Las Candys White

Por mayraexitosa

Capitulo 7

Tragedia Inesperada

Llegaron al refugio una casita hermosa escondida, la cual Spirit reconoció, y Candy ya conocía también, bajaron , Spirit tomo los caballos y los llevó al granero poniéndoles cómodos y agregando comida , su hermana es enfermera y Albert era el único que podía cargar a Terry, regresó dentro de la casa y Candy estaba con Terry, Albert calentaba agua, ella se acercó a Albert , y calentó una navaja afilada por la punta, fue con Candy y le dijo déjame ayudarte, con mucha precisión metió inmediato la navaja, dónde Terry despertó haciendo un quejido de dolor, con la punta extraía la bala y la tomaba con cuidado, después le dijo a su hermana, listo es toda tuya esa herida, Candy ya tenía hilo, aguja y desinfectante, Albert acercó el agua caliente para lavar la herida y que Candy pudiera trabajar, así los tres con una tranquilidad, trabajaban sin darse cuenta que afuera empezaba a llover y los rayos caían por las ventanas podrían verse luz como si esto fuera necesaria para la herida y poder cerrar y vendar limpiamente.

Albert prendió la chimenea, encendió velas y prepara la única cama que había para Terry y su convalecencia, lo cargo y lo subió a la habitación lo acomodo y lo demás Spirit se encargó de cuidar cada detalle que ocupara, bajo, subió agua, fruta, cobijaba a Terry, acomodaba su ropa en una silla, le colocaba una pijama de Albert a Terry, y revisaba su temperatura. Candy le dijo—No necesitas mi ayuda, pero estaré abajo, cualquier cosa tu llámame, sea la hora que sea, Albert y yo estaremos vigilando, si quieres descansar las ventanas tienen protectores para que cuando Albert me secuestre, no me vaya a escapar. Con esto último ella la miró con boca abierta y Albert se reía por la broma que le acababa de hacer a su hermana.

Albert y Candy estaban buscando como acomodarse en el sillón que les quedaba y la alfombra cerca de la chimenea, no era la primera vez que la pasaban ahí, solo que ahora tenían huéspedes, y Albert le empezó a hacer plática—Candy deseaba estar solo contigo, porque llevamos mucho con demasiada gente y en unos días es nuestra boda, y ya ni sé si podremos tener una luna de miel tranquila, - Albert, yo todavía no puedo relajar mis nervios, no por la boda, porque de eso estoy muy segura de amarte para toda la vida, sino de que tengo una gemela, que yo bautice, un padre que es tu tío , un hermano que mide tu estatura y yo soy muy bajita, dos sobrinos que parecen más hijos míos que de mi hermano, una familia completa que siempre desee, un amigo que creía muerto, ahora está vivo, mi hermano Tom está enamorado de una millonaria y yo estoy tan cerquita del amor de mi vida y me da miedo que mi hermana nos vea, cuando sé que toda su vida nos vigilo. –Albert cuando la escucho, soltó una sonora carcajada que apenas y se dio cuenta de todo lo que había dicho, tranquila mi amor, ven déjame abrazarte, estoy seguro que tu hermana no dejara de vigilar a su prometido y se olvidará de nosotros por toda esta noche, con todo lo que traes en tu mente, ya no quisiera contarte lo que traigo en la mía. – ¿Por qué no? Ahora me dices,- hay mi amor, si estás aquí conmigo y la última vez que estuvimos en el bosque, juntos estábamos muy bien, crees que pueda pensar en otra cosa que no sea en ti.

En ese momento Candy beso a Albert, jalándolo de su cuello hacia ella y él por fin pudo acomodarse en el sillón con ella encima. Ella se quito la chaqueta que no se había quitado por el fresco que hacía, y él hizo lo mismo, estaban frente a la chimenea y ya sentían calor, pero no era por el fuego, sino por el acercamiento que ambos tenían, Candy extendió una sabana para taparse junto a él por si, su hermanita se le ocurría abrir la puerta, Albert comprendió de inmediato y le abrió la blusa a su princesa, en unos días se casarían, ya estaban muy desesperados de esta situación, ya habían estado en mayor peligro que nunca, y hasta a punto de morirse por un estúpido que creía que Candy era su diosa, que esta vez ya no le importaba nada. Afuera llovía mucho y con esto aseguraba que Yang no vendría, pues tenía que ver lo del hombre que había atrapado. Y él estaba seguro pues su cuñada estaba en la casa con ellos.

En unos momentos Candy y Albert ya estaban desnudos envueltos en la sábana, ella le colocó una almohadilla en su cabeza, pero Albert, se volteo para que ella estuviera más cómoda y se colocó sobre ella, bajo por el cuerpo de Candy, ocultándose con la sabana, besando lentamente todo su cuerpo hasta quedar tan abajo que ella, besando de tal modo que tuvo un orgasmo ahogado, el feliz por su logro subió nuevamente besando hasta volver a llegar a sus pechos y ahora, se acomodo entre sus piernas, haciendo lentamente un movimiento delicado, y calmado, donde ella se sintió estremecer y acercándose a su oído le decía, que la amaba tanto que jamás volvería a separarse ni un instante de ella, y ella lo abrazo y moviendo sus caderas le indicó que quería más de él, Candy se cubrió con la sabana escondiéndose también con él, los suspiros y gemidos no se dejaron esperar, besos, abrazos y jadeos, ya no querían esperar más, ambos se entregaron desesperadamente, y sin embargo Albert cuidó con tanto esmeró a su princesa, que la hizo sentir una reina. Para después descansar, ella se acomodó a su lado, sus manos acariciaban el vientre de Albert, y este ya no se podía dormir, volvió a hacerla suya, ahora con mayor intensidad, y esperando no quedarse dormido para alcanzar a cambiarse y revisar si Terry estaba bien.

Mientras tanto, alguien que hacía mucho tiempo no lloraba, miraba por la ventana caer la lluvia, triste al ver a su prometido herido, él abrió los ojos, se sentía bien, había estado desmallado por algunas horas, los truenos en la ventana lo despertaron y dibujaron la silueta de su amada, se vio a si mismo que estaba semi desnudo, mientras ella traía la parte de arriba de la pijama y estaba descalza en la ventana, sentadita en el ribete del marco con ambas piernas tomadas por sus brazos, se levantó despacio, sin hacer el más mínimo de los ruidos, y se acerco abrazándola suavemente, ella con el ruido de los rayos, y su mente vigilando el lugar, sintió ese abrazo acogedor que la estremeció por completo, el se dio cuenta de eso y la llevó a la cama, procurando con el lado que no tenía herido, la recostó con él y la abrazo sin acercarse a su herida, y le dijo – ¿Porqué llora mi hermoso amor?, no dijo nada, se acercó a él y lo beso suavemente cuidando de no lastimarlo, el con la habilidad de un hombre herido pero con un brazo en movimiento, la acerco más a él y el beso lo empezó a hacer más profundo y apasionado, ella trato de calmarse y controlarse, el estaba lastimado y no podía correr el riesgo de lastimarlo más, pero le demostró que no pensaba desaprovechar el tenerla solo para él, en cama y casi desnuda, ya no le dolía nada. Sintiendo su calor y su intención, subió sus piernas a la cintura y con los dedos de los pies bajo su pijama y su ropa interior, haciendo lo que él ya suplicaba desde hace mucho tiempo, soltó su abrazo y abrió los botones del pijama de ella, y se dio cuenta que ya no traía puesto el sostén, así que solo bajo su mano acariciándola y quitando la prenda intima que le faltaba. En unos instantes ya se movía encima de ella besándola y cubriéndola con sus labios, bajo las sabanas, sus cuerpos desnudos y ese amor que lo traía loco totalmente, después de hacer el amor, con toda tranquilidad, para no dañar a su amada, ella le hizo el amor a él para que ya no se lastimara, despacio lento, pero feliz, se dejaba querer y al tratar de incrementar su agitación, volteo inmediato sobre de ella y manejo la situación como lo hacía desde que la conoció, como que no rompe un plato y termina rompiendo toda la vajilla. Sorprendiéndola, como lo hizo desde el primer día, el definitivamente es el hombre de su vida.

El amanecer llegó, la lluvia aun no se detenía, Albert tenía a Candy encima de él y el nuevamente estaba excitado con ella desnuda, le dio un beso, ella se despertó y lo abrazó, él movió su cuerpo para que lo sintiera, ella le devolvió una sonrisa pícara y lo beso, con ello le contestaba que estaba de acuerdo. El de inmediato, y aprovechando que su cuñada no bajaba, se colocó sobre ella y empezó a jugar rápido y amoroso, ella no dejaba de sonreír, pues sentía la adrenalina que tenía y se movía como apresurando la situación, el lo noto y empezó a subir su velocidad y a sonreír con ella, agitándose tan rápido como podía, ella lo ayudaba, como si la vida se les fuera en ese instante. Llegando a un orgasmo placentero y delicioso en ambos y Albert dejando caer la cabeza frente al pecho de Candy, y bebiendo de ellos con sus labios, ella quería terminar, pero al parecer el no, así que en un poco de tiempo se volvía a excitar con una sobre manera más arriesgada, haciendo que tanto Albert como Candy mostraran delito por amarse de esa manera, y con huéspedes ahí, esa excitación hizo que Albert sintiera que Candy era la amante perfecta para él, pues ella compartía su misma pasión , sin detenerlo, quedando excitados ante otro orgasmo increíble para Candy, feliz por el logro tan delicioso que habían tenido en ese instante, se escucho un sonido de algo que caía, ambos se cubrieron y se reían en silencio, Albert con picardía, cargo a Candy, tomo sus prendas y se envolvió en las sabanas escondiéndose con ella en un cuarto pequeño que servía de tocador, para cambiarse sin que alguien los descubriera, pero esa adrenalina lo excitaba más y ella sentía lo mismo, Albert la tenía tomada de sus piernas en su cintura y su excitación estaba más varonil que nunca dejo caer la sabana y la ropa, se recargo en la puertita que los escondía y así de pie con ella, le hacía de nuevo el amor, sintiéndose pícara Candy, se abrazo de su cuello fuertemente, y le ayudaba a completar una vez más lo que para ella ahora era una delicia sujetándose de él para subir y bajar con toda la fuerza sintiendo los embates de él, mientras él tomaba de sus caderas ayudando a lograr su cometido, se agitaba y se excedía el tiempo pues esto lo disfrutaba aun más por la adrenalina de ser descubierto, por fin ambos llegaban a la cúspide en silencio, ahora compartían la habilidad de Spirit, al lograr tan agradable meta sin ruido alguno, se abrazaban y se besaban su cuerpos sudaba y parecían querer más pero el cansancio, del día anterior y el pensar que Spirit los encontrará, se relajaron. El cuarto donde estaban había agua para enjuagarse, y ella lo enjuago y lo limpio, lo cambio y le dijo listo mi amor, ahora te alcanzo, cúbreme, él se sonrío y dijo – claro que sí mi amor, te amo tanto, sonreía por como ella lo cuidaba y lo protegía a él.

Ella empezó enjuagándose y cambiándose tan rápido como si su hermana ya estuviera afuera esperándola, pero al abrir despacio, la puerta nada había todo estaba tranquilo, rápidamente se fue por sus zapatos, Candy escondía la sábana, y Albert la vio y se acerco rápidamente a ella, levantándola en un abrazo silencioso, y él con una sonrisa radiante, la besaba y le decía al oído, soy el hombre más feliz del mundo, ella le devolvía palabras a su oído y le decía y yo la mujer más enamorada y dichosa de este mundo. Se besaron, la bajo y fueron hacia la cocina, ella con su sabanita escondida, Albert suavemente se la quito y le dijo en silencio y sonriendo -es mía.

Mientras, en la habitación, al mismo tiempo que Albert y Candy despertaban, Terry y Spirit, también, lo hacían, la beso y la acerco a él, excitando a su prometida, le beso el cuello y el pecho, con pequeños besos , que más que eso, succionaba sus aureolas , ella estaba tan excitada, que sentía que él tenía el control, así que de inmediato, bajo su mano sobando a su prometido en la excitación que tenía, el ahogo un gemido y lo disfrutaba enormemente, el placer lo tenía controlado ella, después ella subió su cuerpo para iniciar con ritmo lo que ya tenía logrado, y él empezó a moverse logrando que ella perdiera el control y lo tomara de nuevo el, haciendo del ritmo una velocidad mucho mayor, y llegando a un orgasmo delicioso al mismo tiempo para ambos, ella se acomodó a su lado y de la mesita calló una cajita pequeña de madrera, haciendo ruido, el cual puso sobre aviso a ambos, de que si lo habían escuchado abajo, vendrían de inmediato, rápidamente y con una velocidad extrema, Spirit , vistió a Terry como lo había puesto una noche antes, extendió la sabana y noto que la de abajo estaba manchada, así que de inmediato lo levanto, quito la sabana y coloco la que tenían encima, buscando otra limpia , para tapar a Terry, este sonreía viéndola desnuda por toda la habitación con tal velocidad y moviendo sus encantos de tal manera que tenía excitado nuevamente a Terry, por fin logro encontrar otra sabana y la acomodo a la cama, tocando el pecho de Terry para ayudarle y acostarlo, él le tomo la mano, y cargo a su princesa por un lado de su cadera, metiéndose al baño, con ella, dejando impecable la cama, y ella asustada por si subían, en cuanto la puso al piso, le hizo una seña trayendo sus ropas y sus zapatos dentro al baño, dejo todo en el suelo, en cuanto entró Terry ya no traía tampoco la pijama que le había puesto con tanta velocidad, abrió la llave de la tina con la caída del agua para que el ruido de esta no notará el ruido de ambos, en ese momento cargo con un brazo a su amada y la subió al mueblecito que tenía el baño , la sentó la atrajo a la orilla y se colocó entre sus piernas, donde el ya se encontraba excitado, con su mujer maravillosa y sin ropa, fue tal su rapidez, que con un solo brazo bajaba y subía la cinturita de Spirit, llegando a un orgasmo delicioso y placentero para Spirit, en ese momento la tina estaba lista, la puso dentro en un lado, y la acompaño por el otro lado, para empezar a bañarse si mojar el vendaje, y ella hacía lo mismo con él, tomo una toalla tapando el hombro y la espalda para lavarle el cabello, después ella le tallaba las piernas y este ni tardo ni perezoso, le abrió las piernas a ella abrazando si cintura, haciéndole el amor bajo el agua, y excitándola de tal forma, que volvían a sentirse en la gloria, y esta vez los dos tenían su orgasmo final. Inmediato se secaron se cambiaron y se sacudían el cabello, para volver a la escena de la noche anterior, total para la actuación, ellos se pintaban solos.

Abajo en la cocina Albert ya preparaba un desayuno para cuatro, pues afuera no paraba la lluvia y no pretendía exponer a su amigo a sacarlo con el agua, así que tomo su tiempo, mientras Candy en el cuarto pequeño se daba una manita de gato y se ponía bonita para su amado príncipe, termino salió sacudiendo y fue a ayudar a Albert poniendo té y café para tener ambos preparados, trajo unas florecillas de lavanda de la parte trasera de la casa sin mojarse, y las puso en un florero, coloco mantel, servilletas platitos, tazas y cubiertos con una armonía envidiable, sacudió su chaqueta y la dejo lista en el sillón, junto a la de Albert, limpio sus botitas y dejo un trapo listo para limpiar las de Albert en cuanto se sentará. Después preparó en otra mesita, alcohol, gasas, vendas y todo para cambiar los vendajes de Terry en cuanto desayunarán, listo todo, tomo de las manos a Albert, lo sentó en el sillón, le quito el delantal y le empezó a limpiar sus botas, ya dejándolo listo, con sus manos, acomodo el cabello de su príncipe, y le dio un tierno beso, dejando asombrado a su receptor, se levantó le pidió con ambas manos las de él y se pusieron de pie, subiendo suavemente por las escaleras sin hacer mucho ruido, llegaron a la puerta, sonaron despacito y Terry les dijo -adelante.

Al abrir la puerta, Terry estaba cambiado con sus ropas, ya no traía las pijamas de la noche anterior, Spirit le brillaban sus ojos, pero aun así se veía ecuánime y tranquila, despreocupada y con todo bajo control, ella también estaba bien cambiada, bañaditos, perfumados, peinados, Albert quería reírse pero se controlo, Candy sonrío y le pregunta a Terry - ¿Cómo te sientes hoy?, él sin pensar en la escena que tenía tramada, le contestó - ¡De maravilla! deberían darme de balazos más seguido, -ya no se pudieron aguantar y todos al unísono, soltaron tremendas carcajadas que no podían disimular la felicidad que llevaban por dentro. Tanta tensión después del evento de un día anterior, la agitación y la adrenalina, culminaban con un embate de risas, que Candy, no pudo más que agregar- Mejor será que bajemos, Albert preparo un desayuno delicioso, a lo cual su hermana concluyó – que bueno tengo mucha hambre, y salieron de la recamara como si nada, todavía riéndose.

Ya en el desayuno, Candy le dijo a su hermana que si creía necesario cambiarle las vendas a Terry y esta dijo -sería mucho mejor, sirve de ver la herida, Albert escucho y le agregó – No se la has visto pensé que como ya estaba bañado le habías quitado los vendajes, - No, no lo hice, mejor espere a que Candy lo revisará para que no fuera a tener una infección. Con esto Albert sonreía más discretamente, y se dio cuenta que no había solo dos personas extremadamente felices, sino cuatro. Terry desfajo la camisa, y dijo—Esta camisa la tome de tu guarda ropa, al parecer la mía, es muy vieja y ya tiene un hoyo. Spirit sonrió y Candy agregó –pobrecito niño, su mamá no le compró camisa nueva, pero su primito Albert le regala una. Todos se rieron por lo que ahora decía Candy.

El desayuno termino y fue acompañado con café, ahora mientras esperaban a que la lluvia cesara Spirit preparaba un té para platicar, mismo que ya había dejado listo Candy. Albert ayudaba a Candy a ver la herida, y notaban que el vendaje estaba húmedo, por el baño, así que fue buena idea cambiarlo pronto, Albert veía que la herida estaba bien sellada, Candy le volvía a desinfectar y limpiar, los puntos estaban bien hechos, Albert le comentó lo que Spirit hizo a su herida y ella se acercó, -es la manera más rápida de cauterizar una herida para que sane rápido, el calentar la navaja, mataba cualquier bacteria, y como estaba caliente también servía de cauterizador para la herida después de extraer la bala.

Ella les cometo como Yang y su esposa, dominaron la situación de inmediato y fueron muy veloces para atrapar al hombre, efectivamente, quería disparar a Terry, pues le habían pagado para hacerlo y llevaba tiempo siguiéndolo, Yang lo obligo a que le dijera quién le había pagado y dijo que la orden vino de una mujer en Inglaterra, que tiene alto prestigio y es la Duquesa de Grandchester, cómo ayudo con la información, le dije a Yang que no fuera tan duro pero que el castigo fuera para que no volviera a dejarse convertir en asesino por dinero. El me entendió y dijo que iba a investigar si la información era verídica y confiable, con los lugares, las formas y todo lo que una investigación lleva a su caso. También les comentó que la ex esposa del Duque necesita desaparecer a Terry para que el hijo mayor de ella pueda ser quien alcance el título, que esto es a lo que su jefe le llamaba "Represalias", pues al divorciare y volverse a casar con Eleonor el amor de su vida, y Terry al ser el mayor de los hijos sigue siendo el único que puede ostentar el título, para colmo, tiene ahora un matrimonio por demás ventajoso que menospreciaría y humillaría a la ex duquesa , cuando se entere.