Capítulo VI

Era hermosa, realmente lo era. Sus ojos verdes ocultos tras largas pestañas, su sonrisa, la forma de caminar y hasta su facilidad de envolverlo con esa calidez que sólo ella desprendía.

Y la amaba, así a la distancia, observando cómo algunos mechones se mecían desde su coleta mas armada. Cómo su nuca blanca dejaba entrever algunas pecas. Todo en ella era perfecto: Lily Evans era perfecta.

Y se lo volvía a repetir: la amaba con toda su alma. Debía encontrar la manera de hacérselo saber, porque estaba más que seguro de que sus sentimientos serian correspondidos.

Intentó llamar su atención, pero no, ella no le miraba, intentó de nuevo pero Lily estaba ocupada con unos papeles.

Otro intento más, debía captar su atención a cómo de lugar.

― mmaa. ― salió de su boca pequeña. Con todo el esfuerzo del mundo. Esto logró lo esperado. La pelirroja se giró para verlo y sus ojos brillaban extrañamente emocionados.

― ¿Cómo me llamaste Harry?

El pequeño sonrió abiertamente, extasiado por ser nuevamente el foco de su madre.

― Harry, amor ¿qué dijiste? ― volvió a repetir ahora cerca de él. Los papeles de su trabajó reposaban desparramados sobre la mesa ratona del living.

― m…― se detuvo. ― mmaa…mmaa

Si a la pelirroja no le agarró un ataque en ese mismo momento era nomas por que la felicidad se lo impedía. Tomó al niño en brazos y le sonrió tanto que creyó que se le rompería la mandíbula.

Justo en ese momento, porque no tenía la suerte que fuera en otro, tocaron a la puerta. Lily salió con Harry en brazos.

― ¡Hola! ― James saludó con menos ánimos, estaba algo pálido. ― ¿Te sientes bien?

― ¿Eh? ― el retoño de ambos movió sus bracitos para pasar a los brazos de su padre y este lo aceptó gustoso. ― Si, me siento bien pero hay algo de lo que debo hablarte.

― La verdad es que yo también.― comentó con una sonrisa amistosa. ― James asintió sin ganas. ― Pero comienza tuno hay problema.

Lily le ofreció asiento y ambos se situaron en el sillón más grande de aquella sala. Harry se movió inquieto, tomando el móvil de su padre y jugando con él.

― ¿Ahora qué pasó James? ¿Tus padres están bien? ― se preocupó la pelirroja. El joven asintió― ¿Entonces?

― Es que veras, se trata de mi vida privada. ― Lily obviamente no entendió esto. ― Es sobre mi persona.

― ¿De qué hablas? ― cortó ella viendo que daría para largo si no preguntaba.

― ¿Recuerdas a Alison? ― Lily asintió confundida. ― Ella no es mi novia, es mi prometida.

Silencio.

¿SU PROMETIDA?

― Y vuelve la semana que viene. –

Silencio.

¿SU PROMETIDA?

― ¿Desde cuándo están comprometidos? ― La vena grande le estaba titilando y se notaba.

― Desde hace dos años y medio.

Silencio.

¿SU QUE?

― ¿Y no fuiste capas de decírmelo antes? ― la cara de Lily era un poema, de los malos. ― James esto es…es…ASH ¡no tengo ni siquiera una definición!

― Lily, yo... ― Harry parecía entender la situación, a su manera, pero la entendía. Su carita se había transformado en una mueca de disgusto.

La pelirroja se levantó.

― ¡Eres la persona más egoísta que conozco!

― ¿Egoísta?

― Espera, dejarme adivinar. De seguro vienes a decirme esto porque ella te aviso que vendría ¿no? Temías que me enterara por un tercero.

― Bueno, sí pero... ―

―ASH ¡Aléjate! ― le gritó caminado hacia la cocina. ― ¿Tienes idea de cómo me deja esto James? De un momento a otro Harry ya tiene madrasta y…y…

― No es para tanto, se que con Alison se llevará bien, ella es especial.― intentó explicarle pero la pelirroja parecía frenética.

― No si no me preocupo, de veras… ¡Lo que no me entra en la cabeza que hayas sido tan cerrado conmigo y que me hayas ocultado algo así!

― Lily lo siento, no pensé que te pondrías así.

― ¡AHÍ ESTA TU ERROR! ― Harry comenzó a lloriquear por el grito de su madre debido al susto que le causo. ― Ya bebé― lo tomó.

― Lily―

― ¡Vete de mi casa!

― Pero. ― James se vio increíblemente arrastrado hasta la puerta de salida por una pelirroja iracunda. Toda la felicidad que había tenido se esfumó como un suspiro.

― ¡No tengo ganas de verte la cara!

― Pero, Lily-

― ¡Vete!

―Lily, yo... ― No había caso ya estaba en el pasillo frente a una pelirroja histérica. ― ¡Bueno, pero por lo menos dime qué era lo que me ibas a decir!

Lily se mordió el labio con lágrimas contenidas.

― Harry dijo su primera palabra. ―

PUM

Otra vez estaba sólo del otro lado del pasillo.


Remus entornó los ojos nuevamente y tratando de contener la poca paciencia que le quedaba, sorbió algo de su café.

― Otra vez la puerta en la cara. No se cansa. ¡No! claro que no, esa maldita puerta, juro que algún día la arrancare de allí― pegó un fuerte golpe en la mesa y el castaño agradeció estar lejos de la mirada de la gente. El lugar vip siempre era el mejor cuando de situaciones de enojo se trataba.

― James, contrólate. Agradece que no te tirara con un florero o con algo similar―

― No ayudas. ―

― No intento hacerlo, te tardaste cuantos meses en decirle que estabas comprometido. ― el despeinado bufó fastidiado por tanto regaño. Primero su madre al notarlo molesto por teléfono esa tarde y ahora Remus.

― Dime algo ¿Eres mi amigo? ―

― Lo soy, justamente por eso te hago recapacitar. En vez de estar enfadado por un portazo, común entre ustedes, deberías sonreír y brindar por la primera palabra de tu hijo.

― feh―

― ¿Sabes por lo menos cual fue?

― No, Lily omitió esa parte antes de cerrarme... ― Remus lo miró mal.― ya, debí preguntar.

― Mamá. ― el moreno levantó a vista al castaño. ― Esa fue su primera palabra.

― No me extraña, ahora lo que me intriga es cómo lo sabes. ―

― Lily envió un mail a todos sus conocidos con la noticia. Ya sabes: "Lilynews".― James sonrió al recordar el apodo que le había puesto Sirius a los informes semanales de Harry que la pelirroja enviaba a todos sus amigos vía mail.

Es que ella era muy abierta con quien quisiera compartir la felicidad que sentía de ser madre y un día se le ocurrió mandarle a sus amigas un mini informe comentándoles cómo Harry se había comportado en el médico. Ya, no tiene mucha importancia, pero para una madre babosa y unas tías cariñosas eso si era noticia.

La cosa se complicó un día que envió el email desde el ordenador portátil de James, se equivocó entre el ajetreo de evitar que el joven explotara su cocina y que Harry se electrocutara junto con su padre, y apretó el botón erróneo.

Lo demás fue historia. Sorprendentemente más de la mitad de los contactos de James respondieron. La mayoría, eran hombres de negocios, casados y…con hijos. Les extrañó pero tomaron cómo un mensaje divertido. Y obviamente, entre todos estos contactos, Remus estaba entre los primeros.

― ¡Buenas! ― Los recuerdos de ambos fueron interrumpidos por Sirius. El mismo mostraba su sonrisa cautivadora e iba vestido todo de negro cómo era su costumbre. Sus ojos brillaron extrañamente al sentarse junto a sus amigos.

― ¿Que es lo que te tiene tan contento? ―

― Hoy es mi tercera cita con Vanessa. ―

― ¿Te están atrapando? ― pregunto James incrédulo. Sirius negó.

― Es obvio, la mujer me fascina, si supieran lo hermosa que se ve desnuda. ― Remus le miró con reproche odiaba que hablara de sus mujeres como si fueran un pedazo de carne. ― Pero no, no la imagino cómo nada más que una amante. Y estoy seguro de que ella me ve de la misma manera.

― ¿Seguro?

― Más que eso, me lo planteó en la primera noche antes de bueno, ustedes saben.― hizo una seña al camarero para que le trajera algo de tomar― Así que en parte te admiró hombre. ― miró a James. ― No cualquiera acepta su responsabilidad de esa manera tan…insistente.

Lily bajó del auto con una pila de papeles en un brazo y con su bolso en el otro. Era un hermoso día de verano.

Hola. ―

¡AH! ― Los papeles salieron volando en todas direcciones. ― ¡Cielos! ¿Potter qué demonios crees que haces?

Saludando. ― admitió él algo sorprendido por la reacción de la pelirroja. ― no era para que te pusieras así.

Cómo quieres que me ponga si te apareces de repente detrás de mí.

Ya, mi culpa. ― se encogió de hombros. ― ¿Cómo estás?

Para que quieres saberlo. Creí haber sido bien explicita cuando te dije que no quería volver a verte. ―

Es que pensé... ― Lily puso cara de:¿piensas? ―Se que me gritaste por teléfono que no te molestara pero... ―

No lo entendiste. ― soltó irónica. James se sintió tocado en su fibra sensible. ― Te lo explicare despacio para que lo entiendas: no me interesa saber nada contigo.

¡Pero estas esperando un hijo mío!

¿Y? Por favor, estoy segura que no eres de la clase de persona que se deja atar por este tipo de cosas. ― Lily terminó de levantar los papeles y comenzó a caminar.

James la alcanzo rápidamente. El tener las piernas más largas y pasarla por veinte centímetros era una gran ventaja.

¿Qué clase de persona crees que soy?

No creo que quieras saberlo. – se adelantó ella irónica. James la tomó del brazo y la obligó a girarse. Estaba perdiendo la paciencia.

Dímelo. ― exigió gélido.

Para mi eres un rico egoísta, pedante, ególatra y…y… ¡ash! Eres tu Potter, por dios ¿Me quieres hacer creer que el hijo que estoy esperando te interesa?

Lo creas o no, si lo hace.

¿Y cómo sabes que es tuyo?

Silencio sepulcral. James lo había pensado miles de veces desde que el primer portazo había dado e su cara.

Eras virgen, cuando…tú sabes. ― por primera vez la vio sonrojarse al extremo marcándose aun mas las pecas de su rostro. ― Y si tiene que ver, no creo que seas la clase de persona que se va encamando con cuanto hombre se le acerque.

Lily bajó la mirada completamente intimidada.

Ya ves.― increíblemente, James era un hombre que si bien se tomaba grandes libertades, sabía que sus actos tenían consecuencias y que si tenía que pagarlos debía hacerlo con la cabeza en alto y sin pestañar. Era un hombre, no un niño que salía huyendo después de arrojar la piedra.

Está bien. ― suspiró Lily derrotada. Todas sus defensas habían caído ante este ataque de sinceridad.

Ese era el principio de todo.

― La verdad es que eso es lo más maduro que has hecho en toda tu vida. ― comentó Sirius acomodándose el puño de la camisa. ― Cualquier otro habría salido huyendo.

― No te pongas cómo ejemplo, libertino, sabemos que por más tiro al aire que seas también te harías cargo. ―bromeó James.

― Si, pero jamás me descuide. ― anunció el de mirada gris con suficiencia. ― Me encantan las mujeres, las amo cómo género y cómo sexo, pero no estoy listo para atarme a una con tantos peces en el mar.

― Eso ya lo sabemos. ― balbuceó James. ― De todas formas, no me arrepiento de haberlo hecho, y si hubiera tenido dudas de que Harry era mi hijo, después de nacido ya no tendría ninguna.

Y esa era una afirmación que era tan verdadera como el hecho de que Lily aun seguía histérica hablando por teléfono con Elis, llorando por lo desconsiderado y cara dura que podía llegar a ser James sin darse cuenta.


¡He vuelto! perdon si me demore, pero aqui la continuacion. Grcias por seguir la historia y contestarelos reviews de a poco n.n.

Beshos!

Grisel