Capítulo 7
Ray había tenido razón. Entrar a la aldea era sumamente difícil, y ahora que paseaba por sus calles, podía sentir las miradas de todos fijas en él. Algunos niños inclusive se alejaban asustados y corrían en busca de sus madres para esconderse ¿acaso nunca habían visto a un extranjero?
Kai se sentía molesto, indudablemente aquel lugar era hermoso, la forma en que las personas convivían con la naturaleza, la pureza del ambiente, el verde del campo, la cascada de fondo, los animales, todo, todo era hermoso y pintoresco, pero por alguna razón él no se sentía cómodo en aquel lugar.
Quizá era a causa de esa reunión a la que Ray había asistido y no le habían dejado entrar. 'es un asunto privado' le había dicho en la puerta y casi podría jurar que Mariah sonrió al verlo quedarse fuera del recinto.
La odiaba. Siempre le había caído mal, pero ahora el sentimiento era más fuerte. Durante todo el viaje a China había actuado como una niña celosa y malcriada. Podía ver en sus ojos que el sentimiento era recíproco, aunque Ray no quisiese verlo e insistiese que era solo su imaginación, él podía ver la furia en sus dorados ojos, tan similares a los de su chino, pero tan diferentes a la vez. Los ojos de Ray eran perfectos, puros y brillantes que parecían sonreír en cada momento, los de ella, estaban opacos por el rencor y, a su parecer, grotescamente maquillados, acentuando aún más su penetrante mirada.
Un suspiro salió de sus labios y aburrido reacomodó su bufanda blanca en su cuello, como tantas veces los había hecho ese día. El calor era insoportable, pero no podía quitársela. La verdad era que hacía años no usaba esa bufanda, de hecho, la creyó perdida y olvidada, pero encontrarla en casa de Ray había sido una grata sorpresa.
Flashback
-¿vives aquí solo? - preguntó el ruso adentrándose a la morada del chino, quien sonriente asintió -pensé que lo tuyo con Mariah iba en serio, ya sabes, que vivían juntos y así - comentó
-pues si es serio - respondió- ¿ves las carpetas de aquella mesa? - dijo señalando una pila de papeles y revistas - son los preparativos de la boda, Mariah insiste en que le ayude con esas cosas, pero nosotros no vivimos juntos, soy más de la vieja escuela, ¿sabes?
Kai colocó su maleta en el suelo cerca de la mesa señalada y contempló los papeles, eran muchos detalles, desde flores hasta tipos de papel y sobres.
-tengo una habitación extra, es mi vieja recamara, puedes ocuparla sin problemas - continuó el chino, sacándolo de sus pensamientos - es esa puerta de ahí - señaló nuevamente sonriendo.
Kai asintió levemente y entró a la habitación que le correspondía. Era un cuarto pequeño en dimensiones, pero bien decorado, tanto que todo parecía fluir perfectamente. Kai sonrió, seguramente Ray lo había acomodado según los principios del feng shui. Dejó su maleta sobre la cama y comenzó a desempacar. Sería aproximadamente una semana o dos, según le había dicho el chino, así que no tenía caso dejar su ropa en la maleta.
En la habitación había un closet y una cajonera para guardar sus cosas, con un espejo y obviamente la cama, nada más, así que se dirigió al closet, que estaba vacío a excepción de unas cajas en el suelo, para acomodar su ropa.
Colgó primero sus pantalones, para que no se arrugaran, y después siguió con sus camisas, estaba tan entretenido en su tarea, que por error pateó una de las cajas del closet, volteándola y tirando su contenido.
-¡rayos! - exclamó y se apresuró a reunir la cosas.
-¿Kai quieres que prepare algo de comer? -entró Ray tocando levente y asomando primero la cabeza por la puerta -¿Kai? - preguntó nuevamente al verlo en el suelo, con una ropa regada a su alrededor - ¿estás bien? - y entonces lo vio. Ahí en sus manos estaba su vieja bufanda
-¿la conservaste todo este tiempo? - le preguntó con una expresión extraña en el rostro que Ray jamás había visto antes
-por supuesto - dijo sentándose a su lado en el suelo, tomando con cariño la blanca prenda- era tu bufanda favorita, no iba a deshacerme de ella.
-¡pero fue hace tanto tiempo! - exclamó -no pensé que la conservaras
-la verdad la usé muchas veces, cada vez que necesitaba hablar con alguien o cuando estaba triste y nostálgico, me ayudaba a recordar la última vez que nos vimos, y la forma en que me reconfortaste - la palabras de Ray parecieron atraer viejas memorias rodeándolos de aquellos momentos de cuando eran tan solo unos niños - en verdad yo no quería irme - habló de pronto
-lo sé - le respondió el otro, mirándolo a los ojos - y yo no quería que te marcharas- le sonrió - pero no teníamos opción - le dijo y colocó la bufanda en el cuello del chino, como aquel día en el parque - recuerdo que esa noche temblabas pero no era por el frio - le sonrió de nuevo
-tenía miedo de no volver y estaba nervioso - contestó retirando la bufanda -¿sabes? esta bufanda también era mi favorita - le confesó envolviendo el cuello de su verdadero dueño - siempre me gusto como se te veía... aun te queda perfecta.-
Fin del flashback
Kai sonrió ante el recuerdo y aflojó un poco más el nudo. ¿Cuánto más tardaría aquella reunión? se sentía muy nervioso, todo aquel ambiente plagado de secretismos no le gustaba nada. Algo le gritaba en su interior que tomara a Ray y salieran de ahí lo más rápido posible, antes de que fuese muy tarde, pero ¿porque?
Aquel era el hogar del chino. Su familia había vivido ahí, sus amigos vivían ahí, todo el mundo en ese lugar le conocía desde pequeño y Ray siempre se había expresado bien de su ciudad, ¿porque, entonces, sentía esas malas vibras en la aldea? ¿Serían, en efecto, ideas suyas? ¿Tan solo un producto de su imaginación?
Quizá si lo eran, quizá solo se sentía nervioso por no poder apoyar más al de cabellos azabaches. Le había prometido estar a su lado en todo momento, pero no le había permitido cruzar esa puerta, esa bendita puerta que se negaba a abrir. Quería ver a Ray. Quería abrazarlo y besarlo, aunque todos se molestaran por ello. ¿Y si derribaba la puerta?
Kai sacudió la cabeza, pero ¿en qué rayos estaba pensando? está ahí para ayudar a Ray, no para causarle problemas. El chino había sido muy claro al respecto. 'la gente de la aldea tiene ideas muy conservadoras. No haga nada que pueda ofenderlos'
Un nuevo suspiro nació en sus labios y miró su reloj. Ya era medio día, quizá saldrían pronto para comer, le prepararía algo a su chino, así que sonriendo levente, se puso de pie y fue a buscar algún mercado donde comprar algunos alimentos.
No tardó mucho en encontrar un puesto con algunos vegetales y frutas que Kai no conocía.
-buenas tardes - le habló a la dependienta, quien en un perfecto mandarían le habló de forma molesta, según Kai, y mientras agitaba las manos le hecho del lugar.
¿Que acababa de pasar ahí? la expresión asombrada de Kai era digna de una fotografía, ¡le había echado de un lugar!
¡A él!, ¡lo habían corrido! y ¡ni siquiera sabía porque! 'que gente tan rara' pensó para sus adentros he intentó en otro lugar, obteniendo la misma respuesta en cada establecimiento.
-no te atenderán - le habló alguien a sus espaldas y al girarse encontró al enano de pelo verde y ojos violetas, que ya no era tan enano, pero seguía teniendo el cabello verde y los ojos violetas - ¿te estas quedando en casa de Ray verdad? si tienes hambre, mejor prepara algo con lo que tiene él en su casa, a nuestra gente no le gustan los extraños -
Y sin más se alejó, cargando un gran paquete, con dirección a recinto donde Ray se encontraba. 'les lleva de comer' pensó el ruso y cabizbajo se dirigió a la casa de su chino.
No fue hasta ya entrada la noche que la puerta se abrió al fin. Kai sintió un vuelco en su estómago al ver salir a la gata rosa llorando, a Lee con una expresión derrotada y a otras tantas personas en completo silencio, de manera solemne. Kai se puso de pie, para tratar de localizar a Ray, pero este no salió. ¿Dónde estaba Ray?
-todo es su culpa- habló repentinamente la china al pasar a su lado
-calma Mariah, verás que recapacitará, el consejo no le habrá eso a él, ya verás que todo saldrá bien -
-¿le harán que a quién?- preguntó asustado el ruso -¿dónde está Ray?-
Lee le miró con enfado en el rostro, y dando un suspiro le respondió - Ray está encerrado, el consejo lo encontró culpable y él no se defendió de las acusaciones. Si no se arrepiente, será desterrado.
TBC
