Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, sino a Stephenie Meyer.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Los que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
Los personajes son humanos.
Esta historia está escrita en 3ª persona.
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7.
Renesmee salió del cuarto de baño envuelta en una toalla y volvió al dormitorio, que estaba vacío. Recorrió el piso de arriba a bajo, pero no encontró a Jacob.
- ¿Qué pasa, Renesmee? - dijo Alice, apareciendo al lado de su amiga.
- ¿Has oído salir a Jacob, Alice? – dijo, mirándola.
- No. Seguro que ha tenido que volver a la aldea. – dijo, Alice, intentando calmar a Renesmee, aunque ella ya creía saber lo que había pasado. – No te preocupes.
- Si. Seguro que ha vuelto a la aldea. – murmuró Renesmee, entrando de nuevo en el dormitorio. – Creo que me voy a acostar un rato.
- De eso nada. – dijo Alice, cogiéndola del brazo. – Ahora mismo te vas a vestir y nos vamos a ir a desayunar a mi cafetería favorita.
- Pero…
- Venga, va.
A regañadientes, Renesmee se vistió con unos vaqueros y un top y se marchó junto a Alice. Fueron cogidas del brazo hacia una cafetería que había a dos manzanas de allí. Se sentaron en la mesa más alejada y pidieron un par de batidos.
- Gracias por alojarme en tu casa. – dijo Renesmee, mirando a su amiga. – Jasper y tu sois muy amables.
- Eres mi mejor amiga. Sabes que te voy a ayudar en todo lo que necesites. – dijo Alice, tomando la mano de Renesmee. - ¿Echas de menos la aldea?
- Solo echo de menos a mis padres.
- ¿Ya has pensado si quieres volver?
- No sé lo que voy a hacer, la verdad. – dijo, pasando sus manos por el rostro. Estaba agotada. – Pero ahora no quiero hablar de ello, si no te importa.
- De acuerdo. ¿Qué quieres que hagamos hoy?
- Creo que iré a dar un paseo. A hacer un poco la turista. – dijo Renesmee, aunque lo que pretendía era seguir con su plan de joderle la vida al que se hacía llamar su padre, Edward Cullen.
- ¿Quieres que te acompañe a visitar la ciudad?
- ¿No tienes que ir a la universidad?
- Si.
- Entonces nos veremos a la hora de comer.
- Si. Supongo que si. ¿Llevas el móvil?
- Si. – dijo Renesmee, sacándolo del bolsillo de sus vaqueros.
- Bien. Llámame ante cualquier cosa. Estaré contigo cuanto antes.
Terminaron de desayunar y, mientras que Alice fue hacia la universidad, Renesmee fue hacia la discoteca en la que había visto a Edward por primera vez, con su novia. Al parecer, por la mañana hacía las veces de cafetería. Entró en ella y fue a pedirse una coca cola. Se sentó en la barra, observando a la dueña, que estaba en una mesa hablando por teléfono. Por lo que pudo oír, estaba hablando con Edward, ya que oyó mencionar su nombre un par de veces, seguido de la palabra cariño.
Cuando colgó el teléfono, Bella se dio cuenta de la presencia de Renesmee y la miró con mirada asesina, aunque tras un gran esfuerzo, esbozó una falsa sonrisa y se acercó a ella.
- ¿Qué tal estás?
- Bien. Tomando un poco de cafeína. – dijo Renesmee, señalando el vaso de coca cola. - ¿Cómo va todo?
- Un poco complicado, después de tu numerito de la otra noche. – dijo, hablando con claridad. A Bella no le gustaba andarse por las ramas. – Por cierto, ¿a que vino eso?
- A que tu novio es un capullo. – dijo Renesmee, a la que tampoco le gustaba evitar los problemas.
- ¿Y tu que narices sabes de él? No le conoces.
- Claro que le conozco. – dijo, poniéndose en pie, encarándose a Bella, que era unos centímetros más bajita que ella, aun llevando tacones. – Sé de lo que es capaz para evitar los problemas.
- Cállate ya, niñata.
- ¿Si no me callo que me vas a hacer?
- Voy a… voy a… Te voy a echar.
- Genial, así me sale la coca cola gratis. – dicho esto, salió del local.
Bella fue tras ella, pero no logró alcanzarla. Renesmee iba corriendo por la calle, sonriendo por haber echado leña al fuego de Bella y Edward, pero se le borró la sonrisa al toparse contra un cuerpo blando.
- Lo siento. – dijo Renesmee desde el suelo.
- No pasa nada, cielo.
En cuanto oyó su voz, se levantó de un salto del suelo y retrocedió unos pasos. Edward intentó acercarse, pero Renesmee seguía retrocediendo. No quería que le tocara. No quería ni que la mirara.
- Renesmee, cielo.
- No me llames ni Renesmee ni cielo. – dijo, esquivándole, ya que Edward había intentado avanzar de nuevo hacia ella. – No quiero que me hables.
- Por favor, déjame que te explique lo que pasó.
- No quiero saberlo.
- Pues deberías querer saberlo, porque todo es distinto de lo que crees.
- Tú no sabes qué es lo que yo creo. – retrocedió de nuevo, tropezándose, deseando echar a correr. – Déjame.
- Pero…
- Que me dejes! – exclamó, cumpliendo su deseo.
Renesmee no dejó de correr hasta que no llegó a un hermoso parque. Cuando comprobó que Edward ya no le seguía, se sentó en el suelo y, sin poder evitarlo, se puso a llorar. No solo por Edward, ni por Bella, ni siquiera por Jacob, sino por todo lo que le estaba ocurriendo. Ya no solo quería desaparecer de la aldea, sino de la faz de la tierra. Quería dejar de sentir dolor. Quería dejar de pensar que tal vez la próxima víctima de la asesina fuera ella.
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Jacob metió el coche en el granero de la casa de los McCarty y fue en busca de Jasper, que estaba solo en la cocina, mirando su portátil.
- ¿Alguna novedad? – preguntó Jacob, sentándose al lado de su amigo.
- Dímelo tú. – dijo, cerrando el ordenador. - ¿Cómo está Renesmee?
- Mejor, mejor. – dijo, mirando fijamente la mesa.
- ¿Ha ocurrido algo? - dijo, al ver a su amigo comportándose de esa forma extraña.
- ¿Tú sabes a qué edad salen los chicos de esta aldea a la ciudad? – preguntó Jacob.
- Si, claro. El rumspringa es cuando cumplen los dieciséis. ¿Por qué lo preguntas?
- Yo pensaba que al menos tendría los dieciocho. – murmuró Jacob, pensando de nuevo en lo que había ocurrido con Renesmee.
- ¿Quién? ¿De qué me estás hablando?
- De nada. De nada. – Jacob se puso en pie y fue hacia la escalera que daba al piso de arriba. – Tenemos que coger al asesino pronto.
- Estoy en ello.
- Vale. Nos vemos mañana, al amanecer. – dijo antes de ir escaleras arriba.
Una vez que estuvo en el dormitorio, cogió su teléfono móvil y llamó a Bella, que le había llamado un par de veces mientras iba conduciendo, pero no le cogió el teléfono. Lo dejó en la mesita y se tumbó en la cama. No podía dejar de pensar en Renesmee y en lo cobarde que había sido al irse a escondidas del apartamento de Alice y Jasper, pero es que estaba asustado. Asustado por lo que había hecho y por lo que estaba comenzando a sentir.
- Maldito cobarde. – se dijo para si mismo.
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El asesino se encontraba bajo la ventana del dormitorio en el que se encontraba Jacob, decepcionado por no haber encontrado a su siguiente víctima. No había contado con que ya hubiera cumplido los dieciséis y se hubiera marchado de la aldea.
- Maldita niña. – murmuró, alejándose de la casa.
Por el camino se encontró con una joven pareja, que iba paseando por las desiertas calles.
- Buenos días. – dijo el chico.
- Buenos días, chicos. – dijo, pasando por su lado.
Al pasar por al lado de la pareja, se fijó en que la chica era joven, que podría ser la chica que estaba buscando, pero primero tenía que acabar con el siguiente nombre que tenía en su lista. Tenía que matar a Renesmee McCarty.
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Bueno, que os ha parecido.
Lamento el retraso, mi hermana me secuestró el pen, pero ya lo tengo y ya estoy de nuevo manos a la obra. Espero que os haya gustado.
Besos.
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hola, hola.
Lamento haber tardado tanto, es que mi hermana secuestró mi pen.
Espero que el capi os haya gustado y me gustaría conocer vuestra opinión.
Besos.
