¡Hola, chicos! Muchas gracias por vuestra comprensión ayer. De verdad que el dolor de cabeza que me dio fue de los fuertes, no podía ni pensar en seguir traduciendo. Muchas gracias por entenderlo.
Y, como prometí, aquí tenéis el siguiente capítulo. Empiezan los problemas para los cuatro muchachos. ¿Los solventarán? Seguid leyendo y lo veréis.
Contesto reviews:
Silvi: ¡Hola! Gracias por tu review. Y traduzco con muchísimo gusto. Hay historias que tienen que llegar a más gente, así que me he tomado como algo personal el que así sea. No he tenido ocasión de preguntarle a Audrey sobre si las situaciones de Zac y Vanessa son reales o no, pero lo haré pronto y te contestaré. Se que muchas situaciones son reales, porque lo he leído en entrevistas, pero no se si todas.
Y muchísimas gracias por lo que dices sobre Sentimiento de Pérdida. Wow, no puedo creer que os quedéis toda la noche a leerla, es simplemente… wow! Jeje…
Muchísimas gracias, de verdad. Me hace mucha ilusión.
¡Espero seguir viéndote por aquí! ¡Besos! ¡Espero que te guste el capítulo!
Tania Efron: ¡Hola! Muchísimas gracias por el review, espero que te guste el nuevo capítulo. ¡Nos vemos en el próximo! ;-) ¡Besitos!
Juany: Muchas gracias por tu review y por tu comprensión por lo del dolor de cabeza. Y en cuanto a lo de la contención… jejeje, lee este capítulo y verás. ¡Espero que te guste! ¡Besos!
Y ahora, a leer. ¡Espero que os guste!
CAPÍTULO SIETE: No beséis a las chicas
De nuevo en el apartamento de Zac, los cuatro muchachos se sentaron en la sala de estar charlando tranquilamente sobre los eventos acaecidos en los últimos uno o dos días.
"Entonces, ¿todo el día entero has sido Troy?" preguntó Vanessa.
Troy asintió.
"Wow, has debido de estar muy asustado" suspiró ella.
"Bueno, al principio sí. Pero tú fuiste muy simpática, y me ayudaste con lo de las fotos, así que no fue tan malo" contestó Troy sonrojándose, pero paró rápidamente cuando observó la mirada escrutadora de Gabriella.
Aunque ninguno de los dos lo había mencionado, Gabriella sabía que Troy se había despertado esa mañana con Vanessa en su cama. Era raro saber que había estado en la cama con otra chica, pero, ¿cómo iba a molestarse siendo que se encontraban en tan extraña situación? La muchacha se sonrojó al darse cuenta de que, entre todas las personas, Zac Efron había sido testigo de su despertar esa misma mañana.
"¿Sabéis lo que es raro? Que hasta vuestras voces se parecen" dijo Gabriella, observando a Troy y a Zac haciendo una comparación rápida entre ambos.
Los chicos asintieron al unísono, contentos de que las chicas realmente creyeran su increíble historia.
"Entonces, ¿qué hacemos ahora?" preguntó Troy con vaguedad mientras se inclinaba para coger el mando de la Playstation 3. Inmediatamente quedó envuelto en el juego que había guardado esa tarde. Zac rodó los ojos ante la habilidad del adolescente para despistarse de una forma tan rápida, y siguió hablando con Gabriella y Vanessa.
"¿Estáis vosotras dos bien? ¿No estáis asustadas ni nada? Vamos a averiguar la manera de arreglar esto" les aseguró.
Vanessa sonrió suavemente, y Gabriella hizo lo mismo. Él inclinó la cabeza y observó por primera vez lo similares que eran las dos muchachas. Gabriella podría pasar fácilmente por la hermana pequeña de Vanessa si así lo quisiera.
"Bueno, la única pregunta que tengo es…" comenzó Vanessa.
"Tío, ¡la tercera moneda está justo ahí! ¿Por qué no la has cogido?" gritó Zac de pronto.
"Tengo una estrategia. Pasar de las monedas, seguir con el nivel, no morir" dijo Troy con las cejas enarcadas.
"Esa es la estrategia más tonta que he oído nunca. No podrás comprar accesorios más tarde. Simplemente tuerce a la izquierda ahí. ¡No, tuerce a la izquierda!" gritó Zac una vez más.
"No. Esta estrategia funciona. Confía en mí".
"Para y coge las monedas".
"Ni hablar" sonrió Troy, notando el ceño fruncido del otro muchacho.
Zac hizo un movimiento destinado a conseguir el mando que sostenía Troy, pero el adolescente apartó su brazo de un codazo. Zac se lanzó hacia el otro mando, conectándolo rápidamente para unirse al juego.
"Bueno, si tú no las coges, yo lo haré. Es un crimen que las estés dejando atrás así".
Gabriella miró a Vanessa, y las dos muchachas rieron. En realidad, sus dos novios eran muy similares… y muy juveniles los dos.
Era bien pasada la media noche, y Gabriella estaba tumbada en el sofá con los pies sobre Troy. Vanessa estaba acurrucada con una manta en el otro sofá, medio dormida, mientras miraba sin ganas la película que Troy había puesto una vez que las chicas comenzaron a quejarse y a decir que el videojuego estaba empezando a molestarlas. Zac había ido a darse una ducha.
Troy sintió una vibración en el bolsillo trasero de su pantalón, y rápidamente rescató el teléfono de sus vaqueros. Sabía que el mensaje no era para él. Le hizo cosquillas a Gabriella en los pies y la muchacha contestó con una risita, haciendo sonreír a Troy mientras se levantaba del sillón.
"Vuelvo enseguida" dijo el muchacho.
Troy entró a la habitación, golpeando ligeramente la puerta cerrada del cuarto de baño.
"¿Zac?"
"¿Sí?"
"Tienes un mensaje en tu teléfono móvil. Lo voy a dejar en tu armario, ¿vale?"
Zac salió del baño, emocionado con el mensaje semanal del que casi se había olvidado. Troy estaba dándose la vuelta para salir de la habitación cuando Zac rompió a reír escandalosamente. Se volvió hacia él y lo observó doblado hacia delante, con las manos en los costados y sin parar de reír. Con lágrimas en los ojos, Zac trató de contener la risa, lo que ocasionó un ligero ronquido que lo llevó de nuevo a otra lluvia de carcajadas. Al final, tuvo que sujetarse en el armario para estabilizarse. Troy no pudo evitar reír ante la visión del muchacho.
"¿Qué es tan gracioso?" preguntó, con una amplia sonrisa propagándose a través de su rostro.
"Es solo que… ¡Jajaja! Es… mi hermano Dylan, y… ¡Jaja!" pudo decir Zac, intentando recuperar la respiración a la vez que se limpiaba las lágrimas. Al final, inhaló lentamente.
"¡Uf! Vale. Mi hermano pequeño y yo tenemos una tradición. Es tan estúpido que ni siquiera te va a parecer gracioso…"
"Pruébame" sonrió Troy. Si había algo que Zac no sabía acerca de él era su habilidad para encontrar el humor en todas las situaciones. Algunas veces esa habilidad lo había metido en problemas.
Flashback
Recordó aquella vez en la que Gabriella tenía un trocito de lechuga atascado en uno de sus dientes en su cena de aniversario. Se había reído tanto que había tenido que levantarse de la mesa. Estuvo disculpándose toda la tarde, diciendo que había parecido como si le faltara un diente. El muchacho juró que había pensado que estaba mona. A ella no le habían parecido graciosas las bromas del muchacho mientras éste conducía hacia la segunda parte de la cita de esa noche.
"No ha sido gracioso, Troy. ¡Al menos me lo podías haber dicho!"
"¡Lo hice!"
"Sí, después de que te fuiste al vestíbulo para morirte de risa" dijo ella, enfadada.
"¿Vas a estar enfadada toda la noche? Todavía tengo algo planeado".
"Simplemente odio que la gente se ría de mí. Y lo sabes".
"Pero yo no me estaba riendo de ti, estaba riendo contigo" corrigió él.
"Para que es fuera cierto, Romeo, yo debería haber estado riendo también" contestó ella, rodando los ojos.
"Lo siento" ofreció él. Ella no contestó.
"¿Cariño?" llamó el muchacho entonces, con voz cariñosa.
Gabriella cruzó sus brazos sobre su pecho, dejando salir un resoplido.
"¿Mi amor?" sonrió él.
"¡El único y verdadero amor de mi vida!" cantó entonces Troy.
Ella arrugó la nariz. Su enfado hacía mucho que se había aplacado.
"Tú eres mi Gabriella, ella, ella, ella…" siguió cantando el muchacho, mientras movía la cabeza en un imaginario ritmo.
Ella le lanzó una mirada, con una pequeña sonrisa asomando por entre sus rasgos.
Troy vio el gesto, y soltó una exclamación.
"¡Ahá! No estabas enfadada, después de todo. Me volviste a pillar, señorita Montez".
"Sabes que estás loco, ¿verdad?" preguntó ella.
"Loco por ti".
Gabriella rió. Sí, su novio estaba loco, pero ella sabía que la quería. Tal y como ella, adorablemente, encantadoramente, locamente, lo quería también.
Presente
Zac tosió, dejando que su risa se aplacara del todo.
"Mi hermano y yo. Desde hace un año más o menos simplemente nos mandamos una foto graciosa. O, si oímos algo que es hilarante, grabamos la conversación. O simplemente bromeamos el uno con el otro. Nos toca cada semana a uno. Hoy era su turno, y bueno…" la voz de Zac se acalló, y le hizo un gesto a Troy para que mirara la foto.
Troy, inmediatamente, comenzó a reír al ver a la joven muchacha caminando por la calle sin darse cuenta de que la falda de su vestido estaba enganchada en su ropa interior.
La fuerte risa de Troy llevó a Zac a retomar sus propias carcajadas.
"Pues eso, ya te había dicho que era algo tonto. Tengo que darle un premio por esta. Era demasiado buena" dijo Zac, riendo suavemente. "¿Tú tienes algún hermano?"
"No. Solo yo".
"¿Lo prefieres así?"
"Me gusta. Cuando era más joven pedí un hermano por Navidad durante mucho tiempo. Pero mi mejor amigo es también hijo único. Nos conocemos desde los tres años, así que supongo que él es algo así como un pseudo hermano para mí, y viceversa.
"¿Sabe él lo que está pasando?" preguntó Zac.
"No. Gabriella es la única de casa con la que he contactado. ¿Le vas a contar a tu hermano lo que está pasando?"
"Pensé en hacerlo, pero no creo que lo haga. Ya tiene que lidiar con suficiente mierda gracias a mí".
"¿A qué te refieres?"
"Dylan siempre ha estado muy excitado por todo esto. Simplemente me siento responsable por lo que le pasa. Ahora tiene que estar atento para cazar a la gente que quiere estar a su alrededor solo para conocerme, o chicas que muestran interés hacia él por las razones equivocadas. Supongo que soy muy protector con respecto a él. Desearía que mi trabajo no tuviera efecto en su vida, ¿sabes? Él debería estar disfrutando de sus años de instituto y de salir con sus amigos, y no aprendiendo como destapar a la gente falsa y manipulativa que trata de ganársete para conseguir algo".
Zac suspiró, pasándose las manos por su empapado cabello.
"Vamos, Troy. Hablar de todo esto me ha hecho pensar en algo que V y yo tenemos que contaros a Gabriella y a ti".
Los dos muchachos dejaron la habitación y se juntaron con las chicas, que estaban medio dormidas en los sofás. Brevemente, miraron con adoración a sus respectivas novias, antes de inclinarse hacia ellas. Zac susurró algo a Vanessa, y ella asintió mientras se levantaba del sillón.
Zac y Vanessa se miraron el uno al otro nerviosamente. Necesitaban contarles a los dos adolescentes cómo funcionaba Hollywood. Troy y Gabriella se sentaron juntos en un sillón, sonriendo inocentemente cuando Zac anunció que necesitaban tener una última charla antes de que todos se fueran a dormir.
"Vale. Veréis, Hollywood es como… los diferentes cliqués en el instituto. Es como un gran festín de cliqués, y hay chicos populares, frikis, marginados…" Zac se interrumpió al notar la perpleja mirada de Gabriella, y frunció el ceño. No se estaba expresando muy bien.
"Creo que lo que Zac quiere decir es que Hollywood no perdona. Las cosas muchas veces se sacan de quicio, y las estúpidas revistas inventan mentiras para subir las ventas".
La muchacha palmeó el brazo de Zac, notando su sonrojo por el lío de palabras que se había formado él solo.
"Zac y yo tenemos prensa buena y mala, al igual que todos los demás actores. Sólo necesitamos poner unas pequeñas reglas para nuestro último día juntos, y que aprendáis cómo lidiar con los paparazzi".
"¿Los qué?" preguntó Gabriella.
"Paparazzi, sanguijuelas, sabandijas, basura…" comenzó Zac.
Gabriella se lo quedó mirando.
"Son fotógrafos que trabajan para pequeñas agencias independientes. Su trabajo es perseguir a los famosos y hacer fotos de su vida normal. Saben donde vivimos muchos de nosotros, y muchas veces te gritan cosas que no son ciertas sólo para conseguir que reacciones de alguna forma. Luego, ellos van y venden las fotos a revistas y a páginas de cotilleo en Internet para que haya fotos con las que llenar sus páginas" explicó Vanessa, y Troy y Gabriella asintieron. Todavía era un poco raro para ella explicar lo que eran los paparazzi a 'Zac', pero se deshizo del sentimiento y siguió hablando.
"Diría que 'no besar' es la regla más necesaria".
"De acuerdo" contestaron los otros tres al unísono.
"Nada de besarse en público, nada de besarse dentro. Sólo… nada de besos, por ahora" repitió Vanessa.
"Y nada de cogerse de las manos. Definitivamente no" añadió Zac.
Troy lanzó una mirada de reojo a Gabriella. Él la había tomado brevemente de la mano esa noche. Zac se dio cuenta de su mirada asustada.
"¿Qué pasa, tío?"
"Eh… nada".
Zac lo miró fijamente.
"Vale, vale, es sólo que antes cogí la mano de Gabriella, más o menos. Pero dije que no deberíamos porque todavía soy tú y no quería meter a un amigo en problemas".
Zac sonrió por un momento cuando escuchó la palabra 'amigo'. Le gustaba Troy, y era agradable conocer a otro chico de casi su edad. Siempre estaba rodeado de chicas y gente mucho más mayor. Rápidamente, volvió a concentrarse en la conversación.
"Está bien. Hiciste bien en pararte a ti mismo antes de que pasara nada. No es fácil tener que estar prestando atención a tu comportamiento todo el rato. Algunas veces sólo quieres dejarte llevar, pero hacer eso puede significar que se escriba un artículo muy desagradable sobre ti. Realmente no merece la pena".
"Entonces, ¿cómo haces para dejarte llevar? Si no te importa que pregunte" preguntó Gabriella en voz baja.
"Cosas normales, como hacéis Troy y tú. Vamos al centro comercial (siempre que sea a una hora en la que no haya mucha gente), vamos a la playa, damos una vuelta en coche. Yo me entretengo muchas veces aquí porque es silencioso, y porque yo no soy muy fiestero. Tampoco Vanessa. Ella tiene amigas también, y van de compras o hacen… no se, ¿qué otras cosas de chicas hacéis?"
Vanessa rodó los ojos.
"Sólo pasamos el rato. Me gusta mucho ir a los spa. Supongo que como estoy de pie todo el rato es agradable que alguien deshaga los nudos de mis músculos. Y siempre estoy completamente maquillada bajo luces muy calientes, así que es agradable contratar un tratamiento facial y sacar toda la porquería, ya sabes".
Los ojos de Troy ya habían empezado a cerrarse. Las charlas de chicas tenían ese efecto en él. Se había levantado a las 9:30 y ya no le quedaba energía. La gran comilona en Paty's también lo hacían sentirse un poco somnoliento. Zac rió al observar los ojos de Troy cerrándose. Vanessa paró a mitad de una frase sobre tratamientos de spa y puso las manos sobre sus caderas.
"Deberíamos irnos a la cama" ofreció Gabriella, notando la cara de pocos amigos de Vanessa.
"Sí, mañana va a ser un día muy largo, y tú y yo tenemos que viajar de vuelta a Albuquerque por la tarde" contestó Zac.
Vanessa ayudó a Zac a coger varias almohadas y mantas.
Troy dormiría en el suelo de la habitación de Zac. Vanessa y Gabriella, por su parte, discutieron un poco quién dormiría en el sofá y quién en la habitación de invitados.
"No me importa dormir en el sillón. De verdad" ofreció Gabriella.
"No, no. Yo en el sillón y tú en la cama".
"Vanessa, no me importa. De hecho, me gustaría más dormir aquí. Está cerca de la ventana, por lo que tendré algo que mirar en vez de el techo".
Vanessa sonrió, ofreciéndose una vez más para dormir en el sillón alegando que no le importaba, pero Gabriella exclamó en tono de broma: '¡Vete!'
Vanessa caminó hacia la habitación de invitados, pero se paró al llegar a la puerta de la habitación de Zac, observándolo saltar el cuerpo dormido de Troy. La muchacha sonrió cuando el muchacho se inclinó para arropar con la manta al durmiente, que estaba despatarrado boca arriba roncando ligeramente. Cuando se enderezó, sus ojos azules se encontraron con los de ella. Sin hacer ruido, caminó hacia la puerta, donde se detuvo apoyándose contra el marco.
"¿Qué pasa?"
"Nada. Ha sido un gesto muy mono. Parece que te has encontrado con tu hermano gemelo, Efron".
"Sí. Troy es genial. Apuesto a que él y Dylan también hubieran pasado un gran rato juntos".
"Sí…" dijo ella, suavemente, bajando el volumen de su voz.
Zac se perdió en su mirada, sintiéndose atraído más y más cerca por la sensual aura de sus suaves y gruesos labios. Se detuvo justo cuando iba a posar sus labios sobre los de la muchacha, suspirando fuertemente.
"No podemos".
"Lo se".
"Entonces… ¿buenas noches?" ofreció él.
"Buenas noches, Zac".
Él la observó volverse suavemente para después caminar por el pasillo, y golpeó su cabeza suavemente contra la puerta mientras lanzaba un quejido.
Troy se estiró, despertándose enterrado en la confortable colcha que Zac le había dado. Se puso boca arriba, lanzando una mirada en dirección a la cama, en la que escuchó a Zac soltar un suave ronquido y moverse haciendo crujir el somier.
Echaba de menos a Gabriella. No haría ningún daño que simplemente hablara con ella, ¿verdad? Sin hacer ruido, se deshizo de las mantas y se incorporó, observando la figura de Zac mientras gateaba hacia la puerta cerrada del dormitorio. Paró de golpe al scuchar un murmullo proveniente de Zac.
"¡Es una señal, tío!"
Troy frunció el ceño, sin entender la frase, pero se levantó y caminó hacia atrás mientras su mano buscaba tras él el picaporte de la puerta. Lo accionó, y rápida y suavemente salió de la habitación y cerró la puerta tras él. Soltó el aire retenido con alivio y trotó hacia el salón, parando de golpe al darse cuenta de que la puerta al balcón estaba abierta. Se aproximó hacia allá y sonrió al encontrar a Gabriella sentada afuera, arropada en una manta con la mirada perdida entre las luces de la ciudad.
"Hey, cariño".
"¡Hola!" exclamó ella suavemente. En un segundo, la muchacha estaba de pie y acurrucada entre sus brazos.
"¿Es raro? Verme así, digo" preguntó Troy mientras se separaba del abrazo.
"Mmm… un poco. Sorprendentemente, no demasiado. Aunque echo de menos al viejo Troy. El viejo Troy no tenía esto" dijo la muchacha, pasando un dedo suavemente por el vello sobre su labio superior.
"El viejo Troy no puede hacer que le crezca una propia" respondió Troy.
"El viejo Troy no lo necesita. Me gusta tu cara cuando está suave" replicó ella.
"Bueno, el viejo Troy echa de menos algo más…" él se inclinó hacia ella, apretando el cuerpo de Gabriella hacia él. Ella se derritió en el abrazo, notando la excitación del muchacho contra su pierna.
"Troy… lo prometimos. Nada de besos".
"Uno pequeño no hará ningún daño".
Gabriella sonrió antes de colocar una mano en la nuca del muchacho para empujarlo fuertemente hacia sus labios, sintiendo sus pieles rozar la una contra la otra. Sus lenguas lucharon por dominar a la otra, y Troy gimió, pasando suavemente sus manos por las caderas de la muchacha hasta posarlas sobre la parte baja de su espalda. Gabriella quería separarse, parar esa ruptura de las normas que justo acababan de establecer, pero lo encontró imposible, y acabó cayendo en un sereno y brillante espacio en el tiempo con Troy.
Los dos se abrazaron, acariciándose el uno al otro los brazos bajo las estrellas. No notaron el movimiento de los arbustos cercanos, ni el suave clic de la cámara mientras el paparazzi tomaba rápidamente las fotos que tanto dinero le iban a dar.
¡Oh, oh! Problemas…
Bueno, bueno, ¿y ahora qué?
Pues lo veréis el lunes próximo, jeje.
No puedo actualizar el domingo porque estaré en la comunión de mi prima, y no puedo actualizar antes porque estaré de viaje. Pero el lunes que viene estad atentos.
Y ahora, sed buenos y dadle al botón de ahí abajo, ese que pone 'Go'. Queremos tener más reviews que en la versión inglesa, ¿verdad? ¡Pues venga, que nos ganan! xD
¡Un beso, y muchas gracias por estar ahí!
