Harry le despertó un ruido, abrió los ojos y vio que las chicas ya estaban levantadas y se estaban vistiendo. Se sorprendió al ver que ninguna de ellas tenía pudor en desnudarse delante de ellos. Luego pensó que Ginny era la hermana de Ron y no tenía nada que ocular, y que Hermione se había cambiado más de una vez delante de él mientras daban vueltas por el país buscando horrocruxes. Se levantó y empezó a vestirse sin antes ver que Ron seguía roncando.

-Madre mía, no sé cómo puedes dormir a su lado con esos ronquidos de cerdo…-dijo Ginny poniendo cara de asco. Harry y Hermione rieron tan fuerte que despertaron al nombrado.

-Eeeeh…..que pasa?.-dijo Ron aun con los ojos cerrados y desperezándose.

-Nada, nada…anda levántate que tenemos que desayunar y ver cómo llegamos a la consulta.-dijo Ginny.

-Creo que necesitaremos un plan, no podemos entrar en una consulta con la varita en la mano.-dijo Harry poniéndose los zapatos.

-Tienes razón, o creo que sea una buena idea….además nos dirían que cogiéramos cita previa en el caso que no fuera una urgencia…-dijo Hermione que de repente le vino a la cabeza una gran idea. Se giró para mirar a los dos hermanos Weasley.

-Verdad que nunca habéis ido al dentista?-preguntó sonriente.

-No, porquè….me das miedo mirándome así.-dijo Ginny apartándose de su amiga.

-Tengo un plan pero solo funcionara si fingimos una urgencia. Aquí es donde intervenís vosotros, alguno de los dos tiene que entrar haciendo ver que le duele mucho la boca, que cree que se ha partido un diente. –dijo Hermione mirándolos a los dos.

-Vale ya lo haré yo…-dijo Ginny.-pero no quiero que me pinchen ni que me cortan ni nada de nada que implique dolor eh

-No creo que lleguemos a tanto mujer! Es solo para entrar y poder tenerlos a solas dentro.

Cuando estuvieron todos listos y todo recogido, bajaron a desayunar. No comieron mucho con los nervios, menos Ron, que devoraba unas tostadas que servían con salmón ahumado y aguacate, Harry pensó que todos tenían miedo a que algo saliera mal. Hermione había hecho más de una vez el hechizo de borrar la memoria pero nunca lo había invertido. Si lo hacía mal nunca recuperarían la memoria, solo tenía una oportunidad.

Antes de salir del hostal, preguntaron a la recepcionista como ir hasta la calle que buscaban. Les dijo que tenían que coger el bus número 7 que salía en esa misma calle pero un poco más arriba. Lo que no sabía es en que parada tenían que bajarse para llegar a su destino, les dijo que mejor preguntaran al conductor. Salieron como un rayo del hostal antes de que les hicieran más preguntas, resulta que les extrañó que no llevaran maletas ni bolsas, solo Hermione llevaba una bolsa pequeña de mano. Lo que no sabían los trabajadores del hostal es que con eso les sobraba. Caminaron a pasos apresurados hasta la parada de bus, Hermione no paraba de decirles que fueran más deprisa. Cuando por fin se pudieron sentar en el banco de la parada todos jadeaban.

-Hermione, para! No entiendo por qué tenemos que correr, tus padres no van a ir a ningún lado!-le dijo Harry. Hermione lo fulmino con la mirada.

-Lo siento por estar nerviosa y deseando volver con ellos, lo siento por estar triste por lo que les hice, lo siento por tener miedo de que algo no salga bien!-dijo Hermione y se levantó para apartarse de ellos.

Ron dirigió una mirada de desacuerdo a su amigo y se fue a abrazar a Hermione. Mientras, Ginny cogía de la mano a su chico.

-No te pongas así, está desesperada, no sabe que pasara y con que se encontrara.-dijo Ginny

-Lo sé, lo que me cabrea es que no esté contenta por volver con ellos, ojala yo pudiera volver con los míos-contestó Harry. Ginny lo miro preocupada.

-No, no malinterpretes, es solo que entiendo que este nerviosa pero a veces me la sensación que solo ve las cosas negativas, sabe perfectamente que lo hará bien, es la mejor bruja de su edad que hay.

-Mira quien habla, te pasaste 3 años siendo pesimista cuando vivía Voldemort, no veías nada positivo. Te recuerdo que justamente fueron ellos los que te abrían los ojos y te animaban.-contestó la pelirroja.

A Harry le sentaron un poco mal las palabras de su chica, pero sabia que tenia razón, se había comportado como un idiota. Así pues, se levantó y fue hacia Ron y Hermione.

-Que quieres.-le escupió Hermione fría.

-Mira, lo siento, sé que estas nerviosa y asustada pero creo que tendrías que estar feliz por volver con ellos. Es solo eso.-dijo Harry sin atreverse a mirarla a los ojos. Hermione suspiro y le coloco una mano en el hombro de forma afectuosa.

-Lo sé, tienes razón Harry pero no sabes lo preocupada que estoy con el hechizo, como no salga bien los podría dejar sin memoria para siempre o hacerles daño…

-Hermione no conozco a ninguna bruja como tú, sé que lo harás bien.-dijo Harry, por fin mirándole a los ojos y sonriéndole. Su amiga le devolvió la sonrisa.

-Chicos, vamos que ya llega el bus!-grito Ginny volviéndoles a la realidad y se acercaron a ella.

Hermione volvió a pagar y Harry le prometió que al volver a casa pasarían cuentas. Ron preguntó al conductor en que parada tenían que bajarse y este les contestó que a la séptima contando con la que estaban ahora. Se acercó a sus compañeros que ya estaban sentados, él se sentó al lado de Hermione y les informó sobre donde tenían que bajarse. El recorrido se hizo largo para todos aunque solo fueran veinte minutos de trayecto. Hermione contaba una a una las paradas que hacían poniendo nervioso a Ron, aun así no discutieron.

Al final el bus se paró donde tenían que bajarse y salieron juntos. Ya en la calle, Ginny hizo la pregunta que a todos les rondaba la cabeza.

-Y ahora dónde vamos?

-Mejor preguntamos a alguien.-dijo Hermione acercándose a un señor que caminaba por la calle. Los demás miraban como el pobre señor le dibujaba a Hermione en un papel un mapa para indicarle donde estaban y que calles tenían que coger para llegar a su dirección. Hermione le dio las gracias y siguieron las indicaciones, para encontrarse con un gran edificio marrón con un montón de plantas y oficinas.

-Nos habremos equivocado?-pregunto Ron cansado y decepcionado.

-No lo creo-dijo Hermione.-Miremos en el mapa de recepción.

La recepción era toda blanca con unos sillones enormes de color marrón claro, en el lado izquierdo, había un gran mostrador gris y en el fondo cinco ascensores dorados. El mapa de las oficinas se encontraba en una columna en el medio de la recepción, ocupaba todo lo largo y ancho de esta y también era dorada como los ascensores. Repasaron el mapa entero, de arriba a abajo, donde salían todos los nombres de las oficinas del edificio colocadas por plantas, pero no vieron lo que estaban buscando. Estaban tan concentrados que no se dieron cuenta que el conserje se les había acercado.

-Buscan algo señores?.-preguntó el hombre. Era un señor mayor de baja estatura y con un bigote grande y blanco que llevaba un esmoquin negro.

-Sí, buscamos la consulta de los doctores Wilkins, nos dijeron que su consulta estaba aquí.-dijo Hermione intentando parecer calmada.

-Ah, por supuesto! Están en la segunda planta puerta 11, aquí.-dijo el conserje señalando una placa en la esquina del apartado donde estaban todas las oficinas de la segunda planta.

-Gracias!-dijo Hermione, pero esta vez contenta de verdad.

Los cuatro cogieron el ascensor, fue Harry quien le dio al botón de la segunda planta. Era pequeño y viejo, parecía que nunca los habían remodelado al contrario que la recepción. A Harry le pareció que se movían más de lo normal, además era muy lento.

-Menos mal, creía que tendríamos que volver a empezar.-dijo Ron.

Llegaron al rellano de la segunda planta, el pasillo estaba completamente vacío, Harry pensó que todo el mundo ya habría entrado a trabajar. A contrario que la recepción, esa zona tampoco había estado remodelada y pudo ver que había pequeñas humedades en el techo y trozos de madera que faltaban en las paredes. Los ascensores los habían dejado en mitad del pasillo, así que estaban delante de la puerta 6. Tiraron hacia la izquierda y al final de todo vieron el número once dorado encima de una puerta vieja de madera oscura. Al lado de esta, había una placa donde se leía "clínica dental Wilkins". De repente, Hermione se giró y miro fijamente a Ginny.

-Aquí es donde empieza tu interpretación, venga que parezca que te duele mucho la muela.-dijo Hermione.

-Sí, vale, empecemos.-dijo Ginny mientras se ponía una mano encima de la mejilla y ponía cara de dolor. Todos estallaron en risas al ver lo mal que se le daba interpretar.

-Un poco más convincente si puede ser, que se vea real mujer!.-dijo Ron mirando divertido a su hermana.

Harry llamó al timbre y enseguida sonó una especie de zumbido, fue Hermione quien empujo la puerta para que todos entraran a la clínica. Allí, les atendió una enfermera muy guapa. Era alta y rubia, con un aire a Fleur pero con la piel morena, se notaba que pasaba su tiempo libre en la playa. Ginny tomó su papel y le dijo que le dolía mucho la muela.

-De acuerdo, solo necesito sus datos y el doctor Lored le atendrá enseguida.-dijo la enfermera.

-El Doctor Lored? Creíamos que era la consulta de los doctores Wilkins.-dijo Hermione poniéndose delante de Ginny. La enfermera la miró extrañada.

-Sí, pero los doctores Wilkins no vienen hasta las 10….comparten la clínica con el doctor Lored y les aseguro que es muy bueno.-dijo la enfermera sonriendo.

-No, lo siento, solo me fio de los Wilkins.-dijo Ginny de repente, haciendo girar hasta Hermione, aun con la mano en la muela y haciendo cara de dolor.

-De acuerdo, pero entonces tendrán que esperar hasta que lleguen.-contestó la enfermera y los acompaño a la sala de espera.

Hermione no podía estar más agradecida con su amiga, por un pelo que no se va todo el plan al garete. Pasaron el rato leyendo revistas y cada vez que la enfermera pasaba por delante de la sala, Ginny volvía a cogerse la mejilla y volvía a poner cara de dolor. Al final oyeron la puerta de entrada y unas voces conocidas, Ron casi pega un grito cuando Hermione se levantó de repente. No tardó ni cinco segundos en aparecer la enfermera y pedirle a Ginny que la acompañara. Al ver que todos se levantaban, les dijo que solo podía entrar la paciente, pero Ginny insistió en que quería que la acompañara Hermione acreditando que le daba miedo entrar sola.

-Bueno, por un acompañante no creo que pase nada. –dijo al fin la pobre chica.

Así pues, Hermione y Ginny siguieron a la enfermera no antes sin dar una mirada a los chicos. Estos sonrieron a Hermione y le giñaron un ojo dándole ánimos. Pasaron por todo el pasillo de la cínica y Hermione pensaba que se le debía oír des de la entrada el corazón de lo rápido que le latía. Estaba muerta de miedo, tanto que no se dio cuenta de que estaba apretando muy fuerte la mano de Ginny hasta que esta soltó un quejido. Entraron en la pequeña consulta y allí les esperaba el señor Granger poniéndose los guantes de latex.

-A ver, por la cara que pones creo que eres tú la paciente.-dijo un risueño señor Granger.

.Si, señor, me duele un montón.-dijo Ginny

-Ven, siéntate en la camilla y cuéntame que te ha pasado. Tú si quieres puedes sentarte allí querida. –dijo el señor Granger y Hermione se sentó donde le indico.

-Estaba comiendo y note un crak….después me dolía un montón la muela-dijo Ginny haciendo que el señor Granger le diera la espala a Hermione. Este pensó que era ahora o nunca y se levantó sigilosamente de su silla mientras sacaba la barita del bolsillo trasero de sus pantalones. Se acercó hasta estar a casi dos palmos de su padre y extendió la barita, cogió aire y miró a Ginny a los ojos.

-Finite Incantatem-susurro y salió una luz blanca de su barita.