Capítulo 7. Distraído.

Mientras preparaba un almuerzo ideal para Christopher y para León, D tarareaba alegremente una melodía que recordaba de su lejana infancia.

Tararear durante la preparación de la comida no era algo que D hiciera normalmente, pero en este caso particular León había hablado hace aproximadamente una hora diciendo que habían logrado detener a la banda criminal y que volvería a casa pronto y Chris, bueno, él para variar resultó que estableció una muy buena relación con Killy y en ese mismo momento el rubio y el niño estaban muy "ocupados" jugando en la sala con una madeja de hilo.

Con un silbido el agua anunció que estaba en su punto para preparar un buen té y el nieto del Conde decidió entonces disponer correctamente de sus tazas de porcelana antigua…y mientras así lo hacía, se perdió en sus propios pensamientos.

D – como se lo recordaba él mismo muy a menudo – no era humano, y al no ser humano eso quiere decir que las cosas que afectaban de cierta manera a los humanos a él lo afectaban de diferente manera, aun así, había cosas a las que ni siquiera un poderoso kami podía ser invulnerable y el fuego de una bomba era una de esas cosas. Por supuesto no había garantía de que la bomba de los terroristas fuese a ser arrojada justo al interior de su tienda – él dudaba seriamente que ese hubiera sido el caso aun abriendo las puertas de par en par – pero, siendo justos, habría sido la mayor ironía del destino que esa tienda antigua que contenía en sus paredes siglos de historia y miles de secretos hubiese concluido su carrera por algo tan… ¿cómo decirlo? "Corriente" como una bomba fabricada por terroristas humanos.

Pero bueno, todo tipo de pensamientos como esos eran simples divagaciones y el nieto del Conde D no se permitía desperdiciar su valioso tiempo en divagaciones sin sentido; de tal suerte que volvió a concentrarse en la preparación de los alimentos.

Apenas estaba D vaciando el té en la tetera que llevaría a la mesa cuando se escuchó que abrían la puerta principal.

-¡Hermano! – Se "escuchó" el saludo alegre de Christopher - ¿cómo estás? El Conde D me dijo que ibas a ir a detener a unos tipos malos y que por eso no estabas en casa pero yo…

-Lo siento que tuve que trabajar toda la mañana pero prometo que en cuanto me dé una ducha voy a tener todo el tiempo para que juguemos. Y hola a ti también Killy ¿me extrañaste?

-Miau…

-Bueno, gracias por cuidar de Chris en mi ausencia. ¿Dónde está D?

-Justo aquí – suspiró el nieto del Conde cuando al llegar al recibidor se percató de que el detective tenía el rostro arañado – me tomé el atrevimiento de preparar el almuerzo y un poco de té así que si va a tomar una ducha que sea una rápida o de lo contrario tendremos que empezar sin usted.

-No te preocupes D, tengo demasiada hambre para desaprovechar la oportunidad. Más tarde hablamos Chris, ahora voy a ducharme.

Sería algo normal para querer tomar una ducha después de un largo día de trabajo, pero D sintió que había algo raro en el tono con el que León hablaba y además su apariencia también era extraña: León estaba usando un abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas. Lo extraño no era el abrigo en sí mismo – D lo había visto usar ese mismo abrigo un par de ocasiones antes – pero el día era caluroso así que ¿por qué León tenía la necesidad de usar un abrigo?

Por lo general D tenía mucho autocontrol – las conversaciones con León no contaban – pero en esta ocasión la curiosidad y la preocupación sacaron lo mejor de él y el kami, después de encargar a Chris la puesta de la mesa, se deslizó sigilosamente hasta la habitación de León abriendo la puerta sin tocar. Hay que decir que analizándolo desde una postura lógica lo que vio era algo… "esperado", por así decirlo. Aun así, el aliento de D se congeló: el abrigo de León descansaba ahora sobre la cama y el kami supo ahora el por qué llevaba este la prenda, pues tanto su camisa como la parte superior de sus vaqueros estaban manchados de sangre.

-Detective…

-¡Maldición D! ¡Cierra esa puta puerta!

El nieto del Conde no se hizo repetir la instrucción cerró la puerta, eso sí, no sin antes entrar a la habitación.

-D ¿qué te piensas que…?

-¿Estás herido?

Ante esa pregunta León simplemente se desplomó en el piso.

-No es mi sangre – susurró en un volumen que oídos humanos no habrían alcanzado a captar pero que en los sentidos de D se escuchó claro como el agua.

-Detective…

-No es mi sangre D… - repitió hundiendo la cara entre las manos – esta sangre yo… yo… se… se supone que los cogeríamos por sorpresa pero alguien debió dar la alarma o tal vez hay una fuga de información o ¡no lo sé! No sé… pero nos descubrieron y de pronto los emboscados ya no eran ellos sino éramos nosotros y tuvimos que disparar para que no nos acabaran y… y… entonces nos separamos y cuando entré a una de las habitaciones escuché un ruido y me volteé y pude quitarle el arma pero me golpeó y también mi arma cayó y tuve que defenderme y comenzamos a pelear pero él sacó un cuchillo y trató de apuñalarme. Yo… ¡no quise hacerlo D! no quise hacerlo pero, pero…

Las lágrimas resbalaron por el rostro de León, quien ya no pudo terminar la frase. Así, mientras un temblor comenzaba a sacudir su cuerpo, los brazos de D se envolvieron a su alrededor brindándole estabilidad.

-No llores detective, no llores.

-Yo… ¡no quería matarlo! No quería pero esa él o yo y… no sé, simplemente no quería que las cosas terminaran así sólo… sólo pensaba en que tú y Chris me esperaban aquí y… - enjugando con su mano las lágrimas que empapaban su rostro, León recobró la compostura y salió del refugio de los brazos del kami – perdón por esta escena, D. Yo… supongo que debí esperar a que mis ánimos se calmaran antes de venir, pero estaba demasiado ansioso de salir de ahí – finalizó la frase extendiendo una mano para ayudar al otro a levantarse.

-Está bien, esto es algo comprensible – respondió D incorporándose sin la ayuda del otro – detective…. Sé que este no es mi asunto, pero si me lo preguntas no deberías tener remordimientos; hiciste lo que tenías que hacer.

-No se puede estar tranquilo cuando estás cubierto de sangre.

¿Qué no? – Pensó D mientras colocaba una mano tranquilizadora en el hombro del rubio – Te equivocas León. Yo estoy cubierto de la sangre de muchos y estoy tranquilo… como tú también deberías estarlo. Así lo explicara no lo entenderías amigo, pero aun oliendo la sangre que te empapa no pienso rechazarte, porque esa sangre lo es todo menos inocente.

Y D y León estaban tan concentrados en ese momento juntos que no se percataron de que Killy los observaba atentamente desde el rincón.

….

-Mi turno… ¡6! Eso quiere decir que gané.

Siete horas más tarde León, Chris y D estaban jugando serpientes y escaleras y, sorprendentemente, a pesar del inicio tan atropellado del día los tres se estaba divirtiendo. Vaya, incluso Killy parecía estar de buen humor sentado en el regazo de León y disfrutando de las caricias ocasionales del niño.

-Bueno, más vale que ganar te haya abierto el apetito porque ya es hora de cenar.

-Pero hermano…

-No quieras convencerme con los ojos de cachorro Chris. Ya jugamos Monopoly, Clue, Calabozos y Dragones y hasta Scrabble ¿aún no te has cansado?

-No.

Esa respuesta simple hizo que una risilla casi inaudible – y sin embargo sincera – escapara de los labios de D.

-Sí bueno, detective, Chris suele ser un chico muy bien educado pero esta es la consecuencia de tardar tanto tiempo en volver a casa con su hermano.

-Puede que tú, D, estés en paz comiendo ensalada pero yo por mi parte no pienso tener más de una consideración por noche así que vayamos a cenar ya.

-Si invitarme a cenar es una "consideración" entonces puedo marcharme y ahorrarle el sacrificio – aunque se fingió ofendido el detective pudo ver el humor escondido detrás de las palabras del "Conde".

-Eso no es lo que quise decir y lo sabes.

-¿Podemos ver una película después de cenar, hermano? – preguntó Chris ignorando el alegato de ambos.

-No sé. Pregúntale a D.

-Oh no, detective. No trate de sacudirse este asunto conmigo, después de todo yo me voy después de la cena.

-Vamos D, no va hacer daño quedarse a ver una película ¿no crees?

-Yo… no sé.

-¿Te preocupan los animales?

-No en realidad pero…

-¿Pero?

-Pero yo… - D ahogó un suspiro – no, en realidad supongo que no tengo excusa.

-Perfecto. Entonces… la verdad no hay muchas películas de donde escoger pero dejaré que elijas entre las películas de Chris. A ver tenemos…

-Detective por favor, Christopher puede perfectamente escoger su película.

Sobre todo porque no me gusta el cine – fue el comentario que no añadió.

-Como digas. En ese caso voy a la cocina por algo de beber mientras Chris pone la película ¿Quieres algo en especial?

-Cualquier cosa que no sea cerveza va a estar bien.

Y bueno, Chris eligió ver la película de "Los vengadores" y D no pudo evitar soltar un suspiro porque bueno, digamos que los productos de la ensoñación y el ego humanos no eran de su agrado, pero no quería que el pequeño se sintiera desanimado, así que soportó pacientemente los primeros cinco minutos de la película y después de ese tiempo León regresó entregándole a Chris un vaso de leche con chocolate, a D un vaso diferente con lo que parecía ser jugo de frutas y conservando él mismo una cerveza.

En cuanto dio el primer trago a su bebida el nieto del Conde fue capaz de reconocer el sabor del Vodka.

-Detective, que usted parece no poder vivir sin el alcohol no significa que eso aplique para todos.

-Si no te gusta puedo cambiarlo, aunque supuse que no te importaría dado que es un coctel dulce.

Ante eso D no protestó porque León tenía razón: la bebida era dulce como los pasteles que a él le gustaban y el sabor del Vodka era suave y armonizaba con el resto de los sabores en lugar de corromperlos.

-En realidad es una buena bebida. Supongo que no hay problema.

Y no, no habría habido problema por una sola bebida pero pronto uno sólo de esos cocteles se convirtió en otro, y luego en otro y otro… pero eso fue culpa de León, porque mientras Chris veía atentamente la película que había elegido, el detective conversó con él entre susurros y con una conversación tan amena D quedó atrapado y bebió de su copa como bebía de la taza de dé en la tienda.

Para cuando la película terminó y León le pidió a Chris que se lavara los dientes eran ya diez el número de copas que D había tomado, y si bien al ser este un kami el alcohol no le afectaba del mismo modo en que afectaba a los humanos hay que decir que tampoco era del todo invulnerable a sus efectos y el espacio comenzaba a dar vueltas a su alrededor.

-D… voy a llevar a Chris a su habitación y después de eso te llevo a tu casa ¿estás bien con eso?

-Sí, no hay problema.

Metras Christopher se retiraba con una despedida amable y ambos humanos se ocupaban de lo suyo, D aprovechó ese pequeño lapso de tiempo para reflexionar sobre lo que estaba haciendo fuera de la tienda porque ¡por favor! Es verdad que los animales podían sobrevivir perfectamente bien un par de días sin su cuidado y es verdad también que probablemente ni siquiera estarían preocupados por él porque a estas alturas Q-Chan les debía haber informado de la situación y era natural que D no podía volver sin antes hablar con el detective un par de palabras y bueno, todos en la tienda sabían lo mucho que sus conversaciones llegaban a alargarse… y sin embargo, D por primera vez en su vida sentía dentro de sí el chocar de dos sentimientos, porque por un lado sabía que tenía la obligación de volver a la tienda y por el otro lo último que quería era dejar el sitio en el que estaban Chris y León.

Sintiéndose interiormente frustrado, el nieto del Conde vació de un solo trago la copa que tenía en la mano y dejó el vaso sobre la mesa de centro. Había algo que D no había dicho a León: esta tarde había sido – en un sentido extraño – la primera tarde que D había tomado fuera de la tienda de mascotas… o al menos la primera en la que había cenado fuera de la tienda de mascotas algo que no había sido preparado por su abuelo y convivido con seres humanos sin la presencia estabilizadora de Q-Chan o de alguno de los otros animales. Y, lo más preocupante de todo, es que había sido una tarde magnífica.

A D solía molestarle los humanos; se aburría con sus contradicciones, se fastidiaba con sus hipocresías y sus concepciones egocéntricas… pero León y Chris, bueno, ellos eran un asunto diferente y había momentos en que el nieto del Conde pensaba – aunque nunca lo admitiría en voz alta así se le sometiera a tortura – en levantar ese veto que el rencor y la muerte habían impuesto y aceptarlo en su arca.

Por otro lado, tenerlos cerca en el ambiente controlado de la tienda era una cosa pero estar aquí, en el espacio que era sólo de ellos, y sentí que se le daba la bienvenida, eso… eso era algo que le despertaba el deseo de…

-¿Estás listo?

-¿Eh? – D se volvió hacia León sorprendido con la guardia baja.

-Para ir a casa ¿estás listo o…?

-¿O?

-O tal vez no me siento tranquilo dejándote ir así. Bebiste demasiado.

-¿Beber demasiado? Oh detective, como se nota que no ha estado usted nunca en Siberia o en Tequila.

-¿Tú sí?

-Sí, hace ya algunos años.

-Es bueno saberlo… tengo una pista más de dónde debo investigar acerca de tu tienda – bromeó León.

-Detective, usted no pierde oportunidades ¿cierto?

-Sabes la respuesta a eso – un par de minutos de silencio – D en verdad… si sientes que te di demasiado alcohol dilo con confianza. Puedes pasar la noche aquí y te llevaré a la tienda mañana por la mañana.

-No será más bien que me ofrece esto porque es usted el que bebió de más.

-No. Sólo tomé una cerveza cuando empezaba la película; después de todo sabía que debía conducir hasta Chinantown y no me gusta beber si Chris está en casa.

D no pudo contradecir eso. Puede que León no fuese a ganar el premio al mejor hermano, pero cualquiera que lo conociese sabía que su cariño por la versión joven de sí mismo era fuerte y sincero.

-No estoy acostumbrado a dormir fuera de casa – reconoció finalmente el kami – y sin querer ofenderlo tampoco me siento especialmente atraído por su sillón.

-Bueno – León parpadeó un par de veces – si ese es el problema entonces puedes quedarte en mi cama.

-¿Qué? – increíblemente el color subió al rostro del Conde.

-Sí… ¡no! Espera… ¡no quise decir eso! – casi gritó León sintiendo su propio rostro encender al comprender la interpretación que el pelinegro había hecho de sus palabras – no D, lo que quiero decir es que… mira, te debo algo por todo lo que cuidas de Chris y es verdad que yo me he quedado demasiadas veces en tu sillón así que no habría problema si tú ocupas mi habitación y yo puedo quedarme aquí… me entiendes ¿verdad?

Ah sí, ahora D entendía a la perfección y, contra toda lógica, escuchar esa aclaración lo hizo sentir decepcionado.

Ahora, D tenía que regresar a la tienda. Él… desde que su padre se fue D había dormido fuera de la tienda en muy contadas ocasiones, y nunca sin planearlo cuidadosamente y llevar a Q-Chan con él; y sin embargo, la sola posibilidad de dormir aspirando toda la noche el aroma embriagador de León era una tentación demasiado grande y antes de que él mismo se diera cuenta el Conde se encontró pronunciando esas palabras que nunca pensó que diría.

-Está bien, me quedo.

-Perfecto. Ven, te acompaño.

¿Qué quieren que les diga? Este capítulo bien pudo haber terminado con León acompañand su habitación y con el Conde cerrando la puerta sin decir una sola palabra más, pero bueno, Killy tenía otros planes, y así, inmediatamente después de que D se puso en pie el audaz gatito abandonó el flanco del sofá en el que se había ocultado y le bloqueó el paso, de tal suerte que entre el movimiento repentino que hizo para no pisar al gato y el alcohol que comenzaba a hacer efecto, el nieto del Conde se encontró perdiendo el equilibrio y a punto de caer ridículamente sobre la alfombra de León…

Sólo que eso no pasó, porque el detective alcanzó a colocarse delante del kami deteniendo así su caída con su cuerpo en perfecto equilibrio.

-Es oficial – susurró D sin poder creer él mismo lo que decía – tu gato en verdad me odia.

-Sí, lo hace.

Pero no pudieron decir nada después de eso porque para entonces ambos se dieron cuenta de lo cerca que estaban y, mientras que el aliento de D hizo que hasta el último cabello de León se erizara, el kami ahora no podía evadir el hecho de que lo único que separaba su propia piel de la piel de humana era un conjunto de ropas que se sentían increíblemente molestas.

-D… - los ojos de León miraban al pelinegro con intensidad. No es que las miradas que le dirigía en la tienda o en las escenas de los crímenes fueran menos intensas que esta mirada en particular, pero nunca antes sus ojos se habían encontrado así estando ellos tan cerca.

-León… - y hasta ahí. Para cuando el propio D se di cuenta de que había dicho el nombre de pila del detective en voz alta ya era muy tarde; sin quererlo había roto la última barrera que limitaba al detective de actuar y por eso cuando sintió que sus labios eran capturados por los labios del humano sabía que eso era en parte su propia culpa.

….

-Bueno, lo que dice es lo mismo que ya muchos conocen: hubo un molinero que al morir heredó a su hijo mayor el molino, al segundo hijo un burro y al tercer hijo un gato; el hijo menor pensó que le había tocado la peor suerte de todas pero entonces el gato le habló y le prometió que cambiaría su suerte a cambio de un par de botas y cuando el hijo menor consiguió estas botas para el gato entonces el ahora llamado "gato con botas" jugó los hechos de tal forma que el infeliz hijo del molinero fue confundido con un marqués y terminó desposando a la hija del rey asumiendo así el trono a la muerte del monarca. ¿Esta explicación le basta o prefiere que lo diga todo palabra por palabra?

-No puede ser… eso ¿me está diciendo que ese manuscrito antiguo es la historia del "Gato con Botas"?

-Sí, eso es justo lo que estoy diciendo señorita Green.

-Pero ¡eso es imposible! El hombre que me dio el manuscrito me dijo que ahí estaba escrita la clave para resolver mis problemas.

-Bueno, un manuscrito antiguo del cuento del gato con botas en lengua alemana debe valer algo si es que es original. Tal vez es a eso a lo que ese hombre se refería.

-¡Eso es absurdo!

-Sí, tal vez. Supongo que eso depende del ángulo en que usted esté analizando esto.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Bueno, en el cuento del gato con botas el hijo menor pensó que era una tontería que su padre le heredara un gato, pero al final resultó que ese gato fue su mayor suerte.

-Con todo respeto señorita Brown yo no creo en cuentos de hadas.

-¿Pero es mejor creer en supersticiones?

La mujer referida como "señorita Green" se quedó callada.

-En lo personal la historia del gato con botas me intriga en algo – continuó la conversación Leticia – porque es extraño que el molinero teniendo un gato tan especial era sólo eso: un simple molinero, es decir ¿por qué el gato hizo rey al hijo del molinero y no al molinero? ¿Es que el molinero le negó las botas, o será tal vez que el verdadero deseo del molinero era ser sólo un molinero feliz con tres hijos ambiciosos?

-¿Disculpe?

-Oh, lo siento, estoy divagando. Tan solo pensaba que la razón por la que el gato no convirtió al molinero en rey y a su hijo sí fue porque el hijo del molinero fue el único al que el gato reconoció como su dueño.

-¿Reconocerlo como su dueño? ¿A qué se refiere? ¿Cómo puede hacer eso un gato?

-Bueno ¿usted tiene mascotas, señorita Brown?

-Sí, tengo tres preciosos pericos australianos.

-¿Esos pericos entonces le pertenecen?

-Claro que sí, yo los compré.

-Pero entonces si alguien los robara ¿ellos buscarían la forma de regresar a usted a cualquier costo? Y si no pueden ¿pensarían en usted y la extrañarían?

La mujer se mordió los labios.

-ahora entiende mi punto ¿verdad? Uno puede comprar un animal en cualquier tienda de mascotas, pero conseguir su lealtad y su respeto es algo diferente.

-Yo… ¡no entiendo el punto de esta conversación! Ahora, lo siento pero mi tiempo es demasiado valioso para seguirlo perdiendo ¿cuánto es lo que le debo por sus servicios?

Leticia sonrió mientras decía a la mujer el precio de sus servicios de traducción y mientras tanto pensó en León Orcot y Killy. Ella lo sabía, que Killy había elegido a León como su dueño y que tal como su ancestro había concedido la felicidad al hijo del molinero ahora el propio Killy buscaría hacer feliz a León… sin embargo ¿podría lograrlo? Eso sería algo que sólo el tiempo diría.


Y así, un agradecimiento a todos los que han leído esta historia. Y un gran beso a quienes la han comentado ;)