Capítulo 7.

~Dos días~

-Venga Riko-

Pero ella no se podía mover. Era como estar en una especie de cámara lenta. Estaba confundida por todo lo que le habían contado en la cafetería y todavía se debatía si decirle a You que lo sabía todo o no. La última opción era favorable, mentiría y todo debería seguir como estaba antes, sólo él y ella...

Pero ese pensamiento era egoísta. Debía hacer lo correcto, y eso suponía hablar con You... Y tal vez perder su amistad, o lo que sea que tenían, por la forma tan brusca de introducirse en su vida.

Cuando le quiso hablar notaba que era estirada de la muñeca y You la arrastraba por las calles. El joven no perdió tiempo y aceleró el paso, pero la lluvia ya les había calado a ambos.

-Te llevaré a casa- gritó él con un brazo en alto protegiéndose de las fuertes gotas.

Enseguida llegaron, pues estaban cerca de la playa. You se quedó en la calle con intención de marcharse, pero Riko le sujetó de la camiseta.

-¿A dónde vas?-

-¿A casa?-

-Anda, entra-

Ella fue corriendo a por unas toallas mientras You observaba la entrada. Había un gran silencio entre ellos.

-¿Por qué sigues en la entrada?- Riko entrecerró los ojos mirándole.

-La casa de Riko...- se secó el pelo con la toalla mientras miraba a todas partes. -La casa de Riko- repitió con una sonrisa malvada que ella no vio.

-Mi casa...- dijo Riko imitando su voz mientras se perdía por el pasillo.

-¿Dónde está tu habitación?- sonrió You quitándose las zapatillas y los calcetines que también estaban mojados.

-Es la segunda a la derecha del piso de arriba- respondió Riko automáticamente.

-Vamos a ver lo desordenada que eres- sonrió él subiendo rápidamente los escalones de dos en dos.

-¡No!- gritó Riko tratando de detenerlo, pero fue imposible.

-Vaya, vaya... Cuantas revistas- You cogió una al azar y se puso a verlas -no sabía esto de ti-

-¡Dámela!- gritó ella dando saltitos para alcanzarla, pero fue imposible ya que él era más alto.

-¿Y esta de qué es?- You cogió una que le llamó la atención -¿mejores nadadores?-

Abrió una hoja al azar y Riko se maldijo. Justo era la hoja donde venía el poster de regalo con uno de los chicos en bañador.

-Ehm...- You soltó la revista avergonzado y se sentó formalmente en el suelo. Riko estaba tan roja que ni le podía mirar. -¿Por qué no traes la partitura? Así te ayudo hasta que deje de llover- sonrió él ampliamente.

-La he terminado... Mira, You tenemos que hablar-

Se sentó enfrente del chico mientras oían la puerta de la entrada siendo abierta, luego unos pasos y finalmente, la puerta de la habitación fue abierta por su madre.

-¡Chicos habéis dejado un rastro de agua!- les dijo, pero su voz sonaba amistosa.

You se miró los pies, estaba descalzo. Luego miró a Riko, ella todavía tenía sus zapatillas.

-¡Lo siento!- se apresuró a decir ella.

-Y os deberíais de bañar y cambiaros de ropa-

-Mamá-

-Por mí está bien- sonrió You encontrando la excusa perfecta -pero deberías bañarte tú primera- dijo señalando a Riko -yo puedo ayudar en la cocina-

La madre de Riko sonrió ampliamente, pero Riko era todo lo contrario. Ella estaba recordando todo lo que le habían dicho en la cafetería, lo de la confesión, como él quería estar sólo, cómo no hablaba con sus amigos... Todo daba vueltas.

-¡You, deja de huir!- le gritó frustrada. La habitación se volvió a quedar en silencio, él la miraba con una ceja alzada. -Lo siento... Iré a bañarme-

Salió de allí apresurada volviendo a dejar un rastro de agua tras ella.

-¿Quieres llamar a tus padres?- preguntó la madre de Riko con una sonrisa.

-Tengo mi móvil...- metió las manos en los bolsillos, pero recordó que lo había dejado en la casa. -No lo tengo... ¿puedo llamarles antes de ayudarte con la comida?-


Aunque el cielo estaba oscuro, tanto que no parecía mediodía, y llovía a mares, en la casa de Riko había un buen ambiente.

La televisión estaba puesta haciendo ruido mientras You, tras un rápido baño, se cambiaba de ropa. Sus pantalones habían sobrevivido milagrosamente a la lluvia, eso o se secaban muy rápido. Sólo tomó prestada una camiseta del padre se Riko que le venía algo holgada.

Salió de la habitación dónde se había cambiado y sonrió al ver unas zapatillas de estar por casa en el suelo. Todavía no entendía el arrebato de ira de Riko, pero tenían toda la tarde para hablar... Aunque él no quisiera hacerlo.

Caminó hasta la cocina donde ambas mujeres le esperaban contemplando el plato de yakisoba que él había cocinado.

-Tiene buena pinta- dijo señalando la mesa.

-¿Podemos comer?-

Riko no se dió cuenta del hambre que tenía hasta que probó un bocado de la comida.

-¡Está muy bueno!- le dijo a You y él le devolvió un gesto al estilo militar.

-¡Es mi yakisoba especial! Por ahora siempre le ha gustado a Hanamaru-

-Hanamaru... Ah la conozco- sonrió Riko al recordar a la chica de la cafetería.

You dejó de comer y se quedó mirando a Riko, imposible que la conociera. Hanamaru se había ido de vacaciones antes de que ella llegase.

-¿Cómo que la conoces?-

-¿No has leído mis mensajes?-

-No...-

Cómo la madre de Riko también estaba allí al final acabaron hablando sobre el pueblo y cómo se habían mudado aquí, tras la comida You ayudó a limpiar los platos y entonces se asomó otra vez a la calle. Seguía lloviendo.

-You, ¿podemos hablar ahora?- le preguntó Riko señalando las escaleras mientras su madre limpiaba la cocina.

-Está bien...-

Subió las escaleras lentamente como si se enfrentase a su peor pesadilla, estaba asustado y su mente se imaginaba muchas cosas. Volvieron a la habitación de Riko y él tomo asiento formalmente. Ambos suspiraron a la vez y eso ayudó a romper el ambiente de la tensión.

-Sé por qué no puedes dormir, o creo saberlo...-

-Tengo una pregunta, ¿por qué conoces a Hanamaru?-

-He conocido a Mari justo esta mañana-

-Oh no... No, no, no-

Riko se rió.

-Me llevó a una cafetería y hablamos... Sobre ti. You, creo que no duermes por lo que pasó ese día-

-Lo sé-

Unos pasos volvieron a interrumpirles y la puerta se abrió. Riko todavía estaba procesando el "lo sé" con el que le había respondido el chico de ojos azules.

-You, el teléfono, es para ti-

Miró a la mujer y luego a Riko. Al final la joven asintió posponiendo la charla otra vez, no sabía cómo, pero You siempre se salía con la suya. Esperó hasta que el chico volvió a subir, pero él tardaba mucho. Al final bajó ella encontrándose a su madre en la cocina.

-¿Y You?-

-Dijo que debía irse a un sitio, que volvería-

Riko se llevó las manos al pelo. Era totalmente imposible hablar con él.

-Me voy a dormir, estoy muy cansada-


La llamada no había sido nada importante, solo su madre preguntándole a qué hora volvería, pero decidió tomarla como excusa para salir e ir a casa de Mari. Las ganas de Riko por hablar con él en realidad le habían llenado de cierta determinación.

Llamó al timbre mientras se protegía de la lluvia con un paraguas, al menos había dejado de llover tan fuerte.

-¿You?- Mari abrió la puerta, enseguida se apartó dejando pasar al chico.

-Te debo una disculpa, esta mañana me he comportado como un idiota- Mari sonrió como respuesta esperando que You siguiera hablando, pero ahora él sonreía. -Aunque ambos sabemos que eres una manipuladora y contaste cosas que no debías-

-Tal vez- se rió ella.

-Tengo que irme, pero ¿hablamos mañana?- la miró con una sonrisa

-Okey- respondió ella

-Por cierto, no vuelvas a raptar a nadie, la próxima vez vas a la policía-


Llegó a casa de Riko algo cansado, la madre de esta le advirtió que ella se había ido a dormir pero él de todas formas subió y llamó a la puerta de la habitación.

-¿Qué quieres?-

-Soy You-

-¡Oh! ¿Has vuelto?- su voz no parecía nada sorprendida, todo lo contario. -¿Sabes? Sólo trato de ayudarte pero no me dejas. ¿Quieres hablar conmigo sobre lo que pasó ese día?-

-Sería incómodo...- escuchó un quejido de Riko que le hizo reírse -Pero sí, vale. Quiero que hablemos-

Se escuchó un crick y la puerta se abrió. You entró tranquilamente y tomó asiento en el mismo lugar de antes, cerca del piano.

-Eres la persona más rara que he conocido en la vida, y mira que Mari gana puntos. Por cierto, he ido a disculparme con ella porque esta mañana me peleé por una tontería-

Riko sonrió y se sentó también en el suelo, pero ella se abrazó las piernas y apoyó la cabeza en las rodillas. Le hizo una especie de asentimiento con la cabeza y él empezó.

-Una semana antes de la competición Chika me pidió ayuda para montar un grupo-

-¿De rock?- interrumpió Riko.

-Ojalá- se rió él fuertemente -de idols-

-¿Idols?-

-Sí, fui con ella a todas partes entregando todo tipo de papeles y no entrené mucho- se rascó el pelo y tragó saliva, esta parte no le gustaba mucho.

-Entonces... El día de la competición ella y yo estuvimos hablando, y le dije que ella era importante para mí, bueno básicamente le dije que la quería y ella me dijo que también y...- se llevó las manos a la cara, se estaba poniendo nervioso y muy rojo. Bastante adorable a ojos de Riko. -era como amigos. Me sentí muy estúpido y pedí a mis amigos que no vinieran a la competición. No había entrenado y tampoco me concentraba porque no sabía si ella lo había hecho aposta. Empecé a pensar cosas que no debía y me perdí la señal de salida en la competición. Estaba nervioso el corazón me iba a mil y me temblaban las piernas.

-¿Por qué?-

-Tenía que ganar la competición para irme este verano a una especie de campamento, pero luego me enteré de que podía ir de todas formas- la última parte la dijo totalmente enfadado.

-Hanamaru dijo que no te fuiste, ¿qué te detuvo?-

-El profesor me echó indirectamente, dijo que podía irme con ellos pero no podría nadar y no me hubiese gustado estar ahí sentado sin hacer nada. Decía que necesitaba recuperarme y eso-

-Me alegro de que te quedaras- eso último lo susurró.

-Me desmayé y me desperté en el hospital. No me sentía bien y me alejé de mis amigos, quería estar solo. Durante estos días sólo hable con Mari, es muy cabezota-

-Cómo tú- susurró Riko otra vez.

-¿Sabes que te escucho?- se rió él. Riko no respondió y You miró por la ventana. -Y fin, llegó el verano ellos se fueron, la mayoría no sabía lo de Chika. Sólo Kanan y Mari.

-Eres un idiota- comentó al final Riko. -Te has deprimido por una chica- su voz sonaba amortiguada por culpa de las rodillas. –Sólo debes hablar con ella-

-Ahora pareces deprimida tú- dijo You tranquilamente.

Volvieron a quedarse en silencio, la lluvia había parado y las nubes comenzaban a dispersarse, ya estaba anocheciendo.

-Tengo sueño-

-¡Oh venga ya!- You le tiró un cojín mientras se reía. -¿De verdad estás tan desanimada?

-No- volvió a decir ella devolviéndole el tiro, dándole de lleno a You en la cara.

-¡Riko estás celosa!- dijo You sólo para molestarla.

-¡No lo estoy!- le gritó ella sonrojándose y cogiendo otra almohada de la cama, esta vez You la esquivó y se puso de pie. -¿Oh que pasa aquí?-

Se fijó en un calendario, había un día marcado con muchos círculos rojos hechos a presión. La fecha estaba puesta dentro de dos días. Se acercó un poco más y leyó una nota donde ponía "vuelta a Tokio :D"

-Eso lo escribí al inicio de verano- le dijo Riko rápidamente poniéndose a su lado.

You se quedó en silencio, sólo dos días y Riko se iba. La miró de reojo preguntándose por qué había ido a hablar con Mari y por qué estaba dispuesto a hablar con Chika cuando había estado casi medio verano preocupado por una tontería. Inclinó la cabeza y una fugaz sonrisa cruzó su rostro.

-¿Mañana tienes algo que hacer?- preguntó You, no parecía triste porque a ella le quedasen tan pocos días o al menos eso le pareció a Riko.

-¿Las maletas?- dudó ella.

-Eso lo puedes hacer rápidamente- se burló él -mañana por la noche-

-No...-

-Entonces perfecto- le dio un abrazo a Riko -nos vemos mañana por la noche-


PAM PAM PAAAM (sólo quería poner Pam pam paam)

¡Nos leemos en el siguiente capítulo! :D