Antes de nada, me he dado cuenta que no he llegado a avisar de algo importante. Este fic no es mío. Es un traducción al español del fic original titulado "A Gift of the Heart" escrito por SappyGemstone. Dejando eso a parte, me gustaría que, para los que leen ese fic, dejaran algún reviews de vez cuándo. Es que no sé si mucha gente lo está leyendo y eso me a pena dejándome con la duda de si debo continuar traduciéndolo o no. Ya que no sé si lo lee bastante gente, la verdad, me gustaría saber la opinión de todos. Muchas gracias y proseguimos con la historia.
OoOoOoOo
"Un Regalo del Corazón".
Capitulo 7
El comportamiento oscuro de Chechenia se cernió sobre la cosa, destruyendo nuestra paz. Cuando la encontraba por el pasillo siempre despertaba el mal humor en ella y acababa dándome una patada en la espinilla, al igual que los asaltos a Rusia iban creciendo. Oh, ella era muy inteligente. Esperaba a que Rusia se encontrara sollozando por algún dolor de cabeza y fuera a buscar algo a la cocina para ayudar a que se le pasara un poco. Solo tenía que entrar por la puerta equivocada y…¡SLOOSH! El país mayor se encontraba cubierto de agua caliente o pintura. Hacía algún movimiento de ira, apretando los dientes, murmurando sus "kolkolkol" mientras buscaba por todos los rincones a su asaltante. Y siempre, la arrastraba por el pañuelo. Y siempre, ella se defendía con patadas y le escupía. Y siempre, la echaba a la cárcel del sótano durante largos periodos de tiempo, con la esperanza de que se rindiera. Y siempre, ella salía ceñuda y aun más desafiante.
La sonrisa de Rusia nunca abandonaba su rostro, pero la alegría se desinflaba como un globo que había pinchado por un alfiler. Una vez más, nos inquietaba y nuestros temblores volvían con más fuerza que nunca.
"Tus zapatos están embarrados" decía con calma a Letonia, dándole una palmada en la cara. "No seas tan patoso."
"Sabe mal" le decía a Estonia cuando terminaba de cocinar, sonriendo. "Eres alguien soso, así que tu comida también es sosa,da~?"
"Vamos. Vete" me dijo una noche, mientras daba vueltas en su cama. "¿De qué me sirves? ¿Qué es lo que has ganado?"
Su distancia se hacía más pronunciada. Había momentos, en el salón de Georgia, en los que se levantaba y abandonaba la habitación sin decir palabra, ya sea en mitad de una conversación o mientras leía en voz alta. Se alejaba en la noche, caminando por el gran palacio, observando por las ventanas.
"¿Qué le ocurre, señor?" Le preguntó Georgia un día en su salón soleado, al ver que no hablaba durante una hora. Puso su mano junto a la suya. Se alejó y le sonrió.
"Hay algo diferente" dijo. Su voz parecía venir de algún lugar muy lejos. "Algo a cambiado" Puso sus manos entre las suyas. "No me gusta este cambio."
Se puso de pie, soltando sus manos, y se dirigió a la puerta.
"¡Espera!" le llamó, siguiéndole con su vestido arrastrándose a sus pies. "Ten cuidado. Me ha parecido ver a Chechenia merodeando alrededor de mi puerta."
Rusia inclinó su cabeza y sonrió, sus profundos ojos muy lejanos. La agarró del brazo y la empujó por la puerta. Un cubo de cal cayó sobre el vestido de Georgia, cubriendo su pelo brillante y su vestido de volantes y aterrizando sobre su cabeza en un sonido metálico. Ella se encontraba en la puerta limpiándose la pintura de sus ojos y jadeando.
"Ah, Chechenia…" dijo Rusia con una sonrisa, sus mejillas sonrojadas. "Nunca se rendirá,¿nee~?"
"Tú - tú - ¿CÓMO PUDISTE?" farfulló Georgia, batiendo sus brazos para quitarse la pintura en exceso. "Mira lo que has hecho, maldito - horrible - ¡ESTÚPIDO!"
La postura de Rusia cambió, la confusión arrugaba su rostro.
"No entiendo…" dijo. "Fue Chechenia-"
"¿Quién me ha empujado a través de la puerta, Rusia?" Georgia se puso en pie. "¿Quién está cubierta de pintura? ¡Tú coges y tomas, pero yo nunca te daré nada! ¡No has sabido respetar ni si quiera algo tan pequeño como la dignidad! ¡ESTO, Rusia! ¿Crees que alejando a tus amigos de sus hogares ellos vendrán de buena gana?"
Ella abrió la boca y se la tapó, sus ojos muy abiertos. Rusia alejó toda distancia, encontrándose frente a ella, con su rostro sorprendido. Ahora…fruncía el ceño.
"Eso no tiene sentido" dijo, con el ceño fruncido. "¿Qué has querido decir con eso?
"Nada" susurró, mirando hacia abajo. "Nada. Solo eran palabras sin sentido por la ira. No estaba pensando-"
"Nyet" Rusia tiró de ella atravesando la puerta y haciendo caso omiso de la pintura, la empujó contra la pared, dejando algunas rayas blancas sobre la alfombra. "¿Qué quieres decir con eso, Georgia? ¿Qué quieres decir con que no tengo amigos? ¿Qué quieres decir con que nadie me quiere? ¡Ucrania!" llamó, apartando sus ojos de Georgia.
"¡Sí, Rusia-chan!" La mujer salió de donde se encontraba, retorciéndose las manos.
"¿Tú me quieres?"
"¡Por supuesto, Rusia-chan!"
"Lituania"
"¡Oh! ¿Sí, señor?" mi voz se quebró.
"¿Eres mi amigo, Lituania?"
" S-Sí, señor" balbuceé "Por supuesto."
"¿Lo ves, Georgia?" dijo, tomando su mano en la suya, apretandola. "Tengo amigos. La gente me quiere. Entonces, ¿por qué dices esas cosas, Georgia?"
Ella no supo responder. Dos lágrimas nublaros sus ojos, sus labios temblaban mientras le observaba. Se miro la mano comenzando a ponerse morada por la falta de sangre y la dejó ir.
"¿Por qué dices esas cosas, Georgia?" dijo, su voz suave, con una pequeña sonrisa en sus labios. "Yo te quiero".
Georgia parpadeo, sacudiendo la cabeza un poco para dejar salir lo que había oído.
"Te quiero" dijo Rusia. "Tu eres-"
"Para" susurró. "No puedo".
Se inclinó sobre ella, su mirada suave en sus ojos.
"Pero, tu eres-"
"¡Basta!" exclamó. Le dio una bofetada, dejando una impresión blanca en su mejilla. Se tambaleó hacia atrás, sorprendido. "¡Yo también te quiero!" dijo, sollozando. "¡Pero no puedo amar a una persona que está repleta de falsedades!"
Recogió su falda y salió corriendo de la sala, dejando una franja de color blanco a su paso.
"Pero…tu eres…como un bello campo verde…como la luz solar…" dijo Rusia, acariciándose levemente la mejilla. Sus ojos se entrecerraron, aunque su sonrisa nunca vaciló. "Debo encontrar a Chechenia" murmuró. "Ucrania, ven conmigo. Vamos a buscarla. ¡Letonia! ¡Lituania! Limpiad esto. Para la Señorita."
Él se marchó. Ucrania le siguió desde atrás, mordiéndose el labio y retorciéndose las manos.
