¡Hola! ¡Tanto tiempo!

Lamento mucho la tardanza, pero la universidad sigue exigiéndome mucho con los exámenes y otros trabajos D:

Aun asi, me hice un tiempito para hacer este capitulo, espero que lo disfruten ^^

Gracias a mis queridos lectores por seguir esto, y mas aun por dejar sus comentarios bonitos que me hacen tan feliz :D


Capítulo 7

Kyle quedo atónito por unos segundos, pero pronto reacciono y sujeto las manos, que lo agarraban temblorosamente. para alejarlas de su cara.

-¡Solo fue una estúpida pesadilla, culón! Deja de exagerar- Desde que lo conocía, este chico era la encarnación de toda la exageración y paranoia que podía existir en la humanidad.

-¡No estoy bromeando, Kyle!- Le grito desesperado.

-¡Estas exagerando, culón! ¡Siempre lo haces! ¡Ya cálmate, mierda!-

-¡Que no exagero, rata judía! ¡Ahora mátame!-

Kyle observo atentamente, Cartman seguía viéndose deplorable. Sus marcadas ojeras, su rostro empapado, su color pálido, sus ojos rojos y cansados, su remera pegada a su cuerpo por el sudor y su cabello despeinado y húmedo. Hace unos segundos se mostraba con verdadera desesperación, aún quedaba algún rastro de ello, pero en estos momentos tenía su típica y detestable cara de niño caprichoso exigiendo algo.

-¡No lo haré! Ya deja de decir eso-

-¡No seas marica!-

-¡No lo soy!-

-¡Entonces mátame!-

-No es la primera vez que haces esto- Recordó.

-¡Pero esta vez es completamente necesario!-

-¡Estas pidiendo que te mate por un estúpido sueño!-

-¡No fue un sueño!-

-¿No? ¿Y donde están tus demonios ahora?- Kyle se cruzó de brazos, esperando una respuesta obvia.

-Estan… - Cartman dirigió su vista a la esquina derecha junto a la puerta. No había nada- No están- Dijo más para sí mismo.

-Exacto- Esbozó una sonrisa triunfal junto con una pose que iba a juego.

-¡Pero seguramente volverán!- Replico, con renovado terror.

-Tal vez en tu sueños, pero se fueron apenas despertaste. No están. Acéptalo, fue solo una pesadilla infantil- Esto lo dijo en un tono tranquilizador.

A pesar de que el castaño era un exagerado, cosa que exasperaba a cualquiera pero más a Kyle, eran esas posiblemente las situaciones en las que nunca mentía. Eso significaba que si llego a tener tanto temor como para desear morir, en ese momento verdaderamente sintió ese espantoso terror. Esto era parte de lo mucho que aprendió de convivir toda su vida con esta persona tan desagradable, solo por ello decidió tratar de calmarlo en vez de pelear para ganar otra discusión. Aparentemente lo logro, pues Eric quedo en silencio mirando algún punto. Seguramente repitiendo las palabras que había escuchado recién, y tal vez trataba de convencerse a si mismo que eran ciertas.

El silencio que se formó no era pesado, pero hizo sentir algo incómodo al oji verde por lo que se sentó en la cama, junto a Cartman. Lo de hace un momento trajo varios recuerdos a su mente, y sin pensarlo mucho decidió compartirlos. Se trataba de todas esas veces de pequeños en las que el hijo de puta había hecho un gran revuelo por alguna tontería, puras exageraciones. En su momento estas cosas sacaban de quicio a Kyle y, a pesar de que aun sentía una venita hincharse al recordarlas, ahora le sacaban algunas risas. Lo recuerdos de aquella infancia tan loca le decían que su niñez fue la más divertida que podría haber tenido.

-¡Cállate!- Exigía Cartman, aguantado rizas para aparentar estar ofendido, mientras estaba recostado en la cama teniendo al lado a un Kyle que no paraba de reír.

-Y también recuerdo cuando te cansaste de que el baño estuviera ocupado y ¡te hiciste pasar por un travesti para usar el baño de chicas!- Kyle tenía la espalda recostada contra el cabezal de la cama, mientras no parada de recordar anécdotas y reírse tanto por la anécdota en si como por los enojos e insultos del castaño.

-¡No! Me hice pasar por transgenero. Son cosas totalmente diferentes-

-Lo que digas… Ericaaa- Hizo énfasis en el nombre y luego de ver el ceño fruncido del gordo, estallo en risas nuevamente.

-¡No me llames así, rata judía!-

-Pero si así le dijiste a todos que te llamaran. Y luego jajaja luego te hicieron un baño propio-

-¡Y todo se fue a la mierda por la perra de tu novio hippie- Recordó con odio.

-¡Oh! Ver a Wendy vestida como un chico fue todo un trauma para el pobre Stan. Esa semana fue tan extraña- Se tomó unos mementos para recordar lo que había ocurrido en aquellos días, hasta que algo en particular vino a su mente.

Cartman se iba rindiendo al cansancio entre las risas, los recuerdos de hermosos días y la agradable compañía de un ser conocido.

-¡Dios, las mierdas que se escuchaban desde el pasillo! ¿Qué demonios hacías allí dentro, culón?- Cuando se giró para verlo, al no recibir respuesta inmediata, noto que el castaño se había quedado dormido. Sonrió al ver que se veía calmado y pensó que ojala pudiera dormir bien ahora. Con cuidado se levantó y lo cubrió cuidadosamente para que no tuviera frio.

Era la segunda vez que veía dormir a Eric, pero esta vez se permitió analizarlo profundamente con la vista. Partió desde los arañazos en su rostro, se hizo una nota mental de echarle algún producto medicinal luego y ponerle una venda pues corría riesgo de infección. También pudo notar un moretón en su parpado, bajo la ceja derecha, era claro que había recibido un fuerte golpe allí días atrás. Además, vio la mordida en los labios que se había hecho entre sus horribles sueños. En el mentón tenía una marca roja y morada, y en su cuello empezaba un camino de pequeñas marcas, consistentes con el extremo de un cigarrillo, que se extendían hasta llegar bajo la tela de su ropa. Pudo llegar a contar cinco marcas, pero para desgracia de Kyle, solo podía examinar hasta allí, pues la remera de mangas largas no le permitía ver más. Aun así, estaba seguro de que Cartman ocultaba mucho más, y se prometió averiguarlo todo.

Luego de sentir que ya había contemplado demasiado su deplorable existencia, bajo nuevamente a la cocina. Allí encontró la jarra, que había abandonado, derramada sobre la mesa, el jugo goteo desde allí hasta dejar un gran charco en el suelo.

-Mierda- Tomo el mango de la jarra y la llevo al lavaplatos, para luego ir por un trapo y limpiar el desastre que había hecho.


Eran las seis de la tarde, y él estaba allí, ordenando la casa de ese chico abandonado como si ello fuera a arreglar algo del desastre que era actualmente su vida. Pero se sentía mejor así, limpiando lo que podía limpiar, arreglando lo que tenía en si el poder de arreglar. Era frustrarte que fuera lo único que podía hacer. El sentimiento que más odiaba Kyle era ese, la impotencia de no poder hacer nada. Lo detestaba profundamente y estaba seguro de que con el paso del tiempo ese sentimiento lo haría parecer varios años más viejo.

Sacar toda la basura del cuarto de Cartman fue todo un desafío, tanto por la cantidad de desecho como por el esfuerzo que hizo para no hacer ruido.

Dos grandes bolsas negras llegas de envoltorios de comida chatarra fueron el resultado del trabajo de Kyle.

No se atrevió a tocar los papeles de las paredes, pues seguramente eran la base de un entramado plan, tal vez estúpido pero seguramente muy complicado.

Cuando ya no podía hacer más, busco la mochila que había traído y saco la tarea que había hecho para el culón, la dejo junto a la laptop del castaño. En la mesa de noche que tenía junto a la cama, dejo una nota y estaba a punto de volver a su casa pero antes se acercó a una de las paredes, llamado por la curiosidad de ver a una mujer allí que no conocía. Cogió la foto, quitándole la cinta adhesiva que la mantenía pegada y la guardo en su mochila. Había intentado leer el plan del gordo durante varios minutos, pero algo tan enmarañado que no fue capaz de lograrlo. Aun así, tenía algunos indicios que quería corroborar, anoto unos nombres, direcciones y partió hacia su hogar.


Al acudir a su mente el pensamiento de que se había quedado dormido, el terror que le recorrió el cuerpo lo hizo despertarse de un salto, quedado sentado en la cama. Estaba en su habitación, rápidamente repaso lo que había pasado y busco con la vista a Kyle, pero comprobó que estaba solo. Al ver la nota sobre su mesita, la tomo y la leyó. La luz de su habitación estaba pagada, pero la luz de su lámpara de noche le fue suficiente.

"Sobre la laptop te deje la tarea. Cópiala, culón, no seas flojo.

Pasare por ti mañana para ir a la escuela.

En la cocina te deje algo de comida. ¡Come!

Y por Dios, Cartman, báñate. Estas completamente sudado"

Rodo los ojos y arrugo la nota, tirándola en algún lugar. Vio su iphone, conectado cargándose junto a la lámpara y lo agarro desconectándolo. Se puso de pie, y sintió el frio cuando se desprendió de la manta que lo cubría. También lo invadió el asco al sentir su ropa algo humada aun por el sudor. Se encamino hacia baño y mientras se sentaba en el retrete hurgo en su celular.

Eran las seis de la mañana, para su sorpresa. Sabía que había dormido mucho, sentía ese malestar propio de haber dormido más horas de las recomendadas, pero aun así su cuerpo se sentía mucho mejor, por lo que no podía decir que durmió más de lo que en verdad necesitaba. No recodaba haber soñado nada, absolutamente nada, solo había un gran vacío entre estar hablando con el judío y despertarse aterrado.

Descubrió, sin mucho interés, que tenía más de treinta llamadas perdidas, repartidas entre el marica de Butters, y el judío apestoso. Además de eso, su casilla de SMS explotaba de mensajes preocupados, y gays, de Butters, e insultos de Kyle.

Butters: Eric, como estas? Porque hoy tampoco has venido a la escuela?

Butters: Eric, puedo pasar esta tarde por tu casa?

Butters: Fui a tu casa pero supongo que no estabas. Nos vemos mañana, besitos

Butters: Eric! Eric! Tengo algo muy importante que contarte!

Y así seguían los mensajes. En algunos le contaba lo que había pasado en el día y algún que otro chisme. Sin más, paso a leer los mensajes de Kyle.

Judío: ¡Podes mover tu gran culo y abrir la puerta!

Judío: Se que estas dentro, hablamos ayer. Ven a abrir la puta puerta, gordo!

Judío: Eres un idiota ¿Lo sabias?

Judío: ¡Cartman!

Rodo los ojos, ese idiota saco el carácter de la perra endemoniada de su madre.

Para cuando termino de leer los mensajes sin mucho interés, claro que sin contestar ni uno soo, tiro de la cadena del escusado y se desvistió. Arrojo la ropa sucia sin mucho cuidado al canasto de la ropa sucia. Busco una lista de reproducción en su iphone, le dio Play y se metió a la ducha.

Al abrir la llave, el agua caliente choco con su piel y relajo cada uno de sus músculos a su paso. ¡Como había extrañado esa sensación! Por las heridas que llenaban su cuerpo, había tenido que bañarse con agua casi fría días anteriores, porque el agua caliente solo le provoca un horrible ardor en cada centímetro de su cuerpo, y el agua fría conseguía el efecto contrario, un efecto entumecedor.

Ahora, con casi todas las heridas cerradas, podía disfrutar al fin del agua caliente golpeándolo, llevándose consigo gran parte de su cansancio y sus preocupaciones. La melodía de Poker Face llenaba la habitación, y una parte de el quería cantarla emotivamente, como era propio de su persona, pero no encontró en si la motivación para hacerlo.

Quiso reflexionar sobre si la sevicia que lo llevo a gritar suplicante a Kyle que lo matara fue un sueño, pero al recordarlo sentía su cuerpo estremecerse, por lo que dejo que el agua también se llevara ese recuerdo bajo la promesa de aceptar que Kyle tenía razón cuando dijo que solo era una pesadilla infantil. Aunque al mirar las marcas en sus brazos, consecuencia de hechos que fueron totalmente reales, no estaba tan seguro de que ese "sueño" no formara parte también de su cruel realidad.

Con un suspiro, se obligó a dejar de indagar en las magulladuras de su cuerpo, y se impuso cantar, aunque no encontraba real inspiración para hacerlo, la canción que en ese momento llegaba a sus oídos.

-Hey, I just met you and this is crazy but here's my number. So call me, maybe-Cantaba casi en un susurro, trataba de concentrarse en seguir la melodía pero le resultaba realmente difícil sacar las palabras de su garganta. No había rastros del líder de la banda de rock cristiano Faith + 1, que gano el disco de mirra, o el creador del grupo Fingerbang, solo había un chico lastimado cantando tristemente una canción, una canción que no lo identificaba en ningún aspecto.

Continúo allí por otras tres canciones y finalmente salió. Cogió una toalla y se envolvió en ella. Se acercó al lavamanos y agradeció que el vapor hubiera empañado el espejo pues lo que menos podría querer en ese momento era ver su patético reflejo. Se cepillo los dientes y se peinó mecánicamente.

Al regresar a su habitación encendió la luz principal, se vistió con la primera muda de ropa limpia que vio para luego sentarse frente a su escritorio, saco sus cuadernos que habían quedado olvidados desde hace una semana y se dispuso a copiar la tarea que Kyle había dejado.

-¿De verdad voy a ir a la escuela?- No lo había pensado hasta ese momento- Ash, ¿Qué importa?- No tenía ganas de cuestionarse nada, por lo que no volvió a preguntarse nada más y se dedicó a copiar en un completo silencio tanto espacial como mental.

Solo luego de que había desayunado y dado de comer a su gata, vino a su mente la idea de que había seguido al pie de la letra las instrucciones de la rata judía de Kyle, pero parece que esa idea tampoco lo perturbo demasiado pues no le dio más importancia.


Le parecía estar en un trance, tal vez en un sueño, otra vez sentía todo tan lejano, tan irreal. Kyle había llego a su casa, le limpio los arañazos de su cara y le pego un parche protector para evitar cualquier infección. Todo esto no provoco en el ni la más mínima mueca de dolor, lo que extraño un poco al pelirrojo.

Ahora caminaban hacia la parada del bus. El judío se veía algo incómodo, como si quisiera decirle algo, pero Cartman no lo noto, solo miraba al frente en silencio.

-¡Culón!- Grito Kenny al verlos llegar.

-¡Hola, chicos!- Saludo Kyle. El castaño, por su parte, decidió obviar todo saludo innecesario.

-¡Hola, Kyle! Hola, Cartman- Saludo Stan al último algo desconcertado, no estaba seguro de como hablarle luego de lo que habían charlado con su súper mejor amigo. Pero Kenny rompió la tensión que se formada.

-¡Mierda, Gordo! ¿Qué demonios te paso en la cara?- Grito apuntado descaradamente al parche que cubría la mejilla del castaño.

-Me lastime, jodido pobre. ¿No es obvio?- Respondió, sin real enojo, más bien con desinterés.

-¡Daaa! Quiero saber cómo fue-

-Fue su gata- Intervino Kyle, para terminar con el problema.

-Oh-Respondió aun mirando la venda- Parece grande ¿Puedo ver?- Pregunto con entusiasmo infantil.

-¡Claro que no, Kenny! ¡Que asco!- Lo reprocho Stan. ¿Ver heridas? ¿Acaso seguía teniendo ocho años? Aunque si, el también tenía curiosidad, pero era curiosidad de hombre adulto.

El asunto hubiera continuado de no ser porque llego el bus escolar y lo abordaron. Cartman tomo un asiento contra la ventana y paso el viaje en silencio. Mientras Kyle hablaba con Stan y Kenny de alguna trivialidad, aunque por dentro pensaba en lo largo que sería el día y en que haría para sacar al culogordo del estúpido trance autista en el que parecía haberse metido. ¿Había sucedió algo luego de que se fue? Necesitaba encontrar un momento para hablar con el a solas.