Wrong Feeling

By Rakime

Capítulo 7


Corría rápidamente, retirando con una mano las plantas y ramas que le estorbaban en el camino mientras que con la otra luchaba contra su ropa, la cual se rehusaba a abandonar su cuerpo. Aumentó la velocidad, y no porque el lugar al que se dirigía se encontrara lejos, sino que sencillamente adoraba la sensación que la fresca brisa le provocaba al estrellarse contra su faz.

Unos metros más adelante un barranco se abrió paso ante sus ojos, pero eso no lo detuvo, muy por el contrario, corrió aún más rápido, y se dejó atraer por la fuerza de la gravedad una vez que el piso bajo sus pies desapareció. Con una voltereta no muy artística se colocó en una posición vertical para así evitar el incómodo dolor de chocar contra el agua con el cuerpo entero. Entró, y después de juguetear en el fondo del lago por unos segundos, nadó hacia la superficie y abandonó cualquier esfuerzo para así poder flotar.

Cerró los ojos y puso su mente en blanco, dejándose envolver por el relajante movimiento de vaivén del agua. El día era demasiado hermoso como para hacer otra cosa más que disfrutarlo. Y tanta era la tranquilidad que se percibía en el ambiente que indudablemente se hubiera quedado dormido de no haber sido por la fuerte presión que sintió sobre su estómago tan súbitamente, obligándolo a sumergirse otra vez.

Emergió y escupió el agua que había tragado por equivocación, aspirando inmediatamente el oxígeno que sus pulmones le exigían a gritos. Una vez que los satisfizo, su mente le ordenó buscar lo causante de aquel repentino golpe, y su corazón casi dejó de palpitar cuando vio a Vegeta de pie en la orilla.

"Ve… Ve… Ve…" – pero antes de que lograra recobrar la capacidad del habla, el príncipe se abalanzó sobre él, brindándole una patada en la mejilla que lo sacó del lago y lo mandó a estrellarse contra una gran roca, haciéndola añicos.

- - - - -

Se acercó hasta el lugar donde Goku se había estrellado y observó cómo éste resurgía de entre los escombros, limpiando el hilo de sangre que brotaba de su labio inferior. Desvió la mirada casi instantáneamente¡Maldita sea¿por qué el idiota tenía que vestir únicamente ropa interior?!

"¡¿Qué te pasa Vegeta¿Por qué me atacas así de repente?" – Goku demandó.

"¡Maldito bastardo¿todavía tienes el descaro de preguntar el por qué?!" – varias venas empezaron a adornar su frente.

"Claro que sí¿qué te pasa¿Qué te hice?"

Ya más venas no pudieron adornar su frente por falta de espacio, pero su expresión si fue capaz de denotar el aumento desenfrenado de rabia por la supuesta perdida de memoria de Goku.

Sin pensarlo dos veces, corrió rápidamente hacia él, su cabello tornándose más claro en el transcurso, hasta llegar a obtener un tono completamente rubio, casi dorado. Cuando solo unos centímetros los separaban, le lanzó una patada al estómago y, aprovechando la flexión que Goku había hecho a causa del dolor, le propinó un fuerte codazo en la espalda, obligándolo a caer de bruces al suelo.

"¡¿Cómo te atreves a preguntar por qué así tan inocentemente¡Tú bien sabes cuál es la razón! – preguntó, al mismo tiempo que lo alzaba por el cuello – "¡Maldito pervertido!"

Una vez más le brindó un golpe en el abdomen, sacándole el poco aire que había podido obtener de la anterior agresión. Sin darle tiempo a recuperar el aliento, lo empujó contra una pequeña montana de rocas. De sus dedos se desprendieron cinco aros de energía, los cuales utilizó para aprisionarlo a dicha montaña. El anillo que sujetaba su cuello le dificultaba la acción de respirar.

"No me importa que me sigas pegando, pero al menos dime porqué" – exigió, abriendo la boca para poder aspirar todo el oxígeno posible.

"¡¡Cállate maldito insecto!!"

Le brindó varios puñetazos y patadas a diferentes partes del cuerpo, tan veloces que eran casi imperceptibles para el ojo humano. Con cada golpe desquitaba un poco de toda la rabia que tenía acumulada, pero no le bastaba, sencillamente era demasiada. No paso mucho para que la piel del otro saiyajin empezara a cuartearse, dejando el camino libre para que su sangre brotara.

Sintió como sus músculos comenzaban a palpitar, anunciándole su repentino cansancio. Se detuvo para recuperar un poco de energía y sonrió satisfactoriamente al ver el resultado de su agresión.

"¿Ya me dirás porqué?" – preguntó Goku de nuevo, después de escupir la sangre que se había acumulado en su boca.

"¡Estúpido insecto¡¿Cómo puedes seguir con eso?!"

"¡Pues no me has explicado nada!"

"¡¿Por qué he de explicarte algo que sabes perfectamente?!" - la frustración comenzaba a invadirlo.

"¡Solo dímelo y ya!"

"¡Deja de hacerte el idiota!" – gritó al mismo tiempo que enterraba su rodilla en el estomago del saiya – "¡Ya deja de hacerte el inocente de una maldita vez!"

"¡Entonces sácame de la duda!"

"Desgraciado" – un golpe más a su mejilla – "Tú… tú… tú me…" – no podía evitarlo, una mueca de asco se posó en su faz, y una sensación de suciedad se apoderó por completo de él – "Tú me… me… me tocaste…"

Sus brazos ascendieron hasta su cabeza, oprimiendo con fuerza sus sienes, como si con esto fuera a evadir los odiosos recuerdos que su mente se empeñaba en traer a flote. Ya no lo dudaba para nada, lo mataría; su odio se había acrecentado a un grado inimaginable y era más de lo que podía soportar. A la mierda con todo lo demás, lo único que le importaba en esos instantes era acabar con esa desagradable situación.

Tenía que aprovechar ese momento, tenía que tomar ventaja de la súbita distracción de Vegeta. Con un grito agudo, expulsó todo su ki, provocando que su musculatura aumentara considerablemente, deshaciéndose así de los aros que lo aprisionaban. Su cabello se tornó amarillo y creció de manera desmesurada hasta sobre pasar su cintura.

Con un movimiento rápido, cogió al príncipe de los brazos y se giró, poniendo presión sobre éste y la roca en la que antes se había encontrado atado, para así evitar que escapara.

"Con que sí era por eso…" – dijo más para sí mismo.

"¡Desgraciado¡Aléjate de mí¡No te acerques tanto!" – exigió el saiyajin, tratando de liberarse – "¡¡Te voy a matar!!"

Con una gran patada sobre su abdomen, logró liberarse del agarre de Goku, quien fue a dar solo a unos cuantos metros lejos de él. Expulsando todo su ki, voló hacia él, con la sola idea de liquidarlo vagando por su mente.

El ambiente se sintió tenso. La tranquilidad del lugar se vio afectada por el ruido de varios golpes; el suelo, árboles y rocas eran destrozados por bolas de energía que caían repentinamente del cielo, más sin embargo no se conseguía ver de donde venía aquel disturbio, solo se podía percibir el choque de dos ondas muy poderosas a la mitad del firmamento. Varias aves y animales escaparon de su escondite, desconcertados por la repentina destrucción de su pacífico hogar.

Cayó velozmente dentro de un riachuelo formado debido a la pronta transformación del valle, y comenzó a toser sangre. Aspiró y exhaló con profundidad varias veces, tratando de satisfacer a sus pulmones que le demandaban oxígeno. Su vista se nubló cuando algunas gotas de sangre descendieron desde su ceja.

Le dolía el cuerpo. ¡Maldita era su suerte¡¿Por qué, por más que entrenaba, aún no había podido superar la barrera que le impedía alcanzar la tercera faceta del súper saiyajin¡¿Qué demonios tenía que hacer para superar al idiota de Goku¡¿Por qué siempre tenía que estar detrás de ese maldito descerebrado?!

Se tensó al ver como Goku descendía y se encaminaba hacía donde él se encontraba. Intentó ponerse de pie, pero fue inútil, el dolor era muy intenso.

"Vegeta…" – le llamó.

"¡¡Detente ahí, maldito bastardo, no se te ocurra dar ni un paso más!!" – exigió, desesperación en sus palabras.

"Vegeta, yo solo quiero…"

"¡¡QUE NO TE ACERQUES!!"

No le hizo caso, siguió caminando hasta quedar a solo unos centímetros de distancia. Su apariencia había vuelto a la normalidad, al igual que la del príncipe, y su cara mostraba una rara combinación entre arrepentimiento y felicidad.

Vegeta intentó incorporarse de nuevo, y al ver esto, se abalanzó sobre él. Sus rodillas quedaron apoyadas sobre el suelo, a los costados del saiya, y sus manos apresaron sus brazos al suelo.

"¡¡Quítate de encima, pervertido!!" – dijo, forrajeando.

"Vegeta, escúchame por favor" – suplicó.

"¡¡No¡¡Quítate¡¡Dejame ir!!"

"Vegeta, por favor…"

"¡¡Hijo de perra, que me dejes ir¡¡Ba…"

"¡¡Escúchame!!" – gritó Goku, silenciando a Vegeta debido a lo imponente de su grito, y enseguida prosiguió – "Siento… siento haberte causado tanto daño" – su tono de voz disminuyó, haciéndose casi inaudible – " siento que por mi culpa estés pasando un mal rato… lo siento muchísimo, pero…" – su expresión se tornó algo dolorosa y preocupada – "… no sé que hacer, no lo sé… no… no puedo sacarte de mi mente, no logró olvidarte ni por un solo segundo¡ni siquiera cuando duermo logró librarme de ver tu imagen en mi cabeza¡Incluso, con el solo hecho de estar en esta posición, mi cuerpo ya esta reaccionando!... ya no sé que hacer… todos los días he luchado contra mi mismo para no ir contigo y hacer algo de lo que me arrepentiría después, de hacer algo que te lastimaría más… te juro que nunca había tenido que lidiar con una batalla tan dura…" – sus dientes rechinaron por la fuerza con que los apretaba – "… Lo siento Vegeta, pero no puedo más… me he dado por vencido… he llegado a un punto donde no me importa lo que sucederá mañana a causa de mis acciones, solo me importa dar fin a esta maldita ansiedad, solo eso... lo siento mucho Vegeta… lo siento…"

"¡Pero que demonios!..." – fue la expresión del príncipe al ver como Goku desprendía bruscamente de su cuerpo lo que quedaba de su playera – "¡¡¿Qué demonios crees que haces?!!!"

"Lo siento…" – fue su única respuesta. Alzó los brazos del saiya y con una sola mano aprisionó ambas muñecas.

"¡Kakarotto¿qué estás haciendo?!"

"Lo siento…"

A pesar de la incómoda posición, su mente solo se enfocó en observar detenidamente el desnudo pecho del otro saiyajin. Miró como descendía y ascendía con rapidez, seguramente debido a su nerviosismo. Admiró su bien formado abdomen, que se remarcaba aún más con los movimientos que hacía al tratar de escapar. Con un dedo acarició lentamente desde su omóplato hasta su ombligo. Sentía como el príncipe se retorcía debajo de él, como lo pateaba y le gritaba una infinidad de cosas, pero no le importaba.

Una vez que hubo aprendido la textura de su pecho con sus dedos, descendió con lentitud, desatándole cordón que sujetaba el pantalón a su cuerpo y metió dos dedos debajo de ellos. Percibió como Vegeta se tensó, y como los insultos e intentos por escapar se acrecentaron.

Aplicó más fuerza para mantenerlo quieto. Con un movimiento rápido lo despojó de los pantalones, dejándolo únicamente en ropa interior. Lo observó de nuevo antes de atreverse a meter la mano debajo de sus boxers. Ya no había vuelta atrás…

"Maldito hijo de perra, no te atrevas a…" – calló al sentir el repentino jalón que Goku le dio a su pene.

Comenzó con un masaje lento, tratando de que su palma aprendiera a la perfección cada milímetro de su miembro. Aún oía la sarta de insultos que el saiya le dirigía, entonces comenzó a acelerar, su piel calentándose debido a la fricción.

El príncipe tuvo que cesar dehablar. Cerró los ojos con fuerza, tratando de concentrarse en otra cosa que no fuera lo que le estaba pasando. Mordió su lengua para así impedir la salida de un gemido que nacía en su garganta. No podía evitarlo, su cerebro estaba perfectamente consciente de qué persona le estaba haciendo eso, pero su cuerpo solo hacía caso a la excitante caricia. Se sentía bien, pero eso no significaba que le gustara. Empezó a sentir ligeras contracciones, y cerró los ojos y la boca aún con más fuerza, sabiendo de antemano lo que iba a pasar.

Sonrió con satisfacción al ver la cara de Vegeta en el momento en que se corrió. Si todavía dudaba de hacer lo que tenía en mente, esto lo ayudó a decidirse.

Sacó su mano de debajo del bóxer. Se alejó un poco, sin soltar las muñecas del otro saiyajin, y siguió mirándolo. Tenía los ojos cerrados y trataba desesperadamente de recobrar el aliento. Su pecho se elevaba y descendía velozmente, y era obvio que aún luchaba contra los espasmos que lo atacaban repentinamente. Su expresión se tornó sorprendida al percibir el ligero rubor que adornaba sus mejillas.

Estaba tremendamente feliz por haber sido capaz de ver esa cara y sintió como su atracción por él se agrandaba. Le entraron unas ganas enormes de besarlo. Acercó su cara a la suya, y cuando estaba apunto de besarlo, Vegeta giró su cabeza a un lado, esquivándolo. Enojo. Su cabeza siguió sus labios, pero el príncipe lo volvió a esquivar. Más enojo.

"Vegeta… solo una vez…" – pidió con desespero, pero aquel siguió evitándolo – "…Vegeta…"

"Bastardo… aléjate de mi" – dijo entrecortado – "Ni hoy ni nunca"

"¿Estás seguro?" – preguntó, tanto enojo como tristeza en sus palabras. Como respuesta recibió un escupitajo en la faz – "Si así es como quieres que sean las cosas, así serán" – advirtió, mientras limpiaba la saliva de su cara.

Lo siguiente que pudo registrar su cerebro fue el haber sido volteado y encarado al suelo con tal brusquedad, que no pudo evitar quejarse por la onda de dolor que este acto produjo sobre su organismo recién herido.

Por un instante dejó de sentir la presión del otra saiya sobre de él ¡Ésta era su oportunidad para escapar! Pero cuando apenas estaba intentando levantarse, sintió como sus manos lo agarraban de las caderas y lo jalaba hacia atrás.

"¡No¡No¡Déjame ir!" – no pudo ocultar el miedo en sus palabras cuando su cerebro le informó lo que estaba a punto de pasar – "¡Por favor, déjame!" – suplicó, percibiendo como una parte de su orgullo y dignidad se desmoronaban.

Goku arrancó velozmente la única prenda de ropa que lo cubría, y antes de que intentara alejarse de nuevo, su boca emitió un grito desgarrador al momento en que sintió aquella brusca invasión en su ser.

Se vio obligado a moverse al compás del otro hombre. Cerró con fuerza los ojos y su boca, hundiendo sus manos con presión en la tierra debajo de él, como si con esto fuera a disminuir ese violento dolor que Goku le estaba provocando.

Su martirio empeoró cuando éste comenzó a acelerar el ritmo. Gimió varias veces, sus dedos tornándose rojos debido al exceso de tierra que entraba bajo sus uñas.

No sabía porqué, pero de repente sus oídos dejaron de captar los sonidos de su alrededor. Abrió los ojos, y tal pareciera que todo lo que se encontraba en frente se iba alejando y desvaneciendo lentamente. Dentro de su cabeza todo empezó a dar vueltas, y no fue hasta que sintió una explosión dentro de él, que todo se tornó totalmente negro.

Continuará...


Kamisama! Por fin pude continuar con este capítulo¿quién fue el maldito que tuvo que inventar los exámenes escolares? .

Bueno, perdón por el retraso, espero que esto lo compense un poco nn'

Me gustaría saber sus opiniones, porque la verdad no estoy muy segura de este capítulo.

Gracias por sus reviews y por seguir leyendo nn.