Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto
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ABISMO DE ESTRELLAS:
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Escrito en las estrellas
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Hoy el sol se ha derretido en mí.
La luna ayer se ahogó.
Se ahorcaron las estrellas
Colgándose de mí.
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Sintió la brisa acariciando sus mejillas. La calidez de una frazada sobre su cuerpo y un mechón de pelo molestando su nariz. Se removió estirando sus brazos y luego abrazó la almohada. Que paz, se dijo, pero entonces se dio cuenta de que esa paz no era un sueño. Abrió los ojos dándose cuenta de que estaba en una habitación... ¿Habitación? Se incorporó mirando hacia todos lados, encontrándose nada mas con paredes de un amarillo claro y el silencio de la misma.
—¿Que demonios? —se preguntó rascando la parte trasera de su cabeza. La puerta frente a ella se abrió. Sasuke la miró con duda, ¿era bueno acercarse o mejor darle su espacio?—. Sasuke-kun —murmuró Sakura.
Él camino hasta ella sin apartarle la mirada.
—¿Como te encuentras?
—Bien... creo —Sasuke, aun dudoso, colocó su mano en la mejilla de Sakura. Permitiéndose el placer de tocar la piel suave al tacto de su novia. Ella lucia mas confundida, por un lado le había asombrado el rápido movimiento que Hinata había hecho para que no la golpearon, y por el otro apenas analizaba la existencia de tales monstruos.
Apenas se percato de la mirada de Sasuke sobre ella. Observaba el suelo intentando conectar alguna respuesta coherente a sus preguntas. Entonces, por fin pudo atar los cabos sueltos, tomó la mano de Sasuke que antes acariciaba su mejilla para apretarla y mirarlo asustada:
—¿D-donde están? —él le mantuvo la mirada hasta que la desvió... los ojos de Sakura se llenaron de lagrimas, Sasuke nunca, jamás, desviaba la mirada.
Comenzó a sollozar aun manteniendo la mano del Uchica agarrada.
—Cayeron por el acantilado. No hay rastros de ellos
Por su mente apareció el rostro asustado de Hinata cuando la encontró perdida en el hospital sin recordar nada. Después, su imagen callada en la reuniendo con un rostro serio y sin vida. Aquella no era la Hinata que recordaba; aquella chica estaba siendo consumida por el cansancio físico y psicológico. Esa Hinata, que conoció hace un apenas un par de días, era la viva imagen de una luna ahogándose.
—Tenemos que encontrarlos... no puedo q-quedarme aquí —Sakura se levantó seguida por su novio.
—¿Que haces, Sakura? Debes descansar.
—¡Uchiha no me molestes! ¡Encontrare a mis amigos y destruiré al responsable de todo esto! ¿Quien demonios se cree que es para lastimar a gente inocente? —Sakura se encerró en el baño con su ropa, mientras tanto Sasuke suspiraba y escuchaba los constantes gritos de ella. Al menos la antigua Haruno Sakura había vuelto, hubiera sido un problema consolarla.
Escuchó un ¡Shannaro! y sonrió, esa era su chica.
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Le fue imposible apartar su mirada perlada de las estrellas, buenos... no las estrellas literalmente, sino mas bien de esos orbes opalinos que reflejaban el firmamento. Eran diferentes a los de un Hyuga engreído y prepotente; a demás, su aspecto era demasiado frágil para ser digno de un Hyuga, algo que sin dudas le había llamado la atención desde el primer momento en que la vio. En un comienzo, cuando vio a Hinata de niña le pareció una escoria con todo el sentido de las palabras. Sin embargo, cuando le tomó cariño a Naruto se dio cuenta de muchas cosas, entre ellas si la ojiperla hubiera tenido mas confianza en ella misma hubiera calado hondo en Naruto, pero se equivoco, porque sin que ella se esforzara había marcado un cambio en el rubio.
Todavía se preguntaba que hubiera ocurrido si Hinata no existiera. Ella lo salvo de perderse, de rendirse ante Obito. Algo que Kurama no pudo hacer, que nadie pudo.
Le tenía un respeto muy grande a la Hyuga, y estaría eternamente agradecido.
Sus miradas se encontraron y Kurama sonrió. Eso no le impediría exprimir toda la información que pudiera.
—Ellos pueden creerte, son muy ingenuos. Pero yo no, Hyuga. Habla.
Hinata se incorporó mirando en todo momento el suelo. Ella también tenía muchas preguntas que hacer. Sin embargo, sabía que engañar a uno de los Bijus más poderosos no era lo correcto. Él debía saber que ocurría, pero eso también significaba traicionar la confianza de Tsukiyo.
—N-no, no puedo —cerró los ojos escuchando el gruñido del otro.
—No te di una opción. Es una orden —ella le miro a los ojos asustada. Negó con la cabeza.
—P-por ahora, déme un tiempo. P-prometo decírselo —Kurama entrecerró los ojos consiente de que Hinata decía la verdad. Demonios, ¿Cuando se volvió tan blando?
—Eso espero. Detesto que me mientan —analizó las reacciones de ella—. Eres rara. Tienes algo que anhelo por saber y dile a ese Biju tuyo que no me gusta esperar.
Ella asintió.
—¿Sabes en donde te estas metiendo, verdad? —Hinata sintió sin apartar sus ojos de él—. ¿Por qué tu? —pregunto inconscientemente.
Hinata lo medito un momento recordando las palabras de Tsukiyo.
—Porque e-esta escrito en las estrellas.
Los ojos ámbar de Kurama se expandieron... no podía ser, la misma frase de ella...
Kurama se aguanto el dolor en su pecho. Como odiaba eso. Los sentimientos que estaban ocultos, casi muertos, luego de tantas décadas salían a flote para darle una cucharada de su propia medicina. Se mordió la lengua queriendo evitar que la siguiente frase se escape:
"Me recuerdas a ella"
Y eso era aun mas moleste. No se parecían en nada salvo por la frase y los ojos perlados. Pero no. Había pequeños o casi imperceptibles similitudes que desmoronaban la gran muralla que se dedico a construir durante siglos. «Una Hyuga tenia que ser» pensó desviando la mirada al cielo estrellado.
Observó a las estrellas hipnotizado.
El sol se derritió cuando él murió. La luna se ahogó cuando ella murió. Las estrellas se ahorcaron por la muerte de la diosa. Y ellas se colgaron de él.
Todo tenia un ritmo, una sincronía. Tsukuyomi lo sabía y aun así prefirió estar con quien amaba en vez de ser lo que todos querían que fuera.
Kurama no pudo evitar sonreír, provocando confusión en Hinata, al pensar que él había cometido el mismo error que su maestro. Enamorarse de la muerte.
Por que ella era la muerte, y aun sabiéndolo no le importo. Ella podría ser descendiente de la familia real, incluso descendiente de la luna, pero si hay algo que noto es que ella ardía como el mismo infierno. Fue su perdición, al igual que él la de ella.
—Hyuga... apúrate a decirme la verdad.
Las palabras 'por favor' permanecieron quemándole la garganta.
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—¡Mi nombre es Naruto Uzumaki dattebayo!
«Dattebayo» Pensó Tsukiyo. arqueó una ceja al ver tal presentación. El chico mantenía el pulgar en alto y una gigantesca sonrisa. De una forma sumamente extraña le recordó a ella misma, aunque ella no tenia un tic como "Dattebayo". Por un lado si lo pensaba en profundidad ya entendía porque a Hinata le gustaba ese chico. Sí, era obvio. Lucia como un perrito que necesitaba ser amaestrado... bueno quizás no lo sabia.
—¿Y tu como te llamas 'ttebayo? —se cruzó de brazos imponiendo respeto.
Esta vez alzó ambas cejas, estaba conteniendo la carcajada de su vida. Ese tal Uzumaki era todo un personaje.
—Soy Tsukuyomi —no era tan tonta como para decirle su verdadero nombre ¿Que pasaba si se lo decía a Kurama? Aja, era mejor no arriesgarse.
—¿Eres el biju de Hinata-chan? —Tsukiyo asintió pensando que eso era bastante obvio—. Comprendo. Oye, deja de causarle dolor a Hinata.
Eso si que no se lo esperaba. Sonrió levemente al comprender el alma noble del rubio.
—No me gusta verla triste 'ttebayo.
—A mi tampoco —concordó Tsukiyo— ¿Pero que puedo yo hacer? Solo soy una bestia atrapada en el cuerpo de una adolescente, no es como si todo estuviera a mi disposición. A demás, ella sabe a lo que se enfrenta —Naruto intercambio miradas con ella—. Lo sabe gracias a ti.
—¿Por mi? —ella asintió acercando su cabeza al Uzumaki.
—Es fuerte porque recuerda las cosas que tuviste que pasar. El dolor, sufrimiento, soledad; son apenas nada comparado con lo que tu viviste. A Hinata no le importa tener que soportar con esos sentimientos por el simple hecho de verte. Para ella llorar y rendirse no es una opción.
Los ojos azules de Naruto brillaban con gran intensidad. A su mente apareció la declaración de ella en la batalla contra Pain, la pequeña sonrisa y la valentía de una fiera.
—Y al parecer no le eres indiferente.
—¿A que te refieres?
Tsukiyo soltó una pequeña risita.
—Me refiero a que, por mas que hayan pasado dos años, no fuiste capaz de evitar prestar atención a sus sonrojos, sus movimientos tímidos. Tampoco pudiste evitar pensar lo hermosa que es con el cabello mojado o cuando se muerde el labio.
El rostro de Naruto estaba hecho un tomate. Los ojos perlados lo observaban con una pizca de malicia.
—¡Un momento 'ttebayo! ¡Tú ni siquiera estuviste con nosotros durante esos dos años! ¡Mientes! —la miró con las orejas ardiendo.
Una media sonrisa adorno el rostro de la mujer.
—¿Seguro? —él asintió indeciso—. Me tomo apenas tres días darme cuenta de todo esto. A demás, los recuerdos de Hinata ayudan en mucho. Pero no te preocupes, no se ha dado cuenta. Por ahora te dejare pensarlo. Sin embargo, ten en cuenta algo: Ni siquiera la mujer mas tímida del planeta le es indiferente a un hombre.
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—¿Crees que este muerta? Luce muerta. Yo diría que esta muerta —enfatizó el pequeño niño. Su madre lo miró en reproche.
—No digas eso. Debemos rogar que este bien —la madre acaricio la cabeza de él—. Pobrecita, espero no le quede ninguna cicatriz en su rostro.
El niño asintió pensando lo linda que habrá sido la chica antes de tener eso en su piel. Vio a su madre cambiar las vendas mostrando, luego, una cara sorprendida.
La herida comenzaba a cicatrizar lentamente, pero al menos parecía que no dejaría marcas.
—¡Diablos! —exclamó Nozomi.
—Hijo ¿Que he dicho sobre ese vocabulario? —le recriminó la mujer poniendo anestésico en la mejilla de la desconocida.
Él rodó los ojos. Su madre fue a tirar las vendas mientras él se quedó observando a la "intrusa". Tenía el cabello largo y oscuro, negro. Estaba cubierta de mantas por el estado de hipotermia de su cuerpo.
La habían encontrado en la arena mientras las olas del mar mojaban su cuerpo. Apenas vivían cuando le tomaron el pulso. Su padre, tan bueno como siempre, la llevó a casa con ayuda de su madre para cuidarla. Nozomi le había dicho a su madre que lo mejor era dejarla tirada allí... sí, no sonaba para nada amable, pero que si ella era una asesina en serie fugitiva. Aunque poseía una cara tierna, eso no significaba que su personalidad lo fuera.
La mujer le había reprendido al igual que su hermana, ocho años mayo a él, diciéndole que toda alma perdida necesita encontrar el camino de regreso a casa. Había levantado una ceja sin comprender las palabras de su hermana, entendía que le gustara leer y toda la cosa pero apenas era un niño como para captar el mensaje oculto.
Se levantó del suelo para irse cuando una mano sujetó su muñeca. Respingó del susto y giró para encontrarse a la intrusa mirándolo adormilada.
Intentó zafarse del agarre pensando que ese era su fin. Que lastima tenia tantas cosas por hacer.
—S-suéltame.
Hinata hizo caso omiso de sus replicas.
—¿D-donde e-estoy?
La miró con cara de espanto. «Voy a morir» se dijo internamente. Hinata intentó acercar su otra mano a él, quien grito espantado:
—M-m-mamá... ¡Mamá! —aquel grito desgarrador provocó un inmenso dolor de cabeza y ante esto soltó a Nozomi cubriéndose sus orejas.
La mayor llegó corriendo hasta la habitación encontrándose con la huésped encogida en la cama. Nozomi se escondió detrás de su madre.
—Oh por dios —ella se acercó a Hinata con la intención de calmarla. Lucia alterada y sus manos temblaban, quizás a causa de la hipotermia—. Tranquila —dijo con voz calmada. Evitaba espantarla con una sonrisa gentil mientras acariciaba su cabello—. ¿Te duele mucho?
—A-algo —respondió aun confundida.
Nozomi levantó una ceja incrédulo ¡¿La intrusa casi lo mata y su madre no hacia nada?! ¡Que indignante! Dirigió su mirada enojada a la chica que intentaba sentarse en la cama. Solamente cuando ella abrió los ojos notó el color de estos. Boqueó impactado.
Hinata lo miró cansada. Le dolía el cuerpo y sentía demasiado frió. Sin embargo cuando presto atención a los rasgos faciales de él expandió sus ojos como si hubiera visto a un fantasma.
La mayor llegó en cuestión de minutos con medicina y un vaso de agua en su mano.
—U-ustedes... —murmuró Hinata recibiendo una sonrisa tímida de la mujer. Aunque ella no se veía tan sorprendida como su hijo, lo estaba. Su marido también, pero preferían esperar a aclarar cada una de las dudas de Hinata cuando estuviera mejor. Tenían tiempo.
—Lo sé —extendió el vaso de agua para que lo tomara.
Hinata aceptó la oferta aun mirando el rostro de la mujer.
—¿Te puedes levantar? —fue entonces cuando la peliazul se percató de que no tenia su ropa ninja. Se sonrojo al pensar que alguien vio su cuerpo desnudo—. No te preocupes —susurró la mujer—. Solo yo y mi hija te hemos cambiado.
—Gracias... l-lamente las molestias —bajó la cabeza apenada.
—No es ninguna molestia. Al contrario, es un placer conocerte. Hijo, prepara la mesa, ella debe comer algo.
Frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—¿Olvidas que intento atacarme? —la mujer de cabello rubio cenizo le dirigió una mirada retadora a su hijo—. M-me refiero... sabes que olvídalo.
Se retiró de la habitación siendo hacia la cocina pronunciando blasfemias. Su madre suspiró.
—Perdónalo, a veces exagera.
—Y-yo lo asuste. Tiene m-motivos para ser así. L-la que debería disculparse soy yo.
—Eres demasiado amable, Hinata.
La nombrado levantó la mirada asombrada.
—¿C-como sabe m-mi nombre?
—El mundo es pequeño. De vez en cuando, demasiado pequeño. Primero que nada debes entender que yo y mi marido sabemos quien eres por las noticias que han llegado. El pueblo de Suna esta muy alejado de aquí, pero siempre encontramos una forma de informarnos por lo que ocurre —Hinata sintió—. ¿Que te parece si comes algo y luego charlamos mas calmadas? —volvió a asentir intrigada.
Quiso hablar con Tsukiyo pero ninguna respuesta llegaba. Se asustó hasta que recordó su conversación con Kurama. De alguna forma dudaba que algo bueno ocurriera en los próximos días o instantes. Esperaba equivocarse.
También estaba preocupada por Naruto. Los últimos momentos antes de perderse en la inconsciencia era muy claros. Había usado una gran cantidad de Chakra para que el agua cubriera el cuerpo del Uzumaki. Sin embargo, no tuvo tiempo de proteger su cuerpo contra el impacto, producto de eso tenia hematomas que creía se curarían de apoco.
Ni siquiera podía formular un pensamiento coherente, solo imágenes atormentándola.
Por ahora necesitaba ocupar sus pensamientos con algo nuevo, algo mas intrigante que lo anterior:
«Tienen el Byakugan» pensó.
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Encontraron a Naruto a dos horas de Suna.
Estaba dormido y lucia bien, es mas estaba roncando. Al parecer el cansancio había podido mas que él. Akamaru lambió su cara (a petición de Kiba) pero Naruto ni se inmutó. En vez de eso murmuro la palabra "basta" con una estúpida sonrisa en su rostro. El detonante fue la palabra "Hinata".
Kiba, "contenido", le dio una pata en las costillas provocando que Naruto gritara y se retorciera del dolor. Sasuke sonrió levemente.
Mientras tanto el Uzumaki sollozaba en el suelo.
—No seas tan bebé —dijo Kiba con un gruñido. Quizás había sido un poco duro, pero no es como si fuera a pedir perdón. A demás el miedo en su interior no disminuía. También olfateaba el de los demás, menos el de Sasuke.
Por fin, y luego de mucho esfuerzo, Naruto pudo pararse no sin antes dirigirle una mirada asesina al ninja. Este mostró sus dientes en forma de reto, a lo cual Naruto respondió queriéndose tirarse arriba de él, pero (lamentablemente) Sasuke lo detuvo.
—¡Suéltame, teme!
—Cállate, dobe. No es tiempo para pelearte.
«Chico, la Hyuga» le recordó Kurama.
De pronto como si las piezas del rompecabezas se hubieran unido por si solar recordó lo ocurrido horas atrás. La sonrisa de Hinata y el agua detrás de ella, su mano extendida y la cercanía de sus cuerpos antes de que el manto azul los envolviera.
Observó su mano con melancolía. La mezcla de dos colores, azul y naranja. Extrañamente la sentía a su lado, esperando que él fuera a buscarla.
Su conversación con su la tal Tsukuyomi le hizo darse cuenta de muchas cosas. El como empezó a ver a Hinata, no como una amiga, sino como una mujer. ¿En que momento Hinata Hyuga lo capturo? Quizás en la pelea contra Pain, o antes. Sus ojos no podía quitárselos de la cabeza.
Que tonto, se dijo. Era bastante obvio que desde los exámenes Chunnin. Su forma de brindarle apoyo o su valentía al no rendirse frente a Neji. Era aquello lo que lo había atrapado, lenta e indirectamente.
Su mano cosquilleaba. El intercambio de chakra lo hacia sentir mas seguro.
—Encontrare a Hinata 'ttebayo.
Seguro y con una radiante sonrisa extendió su mano hacia el sol.
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Tiempo. Tenia que esperar. Necesitaba tiempo.
Pronto la haria suya. No importara como, la Hyuga seria suya. Incluso si eso implicaba destruir todo a su paso.
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¡Wooho!
¡He vuelto! (づ ̄ ³ ̄)づ
Antes que nada y antes que todo, déjenme disculparme por mi laaarga ausencia. Sí, lo sé, fue mucho tiempo. Deben culpar a mis exámenes, pero no se angustien no dejare de escribir. Es mas ahora que se ha acabado la etapa de muerte (en realidad faltan dos exámenes mas) intentare retomar el ritmo del Fanfic.
¡This girl is on fire! ლ(´ڡ`ლ)
Los leo pronto.
Un saludo y espero el capítulo haya sido de su agrado.
PD: Fue corto :P
