CAPÍTULO 6
-¡Mira hermano! He dibujado a mi amigo para que sepas cómo es.- un pequeño Obito de nueve años corre con un dibujo pintado con crayones usados que estaban tirados por todo el suelo de la pequeña sala.
Sasuke, con once años observa el tan orgulloso bosquejo que su hermano le dio. Consistía en una extraña figura; era una fusión entre un hombre y una… ¿Planta? Él tenía la mitad de su cuerpo de un color negro, y la otra sin colorear. Lo que más le sorprendió fue la tétrica sonrisa que le otorgó a aquel personaje. Una figura muy peculiar, pero que seguramente su hermano la copió de la televisión o de algún videojuego que sus compañeros de curso le enseñaban.
-¿Quién es tu amigo?
-Se llama Zetsu. Está justo ahí.- el pequeño apunta con su dedo índice al rincón más oscuro de la habitación. Sasuke sintió como si los pelos de sus brazos se erizaran ¿No está ya grande para tener amigos imaginarios?
-Pero Obito, allí no hay nadie. Tu amigo no exis…-
El pequeño niño, muy desesperadamente tapa la boca de su hermano mayor e hizo una señal de silencio. Había mucho terror en sus grandes ojos negros.
-No digas eso, porque él se enoja conmigo y me trata muy mal. También a mamá y a ti, aunque no te des cuenta. Zetsu hace cosas muy malas y me pide que las haga también.
En ese momento, Sasuke sujeta rápidamente el brazo de Obito y lo obligó a salir de esa habitación con la excusa de jugar al aire libre. Se sintió tremendamente observado, y quisiera ya no tener que volver más a ese cuarto.
…
-¿Oye qué crees que haces? ¡Suéltame Minato! No soy una niña- Sakura chillaba sonrojada por la escena que estaban haciendo en medio de la calle, donde la gente curiosa voltea a ver a la escandalosa pareja.
-Quizás no seas una niña, pero cruzas la calle como una.- En un intento de ser paternal, él toma a Sakura desde su muñeca y la lleva consigo hacia la parada del transporte público
- ¡Ni siquiera quedan calles que cruzar! -
Minato paró en seco y observó mejor a su alrededor. Sakura tenía razón, ya que el paradero quedaba a sólo media cuadra de donde ellos estaban.
-¿Segura que sabes cómo llegar?- Bromeó, y soltó la muñeca de la chica.- En serio Sakura, cuando vi que casi sufres ese accidente me asusté mucho. Sería terrible para nosotros.
-¿Nosotros?- Sakura se sonroja. Quizás para Naruto si sería muy triste, pero tampoco es algo que no puedan superar. Ella no llevaba más que unas cuantas semanas en sus vidas y su desaparición no dejaría grandes heridas en sus corazones, o así lo pensaba ella.- ¡No exageres! Además ya deja el drama Minato, estoy perfectamente bien
Minato sonríe. Sakura le trata como si fuese un amigo, alguien de su edad y no como un hombre adulto a unos pocos años de tener cuatro décadas. Eso le hace sentir bien y joven. Pasó tantos años sumergido en su trabajo y en la crianza de Naruto, que ignoró sus propias necesidades y tiempo para sí. Sin embargo el tiempo no espera a nadie, jamás regresa, y durante muchos años ha sentido que su juventud se la llevó el reloj de la vida.
-Me sentiría mucho más tranquilo si me dejas acompañarte, y estoy seguro de que Naruto también.-
-¿Naruto no se preocupará si llegas tarde?
-Cuando está conversando en línea con Hinata no se da cuenta del paso del tiempo.-
Ambos sonríen y suben al bus con el mismo destino y con el disfrute de una charla amena, bajo la tierna mirada de los pasajeros, quienes los idealizaban como una pareja.
-Al menos mi departamento queda a sólo 10 minutos desde la casa de Sasuke en transporte público
-¿Ya hablaste con él? ¿Te sientes bien?
-Le di un pequeño regalo, supongo que bastó porque me ha sonreído, ¿puedes creerlo? Aunque había una chica con él y parecía muy celosa y agresiva
-¿Sasuke con una chica? ¿No era su novia? No sé de más amigos de Sasuke que no sea Naruto. Incluso hubo un momento en el que los vi como "algo más".
Sakura explotó de la risa ¿Un romance entre esos dos? De ninguna manera, la relación de ellos es como la del perro y el gato.
-¿Cómo puedes decir eso Minato? Además Naruto tiene novia
-Sí, pero eso no significa que los sentimientos de mi hijo no puedan cambiar y se sienta confundido. Si estuviese atraído por un hombre, yo me aseguraré de hacerle sentir amado y cómodo. Él puede confiarme lo que sea.
-Eres un muy buen padre Minato.- Sakura estaba enternecida. Muy pocos padres pueden aceptar tan abiertamente a sus hijos como él. Le encanta su compañía porque no se siente juzgada, al contrario, se siente comprendida.
Al bajarse del bus no tuvieron que caminar más de cinco minutos para llegar al pequeño departamento de Sakura. Ella se sintió un poco avergonzada, al no esperar visitas había un poco de desorden, pero nada que diera una mala imagen.
Minato observó el pequeño lugar. Las paredes eran de un color lavanda floral, excepto la cocina que poseía azulejos color blanco invierno que contrastaban con los negros del suelo. Había una pequeña mesa al centro de la sala, con sillas para cuatro personas. En una esquina había un sofá en forma de L, y otro pequeño al frente, y una mesa de centro redonda adornada con un par de velas aromáticas. En el rincón opuesto de la sala parecía estar el escritorio que Sakura usa para estudiar; realmente estaba desordenado, con muchos papeles que parecían fotocopias de sus materias, un par de libros, cuadernos de notas y su laptop conectada al cargador. No había televisor ni radio, sólo unos parlantes ubicados a cada lado del escritorio de Sakura. Adyacente a la cocina se ubicaban dos puertas, por intuición supo que una era el baño y la otra consistía en la habitación. Era un departamento pequeño, pero acogedor. Muy "Sakura".
-Lamento el desorden. No esperaba visitas ¿Quieres un café?- Sakura avergonzada camina a su escritorio para ordenar el desastre de hojas.- Cuando termino de estudiar sólo me voy a dormir y no ordeno hasta el día siguiente.-
-Un café está bien. Y tranquila, me pasaba exactamente lo mismo cuando estudiaba y tenía que cuidar a Naruto.- Él caminó hacia ella y tocó su hombro, indicándole que no es necesario sentirse mal por tener un poco de desorden. Sakura le sonríe.
-¿Quieres que ponga un poco de música? Como ves no tengo radio, pero puedo buscar lo que deseas escuchar en internet.- Acto seguido inicia su laptop y mediante un cable lo conecta a ambos parlantes para aumentar el sonido.- No soy fan de las emisoras, y mucho menos de la televisión.
-Es muy raro oír eso de una chica de tu edad.- Bromeó.- Pon la música que desees, quiero conocer tus gustos.-
Sakura no hizo más que buscar en youtube un vídeo que posea un álbum completo del artista Hozier, con el que Sakura ha estado obsesionada los últimos cinco días.
-Entonces, ¿quieres tomar un café conmigo? Tengo unas galletas para acompañar, o si quieres puedo prepararte un sándwich.- Sakura camina hacia la cocina para poner agua a hervir y así disfrutar de la bebida que tanto le gusta.-
-Galletas está bien, ¿dónde está el azúcar?- Abrió el cajón que estaba más próximo a él y efectivamente ahí estaba, justo al lado de las galletas de chocolate que Sakura mencionó. Ella por su lado preparaba las tazas para servirse y una bandeja para distribuir las golosinas en ella. Mientras el agua comenzaba a evaporar, ambos estaban en silencio disfrutando de la melodía del cantante.
Cuando el agua llegó a la temperatura ideal, Sakura sirvió ambas tazas y Minato colocó las galletas al medio de la mesa, y se acomodó en una de las sillas. Sakura se sentó al frente de él. En silencio disfrutaron de su primer sorbo de café.
-¿Sabes Minato? Eres una persona que me da mucha confianza, al igual que Naruto.- Sakura sintió una curiosidad tremenda por el pasado de él ¿quién es la madre de Naruto, y por qué jamás la mencionan?-
-Yo también me siento en confianza contigo. Sobre todo porque no me tratas como un viejo de casi cuarenta años.- Sakura siempre sonríe al oír sus comentarios bromistas, pero ésta vez no lo hizo.-
-¿Puedo hacerte una pregunta?- Minato sólo posicionó sus azules ojos sobre ella, con mucha curiosidad esperando la interrogativa.- ¿Qué ha pasado… con la madre de Naruto? Él nunca me ha hablado de ella.-
-Ella… no existe.- Con sólo acordarse de esa mujer… ese cabello rojo, ojos azul marino, sonrisa y… acciones, dolorosas acciones y decisiones que destrozaron su corazón adolescente, su juventud.
-Pero… eso es imposible… ¿Acaso ella… murió?- Sakura sentía miedo del dolor e ira que se reflejan en los ojos de Minato, cuando la mayoría del tiempo irradian alegría. Desde un calmo mar azul, pasaron a ser como una tormenta de enormes olas, de esas que te matan, te ahogan, y de las que haces lo posible para salir de ellas y seguir con vida.
-Ella está muerta para mí, y también lo está para Naruto.- Sentenció y dejó la taza de café con un fuerte golpe sobre la mesa. Se puso de pie y recogió sus pertenencias. Se fue sin siquiera despedirse ni mirar atrás.
Sakura se sintió como la peor persona del mundo ¿Cuándo va a aprender a cerrar la boca? ¿Cuándo dejará de causar dolor en las personas? Primero Sasuke y ahora Minato. Desde que es pequeña ha sentido que si ella no existiera, todos los que conoce estarían mejor. Si ella jamás hubiese nacido, su madre no tendría que aguantar a un monstruo como su padre. Si ella no existiera Sasuke no habría pasado tan malos días sin descansar, y Minato no habría revivido malos recuerdos. Ese sentimiento ha vuelto a nublar su corazón.
En el departamento quedó una Sakura a punto de sollozar, dos tazas a medio beber, unas galletas sin probar, un amargo olor a café en el ambiente, y la canción cherry wine de Hozier de fondo.
¡Hola! Quisiera dedicar éste capítulo a mi muy buena amiga, Cata. Sé que has pasado por muy malos momentos últimamente, pero me tienes a mí, a tu familia y más amigos; además sabes que tienes una pequeña y a la vez gran motivación para levantarte todos los días, la Vi. Te quiero, eres una gran amiga, hija y madre.
