¡Saludos a todas! Lamento muchísimo la demora, es que entre no tener pc, el no tener internet, la universidad, las guardias, las clases x_x Madre Santa, no tengo ni tiempo para pintarme una uña.

Bueno, les contaré algo, este capítulo lo rescaté porque la pc la mande a formatear pero ¡Chan chan! el capítulo se salvó, aunque me hubiese gustado editardo y re-escribirlo, creo que mejor lo dejé así. A partir de ahora trataré de no demorar tanto en actualizar y lo mejor, escribiré más contenido ya que esta historia, según yo, promete. Me gusta pergarme a mis locas ideas y más ahora que quiero terminar mis fic's pendientes antes de iniciar/postear el nuevo en el que estoy trabajando.

Agradezco a todos por no dejar de darme ánimos para seguir y sin más y lamentando lo corto y feo aquí estpa el capítulo.

Disclaimer:
1.- Personajes de la serie de manga y anime InuYasha propiedad de Rumiko Takahashi.
2.- La historia es COMPLETAMENTE MÍA. Queda prohibida su reproducción en otras páginas.
3.- Pareja SESSHOMARU Y KAGOME, si no te gusta NO LO LEAS.
4.- OOC y Semi-AU.


Sin Fronteras.

Capítulo Septimo
'Nuevo Día'

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Omae wa queen nakenashi no ai yaseppotchi no yubi de
Hirogeru kizu marude stripper chi no iro no fruit

A lo lejos la melodía oscura y a la vez dulzona le removía los pensamientos pesados y borrosos, se sentía entumida y con frío cálido al mismo tiempo. Se intentó mover pero no podía coordinar sus propios movimientos.

Black cherry oishi sou na baby
Totemo suteki dayo kuchizuketai
Black cherry mukidashi no baby
Daraku no fuchi e ore wa shizunshimau

Otra vez esa melodía, esa pegajosa tonada que le incitaba a gemir en deseo aprobatorio, quería decir algo pero nada, ni un murmullo salía de sus labios resecos.

Omae wa honey afuredasu mitsu ore wa hizamazuite
Muchuu de kuurau marude inu mitai namida sae nagasu

Pesadamente abrió sus ojos ante la poca luz que se colaba entre las cortinas rosas de su habitación, parpadeó un par de veces antes de poder distinguir todo a su alrededor. Kagome tenía las manos entumidas por haberse dormido sobre las mismas y esta con la mitad del cuerpo descubierto lo cual explicaba el frío que sentía. Buyo se había acomodado de muy sinvergüenza en su espalda y pesaba una tonelada ese condenado gato feo.

Cuando la sangre volvió a sus manos se sentó en su cama, tomando al gato y acotándolo ahora en su almohada; se sentía muy bien y más al escuchar tan buen despertador ¡Como le gustaba esa voz tan sensual y cargada de puro erotismo masculino!

Black cherry atama kara baby
Tsumasaki ni kakete kuchizuketai
Black cherry zubunure na baby
Daraku no fuchi de ore wa oborechimau

Omae ni wa karukai kuruoshii omoi ga
Omae ni mierukai iyashii ore ga

Apago el despertador y lo dejó en su mesita de noche para luego salir de su cama, dando una buena estirada a sus músculos busco la ventana y corrió las cortinas ¡Un día soleado! Hermoso y con una brisa cálida, muy agradable la verdad y energética y mejor aún porque durmió plácidamente toda la noche, no recordaba la última vez que había dormido así, sin pensar en nada, es más, sólo vino a soñar ya con la canción de su despertador.

– Fue un buen sueño, pero ¿Cómo iba? – Mientras hacía memoria de sus sueños se iba desvistiendo, se quitó el pantaloncillo del pijama, lo dobló y lo colocó sobre un pequeño estante en su baño, luego abrió el agua de su lavamanos la cual estaba fría y sin verse al espejo antes se lavó el rostro.

Recordó su sueño fragmentado en donde ella estaba frente a una ventana donde sólo se podía ver la risueña luna de cuarto menguante brillando pero lo demás estaba oscuro, luego algunos colores que se iban formando de aquí allá con forma de flores de cayena y lirios, eran colores vivos que explotaban como pirotecnia roja, fucsia, naranja y amarillo, por último escucho esa voz erótica que a lo lejos le cantaba suave y rítmico, también sintió una presencia detrás de ella y un calor que se apegó a su espalda, la misma letra de la canción pero esta vez con un tono de voz más gruesa, profunda y verdaderamente salvaje. Le gustó, aún mas que la primera pero le gustó aún más que unas manos frías se iban colando debajo de su franelilla de tirantes e iba subiendo por todo su abdomen mientras seguía cantando en su oído los deseos que ella despertaba en él.

Se había detenido antes de llegar a sus pechos y regresado por el mismo camino arrastrando lo que parecían uñas filosas que hacían a su cuerpo jadear, intento ver quién era el que le hizo despertar ese deseo que jamás se presentó nunca en su cuerpo, pero cuando volteo a verle un destello plateado en finos hilos la deslumbró al mismo tiempo que una media sonría arrogante llena de colmillos y un destello purpura y azul hizo que se despertara sin poder enfoca bien los ojos de ese hombre.

Kagome miraba su reflejo en el espejo, estaba completamente ruborizada ante el sueño que ya recordaba pero tenía una sonrisa enorme y boba ante ello; terminó de lavarse y salió nuevamente a su habitación mirando a una de sus paredes se encontró con unos cuantos afiches con temática espacial, uno solo con el logotipo de la NASA, otros con astronautas y el sistema solar, unas pequeñas fotos pegadas a mural de corcho de sus amigos, familia, fotos reales de planetas tomadas por telescopios, en una esquila de la misma estaban fotos y afiches de su banda favorita de JRock, se aventuro a mirar a cada uno de los miembros de la banda pero se detuvo en el vocalista. Un hombre vestido de cuero negro con una gabardina negra, eso le hizo recordar al del sueño, sonrió al ver que había soñado con Acchan* pero su sonrisa se borró, con él no había soñado, sin duda empezó soñando con él pero no fue con quien termino, definitivamente no, el hombre con quien había soñado era más alto sin duda.

– Su cabello era plateado… Como el de… Sess… ¡OH POR DIOS, SESSHOMARU!

Grito a todo pulmón saliendo disparadas de su habitación ¿Cómo podía haberse olvidado de él? Bajó las escaleras estrepitosamente para llegar casi ahogada a la cocina, ahí vio un cuadro que jamás podría sacar de su mente.

Su madre estaba cocinando bastante tranquila, su abuelo leyendo el periódico matutino muy cómodamente sentado con una taza de té humeante, Sota estaba metido en su Ds negro enfundado en su protector de motivo colorido característico de ese anime que le gustaba: One Piece* y a su lado estaba sentado en todo su esplendor vistiendo una franela negra de manga corta que se pegada maravillosamente a sus músculos, ni sabía que él podía tener esos músculos, esos brazos sumamente fornidos a los cuales se les marcaba sin exagerar los músculos, las franjas magenta en sus manos llenas de garras le recordaron un instante recordar su sueño. Recorrió gustosa la anatomía masculina deteniéndose en el rostro perfilado, su mandíbula fuerte sus rasgos delicados con belleza puramente masculina, las franjas en sus mejillas la luna en su frente y esos soles en sus orbes le quitaron el aliento.

Supo que dejo de respirar en el momento que lo veía por dos razones: La primera era que el estaba clavando su mirada igualmente en ella con un claro deseo que la sorprendió y el segundo siendo el más importante. Su madre.

– Kagome, hija, buenos días – Le saludó – Deberías irte a cambiar, esas no son ropas para andar en casa con invitados. – Hizo énfasis en lo último a lo cual la miko se miró a si misma arrancando una sonrisa en el rostro de su madre.

– ¡Demonios! – Dijo y salió corriendo a toda prisa rumbo a su habitación muerta de vergüenza.

– Como que tenía ganas de verte hijo –Se burló Ichiro leyendo su periódico, Sota estaba perdido ya que no despego la mirada de su juego.

– Creo que si – Contesto Megumi terminando de preparar el desayuno para todos.

Sesshomaru por su parte no dijo nada, solo se quedo quieto mirando el marco de la entrada donde estaba Kagome, una mínima sonrisa apareció en sus labios. Él estaba mirando a joven quien le enseñaba como jugar con ese aparato que encerraba guerreros y los hacía pelear. Desde que los primeros rayos del sol se asomaron los Higurashi estuvieron en la habitación de Sesshomaru hablando, o mejor dicho, ellos hablando y tratando de sacarle una oración de más de cuatro palabras a él, después que las cosas se calmaron todo fue de bien en mejor, el amanecer los había tomado a todos por sorpresa y en vez irse a dormir lo que hicieron fue empezar el día.

Megumi había tratado de ir a la habitación de su hija pero al llegar a la misma noto como una barrera se alzaba, apenas si pudo ver una mínima lucecita azulada, pensó que la había puesto ella inconsciente, porque jamás dejaría desprotegida a su familia con alguien que ella conocía casi mejor que ellos. Dedujo que esa kekkai fue la causante de que no saliera cuando el youkai liberó esa cantidad monstruosa de poder, quizás descansar era lo que a su hija le hacía falta, descansar de todo eso allá del otro lado del pozo. Ya sabía lo que sucedió con InuYasha y era mejor dejar que Kagome descansara primero antes de sanar.

Sesshomaru vio son apetito la figura de Kagome cuando bajó las escaleras, su pecho subía y bajaba agitado por la carrera y su rostro estaba mojado, las mejillas sonrojadas y el cabello pegado al rostro en pequeños mechones y la cascada azabache azulada cayendo sin peinar en toda su espalda. Estaba vestida con una diminuta franelilla blanca con degradación en manchas salmón y una pequeña tanga de color blanco que apenas si cubría lo necesario, él se quedó ahí estático ante el manjar que ella misma era, sin duda era bella pero Sesshomaru mantenía la fiera idea de entrenar sus habilidades en combate para hacerla mejor y su familia iba a entrenarla en las artes verdaderas de una miko sagrada. Ahí sin duda sería el banquete más esplendido servido a un muerto de hambre, y Yako sin duda estaba más que hambriento pero tendría que esperar a que su platillo estuviese listo, antes no le hincaría los colmillos, aunque el mismo Sesshomaru desearas un entremés antes de su plato fuerte.

La mañana transcurrió muy animada por parte de todos, Kagome no cabía en su asombro de ver a Sesshomaru ahí de los más tranquilo en su casa atestada de humanos escandalosos; luego de superada su pequeña vergüenza matutina todo fue normal en algún sentido de la palabra, luego de desayunar todos se fueron, Ichiro se encerró en el cobertizo fuera de la casa con el objetivo de encontrar todos los pergaminos con los que entrenaría a su nieta, aún no la habían dicho nada, primero prepararían todas las fichas para que ella no pudiese escapar a nada de lo que estaban planeando para su mejora.

Sota se había ido a dormir luego de dos noches en vela, la primera jugando en línea con sus amigos y la segunda hablando para la felicidad de su hermana, él ayudaría a su hermana pero antes tendría que dormir bien, luego entraría así fuese a la Deep Web para cazar hasta el último libro en PDF de hechicería, si iba su hermana a ser entrenada por un Demonio, entonces él iba junto con ella a ser un hechicero y no solo un sacerdote o monje.

De mientras Megumi se excuso con todos diciendo que iría de visita a casa de una amiga, no era del todo mentira, pero no iba de charla sino a buscar ayuda para fortalecer a su hija. Iia a casa de su mejor amiga, la mujer que le presento a su esposo y con la cual hacía años jugaba con fuego en las artes oscuras, después de todo no todos los días se es amiga de una gitana verdadera.

– Bueno, ya que estamos sin hacer nada y tú estás aquí ¿Te apetece ir a conocer las tierras del futuro? – Hablo Kagome viendo que Sesshomaru miraba constante por la ventana.

Sesshomaru la miro por un momento antes de contestarle, ella ahora vestía con una musculosa verde militar un short de jean gris desgastado a medio muslo hecho jirones y unos zapatos deportivos negro con blanco. Su cabello suelto y en el cuello el gran trozo de la Shikon no Tama casi completo. – Porque no…

A la miko le sorprendió su buena disposición pero no dijo nada de ello – ¡Bien! Hoy es sábado, estarán las calles atestadas de gente, por favor, ya sabes que aquí no es igual que allá, no vayas a matar a ningún humano.

– No me des ordenes, miko.

– No es una orden ¡Y no me llames miko! Tengo un nombre, recuérdalo y dilo. – Se quejó ella cruzándose de brazos – Sólo que ahora las reglas no son las de allá y la verdad ya tengo mucho de qué preocuparme para que vengas y mates a una desena de mujeres solo por estar babeando a tus pies – Lo último lo dijo con sarcasmo y desagrado pero con una nota de melancolía que la miko no supo de donde salió pero tampoco se puso a pensar en ello.

– Hmph. – Él se levanto y camino depredadoramente hasta estar frente a ella, con su altura a lo mucho parecía que ella se acoplaba a su tamaño que le llevaba apenas una cabeza de altura, la miro desafiante pero luego recorrió su cuerpo con saña y su mirar se volvió candente y en cierto punto pícara, le hablo bajo cerca de su rostro arrastrando cada una de sus palabras en un acento deliciosamente erógeno para la miko – Muy bien Kagome, por hoy seguiré tus ordenes.

¡Trágame tierra! Pensó la miko al ver al Daiyoukai a un milímetro de sus labios, su aliento chocaba de lleno en los mismos, se tuvo que aferrar a sí misma para no cortar la distancia entre ellos ¡Kagome despierta! Él es Sesshomaru, por un capricho de la vida ahora está aquí en tu casa pero no por eso es tu mejor amigo ni conocido, ¡Ni mucho menos algo sentimental!. Los colores se le supieron más ante el rumbo de pensamientos que llevaba su mente con el platinado – Está haciendo más calor de pronto – Dijo más para ella que para él, Sesshomaru se separo de ella caminando lentamente hacia la puerta trasera, justo por donde él había entrado – Te mostraré como es todo ahora – Carraspeo para que su voz saliera decente, se estaba comportando muy extraña de pronto con respecto a Sesshomaru.

Por otra parte el demonio estaba dispuesto a usar todo los trucos que pudiese para hacer a la miko desearle, para poder hacer que ella lo mire más allá del 'medio hermano de InuYasha' o el asesino que era, y por lo visto su pequeña idea de dejar que ella lo dominara o la cercanía que le mostró hicieron de las suyas marcando a su sentido olfativo y dejando en el mismo un aroma picante que descontroló a Yako y sin dudas a el mismo.


*Acchan: Atsushi Sakurai, vocalista de la banda de JRock Buck-Tuck.
*Black Cherry: Canción de la banda de Rock Buck-Tick.
*One Piece de Eiichhiro Oda.
*Ds Nintendo.