —Klaus se levanto de su lugar y prendió la luz iluminando toda la estancia. En la cuna de enseguida Alison se movió inquieta para volver a sumirse en sus sueños.

Levanto con cuidado la cobija de dibujos animados del cuerpo de Chris.

—Oh Chris ¿Por qué no dijiste nada? — Caroline y Klaus miraron la mancha húmeda que estaba en la cama — Vamos a ponerte una nueva pijama para que puedas dormir —Cuando Caroline intento levantarlo en brazos para llevarlo al baño, Chris se fue hacia la esquina de la cama cubriendo su cara y negando con la cabeza.

—Chris —Caroline extendió sus manos.

—Cariño, yo lo hago —le dijo Klaus —Deberías cambiar las sabanas para que Chris pueda dormir cuando lo traiga —Caroline mordió su labio, miro hacia donde estaba Chris y asintió.

—Vamos amiguito —Klaus se acerco a Chris y aparto sus manos —hora de una ducha exprés —Chris se dejo tomar en brazos por el hombre. Klaus lo puso bajo su brazo, lo cual saco una sonrisa triste a Chris.

Caroline suspiro cuando vio salir a Chris y a Klaus y se puso mano a la obra.

—Vamos a quitarte esa ropa mojada —Klaus lo soltó en la bañera, Chris paso sus piernas por los short y por su ropa interior. Klaus tomo la regadera de mano y la regulo para que el agua saliera tibia.

Cuando miro de nuevo, Chris estaba en la esquina de la tina tapándose sus pequeñas nalgas blancas.

— ¿Qué sucede? —Cuando intento acercar a Chris hacia él, Chris se encogió más. Klaus suspiro frustrado —Chris, en esta casa nosotros no golpeamos niños, nunca te pondré una mano encima para lastimarte —Klaus miro a los ojos del niño mientras pronunciaba eso — ¿Confías en mi?—le pregunto extendiendo su mano

—solo quiero lavarte las piernas para que puedas ir a tomar tu leche caliente y dormir. Lo que sucedió en tu habitación fue un accidente. Hasta a mi me paso cuando tenía tu edad. Hice muchas veces pipi en mi cama —confeso e hizo una mueca, Chris rió — Vamos renacuajo —Klaus le insistió con la mano extendida, Chris lo miro unos segundos y luego tomo su mano para acercarse los dos pasos que le separaban de Klaus.

El sabía que si Klaus hubiera querido, el hubiera ido hacia él y lo hubiera agarrado a la fuerza tal como lo hacia él. Cerró sus ojos para olvidar al horrible hombre que vivía con ellos en su antigua casa.

Se estremeció cuando sintió el agua caliente en sus piernas.

—Lo siento —le dijo Klaus.

Unos minutos después estaba como nuevo y sus piernas ya no picaban. Klaus le ayudo a secarse las piernas con cuidado y lo dejo un momento en el baño mientras iba por ropa interior y un nuevo par de pantaloncillos de pijama.

—Mira lo que traje —Klaus saco de su espalda al señor lobo y se lo entrego a Chris, por suerte no había resultado mojado en el accidente. Chris lo tomo en sus manos y lo estrujó contra su pecho —Me alegro que te guste. Pero hora de los calzoncillos.

Klaus quito la toalla que cubría las piernas de Chris y le ayudo a ponerse el resto de la ropa, cuando termino lo ayudo a ponerse sus nuevas pantuflas que tenían una cara de lobo en el frente. Chris se agachó para tocarlas.

— ¿Te gustan? —Le pregunto y Chris asintió —Bien —Klaus tomo su mano y juntos se dirigieron a su habitación.

Chris nunca había tenido cosas tan bonitas en su vida y le encantaban sus nuevas pantuflas, nunca se las iba a quitar, el pequeño pensó.

—Malas noticias —les dijo Caroline cuando entraron los dos chicos al cuarto. Le entrego su leche a Chris —Me temo que aun tiene un poco de olor. Tendré que sacarla mañana el colchón al patio para que se seque, el forro salvo la mayor parte, pero creo que se filtro un poco de pipi.

Chris miro su cama tristemente, a él le encantaba y ahora todo por su culpa se había arruinado. Tendría que dormir en el piso como antes lo hacía, aunque su cama nueva le encantaba porque parecía una nube y sentía que podría dormir todo el día en ella.

—Chris, Christopher —le dijo Caroline, el pequeño reacciono —Vamos a nuestra habitación, dormirás con nosotros.

Chris miro hacia la cuna de su hermanita

—Ella estará bien, con este aparato —le enseño el radio —escucharemos si llora y vendremos enseguida.

Caroline tomo su otra mano y juntos los tres marcharon a la habitación principal.

—Vamos a ponerte un pañalito para evitar accidentes y que duermas mejor—Caroline lo ayudo a ponérselo —Listo cariño, ahora eres un bebé—le dio un sonoro beso en la mejilla—Escoge donde quieres dormir —le dijo al niño.

Chris gateo sobre la cama y se acurruco en el medio, esta cama era cuatro mil veces más grande que la suya, además estaba calientita y olía a Caroline.

Klaus entro a la habitación.

—Traje algunas cosas —Klaus trajo consigo una almohada para Chris y al señor lobo que habían olvidado en la habitación. Chris extendió sus manos hacia su peluche y Klaus se lo entrego, no sin antes revolverle el cabello.

Caroline salió del baño y sonrió al ver el lugar que había tomado Chris

—Excelente elección —Caroline se metió por el otro lado de la cama y se tapo hasta la cintura, procurando que Chris estuviera cobijado completamente. Klaus salió del baño y entro del otro lado de la cama.

—Muy bien pequeños, es tarde ya… así que todos vamos a dormir —Klaus miro el reloj que marcaban las doce en punto .Klaus extendió su mano hacia la lámpara que estaba a un lado de él y las luces del cuarto se apagaron.

Cerró sus ojos y sintió como Chris se movía en su lugar, después sintió como el pequeño tomaba su mano y la de su esposa.

La alarma sonó a las seis en punto haciendo que Klaus se removiera en su lugar. Alargo la mano para apagar la alarma y volteo hacia el otro lado para besar a su esposa. Abrió los ojos sorprendido al ver dos pequeños pies sobre la almohada. Se sentó en la cama y cayo de su regazo el señor lobo.

Y allá del otro lado de los piececitos, estaba su esposa dormida con la mano bajo la almohada. Negó con el cabeza divertido, esta era la escena que lo esperaba por lo menos por los siguientes meses.

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