Ha pasado mucho tiempo desde que actualicé The Road to Recovery, lamento mucho las demoras! Espero que todos se encuentren muy bien donde quiera que estén!

Gracias por leer!

Gracias también a: Emiita, katie-karina, Bella - uchiha1, Alexa Hiwatari, An-chan xD, Citrus - Gi, Meems D, kiarakrum, OOANDISAOO, asukasoad, sasanahi, Sol Bronte, Antotis, edison, ZayaUchiha, mane - uchiha, Angelunny, Manakel, har, RedSpika' Mey, . xKristenx ., Agle, Ikamari, LoveLuli, MiisakiiKiss, SakurillaUchiha25, Regina Austen, Milu, Natsumi No Chiharu, meli-haruno-chan por sus maravillosos reviews y a quienes pusieron esta historia en sus alerts.

The Road to Recovery

6. ¡Elimina el –Kun! Desde ahora te referirás al hombre en cuestión como Sasuke. NO Sasuke-kun. La eliminación de éste sufijo no sólo le hará saber que ya no mueres por sus afectos, sino también, subconscientemente le dirá a tu corazón que acepte el hecho de que ya no quieres estar con él. Si ocasionalmente dejas que el pequeño "Sasuke-kun" salga, corrígete rápidamente. No es momento para ser débil. Aclara tu garganta fuertemente y di con orgullo "Lo siento… Sasuke."


El sol salió al día siguiente, y mientras Sakura miraba afuera de la ventana, rezó para que el hermoso clima mejorara su humor. Estaba tan frustrada.

No estaba segura si la lista aún estuviera necesariamente haciendo el trabajo deseado, pero no había duda de que verdaderamente estaba haciéndola enojar con él.

'No hay ninguna maldita forma de que le pida perdón esta vez.' Pensó con enfado. Había estado actuando muy distinto de como era él. No tenía idea de lo que le pasaba, pero estaba confundiéndola. La mitad del tiempo no sabía si quería abrazar al hombre o patear su trasero.

'Necesito terminar los pasos. Esa es la única manera que conozco en que me olvidaré de él. Si no… ugh. Simplemente me volveré una admiradora. Eso o lo asesinaré en los siguientes catorce días.' Racionalizó en su mente mientras caminaba a pisotones alrededor de su habitación en busca de su lista.

"¡¿Dónde está?" siseó. Por un instante, se preocupó de si la hubiese o no perdido en algún punto. Imágenes de su lista volando por ahí y deteniéndose frente la puerta de Sasuke se acumulaban detrás de sus párpados.

"¡Ajá!" cinco minutos y, una zona de desastre antiguamente conocida como su habitación, después finalmente la encontró. El alivio se esparció a través de su sistema. Era sorprendente cómo una simple pieza de papel podría ser tu éxito o tu ruina.

La mirada de Sakura inspeccionó la página rápidamente y una sonrisa gigantesca se extendió sobre su rostro. Oh… este paso sería fácil. Se lo demostraría. No sería grosera, porque él era su compañero de equipo, pero tendría que aprender una pequeña lección sobre como tratar a alguien. No era excesivo, sólo lo necesario para demostrar que él ya no podría meterse en sus asuntos sin que ella se lo tomase personal.

Sabía que, debido a cómo él había intentado controlarla y lo que hizo la semana pasada maltratando a un chico inocente sólo porque se interesó en ella y haber tomado la palabra joder a un nivel totalmente nuevo, recortar su precioso sufijo sería simple.

Confianza era la clave y Sakura tenía toneladas de ella.

'Vamos.' Sonrió con autosuficiencia.


Sasuke se levantó temprano como siempre. Después de prepararse para su propia sesión de entrenamiento, se sentó por unos minutos a tomar una taza de té y meditar sobre todo lo que había estado sucediendo. Iría al campo de entrenamiento en algunos minutos. Justo ahora necesitaba aclarar su cabeza. Había estado sintiéndose extremadamente… ni siquiera tenía una palabra para eso. Era el sentimiento más bizarro que hubiese tenido jamás.

Sakura se había vestido de una manera diferente a la que normalmente lo hacía. Nunca la había visto cambiar realmente la manera en que lucía, al menos no tan drásticamente, desde el día en que cortó su cabello durante los exámenes Chuunin. Eso lo tomó con la guardia baja. No podría decir que eso era precisamente malo. Ella se veía… aceptable. Pero él era un Uchiha y por el momento, tenía cosas más importantes que hacer que pensar en el sexo opuesto.

Siendo este el caso, se quedó totalmente atónito por el hecho de que la imagen de ella ese día parecía estar permanentemente grabada en su consciencia. La imagen de ella caminando hacia ellos mientras estaban entrenando estaba literalmente pegada en su mente. Los hombres de su familia no eran conocidos por ser impresionados por las mujeres. Simplemente eso no encajaba con el perfil "Uchiha".

En aquel entonces, se quedó realmente un tanto sorprendido y estaba seguro de que Kakashi le había escuchado dar un suspiro. Los Uchiha nunca se sorprendían. Sabían cosas, esperaban cosas, asumían cosas. Así que decir que no había esperado que ella llegara luciendo tan… aceptable, fue un enorme golpe para él y su ego.

Incluso antes de aquella tarde, había estado notando cambios en sí mismo. Después de aquel día en el hospital, hasta se quedó fuera su apartamento por la culpa y preocupación. Cuando la encontró en el bosque después de ser atacada, pensó abruptamente en su propia vida sin la Kunoichi en ella, y se preocupó por tener que enfrentar el futuro sin la chica de cabello rosa. Los Uchiha nunca se preocupaban. Nunca tenían sentimientos de impotencia como el que sintió él en la misión. No se suponía que se preocuparan tanto.

Y luego estaba aquella horrible y casi ardiente sensación que consumió su cuerpo el otro día. Conocía el sentimiento. Estaba muy familiarizado con él, sin embargo, nunca antes tuvo que ver con Sakura. El sentimiento era el mismo que aquel que sintió poco después de dejar la Villa. Cuando se molestó con Naruto y había ansiado golpearlo. El deseo de ser igual de fuerte. Ese fue el paso final que lo empujó a irse realmente. Era el mismo sentimiento que sintió cuando vio a su padre apoyando a su hermano. El sentimiento que tuvo cuando fue rechazado a favor de Itachi una y otra vez.

¿Pero qué era aquello?

Aunque, esta vez, había sido diferente. Con Naruto, fue que quiso mejorar y obtener la fuerza que Naruto tenía, para dirigirse hacia su objetivo. Con su hermano, fue un deseo de ser amado de la misma forma, de tener aunque fuese una fracción de la atención que Itachi tenía. Pero ahora, simplemente creó un deseo de arrancar los brazos de cualquier hombre que pensara tocar a Sakura. De distanciarla de cualquier otro hombre. Trató de convencerse de que eso era porque ella había sido su compañera de equipo por tanto tiempo y que, de estar involucrada con un hombre, destruiría el balance de su equipo y la distraería.

Ni siquiera comprendió el hecho de que podría haber estado celoso. Los Uchiha no envidiaban, ellos eran envidiados.

Cerró sus ojos, soltó un suspiro frustrado y trató de encontrar la respuesta. Odiaba admitir que estaba confundido, pero así era exactamente como estaba. Los Uchiha no deberían estar confundidos.

Nunca había pensado en una mujer de esta manera. Ni siquiera había pensado realmente en ella como una mujer de verdad, hasta ahora. Siempre había sido la molesta y acelerada admiradora que él abandonó. Pero ahora veía las diferencias en toda su gloría. Pero quería saber el por qué. ¿Por qué pensaba si quiera en ella? ¿Por qué le importaba si otro tipo quería salir con ella? ¿Por qué se permitía ser afectado de esta forma?

No tenía respuestas, pero sabía que no estaba interesado en ella. Como dijo antes ella sólo era una compañera de equipo que lo molestaba más de lo que debería. Sólo había sido una admiradora. Ella no le interesaba de esa forma. No le podía interesar de esa forma. Los Uchiha realmente no se preocupaban demasiado por cosas personales como el amor. No era propio de ellos.

Se conformó con culpar al estrés de todo lo que había sucedido últimamente. Sólo estaba estresado. Su extraña forma de actuar últimamente era simplemente porque estaba tenso y todo había sucedido tan súbitamente en un corto periodo de tiempo. No tenía nada que ver con ella. Pero en lo profundo de su mente, sabía que los Uchiha tenían el hábito de mentir. Mentirse a sí mismos no era la excepción.

Sasuke se levantó y estaba a punto de recoger su taza y dejar atrás el complejo habitacional y aquellas molestas reflexiones cuando, los pensamientos de las admiradoras invadieron sus pensamientos una vez más. Sólo que esta vez pensaba en otra admiradora. Había olvidado que aquel día se aproximaba rápidamente. No podía ser ya aquel día temido por meses, incluso un par de años.

El joven portador del Sharingan se desplazó al pequeño, plano y simple calendario que tenía en su cocina para recordar fechas importantes. Gruñó.

Era aquel día.

Sasuke de pronto quiso ensartar una katana en su estomago y terminar con esto. Hoy prometía ser uno de los días más horrendos en la historia, para él.


Sakura hizo su recorrido hacia los campos de entrenamiento, dando brincos en su paso. Aún no tenía permiso de entrenar debido a la persistencia de Tsunade de que esperara unos días más, pero calculaba que podía mirar el entrenamiento de los demás y ponerse al corriente en su lectura.

El uso de su chakra estaba prohibido gracias a lo mucho que se había esforzado antes, así que ni siquiera podría practicar algún jutsu de sus libros de texto. El aburrimiento la mataba. Sabía que quedarse en casa la llevaría completamente al límite de su cordura, así que optó por venir a ver a sus chicos destrozándose los unos a los otros.

Nuevamente, puso un esfuerzo importante en cómo se vistió, ya que le hacía sentirse mucho más confiada y sabía que le molestaba a Sasuke por alguna desconocida e incomprensible razón. Notó las miradas que de nuevo obtenía y reprimió una sonrisa de satisfacción. Hoy las cosas iban como quería.

Mientras se aproximaba practicaba en su mente cómo saludaría hoy a todos, a alguien en específico.

'Hola Sasuke. Hey Sasuke. Buenas Sasuke. ¡Aguántate Sasuke!'

Pero cuando se acercó, notó que el objetivo de su plan estaba perdido en acción.

"Oye, bruja. Aún sin chakra, veo yo." Le dijo Sai con su sonrisa falsa cubriendo su rostro.

"Cierra la boca, Sai. No olvides quién es tu doctora." Gruñó la última parte entre dientes.

"¡Sakura-chan! ¿Viniste a verme derrotar al cara falsa de aquí?" su saludo fue gritado desde lejos, pero con la voz de Naruto, fue tan claro como el cristal.

"¡Sabes que sí, Naruto!" gritó ella con una mirada juguetona en dirección a Sai, lo que le dejó saber que simplemente bromeaba.

Casi quiso reírse por la relación de su equipo con su miembro más reciente. Era asombroso observar la variedad de reacciones hacia él. Sai seguía teniendo la capacidad de poner al rubio completamente nervioso y encolerizado. Sin importar por lo que hubiesen pasado y el hecho de que sabía que Naruto consideraba a Sai un amigo, Sai aún podía acabar con los nervios del muchacho.

Era obvio que Sasuke y el hombre tenían una… relación forzada. Sai lo había sustituido en el equipo y constantemente hacía mofas sobre su "emocidad" y su "cabello de imbecil".

Por alguna razón tenía la ligera sospecha de que Kakashi tenía una extraña debilidad por el artista. Aún cuando Sai era nuevo en el equipo y Kakashi no tuvo la posibilidad de trabajar realmente lo suficiente con él hasta mucho después, se llevaban bastante bien. A Kakashi no le importaban sus insultos y parecía encontrar divertida la incomodidad de Naruto. A menudo, lo había encontrado riéndose por la frustración de Naruto causada por el antiguo miembro de La Raíz.

Ella misma sabía que Sai le caía bien y que, insultos aparte, eran alguna clase de amigos. Habían pasado por varias misiones duras y las aprobó, lo que le demostraba que Sai podía ser confiable. Esto no cambiaba el hecho de que su rostro a menudo tenía alguna serie de moretones gracias a su aguda lengua.

Se acercó a su sensei y a su compañero de equipo con un ligero surco en su frente.

"Oye, Kakashi-sensei. ¿Dónde está Sasuke?" preguntó ella. No era muy de él llegar tarde al entrenamiento y ausentarse era simplemente inconcebible, excepto cuando estaba en una misión. Kakashi levantó una ceja cuando preguntó.

"¿Quieres decir que tú también lo olvidaste? Sasuke vino más temprano y me dijo que no estaría en el entrenamiento hasta más tarde por el día que era."

Sakura se quedó perpleja. "¿Día? ¿Qué día?" Kakashi elevó sus cejas con expectación, esperando que ella lo adivinara sola.

Lo pensó por un minuto antes de que las imágenes del día en que Sasuke regresara a casa, a Konoha, después de años de estar lejos, regresaron a ella. Hubieron lágrimas, golpes, gruñidos, gritos, abrazos, multitudes… y otras tres personas que llegaron con él. Una destacaba en particular. Cabello rojo, lentes oscuros, voz extrañamente ruidosa, molesta personalidad, grandes pechos. No había modo de olvidarla… al menos, hasta ahora.

Sasuke estuvo casi completamente libre de culpa cuando regresó (algo por lo que muchos aldeanos le guardaron resentimiento a él y a la Hokage) debido al hecho de que mató a dos de las más grandes amenazas de la Villa (aunque después de unirse a ellas). Sus compañeros, por otra parte, no habían hecho tal cosa y al final tuvieron que pagar el precio. Fueron condenados por los dos últimos años. Hoy, iban a ser liberados.

"Oh, ¡Oh! Oh, Dios no." Gimió Sakura. El deseo de pegarse un tiro últimamente se hacía cada vez más frecuente, pero justo en este momento estaba al máximo.

"¿Así que, supongo que fue a encontrarse con ellos?" preguntó ella.

"Tu suposición es tan buena como la mía." Respondió Kakashi. Obviamente Sasuke no había perdió tiempo explicándole a alguien sobre este pequeño acontecimiento.

Ella estaba a punto de preguntar cuándo volvería, cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por un increíblemente ruidoso chillido.

"Oh, ¡Sasuke-kuun!" sus preguntas fueron contestadas cuando un grupo de cuatro hizo su recorrido hacia el grupo. Sasuke estaba ahí con la chica pelirroja agarrada tan fuertemente de su brazo que estaba segura de que su mano perdía circulación. Detrás de ellos estaban otros dos hombres.

Uno era del mismo tamaño que el Uchiha con cabello entre blanco y plateado y dientes de navaja de afeitar que llevaba la espada de Zabuza en su espalda, mientras que el otro era enorme con brillante cabello naranja, ambos de cuyos nombres se había olvidado. Sin embargo, recordaba sus rostros y recordaba vagamente sus personalidades.

El que parecía tiburón era demasiado animado y bastante atrevido, mientras que el más alto era tranquilo y retraído. Podía recordar la primera vez que los vio. Casi perdió su vida. El cuerpo del hombre de cabello naranja había estallado en el sello maldito en el hospital mientras ella lo trataba. Nadie supo cómo calmarlo. El hombre literalmente la estampó a la pared con sus manos y había estado estrangulándola antes de que Sasuke fuese informado y le pusiera fin a eso.

"Ah. Hola, que pasa." Saludó Kakashi. El resto de ellos miraba fijamente al equipo Hebi. Mientras tanto, Sasuke miraba a Sakura. Estaba vestida de manera diferente, otra vez. Fue la primera cosa que notó. Nuevamente, se veía… aceptable.

"Sasuke-kuuun. ¿De verdad tenemos que estar aquí? Podrías dejar a Suigetsu y Juugo a entrenar y nosotros podríamos tal vez simplemente regresar a tu casa y… oh, no sé. ¿Nee, Sasuke-kuuuun?" preguntó mientras se presionaba, de ser posible, más cerca de su brazo. Él le contestó quitando su brazo de su agarre sin decir palabra, y mirándola de manera irritada, antes de darse la vuelta.

Sakura rió en voz baja por su rechazo ante su burda petición. Fue callada por la mirada puramente de odio que, cualquiera-que-sea-su-nombre, le mandó.

"¿Y tú quién eres, bruja? ¿Quién te crees que eres? ¡Yo no me estaría riendo, puta! Como sea, ¡¿quién es ésta?" Gritó ella. Los ojos de Sakura se agrandaron y no supo si darle una paliza o echarse a reír. ¿Por qué rayos esta chica estaba tan a la defensiva?

'Voto por darle un puñetazo en su cara y después reírnos.' Sugirió su inner. Sakura parpadeó. Había pasado tiempo desde que había escuchado a su inner. Había estado demasiado ocupada para ponerse al corriente sobre sus pensamientos.

"Karin." Advirtió Sasuke. Su estomago dio un giro cuando Karin la había llamado puta y no iba a admitir que tales estupideces salieran de su boca.

"No. No, está bien, Sasuke-" manifestó Sakura. Se abstuvo bruscamente de añadir el pequeño honorífico. "Creo que será mejor irme. Ni siquiera puedo entrenar hoy, y con tanta gente aquí, simplemente voy a estorbar. Sólo debería ir a tomar un paseo o salir con Ino, o algo. No te preocupes por tu noviecita aquí presente."

Sasuke le envió la mirada amenazante más oscura que alguna vez hubiese recibido de él.

"Muy cierto, Rosita." Dijo Karin entusiastamente mientras se agarraba, otra vez, del brazo de Sasuke. Sasuke pudo sentir sus ojos agrandándose un poco por la manera en que ella le había hablado. ¿Sasuke? Sólo Sasuke. Era inconcebible. Desde que la conocía ella había añadido el, una vez temido, "kun" al final. Era su manera de mostrarle que se preocupaba por él.

Después de traicionarlos y unirse al sanin serpiente, cada vez que se enfrentaban el uno al otro, el "kun" estuvo siempre presente.

Incluso después de que regresó. Ella estuvo enojada. Hasta furiosa. Había llorado y gritado y golpeado, pero sin importar que tan enojada estuviera… el "kun" siempre proseguía a su nombre. Y ahora simplemente lo había botado como si no fuera nada. Quizás era sólo cosa de una vez en la vida. Lo escucharía de nuevo.

"Entonces los veo después, ¿bien? Adiós Kakashi-sensei, Sai, Naruto, Hebi," dijo ella saludando con la cabeza a los tres miembros, "Sasuke." ¡Ahí estaba de nuevo! Los ojos de Sasuke eran enormes y la miraba fijamente. Algo estaba mal con ella. Estaba enferma, loca, estaba muriendo. Las esquinas de sus labios se dirigieron hacia abajo en una mueca. Cuando se trataba de Sakura, Sasuke y el kun iban de la mano. Ella se despidió con la mano y se dio la vuelta para irse.

Sasuke, por el momento, estaba demasiado impresionado para hablar. La vio irse, antes de que sus pensamientos fuesen rotos por las estúpidas quejas de su pelirroja compañera de equipo.

"La prisión era realmente horrible, Sasuke-kun. De verdad no saben como tratar a las damas ahí."

"¿Damas? No veo ninguna dama aquí. El bombón acaba de irse Karin." Le informó Suigetsu. Naruto estalló en risas por el chiste de Suigetsu.

"¡Callate Suigetsu! A menos que quieras mi puño en tu cara."

"Tan elegante." Murmuró entre risas. Las risas de Naruto de multiplicaron.

"¡Suigetsu!"

Kakashi decidió hablar, antes de que las cosas se salieran de control. Tratar con un montón de niños pendencieros no era su idea de un buen día.

"Bueno, considerando la ocasión, porque no terminamos por hoy. No parece que entrenaremos mucho, y tomando el hecho de que el entrenamiento es probablemente la última cosa que ustedes, miembros de Hebi, quieren hacer en su primer día afuera, creo que el Equipo Siete debería reunirse mañana… así que diviértanse niños." Dijo despidiéndose con la mano.

Suigetsu, elevó la voz, con un nuevo destello en sus ojos. "De hecho, he estado muriendo por hacer trizas algo. El entrenamiento suena-"

A casi todos les cayó una gota de sudor por la cabeza. Kakashi ya se había marchado.

Naruto echaba humo. "¡Ese perezoso-!"


Sakura caminó por el parque con un leve ceño fruncido adornando sus rasgos. Hebi. Su nuevo equipo. A menudo se preguntaba si sus lazos con aquellos eran más fuertes que los lazos que había cortado con ellos.

Y ahora estaban aquí y no podía evitar preocuparse de que Sasuke ahora los ignorara. Todo por lo que ella y Naruto habían trabajado. Ella había trabajado duro para volverse su amiga una vez más. Dio todo lo que tenía para incrementar sus lazos con el Uchiha, y estaban en peligro de ser borrados. De nuevo.

La mujer de cabello rosa siempre se había preguntado si él se iría cansando de una vida estructurada en Konoha una vez más y si, una vez que su equipo fuese liberado, se marcharía con ellos para continuar lo que sea que estaba haciendo con ellos. Ya se había marchado antes. Nada lo detenía de hacerlo de nuevo.

No creía que podría soportarlo si los abandonaba otra vez. ¿Qué equipo iba a elegir? ¿Iba a quedarse con ella y Naruto y todo lo que tenían antes de que se fuera y todo lo que crearon cuando regresó de nuevo…? ¿O iba a irse con Hebi, su nuevo equipo, el equipo que él mismo creó y con el que había viajado por años?

No pudo evitar pensar que él se iría. Miró a Karin y se sintió disgustada consigo misma. La pelirroja era más femenina que ella, eso era seguro. Tenía curvas y busto. Había visto más cosas del mundo y no tenía nada que la atara. Sería libre de irse si eso era lo que quería el Uchiha. Debía tener alguna clase de talento para que el estoico ninja le pidiera unírsele.

Él nunca le pidió a Sakura unirse al equipo. Nunca le pidió a Naruto hacerlo. Habían sido puestos juntos contra su voluntad, y nunca le había dejado olvidar lo mucho que le desagradaba estar en su equipo. Un equipo al que estuvo dispuesto a ser parte, mientras que al otro decidió abandonarlo.

Ya no sabía que pensar.

'Se supone que estás olvidándote de él.' Le recordó su inner. '¿Por qué te preocupa tanto? Si se va, se va. No hay nada que podamos hacer sobre eso y no hay razón para preocuparse.'

Pudo ver a un joven acercándose hacia ella. Hoy había sido forzada a rechazar a varios tipos. Puede haberle gustado lucir bien, pero era agotador tener que detenerse para escuchar otro repertorio de frases sentimentales para ligar. Había escuchado prácticamente cada frase que existía y estaba muy segura de que la mitad de estos tipos las improvisaban sobre la marcha.

Ya se había acercado y ella podía adivinar que se preparaba para invitarla a una cita cuando sintió de nuevo la siniestra presencia detrás de ella. Sasuke fulminó al chico con la mirada hasta que salió corriendo con la cola entre las patas.

"Sakura." Saludó él, como si hubiese sido ella la que se acercó hacia él. "Sasuke- Hey, Sasuke. ¿Qué haces aquí?"

No le dio una respuesta. Sólo caminó a su lado. Se estaba poniendo un poco enfadado. Esto no estaba bien. Se suponía que ella actuara como normalmente lo hacía y llamándolo como normalmente lo llamaba. No Sasuke. No sonaba bien; no estaba bien. El hombre se encontraba en una misión para descubrir por qué estaba llamándolo por su nombre. Evitó el impulso de sacudir su cabeza… eso sonaba ridículo.

Sakura no sabía que pensar. ¿Qué estaba haciendo? Aún no podía comprenderlo.

Él la miró rápidamente mientras caminaban juntos. Sentía calma con ella justo en este momento. No parecía hostil, así que sabía que ya no estaba terriblemente enojada con él por su pequeña pelea el otro día.

No parecía ser alguna clase de broma. Ella se veía normal, dejando de lado el obvio defecto que, en primer lugar, lo tenía aquí.

Esperaba que no fuese por lo que le dijo en el hospital. No lo dijo en serio. Era una buena kunoichi y había progresado. Incluso él podía admitir eso para sí mismo. Normalmente ella tampoco era alguien que guardara resentimiento, así que sólo asumió que ya lo había superado y había entendido que, en aquel entonces, sólo estaba enojado.

Sakura, mientras tanto, aún se preguntaba por qué estaba ahí. Para el hombre, perderse el entrenamiento era como no comer por un mes.

"Sasuke." 'Sin el kun'. "De verdad estoy rompiéndome los sesos. ¿Por qué estas aquí y no con tu precioso equipo?" preguntó.

"Hn. Ese es el último lugar donde quiero estar." Contestó amargamente.

Sakura levantó sus cejas. "¿Por qué?"

"¡Sasuke-kuuuuun!" la escucharon antes de verla.

"Oh. Ya veo." Rió Sakura.

Karin se acercó a ellos balanceando sus caderas hacia un lado y otro en un extraño y torcido intento por ser sexy.

"Sasuke-kun." Gimió ella. "He estado buscándote por todas partes. Suigetsu me ha estado volviendo loca y Juugo ha estado actuando un poco inquieto. Tal vez querrías ir a revisarlo para que no explote y mate a algún idiota-. Sasuke-kun. ¿Qué haces aquí con la Rosita?"

Él decidió ignorarla, y sólo fulminó el piso con la mirada. El puño de Sakura punzaba por conectarse con la cara de ella.

"No deberías estar perdiendo tu tiempo con ella. Nosotros somos tus compañeros de equipo, Sasuke-kun." Sakura gruñó. ¿Al menos conocía el significado de equipo? Le echó un vistazo a Sasuke, cuyas manos estaban cerradas en puños a sus costados. Se sentía un tanto compadecida por él. Cada vez que ella escuchaba a Karin diciendo su nombre quería vomitar. Ni siquiera podía imaginar lo que debía ser para él. Y viajar con ella por años.

Sakura estaba sorprendida de que no se hubiese encajado una katana en el estomago y terminara con eso.

"Sasuke-kuun. ¿Quieres venir a ver mi recamara en nuestro apartamento? Estaría-"

"No fue en serio lo que dije." Le dijo Sasuke a Sakura repentinamente. Ella ensanchó sus ojos e inclinó su cabeza hacia un lado.

"¿Qué dijiste?" preguntó ella.

"¡Sasuke-kun! Intentaba invitarte a-"

"Silencio, Karin. Dije que… no fue en serio lo que dije. En el hospital." Habló rápidamente. Para él era difícil admitirlo. Los Uchiha eran geniales. Normalmente no eran ellos los que se disculpaban, y aún así él estaba prácticamente… casi diciendo que se había equivocado.

Sakura pudo sentir una sonrisa jalando las comisuras de su boca. En el lenguaje de Sasuke, eso casi podría calificar como un lo siento. Era inaudito. No reconocía esta versión de Sasuke. Era tan extraño para ella, pero no podía decir que le disgustara. Después del feo y aburrido día que había tenido, su tarde ahora parecía mucho más brillante. Todo se sentía mejor.

"Gracias, Sasuke." Dijo ella con una sonrisa que hizo básicamente lo mismo por el Uchiha. Al menos sabía que no estaba enojada con él. Aún así… algo estaba fuera de lugar cuando lo llamaba así.

"¡Sasuke-kun! ¿Podría alguien explicarme por favor qué está sucediendo?" Demandó Karin pisando fuertemente con su pie.

Sakura apartó su mirada de su compañero y miró fijamente a la chica; casi había olvidado que estaba ahí.

"¿Qué…? Oh, no era nada realmente." Metió la mano en su bolsillo, de manera desapercibida, mientras hablaba. Buscó a tientas localizando algo pequeño. Encontró una moneda y reprimió una sonrisa de satisfacción.

"Sólo era algo que pasó- oh, ¡ups!" Se detuvo Sakura al sacar la moneda de su bolsillo y tirarla a suelo. Se inclinó para levantarla, y mientras lo hacía, lanzó un dedo cargado con chakra violentamente hacia el piso, lo que causó un pequeño estruendo que viajó por la tierra.

Sasuke, siendo un ninja entrenado y acostumbrado a los ataques de Sakura, simplemente aguantó el pequeño terremoto y le envió una mirada inquisidora. Karin, por su parte, estaba impresionada por las vibraciones en la tierra y cayó sobre sus manos y rodillas, raspándolas en el proceso.

"¡Ah! ¡¿Qué demonios fue eso?" gritó ella. "¡Sasuke-kuuun! ¡No me dijiste que esta remota Villa tenía temblores!" lloriqueó.

"Oh, mira eso," comentó Sakura dulcemente, con un rastro meloso en su tono. Hacía un fantástico trabajo amoldándose a la enfermera del hospital que la había amenazado. "¡Te has lastimado! Ven conmigo y simplemente curaré eso. Tú sigue adelante, Sasuke." Dijo ella, acentuando ciertas palabras.

Él le había mostrado amabilidad una vez más y había salido de su zona de confort para, tratar y tener éxito, en hacerla sentir mejor. Ella, a cambio, podría darle un momento de paz. Curar sus rodillas y manos le tomaría a Sakura un total de tres segundos, pero eso sería suficiente tiempo para que el Uchiha escapara. Era consciente de que Karin era hábil en rastrear señales de Chakra, pero también sabía que Sasuke era hábil en ocultar el suyo, dándole una buena hora de silencio.

Él asintió rápidamente y cuando el par de chicas se dieron la vuelta, desapareció en un parpadeo.

Sakura guió a Karin a una banca y curó sus heridas menores distraídamente, todo mientras ahogaba la voz molesta y quejas de ella sobre "Sasuke-kuuuun" dejándola aquí herida. Sonrió suavemente mientras repetía sus palabras en su mente una y otra vez.

Después de hoy y de ver a Karin nuevamente, sabía que nunca lo llamaría "Sasuke-kun" si podía evitarlo. Podía adivinar que el llamado constante de Karin le molestaba y la última cosa que verdadera y profundamente quería hacer era molestarlo aún más. Eso era simplemente cruel.

Había sido una admiradora una vez, y mientras veía a una desde otro punto de vista, no pudo menos que avergonzarse un poco de ella.

'¿De verdad actuaba como ella?'

Sasuke le había demostrado una vez más que era un buen amigo. Él no tenía idea de cuanto significaban esas pocas palabras para ella. Le devolvería el favor y dejaría de llamarlo por un sobrenombre sin significado. No quería que ahora sufriera el doble.

'Paso seis: Completo.'


Continuará...