NARUTO ES DE KISHIMOTO Y ESTA HISTORIA MIA ^^, SOLO AQUI EN YAYIRA.
JEJEE LES TRAIGO EL CAPIII
ESPERO LES GUSTE, NO TENGO MUCHO QUE DECIR
ASI QUE A LEERR
"Fiesta de bienvenida".
Mire el reloj un par de veces, y parecía que el tiempo no era mi aliado.
Es como esas veces que quieres que el tiempo vuele, pero el minutero parece retrasarse a propósito.
Regrese al libro; sin duda una unidad muy sencilla, mediciones y conversiones.
Es de lo más básico.
Alce mi mirada y divise aquel salón.
Un grupo pequeño; de 25 alumnos, esa era una de las ventajas del turno vespertino, a diferencia de la mañana, cuyos grupos pasan de los 40 alumnos.
Me sentía cómoda con este grupo, los alumnos eran amables, cumplidos y siempre estaban disponibles.
Estaban sentados en equipos de cinco personas y resolvían un par de problemas.
Todos se encontraban en relativo silencio.
Me preguntaba; ¿de que dependía de que un grupo funcionara y otro no?
Mis técnicas eran las mismas.
Realmente era un caos mi situación con el 206.
La semana pasada abandonaron mi clase, la siguiente sesión les ignore, no les daria el gusto de verme frustrada, así que los trate como si nada hubiese pasado, y les deje de tarea entregar los problemas de la unidad.
Una linda tarea tomando en cuenta que son 64 problemas, con cierta dificultad algunos.
Y afortunadamente el lunes no tuvimos clases pues fue día de asueto, así que los vería dichosamente hasta el viernes.
Y aquí venia mi venganza a quien no entregará los problemas le bajaría un punto por sesión.
Ellos solos terminarían reprobándose ó sometiéndose, era una venganza justa.
En cuanto a llegar tarde, me había hecho el propósito de salir con tiempo de mi apartamento, y por supuesto no retrasarme al final del receso; era algo que no les iba a dar el gusto.
Ese pensamiento me lleno de rabia, al que no le daría gusto de tomarme la medida era a ese estupido chico.
¿Que se cree?
¿Cómo podían ser hermanos y ser tan diferentes?
Bueno físicamente no tanto, son muy semejantes, el menor esta como quiere, aun y cuando era evidente nuestra diferencia en edades, no podía dejar de notar su sonrisa irónica que me entorpecía.
Su mirada que me hipnotizaba.
Talvez porque poseía los mismos ojos que su hermano.
La realidad es que no sabia si ellos eran tan diferentes uno del otro, después de todo nunca tuve nada con Itachi, ni una amistad.
No como la que forme con Naruto ó con Sai.
Realmente no sabía nada de Itachi Uchiha, ni de sus gustos, ni de nada.
Pero de Sasuke por lo menos quedaba claro algo, el me llevaba al limite, me hacia enfurecer y a la vez podía sacarme una sonrisa.
Quite la cara de boba y fruncí el seño molesta conmigo.
Porque él tenía que tener su castigo.
Tal vez lo suspendería un día más de mi clase, ó mejor aun le invalidaría la tarea para impedir su examen, después de todo no me vería intransigente, finalmente fue él el que falto a mi clase pasada.
Si, lo note, lo admito ¿Cómo no hacerlo? Si su sola presencia brilla en medio de esos funestos educandos.
-maestra ya terminamos.
La voz de Chi hizo que me olvidara de aquellos pensamientos extraños.
Esperaba que con el paso de los días, dejara de observarlo, de compararlo.
Porque solo era eso, el saber que era hermano de Itachi y que todo lo que tenga que ver con él me causa desequilibrio.
Me pare hasta el equipo 3 y revise lo que habían resuelto.
-la "2", se equivocaron en el procedimiento- les dije para que observaran su error.
Luego de revisar por equipos uno a uno su trabajo, la campana sonó, dejándome ver que ya era hora de la salida.
-para la próxima semana quiero que revisen el siguiente tema y traigan sus dudas.
-hasta el lunes maestra- se despidió dulcemente una de las alumnas.
Pronto me quede sola en aquel lugar y acomode mis cosas.
Salí al pasillo, habían varios alumnos conversando.
Una mirada penetrante me hizo voltear.
Uchiha Sasuke estaba recargado en el barandal del otro extremo del pasillo y me miraba frío.
Me sentí incomoda, y por alguna razón baje la mirada.
No se como lo hacia, pero el verlo me causaba escalofrío.
Baje aprisa las escaleras y me dirigí a la dirección.
Uno porque tenia que checar mi salida, los días miércoles salgo a las seis de la tarde.
Y dos porque aun no había podido entregar mi plan de estudios y es que en la semana pasada los directivos salieron a cursos.
Camine en dirección al primer piso y en el recibidor los dos escritorios estaban solos.
Las secretarias estaban ausentes.
Así que espere, no podía ser por mucho tiempo, pues tenia cosas muy importantes por hacer.
Y afortunadamente pronto aparecieron ambas secretarias, venían platicando de un cuarto aledaño donde guardan con llave los expedientes de los alumnos.
La secretaria del subdirector me miro con fastidio.
-Buenos tardes-salude.
-buenas tardes- contestaron.
-¿esta el subdirector?
Aquella secretaria se sitúo en su escritorio y ni siquiera se molesto en preguntar lo que necesitaba tan solo me ignoró.
-quiero hablar con el subdirector- demandé seria
-no esta- dijo viéndome de arriba a bajo en un tono agresivo.
Me di la vuelta y la ignoré.
Camine unos pasos y me puse justo frente al otro escritorio
La otra secretaria alzo la mirada mientras sorbía un poco de café de una taza azul- si busca al director, se fue a comer-me aclaro amable.
-¡Hágame un favor!.
-es que no lo se- contesto dudosa viendo de reojo a la otra secretaria.
-¿Cuál es su nombre?- pregunte para captar su atención
-Miu.
-Miu, necesito entregar mi programa, ¿podría dárselo al director cuando regrese?
Sabia que no podía negarse era uno de sus quehaceres administrativos.
-de acuerdo, yo se lo daré.
Lo tomo y lo puso sobre el escritorio.
-mil gracias.- le sonreí amablemente.
Salí sin siquiera ver a esa arpía, no merecía ni mi mirada, ni mi atención.
Y con ello le demostraba que no necesitaba nada de ella.
Todo salía bien por fin en muchos días.
Me dirigí al estacionamiento y encendí mi auto, un jeta color blanco.
El tiempo por fin empezaba a correr ahora para fastidiarme pues ya eran las siete de la noche.
Ahora estaba retrasada para mi cita.
Un par de avenidas, dos semáforos en rojo para llegar a la avenida nubes, tres cuadras largas y me encontraba en el 603, fuera de un gran corporativo.
Afortunadamente no llegue tarde, a pesar de que ya son las 7:25, aun no ha salido de su trabajo.
Cierro los ojos por unos minutos esperando a que llegue…
Y una escena flasheo en mi inconciente.
La mirada de Uchiha Sasuke…
Sus ojos profundos.
¿Por qué me miraba?
Pero sobre todo ¿Por qué me intimidaba?
Suspire con fastidio, ¿Por qué él ocupaba un minuto en mi cabeza?
El no es nada, él no significa nada… me dije segura.
Escuche un toque de la ventana, me acerque para sacar el seguro de la puerta.
La tarde ya se había esfumado.
-llegas tarde frentona.
-¿Qué?- dije haciéndome la desentendida- yo soy la que te esperé por 35 minutos.
-mentirosa- reprocho- es la tercera vez que salgo.
-jeje- reí nerviosa- sube.
-¿traes el regalo?- me pregunto Ino mientras se sentaba en el asiento del copiloto y se ponía el cinturón de seguridad.
-si ¿y tu?-conteste viendo como ponía sus cosas en el asiento trasero del auto.
-también.
-¿Qué le compraste?- pregunte curiosa.
-un vestido color azul.
-oye ¿y si es niño?
-bueno pues es azul
-no seas tonta
-claro que no lo soy, va a ser niña, ya lo verás- dijo con una gran sonrisa- ¿que le compraste tu?
-¡oh! Es secreto
-¡oh vamos dime!.
-jajaa…tres conjuntos de pantaloncito color blanco, amarillo y verde.
La casa de Hinata estaba a diez minutos del trabajo de Ino, así que mientras platicábamos tonterías, pronto llegamos.
Hinata vive en una casa de huéspedes, comparte con dos chicas.
Estacione el carro y bajamos.
Es una casa grande color rosa y tiene un bonito jardín a la entrada.
Tocamos el timbre.
Aunque era extraño que no hubiera ruido, música ó algo…
Esperamos por unos minutos y la puerta se abrió.
Una de las chicas amigas de Hinata nos recibió.
-hola- saludamos amable.
-¿está Hinata?- pregunto Ino.
-si, ¿gustan pasar?
Entramos cruzando el jardín y luego llegamos a la sala, cuyos sillones eran color marrón con un diseño antiguo, unos cuadros de personas y unos adornos de porcelana, las cortinas del mismo color, con una tela más delgada que permitía el paso de la luz. Y las paredes eran de un amarillo muy suave.
Al fondo se observaban las escaleras y una de las habitaciones del piso de arriba era la de Hinata.
Todo lucia extrañamente simple desde mi punto de vista.
-ahora vuelvo, voy a avisarle- dijo la chica amablemente para darse la vuelta.
Ino se paro a un esquinero y observaba a detalle las figurillas que se guardaban allí.
Yo me encontraba sentada con las bolsas de regalo a mi lado.
Y pronto llego a nosotros, con un vestido verde y su panza mas grande que hace un mes de que la vi por ultima vez.
-chicas ¿Qué hacen aquí?
Ino se giro a verla al escucharla y yo me pare de inmediato a abrazarla.
-Hinata-le di un beso de saludo.
-¿Cómo que, que hacemos aquí amiga?- pregunto irónica Ino- ¿no se supone que hoy es tu baby shower?
-pues lo era- dijo Hinata apenada- es que les llame, pero nunca las encontré, así que les mande un correo diciéndoles que se cancelaba hasta nuevo aviso.
-¿y porque se cancelo?- pregunte curiosa mientras volvíamos a sentarnos.
-porque tengo hoy cita con el ginecólogo.
-y ¿no te la podía dar para otro día?- pregunto Ino entrometida.
-es que el doctor saldrá de viaje, y es necesario que nos revise- dijo con su voz tímida.
-¿a que hora es tu cita?- pregunto Ino curiosa.
-en cuarenta minutos- dijo Hinata apenada.
-¡bien, te acompañaremos!- le propuse con una sonrisa, en verdad quería escuchar que mi amiga se encontraba bien.-si y luego iremos a tomar café.
-bueno, yo…creo que no puedo tomar café- dijo Hinata dulce.
-si, pero antes de irnos queremos que veas nuestros regalos- comento Ino emocionada tomando los obsequios en sus manos.
-chicas no se hubieran molestado.
-que cosas dices Hinata ese bebe también es de nosotras.
-bueno- dijo alegre mirando los presentes -hasta la envoltura es alusiva a bebes.
-¡primero el mío!- ordenó Ino extendiéndole su regalo.
Hinata lo abrió.
Todas suspiramos.
Un vestidito, la cosa más hermosa; azul con unos bordados debajo de flores, con colores vistosos y su suéter de la misma tonalidad y claro unos mini zapatitos.
-¡que lindo!- dijo Hinata para abrazar a Ino.
Luego toco el turno del mío.
Y pronto lo abrió.
Un conjunto rosa de pantaloncito y vestido y un suéter del mismo color.
-¡oye!- se quejo Ino –¿porque me dijiste mentiras?
-jaja, porque era una sorpresa.
Pronto dejamos de reñir al ver que Hinata soltaba unas lágrimas.
-¿que pasa Hinata?- le pregunte preocupada.
-chicas…-nos abrazo fuertemente- no se que haría sin ustedes, las quiero mucho.
-nosotras también- dijo Ino.
-no llores amiga- le pedí preocupada, aunque a decir verdad el verla en ese estado también me causaba dolor- al bebe no le hace bien.- le dije en un susurro.
-si, tienen razón- se seco sus lagrimas y dijo más calmada- voy a ponerme algo más abrigador para irnos.
Salimos de su casa y el consultorio estaba a 15 minutos, luego de las instrucciones precisas llegamos al hospital.
Caminamos en dirección al área de ginecología.
Carteles preventivos adornaban aquel lugar y un sillón incomodo color azul rey, un escritorio simple y como siempre paredes blancas.
Aquellos lugares no me gustan en lo más mínimo.
Nunca hubiera sido enfermera ó doctora.
Un televisor se encontraba encendido, un programa de entretenimiento.
-¿Crees que yo pudiera ser famosa amiga?- pregunto Ino viendo a "Chelsie", una chica actriz, sin talento pero con una figura espectacular.
-¡claro amiga reúnes la principal característica!.
-¿ser talentosa?
-no, ser escandalosa.
-Hinata Hyuga- llamo el doctor.
Pensábamos esperarla afuera, pero ella insistió en que la acompañáramos.
Así que pronto nos encontrábamos en un pequeño consultorio.
Nos sentamos frente al escritorio y yo observaba los diplomas que se extendían en aquella pared blanca.
-hola Hinata- saludo el doctor.
-hola- contesto ella dulcemente.
-¿Cómo te has sentido?
-me cuesta dormir y a veces me siento muy cansada.
-es normal, después de todo ya tienes 7 meses y medio.
-El tiempo si que se va rápido.- comento Ino
-estas a mes y medio de que nazca, ¿ven vamos a revisar al bebe?
-de acuerdo.
Hinata se paro de la silla y siguió al doctor.
Nosotras simplemente observábamos.
Hinata se recostó en la camilla y subió su blusa, el doctor le coloco un gel sobre su crecida barriga
-aun no me acostumbro a lo frío del gel- susurro Hinata.
Observaba atenta y un recuerdo agradable me acaricio en ese momento.
(flash back)
-Sakura, Sakura...ven hijita.
-si mamí.
-tenemos que irnos, toma ponte el sueter- pidió mi mamá.
-no tengo frío- me queje.
-vamos, no seas testaruda, el día esta nublado.
-mmm, a ¿Dónde vamos mami?
-al doctor.
-me siento muy bien- comente miedosa.
-lo se.
-entonces no entiendo.
-es que yo, no me he sentido muy bien.
-¿que te pasa?-pregunté muy preocupada
-voy a tener un bebe.
-¿un bebé?
-si un hermanito para ti.- me dijo con una linda sonrisa
-no me gusta la idea.- me sentí celosa.
-claro que te gustará, lo prometo.
-y ¿donde esta ese bebe?
-ahora mismo esta en mi panza y crecerá tan grande como una pelota.
-tan grande ¿y como se hizo ese bebe?
-con magia
-¿con magia?
-con la magia del amor…
(end of flash back)
Los latidos del corazón de la bebe pronto se escucharon y mi corazón también vibro.
-Mira se esta moviendo- dijo Ino emocionada.
-esta es su cabeza- comento el doctor señalando la pantalla.
Una imagen en la que no lograba distinguir a su bebe, pero sin duda aquello me emociono a tal grado que una lagrima bajo por mis mejillas.
Quería como a nada en el mundo a ese bebe, porque era el bebe de mi mejor amiga.
Por que ella era para mí una hermana.
-esta muy bien de peso y su desarrollo es bueno, la bebe esta muy sana.
Suspire y me preguntaba si algún día sentiría esa magia correr por mi vientre.
Si algún día conocería a alguien con quien formar una linda familia.
A alguien que en verdad me amara.
Aunque viendo la situación de mi amiga, aquello parecía una utopia.
Porque en estos tiempos el amor y las relaciones parecen ser un concepto efímero y subjetivo.
Esperaba al menos que cuando tuviera un bebe, sintiera amor con esa persona.
-hay un pequeño problema- dijo el doctor.
De inmediato nos alarmamos.
-su cordón se ha enredado ligeramente.
Y la bebe esta aun sentada, para este periodo de gestación ya tendría que haber empezado a rotar, para ponerse en posición de expulsión.
Al escuchar aquello los ojos de mi amiga pronto se tiñeron de rojo y amenazaban con llorar.
-no te preocupes Hinata, hay casos en que los bebes se acomodan de un momento a otro, puede ser el caso de esta linda niña- dijo el doctor viendo la cara de Hinata.
-¿Qué debemos hacer doctor?- pregunte para saber como podíamos ayudarla.
-nada, solo en cuanto se sienta mal tiene que venir, cualquier cosa.
No te preocupes Hinata tu bebe estará bien!, lo único que podría pasar es que nazca por cesarea eso es todo.
Cesarea…uno de los temores más grandes de una mujer, bueno a decir verdad, creo que se le tiene más miedo al parto natural.
-bien solo descansa y come bien- dijo el doctor dando por terminada la consulta.
Salimos del consultorio y pronto llegamos al auto.
-¿adonde vamos chicas?- pregunte viendo a través del retrovisor.
-tu nos vas a invitar- comento Ino.
-a donde tu quieras Sakura- completo Hinata ausente.
Note su voz, ella es una chica que fácilmente se desanima.
-por mi casa hay un lindo restaurante, y sino tienen inconveniente, pues las invitaré a allí.
El camino fue silencioso y tanto Ino como yo nos sentíamos preocupadas por nuestra amiga.
Siempre hemos sido muy unidas, crecimos en la misma ciudad y fuimos a la escuela juntas siempre.
-llegamos-dije aparcando el carro en la calle vegetales.
Salimos del carro y nos encontrábamos en "Niku Yasai".
-lindo lugar- comento Ino viendo aquella fachada blanco con beish.
-esperemos que el servicio sea bueno.
Entramos y rápidamente nos llevaron a una mesa
Un lugar sencillo, pero agradable.
Mesas y sillas negras de un estilo original.
Nos sentamos y pronto llego la carta.
Pedimos café y pastel, puesto que era tarde para comer y nadie quiso algo de cenar.
-¿Qué vas a hacer con tu trabajo Hinata?.
-pues supongo que iré un mes más, espero que me den la incapacidad.
-claro que te tienen que dar la incapacidad, es por ley- comento Ino.
-no lo se Hinata, talvez deberías dejar ya el trabajo.
-no puedo Sakura, no puedo darme el lujo de perder mi trabajo con tantos gastos.
Además si la bebe nace por cesarea el parto será aun más costoso.
-amiga, sabes que te apoyare- le dije sincera.
-y yo, no tienes que ir, si te sientes mal.
-gracias chicas, si me siento mal, prometo que dejare el trabajo.
Además mi nuevo jefe es muy amable y conciente.
-¿y es guapo?
-Ino, ¿Cómo puedes preguntar algo así?
-¿que tiene?, solo es una simple pregunta.
Hinata soltó una risita- un poco.
-ves, eso es bueno, por lo menos ya te fijaste que hay más hombres en este mundo.
-bueno, si pero no para eso, solo me cae bien.
-no la molestes Ino- dije tajante- y tu, ¿que nos platicas?, ¿aun sales con ese chico rubio?
-¿Quién Zenca?- respondió Ino confundida.
-¿Zenca?- ni idea tenia de quien era Zenca.
-¿ó te refieres a Kenji?.
-¿Kenji?...no importa, ¿sales con alguien?
-no, son chicos que no quieren compromiso.
Entorne mis ojos -ni tú tampoco.
-ya vas a empezar con el sermón, señorita perfección- me dijo Ino con sorna.
-bueno ya, ya, ¿y que tal tu trabajo?- pregunte mientras recibíamos los pasteles y el café.
-pues la empresa va rápidamente en expansión, me dieron una cuenta y tengo que hacer la publicidad.
-se escucha difícil.- comento Hinata con la cucharada de pastel en el aire.
-y lo es amiga, tengo que salir de viaje en dos semanas, ya sabes tengo que encontrar el lugar perfecto para preparar la publicidad.
Aunque también me daré tiempo para divertirme y si se portan bien, ¡les traigo un extranjerito!
-¡linda oferta!- sonreí.
-y tu Saku- pregunto Hinata- ¿Cómo has estado?
-bien, aunque no me ha ido como quisiera en el trabajo.
Me cambiaron de turno, ahora doy clases por la tarde porque una maestra esta a punto de dar a luz y mi horario le era más cómodo.
Pero ya me acostumbrare.-comente resignada.
-y ¿sigues con Sai?.
La misma pregunta venia rondándome un par de días atrás.
-si, o mejor dicho ya no lo se, llevo una semana sin saber nada de él.
Se molesto conmigo.
-hombres, siempre se molestan.- comento Ino
-si y todo fue porque fui en fachas a conocer a sus padres…
-¿a conocer a sus padres?- pregunto Hinata sorprendida
-¡uhy saku!, eso se oye muy serio.- dijo Ino con burla.
-demasiado serio para mi.
-y ¿que piensas hacer?- pregunto Hinata curiosa.
-aun no lo se, no se si dejar las cosas así ó aclararlas.
-pues si no quieres nada de él, déjalo así.- dijo Ino
-es que es un buen amigo, creo que lo buscaré.
-chicas voy al baño- dijo Hinata parándose de su lugar.
-te esperamos.
Hinata se marcho y nos dejo conversando.
-Ino, hice algo muy estupido.
-¿tuviste relaciones sin condón?
-¡no!- exclame molesta-, ni siquiera lo he hecho con Sai.
-¿aun no?- pregunto incrédula
-claro que no.- conteste indignada.
-pues por eso las cosas no prosperan entre ustedes.
-¿eso no tiene que ver?, ya en serio, cometí un grave error.
-ahora ¿que hiciste?
-se me salio decirle a Sai que Hinata esta embarazada.
-¿Qué hiciste que?
Aquella mirada de reproche no se hizo esperar, haciéndome sentir más culpable que antes.
-no se lo digas a Hinata por favor- suplique.
-pero tiene que saberlo…
-lo se, yo se lo diré, pero no ahora, no quiero que se ponga peor, con lo de la bebe no es buena idea que tenga más presiones por ahora.
-pero entonces ¿ya lo sabe Sai?
-no, le dije que ella salía con otro chico y que el bebe era de ese supuesto chico, pero eso no es lo peor.
-¿entonces?- me miró Ino con el seño fruncido.
-Naruto… me llamo la semana pasada y dijo que quería hablar conmigo.
-¿Naruto?, crees que Sai le haya dicho algo.
-no lo se, pero sospecho que si.
-aun no entiendo porque se lo ocultó.
-sabes la razón, el no la amaba.
-pero eso no le quita su responsabilidad.
-lo mismo creo yo, pero tenemos que respetar la decisión de Hinata, aunque a decir verdad ocultar un hijo es como querer tapar el sol con un dedo, algún día lo sabrá, como también se que le reclamará.
Y pasando 5 minutos Hinata regreso.
-amiga te pedimos tu helado de fresa que tanto te gusta- le dijo Ino con una sonrisa.
-gracias.
-ya no estés así Hina, todo va a estar bien.- le dije animándola.
-si amiga, no te preocupes, la nena esta bien.
Su rostro se lleno de lagrimas –tengo miedo.
Ino la abrazo –lo se amiga, todo es tan difícil.
-Hinata, me gustaría que pasaras unos días en mi casa.
-En todo caso en la mía- dijo Ino- tu vives en un 5to piso, ella no puede subir y bajar esas escaleras.
-gracias chicas, estoy bien, quizá cuando nazca, les tome la palabra en lo que aprendo como cuidar a la bebe, pero por el momento así estoy bien.
-bueno, solo si nos prometes que no lloraras y que nos llamaras todo el tiempo.
-si amiga, no llores más hazlo por ella.
-lo haré.
Aunque pedirle aquello era demasiado, debe ser muy difícil pasar un embarazo sola, porque ellos deben de servir de algo, por lo menos un apoyo moral ¿no?
-bueno, pues creo que nos hemos puesto al corriente con nuestras vidas.
-bueno yo…-dije indecisa- creo que hay algo que no les he dicho.
-¿más? ¡suéltalo ya frentona!
-Itachi...
Ambas se miraron y luego me miraron molestas.
-no me digas que lo buscaste.
-o que el muy desgraciado te llamo para volver a romperte el corazón.
Si que lo detestaban.
-vamos, esos días han quedado a tras, somos adultos ya- trate de tranquilizarlas.
-ya di que paso con el- incito Ino.
-dijo que quería que lo acompañara a una comida de negocios- solté de una.
-¿iras?- pregunto incrédula Hinata.
-no lo se.
-¿lo dudas? Claro que no aceptaras, no después de cómo te trato.- dijo Ino molesta.
-no me trato de ninguna manera, nunca me mintió- me defendí.
-y aquí viene la negación- dijo Inno con sarcasmo.
-Saku, no queremos volverte a ver destrozada.- Hinata me miraba preocupada
-mis sentimientos han cambiado.
-pues solo el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra.- dijo Ino incrédula.
-aun no lo he decidido, además ya no me marco.
-solo promete que te cuidaras Saku, odiaría verte sufrir de nuevo.- me dijo dulcemente Hinata.
-lo haré…saben que las amo.
-claro que si, somos tus únicas amigas.
Y así entre risas y conversaciones de chicas, salimos del café y las lleve a sus casas para volver a mi apartamento.
Eran las 10 de la noche y me puse una blusa larga para dormir, me pique un poco de fruta.
Y mientras sostenía el tazón verde, observaba en el televisor el canal de noticias.
Lluvias, todo el país ha sido afectado por las lluvias y el gobierno tomaba ciertas medidas preventivas.
Pero de los damnificados…me unía a aquel sentimiento de tristeza, debe ser horrible perderlo todo en un holocausto de la naturaleza.
Imágenes de casas con innumerables daños, devastadas por terribles inundaciones. Afortunadamente aquí estábamos bien, todos mis seres queridos se encontraban bien.
El sonido del teléfono me saco de mis pensamientos y deje el tazón sobre el buró.
Me estire al otro buró y tome el teléfono.
Debía ser Sai, ya se había tardado en marcarme.
-hola.
-hola.
Aquella voz…mi corazón empezó a palpitar frenéticamente y no podía decir ni media palabra.
-Sakura ¿sigues allí?
Me anime a hablar –si, aquí estoy…es solo que es tan extraño escucharte.
-¿no recibiste mi mensaje?
-si, si lo recibí.
-y ¿que dices? ¿Me acompañarás?
-yo…
-será el viernes, paso por ti a las nueve, ¿aun vives en aquel apartamento?
-si
-no hace falta que lo diga, porque se que te veras hermosa, hasta el viernes linda.
Colgué después de cinco minutos en los que escuchaba el vip de colgado.
Aun no creía que tendría de nuevo una cita con el.
Y talvez no me negué por dos razones, la primera porque me tomo desprevenida, aunque aquello era tan solo un pretexto y la segunda es porque quería saber si aun sentía algo por el.
Apague el televisor y me metí a las cobijas dispuesta a dar por terminado el día y no pensar en nada más.
Tenia que arreglar las cosas y poner orden a mi vida amorosa.
Ya no podía dejar que las cosas llegaran más lejos con Sai y definitivamente tenia que dejar esos sentimientos por Itachi, eso era lo más sano.
Y así el jueves paso sin nada trascendental.
Y la mañana del viernes pronto comenzó.
Me levante a las siete de la mañana.
Y eché un vistazo a mi armario.
Tenía mucha ropa formal, puesto que mi trabajo así lo requiere, pero no tenía un bonito vestido de noche.
No había opciones más que salir a comprar uno, Ino jamás me prestaría uno, no si iba a salir con Itachi.
Así que después de mi habitual ejercicio de la mañana y de un desayuno simple.
Prepare mis cosas del trabajo, me di una ducha rápida y me arregle para salir, no iba a volver hasta la noche.
Tome las llaves de mi auto y camine hasta el estacionamiento.
Coloque mis cosas en el asiento de atrás y salí en dirección al centro comercial.
Mire por tres aparadores y ningún vestido me convencía del todo.
La verdad quería lucir bien.
Así que entre en la tienda más costosa y me probé un par de vestidos que no me gustaron y luego de ello lo vi.
Un vestido negro ajustado al cuerpo con una cinta alredor de la cintura que afinaba a un más la figura, un escote discreto y los tirantes de olan que hacían que cayera graciosamente sobre el hombro.
Un vestido que terminaba unos dedos sobre la rodilla.
Y en la parte de abajo del vestido un bordado de flores pequeñas, muy fino color rosas en un tono pastel muy suave que contrastaban perfectamente con el negro del vestido.
Luego pase a una zapatería y compre unos zapatos de tacón alto tipo sandalia que se sujetaban al tobillo con una cinta, color negro y sobre ellos pequeñas piedrillas de color rosa decoradas delicadamente.
Aquellos zapatos me hicieron suspirar eran un sueño.
Y de lo que gaste, mejor no pensaba en ello, de lo contrario regresaría al momento cada una de las cosa…
Aún era temprano, así que camine un par de locales más, y uno nuevo llamo mi atención.
Me acerque curiosa al aparador.
Un par de collares y me encontraba fascinada, todo era hermoso y muy fino, aunque también caro.
Mire mi reloj pensando si podría y entonces me di permiso de entrar y observar un poco más.
Me acerque al estante y miraba con detenimiento los anillos, de muchos estilos con diversas piedras.
-hola- una señora muy refinada me miraban con mucha atención.
-hola- conteste con la misma sonrisa amable -¿podría mostrarme ese anillo?- señale uno con una piedra verde al centro y a su alrededor tenia unas piedras blancas que simulaban unas hojas.
Un anillo color blanco.
-tienes lindos gustos- me dijo la señora de ojos negros y cabello del mismo tono.
-gracias, vende cosas muy lindas.
-si, para damas.-comento sacándolo de la vitrina, para extendérmelo- es un anillo de oro blanco y de esmeralda con zirconio.
-es hermoso.- dije maravillada.
-combina con tus ojos- me dijo sonriendo.
Me lo probé, realmente me había gustado, pero el precio no era costeable a mis gastos.
-tienes unas lindas manos.
-gracias, es muy amable, talvez me anime.
-deberías pedirle a tu novio que te lo regale- dijo bromeando.
-mmm- hice puchero- nadie me regalaría uno así, creo que no soy muy afortunada en el amor.
-¡pero si eres muy linda!- luego se quedo callada mientras pensaba y yo estaba hipnotizada en aquel anillo- sabes tengo un hijo muy guapo, algún día te lo presentare, harían una linda pareja.
Le sonreí, para quitarme el anillo y devolvérselo- quien sabe, talvez y sea mi príncipe- dije correspondiendo aquel gracioso juego.
-hasta pronto- me despedí.
Luego de ello volví al estacionamiento del centro comercial con mis bolsas. Las guarde en la cajuela, el tiempo se había ido rápido, así que ya tenia que partir a mi trabajo.
Y estaba por llegar a la escuela cuando vi a Sai caminando en dirección contraria.
Le toque con el claxon para que se detuviera.
Pronto me puse alado de él.
-hola Sai- le salude –¿podemos hablar unos minutos?
Me miro serio –no creo que tengas tiempo- contesto mirando su reloj.
-solo serán unos minutos, además la primera hora la tengo libre.
-bien.
Se subió a mi auto y no tardamos mucho en llegar al estacionamiento de la escuela.
Me estire para recoger mis cosas del asiento de atrás.
-¿de que quieres hablar?
-de lo que paso la ultima vez, ¿Qué fue todo eso?
-¿es broma?, porque creo que tu eres la que me debes explicaciones.
-te lo dije, no fue mi culpa que mis llaves se perdieran.
-Sakura, no hablo de eso, actúas como si no te gustara salir conmigo, siento que no te intereso en lo más mínimo.
-es que has actuando raro, ya no nos divertimos como antes.
-es que tu solo quieres a un amigo, yo quiero una pareja. No se si podamos seguir, ambos queremos distintas cosas.
¿Me estaba terminando?, aquello me dio tanto coraje, porque aun y cuando lo que decía era verdad, a nadie nos gusta que nos voten.
-es que tu quieres ir demasiado a prisa, yo no estoy preparada para un compromiso.
-lo dices por lo de mis padres, yo solo quería presentártelos.
Me di cuenta como te trataba mi madre y por eso lo dije, no me gusta que sea entrometida.
Tampoco es mi idea formalizar.
Somos muy jóvenes para casarnos y aun no nos conocemos bien.
-aun no entiendo porque te molestaste tanto.
-¿por que seguiste con ese juego?, ¿que fue eso de tener hijos y aquel beso?, tu nunca me besas así, y todo por hacer rabiar a mi madre.
Nunca pensé que actuaras tan infantil.
-yo…es que en verdad me sentí molesta, lo siento.
No tenia justificación alguna, me porte mal apropósito con su madre.
-Bajemos del auto.
Cerré mi puerta y camine en dirección de Sai, pero pronto me percate de su presencia, Uchiha Sasuke venia caminando tranquilo.
Nuestras miradas se encontraron y ese sentimiento volvió…
Me sentí nerviosa y eludí su mirada.
Me pare frente a Sai y el seguía observándome a unos metros.
Ese hecho no hizo más que recordarme que él me había hecho rabiar cuando hizo que el grupo abandonara mi clase.
Un impulso nuevo apareció en mi…
Me acerque a Sai y lo gire hacia ami, de tal manera que tras de él, veía perfectamente a mi alumno.
Y por alguna razón quise hacerlo…
Él traía una bermuda café de cuadros y unos tenis con una sudadera deportiva, su pelo estaba alborotado, como siempre, no importaba como se vestía, siempre lucia bien…se quedo parado mirándome atentamente.
Le devolví una mirada intensa, y un juego comenzó entre nosotros en ese momento.
El no me quitaba la vista, y yo me acerque coqueta al oído de Sai, le acariciaba su nuca, su cabello...
-sabes que te quiero ¿verdad?- le susurre a Sai con un tono suave y dulce.
No importaba lo que decía, el no me alcanzaba a escuchar, el hecho era de que el estaba sumamente interesado en lo que yo hacia, así que le dedique una sonrisa perversa.
Y me volví para besar a Sai, justo como aquella vez del café.
El me correspondió rodeando mi cintura y acercándome más a el.
Yo como buena actriz le tome del cuello con ambas manos y le besaba con más intensidad.
Quería como nada en el mundo ver su expresión, quería ver el rostro de Uchiha Sasuke.
¿Porque lo hice?, no lo se, solo quería que me viera.
No se porque, pero aquello me importaba demasiado…
Y después de unos minutos, aquel beso termino y me volví para ver su reacción, pero el ya no estaba.
Y ahora volvía a la realidad…
-yo…- dije nerviosa viendo a Sai, pensando en algo que me excusara de mi reacción.
Por ese momento me arrepentí de aquel estupido impulso, porque el hecho de que termináramos era lo mejor que podíamos hacer.
Pero ya no sabia como echar marcha atrás, no quería lastimarlo.
- me gustas, pero aun no estoy preparada para tu sabes, dormir juntos.- me justifique mirando a los ojos.
-bien, supongo que debo esperar- me dijo con una linda sonrisa.-¿te veré el domingo?
-solo si vamos al circo.- bromeé falsamente.
-bien, entonces te llamaré- dijo para darme un corto beso y salir del estacionamiento.
Suspire arrepentida, pero ya encontraría la manera de terminar con esto que nunca trascendería.
Debía asegurarme primero de no perder su amistad.
Pronto una ráfaga de pensamientos me invadieron, unos muy comprometedores, mismo que al acto calle, por que Uchiha Sasuke no era nadie en mi vida, porque no necesitaba demostrarle nada.
Así que me concentre en que mi día saliera bien y en que debía olvidar aquel incidente, si así se le podría llamar, porque después de todo, no había hecho nada, porque Sai es mi novio.
Subí a mi primera clase y allí mientras revisaba mis cosas me di cuenta que me faltaba el libro de física 3, que traía en la cajuela.
Iría por el libro a la hora de esa clase, después de entrar y pasar lista en el 206.
Esperaba que la cesión de este día fuera más relajada, pero eso nunca se sabe…
COMO VEN?
JEJE LAS COSAS SE PONEN MÁS DENSAS Y PARA LOS PRXIMOS CAPIS VERAN A LO QUE ME REFIEROO
BUENO CHICAS QUE LES PUEDO DECIRR
ESTA TARDE ME HE ENTERADO DE UNA TRAICIÓN, UNA MUY DESAGRADABLE ÒÓ
LAS KUNOICHI ORGANIZARON UN BAILE CON NUESTROS HOMBRES.
SIII, NUESTROS HOMBRES, ES DECIR; SASUKE, GARA, NEYI, KIBA, NARUTO Y SHIKAMARUU
Y NO NOS HAN INVITADO
MGSS PATIO MUY MOLESTA LA SILLA -ESTO NO PUEDE SER- COMENTO INDIGNADA.
-SI- DIJO NOODLE DISPUESTA A ARMAR LA BRONCA Y YA TENIENDO EN MENTE A QUIEN SE AGARRARIA A GOLPESS.
SETSUNA CAMINO DECIDIDA A ENCARAR A ESA INOO RESBALOSA.
Y YO LAS ACOMPAÑABA FIELMENTE, TAMBIEN QUERIA VER SUFRIR A ESAS KUNOICHI QUE SE SIENTEN UFFF.
PRONTO LLEGAMOS AL LUGAR Y NOS ASOMAMOS CURIOSAS.
Y LO QUE VI ME SACO DE MIS CASILLAS...
MI ITACHI BAILANDOLE A ESA VIEJA DE TSUNADE.
LA PUERTA SE ABRIO DE UNA PATADA Y LOS GOLPES NO SE HICIERON ESPERAR.
NOODLE PELEO CON SAKURA, RESULTADO UN PAR DE OJOS MORADOS.
MGSS PELEO CON TENTEN Y UNAS KUNAIS TERMINARON EN SUS BRASITOS.
SETSUNA PELEO CON TEMARI, OHH POBRE SETSUNA, SIEMPRE LA RECORDAREMOSS U,U
SASUSAKU79 ENCARO A LA PELIRROJA MOLESTA, EL RESULTADO PELO TROZADO -CRECERA AMIGA, LO PROMETO
Y YAYIRA HAY DIOSS, SEIS MESES EN CAMA POR FRACTURA DE TODOS LOS HUESOS -INCHE TSUNADE...
JEJEE NOS VEMOS
A OTRA COSA MAÑANA SUBO CLAROOSCURO, ES UN CAPI MUY EMOTIVO.
BUENO CHICAS, CUIDENSE Y SEAN FELICES, A Y MIS REVIEWWWSSS...
