CAPÍTULO 7
- Ey Tío!- oyó decir a Hurley
- Te veo ahora, Hugo. Voy para allá. Tienes algo para mí que no sea esa mierda de A positivo?- dijo James
- Algo hay, Sawyer- contestó riendo- Pero no vengas. Tengo mucha movida por aquí. Unos internos que me observan y me siguen a todas partes. Iré a tu casa cuando salga.
- No tardes, tío. Tengo la nevera seca- dijo él
- Te veo luego
Eran ya las siete y Hugo no había aparecido. No podía presentarse en casa de Kate sin haber comido, y tampoco sabía exactamente si debía hacerlo. La conversación con Linus le había afectado más de lo que había pensado. De modo que le mandó un sms. "No va a poder ser. Me ha surgido un asunto"
Era lo mejor.
A las ocho Hugo y James habían cenado y reposaban el banquete charlando de trivialidades. Ella ni siquiera había contestado al mensaje. Le habría molestado? Y qué si lo había hecho? No era esa la idea?
- Tío… no me estás escuchando- dijo Hugo
- Si, si que te escucho- gruñó él
- En serio? Qué acabo de decir?
El timbre de la puerta los sobresaltó a ambos.
- Coño! Hugo! Recoge todo esto!- dijo James mirando que la mesa estaba llena de bolsas de sangre vacías
- Mierda, Sawyer, esperas a alguien?- dijo Hugo nervioso
- No se, pero recógelo. Y sácalo a la terraza! Espera! Toma una bolsa de basura! Maldita sea- gruñó abriendo sólo unos centímetros la puerta
Salió al descansillo dejando la puerta casi cerrada tras de si.
- Kate, qué haces aquí?- preguntó inquieto
- Siento la hora pero esta mañana olvidé mi teléfono en casa y no pude avisarte. He supuesto que has venido a cenar… pero acabo de volver del concesionario y…
- Te mandé un mensaje. Estoy ocupado- interrumpió él
- Ah! Comprendo. Disculpa entonces- dijo ella borrando su sonrisa de su rostro
- Es que verás, ha sido un imprevisto y…
- Eh! No tienes que darme explicaciones- dijo ella enfadada- Tú y yo no somos nada
- Un momento!- dijo James sujetándola del brazo- Piensas que… piensas que estoy con una chica?- dijo sonriendo
- No, yo no pienso nada…
- Estás celosa?- dijo él riéndose
- Celosa? De qué demonios?- dijo ella mirándole con rabia
Se acercó a ella y le dio un sonoro beso en los labios que ella recibió sin saber exactamente cómo reaccionar.
- Dame un segundo y te presento a mi ligue- dijo riendo
Al momento salió del apartamento y cogiéndola de la mano tiró de ella hacia adentro. Kate se encontró con un chico bien entrado en carnes. Con el pelo rizado y largo y una expresión bondadosa. La miraba con curiosidad y sonreía.
- Este es Hugo, aunque todos le llaman Hurley- dijo James- Hugo tiene la manía de aparecer de vez en cuando en mi casa, se apalanca en mi sofá y no tengo modo de deshacerme de él
- Kate- dijo ella tendiéndole la mano- Siento haber interrumpido vuestra noche de chicos- dijo sonriendo
- Oh! No te preocupes. En realidad se agradece. Sawyer es un tío muy aburrido- dijo Hugo amablemente
- Pues lo siento pero tengo que marcharme- dijo ella- Ha sido un placer, Hugo
- No te quedas a cenar?- dijo Hugo
- No, tengo cosas que hacer- dijo ella despidiéndose- Te veo mañana, James
- Que descanses- dijo él sonriendo tímidamente
Cerró la puerta y cuando se volvió supo qué significa exactamente la mirada de Hugo.
- Tío, no!- dijo Hugo
- Tío no qué?- gruñó él
- Qué significa esa cara, tío? Esa chica te gusta! Te gusta y no para comértela precisamente!- dijo Hugo sorprendido
- Hurley cierra la boca!
- Tío no quiero verlo, no quiero ver cómo metes la pata hasta el fondo- dijo Hugo agitando la cabeza
- No sé qué estás pensando Hugo pero….
- No se en qué coño estás pensando tú Sawyer! Esa chica…
- Esa chica no es más que mi compañera de trabajo!- dijo James enfadado
- Y tu vecina- añadió Hugo
- Y mi vecina, vale- cedió él
- Y te acuestas con ella- afirmó Hurley
- Y desde cuándo es un problema para ti que me acueste con mujeres? Es que estás celoso?- dijo James sonriendo
- Esto no es una broma, tío. Sabes a lo que me refiero. Tenemos suerte. Podemos vivir eternamente, tenemos poderes, y somos libres de hacer lo que queramos, excepto una cosa, Sawyer. Y lo sabes- dijo Hugo con firmeza
- Hugo, vete al diablo!- gruñó James
- Me voy, tío, pero piensa lo que te he dicho. Esto no es ningún juego- dijo Hugo con seriedad
Lo sabía. No era un juego. Y si lo era ella no sabía contra quién estaba jugando. No tenía ni idea de dónde se estaba metiendo. No podía dejar de pensar en lo que podría pasar si descubría lo que era. Pero era incapaz de quitársela de la cabeza. Ni un solo momento. Pensaba en ella a cada minuto y cuando la tenía cerca sólo podía observarla, cómo se movía, cómo sonreía, cómo lo miraba… Una atracción que jamás había experimentado, una necesidad de sentirla, de tocarla, de besar sus labios…
En qué demonios estaba pensando? Creía acaso que tenía derecho a intentarlo? A condenarla? A ocultarle lo que era? A engañarla sobre lo que verdaderamente ocurrió con sus padres? Tenía que terminar con esa locura.
Salió de su casa con el gesto descompuesto. Jamás, desde que se convirtió en vampiro, se había sentido mal. No si había comido. Pero en ese momento tenía un nudo en el estómago. Asco. Asco de sí mismo.
- Sabía que vendrías- dijo ella recibiéndolo con una sonrisa
Cogió su mano y lo hizo entrar en su casa. Se apoyó contra él y comenzó a besarlo dulcemente en el cuello hasta llegar a su boca.
Cuando James la detuvo sujetando su barbilla y la miró de ese modo supo que algo iba mal.
- Ocurre algo, James?
- Tenemos que hablar- dijo él con la voz quebrada
Vio dolor en sus ojos. Mucho dolor. Pero esas palabras las había empleado ella en varias ocasiones cuando quiso dejar de ver a alguien. No podría soportar sus excusas, sus razones… No quería escucharlo.
Se retiró y se apoyó en la mesa dándole la espalda.
- Ahórratelo y vete, James. No tienes que darme ninguna explicación. No somos nada- dijo intentando ocultar sus emociones
- Kate, esto no tiene nada que ver contigo. Soy yo. Es mejor que…
- Vete!- dijo levantando la voz
James permaneció unos segundos en silencio. Dudando entre irse o no hacerlo, pero ella no quería oírlo. Quería que se marchase, sin más. Y quizás era lo mejor para ambos.
- Sólo quiero que sepas que si algún día me necesitas…
- No necesito a nadie- interrumpió ella mirándole con dureza- Y ahora lárgate.
Las lágrimas empezaron a brotar cuando cerró la puerta tras de si. Pero Kate se las limpió con rabia. No iba a llorar por un hombre. Y menos por uno que no la merecía.
