Capitulo 7:

Roy Mustang se puso derecho, hinco la pala en la tierra y alcanzó la jarra de agua, Hacia un día muy caluroso, con un calor seco que le recordaba mas los días en la frontera. Sintió en liquido vertiéndose en su boca, refrescándole la garganta, y resbalándole por la barbilla y el cuello. Pasado un momento se echo lo que quedaba de agua por la cabeza, humedeciendo su cabello negro y haciéndolo que goteara hasta las puntas. El agua fresca la puso la piel de gallina, y disfruto de la sensación frescura en un día tan caluroso.

A pesar del calor, la excavación bullía en actividad. El general Grumman dirigía las operaciones al otro extremo del campo. De momento la búsqueda que estaban haciendo había sido decepcionante, pero como era algo que a Roy le había ocurrido muchas veces ya, era demasiado experimentado para permitir que eso lo desanimara. Como tenia otra razón para estar en el pueblo ese verano, la excavación le serviría como excusa para que no lo enviaran de regreso a Central. Además, el instinto que jamás le había fallado, le decía que haba algo mas oculto detrás de todo eso. Algo importante. Solo quedaba descubrir que era.

Roy se estiro y volvió al trabajo. En el comedor de la casa del general Grumman habría un delicioso almuerzo frió esperando, y sin duda Riza se enfadaría con todos ellos si no se presentaban .La vio de nuevo avanzando por el camino que rodeaba el lugar en el que trabajaban, en dirección a casa. Se había soltado el cabello y el sol relucía sobre su melena rubia, y se lo volvió a recoger tan despiadadamente que ni un solo cabello quedaba libre. Su vestido azul pálido seguía totalmente limpio mientras salvaba madrigueras y pasaba por encima del brezo con precisión. Roy sonrió levemente. Recordaba a Riza con siete años alineando su ábaco con absoluta presión y con la caligrafía más esmerada que había visto en su vida. Once años mas tarde, la recordaba retirándole un hilo de su esmoquin cunado el había asistido a su fiesta de mayoría de edad. Ella siempre había sido el orden personificado, y el siempre había alimentado un subversivo deseo de romper esa compostura. En el interés de la amistad, se había resistido a ello.

El mismo deseo de desbaratar su serenidad lo había dominado esa mañana cuando se habían encontrado junto al rió, y ella se había quedado tan perpleja al verlo desnudo. El se había dado cuenta entonces de que como hombre no le era enteramente indiferente a Riza. Parte de su vergüenza había sido cosa lógica nacida de la sorpresa que cualquier muchacha bien educada experimentaría al verse delante de un hombre desnudo. Sin embargo, de manera mas reveladora, había visto la primera mirada intensa que ella le había lanzado antes de enterarse de quien era el; y poco después el conflicto para resistirse al impulso de olvidarse de la vergüenza y observar su desnudes. Roy se sonrió. No había sido un caballero prolongando el encuentro como lo había hecho, pero la consternación de Riza le había hecho disfrutar tanto que no había visto el momento de poner fin a la situación. Menos mal que cuando había movido los brazos le había rosado en el brazo en lugar de otra parte de su cuerpo más sensible. No le habría gustado que la situación se hubiera vuelto más difícil de lo que ya lo era.

Roy dejo de pensar en el encuentro de esa mañana y se puso a pensar en la situación de Riza en la casa del general. De algún modo le parecía que Riza había intercambiado los papeles con su abuelo, preocupándose por lo que comía y por comos se vistiera, asegurándose de que todo iba sobre ruedas mientras el corría de un lado para otro por su trabajo. Roy se ponía enfermo. Sentía que alguien debía de cuidar de Riza en lugar de lo contrario.

Roy se rasco la arena de las botas con fastidio con el borde de la pala. La única vez que le había expresado a Riza su punto de vista, ella lo había acusado de hipócrita. Y era cierto, pensaba Roy con justicia, que el también disfrutaba del tipo de vida que Grumman tenia. Pero el no estaba casado ni tenia hijos o familia de la que preocuparse. Su amor por el trabajo era la única razón por la que jamás había pensado en hacerlo; valoraba demasiado su libertad como para ponerla en peligro.

Volvió a mirar a Riza. Se le había enganchado el bajo del vestido azul pálido en unas zarzas, y en ese momento se agachaba para desenganchárselo. Por necesidad estaba enseñándole unas piernas muy atractivas, las cuales habían permanecido recatadamente ocultas delante de el desde que había cumplido los diez años. Roy sonrió. Riza tenía una figura tan sensual como una de las estatuas que tanto le gustaban, pero nadie era capas de echarle un vistazo en modo alguno. Siempre llevaba escotes cerrados y faldas a la altura de la rodilla, y a Roy siempre la daba la impresión de que iba tan bien envuelta como un paquete.

Sintió un fuerte deseo viril de desenvolver ese paquete. Roy suspiro y se paso la mano por la cabeza. No estaba seguro de cuando habían empezado a cambiar sus sentimientos hacia Riza. Desde luego ya no sentía un sentimiento ni remotamente fraternal hacia ella. Roy tenía dos hermanas, pero lo que sentía por Riza era totalmente distinto. En algún momento había empezado a fijarse en ella de un modo totalmente masculino, y habiendo empezado, no había sido capaz de pararlo. No tenía sentido alguno, y el lo sabia. Riza lo veía como a un hermano mayor en quien confiar, y a Roy el honor le impedía cruzar ese límite. Además, ni siquiera era sinvergüenza como para albergar intenciones tan poco honorables hacia la nieta del que había sido su mentor.

-¿Coronel?

Roy pego un respingo, retirando la vista de Riza y sus pensamientos del fascinante asunto en torno a todas las cosas que no podía hacer con ella. Se volvió y se encontró con un joven militar que esperaba sus órdenes.

-¿Podrías recordarle al general Grumman que la señorita Hawkeye nos espera para la hora de almuerzo? Creo que vamos retrasados ya la señorita Hawkeye no me lo perdonara si su abuelo no come hoy.

Observo al chico sorteando las zanjas hasta llegar a donde estaba Grumman. Roy suspiro y volvió la cabeza, buscando con la mirada a Riza en el camino que bordeaba la excavación. Había pasado sin decir ni palabra, y en ese momento estaba ya junto al murete que llevaba al camino de la casa. Vio que vacilaba antes de tomar la ruta mas larga alrededor de la vaya de madera. Roy sonrió. Por supuesto. Saltar por encima de una valla no era demasiado propio de una señorita, y ni siquiera la cuidadosa señorita Hawkeye podría hacerlo con decoro. Sin duda le parecía mas fácil conservar su dignidad dando la vuelta al camino.

Su sonrisa se convirtió en expresión ceñuda cuando se dio cuenta que Riza había pasado junto a el sin siquiera volverse a mirarlo. No hace mucho, se habría parado a hablar con el, incluso con lo mucho que detestaba el trabajo en terreno. Esa nueva distancia en su comportamiento le resultaba confusa e incomoda .Lo había sentido cuando la había saludado esa mañana. Había habido una pizca de tensión entre ellos que previamente no había existido. Y de pronto Riza elegía pasar por delante de el sin siquiera saludarlo. Tal ves su encuentro en el rió la hubiera avergonzado mucho mas de lo que el imaginaba .Fuera cual fuera la razón, parecía que ella tenia interés en guardar las distancias. Y a el no le gustaba al idea.

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Ese mismo día, al caer la noche, cuando el calor de la jornada había desaparecido, Riza se dirigió a la excavación en busca de Roy. No le fue difícil encontrarlo, puesto que en el extremo sur del campo de la pradera que había detrás, ardía una pequeña fogata. Aun no se había hecho de noche del toda, puesto que los días a mediado de verano eran muy largos, pero el sol se estaba poniendo y el cielo palidecía. Con el marco de aquel azul luminoso y suave, las llamas del fuego parecían darle la bienvenida.

Roy estaba sentado al borde de una zanja, con las piernas largas colgándole sobre el foso que tenia debajo. A su lado, apartado de las llamas, haba un pedaso grande de tela extendido en el suelo, y sobre el estaban las partes de un rifle desmontado para limpiar. Cuando Riza se acerco, Roy levanto la vista de la pieza que estaba limpiando y le dedico una de sus pausadas y estremecedoras sonrisas.

-Buenas noches, Riza. ¿Qué tienes ahí?

-Te he traído algo de comer y beber- dijo Riza, antes de dejar un paquete de comida al lado de Roy-. No es mucho, simplemente un poco de pan con queso y una manzana. Ah, y un poco de sidra de la señora Goodfellow. Te advierto que es muy fuerte. Esta mañana me obligó a beber un poco antes de verte salir del rió, y pensé que estaba delirando.

Roy se sonrió.

-Me halaga que me digas eso, que te pareciera fruto de la imaginación- le dijo con gravedad.

-Un delirio es generalmente una señal de locura mas que otra cosa- le señalo Riza de amanera apabullante-; de modo que no creo que debas tomártelo como un elogio- miro a su alrededor-. No hay donde sentarse. ¡Que incomodo!

Roy suspiro, se quito la chaqueta y la extendió en el suelo con cuidado exagerado.

-Aquí tienes, Riza. Eso no lo haría por cualquiera.

-Imagino que la mayoría no querrían que lo hicieras- respondió Riza-. No esta mucho más limpia que la tierra.

Sin embargo, Riza se sentó en ella, encogió las piernas con cuidado, y por un momento permanecieron los dos en silencio. El ambiente era calido, cómodo y familiar. Una rodaja de luna se elevaba en el cielo por el oriente, y el aire nocturno flotaba cargado de aromas estivales. El fuego susurraba y crepitaba, y Riza observo los dedos afanosos de Roy mientras metía el cepillo por el cañón del rifle.

Saco una mano y toco la brillante culata del rifle.

-¿Es nuevo?

-Si- respondió Roy, dejo de hablar y la miro-. ¿Aun te gustan las armas?

-Si, pero no practico tan seguido como antes- dijo Riza-. Me llamo la atención porque parecía muy limpio y brillante- hizo un mueca-. Espero que no haya necesidad de utilizarlo por aquí.

Roy suspiro.

-Y yo espero que tu abuelo siga conservando su buena puntería, Riza- respondió el-. Como poco, sabemos que hay enemigos en la zona. Hay señal de excavaciones alrededor de una de las faenas y eso me sugiere que han estado utilizándola para guardar algo, quizás armamento, pero creo que el terreno es muy inestable para ellos.

Riza estiro el cuello para mirar al otro lado de la excavación. Lejos del círculo que lanzaba la luz de la fogata, los campos están oscuros, destacando como tenebroso montículos, con la oscuridad mas profunda de fondo.

-Seria un lugar perfecto para esconderse- dijo ella-. La mayoría de las personas no se atreverían a poner el pie aquí, con la cantidad de historias de fantasmas en esta zona.

-Exactamente- dijo Roy-. Y mientras yo este aquí, tengo la intención de asegurarme de que los infiltrados no vuelvan a entorpecer el trabajo.

Recogió un pedaso de tela y empezó a sacarle brillo al percutor del rifle.

-¿Qué has estado haciendo esta tarde?- pregunto-. Tu abuelo dijo algo de que estabas ordenando los libros que antes pertenecían al antiguo dueño de la casa.

Riza asintió. El dueño de la casa se había ahogado en el rió hacia tres meses.

-Estoy tratando de reunir información para saber que se traen entre manos, así que he estado revisando libros y mapas del lugar de las excavaciones.

Vio la sonrisa de Roy.

-¿Quieres encontrar a los sospechosos instes que nosotros?

-Exactamente- respondió Riza.

Roy se echo a reír.

-No tenia ni idea de que te moviera un espíritu tan competitivo, Riza. ¿Hasta donde has avanzado?

-No mucho, me temo- respondió Riza-. Todos los libros y mapas parecen contradecirse. Sin embargo, si me atasco, Roy, tu serás el ultimo a quien pediré ayuda. No soporto que resuelvas tú el misterio y me demuestres que eres mas listo que yo.

-Jamás pudiste aceptarlo- comento Roy.

-Solo por que tu me llevas cinco años de ventaja y por ello ibas mas adelantado en las lecciones. Y tú entraste luego a la milicia y yo me tuve que quedar en casa como una buena chica.

-Es que eres una chica, Elizabeth- Roy le sonreía de aquel modo que a Riza se le antojaba tan fastidioso-. Por eso se te trata como tal y te protegemos más.

-No entiendo por que mi abuelo no me dejo entra a la milicia- gruño Riza-. Debería haberme sentido feliz de hacerlo, quizás así los comprendiera un poco mas, saber por que les gusta tanto esto.

-Imaginate. Sin embargo no es lo apropiado.

-¿Y por que no es lo apropiado?- suspiro Riza con irritabilidad.

Arranco unas cuantas briznas de hierba del borde de la zanja y las hizo pedazos entre los dedos.

-¡Eres tan insufrible, Roy! No tienes idea de lo afortunado que eres. Pudiste elegir si querías estudiar o entrar a la milicia, o a dedicarte a ser un mujeriego…

Roy la apunto con el dedo.

-¡Eh, cuidado con lo que dices, Riza!

-Bueno… - se enmendó Riza, aun agraviada pero conciente de que parecían de nuevo los jóvenes reñidores que habían sido hace años.

-Tú tienes oportunidad de viajar, y de estudiar—le señalo Roy.

-Si, pero no fue lo que yo elegí. Esa es la diferencia. Y es mas, no es lo que quiero.

-Y tú eres una intelectual- continuó Roy-. Te educaban en casa y podías aprender lo que querías.

Sus conjeturas irritaban a Riza.

-Gracias- le espeto en tono seco-. No tienes idea de lo mucho que me llena tu admiración.

Roy sonrió.

-Bueno, eso lo tienes, Riza. Mas de lo que piensas.

-Ahora me estas tomando el pelo- dijo Riza.

-En absoluto. Sabes que admiro tu inteligencia- Roy la miro con entusiasmo-. Y más que eso.

Sus ojos se encontraron. Durante unos segundos Riza pensó en creer lo que había dicho, pero decidió que seria mucho mas seguro no hacerlo. No tenía deseo alguno de que Roy practicara su arte de seducción con ella hasta que apareciera una candidata más idónea, como sin duda así seria, pensó Riza con tristeza.

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Ya chicas, espero les haya gustado el chap y como siempre agradezco a las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:

Tenshi of Valhalla: Como ves Roy tiene una visión muy distinta de Riza, y sobre lo del libro, bueno, digamos que no se lo tomara del todo bien. Muchas gracias por tu apoyo, espero te haya gustado el chap y nos leemos mañana, ciao.

RinKo InuKai: Amiga, agradezco mucho tu apoyo, ahora esto un poquito enferma con amigdalitis (tenia que espera a las vacaciones para caer enferma, el colmo), pero nada muy complicado. Como ves al fin se supo que era lo que pensaba Roy y bueno de ahora en adelante se mostrara mas abierto con lo que siente hacia Riza, como tanteando el terreno. Espero te haya gustado el chap, nuevamente muchas gracias y nos leemos mañana, ciao.

Rizita-chan: Como ves al fin se vio lo que Roy opina de todo esto y de ahora la historia se vuelve mas dinámica (al fin, jejeje), además Riza tendrá que pensar mucho ñeque hacer con el. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.

Sangosinha: Descuidad, se que tus responsabilidades con la escuela están primero, y me alegra saber que cuado tienes un tiempo lees la historia y me dejas tu opinión, espero te haya gustado este chap, gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.