Capítulo 6

''Estás totalmente enamorado de Blaine!''

Rachel estaba apuntando directamente a la cara de Kurt con un tenedor enjabonado, mirándolo con una sonrisa tan maniática como acusatoria.

Con un dedo, Kurt bajó el tenedor, haciendo que ésta lo devuelva al fregadero, donde estaba siendo lavado.

''Rachel, shhh! El televisor no está tan alto, pueden escucharte!''

''Claro que no, están sumergidos en el video juego.''

Ambos miraron en dirección al living, donde Finn y Blaine compartían un sillón. Se veían ensimismados y sostenían sus joysticks mientras presionaban los botones frenéticamente.

''Se verían realmente adorables si no estuviesen disparándole en la cabeza a hombrecitos bidimensionales''

Suspiró Rachel.

XXXXXX

Kurt y Blaine habían sido invitados a cenar a la morada Hudson-Berry un domingo por la noche.

Finn no estaba seguro de extender la invitación también al desconocido Blaine, pero Rachel había insistido argumentando que era el deber de ellos proteger a Kurt de un posible asesino serial roba talentos.

A medida que pasaba la noche, Rachel bajó sus paredes dejándose encantar por la galantería y apostura del joven. Al igual que con Kurt, tenían muchas cosas en común y ambos parecían disfrutar de ser el centro de atención. Blaine fue bombardeado incesantemente por preguntas invasivas y personales, así también sobre todos los tópicos posibles. Fue así que Kurt averiguó cosas que aún no sabía, como que Blaine tenía una relación tirante con su hermano mayor, que su color favorito era el rojo, que era fanático del football, que su tapa favorita de Vogue era la de Marion Cotillard, que al igual que Rachel, no veía nada de malo el romper en una canción de la nada en medio de la calle a pesar de que no vivían en un musical, también que sabía tocar múltiples instrumentos desde pequeño pero tuvo que venderlos para colaborar con el dinero en su casa entrado en la adolescencia, que su debilidad recién llegado fueron las cronuts y había engordado 5 kilos el primer mes en New York a causa de ellas, o que su primer enamoramiento televisivo fue George Clooney y también que su primer enamoramiento real con alguien terminó de una forma humillante luego de que éste fuese despedido de su trabajo por una serenata que Blaine ofició, haciendo que San Valentín dejara de ser su festividad favorita por un par de años.

Finn permanecía callado, tragando casi sin masticar la comida que su hermano había llevado especialmente para él. De vez en cuando levantaba la vista de su plato y su mirada se posaba brevemente en Kurt para luego dirigirse a Blaine, quedándose más tiempo y volviéndose especulativa hacía éste último.

Una vez todos hubiesen terminado de cenar, Kurt y Blaine se ofrecieron a lavar los platos en agradecimiento a sus anfitriones, pero Rachel rechazó la oferta efusivamente y, en cambio, instó a Blaine a acompañar a Finn al sillón para tener un pequeño ''Tiempo de armar lazos fraternales a través de video-juegos''.

Y agregó

''Así Kurt puede actualizarme sobre los últimos chismes de NYADA!''

Guiñando un ojo.

Una vez en la cocina demandó el saber todos los sórdidos y pornográficos detalles del fogoso affaire que su mejor amigo aparentemente estaba manteniendo.

''Cada vez que creo que tu insanidad es algo del pasado, me demuestras lo contrario''

Exclamó Kurt, suspirando pesadamente y mirándola de reojo.

''Recuerda que soy un poco psíquica y…''

''Psiquiátrica creo que es la palabra correcta''

Esta vez fue el turno de Rachel de levantar una ceja y mirar de reojo.

''No me engañas Kurt Hummel, sé lo que veo! Además cómo no podrías amarlo? Yo lo amo y lo conozco hace 40 minutos! Es encantador, caballero, seguro…y el timbre de su voz implica que podría llegar a ser un perfecto compañero para duetos''

''Asumo que a Finn le gustaría saber sobre la última oración…?''

''Shh…es sólo una apreciación hacía mi nuevo mejor amigo gay!''

Kurt arqueó una ceja

''Tan ofensiva.''

XXXXX

Finn se encontraba mortalmente callado. Su cabeza se encontraba procesando varías cosas al mismo tiempo y le estaba comenzando a doler ligeramente.

Primero se sentía traicionado por Kurt. Creyó que parte de ser hermanos, significaba compartir todo. En el secundario, luego de limar varias asperezas, habían llegado a sentirse cómodos alrededor del otro, y eso dejó que se abra el camino para una relación de camaradería con noches llenas de leche tibia. Ok, no… bueno, eso sonaba raro. Pero él sabía que no era raro. Era sólo leche con canela y Kurt ayudándolo con sus deberes.

Devuelta a esos años tuvieron que superar los celos que ambos se tenían en relación a sus respectivos padres. Finn luego de haberse mudado con los Hummel, comprendió finalmente que Kurt no había decidido ser gay, y que aunque él quisiese no podía dejar de hacer ''Un espectáculo de sí mismo''. De la misma forma en la que Finn no podía ser más flamboyant, y tener repentinos conocimientos sobre estrellas de Hollywood, tendencias en moda, habilidades para decorar la casa y tips sobre cuidados de la piel. Finn había intentado. Realmente había intentado adquirir esos conocimientos e interesarse en esas ''cosas de chicas'' que Kurt disfrutaba, pero simplemente no eran parte de él. Por semanas miró desde lejos la relación que su madre entablaba con su nuevo hijastro. Como es que éste siempre se salía con la suya u obtenía beneficios, con sólo poner cara de niño indefenso. La forma en la que su madre constantemente alababa sus altas calificaciones, sus habilidades culinarias, reía hasta las lágrimas con cada comentario ingenioso que Kurt tenía para ofrecer o se quedaran charlando horas acerca de los brillantes planes que tenía para su futuro. Sí, Finn estaba celoso. Sí, Finn creía que Kurt era el hijo que su madre merecía: Buen alumno, compañero, buen cocinero, seguro, inteligente y con un futuro claro. Cada vez que estuviese cerca de ellos, no podía evitar el sentirse inadecuado. Sabía que estaba siendo infantil, sabía que el puñal revolviéndole el estómago que sentía cada vez que su madre besara la frente del otro chico, era nada más que un recordatorio de todas las fallas que él sentía tener como hijo. No era culpa de Kurt.

Pero aún así no podía evitar que una parte de él lo detestara.

Eso fue hasta la primera noche que Burt y él se hubiesen quedado solos en la casa. Su madre estaba haciendo un doble turno y Kurt se encontraba en casa de Rachel con Mercedes. Ambos habían estado orbitando alrededor del otro algo incómodos, sin saber cómo acercarse. En un momento cerca de la hora de la cena, Burt sugirió que pidieran una pizza y se sentaran a esperar afuera en el porche del jardín, ya que la noche se prestaba para ello. El murmullo del juego puesto en televisión hacía eco. Mientras compartían la primera cerveza de Finn (''No le digas a tu madre que te dejé beber'') Hablaron lo que parecieron horas, de todo y de nada. Cuando el timbre hubo sonado anunciando que la cena estaba lista, Burt se había levantado, le había dado una mirada satisfecha y despeinado su cabello juguetonamente. Finn se había quedado sentado inmóvil mientras inesperadas lágrimas rodaban por sus mejillas, ante la realización de que eso era lo que se sentía tener un padre. Y Kurt estaba compartiendo el suyo con él. Seguido de este pensamiento, vino el de que el otro joven, sí, tenía un padre amoroso y sabio. Pero no contaba con una madre como él mismo. Como un rayo, lo golpeó la imagen de su nuevo hermano recostado en el piso de la habitación principal de su antigua casa, con los cajones abiertos, inhalando la esencia de su madre muerta, con lágrimas corriendo por sus mejillas como las que él mismo tenía en ese momento.

Entonces fue cuando lo decidió.

Si Kurt podía compartir a su padre con un adolescente que nunca tuvo padre, entonces él podría compartir a su madre, con un adolescente que perdió a la suya demasiado pronto.

Fue el primer paso para que la relación entre ellos mutara en lo que era hoy en día.

Todas las noches Finn visitaría el cuarto de Kurt para trabajar en proyectos escolares y tener pequeñas conversaciones acerca de lo acontecido durante el día en el Glee Club. Ese pequeño tiempo que compartían era una de las mejores partes del día. Si alguien le hubiese dicho a principios del 2009 a Finn Hudson que Kurt Hummel iba a ser una de las personas que él más amase en el mundo, se hubiese echado a reír. Y, sin embargo, allí estaba todos los días. Bebiendo leche con canela y adorando a ese hombrecito de enormes ojos azules, al que se había prometido defender de todo lo malo que había en el mundo.

''Ah…Finn?''

''Oah…?!''

Un sobresalto lo sacó de la tierra de las memorias y lo trajo nuevamente al presente, donde una pantalla en rojo le comunicaba que había sido asesinado por unos cuantos zombies.

''Estás bien? Te noto un poco... distraído?

El joven casi desconocido estaba preguntando por su estado? Muy bien, era amable y considerado. Eso le sumaría un punto.

XXXXXXX

''Vamos, Kurt! Podrías admitirlo? Simplemente dilo!''

Kurt miró a Rachel largamente, y luego miró el fregadero.

''Hasta hace un par de días no sabía cuán serio era mi afecto hacía él''

Rachel apoyó una mano en su hombro

''Relajate, Jane Austen y dile a mamá todo''

Con la cabeza hizo un gesto que le indicaba que prosiga.

''Bien, eh…la semana pasada el profesor de Historia del Arte se reportó enfermo. Fui a casa directamente y Blaine, al parecer, no estaba contando con que me apareciese. Lo encontré en el sillón mirando Star Wars envuelto en una manta, con la cara y las manos embarradas de Cheetos mientras repetía el diálogo de la película''

Su amiga lo miró perpleja

''Ah…y eso es…bueno? Malo? Cuál es tu ángulo aquí?

''Me pareció una de las cosas más adorables que vi. El tipo tenía la cara llena de apestoso queso artificial y me pareció adorable…y eso es amor, verdad? Ver las cosas horribles del otro de una forma dolorosamente subjetiva? ''

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Tenía la imagen atesorada en un rincón de su cabeza. Blaine había abierto los ojos volviéndolos casi el doble de grandes y redondos de lo que solían ser. Sus mejillas se habían tornado rojas, y Kurt podía darse cuenta de que estaba totalmente avergonzado. Un penetrante olor nauseabundo corrompió su nariz.

''Qué es ese olor?''

Blaine sonrió y con una mano alzó el paquete de snacks para que Kurt pudiese verlo.

''Cheetos?''

Kurt Frunció el seño en duda.

''Cheetos…y algo más''

Blaine sonrió aún más ampliamente, con su rostro lleno de migajas anaranjadas.

''Vergüenza?''

''Oh, ESO''

Ambos rieron.

Blaine palmeó el asiento contiguo del sillón para que Kurt lo ocupase.

Miraron el resto de la película en cómodo silencio.

Esa fue la primera vez que Kurt experimentó una sensación cálida en el pecho, algo que pudo catalogar como dicha, simplemente porque Blaine lo dejó entrar a parte de su mundo. Esa parte que no todos eran capaces de ver. Esa parte donde Blaine Anderson no era el confiado, encantador, impulsivo, conservador, amable, impecablemente vestido y peinado hombrecito que todos conocían. Kurt sentía que era realmente afortunado de poder ver además de eso, que Blaine también tenía defectos (Gracias a Dior! Él bien sabía que estaba lleno de ellos, no necesitaba a Mr. Perfección caminando por el departamento para recordárselo). Para empezar no entendía como el otro se las había ingeniado para sobrevivir solo tantos meses no teniendo idea de cómo manejar una casa. Kurt realmente esperaba que la vida de Blaine nunca dependiese de lavar su propia ropa. Si bien era pulcro y ordenado (casi obsesivamente para su gusto), tenía la dependencia de quien se cría con gente haciendo todo por él. Y ese papel ahora recaía en el ser humano más cercano que era, oh sorpresa, él mismo! No es que le molestase. O que fantaseara con cuidar de él como si fuese su esposo. Para nada. Definitivamente Kurt *no* había empezado a jugar unilateralmente a la casita con su nuevo mejor amigo. No. Quizás fuera quién cocinaba la cena siempre y le preparase una porción para llevar al trabajo, despidiéndolo en la puerta luego de que Blaine le agradeciera y besara su mejilla. Sin cuestionar absolutamente nada. Ese comportamiento sorprendía y enternecía a Kurt al mismo tiempo. De alguna forma, el joven Anderson daba por sentado que la adoración era la única reacción natural que los demás podrían tener hacía él.

Estúpido, sensual y arrogante Blaine.

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''…también me ayudó a tener confianza en mí mismo, apoyándome incondicionalmente. Me hizo ser un mejor hombre. Por eso quiero que sepas, que si alguna vez lastimas a mi hermanito planeo usar todas mis habilidades de soldado y aniquilarte''

''No estuviste sólo tres mes…?''

''Ese no es el punto! Tampoco es como si necesitase entrenamiento para acabar contigo, eres un tipo pequeño y compacto, me podría echar encima de tu cara y listo. Eso es todo lo que haría falta para matarte''

Dijo el joven más alto, que al menos le sacaba 3 cabezas al otro. Sus mejillas habían adquirido un tono rosado y su frente había comenzado a formar pequeñas perlas de sudor.

Blaine sonrió. Se veía ¿Conmovido?

Finn definitivamente no esperaba provocar esa emoción, su intención era asustarlo.

''Hum, Finn. Eh…ok? Mira, creo que hay un malentendido. Kurt y yo no somos una pareja. Somos amigos, sí? De hecho es el mejor amigo que tuve. Jamás haría algo para lastimarlo. Aprecio lo que tenemos demasiado.''

''Oh, ok. Lo que sea. Sólo no seas un imbécil con él''

''Me parece justo''

''Qué cosa nos parece justa?''

Kurt se encontraba al costado del sillón sosteniendo un plato con baby-cupcakes.

Los ojos de Finn se iluminaron. Estiró la mano para robar uno del plato, pero falló provocando que todo el glaseado embarrase el sillón.

Los tres se congelaron en el lugar, alarmados.

Rachel se unió a ellos en el living con una bandeja con tazas en la mano. Su rostro lentamente comenzó a desfigurarse en ira cuando vio el estado de su sillón.

''FINN!''

''Cómo sabes que fui yo? Podría haberlo tirado él!''

Con un movimiento de manos, señaló a un sorprendido Blaine. Rápidamente éste tomó la batuta de la situación.

''Oh, eh, sí! Mil disculpas Rachel. Se veían tan bien que no pude esperar a que el plato esté en la mesa y…''

''OH POR DIOS! Hiciste que nuestro invitado tome la culpa! Finn Hudson eso es horrible!''

Kurt dejó la bandeja con baby-cupcakes en la mesa y dio por finalizada la velada. Las discusiones Finchel solían ser lo mismo desde el secundario: Absurdas, sobre-dramáticas, unilaterales (Generalmente Rachel gritaba un monólogo de cuarenta minutos de duración mientras Finn miraba el piso como un niño de cinco años) y sobre todos los temas posibles.

''…y también vi el historial de tu computadora y aunque creo en que las fantasías son fuentes necesarias para mantener la creatividad lejos de oxidarse también creo que eres asqueroso! Ni siquiera sé de qué se tratan la mayoría de los términos escritos en el buscador!''

Y aquí vamos otra vez…

Pensó Kurt con resignación.

''…uno cree que es amado por otro hasta que en medio de la noche intentan asfixiarte con sus bíceps!''

Finn levantó la vista y se defendió:

''Rachel, ya te dije que estaba dormido! No sabía que tu cara estaba ahí!''

''Eso es aún peor! Al estar dormido quiere decir que fue tu subconsciente quien intentó asesinarme en nuestro lecho nupcial! Ira contenida!''

Mientras diez minutos de discusión transcurrían, Kurt había terminado de secar, guardar los platos y separar en un recipiente un par de baby-cupcakes para llevar a casa.

''Bien! Son adorables, la cena fue fantástica, los amamos y nos vemos la próxima vez! BLAINE, TU ABRIGO! ''

Blaine rápidamente se levantó del sillón, tomó el abrigo del perchero y dirigió una mirada de cordial disculpa a ambos.

Una vez en la calle, mientras esperaban por un taxi, Blaine rompió el silencio.

''Son…encantadores. ''

''Nunca vamos a volver. Son impresentables. ''

Kurt dijo revoleando los ojos. Se adelantó en la vereda para poder hacerle señas al taxi que se aproximaba.

Quince minutos después estaban ya en la cuadra del vecindario. Blaine pidió al taxista que los dejasen en la cafetería.

''Pensé en pedir el café que nos gusta para acompañar los dulces''

Nos gusta

''S-sí…buena idea.''

Susurró Kurt mientras bajaba del auto.

Entraron al café y extrañamente la línea era mínima. Esperaron hablando acerca de los pros y contras de la velada.

''Son buenos amigos, se nota que te adoran. Especialmente Finn. Sabías que te llama 'hermanito'?''

''Soy mayor que él! Mi cumpleaños es dos meses antes!''

''Creo que es tierno. Me da un poco de envidia, sabes? Desearía tener con Cooper, la misma relación que tienen ustedes''

La barista se aclaró la garganta, haciendo notar su existencia.

''Oh, mil perdones!''

Exclamó Blaine.

''Queremos dos Mochas descremados para llevar, por favor''

Kurt se apuró a ser él quién pagase los cafés.

El otro muchacho lo miró divertido, fingiendo estar ofendido.

''Si invito los cafés, se supone que tengo que pagarlos!''

Kurt sonrió desafiante.

''Pagaste el taxi. Además es obvio que necesitas el dinero para costear el resto de tus pantalones''

Con el correr de los meses juntos, el burlarse del estilo de vestirse del otro había empezado a ser moneda corriente.

''El tema del outfit de hoy fue ser una versión ligeramente menos demente de Carrie Bradshaw?''

Dijo Blaine mientras tocaba las mangas del medio suéter de Kurt.

''Y el tuyo es el de ser un presentador de programas infantiles con oscuras tendencias pedófilas?''

''Oh! Armería pesada, Hummel!''

''Y para tu información, la mitad de esta ropa vale más que tus riñones en el mercado negro''

''Tu conocimiento acerca de los valores del mercado negro, es intrigante. Puedo imaginar que sabes los precios porque de alguna forma está relacionado en el misterio de cómo costeas la ropa?''

La barista volvió a aclararse la garganta.

Ambos agarraron sus bebidas y salieron.

XXXXXX

''…Creo que voy a odiarte el resto de mi vida por hacerme ver esta película!''

Exclamó Kurt con la voz cortada.

''No tenía idea que se trataba de esto! Si sabía que era así de triste no la hubiese puesto!''

''Son adolescentes y están muriendo de cáncer Blaine! Esperabas una comedia con 'cáncer' en el argumento?!''

''Jim Carrey podría hacer el cáncer gracioso…''

Dijo Blaine entre dientes. Sin fuerzas para iniciar una discusión. Las estaba usando todas para frenar sus ganas de llorar frente a Kurt. Entonces lo escuchó. Un leve suspiro ahogado. Miró a su lado y vio a su compañero mordiéndose los labios intentando reprimir un sollozo, con los ojos enrojecidos y las pestañas mojadas.

''Awww, estás llorando Kurt!''

Blaine rodeó con su brazo los hombros del otro joven.

Oh, dios! Oh dios! Me está abrazando! Me está abrazando! Y yo estoy llorando como un idiota. Bueno, me abrazó porque estoy llorando como un idiota, eso está bien...creo. Sí, llorar es bueno cuando el resultado es un Blaine Anderson rodeándote con sus bíceps. Sí. Definitivamente.

''Me siento como un imbécil''

Atinó a decir mientras con el dorso de la mano se limpiaba una mejilla. Levantó la cabeza sonriendo tímidamente y miró a Blaine. Para su sorpresa, éste lo estaba observando.

''Creo que eres adorable''

Fue la respuesta del muchacho de los ojos dorados. Con la mano libre llevó su mano a la mejilla de Kurt y extendió su índice debajo de su ojo izquierdo, atrapando una lágrima antes de caer.

El corazón de Kurt se detuvo y de pronto respirar dejó de ser natural.

Se miraron como si nunca lo hubiesen hecho antes. Ambos podían sentir como la respiración del otro comenzaba a agitarse.

Los ojos de Blaine deambulaban por el rostro de Kurt, deteniéndose una y otra vez en sus labios enrojecidos. Kurt sentía que los latidos de su corazón podrían llegar a ser audibles por la fuerza y velocidad con la que estaban golpeando, después de ver como Blaine pasaba nerviosamente la lengua por sus labios llenos.

Es el momento, si no lo hago ahora, creo que nunca voy a juntar el coraje para hacerlo.

Kurt levantó su mano y acunó el rostro del otro en ella.

Fashion!

Walk into the light, Display your diamonds and pearls in mine

Fashion!

Blaine se aclaró la garganta como lo hubiese hecho la barista horas antes. Se levantó del sillón para caminar hasta la mesa y alcanzar a Kurt su celular.

''G-gracias''

''No es nada. Eh…se está haciendo tarde. Creo que voy a darme una ducha rápida y acostarme ''

''Ah, sí. Seguro. Buenas noches, entonces''

''Buenas noches''

Y simplemente así, la oportunidad de ser algo más se desvaneció.