Batalla Entre Primos

«DDR» Los personajes de SCC pertenecen al grupo Clamp


Capítulo 7

Cosas de Mujeres

* * *Las mujeres, sencillamente son un tema fuera de mi alcancé * * *

(Shaoran)

—Entonces Espinel Hiraguizawa es igual a mi amigo Eriol, me preguntó si será pariente suyo —murmuré en cuanto llegué a esa conclusión. Sacudí la cabeza para dejar de lado el tema del supuesto pariente de Hiraguizawa y continúe con mi método de distracción—: Kaori se volvió una pérdida por causa de sus amigas y los gemelos Shirou asemejan al signo géminis. —continúe con las conclusiones a las que llegué para que no se me olvidaran.

Y todo porque gracias a los altavoces que al parecer venían incluidos en las cuerdas vocales de Mei Ling y compañía, me enteré de como ese grupito de chicas, clasificaban a los que supuse eran compañeros suyos en la preparatoria.

Lo más preocupante, es que a mí nada de eso me importaba, pero por causa de la forma en la que lo contaban, se me quedó grabada la información, mejor que cuando estudio alguna de las materias que curso en la universidad.

Seguramente ellas serían de buena ayuda para la temporada de exámenes. Además de que ganarían dinero por su prestar su ayuda.

Suspire fastidiado y me revolví el cabello con una de mis manos. Por todo esto, ya estaba comenzando a pensar tonterías; sin embargo ya lo veia venir. Sabía de antemano que por estar en cautiverio durante varias horas en algún momento me pasaría factura y lo peor, es que todavía no había escuchado la señal que me dijera que era momento para huir sin mirar atrás.

Sé que cualquier chico en mi lugar, lo pasaría engrande escuchando de las cosas que las mujeres hablan cuando supuestamente no tienen hombres cerca, pero yo no.

Yo ya estoy hastiado de escuchar chismes a cerca de personas que ni siquiera conozco.

Además, estoy seguro que Mei Ling y la chica castaña, son tan malignas que ni siquiera les han dicho a las otras parlanchinas que hay un chico cerca de ellas, «grabando» en su cabeza todo lo que dicen. De lo contrario, estoy seguro que le habrían bajado unas rayitas a su tono de voz.

O quien sabe.

Tal vez estoy subestimando a mi psicópata prima y estoy en un error; y la idea de ellas, es torturarme con los chismes que intercambian.

—Mierda, no entiendo a las mujeres. —acepté en contra de mi voluntad y es verdad, porque cuando creo que voy un paso adelante que ellas, todo se vuelve en mi contra. Alejándome a millones de años luz de su retorcida forma de pensar.

Un claro ejemplo de ello, serían las empalagosas de mis hermanas.

—Mi turno, escojo a Mei —Se volvió a escuchar desde la planta de abajo—. ¿Qué elijes, verdad o reto? —sonreí burlón desde mi asiento en el borde de la cama, al parecer las chicas dejaron de meterse con inocentes y decidieron hacerse sufrir entre ellas con lo que creí, ser el juego de verdad o reto.

—Verdad. —No tardó mucho en dejarse oír la decisión de Mei.

¿Verdad? Nah está fácil.

Su elección me decepciono. Habría preferido que escogiera reto para que sufriera un poco y sentirme bien conmigo, porque también ella está sufriendo. Pero ni modo, es ella, además, todavía tengo oportunidad de hacerla sufrir con lo que la pongan a aceptar.

—¿Lo has hecho con Ryuu? —indicó la misma voz de antes, provocando un sonrojo de mi parte.

Verdades como esas, no me sirven, ni me interesan saber.

Ante la pregunta indiscreta, hubo un prolongado silencio en la planta de abajo. El cual me sorprendió, porque indican que al parecer mi prima no es tan sínica y al menos tiene una pizca de dignidad.

—¡Cómo que no lo has hecho! ¡Si llevas años con él! —Se quejó la misma chica que interrogaba a Mei, confirmando mis dudas de que en efecto, Mei no era tan desenfrenada en las relaciones amorosas que ha tenido.

Armado de valor me dispuse a bajar a aclararles que confiarán en mi prima, porque no todas eran igual a la pérdida de Kaori, no obstante lo más lejos que llegué fue a la puerta, debido a que Mei silencio a su amiga para que no expusiera su vida íntima a los cuatro vientos.

— Además, sino lo he hecho no es culpa mía, es del aburrido de Ryuu. —aclaró Mei. Mandando con ello, las expectativas que tenía acerca de Mei Ling a volar muy lejos.

Harto de todos las imágenes traumantes que esas chicas estaban colocando en mi cabeza, decidí que ya era el momento para largarme de aquí e irme a hospedar a un hotel.

Silencioso salí de la habitación. Cuando llegué al barandal de la escalera, primero me asome hacía abajo para comprobar que no anduvieran haciendo nada indebido, al notar todo en calma, baje las escaleras hasta posicionarme cerca del umbral de entrada a la sala.

Desde mi nuevo e improvisado escondite, se podía escuchar todo mejor, incluso el moribundo: «Elijo r-reto» que mencionó la nueva víctima.

Sentí un poco de pena por esa chica. Ya que a juzgar por su moribundo susurro, puedo asegurar que no le gustaba esa clase de juegos, lástima por ella.

—¡Así se habla Kinomoto! Tu reto será... —apremió Mei Ling guardando silencio para hacerla de emoción e ignorando el «no quiero jugar» disfrazado en el susurro de su amiga— ¡Darle un beso a mi primo!

Se escuchó por toda la estancia, seguido de un montón de vitoreó dirigido hacía Mei Ling por tan buen desafío. Por mi parte, yo estaba que me llevaba el diablo por haber sido envuelto en un estúpido juego de chicas.

—¿Por qué? —lanzó la chica que me tenía que besar en un miserable lamento.

Yo gruñi por lo bajo, en mi opinión el que debía quejarse sería yo, por haber sido involucrado sin mi consentimiento. Además, a la susodicha le había tocado un buen castigo y cualquiera en su lugar, se apresuraría a ir a buscarme para recibir su «reto».

No por nada, la mayoría de la población femenina se moría por recibir atención por parte mía. Después de todo, soy Xiao Lang Li, uno de los chicos más populares de la universidad de Tokio.

Y una chiquilla de preparatoria, no creo que se resista a mis encantos.

Lo dudo.

* * *Continuará...


Notas de la autora:

«N/A¹» En el capitulo anterior, se me paso por alto decirles que Ryuu también es personaje de Clamp.

«N/A²» Así como Shaoran no entiende a las mujeres, yo no entiendo a los hombres, o al menos, a este hombre, porque se contradice mucho ¿verdad?