Abigail estaba mirando al techo del salón, pensativa sobre el viaje que les esperaría dentro de poco. En ningún momento tenía pensado acabar así, en una casa con personas tan hospitalarias y que la hayan acogido así como así. No la conocían de nada, es más, solo había pasado tres días en la cabaña y ya se había asegurado un lugar en la familia. Y es más, estaba poco a poco recordando lo que le pasó esa fatídica noche, pero a la vez fantástica, porque si no hubiera estado a punto de ahogarse ahora mismo no conocería a Dipper.

Una luz empezó a atravesar la ventana de la habitación, haciendo que Abigail diera su espalda a la luz. Hacía una temperatura perfecta y el sofá era más cómodo de lo que pensaba. La almohada y el pijama que le habían prestado pertenecían a Mabel, y podía decir que tenían unos de los mejores diseños que se había encontrado. Se notaba que era muy buena artista, pero no en el sentido de su hermano. La familia Pines era todo un Picasso. Por una parte, había uno que se le daba bien la literatura y lo paranormal, otra que se le daba bien el arte y diseño, y por otra uno que se le daba bien los negocios y otro que era un genio. Y como no, no se podía pasar por alto el que encima el joven estuviera saliendo con un demonio omnisciente muy poderoso. "Pero eh, esto es mejor que una familia normal que no te acogiera."

Abigail estaba dispuesta a dormirse otra vez cuando, de repente, un timbre resonó por la estancia, haciendo saltar a la mujer. No tenía ni idea de quién podría ser ni qué hora era, pero viendo el sol levantarse supuso que era bastante temprano. La mujer se incorporó y se levantó. "¿Qué hago, voy a ver quién es, o mejor no respondo?" Primero, decidió vestirse con su ropa del otro día (pese a que estuviera sucia, pero de ningún modo iba a despertar aposta a Mabel por eso), luego, se acercó a la puerta y miro por la mirilla de esta para observar de quién se trataba.

Una chica pelirroja con un gorro de piel con un conjunto igual que ella estaba plantada en el porche de la cabaña. No pudo ver su cara porque estaba de espaldas y por un momento pensó que era él. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y el pánico empezó a apoderarse de ella. "¡No, no puede ser, ahora no!" Poco a poco se alejó de la puerta, pero se ve que la suerte esta noche no la acompañaba y un crujido de la madera vieja resonó lo suficiente para llegar a los oídos a la persona del porche del edificio. Abigail maldijo a la vieja cabaña y contuvo la respiración.

"¿Hola, hay alguien en casa? ¿Eres tú, Dipper?"

"¿Dipper? ¿Es que acaso le conoce?"

"¡Dipper, soy yo, Wendy! ¡Necesito una pequeña ayudita aquí!"

"¿Wendy?"Abigail se calló enseguida al darse cuenta que había pensado en voz alta.

"¿Eh? ¿Quién hay ahí?"

Abigail se quedó paralizada. ¿Qué debería hacer? No tenía tiempo para llamar a nadie, y tampoco podía hacer eso… Por lo menos no ahora.

"¿¡Quién hay ahí!?"

"No tengo tiempo, tengo que actuar ya."

Abigail quitó la cerradura de la puerta y contuvo la respiración mientras abría la puerta poco a poco… Hasta que una patada de Wendy hizo que se cayera de espaldas, acompañada de un portazo que hizo despertar a los dos jóvenes de la Cabaña del Misterio.

"¡Ay!" Abigail había caído con tanta fuerza al suelo que Dipper, ya enfrente de ellas, acudió sin pensárselo dos veces a ayudarla.

"¡Abigail!" Mabel gritó desde el pasillo alarmada al ver caer al suelo a la mujer.

"Oh dios mío, l-lo siento, ¡creía que eras un ladrón!" Wendy se llevó las manos a la boca en señal de horror y arrepentimiento.

"N-no pasa nada, tampoco me hubiera cortado si escuchara algún ruido sospechoso." Abigail le dedicó una sonrisa liviana antes de hacer un sonido de resentimiento al golpe.

"¿Qué ha pasado aquí?" Dipper miró a Wendy en busca de respuestas, y esta con gusto se la dio.

"Bueno, estaba con Robbie dando una vuelta por el bosque cuando de repente algo pasó delante de nosotros y Robbie, en intento de esquivarlo, ha estrellado el coche contra un árbol. Por suerte, no hemos salido heridos y nos estrellamos cerca de aquí, así que hemos decidido venir a ver si podéis echarnos una mano."

Abigail se quedó helada al escuchar que "algo" había pasado delante de ellos. ¿Podría ser…?

"Pero no veo a Robbie, ¿es que se ha quedado donde vuestro coche?" Abigail no le dio tiempo a pensar más antes de que Dipper le parara sus pensamientos.

"No, estaba intentando llamar a vuestra puerta trasera."

"¡Wendy, he escuchado un golpe! ¿¡Estás bien!?"

"Hablando del rey de Roma." Wendy le dio un abrazo y un beso a su novio.

"Menos mal que estás bien, creía que te había pasado algo." Robbie se dio la vuelta para encontrarse con los dos hermanos y una chica que se parecía mucho a su novia. "Veo que ya los has encontrado, ¿y también a…?"

"Abigail, un placer. Ahora os daría la mano, pero estoy ocupada intentando levantarme."

"Lo siento mucho, no era mi intención hacer daño a nadie inocente, y menos a una amiga de Dipper. Deja que te ayude."Wendy ayudó junto a Dipper a levantarla y luego esta observo un poco mejor a la pareja.

La chica que tanto se le parecía tenía casi los mismos rasgos que ella, excepto por la cara. Tenía unas cuantas pecas en la parte superior de sus mejillas, y su nariz era un poco puntiaguda. Su barbilla estaba un poco alargada, pero también le daba un toque que le hacía bastante guapa, en su opinión. Su pelo era pelirrojo como el de Abigail, pero esta lo tenía un poco más corto que el de la mujer de enfrente. También, Wendy era más alta y delgada que ella, pero tampoco por mucho, y sus ropas eran prácticamente iguales.

Por otra parte, el chico que la acompañaba parecía uno de estos hombres góticos que iban a los conciertos de heavy metal. Tenía el pelo al estilo emo, corto por un lado, pero por el otro era tan largo que le cubría un ojo. Hablando de sus ojos, eran de color marrón con un eye-liner negro debajo de sus párpados, y su nariz alargada tenía un ligero tono rosado comparado al pirsin que llevaba. Tenía signos de haber tenido acné, los podía reconocer fácilmente, ya que pasó por una etapa como él. Lo que más le llamaba la atención era el estilo de ropa que llevaba. Tenía unos pantalones de pitillo con unas zapatillas de Iron Maiden negras, con una sudadera con capucha negra con un corazón con puntos, como si lo hubieran roto y lo hubieran cosido por la mitad.

"Vaya, hace mucho tiempo que no os veíamos chicos. ¿Qué tal os va por Nevada?" Mabel tenía curiosidad por saber de las vidas de sus viejos amigos.

Desde que se fueron a Nevada a vivir, Dipper no había tenido ningún amigo aquí en Gravity Falls. Todo el grupo se había separado para hacer sus vidas, algunos en pareja y otros en solitario. Poco después del Incidente, Dipper le confesó a Robbie lo de la poción de amor, y Mabel no tuvo más remedio que retirar el hechizo. Robbie y Tambry rompieron y de una cosa a otra Wendy volvió con Robbie. Esto le rompió el corazón a Dipper más de lo que estaba, y desapareció en el bosque durante tres días. La familia ya preocupada iba a llamar a la policía, pero luego apareció el joven con un curioso acompañante rubio.

"Muy bien, Robbie está trabajando en una tienda de música como asistente, y yo pertenezco a una empresa de leñadores. Se podría decir que hemos logrado nuestros sueños." Wendy sonrió al grupo antes de que su novio le besara. "Por cierto, ¿qué tal vais vosotros por aquí? ¿Cómo estáis Bill y tú, Dipper? ¿Ya se te pasó…eso…?"

"Vamos genial, y eso ya está olvidado en el pasado ¿verdad, Dipper?"

Dipper se congeló un momento, ¿se había quedado en el pasado? ¿En serio todo lo que le había pasado se le había olvidado ya? Nunca recordó haber perdonado a su familia, solo dejarlo atrás… Hacer que con el tiempo se olvidase, como una frase escrita en la arena… Sin embargo, no había motivos por los que enfadarse ahora. En efecto, ahora estaban felices, y el pasado es historia, ¿verdad? De repente, como de la nada, apareció en su mente la conversación que tuvo con su subconsciente.

"¿Crees que puedes confiar en tu familia otra vez? ¿Después de todo lo que te han hecho pasar?"

"Para, no quiero escuchar esto ahora."

"Ya sabes la respuesta, Dipper…"

"¿Dipper?"

Dipper bajó de las nubes para contemplar a una hermana y amigos muy preocupados. No perdió tiempo e inventó una excusa antes de que se empezaran a preocupar de verdad.

"¿El qué? Oh perdona, no estaba escuchando. Ya sabes, siempre estoy en mi mundo, jajaja." Dipper alzó la mano y se acarició el cuello en señal de despiste.

"Estábamos diciendo que el Incidente ya está en el pasado, ¿verdad?"

"¡Pues claro, eso es agua pasada!" Dipper se rió haciendo que su hermana volviera a sonreír.

Todos empezaron a reírse menos Abigail, que se quedó con cara de tonta. Se ve que era la única que no sabía que era el "Incidente". Quería preguntar qué era eso, pero al ver las reacciones de los demás decidió esperarse a que estuvieran solos.

"Y respecto a Bill, vamos muy bien. Tenemos algunas peleas, pero no pasa nada."

"Me alegro por vosotros. En realidad, nosotros estamos pensando en casarnos." Robbie declaró con una sonrisa.

La boca de todos los presentes se abrió en sorpresa y emoción, excepto Mabel, que enseguida saltó a abrazar a la pareja y a felicitarlos.

"¡Oh dios mío! ¡Qué buena noticia! ¡Estoy tan feliz por vosotros!" Mabel no paraba de dar saltos de alegría mientras Dipper y Abigail estaban en la puerta quietos, pero a la vez muy alegres, aunque no se notara.

"Me alegro por vosotros, espero que seáis muy felices." Dipper les sonrió con toda la felicidad que tenía, pero no pudo evitar sentirse un poco celoso y triste. Hace ya tiempo que estaba pensando si casarse con Bill o no. Al fin y al cabo, era un demonio, y conociéndole no estaba seguro si le gustaría realizar una de sus "irrelevantes tradiciones humanas". También, no estaba muy seguro de casarse con el demonio, ¿conseguirían ir hacia delante con la relación, o al final se derrumbaría?

"Uff, Pino, necesitas parar de pensar tanto. Enserio, algún día será tu perdición."

La cara de Dipper se volvió pálida al escuchar a su novio demonio hablarle por su conexión.

"¿¡B-Bill!? ¿Desde cuánto tiempo has estado escuchando?"

"Lo suficiente para saber que necesitas descansar más." Bill soltó un suspiro fantasma mientras continuaba hablando. "He notado un cambio de humor en respecto a nuestra relación y he estado escuchándote desde entonces."

Dipper soltó un suspiro. Entonces no había estado escuchándole desde hace mucho…

"No te preocupes, solamente tenía un poco de celos de que se casaran Wendy y Robbie."

"Mmm, ya veo. Bueno, eso se puede solucionar con una sesión especial tú y yo... Sube cuando estés preparado~."

Dipper se sonrojó en modo de respuesta automática a lo que le había dicho Bill. Abigail le miró con cara rara, peguntándose porque se estaba sonrojando. Para remediar esto, el hombre cambió de tema.

"B-bueno, ¿no teníais un problema con el coche?"

"Es verdad, casi se nos olvida, ¿entonces, nos ayudaríais?"

"¡Por supuesto, manos a la obra!"

"No os preocupéis, utilizaré mi magia para hacer el proceso menos tedioso. Puedes acompañarnos si quieres Abigail, así te podrás dar a conocer."

Abigail dudo por un segundo, no podía arriesgarse a salir al bosque con él suelto… Pero también debería darse a conocer y hacer más amigos. Así, le sería más difícil encontrarla o combatirla. Seguro que no se atrevería a combatir contra una familia así, y menos con un demonio omnisciente.

"De acuerdo, pero me da un poco de miedo que nos pueda atacar algún animal, ¿puedes hacer algo al respecto…?"

"Claro, un hechizo de protección e iluminación servirá. ¡En marcha!"

Con eso los chicos, guiados por la pareja, llegaron a donde el coche se había estrellado. Dipper se puso manos a la obra y en un pis pas el coche (o más bien furgoneta) había quedado como nuevo. Era una furgoneta de la marca Ford azul marina, con tapicería por dentro. No era muy llamativa, pero era lo suficiente grande para llamar un poco la atención. Ya arreglado el automóvil, decidieron volver a la Cabaña del Misterio para despedirse. Durante el camino, los hermanos les contaron sobres su viaje repentino y Abigail, por su parte, les contó la historia de cómo se conocieron ella y los hermanos a la pareja prometida.

"Vaya, eso debió de ser horroroso."

"Sí, pero doy gracias a que estuviera Dipper. Al fin y al cabo, le debo mi vida."

"No digas tonterías, hice lo que debía hacer."

"Ya, pero aún así te la debo."

Los dos se dedicaron una sonrisa y miraron al paisaje, observando que el sol ya estaba en el cielo. Pronto avisaron su casa y todos se bajaron para darse abrazos y besos de despedida.

"Suerte con vuestro viaje."

"Y vosotros con vuestra boda. Intentaremos asistir a la boda."

"Nah, estamos pensando en celebrar una boda íntima, espero que no os moleste."

"¡Como nos va molestar! ¡Es vuestra boda! Pero tenía ilusiones de ser la que lo organizara…" Mabel soltó un suspiro pero volvió a sonreír y despidió a sus amigos. "¡Espero volver a veros pronto!"

"¡Adiós!"

Los tres se volvieron en dirección de la entrada para encontrarse con Bill Cipher y los hermanos originales del misterio.

"Bueno, bueno, que tenemos aquí. ¿Se puede saber dónde habíais ido? ¡Nos teníais preocupados!"

"Perdonarnos tíos, es que Wendy y Robbie habían venido a pedirnos ayuda porque se les había estrellado el coche." Mabel junto sus manos en señal de disculpa.

"Uff, pero deberíais habernos avisado."

"Pero Stan, Bill lo sabía…"

El demonio le dedicó una sonrisa pícara a su novio y enseguida entendió lo que quería decir.

"Bill, no les has contado nada sobre nuestra ida, ¿verdad?"

"Sip, considéralo mi forma de vengarme por haberme dejado esperando."

Dipper soltó un suspiro agotador y decidió pasar dentro del edificio. No tenía ganas de discutir y tenía mucho sueño.

"Avisarme cuando vayamos a comer. Yo me voy a dormir."

"Entonces te acompaño."

"Haz lo que quieras, pero no me molestes, Y NO ENTRES EN MIS SUEÑOS."

"Claro, tenlo por seguro."

"Bueno, yo voy a presentar a Waddles a Abigail."

"No entiendo cómo puede seguir vivo ese cerdo…"

"¡No es un cerdo cualquiera!" Mabel cruzó los brazos y dio una patada fuerte contra el suelo en respuesta a su tío Stan. "¡Vámonos Abigail!"

"Dios, de acuerdo, no he dicho nada." Mabel cogió a Abigail de los brazos, preguntándose qué se suponía que iban a hacer con un cerdo.

Los hombres de la casa se volvieron al salón para continuar hablando sobre esa telenovela que había enganchado a Stanley. Mientras, Dipper y Bill se fueron juntos a la cama para dejar descansar un poco más al exhausto humano. Aunque no lo pareciera, estaba bastante nervioso por el viaje, pero quería dormir un poco, pero no lo conseguiría tan fácilmente.


Las dos mujeres de la casa salieron al exterior de esta para encontrarse con Waddles. La mujer más joven sacó de un escondite un teclado y se puso manos a la obra. Abigail empezó a observar a Mabel jugar con su cerdo, cosa que sorprendentemente no le extraño. "Normal, después de lo que he pasado." Pese a su edad, la chica morena parecía que se lo estuviera pasando pipa jugando con un teclado de sonidos raros junto a su amigo animal. Abigail no tenía intención de apuntarse, pero no tenía remedio si quería obtener respuestas. Cuando vio que estaban tomando un descanso consideró el momento perfecto para comenzar a preguntarle.

"Una pregunta Mabel…"

"¿Sí?" Mabel giró la cabeza bruscamente en respuesta a la pregunta repentina de su nueva amiga.

"¿Me podrías decir que es exactamente el "Incidente"? Si no es de mi incumbencia, por supuesto…"

La cara de Mabel se mostró pálida por un momento y toda la felicidad de su cara se desvaneció. En vez de eso, fue remplazada por tristeza y… ¿melancolía?

"Suponía que algún día te lo debería contar. Siéntate, es una larga historia." Mabel soltó un suspiro y soltó a Waddles para sentarse junto Abigail. "Fue un momento de mi vida junto a Dipper, la etapa más difícil de mi vida. Todo comenzó cuando vinimos a Gravity Falls, en las vacaciones de verano…"

Mabel fue contándole sobre toda su vida en el pueblo misterioso: como Dipper encontró el diario, los monstruos y anomalías, la base secreta de su tío abuelo Stan, sobre Bill Cipher, como Dipper se alejó de la familia y como el demonio le trajo de vuelta… Abigail escuchaba con suma atención para no perderse nada. También a veces tenía que darle un abrazo a Mabel, la cual estaba llorando, para consolarle y decirle que eso era pasado. En verdad, la chica nunca se hubiera esperado esto del pasado del chico. Y pensaba que ella había pasado por peor. No se podía imaginar al héroe que le salvó la vida pasando por todo eso, perdiendo toda esperanza y confianza en sus seres queridos… Bueno, en realidad si se lo podía imaginar, sobre todo si se ha pasado por eso...

"Lo siento, no debería haber preguntado."

"No, no." Mabel se acomodó en el suelo mientras se secaba algunas lágrimas restantes. "Es mejor si lo sabes, al fin y al cabo, vas a vivir con nosotros, y deberíamos contarnos todo para no mantener secretos entre nosotras, ¡así nuestro vínculo será más fuerte!" Mabel volvió a sonreír después de haber estado triste durante un buen rato, cosa que le era muy extraña.

"Por supuesto." Abigail también le dedicó una sonrisa, pero más triste. "Creo que deberíamos volver ahora."

"Sí, será lo mejor… ¡Pero antes una carrera hasta la cocina!" Mabel salió corriendo nada más terminar de decirlo y pilló a Abigail desprevenida.

"¡E-eh! ¡Eso no vale!" Abigail empezó a reírse mientras competían, ajenas a la pareja que ahora se encontraba en la habitación de la planta superior.


"Sabes que ya es hora de comer, ¿no?"

"Sí, lo sé."

Bill se acercó a Dipper para examinar su cara mejor. No hacía falta leerle la mente para saber que estaba nervioso, y él sabía muy bien porque.

"No estés tan nervioso por el viaje, ¡tienes de tu lado a uno de los demonios más poderosos que existe!"

"Lo sé, pero es normal en mí." Dipper se acurrucó junto a Bill, dejando que le acariciara el cuello. "Oye Bill, ¿podrías contarme más sobre otros demonios?"

"Claro, ¿por qué lo quieres saber?"

"No, no, es solo curiosidad."

Bill le dio una mirada desconfiada pero decidió contarle sobre otros de su especie.

"Para empezar, ya sabes que los demonios pueden nacer, crearse o hacerse. Hay seres que nacen demonios, ya sea por una reacción química de células de energía o al morir un humano naturalmente y reencarnarse, pero sin la mayoría de recuerdos de su vida anterior; los demonios que son creados normalmente suelen ser el resultado de la unión de los poderes de dos o más demonios, en los que el demonio creado adquiere parte de las habilidades de sus creadores. Esto en términos humanos se podría llamar "tener un hijo". Por último, los demonios pueden hacerse, es decir, un humano puede convertirse en un demonio si este absorbe el alma de uno o si es afectado por uno. Por ejemplo, un humano puede hacer un trato con un demonio para convertirse en uno de su especie. En este caso, el demonio normalmente irá y poseerá el cuerpo del humano para que poco a poco su esencia se le quede impregnada en el alma. Sin embargo, el humano pierde todo rastro de humanidad y no siente escrúpulos, y no decir que el demonio puede perder la vida si no se anda con cuidado." Bill hizo una pausa y dejó de mirar a Pino para observar el exterior de la ventana.

"He visto humanos que han seguido este paso, y he de decir que se pueden catalogar como los demonios más agresivos y descontrolados que existen. No les importa nada ni nadie, van por el universo sin rumbo, como monstruos que son, y destrozando a cualquiera que se les ponga en su camino."

"Vaya, eso debe ser horroroso, pero supongo que tú no has pasado por eso."

"Afortunadamente, no. Yo he nacido como un demonio, pero he visto bastantes casos para saber cómo es, y he de decir que no me gusta, incluso para mí."

"Bueno, no pasa nada, si nos encontramos con alguno seguro que le haremos frente." Dipper le dio un beso a Bill y se acostó en la cama apoyando su cabeza sobre el abdomen de su novio. "Juntos."

Bill sonrió y le dio un beso de vuelta. "Juntos."


NOTAS DE LA AUTORA

Bueno, bueno, ¿de qué o quién estará hablando Abigail? ¿Qué les está ocultando a nuestros protagonistas? Ah sí, y cuanto tiempo sin ver a Wendy y a Robbie, se ve que ya tienen planeado su futuro bien, como lo tiene la familia Pines, ¿verdad? Y esperemos que el Incidente este en el pasado, no queremos ningún problema innecesario...