Abro uno de los cajones de mi escrito y sacó la hermosa cajita de madera labrada en color café. Tomó la llave suelta que está dentro del cajón y la meto dentro de la cerradura en la cual guardo una parte de mis más hermosos recuerdos: Tu.

Veo algunas fotografías tuyas, esas que a veces te tome sin que te dieras cuenta o que robe de tu cartera, pétalos de rosa que están marchitas y tan secas, tan secas y muertas como muerto tu estas ahora y como muerto esta mi corazón.

Sigo rebuscando en la cajita y veo una hoja de cuaderno a rayas medio amarillenta después de 7 años en que en ella escribí ese poema pensando en ti. Pensando en ti aquella vez que celosa me puse al pensar que tus pensamientos eran de otra, y aunque de cierta manera tus pensamientos no eran para quien yo creía, si eran para otra, aunque a veces algo dentro de mí me dice que me amabas. ¿Qué caso tiene preguntarlo?... Jamás me lo aclararas.

Poso mis ojos sobre el poema y sonrió, mezcla de tristeza por haber perdido a mi amor y añoranza por tu recuerdo:

"De nuevo despierto y es de madrugada, me muerdo los labios muy desesperada,

me muero por ver tu sonrisa dorada, tus ojos tan brujos que me hacen querer

perderme en ellos y entregarte mi ser, pero no te he visto desde aquella vez,

pero que he de hacer yo lo provoque, te aleje de mis labios que atrapaste esa vez

supe que jugabas y no quise ser, solo una muñeca que te de placer.

Porque yo sabía que no me querrías, que solo buscabas sentirme perdida,

atrapada en tus brazos dejándote hacer, todo cuanto anhelas dentro de mí ser

porque aunque sabía lo que tu sentías, porque aunque dijiste que no me querías,

no pude entender con fui a caer, y como es que me enamore, ahora no puedo

apartar de mi mente esos dos zafiros que clamaban por verme

Y que esta noche no pude evitar, ver como miraban a mi amiga sin más

los celos sentí y me estremecí, por ver la mirada que le diste y no a mi

tu la desnudabas lo pude sentir, con esa mirada alejada de mi

y yo la culpe, de mi inmadurez, de mis celos surgidos y mi corazón afligido

pero lo recordé, en mi mente escuche, cuando me decías que jamás amarías.

Te gusta jugar y a las chicas usar, tú fuiste sincero y eso lo respeto, pero me

hiciste tu juego y yo caí por completo, querías besarme y en el camino

encelarme, y si lo lograste pues me desarmaste mi cuerpo tocaste y me

extasiaste, me arrastraste a tu mundo de pasión desbordante, yo sé que es amor

y no una obsesión, yo si te amo y no andaré con cuidado, quiero pertenecerte y

que tú me penetres, que me hagas mujer y nos demos placer, pero que debo

hacer, si con pared ya tope, tú dices no amarme, pero si desearme, quieres

penetrarme y al éxtasis llevarme, mientras recorres mi piel una y otra vez

y yo sienta tu lengua recorrerme completa, sentir el orgasmo venir y que tu

te derrames muy dentro de mí, pero es un sueño que vengo repitiendo, desde ese

momento que me perdí en tu aliento, en ese beso robado ya tan anhelado. Pero

no te dejare, yo ya no caeré en tu juego anhelado, de sexo desenfrenado, y

aunque te quiera tener en mi cama esta noche no dejare a mis impulsos ceder, yo

no te hablare y me alejare, ya lo he decidido y espero seguirlo, aunque si te veo

siento que no puedo continuar ya fingiendo de que ardo en deseo de hacer el

amor contigo mi chico mayor."

Impulso.

Dentro del restaurante-bar, la música se detuvo al escuchar los gritos de Makoto así como los insultos entre dos hombres que se rumoraban, estaban peleando por "líos de faldas". La música se detuvo, algunas personas alarmadas salieron del restaurante, otros se quedaron curiosos por saber mientras los guardias de seguridad se dirigían hacia el área de baños, donde al llegar, miraron a Andrew y el desconocido golpeados, siendo Andrew quien en su mano sostenía la navaja, sin dejar de lanzar maldiciones.

-¡Conmigo no se juega borracho imbécil y con mi chica menos!

La policía que había sido llamada llegó y tras cerciorarse de cómo habían ocurrido los hechos, se llevaron al hombre en una patrulla.

-¿Estas bien?- Preguntó Darien acercándose a Andrew.

-Si.- Respondió Andrew sin apartar los ojos de Makoto, mirando como ella se tocaba el labio para evitar el fluido de la sangre.

-¿Qué fue lo que sucedió?- Preguntó Rei acercándose a Makoto.

-Un tipo la estaba acosando.- Dijo Andrew.- Creo que debemos ir a levantar una denuncia y después llevarlas a casa. Es noche.

-No quiero levantar ninguna denuncia.- Respondió Makoto

-Como gustes.- Dijo Andrew sosteniéndole la mirada.

-0-0-0-

Después de salir del restaurante-bar, Andrew llevó a Darien a su casa, dejando enseguida a Rei en el templo, para al final, como debía ser, llevar a su invitada de la noche a su respectiva casa.

-Este no es el camino.- Interrumpió Makoto el silencio en que tanto ella como Andrew se habían mantenido en casi toda la noche.

-Sé que no lo es.- Respondió el.- Vamos a ir a una farmacia.

-¿Cómo para qué?

-No quisiste levantar una denuncia en contra de tu agresor.- Dijo Andrew.- Al menos te comprare algo para la herida que tienes en el labio.

-No es tan grave.- Respondió ella, mirando hacia afuera por la ventana de la puerta del lado del copiloto, que era donde ella iba sentada.

Andrew entonces se desvió del camino a la farmacia y tomó el que lo llevaba a casa de Makoto, estacionándose a tres cuadras de la casa de ella.

-Makoto, soy un hombre al que no le gustan los monosílabos.- Dijo el.- ¿Qué sucede?... Deja de comportarte como una niña.

Makoto volteó hacia él, mirándolo llena de ira.

-¡Si te parece que soy una niña entonces porque demonios no me dejas en mi casa y dejas de buscarme!

Makoto posó su mano en la palanca para abrir la puerta, pero Andrew desde la puerta de su lado, puso el seguro, ganándose una mirada rabiosa de ella.

-Es peligroso caminar de noche, Mako.

-Apenas serán las 10:00 p.m.- Dijo ella.- Mi tía se molestara si llego más tarde.

-¿Por qué no me dices mejor que te sucede?- Preguntó el.- ¿Sera que…

-¡No es nada!.- Lo interrumpió ella.- ¡Y te advierto que Rei no es de las que tienen sexo por placer, la conozco tan perfectamente que te puedo decir que con ella pierdes tu tiempo!

Andrew se quedó como de piedra, no esperaba que Makoto fuera a decir eso, aunque el ya sospechaba que Rei era el motivo de sus celos.

-Ya veo.- Dijo el.- Son celos los que percibo en tu voz.

-¡Idiota, cállate!- Le gritó ella.- ¡Ni que estuvieras tan…- Makoto sintió que no podía articular más palabras, pues Andrew se acercó a ella, tomándola de la nuca.- Ni que estuvieras tan bueno.

-Lamento decirte que tus ojos no dicen lo mismo.- Dijo el sosteniéndole la mirada, clavando después sus ojos en la herida del labio de ella por la cual fluía aun un poco de sangre.

"No".- Se dijo Andrew así mismo en silencio.- "Detente imbécil, ni se te ocurra besarla"

Andrew, quien siempre calculaba cada movimiento, dentro de sí mismo se debatía en una lucha interna entre lo correcto y lo incorrecto: detener su deseo de besarla o sucumbir ante el deseo.

-¡Aléjate!- Pidió ella.

-Pídeme que me aleje.

-¡Aléjate!

-Me alejaría si también me lo pidiera tu mirada.- Le dijo, y sin darle tiempo a responder, rozó sus labios contra la herida en el lado izquierdo de su labio inferior, succionando su sangre entremezclada ya con el sabor de sus labios que le pareció más dulce que la miel.

-¡Ah!- Gimió Makoto. El por toda respuesta succionó más fuerte, llevado por su deseo y ella gimió con más fuerza, mezcla de dolor y placer.

Andrew la tomó por la nuca y entonces, tomó los labios de ella, besándola arrebatadora y pasionalmente, haciéndole abrir la boca, hasta encontrarse con el dulce sabor de su saliva. Su experiencia en las artes amatorias le hizo darse cuenta de que ella solo era una chiquilla inexperta, pero noto como ella aun con su inexperiencia, se dejaba llevar por el deseo y comenzaba a mover su lengua al ritmo de la de él, en algo que parecía una sensual danza erótica en la que el uno al otro se saboreaban con ansiedad.

Ella gimió, tratando de usar sus brazos para separarse de él, pero el la aprisionó entre sus brazos, inmovilizándola y ella dejó de resistirse, posando sus manos en los hombros de él, para después enredar sus brazos alrededor del cuello masculino.

-Idiota, salvaje.- Balbuceó ella cuando sus labios se separaron un poco para tomar aire.

Andrew se acercó a los labios de ella nuevamente, pero recibió de ella una sonora bofetada.

-¡Abusivo, ábreme la puerta!

Andrew se llevó una mano a su mejilla abofeteada y después tomó a Makoto fuertemente del brazo.

-No iras a ningún lado, una vez que te deje en tu casa has lo que quieras, pero mientras no.

Makoto gruñó molesta, pero en pocos segundos estaban frente a la casa de ella. Antes de bajarse, abrió la bolsa en la cual traía los vaqueros de mezclilla con que se había ido y se los metió sin quitarse la falda, la cual se sacó una vez que se puso el pantalón y aventó detrás del asiento, pues no iba a entrar y arriesgarse a que su tia Sonomi la viera con la falda en mano.

-Mako.- La llamo el con voz entrecortada.- Perdón, yo no quise…

-¡No vuelvas a besarme, mucho menos a decir que soy tu novia cuando tu muy claro has dejado que no te gustan los compromisos!- Le gritó ella y después bajo molesta del auto, dando un fuerte portazo.

Andrew miró como ella entraba en su casa y maldiciones contra sí mismo, molesto por haberse dejado llevar por sus impulsos.

"Mejor será no volver a verla".- Pensó para sí mismo.

Llevó una de sus manos a los labios, rememorando el beso de hace un momento: para ser una joven con poca experiencia, había encontrado su beso delicioso, embriagador y pasional.

-0-0-0-

Tres días después…

Después de salir de clases, Amy y Mina habían acompañado a Rei al templo, donde después de haber hecho juntas la tarea escolar, se encontraban comiendo helado y frituras.

-Ya van dos días que se ausenta Mako a clases.- Dijo Mina.- Espero que mañana miércoles si valla a clases. La extraño.

-Espero que este mejor.- Dijo Amy.- Cuando se enferma suele comunicarse con nosotras, pero ahora no… ¿Se sentirá tan mal como para ni siquiera poder conectarse a Internet?

-Por cierto Rei.- Habló Mina.- ¿No sabes cómo le fue el sábado en su cita con el psicólogo?... Estaba muy alborotada.

Rei se quedó pensando si decirles o no que ella había salido con ellos, pues enseguida Mina le preguntaría detalles y lo que menos quería era hablar, no hasta que Makoto lo hiciera.

-Pues Mako me invitó a salir con ellos porque Andrew llevó un amigo suyo.

-¡Maldita suertuda!.- Exclamó Mina.- ¿Y era guapo tu acompañante?... ¿Cómo se llama?... ¿Te besó?... ¿Qué sucedió entre Andrew y Mako?

-Nada especial Mina.- Dijo Rei.- Nos la pasamos bien. Eso es todo.

-¡Rei!... ¿Por qué tienes que ser de tan pocas palabras?

-Ya Mina. Déjala tranquila.- Le dijo Amy.

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Dos días después…

Makoto se levantó de la cama y miró su reloj de pared, dándose cuenta de que eran ya las 11:00 a.m. de la mañana. Cuatro días llevaba ya faltando a clases. Para su infortunio o fortuna, el sábado después de la cita había enfermado de resfriado, por lo cual el médico le había extendido justificante para ausentarse de clases toda la semana.

Anteriormente, cuando eso ocurría, solía tomarse tres días de descaso, tenía la suerte de aliviarse pronto, y aunque ya se sentía bien, no deseaba ir a clases y encontrarse con Rei, no es que estuviera molesta con ella, no, pero sabía que Rei la acosaría con preguntas y no tenía ganas de nada. En otras circunstancias, como las buenas amigas que eran, le habría hecho escuchar sus penas de amores… ¿Pero cómo hablarle en esa ocasión?... Además Andrew solo le gustaba, no lo amaba, pero igual sentía el orgullo herido. No le parecía fácil decirle: "amiga me siento celosa de que Andrew tuviera los ojos puestos en ti".

Más sin embargo, estaba comenzando a extrañarla y sentirse culpable, pues a propósito en las noches había iniciado sesión en su cuenta de correo electrónico, pero poniéndose como "offline" para que nadie la viera, y para que mucho menos la viera Andrew.

-Andrew.- Balbuceó para sí misma.

"¿Qué clase de patán eres que primero no disimulas que te gusta mi amiga y después me besas?"

-0-0-0-

Andrew se encontraba dentro de su auto, frente al "Private Girls T.A.". Llevaba toda la semana yendo, deseando encontrarse a Makoto y abordarla a la salida, pero parecía como si se la hubiera tragado la tierra.

Había marcado más de una vez en la semana por las tardes a casa de las Nishimura, pero para su infortunio eran siempre Reika o Sonomi quienes contestaban el teléfono, por lo cual inmediatamente colgaba.

En Internet, Makoto parecía no conectarse, lo cual le hacía pensar que quizá lo tuviera bloqueado o que iniciaba sesión como "offline". Divisó al grupo de amigas de Makoto salir, entre ellas a Rei y tan solo mirarla quiso bajar y hablar con ella.

"Es mejor dejar las cosas con Rei así".- Se dijo en silencio.

Miró a Rei separarse de sus dos amigas y tomar un camino solitario y debatiéndose entre seguirla o no seguirla, le ganó la curiosidad y cuando menos se lo imaginaba, se encontraba siguiendo los pasos de la pelinegra.

"De nuevo me siguen" Se dijo Rei en silencio, volteando de un lugar a otro.

Divisó al fin el auto negro y entonces la cara de quien la venia siguiendo: Andrew.

Lo miro bajar el vidrio y posar su mirada en ella.

-Al fin te muestras de frente.- Dijo ella.- ¿Por qué me vienes siguiendo?

Andrew estacionó su auto y bajo de él, llegando en dos rapidas zancadas hacia donde ella estaba, posando sus ojos en la hermosa mirada amatista.

-¿Qué pasa?... ¿Acaso tengo monos en la cara?... ¿Qué es lo que buscas en mí y porque desde hace tiempo me sigues?

"Deja las cosas como están y no remuevas el pasado".- Se dijo Andrew así mismo en silencio.

-¿Sabes?... No seré psicóloga como tú que ya casi lo eres.- Dijo ella.- Pero te advierto que no me gustas y…

-Te aseguro que las cosas no son como las estás pensando.

-Eso me queda claro.- Dijo ella.- Puedo percibir tu aura. No eres una mala persona, o eso es lo que me dejas ver, pero escondes muchos secretos y discúlpame que te lo diga, pero preferiría que te alejaras de Makoto y no le hacieras daño. Y otra cosa, me queda claro que no te atraigo precisamente como a un hombre le atrae una mujer, pero para aquellos que no pueden ver más allá de los ojos físicos sería muy sencillo creer eso y no quisiera que eso dañe mi amistad con Makoto.

Andrew sonrió ante el comentario de Rei.

-Es usted muy perspicaz, Rei.

-Hino para usted.

-De acuerdo. Es muy perspicaz usted, Hino, alguien intuitiva, solo eso. Sobre las auras, en eso la verdad no creo.

-No pretendo discutirlo con usted.- Dijo ella.- Estoy acostumbrada incluso a que me tachen de bruja. Solo le doy un consejo y una advertencia. Dese cuenta de que yo soy Rei Hino, una mujer que usted acaba de conocer, así que…

-Me recuerda a alguien especial. Disculpe si di a entender otra cosa, pero solo es eso, porque eres totalmente distinta.

-Bien.- Dijo ella.- No busque a una persona en otra y mi advertencia: No haga sufrir a mi amiga ni la arrastre entre sus problemas.

Rei se dio media vuelta y se alejó dejando a Andrew pensativo.

"Definitivamente son totalmente distintas aunque sean tan parecidas. Solo vi en ella un reflejo de un buen recuerdo que añoro"

-Hino.- La llamó haciéndola detenerse y girarse.

-¿Qué quiere Furuhata?

-¿Ha visto a Mako hoy?

-Ha estado enferma toda la semana, no se ha presentado a clases y ni siquiera la he visto conectada. Quiero pensar que no es usted el causante de que ni siquiera me quiera dar la cara.

Rei se dio media vuelta y finalmente se alejó hasta perderse de la vista de Andrew.

-0-0-0-

Algunas horas después…

-Aún son las 5:00 de la tarde.- Dijo Makoto para sí misma, mirando el reloj de pared en forma de rosa que se encontraba en su cuarto.

Su tía Sonomi llegaría hasta dentro de una hora, por lo cual para calmar la tensión saldría a correr, por lo que optó por ponerse un short corto en color café ceñido a su cuerpo, blusa de tirantes en color amarillo, unos tenis en color café y hato su cabello en una alta coleta.

Rápidamente bajo las escaleras, pero escuchó el timbre del teléfono, dudó en contestar, pero temerosa se animó a levantar el auricular.

-¿Diga?

-Mako, es…

-No quiero hablar contigo Andrew.- Lo interrumpió y después colgó.

Caminó hacia la salida, abrió la puerta y tras cerrarla comenzó a trotar, pero al doblar en la esquina lo miró frente a ella.

-No.- Se dijo más para sí misma que para él y se dio media vuelta, lo que menos quería era estar cerca de Andrew, era como si su sola presencia la derritiera, como el augurio de que llegaría el momento en que no pudiera resistirse más y sucumbiría ante él.

-Me equivoque de camino.- Dijo más para sí misma y comenzó a trotar en sentido contrario.

-¿Por qué me evades?- Escuchó la voz de él y sus pasos cerca de ella y cuando menos se dio cuenta, lo tenía frente suyo, haciéndola sentir dentro de sí misma, la necesidad de que la besara como días atrás y también ganas de abofetearlo.

-No me agradas.- Dijo ella.- Eres muy distinto de como pensaba que eras.

-Soy tal cual te dije.- el le sostuvo la mirada.- Perdona si te ofendí el sábado, yo…

-Eres libre de fijarte en quien se te dé la gana.

-No estoy interesado en tu amiga.- Dijo el .- Eso solo que me recordó a alguien.

Ella arqueó una de sus cejas y lo miró con un dejo de molestia.

-Debo suponer que a alguien demasiado especial en tu vida.

-No tan especial como tú lo estás sugiriendo.

-¿Qué tan demasiado entonces Andrew?

-Lo suficiente pero… eso ya no importa.

-¿Y dónde está tu mujer especial ahora?- Preguntó ella molesta.- Creí que me habías dicho que tu no eras de los que se enamoran.

Andrew tomó una bocanada de aire y la miró ansioso.

-No es mi mujer especial, las cosas no son como las estás pensando. Solo me recordó a una vieja amiga.

-Debo suponer que una de las tantas con las que te revuelcas.

-No es así.

-Bien. Ahora que ya me has dado tu explicación, hazte a un lado.

Makoto pretendía pasar de largo, pero el la tomo del brazo y la hizo girar frente suyo.

-Eres solo una chiquilla de 16 años, apenas una niña inocente, o más bien diría inexperta.

Ella esbozó una sonrisa burlona.

-¿No me decías hace algunos días atrás que merezco lo mejor y que me cuidara de los hombres malos porque nunca cambian?- Sonrió ella.- Me pregunto qué haces siguiendo a una chiquilla inexperta entonces.

Andrew la levantó cual costal de papas y se la hecho al hombro, internándose en un callejón cercano, donde la puso de pie y la arrinconó contra la pared.

-¿Sabes que hago siguiéndote?

-¿Para contestarme necesitas arrastrarme hasta un callejón?- Preguntó ella con risa burlona y humedeciéndose los labios involuntariamente.

-¡Maldita!- Gruñó el acercándose a la boca de ella.- ¿Por qué me tienes que gustar tanto?- Le preguntó el en un tono de voz que parecía un reclamo, demasiado cerca de sus labios.- Eres solo una adolescente y me gustas más de lo que yo quisiera y esto no es bueno para mí porque no me gustan las niñas.

-Siempre hay una primera vez para todo.- Dijo ella.- Pero como te gusto tanto y te parece indecoroso, te daré el beneficio de no acercarme a ti.- Terminó de decir ella, mientras ahora a propósito se humedecía los labios para incitarlo.- Además, no creo que te guste tanto, no soy experta como Reika.

Andrew le levantó las manos pegándoselas a la pared para inmovilizarla.

-Quiero besarte.

-Yo no quiero.- Dijo ella.

-Tus ojos suelen ser mentirosos, Makoto.

Andrew se acercó a la boca de ella y le rozó los labios con los suyos, suavemente, logrando que ella dejara escapar de su garganta un gemido.

Andrew abrió los ojos un poco y la miró con los ojos entrecerrados, el placer dibujado en el hermoso rostro. Se acercó a los labios de ella nuevamente y de manera suave besó el contorno de sus labios, delineándoselos después con la punta de su lengua humedecida, pero al final, controlando las ansias de intensificar el beso. Se separó de ella, notando como abría sus ojos color esmeralda, dejando ver la rabia que tenía por no haber sido besada como quería.

-Si dices que no quieres besarme entonces no intentare hacerlo de nuevo.

Ella sonrió, no supo el si con burla o ira, porque ambos sentimientos parecían irradiar de su mirada.

-Makoto, esto no es correcto. Tú eres una niña y yo…

-En eso tienes razón.- Dijo ella.- Al menos eres honesto. Además no me acostaría contigo, ni con nadie. Claro, hasta en mi noche de bodas cuando me case con el hombre correcto que un día llegara a mi vida. Y por supuesto ese no serás tú.

Makoto dio un paso hacia atrás y él le tomó la mano, besándole el dorso suavemente.

-Que tengas lindo día Mako.- Dijo el.- El día que te dije que mereces lo mejor, lo dije sinceramente, perdón sé que no está bien que me deje llevar, eres muy jovencita y como te dije no me gusta aprovecharme de mujeres inocentes. Pero siendo honesto, he de confesarte que me gustas demasiado, así que me alejare de ti. Si algún día necesitas algo, sabes que puedes contar conmigo. Y no dejes que nadie te lastime.

Makoto lo miró alejarse.

"Tú también me gustas" Hubiera querido decirle, pero prefirió omitir lo que sentía.

-0-0-0-

Makoto detuvo su incansable trote después de una hora y le dio un sorbo a su botella de agua. Las palabras de Andrew le habían dejado inquieta, reconocía en su interior que le atraía, deseaba volver a besarlo, pero… ¿Qué caso tenia?... ¿Quería ella una relación libre y sin compromisos? La respuesta sin duda era "No".

Makoto tenía como ideal y como más grande sueño (además de ser algún día una chef reconocida), tener a su lado a un hombre que la amara, casarse por amor, entregar su cuerpo y alma al hombre que su corazón eligiera y formar una familia, pero con Andrew tenía que ser consciente de dos cosas: él había sido muy claro respecto a decir que no era un hombre de "relaciones formales" y en todo caso, aunque así fuera, ella era una adolescente, lejos de la edad apropiada para el matrimonio.

¿Pero qué hacer con ese deseo?... ¿Cómo dejar de pensar en sus besos?... ¿Cómo dejar de desear que le lamiera los pezones como los hombres hacen en las películas pornográficas?

"Basta Mako" Se regañó mentalmente.

Estaba a punto de echarse a correr nuevamente, cuando sintió que una mano se posaba en su hombro, de solo pensar que pudiera ser Andrew, la sangre se le calentó, pero al girarse se sorprendió de ver a quien estaba frente a ella.

-Rei.

Se sintió apenada con su amiga, era obvio que aun sin palabras, ambas siempre sabían lo que sucedía a la otra y deseó entonces que la tierra se abrirá y la tragara.

-Me da gusto que estés bien.

-Fue solo un resfriado.- Dijo Makoto.

-Y te tomaste la semana entera aun cuando ya te sientes bien.

-A veces es bueno relajarse.

-Sin olvidar a las amigas.- Dijo Rei.- Las chicas y yo hemos estado preocupadas por ti. No te has conectado y fisiqueara tienes un celular al cual llamarte.- Dijo Rei.- Es por ello, que he decidido devolverte el teléfono celular que un día Tamahome te regaló y me diste a guardar. Sé que no quieres nada de él, pero un celular siempre es de gran necesidad.

Makoto tomó el celular, después de todo, era verdad que necesitaba uno y sabía que su Tía Sonomi jamás le compraría uno.

-Gracias.

-¿Nos sentamos?

Ambas amigas caminaron hacia donde se encontraban dos columpios y se sentaron una junto a la otra, meciéndose suavemente.

-Discúlpame por no haberme comunicado.- Dijo Makoto.- Creo que sabes el motivo de mi actitud infantil… ¿Verdad?

-Sabes que siempre se todo.

-Sé que suena estúpido y perdón que te lo diga. Pero sentí celos de como Andrew te miraba.- Dijo Makoto.- Me sentí desplazada y odio sentirme así, porque tú eres mi más querida amiga.

-Lo supuse.- Dijo Rei.- Y lo primero que tu cabezota se imagino fue que yo le gustara… ¿Cierto?... Siempre la gente se va a lo que es más fácil de pensar.

Makoto se sorprendió de las palabras de Rei.

-¿Y qué te hace sacar esa deducción Rei?

-Lo percibí en su aura.

Makoto hizo una mueca que Rei supo significaba: "No creo en las auras"-

-Bueno.- Dijo Rei.- Dejémonos de auras y vamos a la lógica. Cierto me miraba con insistencia, pero también se notar que él es de los hombres que dicen lo que sienten y de haberse sentido atraído por mí, me lo hubiera dicho sin tapujos. Me di cuenta de que tú le atraes y mucho, pero no me gusta para ti.

-¿Por qué?

-Seamos sinceras Mako. El mismo te dijo que no es de los hombres que tienen relaciones serias, que no se enamora y tú sueñas y vives enamorada del amor. No me espanto de las relaciones abiertas, pero tú no eres material para ello porque te conozco y sé que tarde o temprano involucrarías tus sentimientos.

-De hecho hoy lo mire y me dijo algo parecido. Me dijo que le atraigo y prometió alejarse de mí, porque dice que soy menor y que no es el tipo de hombre adecuado para mí.

-Debo aceptar que dentro de todo es sincero y que antes que sus intereses, está haciendo lo correcto.

Makoto se quedó mirando hacia el horizonte y sonrió forzadamente.

-Te atrae demasiado… ¿Verdad Mako?

-Andrew me besó.

-¿Qué?

-El día que salimos, después de dejar a Darien en su casa y a ti en el templo.- Dijo ella.- Lo vi y nos besamos.

Makoto miró a Rei y esbozó una sonrisa traviesa.

-Besa mucho mejor que Tamahome… Es… delicioso y muy fogoso.

-Cuidado Makoto.

-Ya Rei.- Se levantó Makoto del columpio y rió.- De igual manera prometió alejarse, por el bien de los dos. Además solo dije que besa muy bien, no que este enamorada de él.

-Bien, así me preocupas menos.

-Por cierto Rei, tengo que regresar a casa. Tía Sonomi y Reika deben estar por regresar.

-¿Te conectaras hoy?- Preguntó Rei.

-Sí.

-Es bueno saberlo.- Dijo Rei.- Además tienes deberes escolares retrasados.

-Lo supongo. El lunes me presentare a clases, así que en estos días procurare terminar las tareas atrasadas.

-0-0-0-

Andrew se encontraba en la sala de su pequeño departamento, sosteniendo el relicario en color plata de mujer, el cual apretó en su mano derecha llevándosela al pecho, justo donde estaba el corazón.

"¿Por qué me tuviste que dejar solo?... No es justo que fuéramos nosotros quienes pagáramos por pecados ajenos… Si tan solo hubiera sabido… no tiene caso pensar en ello".

Escuchó que alguien llamaba a la puerta y abrió, encontrándose con Darien, al cual invito a entrar inmediatamente para después tomar asiento.

-Pensé que estarías listo.- Dijo Darien.- ¿No iras a la fiesta de Hinako?

-A decir verdad me siento cansado.

Darien rió ante el comentario de Andrew.

-¿Cansado en fin de semana?... ¡Vamos Andrew, es viernes, el fin de semana apenas inicia!

-Prefiero dormir.

-¿No será que tienes tus encuentros con las dos primas?- Preguntó Darien.- Al menos espero que las veas por separado y no juntas.

-A ninguna.- Respondió Andrew.- Estoy harto de Reika y a Makoto será mejor no verla.

-Pensé que te gustaba.

-El problema es precisamente que me gusta demasiado.- Dijo Andrew.- Pero ella es una niña con problemas emocionales, demasiado frágil. Es huérfana y tampoco quiero aprovecharme de ella.

Darien se quedó sorprendido ante las palabras de su amigo.

-¿Por qué no?... Digo, juraría que también le gustas

-Y de eso estoy seguro.- Dijo Andrew.- Pero vamos, me conoces, sabes que no soy de tener novias, y ella es una chica aun inocente, no me aprovecharía de lo que siente para llevármela a la cama. Para tener sexo hay muchas, que a diferencia de ella son adultas y con experiencia.

-Al menos es algo sensato de tu parte.- Dijo Darien.- Por cierto Andrew… ¿Nunca has tenido novia?

-No me gustan los compromisos.- Dijo Andrew dándole la cara.- ¿Qué caso tiene prometer un por siempre si no estoy seguro de que voy a cumplir?... No me veas así Darien, jamás prometería amor a una mujer solo para llevármela a la cama.

-Pero… ¿Nunca has tenido novia?... ¿y qué hay de…

-Ella siempre será la única.- Respondió Andrew.

-0-0-0-

Dos semanas después…

Makoto y Rei entraron en la librería, pues tenían que buscar un libro de química para una tarea escolar en equipo.

-Hubiera sido mejor que trajéramos a la marisabidilla de Amy.- Dijo Makoto.- Ella sabría cual libro es mejor.

-Si.- Dijo Rei.- Mientras busquemos por nuestra cuenta.- Rei hizo una pausa viendo la inmensidad de pasillos.- Pasillo 4, ciencias, la química es una ciencia… ¡Vamos Makoto!.- Exclamó, pero al no escuchar la voz de su amiga volteó hacia atrás.- ¿Mako?

Rei tomó una bocanada de aire, imaginándose donde se encontraba Makoto, pues para esta, una librería podía parecer dos cosas: estar en el infierno (si se trataba de buscar un libro escolar) o estar en el paraíso (si se trataba de sumergirse en el pasillo de novelas, desde el romance más rosa o incluso hasta el crimen más crudo.).

-En fin.- Balbuceó para sí misma.

Apenas había comenzado a caminar, cuando sintió que tropezaba con alguien que la hizo perder el equilibrio, pero antes de que su cuerpo tocara el piso fue detenida por unos brazos masculinos que la estrecharon en el cálido pecho.

-Perdón.- Balbuceó a la vez que escuchaba una voz ronca y masculina. Al levantar sus ojos se encontró con alguien que reconoció.

-¿Darien?

-¿Rei?

El la soltó suavemente y ella sintió sus mejillas calientes.

-¡Qué pena!- Exclamó el.- Te vuelvo a encontrar y mira de qué manera… ¿Estas bien?

Rei asintió apenada.

-Si. Estoy bien, fui yo quien tuve la culpa, perdón.

-Descuida.- Dijo el.- Con que interesada en la química.

-No precisamente.- Dijo ella.- En realidad no es mi fuerte, pero lo necesito para una tarea escolar.- Ella hizo un mueca de fastidio.- Necesito un libro para una tarea, pero todos se ven iguales.

-¿Cuál es el tema?

Ella contestó a su respuesta y él sonrió.

-Este es bueno.- Dijo tomando uno grueso de pasta dura en color café.- Es económico y está muy completo sin llegar a profundizar en el tema. Te sirve para el proyecto.

-Gracias.

-De nada, y cuando necesites ayuda con confianza. Recuerda que estudió medicina.

Rei miró por el rabillo de su ojo que el llevaba cuatro libros gruesos.

-Muy pesado estudiar medicina… ¿Verdad?

-A veces, pero vale la pena.- Dijo el.- ¿Podría invitarte a tomar un café un día de estos?

-No me gusta el café.- Sonrió ella.- Pero un te si lo acepto.

-Entonces mañana.- Dijo el.- En la tarde.

-Me parece perfecto.

Ambos se quedaron mirándose un momento y ella sonrió tímidamente.

-Entonces te veo mañana Darien. Un gusto verte.

-El templo está lejos de aquí.- Dijo el.- ¿Vienes sola?... Si gustas puedo llevarte a tu casa.

-Vengo con Mako.- Respondió ella. Rei noto algo en el rostro de él y supo lo que ocurría.- Vienes con Furuhata… ¿Verdad?...

-0-0-0-

Makoto miraba los estantes de libros con tal emoción en sus ojos así como una niña mira emocionada la más hermosa de las muñecas dentro de una juguetería.

Llevaba consigo ya cuatro libros: dos de romane, uno de crimen y uno de aventura y fantasía.

Sus ojos se posaron en un libro cuyo título y sinopsis le pareció atrayente, y el cual desde hace tiempo había estado buscando sin éxito: "El amante".

Se acercó y miró que el libro estaba en lo alto del estante, estiró su mano y se molestó al no poder alcanzarlo.

"¿Acaso mi maldita estatura ni para esto sirve?"

Se puso de puntillas, sus dedos alcanzaban a rozarlo pero aun no podía tomarlo.

-¡Demonios!- Exclamó molesta y de pronto miró una mano masculina y grande que con facilidad tomaba el libro.

-El amante.- Escuchó que una voz masculina que rápidamente reconoció y al girarse sintió el corazón latirle con fuerza y sus mejillas ruborizarse.

-Andrew.

-La pequeña Mako.- Sonrió él.

-¿Por qué pequeña?- Preguntó ella con una mezcla de gusto por verlo y un poco de rabia interna.

-Lo eres.- Dijo el.- Por cierto, te vez muy linda con tu uniforme.

-Gracias.- Susurró ella sintiendo que con sus halagos la desarmaba.- ¿Qué haces aquí?

-Quede de verme aquí con Darien.- Dijo el.- Para ir saliendo a ver un partido de con otros amigos… ¿Y tú?

-Vine a comprar un libro de química.

-No sabía que te gustara leer. Aunque estos no son precisamente libros de química.

-No lo son.- Dijo ella.- Pero me gusta leer novelas.

Ambos se quedaron en silencio un momento, tratando de controlar el deseo que sentían el uno por el otro, pero ese silencio se vio interrumpido por la voz de Rei:

-Mako, suponía que estabas aquí.- Dijo Rei tomándola del brazo y después posando sus ojos en Andrew.- Hola Furuhata.

-Hola Hino.

-Encontré los libros que nos servirán.- Dijo Rei a Makoto.- Un libro para ti y otro para mi… ¿Nos vamos?...- Rei miró los libros que Makoto traía consigo.- ¿No iras a llevar todo eso verdad?... No creo que cuentes con tanto dinero.

-Solo estaba viendo.- Dijo Makoto dejando los libros.- Vámonos.

Una vez que Makoto y Rei se despidieran para después alejarse, Andrew tomó el libro titulado "El amante".

-¿Nos vamos?- Preguntó Andrew.

-Claro.- Dijo Darien mirándolo con extrañeza por el libro que llevaba en brazos.- Tenía entendido que no te gustaba mucho leer novelas románticas.

-Siempre hay una excepción a la regla.- Dijo Andrew.- Por cierto… ¿Qué intenciones tienes con Rei?

-Descuida, no es nada malo. No soy como tú.

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Makoto apagó el foco de su habitación, y ya enfundada en su pijama (un short y blusa de tirantes en color rosa pálido), caminó hacia su cama, iniciando sesión como cada noche para charlar con sus amigas. La idea esa noche era charlar sobre el proyecto de química, pero parecía que ese día no harían nada, pues Amy se había ido a dormir, Rei no contestaba y Mina le había confesado estar desnudándose en la web cam para bailarle a Diamante.

Miró entonces que Andrew iniciaba sesión, pero naturalmente él no la veía (pues lo tenía bloqueado), y se debatía entre hacer tareas de otra clase o desbloquearlo.

¿Pero para que desbloquearlo?... Él estaba cumpliendo con su trato de alejarse… ¿Por qué entonces ella quería tentarlo?

Finalmente, su tentación que la llevó a interponerse a la razón, le dicto desbloquearlo y así lo hizo, pero no sin antes ponerse como "ausente".

Cinco minutos pasaron, diez y Andrew no le hablaba. Estaba a punto de ser ella quien iniciara la charla cuando escuchó que una ventana de conversación se abría: era él.

Andrew: Hola pequeña Mako.

Mako: Hola anciano.

Andrew: hahaha… ¿Qué haces tan tarde conectada?

Mako: Tarea.

Andrew: ¿De?

Mako: Biología y Filosofía a la vez.

La charla entre ambos se tornó amena, hablando sobre la carrera de él, sobre el colegio al que asistía ella, tratándose como si lo ocurrido hacía semanas nunca hubiera sucedido.

Mas sin embargo, de pronto Andrew hizo algo que sorprendio a Makoto:

Andrew: Entra a este link. Hay mucha información. Mas precisamente del párrafo 5 al 8… Te puede servir para tu tarea de filosofía.

Mako: ¡Gracias!... Esa información está muy completa.

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Después de largas horas de platicar vía internet con Makoto, ambos se despidieron y Andrew apagó su computadora portátil, mirando en su reloj de pared que eran ya las 2:30 a.m. de la madrugada, seguramente las consecuencias al siguiente día serian querer dormir en clases y todo por causa de Makoto Kino.

Aun recordaba como 4 horas atrás había estado a punto de ir a dormir, cuando de pronto la vio iniciar sesión y no pudo resistirse a hablarle. Ni como jamás se imaginó desvelarse por una tarea de filosofía que naturalmente no era de su incumbencia.

Caminó hacia el futon negro que se encontraba en el piso de su habitación, el cual fungía de cama, y se recostó de espaldas, sintiendo los parpados pesados.

-Mako.- Dijo en un suave susurro, imaginando la vez que había visto su hermoso cuerpo virginal al desnudo, después vino a su mente la vez que le había robado aquel beso y se tocó los labios, recordando que el sabor le había parecido exquisito y embriagador, sintiéndose encantado por el sabor de su boca que desbordaba pasión a pesar de su inocencia e inexperiencia.

"No" Se dijo mentalmente.- "Es demasiado niña".

Dentro de su "moral" cabía perfectamente el sexo libre, pero jamás con una menor de edad y si era virgen aún menos, pues no quería ser el primero en la vida de mujer alguna, pues sabía que la mayoría de las mujeres suelen asociar el sexo con el amor y muchas veces (por no decir que la mayoría de las veces) desean que esa primera vez sea con alguien que las ame y él no estaba dispuesto a amar.

"Amar. Prohibido amar".- Se dijo en silencio.

Tres años atrás…

Después de varias horas en la sala de espera, Andrew vio llegar al hombre de cabello castaño y grandes ojos marrones con toda prisa.

-¿Dónde está mi hija?- Preguntó el hombre tomándolo de la solapa.- ¿Qué demonios le hiciste desgraciado?

Andrew, quien tenía los ojos enrojecidos de tanto llorar, apartó al hombre lanzándolo al piso de un empujón.

-¿Qué le hice me pregunta usted?- Preguntó con un dejo de rabia y dolor en su voz.- Yo no le hice nada… Trate de protegerla y usted bien sabe que en parte todo esto es culpa de usted.- Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos azules nuevamente.- Yo al igual que su hija estoy pagando por los errores ajenos… ¡Y mire ahora las consecuencias!- Exclamó Andrew entre lágrimas.- Es su hija quien está al borde de la muerte y yo, yo hubiera dado mi vida para protegerla porque la amo, la amo y sin ella no vivo.

Fin del Flash Back.

Al recordar aquel secreto que solo para sí mismo guardaba, Andrew no pudo evitar que algunas lágrimas traicioneras salieran de sus ojos, pero rápidamente las limpió. Si la mayoría de quienes lo conocían pensaban que él era un mujeriego sin sentimientos incapaz de amar, estaban equivocados, pues en el pasado había amado y seguía amando con toda el alma…

N/A: Hola mis chicas… ¿Qué pensaron?... ¿Qué Andrew "calentón" Furuhata en verdad no conocía el amor?... Hahaha, pues ya ven que si conoció ese sentimiento y demasiado bien jajaja.

En fin amigas, gracias: Deshy (el poema estuvo divino), Jovidess, Patty Ramirez, Yannin.

El poema que escribe Mako es de Deshy, ella lo escribió.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.