Habían pasado 2 semanas totalmente pacíficas. Los gemelos y el chico rubio iban seguido a la zona en donde se encontraba la estatua de Bill para recopilar datos; hasta el momento se habían atrevido a desenterrarla por completo, descubriendo unos extraños escritos en la zona que antes había estado bajo tierra. Sin embargo por más que buscaran en libros el lenguaje de estas siglas no parecían llegar a ningún lugar.

Los días sábados y domingos no se internaban en el bosque ya que esos días les tocaba trabajar a ellos en la cabaña del misterio.

Dipper y Bill se habían estado llevando bien. Demasiado bien a decir verdad.

Aquel día se encontraban en el bosque revisando algunos viejos libros en busca de información útil. Todo debían hacerlo en el bosque puesto que en la casa fácilmente podrían descubrirlos.

Mabel se había quedado dormida junto a Pato en su regazo y ella apoyada en el tronco de un gran árbol, aprovechaba de sacarlo a pasear las veces que les tocaba investigar.

Dipper miraba con celos a su hermana quien podía dormir plácidamente, el sueño de su hermana siempre había sido pacífico, en cambio él siempre sufría del constante insomnio y cuando se lograba dormir despertaba por casi todo; tenía el sueño muy ligero.

Se llevó una mano a sus ojos y apoyó su espalda en el tronco que estaba atrás de él. Sintió sus huesos crujir, había pasado mínimo 2 horas encorvado leyendo y leyendo libros. Un peso se hizo presente en su regazo, se asustó un poco pero luego reconoció que el peso era sólo Bill

—Tengo sueño Pino

— ¿no dormiste bien? —preguntó el castaño, ya se estaba acostumbrando a la cercanía del mayor quien secretamente (jamás lo admitiría por cierto) le tranquilizaba el contacto con la tibia pies del menor. Él siempre estaba frío.

—No es eso. ¿No te da sueño este clima? —acarició tímidamente los cabellos rubios

—Un poco… Estoy acostumbrado a tener sueño —Bill tomó la mano que antes acariciaba su cabello y empezó a jugar con sus dedos con una mirada somnolienta — ¿Qué haces? —rió Dipper

—Nada —dijo bajito, los párpados le empezaban a pesar, pero no se permitió quedarse dormido se irguió de nuevo y continuó la lectura del libro que se encontraba examinando.

— ¿Qué harás si lo conseguimos?

— ¿Conseguir qué? — Cuestionó aún sabiendo a lo que Pino se refería.

—Que vuelvas a tener tus poderes.

—… Seguramente iré al Consejo de Demonios en mi dimensión para preguntar sobre mi exilio

— Te irás, ¿cierto?

Mantuvo silencio un rato — Es lo más probable…

—Ya veo… —Continuó también con su lectura, más no tenía idea de lo que estaba leyendo, intentaba parecer que no le influía la decisión de Bill. De hecho ni debería hacerlo. No eran nada.

Bill necesitaba descifrar un misterio y a Dipper le gustaban los misterios. Sólo eso, nada más.

Por eso no debería afectarle lo que el rubio hiciera luego de.

—Pino —Lo llamó sacando de sus pensamientos al chico, quien se giró a mirarlo.

Sintió algo suave contra sus labios dejándolo pasmado, Bill le había plantado un beso. Fue corto, fue casto pero fue suficiente como para poner a mil al joven y pobre corazón de Dipper. Al separarse el rubio lo miró unos segundos y decir que el niño estaba rojo sería poco, se rió por el desesperado intento que hizo por apartar la mirada. Se dejó caer nuevamente en su regazo, pero esta vez con los ojos cerrados.

El castaño agradeció el gesto, logró calmar su sonrojo pero no tanto el ritmo de sus latidos.

—Acaríciame el cabello. — Sonó más como una orden que como una petición.

Obedeció en silencio aún nervioso.

Bill se estaba obsesionando con cada una de las acciones de Dipper; cada vez que se ponía nervioso y jugaba con sus manos o pies, cuando reventaba los lápices mordiéndolos mientras pensaba, los sonrojos que lo atacaban cuando Mabel lo molestaba con él o cuando él mismo lo molestaba, cuando ponía caras de disgusto y por sobre todas las cosas: cuando sonreía. Sobre todo si lo hacía para él. Eso sí que lo idiotizaba.

—Era mentira, no me iré —Soltó de repente levantando la miraba hacia Dipper el cual también había bajado la miraba para verlo mejor.

—Yo… Ya no sé si te gusta tomarme el pelo o… hablas en serio —Admitió el castaño. Hasta eso le pareció adorable. Tomó la nuca del menor y acerco sus bocas

—Lo digo en serio —Susurró antes de besarlo por segunda vez. La posición era un poco incómoda por lo que se enderezó y siguió con lo suyo robándole el aliento al chico que ahora tenía casi tumbado bajo suyo.

—E-Espera, Bill, M-Mabel podría despertar

Tenía razón, su gemela podría despertar en cualquier momento y verlos así no era exactamente una buena idea, la niña haría santo escándalo… Sí, de ese escándalo, gritando como una fangirl y haciendo mil y un preguntas. Buen punto Dipper.

A duras penas se puso quitar al rubio de encima quien prácticamente se había tirado como un muerto sobre él sólo para molestarlo y su pobre aptitud física y fuerza no ayudaron mucho, como si Bill no supiera que pesa al menos 6 kilos más que el él y no le ganara por una cabeza más. Bill cargoseó a Dipper hasta que Mabel despertó y tuvieron que recoger todos los libros y papeles para el regreso a casa. Al final había sido un día inútil para la investigación… Pero tal vez más útil para otros asuntos…

— ¿Qué haremos ahora? Los libros cada vez son más inútiles — Habló Mabel

—Queda un par de libros en el laboratorio del tío Ford, tal vez pueda pedírselos prestados

— ¿Y si sospecha algo? ¿Te imaginas el día en que se entere que Bill Cipher estuvo viviendo con él? ¿Y si se entera mientras aún estoy ahí? —Preguntó riendo el rubio imaginando la cara de Seis Dedos.

—Tarde o temprano se va a enterar. El tío Ford no es tonto —Comentó Mabel

—Será mejor que no lo sepa mientras Bill estés… —Agregó Dipper

En la cabaña todo estaba normal. Se sentaron frente al televisor a ver "Mi novio es un hombre lobo araña 2", Stan se encontraba con ellos hasta que se fue a dormir, lo mismo con Mabel, dejando a Dipper y a Bill solos.

El castaño vaciló, pero decidió por dejar reposar la cabeza en hombro de Bill quien lo recibió gustoso pasando el brazo alrededor del chico.

—No estás jugando conmigo ¿cierto? —Desconfió el Pines.

—No lo sé —Dipper lo miró con el ceño fruncido a lo que soltó una risita — ¿duermes conmigo hoy? — Agregó.

— ¿Q-Qué? ¿Y si se dan cuenta? —Preguntó un sonrojado Pino

—No se dieron cuenta la primera noche, además no creo que Estrella Fugaz diga algo —le dio un rápido beso en el pómulo derecho.

—Uhm… Sólo dormir… ¿cierto?

—Claro, a menos que quieras hacer algo más —Bromeó riendo al recibir un leve golpe en las costillas.

—Está bien

Subieron a la habitación en donde se estaba quedando Bill, el cuarto era más o menos del porte de la habitación de Dipper y Mabel, sólo que esta contaba con solo una cama y muchos libreros en las paredes plagados de libros antiguos, el castaño tuvo que admitir que siempre amó esa habitación por ser tan amplia y tener todos esos libros.

Se acostaron en el sentido más puro de la frase. El rubio mantenía abrazado a su acompañante y este no ponía mayor resistencia. Sintió las manos de Bill colarse dentro de la camisa que estaba usando para dormir.

— ¡Ah! B-Bill, estás helado —Se quejó estremeciéndose e inconscientemente acercándose más Bill.

—Siempre tengo las manos frías pero tú siempre pareces tener tu temperatura cálida.

—N-No sé, no me fijo en eso, ah, no las muevas tanto… —Se quejaba mientras se pegaba más y más a Bill, terminó por rodearlo tímidamente con su brazo también.

—Disculpa —Le besó la frente —Buenas noches

—Buenas noches Bill.

Había mil ojos. Mil ojos mirándolo, observando cada uno de sus movimientos y él… Se limitaba a observar hacia todos lados aterrado, el mayor movimiento en falso y caería, caería, caería ¿dónde caería? No lo sabía pero lo haría. Empezó a correr, debía escapar de las mirada pero se aterró aún más al voltear y darse cuenta que los ojos lo seguían, sintió sus piernas fallarle "Joder no, no, no, no, no" debía correr hasta al claro donde estaba la estatua. No sabía por qué pero estaba seguro de que aquel lugar le brindaría protección. Lo veía, entre los árboles logró divisarlo a lo lejos pero las piernas le fallaron y cayó de bruces al frío pasto, giró y vio acercarse a los ojos ahora con maliciosas sonrisas, intentó arrastrarse y justo cuando le arrastraron los pies y los ojos se le venían encima… "Sarevlov o et saragretne BILL CIPHER"

Despertó completamente alterado, sudaba frío. Se enderezó soltando su agarre de Dipper quien despertó de inmediato, sí que tenía el sueño ligero

— ¿Bill? —Preguntó frotándose el ojo, hablaba bajito. — ¿pasa algo?

La última frase era como si se lo hubieses susurrado en su oído realmente, se sintió tan vívido.

Pero eso no era todo, entendió perfectamente lo que esos ojos quisieron decir "Volverás o te entregarás BILL CIPHER".

Lo que no comprendía era lo que significaba.

— ¿Bill?

Intentó calmarse, pero seguía temblando, giró lentamente a mirar a Dipper quien ya se empezaba a asustar

—Un mal… sueño — Sonrió —Sólo un mal sueño

—… ¿Si? —Dudó el castaño — ¿Una pesadilla? ¿Qué era?

—No, nada interesante. Creo que ya lo olvidé

—Bueno. Aún es temprano, vuelve a dormir

Era cierto, aún estaba oscuro, debían ser las 3 de la mañana, volvió a recostarse sin embargo no pudo volver a conciliar el sueño. Estaba aterrado.

Bill Cipher por primera vez estaba aterrado de lo que alguna vez controló y fue dios; de los sueños, de sus propios sueños.

¿Volverás o te entregarás, Bill Cipher?


Hola c:

Aquí empieza el problema principal de la trama ;) ¿Qué les parece que Dipper y Bill duerman juntos? Yo lo encuentro demasiado lindo :c es como una pareja recién casada (?)

Gracias por leer!