SE TERMINÓ
Capítulo 7
"Una bala perdida"
En Nueva York, Susanna estaba en la cima del cielo. Ella iba a tener un hijo de Terry! Aunque él no estuviera ahí para compartir su alegría, le había enviado a ella un telegrama de felicitaciones. Su madre no estaba de acuerdo con Susanna. Para ella, Terry debería de regresar y permanecer con su hija y el futuro bebé.
- Pero por qué él tiene que estar arriesgando su vida en la guerra? En lugar de que esté aquí cuidándote en tu condición...
- Mamá, Terry se casó conmigo como tú querías, él renunció a la que amaba. Yo voy a tener a su hijo... si, está en la guerra pero yo rezo por él cada día. Él está cumpliendo con su deber y va a regresar cuando la guerra se termine y continuará con sus obligaciones... como padre y esposo.
Pero lo que no le estaba diciendo a su madre era que su esposo tenía que pensar literalmente en otra mujer, para que pudiera cumplir con su deber... pero su amiga Karen si lo sabía. Ella frecuentemente hablaba con ella de eso.
- Susanna eres feliz?
- Tengo a Terry, Karen, así que yo tengo todo lo que necesito...
- Susanna, él te llama "Candy" cuando te hace el amor! -dijo Karen indignada.
- Yo sé que él nunca me amará como la ama a ella... pero es eso o ningún contacto físico del todo... y lo amo tanto... y soy tan feliz cuando él...
- ... te llama "Candy"?
- Karen... por favor. Basta de arruinarme el momento.
- Susanna, no es sano lo que tú estás viviendo. Es una ilusión...
- Pero el bebé no, es una realidad.
- Si... debes de agradecerle a Candy... -dijo Karen irónicamente.
- Karen.
- Tú deberías de ir a ver a un psiquiatra, hablar acerca de tus problemas...
- No estoy loca Karen, estoy enamorada.
- Si, aparentemente, tú estás confundida... bueno. Está bien, tienes que estar en calma por el bebé y si eres feliz... como tú dijiste... yo solo puedo apoyarte.
Susanna continuó viviendo en una nube. La hacía feliz y la detuvo de hacerle pensar que su esposo no la amaba. El bebé... el hijo de Terry, él nunca la abandonará ahora que ella iba a tener un hijo de él...
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El tiempo pasó y era temporada de fiestas decembrinas otra vez. Candy pasó la Navidad, bajo las balas nuevamente, con la familia de Michael. La madre de Michael había tomado a algunos niños huérfanos bajo su cuidado. La casa estaba llena. Su familia le había enviado algunos alimentos para las fiestas y quería compartirlos con ella y los niños de la guerra. La señora había organizado un programa, que durante la época navideña, consistía en llevar a algunos niños con familias adineradas, quienes a pesar de la guerra podían subsistir. Así que muchos huérfanos estaban pasando la época con familias de cuidado temporal. Candy estaba conmovida con la generosidad de la madre de Michael y las demás familias. Ella nuevamente fue con sus colegas y Michael a ayudar a el orfanato. Albert, Archie y Neil enviaron alimentos y juguetes a los niños. Annie se encargó de los otros en el Hogar de Pony. Candy estaba feliz porque Annie no se olvidaba de los niños del Hogar. Ella recordaba cuán feliz eran ellas cuando despertaban en la mañana de la Navidad y junto con los otros niños encontraban que "Santa Clause" había venido y había sido muy generoso, porque ellos habían sido muy buenos.
Como siempre la Cruz Roja organizó la recepción de Año Nuevo y los soldados del frente habían sido invitados, entre ellos Michael y Terry. Candy y Terry no le habían dicho a Michael todavía que ellos ya se conocían, que ellos eran muy cercanos y que se hubieran casado de no ser por el accidente de Susanna. Ellos se decían, para que preocupar a Michael sin ninguna necesidad? Todo se había terminado entre ellos para bien y no podía haber nada entre ellos nuevamente. Respetaban sus mutuos votos de matrimonio.
Candy estaba con Michael cuando se encontraron con Terry y los otros soldados...
- Hola Terry -dijo Michael quien estaba sosteniendo a Candy por la cintura.
Terry podía decirse a sí mismo por milésima vez que estaba acostumbrado a ver a su Pecosa casada con otro hombre, pero cada vez, era como si le clavaran un cuchillo en el corazón. Él nunca lo demostraba obviamente. Cuando Candy venía a atender a los soldados al campamento y besaba a Michael de despedida... le dolía tanto! Como pudo ella olvidarse ya de él? Alguna vez ella lo amó? En realidad ellos nunca se declararon su amor el uno al otro, lo siguieron sin decirse nada... él la había besado y le había dicho sus reales sentimientos hacia ella y se abofetearon el uno al otro... sonreía cada vez que pensaba en eso, pero el beso fue tan bueno, tan bueno a pesar de las cachetadas, que él nunca se arrepintió de hacerlo... y ahora resulta que iba a ser la única vez que la había besado. Él quería besarla tanto cuando ella vino a Nueva York a el estreno, pero el problema de Susanna lo tenía abrumado... él sabía que tenía que tomar una decisión y el haberse acercado a ella hubiera hecho la separación más difícil. Pero por qué no la escogió? Por qué se dejó manipular por la Sra. Marlowe y Susanna? La culpa... lo había hecho ser irracional! Se había dado a la bebida y fue hacia Candy y ella nunca lo supo... ella le dió el valor de vivir otra vez... pero... él debió de haberle hablado, tratado de salvar su relación, porque estaba perdido sin ella... y eso nunca se lo perdonará él mismo. Maldito Albert!
Él regresó a la realidad.
- Hola Doc, Sra. Durand -saludó muy cortésmente.
Candy lo quería estrangular, pero solo sonrió.
- Buenas Noches Sr. Grandchester, como se encuentra su esposa?
Terry la miró, sabiendo que ella lo estaba provocando.
- Ella está casi por tener el bebé. Ella debe de estar enviándome un telegrama en una de estas mañanas...
Candy se sentía herida por dentro. Susanna iba a darle un hijo a Terry... su Terry!
- Qué quieres Terry? Un niño o una niña? -preguntó Michael.
- Quiero un bebé sano -respondió Terry.
- Tienes razón. Es todo lo que importa -dijo Michael- Mi "Señorita Atrevida" está tomándose su tiempo para quedar embarazada... no quiere dejarme para ir de vuelta a América... pero es muy gratificante tratar de quedar embarazados.
Candy se puso tan roja y Terry sonrió débilmente.
- Oh cariño. Te estoy haciendo ruborizar - dijo Michael.
- Buena suerte con el bebé Terry. Michael quieres bailar? -preguntó Candy para esconder su incomodidad.
- Por supuesto cariño -respondió Michael con una sonrisa.
Ella tenía que alejarse de Terry. Fue a bailar con su esposo. Susanna estaba teniendo el hijo de Terry... debió de haber sido ella... en un mundo perfecto.
Terry estaba pensando lo mismo, estaba feliz que iba a tener un hijo y le hubiera vendido su alma al diablo, si pudiera, para que el hijo fuera con Candy, la mujer que más amaba en el mundo, la esposa de su mejor amigo.
Candy y Michael regresaron a donde Terry. Candy quería ir con sus amigas pero Michael le había perdido que esperara. Ya que Terry no tenía ninguna pareja y su esposa estaba en América, Michael como buen amigo, pidió a su esposa para que bailara con él.
- Cariño puedes bailar con Terry? Por favor?
- No te preocupes. Estoy bien Michael -dijo Terry.
- Por favor. Es año nuevo -dijo Michael -Por lo menos tu esposa no te acusará de tener algo con otra mujer... es mi esposa... tienes mi permiso...
Candy no sabía que decir y tampoco Terry. Ellos aceptaron. Michael por supuesto no sabía lo que estaba diciendo. Él era inocente... él no sabía que Susanna tendría un gran problema en saber que Candy estaría bailando con Terry, por el contrario! Candy y Terry se dirigieron a la pista de baile.
- Esto se está volviendo ridículo -dijo Terry- Debemos de decirle la verdad...
- No Terry, ustedes son amigos. Podría arruinar su amistad. En este tiempo de guerra, se necesitan todos los amigos que se puedan tener. Perdemos tanta gente todos los días...
- Pero, que hay si lo sabe por alguien más? Se va a sentir traicionado, lastimado y ridiculizado...
- Terry si ustedes dos no fueran amigos, ya se lo hubiera dicho... pero él te considera su mejor amigo...
- Yo también... es por eso que tenemos que decírselo...
- Pero han pasado meses... él probablemente ya confía en ti. Imagínate lo que le puede hacer. No, lo que él no sabe, no lo lastimará. Nadie sabe de nosotros aquí.
- Tienes razón. Debimos de habérselo dicho desde un principio...
- Si el supiera, jamás te hubiera mandado a pasar la noche a nuestro apartamento... o a bailar conmigo ahora...
- Y no tendría el placer de tu compañía y el raro deleite de tenerte entre mis brazos por este baile -dijo Terry con un tono de ensueño.
Candy nunca lo admitiría pero le encantaba ver a Terry y el tiempo que pasaron en el apartamento y bailar con él... como para decirle a Michael la verdad...
- Todo lo que digamos ahora o más tarde sonará falso y culpable -dijo Terry.
- No estamos haciendo nada malo Terry, estamos respetando nuestros votos de matrimonio.
- Tu piensas que él lo va a ver de ese modo?
- Tendré que decírselo un día o nunca -aseguró Candy.
- Esta bien, pero siento que lo estoy traicionando cada vez que él habla de ti... y quiero que se detenga, pero al mismo tiempo quiero que continúe...
- Terry basta, por favor.
- Disculpe Sra. Durand, no más...
Un joven soldado se acercó a ellos con un telegrama para Terry. Pararon de bailar y él comenzó a leer. Candy lo veía.
- Susanna tuvo un varón...
- Oh... -exclamó Candy conmovida- Felicidades...
- Gracias Candy. Tengo un hijo...
Su baile terminó y ella regresó con Michael. Terry se reunió con los demás soldados de su regimento, quienes lo felicitaron efusivamente. Michael fue a felicitar a Terry.
- Felicidades amigo! -dijo Michael- Apuesto a que quieres ver a tu pequeño...
- Si, por supuesto! Pero tendrá que esperar...
- Si quieres ir, tendrá que haber un modo -dijo Michael- Tengo muchas influencias...
- Gracias Michael... ya veremos... -dijo Terry.
Michael regresó con Candy quien estaba hablando con el Dr. Banting acerca de los niños enfermos.
- Estoy pensando en concentrar mis investigaciones en enfermedades de niños tan pronto como la guerra termine -dijo el médico.
- Pero por qué no empezar de inmediato? -preguntó Michael.
- Quería venir a ayudar a los heridos.
- Eso es muy honorable -dijo Michael- pero esta guerra está dejando muchas victimas...
- Yo creo que si estamos destinados a hacer grandes cosas, Dios nos protegerá y vamos a salir vivos de ella -agregó Candy- Tienen que ser optimistas.
- Tú eres un verdadero rayo de sol "Señorita Atrevida" lo sabías? -dijo Michael sonriendo.
Ellos comenzaron a reír. Se sentía bien olvidar a la guerra durante esas pocas horas para celebrar el Año Nuevo. El nuevo año, el mundo entero y especialmente aquellos afectados por la guerra, nunca les había importado en realidad que fuera un buen año, tanto como en esos años.
La media noche llegó y todo mundo se estaba besando. Terry vió a la "Reina de sus Pensamientos" besarse con su esposo. Él había venido a la guerra a buscar su camino. Había abandonado todo para que no cayera del vagón, para ver a todos esos soldados, sus amigos, morir uno tras otro, después de rozar a la muerte prácticamente todos los días, había visto que muchos de ellos estaban muriendo sin vivir una tercera parte de lo que él había vivido.
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El año 1917 inició el tercer año de esta guerra sin sentido. Quién la había iniciado? Bueno, a nadie le importaba más en realidad, todos y cada uno que habían sido tocados por ella, lo que querían era que terminara. Quién inició? Quién va ganando? Quién va perdiendo? No importaba. Lo único era que el horror había cumplido con su cometido.
Los hombres estaban peleando, así que las mujeres se convirtieron en la fuerza laboral del país. Muchas fábricas estaban haciendo bombas para la guerra... las mujeres no podían participar físicamente, pero lo hacían fabricando ésas bombas que iban a ser usadas matando al enemigo. Los Estados Unidos no estaban oficialmente en guerra y tomaron ventaja de la situación para imponerse ellos mismos como una fuente económica poderosa... uno de los signos del imperialismo de América.
En Marzo de 1917, los alemánes lanzaron torpedos a tres embarcaciones estadounidenses y hubo alrededor de cien victimas, lo cual provocó la entrada oficial de Estados Unidos a la Gran Guerra... después de ése suceso se le llegó a conocer como Guerra Mundial.
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Candy continuó con su trabajo y continuó viendo a Terry de vez en cuando junto con Michael, sin decirle a su esposo que él era el hombre que amaba, que había roto su corazón.
Yendo al campamento militar para atender a las victimas, rozando la muerte todos los días, Candy terminó siendo herida seriamente. Era casi el final de Julio de 1917. Ella estaba en el frente de batalla, después de un combate contra los alemanes, mientras estaban atendiendo a los heridos, revisándoles el pulso para ver si todavía estaban vivos, los disparos se escuchaban lejos y algunos muy cerca.
Candy se estaba levantando para ayudar a un soldado cuando ella sintió un fuerte dolor en el pecho.
- Oh... -exclamó ella en un susurro.
Ella miró su pecho y vió sangre manchando su blanco uniforme.
"Estoy herida -se dijo- Oh Dios"
Sintió que sus fuerzas la abandonaban y se desplomó sobre los cuerpos inertes que había alrededor de ella y dejó caer al soldado que estaba ayudando. En un instante ella pasó de ser ayudante de las victimas a ser la víctima.
Kristina la vió caer y vió su uniforme manchado con sangre. Entró en pánico y gritó.
- CANDY!
Kelly también vió a Candy.
- CANDY HA SIDO HERIDA! Rápido, ayuda!
Después de llevar a los heridos al camión, ellas llevaron a Candy también. Michael estaba con el hospital móvil visitando otros campos de guerra. Candy fue llevada junto con otros heridos y operada rápidamente. Con la presión de la guerra y el número de heridos... algunos no tenían la oportunidad de sobrevivir el regreso y solo morían.
Candy fue llevada al cuarto post-operatorio. Se sentía en paz. Su sueño era letárgico, se sentía bien y no quería despertar... Despertar para que? Para ver la guerra? Para ver a esos jóvenes soldados morir por razones que ni ellos mismos entendían? No, el sueño profundo, la luz blanca... si... pero que hay de Michael? No, la luz, la luz, ella tenía que seguir la luz...
Candy estaba perdiendo la vida poco a poco... sus amigas estaban tratando de enviar un mensaje a Michael para apresurarlo, porque podría llegar demasiado tarde. Él iba a estar devastado.
Terry estaba siendo tratado por una herida e iba a ver como estaban sus camaradas del regimiento cuando escuchó a las amigas de Candy hablando en inglés.
- Piensan que encontrarán a Michael a tiempo?
- Tienen que... de otro modo no estará para su esposa a tiempo.
- Pobrecita, estaba tan llena de vida, no, no puedo creer que nuestro Pequeño Rayo de Sol nos esté dejando!
- "Pero de que están ellas hablando? -se preguntó Terry- Solo hay un modo de saberlo..."
Se volvió y preguntó a las enfermeras:
- Están hablando de Michael Durand, el Doc?
- Si. Lo conoce? -preguntó Kristina.
- Si. Él seguido está en mi campamento y regimiento. Él es mi amigo...
- Sabe a donde está? -preguntó Kelly.
- Está en el hospital móvil cerca de Verdun...
- Oh... tenemos que encontrarlo de una vez -dijo Allyson.
- Por qué?
- Su esposa... -inició Kristina.
Terry sintió que su corazón se detuvo un momento. No podía ser nada bueno.
- Candy? -preguntó.
- La conoce? -preguntó Kristina.
- Si, es amigo de Michael... Terry, no es así? -dijo Allyson.
- Si. Le pasó algo a Candy? -preguntó entrando en pánico.
- Si -respondió Kelly- Ella fue alcanzada por una bala perdida.
- OH POR DIOS! Cómo está ella?!
- La bala entró muy cerca a su corazón. El hospital hizo todo lo posible de acuerdo a las circunstancias de guerra -dijo Kelly.
- Qué quiere decir? -preguntó Terry.
- Que las malas condiciones sanitarias... tiene mucha fiebre debido a una infección... ella nos está dejando desafortunadamente.
- QUÉ! DÓNDE ESTÁ ELLA?
- Pero sólo su esposo y el personal médico la pueden ver -aseguró Kristina.
- Déjeme verla por favor -pidió Terry- Se lo ruego...
Las tres amigas de Candy veían a Terry. Él se veía tan devastado y Candy iba a morir...
- Está bien -dijo Kelly- La enfermera francesa va a matarnos pero... venga con nosotros.
- Gracias -dijo Terry.
Llevaron a Terry al cuarto de recuperación. Candy estaba acostada sobre la cama, sus ojos estaban cerrados y su cara pálida. Estaba Candy muriendo? No. Si ella moría, él iba a morir también. Entró al cuarto y se sentó en una silla junto a su cama. Le tomó su mano. Se podía ver a la vida dejando a este ser usualmente lleno de vida y alegría.
- Tarzán Pecosa, despierta para decirme que me calle y te llame por tu nombre... Candy despierta por favor. No me dejes, no me dejes, Candy, no lo resistiré... Tú eres la única que me da fuerzas para vivir, sin ti, soy nada. Has sobrevivido a más que esto... no dejes que una bala perdida que ni siquiera era para ti, te tenga de este modo... Candy, abre tus ojos, lucha, vuelve a nosotros. Candy te amo, te amo desde el primer momento en que puse mis ojos en ti, en aquel barco... Sé que no estamos juntos, pero regresa, no es tu tiempo Candy... tú eres la Reina de mi Corazón, sin ti no podría vivir...
Las amigas de Candy estaban viendo la escena, boquiabiertas. Éste soldado estaba enamorado de Candy, una mujer casada? Aparentemente si, desde hace mucho tiempo... ellos ya se conocían desde antes! El amor perdido de Candy!
- Qué está pasando? -preguntó la enfermera francesa que tan solo había llegado.
Era la jefa de enfermeras.
- Qué está haciendo éste soldado con Madame Durand?
- Él vino a decirle adiós -dijo Kristina.
- Pero él no es un miembro de su familia -dijo la enfermera.
- Es su hermano! -dijo Kelly rápidamente.
- Su hermano? De verdad? -preguntó la jefa.
- Mírelos. Candy está casada con el Dr. Durand. Él es su hermano -dijo Allyson.
La jefa de enfermeras estaba escéptica. Ella veía a la escena y podía sentir el amor que Terry tenía por su "hermana".
- Está bien. Pero traten de no hacer mucho ruido -dijo la enfermera.
- Gracias -dijo Kristina.
Terry continuó hablando a Candy.
En el placentero sueño de Candy, ella pensó que veía a Anthony.
"Candy... " -dijo Anthony.
"Anthony... Oh Anthony, estoy tan feliz de verte! Me quiero quedar contigo... "
"Yo también Candy, pero todavía no es tu tiempo... "
O era la voz de Terry?... Terry... Terry está casado con Susanna... Por qué ella iría de vuelta a un mundo a donde estaban separados? No... la luz se siente bien...
"Candy, despierta, abre tus ojos, por favor Candy, hazlo por mí" -dijo la voz de Terry.
Era la voz de Terry... pero a donde estaba? Terry...
"Abre tus ojos Candy... " -decía la voz de Terry.
Sus ojos? Por qué estaban tan pesados? Los ojos, si, ella tenía que abrir sus ojos, pero era tan difícil y el estado de sueño se sentía tan bien y profundo, tan relajante... pero la voz de Terry le decía que abriera sus ojos... Terry... No, Terry estaba con Susanna, ellos tenían un pequeño niño... No, él nunca se quedará con ella... así que, qué sentido tenía su existencia?
"Anthony... quiero quedarme con Anthony... "
"Candy abre tus ojos, sé que no estamos juntos ya. Las circunstancias nos han separado, pero estoy unido a ti... no te mueras, porque si no me estarías matando también... Candy regresa por favor... Pecosa no me dejes... te lo ruego, te amo... tú eres la Reina de mis Pensamientos" -decía la voz de Terry.
Terry... Terry le estaba pidiendo abrir sus ojos. Terry la amaba demasiado. Terry... si, ella iba a abrir sus ojos para Terry... abrir sus ojos...
- Terry? -lo llamó con una débil voz.
- Candy! No digas nada, gracias por regresar... Traigan a un médico -dijo Terry a las enfermeras.
- Oh... en seguida -dijo Kelly corriendo fuera de ahí.
Las demás querían acercarse más para ver a Candy.
- Candy nos asustaste -dijo Kristina.
- Si "Señorita Atrevida", no vuelvas a asustarnos de ése modo -dijo Allyson.
Candy sonrió débilmente. Ella estaba mirando a Terry. Sentía una oleada de paz corriendo a través de ella cuando lo veía. Candy estaba feliz de que él fuera la primera persona que veía al abrir sus ojos.
- Terry? Qué pasó?
- Fuiste alcanzada por una bala perdida -respondió Terry.
- Oh...
- Que, querías dejarnos tan pronto? -dijo Terry sonriendo.
- Tu voz... Terry... escuché tu voz...
- Tenía que rogarte para que regresaras -bromeó Terry.
Ella entendió que estaba muriendo y que Terry la había llamado de vuelta... Oh, ella lo amaba tanto! Lo veía con tanto amor. Si Terry dudaba del amor de Candy, ahora no cabía ninguna duda, solo bastó con verlo en sus ojos.
- Gracias -dijo Candy suavemente.
- Pecosa, tú no necesitas agradecerme, no podría dejarte ir, no podía permitir que me dejaras. Aunque no estemos juntos... prefiero tenerte viva, de otro modo no podría vivir tampoco... no puedo vivir en un mundo donde tú no estés...
- Terry... -dijo ella con lágrimas en sus ojos.
- No digas nada. Le diré a Michael que estás bien. Me tengo que ir... pero tengo que asegurarme de que estás bien.
Los médicos llegaron y fue una gran sorpresa encontrarla consciente.
- Sra. Durand! Nos ha matado de un susto. Su esposo nos hubiera tratado de incompetentes si le hubiera pasado algo más -dijo uno de los médicos.
Candy solo sonrió. Ella había regresado a un mundo donde no estaba con Terry... pero estaba feliz de encontrarlo a su lado, muy muy feliz.
Los médicos terminaron de examinarla.
- Está fuera de peligro Sra. Durand. Descanse. No quiero verla en el trabajo en por lo menos un mes!
- Está bien doctor -asintió Candy sonriendo.
Los doctores se retiraron. Las amigas de Candy la dejaron sola con Terry para que él le pudiera decirle adiós.
- Terry -dijo ella cariñosamente- Ten cuidado.
- No te preocupes por mí. Tienes que recuperarte. Los heridos te necesitan.
- Y tú. Tu esposa e hijo necesitan de ti...
Terry sonrió. Hubiera dado lo que fuera por estar casado con Candy...
- Lo sé -dijo ella mirándolo con amor- Pero las cosas son como son...
- Tengo que regresar al campamento. Cuídate Tarzán Pecosa.
Candy sonrió, ella no discutía más, extrañaba todos esos sobrenombres, extrañaba a Terry. Lagrimas empezaron a recorrer sus mejillas.
- Adiós Terry -dijo ella con ojos que le estaban diciendo "Te amo".
- Adiós Candy -dijo él con los mismos ojos.
Terry se marchó y Candy cerró sus ojos. Ella estaba llorando en silencio, su amor perdido, su amor de ayer, su amor del presente que la había traído de regreso a esta vida de sufrimiento... esta vida sin él.
Las amigas de Candy vinieron a verla antes de regresar a los dormitorios.
- Candy -preguntaba Kristina- Es Terry el hombre que tú amas?
- Él no dijo nada, pero te trajo de vuelta a la vida -dijo Kelly.
- Podíamos sentir la química en el aire -dijo Allyson.
- Lo adivinaron -respondió Candy.
- Por que no están juntos? Ustedes se aman, podíamos sentirlo -dijo Kelly.
Candy les contó lo que pasó con Susanna. Sus amigas no podían creer lo que escuchaban.
- Candy -dijo Kelly- Eres demasiado generosa!
- Nunca. Yo nunca le hubiera dejado el hombre que yo amo a otra mujer -dijo Kristina.
- Especialmente por que ustedes dos se aman tanto, que fue lo que pasó por sus mentes? -dijo Allyson.
- Yo me pregunto algunas veces, si nosotros tomamos la decisión correcta -dijo Candy.
- Por supuesto que no! -dijo Kristina- Por que en esta historia la única feliz es Susanna, ella tiene al hombre que ama y su bebé!
Candy pasó la mayoría de la noche pensando en Terry, ella había escuchado todo lo que él le estaba diciendo, había escuchado también el nuevo sobrenombre que él le había dado:
"Tú eres la Reina de mis Pensamientos... "
Ella era la Reina de los Pensamientos de Terry y era la persona más feliz del mundo cuando pensaba en ello...
Terry iba en la parte trasera del camión que lo estaba llevando de vuelta al campamento e iba tocando su armónica. La armónica que Tarzán Pecosa le había regalado en la segunda Colina de Pony. Él estaba pensando en sus ojos momentos antes, sus ojos verde-esmeralda, esos ojos que claramente le habían dicho que ella lo amaba... Lágrimas comenzaron a rodar por su rostro. Él estaba feliz y triste al mismo tiempo; feliz de que ella estuviera viva, triste por que él estaba forzado a vivir sin ella.
