Capitulo 7: Unwritten

Canción de Natalie Imbruglia

Solo.

Había pocas cosas de las que él podía disfrutar y cierto grado de soledad era uno de ellos. No era esa soledad donde no tenías a nadie para apoyarte. No, eso lo detestaba. Más bien, era la soledad superficial la que él podía disfrutar más que nadie.

Significaba un tiempo para él mismo, sin nadie que estuviera tratando de descifrar lo que pensaba. Un tiempo para pensar en sus metas, en como había avanzado y cual era el siguiente reto a superar. Un tiempo para recordar y hacer que su odio creciera cada vez mas, porque era el odio lo que lo hacia mas fuerte.

Escucho la puerta deslizarse, dejando pasar un barbullo molesto. Frunció el ceño y se hundió más en el agua. El tipo que entraba repartía órdenes a voz de grito y reía de sus propios cometarios siendo seguido del sequito de idiotas que tenia por sirvientes. Sasuke sintió las ondas que provoco el cuerpo al entrar en el agua y abrió sus ojos ligeramente mirando en dirección hacia aquel hombre.

—Mira Kohaku no estamos solo. — hablo con fingida amabilidad. – Es solo un crio, pero encárgate que el viejo de la posada sepa lo que se obtiene por mentirnos.

El hombre le sonrió a Sasuke dejándole ver un par de dientes de oro.

Vulgar e insoportable.

Sasuke volvió a cerrar los ojos, concentrándose en ignorarlo. Aquel tipo era su objetivo y tenia el libre albedrio de matarlo o no. Y la primera opción se le estaba antojando demasiado.

Era un alivio que estuviera en la misma posada, ya que recolectar información seria más rápido y su único obstáculo parecía ser aquel ninja llamado Kohaku. Abrió lentamente los ojos y lo evaluó mirándolo a través de sus pestañas. Era alto y poco robusto, probablemente bastante ágil, pero tenia una expresión de fastidio que Sasuke rara vez miraba en los matones que contrataban los "lideres" de alguna banda.

Sasuke salió del agua al percatarse que comenzaba a oscurecer. Sintió como la vista de Kohaku no se apartó de él en todo el camino, mentiría si no admitía que lo ponía nervioso. No por sus habilidades, sino por ser descubierto antes de tiempo. Sin embargo, al adentrarse nuevamente en los pasillos de la posada, un cuerpo callo sobre él y casi de manera inmediata activo su Sharingan.

— ¡Al fin un lugar de ver! – grito una voz femenina que reconoció al instante, aun sin haberla visto. Sus ojos volvieron a ser azabaches justo antes que Kohaku y otros curiosos llegaran al pasillo.

— ¿Qué haces aquí? – pregunto en un murmullo, ocultando su enojo. No sabia si era por ser casi descubierto, porque realmente lo había asustado, o por la desfachatez de invadir su espacio personal con tanta libertad. Aparto los brazos de sus hombros y se giro hacia Aiko.

— ¿Qué crees tu? – pregunto con sorna, colocando sus manos en su cadera.

—Vámonos.

Sasuke la tomo del brazo y camino junto a ella. Los ojos azules de Kohaku habían visto toda la escena con curiosidad y sospecha, y él había llamado la atención más de lo deseado. Abrió la puerta de su habitación y al estar solo los dos, la soltó finalmente. Masajeo su sien y se sentó en el futón.

—Esta es tu habitación. – declaro ella. Sasuke no respondió, era obvio que lo era. – No te importa que los del sonido descubran que estoy contigo.

—Estoy solo en esto. No hay nadie del sonido hasta varios kilómetros de aquí.

La chica dio un profundo suspiro y se lanzo hacia el otro futón.

— ¿Me esperabas? – pregunto con una sonrisa, girando su cabeza hacia Sasuke.

—No. – no respondió tajantemente, levantando una ceja al verla. – Las demás habitaciones ya estaban reservadas.

—Si, claro…— respondió haciendo un ademan con la mano antes que el moreno terminara de hablar. — ¿Y a que se deben estas vacaciones?

—No son vacaciones, es una misión.

La chica bufo y se levanto, caminando hasta la ventana.

—Una que casi arruinas. – continuo Sasuke, una vez la chica le daba la espalda. – Procura pasar desapercibida de ahora en adelante o vete lo antes posible.

Aiko lo miro sobre su hombro por unos segundos y luego regreso sus ojos al paisaje que se exhibía al otro lado del vidrio.

— ¿Por qué estas tan tosco? – dijo con fastidio. – pensé que sin los del sonido rondando estarías mas libre, pero incluso estas peor.

Un indescifrable sonido gutural fue toda la respuesta del pelinegro, y después se formo el silencio. Sasuke estaba realmente molesto. Aiko no solo había hecho que casi lo descubrieran, sino que se había convertido –sin intención alguna – en una futura posibilidad de chantaje. Al menos así lo miraba él. Y la chica ni siquiera se daba cuenta del peligro que corría a su lado.

—Vamos Sasuke, relájate por lo menos una vez en tu vida. – Sasuke la analizo con curiosidad, la manera en la que le hablaba no era la misma de siempre, parecía mas bien cansada. No queriendo indagar más en esos asuntos, que sabían no le beneficiarían en nada a su misión, se levanto de la cama. Había tomado el pomo de la puerta, cuando ella una vez más hablo: — Sasuke… — escucho los pasos de ella acercarse, sabia muy bien lo que seguiría. Le daría la carta y él se podría largar a un lugar tranquilo para leerla sin ser molestado. El cosquilleo de la anticipación recorrió su estomago. – te veo en la cena… supongo.

Sasuke la miro sobre su hombro, intrigado y ligeramente decepcionado. La chica se había acostado nuevamente y mantenía los ojos cerrados. Se fue de ahí sin esperar mas, él no preguntaría por la carta, si Aiko quería dársela o no era problema de ella. Como ya se había dicho antes, él podía dejar las cartas cuando él quisiera, ¿verdad? Sacudió su cabeza en un vano intento de alejar esos pensamientos, era estúpido solo dudarlo. Aquella Kunoichi desconocida que le había agarrado manía no era absolutamente nada en su vida.

Dio un paseo por el pueblo, contando los ninjas que tenia su objetivo a su cargo y los que eran simples matones. Habían tres ninjas apostados a cada lado de la posada, con Kohaku eran cuatro y probablemente era el mas fuerte; el resto de la pandilla era hombres robusto que alardeaban con malos modales y espadas mucho mas pesadas que la suya. Ni siquiera merecía perder el tiempo con ellos.

Desde los tejados logro observar la habitación de él y la distancia desde la suya propia, trazando el plan en su mente. Regreso al posada cuando comenzó a atardecer, su caminar era lento, no quería darle a entender a Aiko que se había tomado enserio lo de cenar juntos. Si ella quería comer con él, debería esperarlo hasta que llegara; aunque seguramente la chica seguiría en su estado depresivo en la habitación.

Mejor para ambos. – pensó, así los dos correrían menos riesgos al estar rodeados de enemigos.

Al recordar el extraño comportamiento, no pudo evitar preguntarse que le sucedía. Podía haber pasado algo en el otro lugar al que viajaba, tal vez un problema con la Kunoichi. Claro, por eso no le había entregado ninguna carta.

—Problemas entre chicas. – se dijo primero. No era que él fuese un experto en el tema, pero había visto, escuchado y terminado en medio de varias peleas entre Sakura e Ino. Era de lo más cotidiano entre dos féminas, por lo que nunca les dio importancia. Además, discutían por las cosas mas triviales que se podía imaginar, hasta existía el rumor que habían terminado su amistad por él. Tenia que tener el cerebro de Naruto para creerse eso, su primer contacto con cualquiera de las dos fue hasta la selección del equipo siete.

Había muchas posibilidades que algo así estuviera pasando, Aiko era problemática – vaya que él si sabia sobre eso. – y su Kunoichi también. Podían haberse peleado, Aiko se fue de donde—sea—que—estuviera y por eso no había carta. Era lógico en todo, excepto, que no explicaba porque la peliplata estaba deprimida y no echando fuego como solía hacer Sakura.

Una posibilidad mas oscura se inserto en su mente, después de todo ella era una Kunoichi y en el mundo ninja nunca se podía asegurar la vida de alguien. Sintió un feo sabor amargo recorrer su garganta y una leve opresión que le comprimía los pulmones. Supuso que era una intrascendente decepción, había estado intentando saber que tan fuerte era esa chica y sus capacidades médicas, para que tal vez, fungiera de medic—nin una vez él fuera tras Itachi.

La entrada a la posada se figuro delante de sus ojos y en ese momento fue plenamente consciente de lo que surcaba su mente. ¿Por qué estaba pensando en esas idioteces cuando estaba en plena misión? Debía concentrarse y no divagar en cosas que ni siquiera le interesaban. Molesto consigo mismo, atravesó la recepción dispuesto a subir a la habitación, pero la voz de Aiko llego hasta él. Intrigado, se asomo a la pequeña instancia que fungía de comedor y su cara se contrajo al verla sentada junto al ninja llamado Kohaku. Se acercó y ella al verlo le hizo una señal con la mano.

— ¿Donde has estado? – le pregunto, cuando el llego a la mesa. – te fui a buscar al poco tiempo que te fuiste.

—Pensé que te sentías mal. – dijo, ignorando la pregunta y al ninja justo a ellos.

—Quien no lo estaría si lo dejan solo. – intervino Kohaku, apoyando su mentón el la palma de la mano y examinando a Sasuke con sumo interés.

—Vamos a cenar. – ordeno Sasuke, ignorando al ninja y dispuesto a darse la vuelta para salir de aquí.

— ¿Por qué no nos quedamos a comer aquí? – interrogo Aiko. – aun no he ido a las aguas termales.

—Puedes ir mañana. Lo mejor es comer en otro lugar. – respondió, sin dejar espacio a reclamos.

Aiko se levanto disgustada y rápidamente se despidió de Kohaku. El chico miraba todo desde su asiento, pero antes de que Sasuke pudiera ir detrás de la peliplata, se levanto impidiéndole el paso al moreno.

—Eres bastante perspicaz. – le dijo. Sasuke levanto su mirada, no dejándose intimidar por la cabeza y media que le llevaba de altura, ni por el brillo burlón en sus ojos verdes. – y por eso, te aconsejo que para mañana te busques otra posada. No me gustaría tener que termina con tu vida y con la de tu amiga.

—Hn.

Sasuke lo esquivo y siguió su camino. Algo raro había en aquel ninja para que le diera una advertencia, en lugar de intentar matarlo. No debía fiarse.

Caminaron solo un par de minuto, antes de que Sasuke entrara a un establecimiento al otro lado de la calle y eligiera una mesa junto a la ventana que tenia una vista justamente hacia la habitación de aquel bandido. Aiko se había sentado frente a él y a pesar de que no era su intención, lo cubría de ser visto.

— ¿Sabes? Ya he estado en este lugar. – soltó de repente Aiko, observando el pequeño restaurante. Sasuke clavo sus ojos en ella, dándole a entender que la escuchaba. – Justamente antes de conocernos vine a este pueblo. No estuve mucho tiempo, pero tengo buenos recuerdos y conocí un lugar hermoso.

Dejo escapar un suspiro involuntario y fijo sus ojos en la mesa entre ellos con sus pensamientos en aquel valle que acababa de mencionar. –Fue ahí donde conocí a Itachi. – quiso decir, pero no sabia como reaccionaria Sasuke al saber que había estado buscando a su hermano, antes de conocerlo a él y que con todas sus intenciones lo había utilizado para volver con el mayor de los Uchiha– con todo lo bueno y malo que eso implico.

—Por eso estas así de triste. – no era una pregunta, sino una afirmación del pelinegro. Aiko levanto la cabeza con tanta fuerza, que unos mechones se soltaron de su amarre, no pensaba que Sasuke fuera a advertir en su cambio. – puedes irte si no quieres estar aquí.

—No es eso. No me molesta, ni estoy triste… son solo recuerdos. – Intentos sonreír, pero no convención en ningún momento a Sasuke. Sin embargo, no hubo necesidad de inventar algo más ya que una joven camarera se acercó hasta ellos sumamente nerviosa.

La chica apenas había hablado para pedir sus órdenes y torpemente asistía cada vez que Sasuke hablaba; claro estaba que la peliplata había sido totalmente ignorada.

— ¿Qué sucede? – pregunto Sasuke con su voz grave al percatase que la chica aun seguía frente a ellos, la miro fijamente y ella no pudo hacer mas que colorarse.

—N... Na… ¡Nada joven! – Dijo negando firmemente, por lo que su corto cabello negro se movió al compás de su cabeza, antes de salir disparada hacia la parte trasera del restaurante.

—Realmente eres cruel. – le dijo Aiko. Sasuke levanto una ceja.

—Ella ha sido la torpe que no hace bien su trabajo.

— ¡Oh vamos! ¿Me dirás que no te percatas de lo que le causas? – Le acuso riendo.

Sasuke se encogió de hombros, restándole importancia.

—No he hecho absolutamente nada para que se comporte de esa manera. – respondió con su típica seriedad, pero no pudo evitar que sus labios se curvaran en una pequeña sonrisa de medio lado.

Aiko lanzo una exclamación y casi al instante sus ojos se entrecerraron y cruzando los brazos sobre su pecho, apoyo totalmente su espalda en el respaldar de la silla.

Ella tiene razón. Eres un maldito ególatra. – Sasuke bufo, ya se esperaba los insultos desde que la peliplata había recuperado los ánimos. Y una parte de él, que el negaba rotundamente a aceptar, se sintió aliviado al saber que sus deducciones de aquella tarde habían sido erróneas. – Ni siquiera se lo que ven en ti.

Aiko lo observo, todo lo que la mesa le permitía, con una mirada critica y evaluando cada una de sus facciones. Sasuke se sintió repentinamente incomodo y aparto su mirada de ella con cierto fastidio, mientras intentaba ignorar que aquellos ojos negros lo estaban recorriendo. Estaba un poco acostumbrado a ser el centro de miradas femeninas, aunque acostumbrarse no lo hacia menos pesado; pero se había tratado de niñas que lo miraban sonrojadas y que solamente intentaban llamar su atención siendo lo mas molestas posibles. Esas miradas no le importaban, de lo contrario, Sakura nunca hubiera llegado a ser lo que alguna vez significo para él.

Pero ahora estaban esas miradas que habían empezado a recibir desde hace un tiempo atrás, que si lograban hacerlo revolverse en su sitio y que no eran para nada de admiración, asombro o enamoramiento y mucho menos con intenciones inocentes. Eran mas insinuantes y no venían precisamente de niñas, incluso algunas eran mayores que él. Muchas veces sentía la necesidad de gritarles que apenas había cumplido los catorce años y que se fueran a acosar a otros con más interés. Aunque con mucho permitía que esos pensamientos abordaran su mente, menos para que salieran de sus labios. Sin embargo, no se quejaba del todo, reconocía que era gratificante saber lo que su sola presencia causaba.

— ¿Terminaste?

—Si, Sasuke—kun – respondió con burla, esbozando su típica sonrisa. – no pensé que te molestara, después de que estabas alardeando de tu físico.

Oportunamente la comida fue servida y otra vez Sasuke no tuvo necesidad de librarse a si mismo de la incomoda situación.

—Aunque no estas nada mal, si te interesa saberlo.

Sasuke trago inmediatamente al escuchar esas palabras y la miro sorprendido. Descubriendo los ojos brillantes de burla y conteniéndose la risa.

—Realmente eres fastidiosa. – le dijo. Antes de volver a concentrarse en su comida.

—Claro que no piensas eso de mí, le doy alegría a tu vida.

Aiko comenzó con su comida al no recibir respuesta, tampoco era como si la esperaba; pero sabía que algo de sus palabras podían tener razón.

En el año que tenía de conocerlo, no había visto a nadie más que los ninjas del sonido – que realmente parecían sus subordinados. – cerca de Sasuke, ni él había mencionado a nadie e incluso había admitido que no tenia amigos por considerarlos innecesarios. Por lo tanto eso la dejaba a ella, y Sakura de una manera especial, como las únicas que se acercaban lo suficiente a Sasuke para distraerlo del ambiente cada vez más oscuro en el que estaba. Y estaba claro que por alguna razón, tal vez el anonimato, Sasuke tenía más confianza con Sakura que con ella.

No le importaba realmente, o al menos eso creía cuando acepto la propuesta de Ino, pero en ese momento cuando la que cenaba con el moreno era ella y no su amiga de Konoha, la que lo había abrazado esa mañana era ella y la que viajaba hasta donde él estuviera era ella; pudo darse cuenta que dolía saber que no se tenían la confianza suficiente y quería cambiarlo.

Necesito que me ayudes a que Sakura olvide a su antiguo amor. – le confeso Ino en el restaurante de barbacoa, una vez que Sakura se fue. – ya viste como se pone cada vez que se lo mencionan y ya ha pasado demasiado tiempo desde que él abandono la aldea.

¿Cómo voy a ayudarla? – pregunto. Ino ensancho su sonrisa y se acercó a ella un poco más.

Desde que ese chico le escribe esas cartas, ella ha mejorado muchísimo y ahora estoy segura que las sonrisas que da a las personas no son falsas, como lo eran antes de que todo esto empezara. –Aiko recordó la primera vez que había visto a la pelirosa y el dramatical cambio de expresión que había sufrido al pensar que nadie la observaba. Ahora lo entendía. – ha sido tan buen apoyo como lo hubiera sido Naruto, si no se hubiera marchado también. – Así que necesito que me digas que piensa él de Sakura, y en un par de meses con mi ayuda, ese chico finalmente vendrá aquí.

Lo considero, la posibilidad no era de un cien por ciento pero tampoco era totalmente nula, tal vez Sasuke no saliera corriendo a Konoha por Sakura, pero podría terminar sintiendo algo por ella y finalmente se conocerían. Sabia que Sakura tenia bastantes posibilidades, mas que ninguna otra. Y por eso en aquel momento, había aceptado sin pensarlo.

¿Y ahora?, se pregunto mientras llevaba un bocado a la boca. Sutilmente levanto la vista y diviso a Sasuke a través de sus pestañas.

—Disculpen. – interrumpió una vez mas la camarera, llevando consigo un postre. — a mi y mis amigas nos gustaría que lo aceptara. – Extendió la bandeja sin levantar la mirada del suelo y con un sonrojo notable en su rostro. – es para usted y su amiga.

Sasuke que mira a través de la ventana, apenas movió sus ojos para ver lo que le ofrecían. Estaba dispuesto a rechazarlo cuando sintió un golpe en su rodilla que le hizo fruncir el seño. Molesto, fulmino a la causante y la descubrió haciendo señales extrañas que apuntaban a él mismo y al postre. Suspiro, al darse cuenta que entendía perfectamente lo que quería decir y con un pequeño movimiento de cabeza permitió que la chica dejara el postre en la mesa, casi saltando de alegría.

Estaba claro que él no probaría ni un bocado de aquel postre que a simple vista le parecía demasiado dulce y mientras su compañera se deleitaba con el regalo, él mantenía su vista fija en el panorama que le ofrecía la ventana esperando pacientemente el momento perfecto para salir. Los dos ninjas que custodiaban los tejados bajaron, y en ese mismo instante él se puso de pie.

—Nos vamos. – ordeno. Dejando el dinero en la mesa.

Sasuke salió del lugar sin demasiada prisa pero tampoco espero a Aiko, quien tuvo que acelerar su paso para alcanzarlo a la salida del establecimiento.

— ¿Pero que ocurre? – pregunto tomando aire al situarse al lado del moreno.

—Permanecerás en la habitación y mañana al amanecer partiremos.

El cuerpo de Aiko se tenso al comprender el significado de esas palabras. Estaban en medio de una misión ninja y sabía lo suficiente para suponer el riesgo que se corrían en ellas. Se detuvo involuntariamente y Sasuke al notarlo, también.

—No nos descubrirán. – le dijo Sasuke sin variar el tono de su voz, pero transmitiendo un poco de su propia confianza a ella.

La atmosfera se volvió espesa para ambos, la carga de la vida de uno estaba en juego y todo dependía de la buena actuación que ofrecieran. Él, que había previsto el problema desde la llegada de la peliplata, había modificado ligeramente su plan original para evitar una huida a medianoche. Sabía que las condiciones y teniéndola a ella lo pondrían en una clara desventaja en el campo de batalla, por lo que debía evitar completamente un enfrentamiento; y dejando un poco a la suerte, decidió probar lo que algunos decían: el mejor lugar para esconder algo, es a la vista de todos.

Al cruzar el umbral de la posada, la vista de los ninjas se fijo de inmediato en ellos hasta que se perdieron en el segundo piso. Aun así, Sasuke sabia que alguno de los ninjas se quedaría vigilándolos, por lo que decidió guardar las apariencias hasta que su objetivo estuviera en la posada. Se acostó en su futón y aunque aparentemente estaba tranquilo, sus sentidos estaban en máxima alerta. La misión era relativamente sencilla, para otras que había ejecutado, en el peor de los casos mataría a todos y se llevaría la información; pero ese no era su objetivo personal. La parte de su entrenamiento consistía en infiltrarse, tomar la información, — matar si así se le antojaba. – e irse de ahí sin que nadie sospechara nada.

Lo cual lo dificultaba la presencia de Aiko.

— ¿Y ahora que haremos? – La voz de la peliplata era un poco mas que un susurro y Sasuke supuso que aun se sentía atemorizada por su situación.

—Tú nada. Duérmete que partiremos temprano.

—Es imposible que lo haga con tanta tensión. — El pelinegro observo como ella se levantaba de la cama y caminaba de un lado a otro por la habitación. — ¿Sabes? No me controlo bien cuando estoy nerviosa, hablo demasiado. Mi abuela solía decirme… — El Uchiha estuvo de acuerdo con ese comentario y sabiéndose advertido, concentro toda su atención en el movimiento en el pasillo. Hasta que dejo de escuchar completamente a Aiko.

Casi media hora después, pudo escuchar a los corpulosos hombre, quejándose sobre el baúl que arrastraban. Espero que los pasos se dejaran de oír y con sumo cuidado se levanto. La peliplata, que se había acostado unos minutos atrás, lo imito y observo como se dirigía a la puerta.

—Sasuke— lo llamo con la voz apagada manteniendo su vista fija en las sabanas sobre sus piernas. — cuídate. – murmuro.

Escucho la puerta deslizarse y volverse a cerrar. ¿Qué rayos estaba haciendo? Era Sasuke Uchiha ha quien le había dicho eso. Se insulto y bofeteo mentalmente antes de tirarse en la cama. Se supone que tenia que averiguar que sentía el chico por Sakura, — al menos para ella era claro que la chica era del agrado de Sasuke. – no pasarse todo el día divagando lo que Sasuke significaba para ella.

La imagen del mayor de los Uchiha cruzo por su mente y el recuerdo de la sonrisa cálida que lo había observado esbozar un par de ocasiones tiño sus mejillas de un ligero rosa.

Si esa es la última carta con el sello que tienes, entonces no la desperdicies en mí. – le dijo, tomando sus manos y colocando el pedazo de papel en ellas. –Se muy bien lo que debo decir y a quien, pero ahora no es el momento. Sin embargo, — añadió al ver la decepción en los ojos oscuros. – me ayudarías en mis propósitos, si le ofreces este regalo a mi hermano menor.

—Sasuke es tan diferente a ti, Itachi—kun – murmuro para si misma.

¿Pero acaso los sentimientos hacia Itachi que la habían llevado a buscar a Sasuke, habían cambiado? Negó fervientemente, no era posible de ninguna manera que ella terminara enamorada de alguien como Sasuke. Alargo su mano hasta tomar equipaje, que estaba junto a su cama, y extrajo la carta de Sakura y la coloco en la mesa que separaba ambas camas. Dándose la vuelta inmediatamente y mirando la puerta en espera de la llegada del moreno, avisando que toda había salido bien.

Mientras, Sasuke había desaparecido en el momento en que la puerta se cerró. El ninja que custodiaba el pasillo se sobresalto, pero antes de poder dar un paso a la habitación de los dos jóvenes, el Uchiha apareció detrás de él, dejándolo inconsciente con un certero golpe en el cuello. Coloco en cuerpo en la habitación mas cercana, para que no estorbara ni lo delatara e invocando su espada desde un pergamino, avanzo por los oscuros pasillos. El tercer rellano de la posada lo constituía un único pasillo sin ventanas y una puerta al final de este donde el jefe de aquella pandilla criminal pretendía vender la los pergaminos que había robado de los hombres de Orochimaru. Una persona como él, supuso Sasuke, no tendría el conocimiento para valorar aquellos jutsus, solo conocía el nombre del Sannin y lo que podían pagar por información de él.

Sumió a todos los hombres que estaban apostados en el pasillo en un genjutsu, donde la paz de la habitación no se vería interrumpida por nada. Como supuso, los tres ninjas restantes estarían en la habitación donde se llevaría a cabo el intercambio. Avanzo tranquilamente hasta la puerta y en el momento que uno de los ninjas salió, para comprobar que todo estuviera en orden. Los ojos rojos del Uchiha lo paralizaron. Cuando el segundo ninja cayo, otro inmediatamente lo ataca desde la habitación, lanzando un par de kunais que estuvieron lejos de herirlo. El tercer ninja salió al corredor antecediéndolo otro kunai más que cayó a los pies de Sasuke. El moreno salto antes de que el sello explotara y haciendo uso del humo de esto se escondió.

Los rayos azules se entremezclaron con el humo y antes de que desapareciera hizo que el chidori se alargara desde su espada atravesando el hombro izquierdo del ninja. El otro hombre cayo en de rodillas al piso al verse sorprendido, pero eso no le impidió comenzar a hacer un par de sellos que no logro terminar al verse atacado una ves mas. Esta vez el taijutsu venia desde su espalda y con una última patada salió disparado hasta el principio del pasillo.

Sasuke soltó una bomba de humo antes de entrar a la habitación, dejando el lugar en penumbras.

— ¡Kenji! ¡Kohaku! – grito el hombre desesperado. – Esos bastardos… ¡No te acercas, mis ninjas acabaran contigo! – Volvió a gritar, observando espantado los ojos rojos que sobresalían en la negrura. – Te lo advierto te mataran.

—Ya he acabado con ellos. – dijo Sasuke con su voz gélida. Observo como el hombre que se jactaba esa mañana de que él era solo un mocoso retrocedía a cada paso que él daba. — dame la información que le robaste a Orochimaru.

—Yo no… no tengo nada.

—No mientas.

El hombre trago saliva sonoramente y retrocedió unos pasos mas hasta chocar con la pared. Sasuke se percato que el humo se estaba disipando y debía terminar con todo en ese instante. Entonces la pregunta de aquella mañana volvió, ¿Lo mataría? Era libre de decidir lo que él quisiera. El Uchiha desenvaino una vez mas su espada alargándola hasta que el frio metal acaricio el cuello de aquel hombre. Pudo sentir el miedo y aun sin su Sharingan podía presentir cada movimiento.

—E… esta… esta bien… lo diré todo… — el hombre se deslizo aun pegado a la pared hasta caer sentado en el piso. – En el baúl de la esquina. –chillo. Sasuke miro sobre su hombro para comprobar si la información era correcta y justo ahí estaba un compartimiento de madera y gravados de metal abierto.

Guardo su espada y camino con pasos lentos y suaves hacia el sitio indicado dejando al tipo encogido de miedo. Aquello había sido mas sencillo de lo que él había esperada, solo la ausencia de Kohaku lo tenia intrigado. Sabía que Aiko estaba a salvo, ya que había dejado una pequeña invocación en la habitación; pero entonces ¿Dónde podía estar? Escucho un correteo a su espalda y se dio la vuelta justamente para bloquear el ataque con un mazo. El líder de la banda lo miro a los ojos sorprendido.

— ¡Tu! – acuso, aplicándole mas fuerza a su golpe. – eres el mocoso de esta mañana.

Sasuke se libero de él con una patada, lanzándolo al otro extremo. Saco un par de kunais e hilos y a una velocidad increíble lo inmovilizo. Solo un golpe más y el hombre cayo inconsciente. Una vez guardado la información que Orochimaru requería en los pergaminos que estaban en sus muñecas, Sasuke salió por la ventana cayendo sobre el pequeño borde que estaba en la de su cuarto.

Comprobó que todo seguía en orden, la invocación custodiaba la puerta y la silueta de la chica descansaba en una de las camas, sus ojos captaron la carta que estaba en la mesilla y sabiendo que no dormiría él resto de la noche decidió leerla. La tomo y camino hasta la ventana, donde la luna le permitía un poco mas de iluminación, fue consiente de lo rápido que rompió el sello pero por alguna razón se encontraba ansioso. Había tenido tantas suposiciones de esa chica a lo largo del día acompañando de una sensación incomoda, que lo único que quería era deshacerse de ese sentimiento.

"Me harías un favor si me dejaras de escribir, sabes tan bien como yo que eso no pasara, así que no amenaces en vano ya deberías de darte cuenta que no funciona conmigo.

Por otro lado, tengo el enorme placer y orgullo de corregirte señor—sabelotodo. A pesar de no tener aun el titulo de medic—nin soy una de las mejores de mi aldea y tengo varias personas bajo mi supervisión y NO he dejado a nadie morir, aunque tú probablemente sueñes con cortarle la cabeza a alguien todas las noches.

Por otro lado consideran ascenderme a Chunnin, por lo que ¿Quién será el gennin llorón de ahora en adelante?

Pd: tú no me conoces, por lo tanto no puedes tener mi presencia diciéndote algo. ¿Considera poner más atención en tu salud mental?"

Sasuke sonrió sin ser consciente de ello, al estar abstraído en la carta. La confianza que esa chica lograba transmitir en un par de palabras le agradaba y estaba seguro que lo escrito era cierto, si él por alguna razón no lograba mentirle, ella probablemente tampoco. Y él había logrado incluso más de la información que deseaba. Sabía su rango y que no era solo otro ninja con conocimientos médicos sino que tenia aptitudes de líder y con su obstinada meta de ayudarle, estaba seguro que no se negaría a participar en su equipo cuando fuera el momento de buscar a Itachi.

"¿Un gennin? Puede ser que sea mi rango, pero te aseguro que probablemente mi nivel sea el de un jounin" – escribió sin borrar la diminuta sonrisa que aquello le producía, no solo porque le había agarrado cierto placer en hacerla enojar; sino también porque esas peleas infantiles le recordaban a la que en algún momento él había tenido con Naruto y las que él rubio tenia con Sakura. Y se permitía recordar solo en esos momentos.

Aiko había observado todo desde su posición. La postura relajada del moreno a medida iba leyendo la carta y la minúscula sonrisa, no pasaron desapercibidos en ningún momento. Ya había conseguido la respuesta que Ino quería.

-Continuará-

Me he quebrado la cabeza escribiendo este capitulo y al final le he quitado la mitad de las cosas que pensaba escribir. Probablemente en otro los agregué, pero por ahora suficiente de Sasuke, pero me ha quedado largo así los recompenso del tiempo en espera.

He empezado una nueva historia se llama "El Doppelgänger" el genero esta entre suspenso y terror, algo que jamás he escrito, si tienen tiempo pasen por ella.

Jajajaja, bueno basta de publicidad. Los dejo con una frase de la canción. Nos leemos en la conti.

Live your life with arms wide open
Today is where your book begins
The rest is still unwritten, yeah