¡Hola! ¿Nos echabais de menos? ;)

Como siempre os contestamos a los reviews sin cuenta.

Guest: Gracias por la sugerencia, trataremos de introducirlas.

Alderaan: De Hannah mejor no hablamos que luego nos toca beber XD No pondríamos la mano en el fuego porque el Hodgela no lo vaya a hacer en la casa de B&B O.o Nos alegra que te gustara :)

Lurbones: Brennan es traviesilla… ;P Annbones, Annbones… ¿fue Annbones? ;)

Pues sí, fue annbones :D

Basado en una idea que nos dio Tatjash. Sabemos perfectamente que nos lo dijo en broma pero no lo pudimos evitar XD

Disclaimer: Si Bones fuera nuestro estás historias no existirían así que por una vez alegrémonos de que no nos pertenezca ;)

Capítulo 7: Mecánica

Brennan se deleitaba en el silencio de la casa mientras, sentada frente al ordenador, trataba de escribir un par de capítulos de su última novela. Era extraño saber que tenía la casa para ella, con Christine en casa de Angela y Booth arreglando… bueno, lo que fuera que estuviera arreglando de la SUV. Los deportes y la mecánica eran dos de las pocas cosas que a Booth le fascinaban y ella no lograba entender.

Abrió el documento y releyó las últimas frases. Kathy y Andy acababan de capturar al que creían que era el asesino y Kathy se pasaba por casa de Andy. La idea era que, cuando estuviera a punto de practicar sexo con Andy, cayera en la cuenta de quién era el verdadero culpable.

"Kathy entró a casa de su compañero, sorprendida de no encontrarlo. Se acercó a la mesa del salón y encontró una nota.

'Estoy en el garaje.'

Sonrió, se dirigió al garaje y se encontró las piernas de su compañero bajo el coche, pero éste salió rápidamente al oírla.

-Kathy -sonrió el agente, ampliando la sonrisa ante la mirada escrutadora de la antropóloga, disfrutando cómo se recreaba en sus músculos, la camiseta pegada al cuerpo y manchada de grasa...

-Hola, Booth."

Parpadeó y releyó su última frase. Hacía años que no introducía el nombre de Booth en sus novelas. Concretamente desde que estaban juntos no había vuelto a hacerlo. Era obvio que no podía concentrarse. Pasarse a ver a su marido cinco minutos no haría daño, ¿verdad?

Se levantó y se dirigió al garaje. No pudo evitar que una risilla se le escapara cuando vio a su marido bajo el coche, asomándose sólo sus piernas. Como en mi historia, pensó.

-Huesos -sonrió Booth, saliendo de debajo del coche. Estaba manchado de grasa, la camiseta se ceñía perfectamente a sus músculos… El agente levantó el brazo y se secó el sudor de la frente con él.

-Hola, Booth -sonrió mientras lo miraba de arriba abajo.

-Sabes que me encanta que vengas a verme pero, ¿no se supone que estabas escribiendo?

-No podía... Concentrarme -se acercó a él y colocó las manos en sus pectorales. Booth se acercó más y la besó con suavidad.

-¿Sabes? Esto es una fantasía en sí misma, una chica guapa en mi garaje… -susurró contra sus labios, acercándose más a ella para otro beso, esta vez más apasionado. Sin embargo, su mujer se apartó rápidamente.

-¿Y si hacemos que sea una fantasía? -preguntó Brennan entusiasmada. Se separó de él y corrió hacia la casa, dejando a Booth perplejo-. ¡Ahora vengo! ¡Sigue arreglando el coche!

El agente agachó la cabeza y pensó que iba a necesitar una ducha fría para seguir con la reparación. Siempre le había parecido increíble cómo el simple hecho de que ella lo mirara de aquella forma hacía que se volviera loco por ella. Suspiró y volvió a meterse bajo el coche, con los pensamientos en su mujer.

Al cabo de lo que a Booth le parecieron horas pero que no fueron más de diez minutos, escuchó ruido de pasos y unos tacones de aguja aparecieron en su campo de visión, haciendo que levantara la cabeza de golpe, golpeándosela contra el coche. Soltó una maldición y salió rápidamente de debajo.

Miró a Brennan y casi se atragantó. Se había ondulado ligeramente el cabello, como cuando era Roxy, y llevaba los labios y las uñas pintadas de rojo. Vestía una blusa con varios botones desabrochados, enseñando más escote del que el decoro aconsejaba y una falda roja tan corta que… Oh, Dios mío, pensó mientras tragaba saliva y sentía volver la erección que no le había abandonado del todo antes.

La antropóloga se mordió el labio para no reírse y Booth deseó desesperadamente mordérselo él.

-¿Se encuentra bien? -preguntó con voz dulce.

El agente no pudo evitar sonreír de medio lado ante el tratamiento. Juguemos, Huesos, juguemos.

-Sí, no se preocupe, señorita -contestó mientras se limpiaba las manos en el trapo que tenía a su lado.

-¿Y en qué puedo ayudarla? -preguntó acercándose mucho a ella, invadiendo su espacio personal.

-Quería… -trató de explicar Brennan, sintiéndose asaltada por el olor a grasa de coche, sudor y Booth, sólo él, que invadía sus sentidos, impidiéndole pensar-. Verá, mi coche ha empezado a hacer ruidos extraños.

-¿Cómo extraños? Descríbame el ruido, por favor.

-Pues, verá… -se acercó al capó y se inclinó sobre él, girando la cabeza para mirarle-. El motor hace un ruido desacompasado.

-¿Desacompasado? -se acercó más a ella pegando el pecho a su espalda. Acercó la boca a su oreja y susurró-. ¿Un ruido ahogado?

-Sí -jadeó Brennan al sentir la erección de Booth contra su trasero-. Algo… algo así.

-Tendré que echarle un vistazo más de cerca -susurró contra su oído, colocando la mano en su cadera.

-De acuerdo pero… -Brennan se giró y se mordió el labio inferior, fingiendo inseguridad-. No tengo dinero.

-Entonces no puedo aceptar el trabajo, señorita -Booth se separó de ella, conteniendo la frustración-. Yo no trabajo gratis.

-Que no tenga dinero no significa que no pueda pagarle -replicó la antropóloga girándose y desabrochando los botones de la blusa lentamente-. Puedo quitarme la blusa -susurró terminando de soltarla.

-No es suficiente -replicó el agente tragando saliva.

-¿No? ¿Y si me subo la falda?

-Sólo si la subo yo -contestó Booth rápidamente, colocando las manos en sus piernas para subirlas lentamente, acariciando la suave piel femenina-. Claro que… si el ruido es muy raro, valdrá más.

-Oh, sí, es tremendamente raro.

-Entonces tendré que cobrar por adelantado -contestó el agente, besándola apasionadamente. Cuando se separaron, los dos respiraban agitadamente.

-Pagaré lo que haga falta -susurró Brennan quitándole la camiseta a Booth y bajando las manos hasta acariciar el bulto en los pantalones. El agente dejó escapar un gemido ahogado y ella sonrió mientras se acercaba a su oído para susurrar-. Es muy importante que el coche vuelva a funcionar.

Siguieron besándose mientras la antropóloga lo acariciaba. Booth se moría por tocarla pero era consciente de la grasa en sus manos.

-Tócame… Cóbrate la deuda -dijo Brennan con una sonrisa pícara.

-Voy a mancharte.

-Mánchame… -pidió Brennan apasionadamente-. Además, hace poco que he comprado una lavadora que dejará mi ropa impoluta.

El agente no pudo evitar sonreír al recordar uno de los primeros intentos de comprar la lavadora.

-¿Quieres que te manche?

-Sí -suspiró.

-¿Quieres que te ensucie?

-Sí, por favor.

Booth se abalanzó sobre su cuello, sus grandes y fuertes manos masajeando sus pechos mientras un muslo se colaba entre sus piernas abiertas, haciendo que se restregara contra él.

El agente deslizó el sujetador hacia abajo, haciendo que los pechos quedaran al descubierto y se lanzó sobre ellos, chupando y lamiéndolos con fruición.

-¡Oh, Dios, Booth! -gimió de placer ella, sintiéndose a punto de correrse ante las atenciones de su marido en sus pechos y el muslo restregándose contra sus piernas.

-Sabes que te quiero, ¿verdad? -susurró Booth saliendo del papel por un segundo.

-Sí.

-Y que me encanta hacerte el amor.

-Sí.

-Pero esta vez no voy a hacerte el amor… Esta vez voy a follarte. Follarte contra el capó del coche.

-¡Oh, Dios, sí! -gimió Brennan al sentir a su marido subir la falda y romperle las bragas. Su marido estaba tan empeñado en dejar clara la diferencia entre hacer el amor y el sexo de mierda que las raras veces que superaba ese miedo y se soltaba era increíble. Un animal que sólo buscaba el placer.

El agente siguió acariciando sus pechos, obligándola a arquearse mientras su boca lamía su sexo. Su lengua siguió recorriéndola, presionando dentro de ella una y otra vez hasta que Brennan estaba al borde del orgasmo, entonces él se puso de pie rápidamente, la sentó sobre el capó y se introdujo en ella de una sola estocada.

-¡Oh! -gimió Brennan ante la inesperada embestida-. ¡Oh, Dios, sí!

-¿Te gusta? -preguntó Booth con voz ronca-. Sé que sí -susurró en su oído sin dejar de moverse, deleitándose en los gemidos de su mujer. Acercó la boca a un pecho y mordisqueó un pezón, tironeando de él mientras sus dedos jugaban con el otro.

-¡Oh, Booth, sí! -gritó al sentir el orgasmo que había estado conteniendo arrasarla finalmente.

Sonrió y miró a su marido, aún duro dentro de ella y se separó de él.

-¡Huesos! ¿Qué…? -preguntó pero la pregunta murió en sus labios al ver a su mujer arrodillándose frente a él y lamiendo su miembro.

-El ruido es muy raro -replicó ella con una sonrisa, para después introducirlo completamente en su boca.

-¡Oh, joder! ¡Oh, Dios, sí! ¡HUESOS! -gritó de placer al correrse en su boca.

Brennan se enderezó y Booth apoyó la cabeza en su hombro, exhausto.

-Ha sido genial, Huesos.

-Lo sé -sonrió-. Ahora debería ir a escribir un poco. Después de cambiarme, claro -añadió al ver las manchas de grasa en la ropa.

-¿Ya te puedes concentrar?

-Por supuesto. Ahora tengo meridianamente claro lo que Kathy va a hacer con Andy -y tras darle un breve beso, la antropóloga sonrió y se dirigió hacia la casa.

Esta mujer va a acabar conmigo, pensó Booth. ¡Pero qué manera de morir!

FIN


¿Quién lo ha escrito?

Como siempre os pedimos un comentario para ayudarnos a seguir escribiendo. Dadnos ánimos, ideas, consejos… ¡No tengáis vergüenza! ;)