Hola a todos! muchas gracias por su presencia en esta locura llamada Alma de Muggle.

Muchisimas gracias por todas las personas que me comentaron y por los seguidores de la historias, se los agradezco de corazón.

espero que les guste el capítulo ^^

declaración: Los personajes son de JKR y todo su mundo. Solo juego un poco con ellos.

disfruten la lectura!

capitulo largo, así que coman y vayan al pipi-room antes ejjeje


Capítulo 7: Entre el "9 ¾ el "5972"

La estación de King's Cross estaba casi desierta. Draco se encontraba en el andén 9 ¾. Su madre era el reflejo de la puntualidad y siendo las 9:29:55, Narcissa hizo su aparición. Se había trasladado desde su misma casa, sabiendo que su hijo se encontraría en el andén esperándola.

La rubia se acercó a su hijo y este besó su mano. Cuando lo miró, se dio cuenta de inmediato que el elfo Mirack estaba tras de él. Draco lo intuyó y miró al elfo.

- Ve. Te llamaré luego-dijo Draco frio entrando en su papel.

- Que no se vaya-ordenó Narcissa

- ¿Para qué quieres que se quede, madre?-preguntó Draco con el ceño fruncido-¿para terminar el trabajo? mataste a Marick por órdenes del señor tenebroso, ¿piensas hacer lo mismo con Mirack?

- Es peligroso que esté con vida, sabe demasiado de nuestra familia… además, a esa que llamas Marick no era más que una simple elfina doméstica-dijo Narcissa con recelo.

- Pues Mirack es libre y se irá de inmediato… ve-dijo Draco mirándolo. El elfo chasqueó los dedos y desapareció.

Draco podía ver la tristeza en sus ojos antes de desaparecer. Aquella noche que su madre había reunido a sus 5 elfos domésticos no se le borraría de la memoria

[Flashback]

Draco se encontraba leyendo en la sala. Hacía calor y Draco se encontraba sin zapatos. Solo estaban con su pantalón negro, su camisa gris y calcetines. Leía tranquilamente con el cabello revuelto cuando Narcissa interrumpió la sala.

- Mirack, Marick, Sannán, Romué y Kal, vengan de inmediato-dijo la mujer con voz tranquila. Draco estiró el cuello para mirar qué ocurría.

Cinco elfos domésticos aparecieron. Todos con una vestimenta color café clara sucia y roída; la vestimenta de esclavitud. Mirack tenía de la mano a su hija Marick. Una pequeña elfina de ojos verdes como los de su madre, Sannán, quien la sostenía de la otra mano, manteniéndola atrás de ellos, pero visible. Romué era el más antiguo de la casa. Él y su hijo Kal, se encargaban del jardín y de los alrededores de la mansión.

Draco comprendió que había algo malo cuando Narcissa apuntó su varita y lanzó el encantamiento hacia Sannán

- avada kedavra-dijo Narcissa sin temor, impactando de lleno en el pecho de la elfina, quedando sus ojos verdes vacíos, sin vida.

Draco no daba crédito a lo que vea.

- ¿qué demonios te pasa, madre?-reaccionó Draco levantándose por completo del sillón.

- El señor tenebroso dice que no tenemos que tener elfos tan antiguos… es peligroso. No te preocupes, los reemplazaré… Avada Kedavra-dijo apuntando a Romué, quien recibió el impacto cayendo al lado de Sannán. Mirack, Marick y Kal no pudieron decir nada, solo cerraron sus ojos. Un quejido perturbó a Narcissa… Marick lloraba.-que desagradable… avada

- ¡Para madre, por merlín!-dijo Draco fuera de si- ¡estás fuera de control!, ¡ellos no son peligrosos!, siempre han estado junto a nosotros y nos han servido lealmente…-dijo Draco molesto-¡a demás Marick es pequeña! No corremos peligro con ella

- Ordenes son ordenes… avada kedavra-dijo nuevamente apuntando a Kal sin ningún temor, quien recibió el impacto dando al lado de su padre. Eran simples criaturas sin valor… ¿por qué su hijo se empeñaba en desobedecer a su señor?

Draco no entendía…¡Eran elfos domésticos, por Merlín! Daba igual, estaban destinados a morir a manos de sus amos, más si el estúpido cara de serpiente se los pedía. Zabini ya le había comunicado en una carta que todos los elfos domésticos de su casa habían sido cruelmente masacrados, ¿¡pero porqué le importaba tanto!?

- Por favor, basta…-Draco no comprendía lo que estaba sintiendo-déjala… es una pequeña

- Entonces no sirve…

Cuando el avada de su madre cayó en el pecho de la pequeña Marick, Draco no pudo más que correr al lado de un dolido Mirack, quien solo derramaba amargas lágrimas silenciosas. Draco lo tomó en brazos y salió corriendo hasta el segundo piso, mientras su madre gritaba su nombre llamándolo. Sabía que Narcissa no sería capaz de hechizarlo, así que corrió descalzo como estaba y se encerró en su cuarto agitado. Nunca había hecho nada por nadie excepto sus amigos. Ahora tenía a un elfo doméstico frente a él, con sus ojos celestes, con la mirada perdida en el dolor y esa vestimenta asquerosa y sucia. Draco sin pensarlo dos veces, se sacó el calcetín izquierdo y se lo entregó, casi obligándolo. Mirack no comprendía la escena.

- ¡Tómalo, maldita sea!, eres libre-dijo Draco cansado respirando agitado

- Amo… gracias…. Yo…

- Nada, corre, desaparece, huye y no vuelvas.

La puerta de la habitación de Draco se abrió y vio a Narcissa apuntando a Mirack

- Avada…

- ¡Corre!-gritó Draco con casi un desgarro de voz

Mirack chasqueó los dedos y desapareció, mientras Draco se derrumbaba en su cama, fastidiado, enojado y por sobre todas las cosas, aliviado. Recordó el P.E.D.D.O de Hermione y sonrió para sus adentros, ahora entendía lo bien que se sentía ayudar a un indefenso… pero no quiso mostrarlo. Solo se levantó ante su madre y la miró con repudio

- Nunca pensé que caerías tan bajo, Narcissa Black-dijo Draco mirándola de la altura

- Malfoy….soy una Malfoy-dijo Narcissa algo contrariada

- … me acabo de dar cuenta- y salió de la habitación en dirección a la sala.

[Fin del flashback]


Narcissa los había trasladado al callejón Knockturn. Draco se sentía extraño entando ahí con su cabello rubio. Extrañaba ser Lobo Black, quien caminaba libremente por las calles cercanas en Diagon, de la mano de una hija de muggle bastante famosa.

Draco estaba absorto en sus pensamientos. Su madre lo dirigía sin problemas. Habían llegado a un lugar que él conocía muy bien. Fue precisamente ahí donde su madre le compró su primer escritorio: Borgin & Burkes

¿Qué diablos estaban haciendo ahí? Se fijó que su madre miraba a todos lados, esperando no encontrarse con nadie… o quizás encontrarse con alguien. Draco tomó su mano en tono protector y caminaron juntos hasta el interior de la tienda que parecía vacía.

Draco pareció que caía en un abismo. En frente tenía a dos personas que pensó, no tendría el desagradable honor de ver hasta mucho tiempo después. Por un lado, sangre de su sangre; Belatrix Black de Lestrange. La miraba sádicamente pero con orgullo.

El muchacho de ojos grises miró a su acompañante. Esa complexión y esa cara, no la olvidaría nunca, en especial porque ese hijo de puta mal nacido, quería tirarse a su novia como fuera lugar. Fenrir Greyback lo miraba con la cara torcida. El muy desgraciado sentía el aroma esencia de dragón y por supuesto, sentía un tenue aroma a vainilla que desprendía de sus ropas. Draco miró hacia el otro extremo de la sala oliendo muy disimuladamente su hombro; Vainilla… Demonios Hermione, como puede ser que tu aroma sea tan penetrantemente exquisito, pensó Draco desesperado. Solo cerró los ojos un segundo y miró a su madre… ¿qué ocurría?

- Me contó mi querida hermanita, que nos ayudarás este año, querido Draco

- Claro… todo por mi familia-dijo Draco con el labio subido en son de repugnancia y arrastrando las palabras sin despegar sus dientes

- Pues tienes un trabajo muy particular, Draquito, y es por eso que estás aquí-dijo Bellatrix acercándose y empujándolo hacia el lugar al que los dos engendros le daban la espalda.

Encontró entonces un armario. Era de color azul. Pero eso no le llamó la atención; era antiguo, muy antiguo y al tocarlo supo de inmediato; era un armario mágico.

Con Hermione en las innumerables veces escondidos en la biblioteca para estudiar o simplemente leer, habían descubierto a los 13 años lo que era un armario Evanescente. Y era precisamente eso lo que se encontraba delante de él.

- Este es un armario Evanescente-dijo Bellatrix de pronto. Draco comenzó a rodearlo, sin dejar de tocarlo por la maravilla de aquel instrumento que quiso, alguna vez con Hermione cuando tenían 13 años, tener en frente-está roto y necesitamos que lo compongas-dijo la mujer de mirada perdida.

- Eso no me compete-dijo Draco sin dejar de mirar el armario hasta que dio la vuelta completa-además, este armario está en perfecto estado.

- Lo se… es otro el que debes arreglar-dijo Bellatrix sonriendo-su gemelo mejor dicho…y ese está en Hogwarts

Draco abrió desmesuradamente los ojos, como símbolo de terror. Obviamente lo hizo mirando el armario, para que nadie se diera cuenta… ¿qué mierda le iba a pedir esa maldita perra, que era su tía? Simplemente suspiró y se relajó. Se dio vuelta y la miró

- Ya… y tú quieres que arregle un armario, que no he visto en mi vida, y que de seguro, no tengo ni la más puta idea de cómo reparar… muy inteligente tu plan

Bellatrix se acercó en dos segundos quedando cerca del muchacho. Draco era por una cabeza más alto que Bellatrix, aun así, la intimidaba enormemente.

- No juegues conmigo niñito-gritó Bellatrix desesperada-repararás el armario que te dijimos

- … si, hipotéticamente, acepto… ¿cómo lo repararé? No tengo ni la más mínima idea como hacerlo, además… ¿en dónde se encuentra? Sabes bien que hay muchos secretos en ese jodido colegio y por supuesto, el viejo Dumbledore tiene pleno control de todo.

- Eso te tocará resolverlo a ti-dijo Belatrix separándose de él-tu arréglalo

- ¿Y si no quiero…?-preguntó Draco desafiante

Bellatrix sonrió, y sacando su varita, apuntó a Narcissa y con un "Crucio" dejó a la mujer gritando de dolor en el piso. Draco no pudo más que intentar tocar a Bellatrix pero fue Greyback quien lo detuvo

- ¡PARA, ESTÁ BIEN, LO HARÉ! ¡PERO PARA!-gritó Draco desesperado

Bellatrix sonrió. En su trastornada cabeza, sabía que amenazarlo con Narcissa era su mejor opción. Si era tan estúpido como Lucius, Draco sería muy manipulable

- Ya te dije… quiero que arregles ese armario. En tus cartas semanales, avisándonos todo lo que le averigües de Potter, puedes incluir tus avances con el armario… y recuerda Draquito, yo no amenazo en vano. Si maté a mi querido Sirius… perfectamente puedo cargarme a mi hermanita Narcissa.

Draco apretó los dientes, solo pudo asentir y caminar hacia su madre, levantándola del piso.

- Espero tener noticias tuyas, Draco… envíale las cartas a tu madre. Nosotros estaremos con ella-dijo la mujer riendo como desquiciada mientras Draco salía del lugar con su madre caminando pesadamente

El muchacho apoyó a su madre en sus hombros y la sacó lo más raído que pudo de ahí. Sabía perfectamente que esa maldita mujer le haría daño… mucho daño. Se escondieron en un callejón alejado y puso a su madre a resguardo para que no la vieran.

- ¡¿Por qué diablos, te empeñas en que me una a ustedes, madre?!-dijo Draco enojado-esa imbécil te terminará matando. Ya tengo a mi padre en Azkaban, no te quiero a ti en el cementerio.

- Hijo…-comenzó Narcissa débil-es familia… ella

- ¡Ella mató a Sirius Black!-dijo Draco golpeando la pared-tu hermano

- Primo hermano-dijo Cissa mirando el piso

- ¡Era tu hermano de todas formas! No puedo creerlo-dijo Draco enojado, pateando unos botes de basura con rabia, haciendo que este se abollara de tal manera que perdiera la estabilidad y callera derramándose hacia un costado-me has condenado, madre… tú y mi padre me han condenado… siéntete bien-dijo Draco acercándose a su madre, con ese labio levantado y esas marcas al lado de su nariz que lo caracterizaban cuando estaba molesto, resoplando con las aletas de la nariz abiertas.

- Estarás bien, Draco… el señor tenebroso es bueno con nosotros… estaremos en un mundo mejor cuando él tome el poder-la madre de Draco hablaba con la voz debido al Crucio recibido

- Un mundo mejor-murmuró Draco-¡¿en un mundo mejor?! ¡Cielos, madre, ése cara de culo no tiene idea de qué es un mundo mejor! Es un idealista, un…

- No insultes a mi señor, Draco, o se me olvidará que eres mi hijo-dijo Narcissa levantando su muñeca izquierda dejando ver la marca tenebrosa en su antebrazo.

Draco abrió desmesuradamente los ojos. Siempre supuso que su madre era mortífago, pero nunca había visto su marca y eso lo llenó de tristeza. Tenía que hacer algo para que su madre estuviera a salvo. No quería que la condenaran ni nada por el estilo. Tampoco la entregaría, era su madre y tenía el deber de protegerla. Más que mal, le había dado la vida y eso lo comprometía con la mujer rubia que lo miraba con los ojos azules suplicante.

El muchacho miró al cielo con el ceño fruncido ya acercó el cuerpo de su madre hacia él, en un acto de amor puro, abrazándola y besando su cabeza, para luego quedarse oliendo su hombro.

Narcissa quedó consternada. Nunca había recibido tal muestra de cariño de parte de su hijo. Siempre fue frio cuando ella le hacía un cariño, pero verlo ahí, hundido en su hombro, no pudo más que contener una lágrima y acariciar el cabello platinado de su hijo. Draco respiraba profundamente mientras que con los ojos muy cerrados y sus manos en la espalda de su madre, acariciaba esta última con las manos crispadas en un puño, suave pero consistente. No quería que la dañaran, ¡por Merlín no quería que la mataran!. Se separó de su madre y la miró con los ojos de mercurio y el cabello desordenado.

- Ponte a salvo mientras yo esté fuera, ¿de acuerdo?-ordenó Draco mirándola directamente. Narcissa soltó un suspiro de sorpresa-¿qué ocurre?

- Me… me recordaste a Sirius-murmuró la mujer mirando fijamente los ojos de su hijo; grises igual que su querido Sirius

- Soy un Black…-dijo Draco de pronto. Narcissa contuvo la respiración impresionada.


Narcissa lo había devuelto al andén 9 ¾. Eran las 10:30 de la mañana, pero muchos alumnos ya estaban llegando. Narcissa besó la mejilla de su hijo y ordenó su cabello. La mujer sonrió y luego desapareció.

Draco cerró los ojos y suspiró. Miró su mano izquierda y encontró ahí sus cueritos. Sonrió recordando a Harry, Ron y Hermione. Sacó su varita y apuntó a los cueritos.

- Oculto-murmuró Draco mientras veía que sus cueritos habían desaparecido.

Guardó su varita y tocó la zona. Podía sentir ahí los tres cueritos moverse y sonrió. La única forma que tenía para pasar desapercibido mientras sus amigos llevaban los lazos de sangre, era que sus lazos estuvieran cubiertos cuando sus muñecas estuvieran libres.

Miró su reloj de bolsillo. Faltaban 20 minutos. Sacó de su bolsillo los 3 daditos que llevaba. Tomó el que era su mochila y la dejó en el suelo. El bolso de cuero negro se hizo presente y lo abrió para sacar una cajetilla blanca con azul y café. Se colgó la mochila al hombro y abriendo el paquete, sacó un cigarrillo y se lo colocó en la boca. Guardó la cajetilla, sacó la varita y lo encendió, aspirando profundamente… Estaba nervioso.

Estaba nervioso por varias cosas. La primera y la más importante; lo que le había pedido Belatrix… ¿qué planeaba? Ni idea… pero lo supuso. Entrar a Hogwarts de la manera más desapercibida posible. Lo segundo que lo tenía nervioso era Harry, ¿cómo decirle a Rayo lo que había ocurrido? En realidad, el problema no era solo Harry, sino que Ron y Hermione y por qué no, mini Weasley… ¿qué les decía?, ¿les decía lo que ocurría? Era su madre, por Merlín, tenía que cuidarla y aunque le costara el repudio de sus amigos ¿lo haría?... fumó frenéticamente su cigarro disfrutando del humo que lo embriagaba y respiró hondo. Lo tercero que lo aquejaba era el trio de serpientes… Zabini era candidato a ser mortífago, Pansy también y el misántropo de Nott… Bueno… de él no tenía que preocuparse; odiaba tanto la existencia humana que no iba a unirse a un grupo para hacer algo. ¿Les diría a ellos? Podrían darle un concejo… ¿pero qué decía?, ¿el príncipe de las serpientes pidiendo concejos? Eso era de débiles. Pero estaba desesperado, no comprendía que ocurriría desde ahora en adelante.

La hora llegó. Cuando el tren 5972 paró, Draco se subió de inmediato. Sabía que eran 10 para las 11 y el tren era puntual. Se sentó en el compartimiento de siempre a esperar a sus compañeros y amigos… el trío de serpientes constaba con 4 integrantes, al igual que el trio dorado. Draco encabezaba el primer trio, seguido por Blaise Zabini, su inseparable, amigo, compañero y confidente. Luego, completaba el trio Pansy Parkinson… Su amiga leal, fiel y hermana de toda la vida. El cuarto integrante era aquel que muchos temían, no solo por tener un aura maligna-o incomprendida como bien decía Pansy- sino porque nunca hablaba, era tranquilo, y miraba con odio al mundo que lo rodeaba; Theodore Nott. Él era un verdadero amigo, con la mirada clara en sus objetivos y siempre con la última palabra para una decisión determinante. Cuando el trio de serpientes comenzaba una discusión acalorada, era Nott quien daba sus puntos de vista ante la situación y era él quien mantenía el equilibrio entre la pasión de Pansy contra el explosivo carácter de Draco. Blaise solo se reía y no tomaba parte, pero era quien tenía que mantener tranquila las aguas con algún comentario hilarante.

Y ahí estaba, sentado en el último vagón, en el último compartimiento como siempre, con la espalda dando a la puerta y mirando la ventana, esperando a ese trío de imbéciles que adoraba tanto como al trio dorado. Sus amigos de casa y aliados en las aventuras con Rayo, Comadreja y Minou.

Sintió como la puerta se abría… una mano delicada y suave con aroma a flores tapó sus ojos. Draco sonrió al contacto mientras sentía como unos labios se posaban en su mejilla derecha, para luego sentir un abrazo tierno desde su espalda

- Hola…-dijo una voz melodiosa desde el cuello del muchacho. Draco sonrió y se dio media vuelta. Vio los ojos negros de la muchacha con la piel tan blanca como la nieve y el pelo tan negro como el carbón-te extrañé-dijo la muchacha abrazándolo y recibiendo los brazos de Draco

- Pansy… yo también-dijo hundiendo su nariz en el cuello floral de la muchacha.

- Mentiroso… no me escribiste ni un solo día-dijo Pansy haciendo un puchero adorable, al que Draco solo pudo sonreír de medio lado.

Draco sonreía al ver a Pansy. Tras de ella, apareció el moreno de ojos castaños de Blaise sonriendo, estirando su mano para saludarlo, chocando con la mano de Draco para después besar la cabeza de Pansy

- Como estás preciosa

- Aquí…espectacular como siempre

- ¿Y tú? ¿Mejor?-dijo Blaise sentándose en frente de Draco

- Si…

- ¿Nos contarás ahora?-dijo Blaise mientras el tren comenzaba a moverse

- ¿De qué hablan?-preguntó Pansy notoriamente molesta-¿fuiste a ver a Blaise y no me fuiste a ver a mí?

- No, princesa… no fue porque quisiera verle la cara a éste

- ¿Nos contarás o no?-preguntó Blaise molesto

- Cuando llegue nuestro misántropo favorito

- ¡Hey!-se escuchó mientras se abría la puerta. Un muchacho de ojos azules oscuros y cabellos castaños oscuros los miraba desde la puerta-no soy misántropo, ya se los he dicho… solo odio un poquito al resto de la gente-dijo el muchacho con su voz varonil.

Draco sonrió mientras Pansy sonriendo abrazaba a Theodore Nott con cautela. Sabía que no le gustaba mucho el contacto físico. Luego apretó la mano de Draco y por último, sentándose al lado de Blaise, repitió el gesto.

Blaise sonrió y miró a Draco, luego sacó la varita y lanzó un Fermaportus y un silencio para que no lo escucharan, mientras Pansy, entendiendo el gesto, bajó la cortina para no ser molestados. Draco sonrió y comenzó su relato, empezando con la muerte de los elfos domésticos en su casa-cosa que al trío dorado no pudo comentar-el ataque de su tía Bellatrix, la estadía en casa de Hermione y luego la de los Weasley, el ataque de Greyback, el de callejón Diagon y por supuesto, el petitorio de trabajo de Bellatrix y su madre.

- ¡¿pero en qué demonios está pensando tu madre?!-gritó Pansy. Theo se tapó la cara ante el griterío que hacía la pelinegra. Agradeció a Merlín por el oportuno "silencio" que lanzó Zabini.

- Pansy, sabes que los seguidores de… ya sabes quién… son así de fanáticos-dijo tranquilo Theo.

- ¡Pero es su hijo, con un demonio!-alegó Pansy con lágrimas en sus ojos. Luego se acercó a Draco y lo abrazó comenzando a llorar- no quiero que te pase nada hermanito-dijo Pansy sollozando.

Draco abrazaba a su amiga, casi hermana mientras acariciaba tiernamente su espalda.

- No puedo hacer nada más que obedecer… si no lo hago, matará a mi madre

- Es su hermana… ¿crees que…?-Blaise se quedó callado. Oh si… esa loca de Bellatrix lo haría. Solo torció el gesto haciendo entender a Draco que había comprendido la situación.

- ¿Y sabes cómo arreglarlo?-preguntó Theodore mirando a Draco serio como siempre

- Si…

- ¿Cuánto tiempo?

- A lo más 1 hora

- ¿… tan simple?

- Conozco el hechizo… lo estudié una vez con Minou en la biblioteca, cuando nos introdujimos a la sección prohibida. Ahí aparecía el hechizo…

- Supongo que no se lo dijiste a Belatrix-dijo Blaise arqueando la ceja

- Por su puesto que se lo dije-dijo Draco con aire ofendido-ella es de toda confianza y sé que no me haría daño…. imbécil-dijo Draco molesto mientras Pansy se recuperaba.

- Le dirás… ¿le dirás a Harry?-preguntó Pansy mientras se arreglaba para que no se notara que había llorado

- Si… me preocupa lo que digan, pero tengo que hacerlo. Mi lealtad está con mi familia… haré lo que me pidan para que estén bien… pero también, mi lealtad está con Rayo, Comadreja y Minou… Harry es el único que puede derrotar al cara de serpiente y si tengo que dar mi vida para ello, lo haré

- No digas estupideces-dijo Pansy volviéndolo a abrazar.

La puerta sonó, como si quisieran abrirla. Blaise sacó el hechizo y abrió.

Una Hermione sonriente se dejó ver, pero al ver a Draco abrazando de esa forma a Pansy, se puso seria y sus ojos castaños se apagaron.

- Hay reunión de prefectos... ahora-y diciendo esto, caminó hacia su izquierda

- Oh mierda…-murmuró Draco mientras la puerta se cerraba, luego miró a Blaise y a Theodore-necesito que vayan al compartimento donde está rayo… tengo que contarle y tenemos que armar un plan ¿está claro?

- Si señor-dijeron Blaise y Theo

Draco se levantó junto con Pansy para ir al compartimiento de los prefectos. Suspiró y ordenó su cabello. Luego tomó su mochila, la colgó en su hombro izquierdo y abrió la puerta, con Pansy del brazo.

Caminaban como si fueran modelos de pasarela. Muchas chicas de primeros años los miraban con los rostros rojos. Draco tenía esa mirada despectiva mientras tenía a Pansy de su brazo. Ella hacía lo mismo, presumía el ser la "elegida" por Draco Malfoy, el príncipe de las serpientes.

Entraron al último vagón. Aquel que estaba al final del tren. Cuando entraron todos los quedaron mirando. Ron los miró serio e hizo lo impensado. Tomó los hombros de Hermione y la abrazó cariñosamente, sin dejar de mirar a Pansy, muy serio. La pelinegra desvió la mirada y miró a Draco. Este se sentó en el sillón y miró a todos desde esa posición. Pansy se sentó a su lado abrazándolo por la cintura y mirando todos.

Hannah Abbott, quien se encontraba presidiendo la reunión, los miraba con repudio junto con su compañero de casa, Ernie McMillan. A su lado, se encontraba una rubia de ojos celestes y soñadores. Luna Lovegood, quien lo miraba sonriendo. A su lado se encontraba un muchacho de cabello castaño oscuro y ojos café. Le recordaba en contextura muchísimo al retrasado de Viktor Krum. El Ravenclaw, Benn Thompson lo miraba desdeñoso. A su lado, la pareja de Gryffindor; Ron lo miraba serio. Luego miró a Hermione. Tenía los ojos achinados, notoriamente molesta. Draco sonrió de medio lado: ¿su novia estaba celosa? Esa sensación lo llenó de entusiasmo, pero debía mantener la calma y seguir el papel.

Hermione sabía que era la tónica. Siempre fue Pansy la "novia" oficial para el resto del mundo, pero nunca le había molestado… ahora era distinto... era ella LA NOVIA oficial y verdadera de Draco Malfoy y a pesar de que las cosas tenían que seguir así, no pudo evitar querer desollar vivo a ese rubio engreído.

- Estoy ocupado, Abbott, ¿qué quieres decirnos?-habló Draco al fin, quitando la tención… o tensando más el ambiente.

- Deberías haber llegado hace unos minutos

- No jodas Abbott… empecemos la jodida reunión

- Tienes que esperar a que lleguen los premios anuales, Malfoy, sabes bien que…

Hannah Abbott fue interrumpida por la puerta abriéndose. Dos chicos aparecieron en la puerta, ambos de séptimo año. El chico tenía el cabello castaño oscuro, llevaba una media barba que recorría solo la barbilla. Usaba unas gafas pequeñas y su capa reflejaba el emblema de la casa de los cuervos. De tez blanca y delicada, pero no tanto como su compañera. Ella tenía el cabello color dorado oscuro. Utilizaba también gafas y usaba su cabello en una coleta alta. Tenía los ojos verdes igual que su compañero y era muy alta, pero no tanto como el chico de cabello castaño. Su capa daba a entender que era de la casa de Gryffindor

- Ellos son Alejandro Redditch y Marlek Frix-dijo Abbott presentando-premios anuales, ellos serán los que estén a cargo de las reuniones de prefectos-dijo Hannah con algo de aburrimiento; ella esperaba que el premio anual fuera este año un Hufflepuff

- Comencemos entonces-dijo Draco.

Estuvieron en la reunión por mucho rato. Draco pudo notar que el apellido Redditch no era común en el mundo mágico, así que comprendió que él, al igual que Hermione, era hijo de muggle. Sin embargo, Frix era bastante conocido y, muchas veces, su padre intentó comprometerlo con la mayor de aquella familia. Sonrió al notar que Marlek tenía las manos enlazadas con Redditch. Se había salvado de una más.

- Ya saben dónde encontrarnos. Si tienen alguna duda o consulta, con Red estaremos atentos a ustedes-dijo Marlek con la voz dulce y los ojos tranquilo mirándolos a todos luego de terminar de dar las instrucciones.

Los muchachos asintieron y sin más preámbulo, se fueron. Abbott con cara de pocos amigos y desprecio salió del lugar, seguido por su compañero de casa. Luego le siguió Luna quien sonrió a Ron y Hermione, siendo seguida por su compañero de casa. Por último, quedaron Redditch y Frix.

- Espero, señorita Granger, señor Malfoy, que el próximo año ustedes ocupen nuestros lugares-dijo Marlek de manera cómplice. Hermione no comprendió nada y se colocó muy roja.

- Esperemos-dijo Draco desdeñoso.

Redditch simplemente lo miró amenazante. El gigante delgado que se le colocaba en frente a Draco era realmente intimidante, pero él no hizo un ápice para alejarse

- Tengan cuidado este año… y no se preocupen… su secreto está a salvo-dijo Redditch con una voz varonil pero no grave.

Draco al verlos salir, suspiró. Luego miró a Hermione sonriendo, pero ella no se inmutó. Draco se acercó mientras que Pansy cerraba la cortina del compartimento

- ¿Te molestó mucho verme así con Pansy?-preguntó en susurro

- Haz lo que quieras, Malfoy-dijo Hermione notoriamente molesta

- ¡Amiga!-dijo Pansy caminando hacia Hermione, quien recibió un abrazo gustosa-te extrañe…este desgraciado ni me escribió

- Que malo, Draco… yo si le escribí a Pansy-dijo Hermione a quien al parecer se le había olvidado el enojo.

Draco sonrió. Luego recordó que tenía a un par de serpientes en el compartimento de la castaña y el pelirrojo junto a un "cara rajada".

- Necesito que vayamos a su compartimento-dijo Draco a Hermione y Ron-salgan ustedes primero y nosotros lo seguimos. Theo y Blaise ya están allá.

Hermione frunció el ceño. Luego, tomó la mano de Ron y salieron del lugar, siendo seguidos, no tan de cerca, por la pareja de Slytherin.

Hermione llegó a su compartimento. Ahí, como dijo Draco, se encontraban Theo-arrimado a la ventana- y Blaise, quien al verla cerrar la puerta cuando Ron entró, se levantó la abrazó con gusto, para luego dar la mano a Ron sonriendo ambos por volver a verse.

Ginny se encontraba en frente del misántropo, mirándolo intimidantemente y suspirando notoriamente.

- Ginny…deja de mirar a Theo, ¿quieres?-pidió Hermione alzando una ceja. Theo se oprimía aún más a la ventana.

- No puedo… este chico me tiene embelesada-dijo Ginny sonriendo de medio lado mientras miraba a Theo, quien se había puesto rojo con el comentario.

Harry con los ojos cerrados y el ceño fruncido, comenzó a carraspear sonoramente, haciendo que Ginny sonriera ampliamente y lo quedara mirando.

- Tengo mentitas, parece que te duele la garganta, Potter-dijo Ginny mirándola a tiempo que Theo se relajaba de la presión de la vista de mini Weasley

- Te odio, Ginny-murmuró Theo mirándola

- A quién no odias, Theo-dijo Ginny sonriendo.

Draco llegó en ese momento. Pansy se sentó al lado de Harry saludándolo con un beso en la mejilla y se dedicaba a hablar con Ginny, mientras que Ron se sentaba al lado de Blaise saludando a ambos hombres. Draco sacó la varita y cerrando la cortina del vagón para que nadie los viera, lanzó un Fermaportus y un silencio a la habitación. Luego, tomó a Hermione y la abrazó.

- Te extrañe-dijo en un susurro.

- Lobo…solo fueron un par de horas.

- No importa…me acostumbré demasiado a tenerte cerca a toda hora-dijo a tiempo que ponía su frente junto a la chica.

A Draco Malfoy nunca le gustaron las demostraciones de cariño en público. Es más, era de las persona que detestaba a quienes lo hacían. Tal vez por el hecho de que el simplemente no le nacía hacerlo, pero cuando en ese compartimiento, frete a todos sus amigos, besó a Hermione, le importó un cuerno sus gustos de demostraciones de cariño; quería besarla y lo haría. Porque no sabía en cuanto tiempo más, podría volver a hacerlo.

La cara de Blaise, Pansy y Theodore no tenía precio. Era muy similar a la que habían puesto los Weasley y Harry al verlo hacerlo en la mañana. Fue un beso corto pero intenso. Se separaron, y sonrió.

- Toma asiento, por favor, tengo algo que contarles-dijo Draco a par que se sentaba entre Theo y Blaise, mientras que Hermione se sentaba al lado de Pansy, quien la miró sonriendo impresionada, haciendo que la castaña se sonrosara.

- No nos asustes, Draco-dijo Harry-¿pasó algo con tu madre?

- Si

- ¿Es grave?

- Si…

- Cuenta

Draco suspiró. Se despeinó de inmediato y ordenó su cabello para hablar. Comenzó a contarles todo lo sucedido cuando se encontró con su madre. Lo que había dicho Bellatrix y su petición.

Harry se limitó a escuchar. Hermione se había quedado con la mirada perdida en un rincón del compartimiento. Los hermanos Weasley compartían el ceño fruncido y Draco, después de su exposición de hechos, pues… no pudo hacer más que suspirar complicado, sentándose al lado de Ron.

Ya se los había dicho… ¿qué más podía hacer? Necesitaba ayuda y tenía esas hermosas 7 personas frente a él que habían hecho de su vida algo más llevadero esos 6 años que estaba en Hogwarts. Se preguntaba, ¿qué hubiera sido de mi sin ellas? Y su respuesta siguió, como siempre, siendo la misma: hubiera sido un Pedante, hijo de puta mal nacido. Un niñato malcriado y sin carácter que solo le hubiese gustado el ser el más cabrón de Hogwarts… ya lo era, pero era simplemente una careta… su careta hubiese sido su realidad, y no le gustaba para nada.

- Tienes que hacerlo-dijo Harry luego de reflexionar unos instantes

Todos se quedaron mirándolo como si estuviera loco…

La verdad es que Draco tampoco pensó que Harry reaccionara así de tranquilo. Miraba los ojos verdes del muchacho. Tenía un brillo especial; Harry tramaba algo. Los muchos años que habían compartido juntos-aunque fuera en las noches-había aprendido a leer los ojos de Harry. Vio en ellos a Dumbledore y sonrió. Harry apartó la vista de inmediato, haciendo reaccionar a Draco

- Perdón, hermano… no fue mi intención-dijo Draco al darse cuenta que había utilizado Legeremancia con él

- Aprende a darte cuenta, hermano-dijo Harry apretando fuertemente los ojos

- ¿Dumbledore?

- Hay que decirle-dijo Harry finalmente mirando los grises de Draco

Draco sonrió… el viejo sabría qué hacer.

- ¿Sabes arreglarlo?-preguntó Hermione-¿el armario evanescente?

- Sabemos, Minou… ¿recuerdas ese libro de la sección prohibida?

- … yo ya no recuerdo el hechizo

Todos quedaron sorprendidos. No pudo aguantarlo y el rubio sonrió con malicia

- ¿Así que Hermione-prefecta perfecta- Granger, no recuerda un hechizo?

- Cállate Malfoy…-dijo Hermione mirándolo duramente.

- Minou, Draco solo bromeaba-murmuró Ginny mirando preocupada a su amiga.

- Draco-llamó Harry serio. Draco lo miró con interrogación-¿recibirás la marca?-preguntó de repente

Draco se mantuvo serio. En su mente podía evocar nuevamente el tatuaje de su madre en el antebrazo izquierdo. Una presión en el pecho lo hizo respirar más hondo de lo que pensó. Luego de exhalar, asintió con los ojos cerrados. Hermione, quien lo miraba atentamente, solo atinó a levantarse de su puesto y caminar hacia la entrada. Draco la detuvo abrazándola por detrás.

- Suéltame, Lucius-dijo Hermione bastante molesta.

Draco ocultó sus ojos con el flequillo de su cabello

- Tú te quedas… tenemos que seguir hablando-dijo Draco exasperado

- No quiero hablar más…

- Pues yo sí. Así que te sientas y me escuchas-dijo el rubio respirando de manera extraña. Sus compañeros de casa y el trio dorado sabía qué vendría después de eso.

- No me des órdenes...

- ¡Entonces te pido que te quedes, con un demonio!-gritó Draco dándola vuelta para mirarla. Pansy se tapó la boca… Draco había explotado

Hermione lo miró asustada. Draco tenía esos surcos alrededor de su nariz y respiraba agitado. La muchacha solo pudo soltarse, dar la vuelta y quedarse ahí

- No quiero… no quiero que recibas la marca-murmuró

Mierda, pensó Draco pasándose la mano por el cabello.

- Sabes bien que yo tampoco

- ¡Entonces porqué mierda la recibirás!

- ¡Porque es mi amenaza!-dijo Draco tomando nuevamente los hombros de Hermione, esta vez más delicadamente-¡Si no lo hago, matan a mi familia, Jane por Merlín!-dijo exasperado- ¿no entiendes que lo único que quiero es tener una vida normal? Sin esta porquería que es el mundo en el que vivimos. Desearía poder ser como tú, Minou… desearía ser hijo de muggle y no estar huyendo de los prejuicios de mi familia, mantener esta puta careta de hijo de puta y rey de las serpientes. Desearía que mi beta Black hubiera salido a la luz y estar con ustedes todo el tiempo en Gryffindor, sin ocultarnos… defendiéndote junto con Harry y Ron… pero no puedo, maldita sea-dijo soltando a Hermione y sentándose junto a Ron. Tenía las piernas abiertas y sus codos en cada rodilla. Agarraba su cabello de manera desesperada mientras miraba el suelo respirando agitadamente.

Hermione miró su muñeca izquierda y palideció. Sacó su varita y conjuró "finite" apuntando a Draco. Los 3 cueritos enrollados aparecieron. Draco los quedó mirando un segundo, luego miró interrogante a Hermione quien se sentaba al lado de Pansy nuevamente

- A mí también me gustaría… pero tenemos que hacer algo para que no la recibas… estamos unidos por sangre, Draco… se exactamente lo que sientes en estos momentos, y creo que entiendes lo que yo siento, ¿no es así?-Draco asintió.

- Hay que hablar con Dumbledore-dijo Harry mirando a Draco-él sabrá que hacer o al menos que pasos debemos seguir.

Draco agradeció a Merlín por la intromisión de Harry.

- Mientras tanto-dijo Draco aún en la misma posición-debemos comenzar a hablar en los pasillos. Un mes, va a ser un mes de hostilidad, pero disimulada. Blaise, Pansy-llamó Draco mirándolos-ustedes seguirán igual que siempre, hasta que yo me acerque a Hermione. El plan es ella. Recuérdenlo, si alguien ve lo que está ocurriendo a buenas y a primeras será sospechoso.

- También recuerden que tenemos que estar en tregua, no podemos ser tan cariñosos…-dijo Harry arqueando una ceja hacia Hermione. Ella solo miró hacia la puerta completamente sonrosada

- No te preocupes, Harry.,.. sé cuál es mi papel-dijo la castaña mirando nuevamente al ojiverde.

- Será sutil… Draco, tienes que tratar de ser sutil tú también… no puedes de buenas a primeras acercarte a Hermione… no al menos sin un propósito.

- No pienso perderme tu cumpleaños este año, Minou-amenazó Draco con el ceño fruncido-han sido 5 años sin celebrarlo y ahora lo haré. 17 años no se cumplen todos los días

- … andas con una chica mayor ¿he?-dijo Blaise pícaro-mola-dijo el muchacho riendo, recibiendo un codazo de parte de Ron

- Entonces… el plan de todos los años-dijo Theo-molestarlos por los pasillos, mantener a Crabbe y Goyle alejado de Hermione y por supuesto, seguir a Draco hasta la muerte

- Como siempre-dijo Draco sonriendo engreídamente

Se mantuvieron en silencio unos momentos.

- Dumbledore planea algo… esta vez, necesitaré la ayuda de todos. No sé qué es, pero los necesitaré-dijo Harry mirando a Zabini y a Nott

- Claro rayo-dijo Blaise-cuenta con las serpientes.

- Otra cosa más-dijo Draco frunciendo el ceño-nada de chicas

- Estoy de acuerdo-dijo Harry, a lo que Ron asintió siendo seguidos por Theo y Blaise.

- ¿a qué se refieren?-preguntó Hermione temiendo lo que se vendría

- Eres mi novia… no te quiero metida en líos… nos dejarás a Potter, Weasley y a mi hacernos cargo de cualquier misión.

- ¿¡estás enfermo!? ¡Estos dos morirían sin mí!

- Soy igual de bueno que tu… así que puedo acompañarlos… Pansy, tú y Ginny se quedarán seguras…

- ¿Estás enfermo Lobo?... ¡PORQUÉ ME EXCLUYEN!

- Soy mayor que tú, Ginny, así que obedece-dijo Draco buscando respaldo en Ron, quien asintió.

- Pues yo soy mayor que todos ustedes, pedazos de mierda-dijo Hermione poniéndose de pie y con las manos en la cintura notoriamente molesta. Tenía el rostro rojo de furia- son mis amigos, no los dejaré solos si tenemos que pelear… sabes eso Draco. Así me quieres y así tendrás que aceptarme.

- Si puedo impedir que te pase algo, lo haré-dijo Draco poniéndose de pie muy cerca de ella, nuevamente mostrando esos surcos característicos en su nariz-no dejaré que te pase nada

- No me pasará nada… a demás… ¡soy yo la que tiene que estar con ellos. Se supone que tu amistad será conmigo, no con Potter!… ¡ASÍ QUE DEJA DE DAR ÓRDENES QUE TE PARECES UN MALDITO DICTADOR!... ¡ALOHOMORA!-gritó hacia la puerta. Abrió y Salió de ahí pisando estrepitosamente y con la varita en la mano, directo hasta un lugar lejos del rubio que sentía ser el perpetrador de sentirse con las alas a punto de ser cortadas.

Draco se mordió el labio y reprimió su ira, que fue descargada con un golpe en la pared, dejando una pequeña marca, haciendo que con el ruido, todos los ocupantes del compartimento saltaran. Pansy sacó su varita y con un reparo arreglara el desastre de Draco.

- Quiero saber algo, Draco-dijo Harry cuando Draco ya se había calmado. Draco lo quedó mirando. Sus ojos estaban completamente atormentados-¿con quién estas?... ¿a quién eres leal?

Draco lo pensó un minuto mirando la ventana. Luego lo volvió a mirar.

- Mi familia es primero, Harry. Mi madre está en peligro y es mi deber como su único hijo protegerla. Ahora… si tu pregunta va específicamente al bando… estoy con ustedes incondicionalmente, como siempre ha sido, hermano-dijo Draco mirando la profundidad de los ojos verdes de Harry

- Ese es mi Lobo-dijo Ginny sonriendo.

El tren avanzó rápido. Draco, Pansy, Theo y Blaise se fueron de nuevo a su compartimento, sin ser vistos por nadie, ya que Harry les había entregado la capa de invisibilidad. Al llegar a su compartimento, se sentaron estrepitosamente. Pansy con Blaise y Draco junto a Theo. El rubio dobló la capa y la guardó en su mochila.

El rubio se quedó mirando la ventana cuando Pansy comenzó a hablar.

- Hace cuanto están juntos?-preguntó

- Desde el 16 de agosto-dijo Draco sonriendo, recordando aquel beso frente la chimenea de la casa Weasley.

- Está molesta…-dijo la muchacha borrando la sonrisa de Draco

- No puedo creer lo terca que a veces es

- Draco-llamó Pansy tomando su mano. El rubio la miró-ella es así. No puedes llegar y cortarle las alas solo porque no quieres que la dañen… para serte franca, a mi me da un alivio enorme que me dejen fuera de sus aventuras, porque, a pesar de que quisiera estar con ustedes, se que sería un estorbo… en cambio, "La Gato" es el cerebro de ese trio y no puedes serpararlo. Cuidala, pero no seas tan… tan posesivo

- Es mi novia, tengo todo el derecho-dijo serio

- Pero no es tu mujer, por dios, Draco-dijo Pansy con el ceño preocupado-vienen de distintos mundos. Las mujeres de su mundo son completamente distintas a nosotras… ellas son… más independientes y libres… nosotras no fuimos criadas así… a veces la envidio-murmuró lo último mirando la ventana.

Draco se quedó pensativo. Era su novia, no quería que le hicieran daño. Aparte de todo, era hija de muggle y sería definitivamente un blanco predilecto para cualquier hijo de puta idealista de la pureza. Suspiró ante esto y cerró los ojos. Hermione Granger no era una mujer que se dejara dominar. No… ella era indomable, fuerte, resistente…y eso era lo que más amaba de Minou.

- Le pediré disculpas-concluyó Draco acomodándose-¿Cuánto queda por llegar?

- Media hora-dijo Theo mirando la ventana

- Despiértenme cuando lleguemos

Y desordenando sus cabellos para que le taparan los ojos, se acomodó y comenzó a dormir.


Un leve remesón lo despertó. Respiró hondo aun con los ojos cerrados. Parecía que hubiera sido solo unos segundos, pero sintió de inmediato un aroma a vainilla que lo dejó algo atontado. Abrió los ojos y vio los ojos castaños de Hermione mirándola tranquilamente

- Despierta, dormilón… ya llegamos

- ¿… te vieron entrar?-preguntó Draco con la voz ronca y adormilada

- No… Pansy me dijo que estabas durmiendo hace unos minutos. Recién paró el tren-dijo Hermione sentándose a su lado y abrazándolo por la cintura-disculpa por gritar

- Disculpa por gritar también. Tengo miedo que te pase algo y sé que eres una testaruda y que seguirás a Harry y a Ron hasta el fin del mundo… y lo comprendo, porque yo también los seguiría.

- También te seguiría a ti…

- No-dijo Draco mirándola serio-a mí no. No quiero que estés en ese asqueroso mundo en el que crecí… me seguirás cuando la guerra acabe, cuando todo esté tranquilo… ese día me seguirás y estarás conmigo hasta que te aburras…

- Nunca-y diciendo esto lo beso.

El beso fue largo y profundo. Draco solo podía sentir el aroma de Hermione. La tomó con más fuerza y la recostó sobre él, sintiéndola de toda la manera posible. Llevaba el uniforme puesto y su falda se había levantado un poco. Draco terminó el beso con ligeros toques de su nariz con la de Hermione y sonriendo. Sabía que ese sería el último beso en quizás cuanto tiempo.


la cosa está tensa parece... las cosas en Hogwarts ya no serán las mismas que siempre..

comenten! no les cuesta nada. espero que les haya gustado

recuerden, su review es mi paga 3

y si no me pagan, no escribo ¬¬

xD